Capítulo 3 La Desafiante Persecución.

Al instante salió disparado revelándose como uno de los pequeños ladrones árabes diminutos que solían robar huevos de dragones, vestía con muchas túnicas de distintos colores tapando completamente su cuerpo incluyendo el rostro que solo se asomaban sus oscuros y traviesos ojos amarillos, con largas mangas y túnicas de colores rojo-rubí, morado-uva y verde-pasto. El travieso se sumergió en la fuente el cual salió segundos después tomando posición del objeto brillante de Ricachón; ¡Un diamante precioso, incoloro y brillante! Mientras Spyro parpadeaba viendo con ojos tan abiertos como platos mudo y sin creer que el oso poseía algo tan valioso, el oso verificaba sus bolsillos del traje notando que algo faltaba al examinar con atención...

-¿Eh...? ¿Dónde está mi...?-Se preguntaba Ricachón mirando sus bolsillos vacíos y miró a espaldas suyas, dándose cuenta de una extraña "silueta" moviéndose en lo que iba volteando para finalmente percatarse del ladronzuelo que se había atrevido a coger su diamante.- ¡MI DIAMANTE! ¡Hey tú, sinvergüenza, devuélvemelo!-Exigió tratando de capturarlo con sus grandes brazos.

El ladrón al ser descubierto se le abrieron los ojos de golpe esquivando justo a tiempo los brazos del oso y saltando ágilmente sobre él, salió disparado como una bala del Centro de la Ciudad introduciéndose a una de las calles que lo conducirían en las afueras de la ciudad mirando por encima del hombro al oso, sacándole la lengua.

-¡Na Na Na Na!~~~.-Se rió el ladrón por los inútiles intentos del oso por capturarlo.

-¡No! ¡Me roban! ¡Me roban! ¡Que alguien detenga al ladrón!-Gritaba horrorizado notando su miedo de perder su valioso diamante, intentando perseguirlo pero era demasiado lento debido a su sobrepeso, a su vez, Cazador se le cayó encima, aplastándolo.

-¡Bien! ¡Atrapé al ladrón!-Dijo Cazador sonriendo orgulloso de sí mismo.

-¡Grrr! ¡A mí no! Hablo del enano que se lleva mi diamante ¡Daré una recompensa quien lo atrape!- Ofreció Oso con desespero sin embargo nadie de los presentes parece importarle.

Tal vez así encuentre a Sparx... Además ya he sido muy cruel con Ricachón, debo al menos ayudarlo.

Se dijo Spyro observando al ladrón huir y con una sonrisa pícara, salto sobre una mesa que se encontraba cerca de la fuente de agua y miro fijamente a Ricachón, con una mirada juguetona en señal de lo que iba a pedir no alegraría ni una sola pizca a su ''buen amigo'' Ricachón.

-¿Recompensa dices?-Resalto Spyro interesado.- Hmm... ¿Sabes? Quizás yo podría atraparlo, tengo bastante experiencia con eso ya sabes, libere los huevos de ellos y tal, no es gran cosa.

A Ricachón no le gustaba lo que oía pero viendo que nadie más se ofrecía se tragó su orgullo y giro la cabeza en dirección a donde podía verle frente a frente la cara de Spyro, quien ahora lo alcanzaba en cuanto a estatura gracias a la mesa donde él se posaba, con ligero rencor e inseguridad, miro con ojos suplicantes a Spyro.

-¡Si por favor atrápalo es urgente iba hacer una gran venta con ese diamante! Vamos atrápalo que se están alejando.-Dijo esperanzado que Spyro no le pidiera algo de gran valor. Spyro movió los ojos de derecha a izquierda divertida-mente viendo a oso suplicando su ayuda y bajándose de la mesa con un pequeño salto continuo mirando a Ricachón con una sonrisa pícara. Tenía algo pensado en mente, que lo ayudaría a salir de su pequeño ''aprieto''.

-Muy bien lo atrapare, pero si me dejas todas las cosas un 120% más baratas.-Dijo inocentemente junto con una feliz sonrisa, picando la paciencia a oso.

