Capitulo 3: tu! El rey rojo!
Mientras seguían discutiendo, ambas cartas llevaban al rubio hacia el calabozo, luego de arto tiempo caminando llegaron y bruscamente lo empujaron dentro del calabozo, no sin antes un gran discurso por parte de Kakuzu con respecto a q no debían colocarlo en un calabozo porq alteraba la economía del rey.
Hidan: bien, aquí te quedas –cerró la puerta y miro a Kakuzu- debes quedarte aquí y cuidar de que no salga, yo iré a buscar más, seguramente estarán escondidos.
Kakuzu: umhh… y a ti quien te envía a buscar más? Tú que sabes?
Hidan: jashin acaba de decírmelo
Kakuzu: qué? Tiene telepatía ese ahora?
Hidan: Joder Kakuzu es un dios! Claro q tiene eso! Y mucho más!
Kakuzu: eso parece una propaganda de electrodomésticos donde intentan venderte algo q luego no sirve para nada e_e…
Hidan: solo quédate aquí cuidando de la doncella
Deidara: QUE! –se coloca en la puerta- que soy hombre joder!
Kakuzu: tu vestido no dice lo mismo, bien bien, aquí me quedo –suspira y se sienta un pequeño banquito cruzándose de brazos-
Deidara: anda, las cartas pueden sentarse hum… -suspiro- demonios… como saldré de aquí?... hum… -pensó por unos momentos para luego chasquear los dedos- ya se! –comenzó a buscar en su vestido una moneda y así la encontró para luego lanzarla lejos, Kakuzu al verla se hecho a correr tras ella y este uso un poco de arcilla para abrir la puerta-
BOM!
Dei: ups… bueno, por inercia… debe estar arriba…. –sale corriendo del calabozo y sube por las escaleras rápidamente al salir al castillo se encuentra con millones de habitaciones- demonios, umhh… -abre las puertas hasta llegar a una algo extraña, de rara forma y un color rojo oscuro- bien Deidara, eres excelente… porq demonios no pensé esto antes hum?...-abrio lentamente la puerta y entro, no había nadie, el lugar estaba vacío, una cama roja, un escritorio, una pluma, una gran ventana con hermosas cortinas rojas, un armario y una alfombra, todo en rojo o marrón en su defecto- umhh, q lindo lugar, y si, para un rey esta..- siente como intentaban abrir la puerta y rápidamente se coloca bajo la cama, desde allí logra ver solo los lujosos zapatos de dicho señor. Este solo cerró la puerta y se sentó sobre la cama
¿?: Saldrás de allí abajo?... crees q no se q estas allí? –el rubio solo mordió su labio inferior, como un tonto rey podría saber de su presencia allí?, espero un poco a lo que el rey volvió a hablar –sal de allí ya, se que estas debajo de la cama, que causaste un gran alboroto en el calabozo y al parecer me buscas. –el rubio solo se digno a salir de a poco, levantando su rostro, encontrando dos obres marrones muy conocidas para él.
Dei: t-tu… tu… no puede ser, el líder dijo… pero… es que… -su ojo comenzó a llenarse de lagrimas y rápidamente se lanzo a abrazarle escondiendo su rostro, el rey, sin entender mucho solo correspondió ese abrazo de aquel extraño
Saso: umhh… no esperaba q me abrazaras, pero, me podrías decir q demonios hace un niño como tu aquí, en mi castillo, en mi habitación, abrazándome aun sin conocerme? –Deidara rápidamente se separo de él y lo miro extrañado, para luego secar sus lágrimas y mirar hacia un costado
Dei: lo siento…
Saso: ahora, me explicas q haces aquí?
Dei: no lo sé… solo desperté en este lugar y una coneja dijo q tenia q venir aquí hum…
Saso: … y quienes te guiaron hasta aquí? Porq hasta donde se la coneja del reloj murió hace dos semanas.
Dei: eehh?... que… rápido q pasa el tiempo aquí hum… - el pelirrojo lo miraba de arriba hacia abajo detenidas veces, sonrió levemente y se levanto acariciando el rostro del ya levemente sonrojado rubio
Saso: así q la coneja del reloj te iba a traer… y te encontraron los guardias vagando por mis tierras…
Dei: a-aha…
Saso: entonces no querías estar en el calabozo, decidiste salir y… como realizaste la explosión?...
Dei: ah, eso, bueno es fácil, nada que un poco de arcilla no haga hum…
Saso: y como hiciste que Kakuzu corra tras su mayor debilidad?
Dei: digamos que… conozco a alguien muy parecido a el hum…
Saso: umhh… -el mayor comenzó a caminar alrededor del rubio, mirándolo detenidamente, sintiendo como golpeaban la puerta de su habitación- adelante…- Kakuzu y Hidan entraron viendo a Deidara este rápidamente tomo un poco de arcilla
Hidan: disculpe su alteza, quiere que quite a este hombre de aquí?
Kakuzu: lo siento su alteza es que… ese hombre me jugo un mal truco!
Hidan: joder Kakuzu baja tu tono de voz! Jashin sama te castigara junto con el rey!
Dei: no tengo la culpa de que sean tan idiotas hum…
Ambos: que!
Hidan: blasfemo!
Kakuzu: yo solo seguí esa hermosa moneda! ¬¬
Sasori: basta ya, el se quedara conmigo, hicieron un buen trabajo, la coneja del reloj iba a traerlo de todas formas
Hidan: ah! Con razón lo encontramos en las tierras del rey!
Kakuzu: jum!... –ambos hicieron una reverencia frente al rey y comenzaron a salir, tras ellos cerraron la puerta y el pelirrojo solo miro al niño quien ya tenía en sus manos un poco de arcilla
Saso: no te hará falta eso
Dei: hum… -guardo la arcilla y suspiro- gracias…
Saso: bien, es de noche ya, recuéstate en mi cama, debes de estar cansado, yo dormiré en otro lugar
Dei: ah… emmhhh… bien –el mayor poso un beso en su mejilla y salió de la habitación, Deidara se quedo perplejo sin entender, hacia horas lloraba por la muerte de su Danna y ahora lo veía ahí, junto a él, como rey!...
Fin Cap. 3
