Nota: Para aclarar algunas dudas, Yo nunca subí este fic a otra página que no fuera . No tengo ni nunca tuve cuenta en Potterfics, la historia fue eliminada de allí porque la denuncié por plagio.

Nota II: Para muchos que me preguntaron por lo que escribí en el primer capítulo. Si, efectivamente, a Fharland me lo imagino como el hombre que tengo en la foto de perfil. Ya pueden darle cara al personaje :)

Nota III: Aún no tengo pensado una tercera temporada. Apenas estoy empezando ésta. No duden que les haré saber si eso cambia

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Hermione se levantó apresuradamente de la cama y corrió rápidamente hacia el baño. No pudo aguantar y vomitó en el suelo. Se sentó en éste con los ojos llorosos y la garganta escociéndole. Tosió ligeramente y resopló mirando el desastre que había causado. No había vomitado casi nada, pero en el momento no creyó que pudiera aguantar más sin expulsar esa molestia de su estomago.

-¿Qué ocurre?- preguntó Voldemort mientras se acercaba a ella y se agachaba su lado.

-Me he sentido mal- respondió Hermione en voz baja

- ¿Desde cuándo?- preguntó de nuevo el mago

- Bueno unos tres meses, creo- dijo sin mirarlo

Aunque no podía verlo se lo imaginó levantando las cejas totalmente perplejo.

-Tres meses- repitió pausadamente – ¡Tres meses! ¿ Alguna vez pensaste en decírmelo?- dijo Voldemort levantando la voz

- No le di importancia, no la tiene. Seguro algo me ha caído mal…-

- ¿Por tres meses?- la interrumpió bruscamente Voldemort

- No ha sido siempre. Ha sido muy esporádico, es cierto, no debes preocuparte- le aseguró Hermione con una sonrisa que el hombre no le devolvió

Voldemort soltó un suspiro al cabo de un rato- Muy bien, igualmente me gustaría que me dejaras revisarte-

Hermione puso mala cara mientras se levantaba del suelo -¿qué vas a revisar? ¿Qué específicamente vas a buscar?-

- Magia negra- respondió Voldemort con simpleza mientras le seguía los pasos de nuevo hacia la habitación.

Hermione se detuvo y miró por la ventana, ya estaba amaneciendo. Se volvió hacia el hombre que seguía de pie mirándola fijamente- ¿hecha por quien? No tiene sentido… no he salido de esta mansión desde hace un tiempo-

Voldemort se quedó callado y su mirada se suavizó – De acuerdo ¿seguro estarás bien?- preguntó

Hermione asintió- Hagamos un trato. Para que estés más tranquilo, quisiera revisar que todo esté en orden conmigo-

Voldemort frunció el entrecejo- Bien ¿qué quieres? Te puedo traer a un medimago-

Hermione negó con la cabeza- Quiero un médico-

Voldemort abrió los ojos y Hermione detecto el brillo rojizo en sus pupilas que no auguraban nada bueno.

- Un medico ¿has dicho? ¿Eres una bruja y quieres relacionarte con muggles?- dijo muy despacio

- Siempre me he relacionado con ellos. Mis padres lo son- le espetó Hermione de mal humor

- Ya no más. Esta fuera de discusión. No aceptaré que seas tratada por esos inmundos seres- dijo Voldemort mientras iba hacia la cama y se colocaba su túnica.

Hermione caminó hacia el – Por favor. Son solo dos horas, no te afecta en nada ¿cierto? Estaré aquí en dos horas. Déjame ir, por favor- suplicó Hermione mientras se le acercaba y lo abrazaba.

Voldemort rió fríamente – No puedes manipularme, Hermione- dijo mientras sonreía viciosamente y muy despacio pasaba sus manos acariciando sus desnudos hombros mientras iba bajando con lentitud – No de esta manera-

Hermione le devolvió la sonrisa- ¿Tú crees que no puedo?-

Voldemort ladeó la cabeza – ¿Como podrías lograrlo con algo que ya es plenamente mío?- Sin previo aviso el mago la levantó y ella por puro instinto enredo sus piernas en su cintura mientras él la llevaba a la cama y se tumbaba sobre ella- ¿Como podrías impedir que tome lo que me pertenece? ¿Cómo podrías negarme a tocar tu cuerpo, cuando yo soy su único dueño?- preguntó Voldemort mientras mordía suavemente el cuello de la chica.