Esto fue como si una daga atravesara la confianza de Ricachón ¿Apenas castigo a Spyro y ahora busca remediarlo? No lo iba aceptar, era prácticamente injusto para él y lanzo una mirada perversa a Spyro a su vez golpeaba fieramente el suelo con los pies como un niño berrinchudo chillando por algo, lo cual hizo que Spyro riera por dentro y se tapara la boca con la zarpa izquierda.

-¿¡DISCULPA!? ¡NO¡ Ni hablar después de todo lo que me hiciste pasar tú me tienes que pagar más de lo que deberías.-Exclamo totalmente en negativa, queriendo evitar rebajar el ''castigo'' que le había puesto apenas hace 5 segundos.

-¿¡Oye gato tu no lo quieres atrapar!?-Pregunto mirando a Cazador, quien aún seguía sobre sus hombros, pareciendo disfrutar de la vista.

-¿Cómo dices? Lo siento viejo pero estoy demasiado ocupado observando la comida que están preparado para el desayuno, y quiero ser el primero en llegar.-Contesto vagamente Cazador.

-¡ARG!-Se quejó el Oso, y tirando a Cazador de sus hombros de un empujón.

-¡AUCH! Cálmate amigo...-Su cabeza había recibido gran parte del golpe al caer secamente contra el suelo y se sobaba el punto donde le dolía.- De todos modos debo ir a buscar a Elora, no sé dónde se metió esa fauna, Spyro te puede ayudar ¿Cierto, Spyro?-Pregunto Cazador incorporándose.

-Lo pensaba, pero el ladrón se aleja cada vez más y creo que estoy perdiendo las ganas de ir tras él.- Tanteo Spyro con voz ligeramente irritante para molestar y poner nervioso a Oso.

-¡Oh! Mala suerte viejo.-Le dijo a Oso encogiéndose de hombro.- ¡Spyro viejo no tardes mucho, que pronto comenzara la importante iniciación! Te veré en el Dojo del Dragón.-El leopardo camino en sentido contrario a donde el ladrón escapo y se marcha del centro de la ciudad.

Cada vez Ricachón se quedaba sin opciones, sin más remedio, tiró la toalla. -¡Vale! ¡Lo que tu quieras pero atrápalo! Ese iba diamante será mi salvación.-Grito el oso a regañadientes pidiendo ayuda a Spyro.

A Spyro se le ilumino la cara sintiendo la bella satisfacción de gloria sin poder evitar soltar una risa de victoria aunque no le gustaba hacer tratos con Ricachón, si le encantaba hacer trato cuando lo beneficiaban puramente a él y no al oso, moviendo la cola de un lado a otro con anticipación y mirando la dirección a donde se fue el ladrón, justamente se paró frente a la entrada la cual conducía a las afueras del Reino Dragón, el ladrón estaba apreciando el diamante, esta vez no lo perdería de vista. Posando sus patas delanteras hacía adelante, flexionándolas y preparándose para salir disparado corriendo, miro por última vez a Ricachón con una satisfactoria expresión placentera.

-Me encanta hacer tratos contigo.- Rio Spyro saliendo embestida hacia el ladrón.- ¡Te traeré ese diamante, más te vale mantener tu promesa!-Grito alejándose enseguida casi tan rápido como el ladrón, siendo un proyectil siguiendo a su objetivo.

El ladrón se asusto verlo venir tras él y con el diamante en sus manos, comenzó a correr velozmente como un rayo a las afueras del Reino caminando por una calle adornado por bellos árboles muy juntas, puesto que solo separaban los jardines del Reino Dragón en dirección a las Islas Flotantes, saltando muy alto hacia al otro lado de una isla ubicada un poco cerca de la ciudad del Reino Dragón, Spyro brinco dando doble aleteo para planear sobre el aire y aterrizar firmemente contra el suelo, siguiendo como un toro hacia el ladrón, viéndolo introducirse en las profundidades de un bosque, Spyro había dejado muy atrás la fiesta, es decir, completamente solo a Ricachón con la gente que quedaba, que lo miraban un poco mal antes de marcharse cada uno con lo suyo.

Un rato más tarde...