- Y ¿si digo que no?-

Voldemort rió en voz alta – Nunca me dirás que no, Hermione. No a mí-

-Entonces ¿me dejarás ir?- pregunto en voz baja tratando de simular su sonrojo.

Voldemort clavó sus ojos en los de ella por unos segundos que a la chica se le hicieron eternos. El mago acercó su mano y acarició su cara con su largo dedo índice, Hermione cerró los ojos ante el toque.

- Tengo una reunión hoy. Tienes dos horas- dijo en un suave susurro

Hermione sonrió sin poder contenerse, lo que provocó una mueca sarcástica por parte del hombre – No quiero más caprichos- expresó mientras se ponía en pie y se dirigía al baño

Hermione se incorporó todavía sonriendo mientras veía como Voldemort limpiaba con su varita el desastre que había causado.

- ¿Tus mortífagos estarán aquí?- preguntó mientras se ponía en pie.

- Si, probablemente me lleve todo el día- Se acercó de nuevo hacia ella y pasó sus brazos por su cintura pegándola a su cuerpo. Hermione no se dio cuenta, pero ya se encontraba desnuda y la suave tela de la túnica le rozaba la piel.

Voldemort acercó su cara y le dio un corto beso en los labios – Date un baño. Nos veremos en la noche ¿de acuerdo?- dijo mientras en un su mano hacia aparecer una rosa blanca que le entregó a Hermione con una sonrisa inescrutable en su rostro.

La bruja se quedó de piedra y tomó la rosa con una tímida sonrisa – No sabía que eras hombre de entregar flores-

- No lo soy. Pero contigo quizás pueda serlo- respondió mientras volvía besarla y salía con paso decidido por la puerta, dejando a la chica sola.

Hermione soltó un suspiro y llevó su mano hasta su abdomen. Se sentía más tranquila al haber podido convencerlo que la dejara ir a un médico. No quería que nadie la revisara y le informara a Voldemort antes que a ella misma lo que había encontrado.

Tenía el gran presentimiento de lo que se imaginaba, sería la respuesta que recibiría. ¿Por qué tenía esa sensación de que estaba embarazada? ¿Era eso posible? ¿Era posible que él se descuidara de esa forma? Realmente dudaba que él estuviera buscando un bebé, de eso no había duda.

Se metió en la ducha y se relajó ante el agua caliente. No podía pensar con claridad, estaba empezando a ponerse irracionalmente nerviosa. Quizás no fuese nada y estaba exagerando. No pensaba ir a ningún médico. Definitivamente debía hacer una prueba de embarazo en primer lugar, si salía negativo, se tranquilizaría y dejaría que un medimago la examinara, si daba positivo… indudablemente no sabría qué hacer.

Se vistió rápidamente y salió de la habitación con paso vacilante. Escuchó unas voces por el pasillo pero las ignoró, ese lugar pronto se llenaría de mortífagos y ella no quería ni verlos. Caminó hasta llegar al jardín y con un suspiro se desapareció del lugar directo a su destino.

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Ya eran las seis de la tarde. E iba de regreso a la mansión con la cabeza clavada en el camino de piedra bajo sus pies. No podía pensar, no podía concentrarse. Con su mano tocó su vientre, por fin tenía la tan temida confirmación. Era increíble que aquello le estuviera pasando. Elevó la vista hacia la mansión, absurdamente se pregunto qué diría Voldemort cuando la viera llegar tan tarde, supuestamente eran solo dos horas que ella se tomaría. Seguro estaría furioso e histérico por su tardanza.

Pero ¿cómo podría haber llegado en dos horas? La noticia la había absorbido, necesitaba distanciarse más tiempo. Llorar, pensar en cómo decírselo. Decidió irse a campo abierto, sentarse y desahogarse. Sabía que su vida había dado un brusco salto al decidir quedarse al lado del mago oscuro, pero esto jamás, ni en sus más terribles pesadillas había imaginado que pasara. Un bebé, un bebé ahora, de él.