Era un lugar brillante lleno de árboles de especies tropicales con diferentes tamaños unas más grande que la otra y viceversa, con un clima cálido-húmedo, suelo cubierto por diferentes tipos de hojas y áreas rocosas, con una gran variedad de fauna y flora, con el sonar de los ríos provenientes de los manantiales. La zona se encontraba en una completa paz y calma que parecía imposible romperla, lamentablemente fue quebrada como una copa de cristal a causa de los estruendosos ruidos que provenían a las afueras del bosque, eran las fuertes pisadas del joven reptil y el travieso ladronzuelo, quien recién ha robado un valioso diamante incoloro transparente, que se iluminaba como bombilla al recibir el tacto de los rayos solares que se colaban entre las hojas de los árboles, detrás del ladrón era perseguido por Spyro, que lo perseguía tal cual un toro lo hacía cazando a su presa.

-Si no te odiara tanto por robar las cosas de los demás, diría que corres muy bien.-Comento el lagarto purpura alagando la velocidad del rayo el ladrón de los diamantes, comenzando agobiarse debido al cansancio que comenzaba a sentir en las patas delanteras y traseras.

El reptil miraba hacia adelante con la vista forzada ya que le costaba mirar y correr al mismo tiempo aun así tenía suficiente fuerza de voluntad para lograrlo con el cual mantenía a la vista a su roba joyerías que lo obstaculiza moviéndose delante de los árboles del bosque, y con agilidad se deslizaba en ''zinc-zac'' esquivando los árboles manteniendo aun de vista a su secuestrador de diamantes. Con una sonrisa de confianza y orgullo, Spyro pensaba que no había nada de que ese ladrón evitaría su inminente destino.

Hasta que, con los ojos bien abiertos como platos y con la boca abierta se quedó mirando impresionado, viendo el ladrón dando un pequeño salto sobre la copa del árbol más bajo y sucesivamente continuo subiendo como una escalera hecha de árboles hasta la cima de la copa del árbol más largo del bosque, Spyro parpadeo unos segundos incrédulo asegurándose que sus ojos no le mentían, pero desgraciadamente el tramposo consiguió escalar hasta la punta más alta del árbol que tenía en frente haciéndole casi imposible alcanzarlo ni mucho atraparlo.

-¡Woah!-Spyro se dijo así mismo deteniendo su embestida mirando aun asombrado por el buen truco que lo dejo acorralado.- ¡No es justo tramposo eso no puedo hacerlo!

-¡Na na na na!~~~-Simplemente el ladrón contesto sacando la lengua produciendo el típico ruido estruendoso y asqueroso después dio media vuelta, continuando a saltar de árbol en árbol alejándose rápidamente del dragón purpura.

-¡A no de eso nada! No te vas a librar de mí tan fácil.- Se dijo decidido a atraparlo, de un modo u otro. Quedo mirando de arriba a abajo el gran tronco grueso que se posaba delante de sus ojos mordiéndose con suavidad la parte inferior del labio al comparar su tamaño con la del gran árbol un poco impotente ya que su estatura era prácticamente la de un grano de arroz así que se preguntaba cómo alguien como él subiría hasta la copa, pensó inmediatamente usar las alas que posee, sin embargo, recordó lo poco desarrollado que estaban y apenas planeaba sobre el aire durante unos segundos, así que volar no era una opción. Vio a su alrededor buscando algo que le serviría y se ilumino en cuanto vio la solución.

-¡Eso es!-Grito sonriendo pegando con felicidad la cola contra el suelo haciendo suspender en el aire unos segundos las hojas, al notar que las ramas de los árboles cerca del árbol principal estaban lo suficientemente juntas.- ¡Con eso bastara! ¡Allá voy, bastardo!- Exclamo recuperando la confianza y energía para saltar con fuerza dando doble aleteo elevándose más del suelo hasta una altura lo suficiente alta como para enganchar su cola a la rama se quedó colgando unos segundos, se fijó a la siguiente rama que tenía delante y girando sobre sí mismo, salto a la siguiente rama y haciendo lo mismo que con la rama anterior, se enganchó y fijándose a la otra rama, continuo haciendo lo mismo, hasta que con las garras se aferró a la punta de la copa más alta del árbol, había logrado pegarse contra el tronco y contemplar la magnífica vista extenderse frente a sus ojos; Reino Dragón suspendida sobre el profundo e infinito cielo tintado de colores violeta, azul, rojo debido la proyección de la luz del sol pareciendo una sopa de colores.

El reptil centró su atención a la búsqueda del ladrón moviendo los ojos de un lado a otro viendo a todos los árboles de su alrededor hasta cruzarse con la vista finalmente con el individuo quien yacía dormido, relajado sobre la copa de otro árbol no muy lejos de donde estaba el dragón, máxim árboles de diferencias, seguramente creyendo que se habría librado del dragón purpura, pero Spyro pensaba que lo tenía justo donde lo quería, con una pícara sonrisa agito la cola con anticipación se le ocurrió la manera de estropearle la siesta del ladrón.

-''Te tengo justo donde quería...''-Pensó divertido y exhaló profundamente rellenando su pecho de su boca expulso como una bala, una gigantesca bola de fuego lanza-dolo verticalmente hacia arriba... Mientras el ladrón el cual seguía relajado en las cómodas hojas de la copa del árbol con un gran sentimiento de satisfacción y gloria creyendo haber ganado la partida poco después su cuerpo comenzó a calentarse a cada segundo como una estufa prendida dentro de su cuerpo, abrió un poco los ojos y apenas ajustando la vista, veía una gigantesca bola de fuego caer sobre él. Alterado se incorporó rápido tratando de hallar algo que lo salvará.

Spyro veía esperanzado que la esfera envuelta en llamas que lanzó surtiría efecto y contemplar los intentos desesperados de su objetivo era como ver la escena de una serie de televisión, pensando que no tenía escapatoria y la victoria estaba asegurada, o al menos eso creería... Su feliz sonrisa se borró casi al instante siendo remplazado por una expresión confusa con el cual miraba curioso la mano del ladrón introduciéndose debajo de la túnica de colores, y de ella saco algo a una gran velocidad logrando bloquear su ataque en vez de ocasionar una explosión hizo que la bola rebotara, para gran sorpresa de Spyro, y la bola volvía a su propietario, es decir, contra él.

-¿Pero cómo?- Logro decir cerrando los ojos antes de que eso impactara en su zona haciéndole perder el equilibrio y la onda del choque lo arraso alejándolo de la zona lastimándolo y siendo arrastrado por la corriente de viento producida por la explosión y cuando abrió los ojos el árbol por el que estaba aferrado había desaparecido en cenizas, a su vez, fijo la mirada en el ladrón unos segundos, dándose cuenta que el objeto que saco era un escudo de metal. Spyro se maldijo así mismo al olvidar que algunos ladrones llevaban escudos para protegerse, y miro hacia adelante quedando paralizado y con el corazón en la garganta al darse cuenta que había sobrevolado, por culpa de la corriente, la zona completa y antes sus ojos solo había un precipicio infinito, cuyo interior solo se apreciaba el cielo infinito... Y estaba muy lejos de la primera isla flotante que sería el Reino Dragón, ni siquiera planeando llegaría al borde...

-Oh no...-Pensó Spyro aterrorizado, si no hacía algo iba a caer al abismo infinito. Analizo rápido el área donde se encontraba con mucho desespero pero manteniendo la esperanza de sobrevivir de alguna forma u otra busco bruscamente alguna isla lo suficientemente cerca como para salvarse de la caída y de su muerte, a la lejanía se posaban 3 islas algo cercas y a la vez lejos de donde se encontraba, ya estaba por debajo de la primera isla, y debajo de este estaban la segunda isla, a su vez sintió una sombra pasar por encima suyo, al voltear la cabeza hacia arriba se dio cuenta, con mucho enojo como si le jugaran una mala broma, al ladrón saltar muy alto hacia la primera isla y este se quedó mirándolo sacando la lengua, burlándose de la mala suerte del dragón, causando la ira del reptil purpura.