Entró al lujoso Lobby, sentía sus ojos hinchados, las lágrimas recorrían sin control por sus mejillas. Ni tanto tiempo sentada sola había podido aliviar su angustia. Tenía miedo de su reacción cuando se lo dijera a él, tenía pánico en que podía decir o hacer. Y a decir verdad tenía más terror de ella misma, teniendo la mente en blanco por primera vez en su vida, no siendo capaz de tomar una decisión o reaccionar ante la de él.

Las manos le temblaban y estaban heladas al momento de tocar la puerta de su estudio. Espero y no tuvo respuesta. No le importó y la abrió. La estancia estaba en penumbra, solo iluminada por la chimenea ubicada al fondo. Hermione cerró los ojos unos segundos para adaptarse a la oscuridad y tratar de buscar a Voldemort con la mirada.

Las caras de todos los presentes estaban vueltas hacia ella. Y al final lo vio, el fuego de la chimenea atrás suyo no permitía que Hermione distinguiera su cara, pero supo que era él al verlo levantarse y dirigirse a ella. Se acercó y la tomó del brazo suavemente sacándola de la habitación. Cerró la puerta atrás suyo.

- ¿Qué demonios haces? Sabes que no tolero que me interrumpan- dijo fríamente

Hermione tenía la vista clavada en el piso, le daba tanto miedo levantar la cara y que él la viera, que le preguntara. Pero debía hacerlo, al final él se daría cuenta.

Sus ojos se clavaron en los de él. Voldemort cambio la expresión radicalmente al verla.

- ¿Que te ha pasado?- preguntó mientras la acercaba a su cuerpo y levantaba su cara poniendo sus dedos en su barbilla - ¿Alguien te ha hecho daño? ¿Por qué lloras?-

Ante sus palabras, Hermione lloró con más fuerza dejando a Voldemort más perplejo. La soltó y entró con paso rápido a la habitación. A los segundos volvió a salir y tomando su mano la condujo a sus habitaciones. Durante el camino sentía como el hombre volteaba su cara cada cierto momento.

Llegaron a la habitación, Hermione soltó su mano y se dirigió al baño, necesitaba algo de agua fría, necesitaba alejarse de su tacto unos segundos. Debía decírselo ¿cómo empezar? ¿Qué le respondería?

Apoyó la mano en la pared y dejó que el agua fría le resbalara por la cara, respiraba con dificultad y sudaba frío. Oyó pasos atrás suyo y volteó lentamente, Voldemort la observaba con el entrecejo fruncido, evidentemente confundido. Quería correr y abrazarlo, quería que le dijera que todo estaría bien, que no debía preocuparse, que él se haría cargo de todo, pero sabía que no sería así.

Salió del baño y se quedó de pie en el centro de la habitación. Voldemort la siguió sin decir nada, se paró a su lado y esperó. Hermione respiró profundo.

- Disculpa por haberme tardado, te pedí dos horas y me tomé diez- dijo sin mirarlo

- Si te dijera que no me percaté, te mentiría- respondió lentamente

Hubo un silencio sepulcral que Hermione no quiso cortar. Pero Voldemort pareció darse cuenta – ¿Que ha ocurrido, Hermione? ¿Alguien te ha hecho daño?-

- No-

-¿Fue algo relacionado conmigo?- insistió

- No… bueno, estás involucrado, supongo-

- No puedo estar adivinando. Dime que sucede, ahora- exigió Voldemort con voz fuerte

Hermione lo miró y sintió como sus ojos se llenaba de más lágrimas –Tengo miedo-

Voldemort la tomó de la mano y la sentó en la cama, él hizo lo mismo y se sentó a su lado poniendo su mano en su cara, increíblemente sus ojos se encontraba totalmente inexpresivos.

- ¿De quién?- preguntó

Hermione respiró profundamente – De ti, de lo que puedes hacer. No estarás feliz-

Esta vez Voldemort reaccionó, su mirada era de sorpresa - ¿Miedo de mi? Hermione, no te haré daño, nunca ¿qué tienes que decirme? Tendré que emplear Legeremencia para saberlo-

Hermione se separó – ¡No! Esto tengo que decírtelo yo-

Voldemort se puso en pie- Entonces habla-

Hermione tragó – Te dije que llevaba un tiempo sintiéndome mal, una sensación muy extraña. Fui al médico… - ignoró el gruñido del mago en respuesta- Y tengo la respuesta-

- ¿La respuesta? ¿Estás diciendo que esos muggles saben que tienes?- preguntó Voldemort con asco

- Bueno, si- respondió en voz baja

Otro silencio incomodo. Hermione se removió en la cama, su corazón palpitaba cien por hora. Voldemort carraspeó - ¿Y bien?