-¡Na na na na na!~~~-Se rio y arranco a correr a las afueras de la primera isla, es decir, Reino Dragón, pasando sobre un pequeño refugio al lado de un río. -Pequeño... Tramposo... Incluso te burlas... de mí... ¡Ya verás cuando te ponga las garras encima!-Gritaba el joven Spyro entremedias con la adrenalina recorriendo su cuerpo mientras caía, que si no lo estuviera conduciendo hacia su muerte, estaría disfrutándolo.- ¡Aaaaaaaahhh! ¡No!-Dijo cayendo y cayendo perdiendo la esperanza de encontrar la manera de sobrevivir, cada vez parecía imposible llegar a la segunda isla y el ladrón seguía alejándose encima suyo.- ¿Que puedo hacer?-Pensó nervioso sin saber cómo parar su caída, mirando encima tuyo aquel reino que se iba alejando poco a poco...

¡Un momento! En cuanto lo miraba también se fijo a sus alas ¿Cómo pudo olvidar algo tan simple? Se abofeteo mentalmente mirando con un nuevo brillo sobre sus ojos lo que sería su boleto a la salvación.

-¡Por supuesto! Tengo alas ¿Como pude olvidarlas?-Se dijo un poco apenado consigo mismo al olvidar unas de las cualidades que llevaba un dragón y era la capacidad de volar.- Debo volar... ¿Pero cómo?-Recordó que lo único que le servían sus alas era planear, más no volar en sí, puesto que sus alas aún no se habían desarrollado lo suficiente como para volar a grandes alturas durante un largo periodo de tiempo Si tan solo pudiera volar... Poco después su cara se endureció frunciendo el ceño y con determinación pensó ¡No podré volar, pero voy a intentarlo! determinado dando un profundo respiro, si bien no tenía nada que perder, igual caía hacia su muerte.

El joven extendiendo las diminutas alas tratando de equilibrarlos lo más estable posible debido que la potente brisa chocaba contra las membranas de sus alas dificultando el vuelo, aun así hizo el esfuerzo, y las mantuvo los más firmes posible, manteniendo una posición un tanto incomoda pero eficaz logrando despegarlas a su totalidad y comenzó a descender con menor velocidad gracias a sus alas, que hacían de para-caídas y en lugar de volar lo que hacía era planear con el cual no era suficiente, puesto, que la isla que tenía al frente aún estaba demasiado lejos como para llegar planeando, la preocupación lo consumía y en esos momentos se les acababa las ideas.

-No seré vencido por un simple ladrón roba gemas.-Replicó Spyro consigo mismo un poco enojado sin estar muy seguro de cómo salir de esta situación, comenzó a observar sus cortas alas y luego a la isla, aunque parecía imposible el joven estaba decidido en llegar a esa isla y buscar la manera de llegar a Reino Dragón donde allí corría su secuestrador de joyas, y solo pensaba que la única manera de lograrlo era volando de verdad.

En la misma posición donde él trataba de planear cerro los ojos con mucha fuerza y respirando profundamente calmando los nervios que lo comían por dentro, se concentró como nunca antes lo había hecho en su joven vida y sintió la brisa rozar las escamas purpuras del cuerpo siendo uno con ella, que le transmitía una sensación agradable y relajante, dejándose llevar por la sensación, para aprovecharlo como timón y empezó a planear de una forma que nunca consiguió antes; de una forma magnifica su cuerpo asciende ligeramente en el cielo deslizándose por las brechas entre las corrientes de viento, Spyro abrió los ojos y quedando mudo, no pudo evitar alzar un grito de emoción al notar que apenas perdía altura...

-¿Estoy... Estoy volando?-Musitaba mientras miraba en todas direcciones con una sonrisa de oreja a oreja agitando la cola con mucha emoción y entusiasmo, disfrutando de la vista, aunque sin tener éxito puesto que lo único que veía no era más que simples nubes adornado el cielo infinito que yacía bajo sus patas.

No sabía a donde iba ni como elevarse ya que se encontraba volando a ciegas guiándose por la corriente de aire que lo empujaba en línea recta y poco a poco visualizaba entre las nubes lo que tanto ansiaba ver; la isla justo encima de él, desde donde estaba contemplaba la casi o nada de civilización de la isla y solo estaba una vieja torre junto con viejas ruinas de lo que parecía hacer sido un templo, cubierta por las raíces de la fauna como un capullo, Spyro dedujo que debía ser otra de las tantas construcciones abandonadas por los Ancianos Dragones. No perdió tiempo en darle vuelta al asunto y cayó en picadas cayendo torpemente contra el prado de la isla rebotando de arriba y abajo como pelota hasta que por fin se detuvo en una posición muy incómoda, la cabeza pegada contra la tierra y las patas mirando hacia arriba.

Con un tirón el reptil saco la cabeza de la tierra, sacudiéndola sacando toda la tierra que tenía encima y observaba todos los colores del paisaje borroso a causa del mareo que sentía al recibir el fuerte golpe pero poco a poco se iba ajustando la visión, parpadeando un par de veces, ya veía todo claro y miro inmediatamente en dirección a Reino Dragón que estaba justo en frente de él. Por una parte sintió un peso quitarse de encima y profundo alivio de estar vivo, aunque ya estaba acostumbrado de estar frente a la muerte, pero por otra parte, se molestó de ahora tener que buscar la manera de subir a la otra Isla, que se situaba sobre él, y la diferencia de altura era tan grande que ni aleteando dos veces llegaría siquiera al borde.

-Tal parece que debo solucionar mi pequeño problema.-Comento con sarcasmo y suspirando resignado, no podía creer que hacia tanto por un diamante, pero lo hacía por buscar a Sparx... Y lastimosamente no ha podido hallar ni un solo rastro del paradero de su querida libélula.

Comenzó a incorporarse en cuatro partes torpemente como desequilibrado por dentro supuso que debió ser la adrenalina que le subió desde las patas hasta la cabeza después de ''volar'' por primera vez, y por eso no lograba estabilizarse completamente, a pasos lentos, dio sus primeros pasos en la pequeña isla y miro a todas partes buscando algún objeto o articulo o lo que sea que lo salvara del aprieto, pero solo veía grandes flores y la vieja torre a su alrededor, unas veces asomo la cabeza al borde de la isla observando el infinito vació... ¡Plaf! El reptil choca contra algo que lo empuja unos centímetros hacía atrás cayendo de espaldas con las patas boca mirando arriba.

-¡Auch! Eso me gano viendo a la nada sin razón... ¿Contra qué choqué?-Se dijo levantándose teniendo la pata delantera derecha, sobando su hocico, donde recibió todo el golpe y vio de arriba abajo la cosa que se atropelló.

Eran dos pilares triangulares y puntiagudos de color dorado de franjas doradas con forma de rayo que van desde arriba hasta abajo, rápidamente Spyro lo reconoció sin poder evitar alzar un grito de emoción recuperando la confianza tras ver lo que menos esperaba encontrar; ¡Un potenciador!, extraños mecanismos que una vez en el pasado lo ayudaron mucho a superar momentos difíciles ya que potenciaba sus cualidades como volar, embestir, expulsar súper bolas de fuegos, entre muchas otras cosas, el joven purpura rodeo los pilares examinándola con mayor cercanía.

-Parece que lo dejaron abandonado durante mucho tiempo, y no tengo idea que potencia esta cosa.-Dedujo el joven dragón.

Nuevamente Spyro caía en la preocupación, dejando su cabeza descansar sobre sus patas, mirando a su alrededor en busca de una criatura peligrosa con el cual derrotar para brindar energía al potenciador, pero no había ni un alma en kilómetros, fue entonces cuando una idea le llego como una bala a la cabeza, ¿Y si solo lo golpeara?. Las garras del dragón tocaron suavemente a la pared metálica del potenciador y la deslizo un poco hacia abajo quitando el polvo que tenía pegada, descubriendo débiles luces amarillas brotar entre las franjas amarillas.

-Eso es... Solo hace falta un ligero golpe para que funciones vieja amiga.-Decía el reptil purpura recuperando la confianza y de golpe se incorporó del suelo, echando unos pasos hacia atrás. Dando un paso hacia adelante se echó a correr a pasos rápidos embistiendo con los cuernos delanteros contra el potenciador, el cual reboto hacia atrás sacudiendo la cabeza durante unos segundos, recobró la consciencia y lo hizo de nuevo, así sucesivamente hasta que finalmente se oyó lo que esperaba oír.