Hermione se puso en pie, se paró al frente del hombre, sus piernas casi no la sostenían- Yo… yo creo… que estoy…. que estoy…- Cerró los ojos tratando de detener su tartamudeo-… embarazada- finalizó

Abrió los ojos de nuevo y los fijó en los rojos de Voldemort, éstos no habían cambiado su expresión de indiferencia. Ladeó un poco la cabeza.

- Repítelo- Su voz era muy suave, eso le dio más miedo a Hermione- Dilo otra vez-

- Mis síntomas… era debido a que estoy… esperando un bebé- repitió cuidadosamente

- ¿Un bebé?- Los ojos de Voldemort brillaron- ¿Estás diciéndome que estás esperando un bebé? ¿Cómo es eso posible?-

- Yo… yo no lo sé- respondió con la voz quebrada

Voldemort cambio su expresión de indiferencia a sin duda, furia. Dio un paso hacia atrás y empezó a caminar lentamente por toda la habitación, se llevó ambas manos a la cara y las pasó por su cabello. Hermione solo lo observaba estática y con algunas lágrimas cayendo por sus mejillas.

- Lo siento- dijo en un susurro

- Eso no me ayuda- le espetó Voldemort mirándola con fiereza

- ¿Me estas culpando?- le preguntó Hermione

- No, me culpo a mí. No veo como es posible, siempre he tomado las medidas para que esto no pasara. No me interesa la paternidad, quiero que lo tengas claro- aclaró con crueldad

- No hay forma que yo pudiera evitar esto tampoco- dijo Hermione dolida

- En algún punto debí descuidarme. Esto no debió pasar- Se acercó a una de las ventanas y se apoyo contra esta dándola la espalda a la chica. Ninguno habló por unos segundos.

Hermione se sentó en la cama nuevamente y bajó la cabeza mirándose los pies. Solo esperaba la reacción de él. Su voz la devolvió a la realidad.

- Muy bien. Fue un error mío. Yo mismo lo solucionaré- Se volteó y fijó los ojos en ella- Conseguiré a alguien que te interrumpa ese embarazo, yo mismo podría hacerlo, pero preferiría…-

-¿Terminarlo?- lo interrumpió Hermione con voz más alta de lo que pretendía – ¡Yo no quiero hacer eso!-

Los ojos de Voldemort resplandecieron- Aquí lo único que importa es lo que yo quiera. Tú puedes sólo opinar, al final las decisiones las tomo yo-

Hermione se puso en pie y se acercó a él. Voldemort no retrocedió, se limito a bajar la mirada hacia ella.

- No te permitiré que hagas eso- Le dijo con voz firme – Esto fue una sorpresa para mi también, no quiero esto, de verdad, pero ya no hay forma de evitarlo-

Voldemort dio un paso y sacó su varita, y la apuntó con ella- No puedo permitir que ese bebe nazca. Acabaré con este problema ahora mismo-

Nada en el mundo habría podido preparar a Hermione para esto. Sin dudarlo ella también sacó su varita pero no pensaba darle uso – Tendrás que matarme también a mi-

Voldemort no se movió, solo la observaba fijamente con crueldad y determinación. Pero no atacó – No me dirás que ya el tonto instinto materno apareció en ti- se burló

Hermione sintió que su corazón se hacía pedazos y sin querer evitarlo empezó a llorar. Cerró los ojos y no le respondió. Pasados unos segundos los volvió a abrir y observó a Voldemort ante ella, su rostro tenía una expresión difícil de describir. Antes que Hermione se diera cuenta, el hombre dio media vuelta y salió de la habitación.