Con moretones en la cabeza permaneció quieto mientras veía la luz del potenciador encenderse alzando un haz de luz que dejo ciego temporalmente a Spyro y la luz se convirtió en una línea de energía delgada que surgió desde la punta derecha hasta conectarse con la punta izquierda del potenciador del interior del potenciador lo que parecía ser una pared voluminoso y suspendida sobre la pared había un resorte metálico.

-¡Perfecto es un potenciador de salto! Con esto saltaré de un brinco hasta llegar a mi ciudad, y tengo que dejar de hablar solo...-Dijo Spyro un poco avergonzado al darse cuenta que no le servía de nada hablar con la nada, y al mismo tiempo agradable ya que escuchaba sus propias ideas.

Finalmente Spyro recobró la compostura pisando la suave y profunda tierra dando unos 5 pasos hacia atrás mirando fijamente a los pilares, tratando de medir la diferencia de altura desde donde estaba hasta el borde y armándose de valor grito con mucha fuerza para tratar de sacar el miedo que sentía, comenzando a correr lo más rápido que su pequeño cuerpo le permitía hacia el potenciador, atravesándola limpiamente sintiendo el cuerpo un cosquilleo desde la punta de la cosa hasta la cabeza. Lo único que sentía diferente era las cosquillas que le avisaban cuanto duraba el efecto del súper salto, sin perder tiempo, corrió vigilando lo que tenía delante suyo y bajo sus pies ya que no quería cometer una simple estupidez como tropezarse contra una roca.

Llegando en el borde sin pensarlo dos veces reflexiono las patas traseras para impulsarse a saltar a una gran altura como un resorte viviente, tratando de mantener el cuerpo estable cuando aterrizara, pero en más de una ocasión su cuerpo daba vueltas y vueltas sin saber cómo controlarse, pasando un divertido rato sobre el cielo.

-¡Sí! ¡Funciona! ¡De paso siento que estoy volando!-Chillo alegremente.- Casi... ¡OH!

El joven finalmente paso del precipicio alcanzando finalmente Reino Dragón, pero no como lo había calculado, en frente del joven dragón se posaba una pared y una vez más no lograba conducir su cuerpo en el aire que termino chocando secamente contra la pared, hiriéndose, al poco tiempo se despegó idéntico cuando despegaban de la pared un papel, cayendo de lo que sería tierra firme.

-¡Uuuuuuuuuhh!-Quejo de dolor mientras volvía a pararse esta vez con dificultad debido a las heridas de su cuerpo y vio a ambos lados.- ¡Lo logre! ¡Estoy en Reino Dragón otra vez!-Paro en dos patas celebrando su pequeña victoria de a verse salvado del vació que tan cerca había estado y regresar sano y salvo a su ciudad natal.

Sin embargo su sonrisa se borró casi al instante cuando cruzo miradas con la del ladrón quien se relajaba tan relajadamente que parecía que nada lo iba a romper pero si fue rompido a ver el dragón purpura, y comenzó a correr alejándose de Spyro aun con el diamante en sus manos. Lo llevaba casi 1 metro de distancia parecía casi imposible alcanzarlo.

-¡Oh por favor! ¿Enserió? ¿Cómo voy atraparlo ahora?-Pregunto exasperado y cansado aun así no perdió la determinación de cazarlo y acelero el paso aunque algo débil debido a las heridas de su cuerpo pero resistió ante el dolor buscando fuerzas para continuar con la cacería.

Tratando de acortar el camino veía delante suyo el mismo refugio que miro anteriormente lo que no se fijo era que tenía un techo de lana muy flexible con el cual podría utilizar para dar un híper salto ya que aún tenía el efecto del súper salto, al mismo tiempo, salto sobre un jarrón a otro para llegar al techo antes de que se acabara totalmente el efecto, y de un largo rebote aterrizo contra la lana del techo la cual expulso a Spyro hasta el cielo logrando alcanzar rápidamente al ladrón, quien lo miro aterrorizado.

-¡YA TE TENGO ENANO MISERABLE!-Gritaba Spyro cayendo en picada como un ave cazando a su presa.