Hermione cayó al suelo y se sentó mientras lloraba. Su cuerpo se sacudía violentamente ante la angustia. Imagino que a Voldemort le afectaría la noticia, pero jamás llego a pensar en que el hombre llegara a amenazarla. Se acostó en el suelo y sintió como sus ojos empezaban a cerrárseles, un repentino cansancio se apoderó de ella y solo se dejó llevar.

Se despertó bruscamente y le llevó unos instantes detectar donde se encontraba y en la situación en que se hallaba. Se incorporó y miró hacia la ventana, ya era de noche. No sabía cuánto había dormido ni le importaba.

Se puso en pie y salió de la habitación. Subió varios pisos y llegó hasta la azotea. Ese lugar era excelente para relajarse, pensar y reflexionar. Se sentó cerca del borde y vio la noche, desde allí se escuchaba el sonido del agua que caía desde las grandes fuentes en los jardines. El viento movía suavemente su cabello y la luna brillaba en todo su esplendor.

Suspiró y apoyó la cabeza sobre sus manos. Sus ojos ardían y se sentía exhausta. Llevó su mano hacia su vientre y tocó ausentemente. Se preguntó si realmente podría salvar a ese bebé de Voldemort. No es que ella tuviera muchas posibilidades al enfrentarse a él. No sabía porque había evitado que Voldemort matara al bebé, no es que ella estuviera muy encariñada. Pero había muertes que no podía permitir, no mientras estuviera bajo su posibilidad.

Sintió una presencia agachada a su lado que le hizo dar un brinco. Voldemort estaba su lado con las manos juntas apoyadas sobre sus rodillas y la miraba fijamente. Hermione apartó la mirada y la clavó en el horizonte.

- Lo siento, Hermione- dijo en voz baja

Ante las meras palabras, Hermione empezó a llorar, era algo que no podía evitar. Voldemort no dijo más nada, solo esperó a que la chica se calmara.

- Cada lágrima que derramas… es una agonía para mí- dijo

Hermione volteó bruscamente- Debes estar bromeando- dijo con rabia- Tu eres quien lo provoca-

- Lo sé, por tal razón. Lloras mucho por mí, por mi culpa. Yo te prometí lo contrario- dijo en un susurro – Lamento lo que sucedió hace rato. He perdido el control-

Hermione parpadeó - ¿Tanto te ha afectado? ¿Es tan terrible para ti?- preguntó

Voldemort cerró los puños y se tensó – Si. No tienes idea-

Hermione bajó de nuevo la vista. Auguraba una nueva discusión

- Pero… Aunque me cueste aceptarlo, no te obligaré a nada. Si quieres ese bebé, puedes quedártelo- dijo muy despacio como si cada palabra le costara la vida

Hermione sonrió con tristeza- No lo entiendes, por más que sea, es nuestro bebé. Somos los padres. No puedes decirme que me lo quede como si fuera un juguete-

Voldemort gruñó- Entonces ¿qué quieres de mí?-

- Que tú desees de verdad que nos lo quedemos. Que estés dispuesto a criarlo a mi lado- le dijo Hermione con calma

Voldemort abrió los ojos - ¡¿Qué?! Hermione yo no puedo ni quiero ser padre-

-¿Por qué no?- preguntó

- A mí solo me interesa el poder. Tú lo sabes, tendrás… tendremos ese bebé, pero solo porque tú me lo pides. No me exijas más- le espetó Voldemort

Hermione bajó la cabeza, pero asintió despacio. Era un comienzo. No era lo que esperaba, pero sabía que no podía pedirle un cambio tan radical a un mago como él.

Voldemort se puso en pie y la ayudo tendiéndole la mano- Mañana conseguiré un medimago enteramente a tu disposición. Necesito que te cuide… Los cuide- añadió gruñón a ver la expresión de la chica

Mientras iba bajando, el hombre pasó sus brazos por la cintura de la chica y ésta solo se apoyó en él. Sonrió para sí, por lo menos había conseguido que cambiara de parecer. Un grandísimo avance. Había ocasiones en las cuales se arrepentía tanto de haber decidió quedarse al lado del mago. Pero ahora, cuando se encontraba acostada en la cama abrazada a él y sabiendo que había una parte de él viviendo en su cuerpo, no importaba que él no lo entendiera, hacía que pensara que quizás si había escogido bien.

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