N/T: Y... subiendo cap 2! Espero que os guste mucho ^^
hina-hatake: Gracias por el review! Ya veremos que ha pasado, pero al menos Havoc tuvo el detalle de ponerlos en la misma habitacion :D Y la fresa pidesela a Cutebutdeadlyalchemist, es ella la que da las fresas. Yo ofrezco galletitas ;P
HoneyHawkeye: Aqui está! A ver que te parece . Gracias por comentar!
Talii: Gracias por el review! Espero que te guste como sigue :)
Andyhaikufma: Todos adoramos a Havoc, es fantastico. Y ya pronto tendremos un pequeño punto de vista que aclarara muchas cosas ;) Gracias por comentar. y tranquila por haber tardado
midori mitzuki 2: Gracias por comentar! A lo que iba, esta es la longitud de los capitulos en ingles por lo que no puedo cambiarlo -.-' Pero mas adelante se alargaran algo mas.
N/A: No me pertenece FMA pero sus personajes me están hablando en mi cabeza ahora mismo.
Punto de vista de Riza
Maldito Coronel, pensé en mis adentros mientras esperaba afuera de mi casa, seguro que se ha vuelto a quedar dormido.
Estaba enfadada con Roy Mustang. Se suponía que debería haberme recogido hace quince minutos y ahora seguramente llegaría tarde a la reunión. Para ser un hombre que trataba de convertirse en el próximo Fuhrer, no se estaba esforzando mucho. Iba a pagar por esto. Cogí mi pistola y la poscicioné de tal manera que cuendo girara, la vería.
Justo como pensé, cuando finalmente condujo hasta mi casa, su cara mostraba tanto miedo como caución. Sabía perfectamente que estaba enfadada.
Después de regañarle por llegar tarde y después de que él intentara quitarme el enfado con su irresistible humor, nos pasamos el viaje en silencio.
Roy se acercó a una intersección, esperando a girar a la izquierda. Miré al reloj; vamos a llegar tarde, maldita sea, pensé. Miré afuera de mi ventana soñadoramente, intentando evitar mirar a Mustang por miedo a que tal vez le dispararía. Entonces, vi el coche. Encañonado calle abajo, demasiado rápido, directo hacia nuestro coche. Jadeé y me volví hacia Roy, mis ojos abiertos de par en par mientras el coche venía derecho a nosotros. Él se volvió ante el sonido de mi jadeo, dándose cuenta de mi expresión, sus ojos abriéndose cuando notó el coche. Era demasiado tarde; no había nada que pudiera hacer.
El coche chocó contra mi lado del coche. Oí el crujido del metal mientras los dos coches se encontraban y sentí el coche golpear mi cuerpo con una fuerza mayor de la que jamás pude imaginar. Cerré los ojos y el mundo se desvaneció.
Parecía que había cerrado los ojos y cuando los abrí, estaba en un mundo diferente, como flotando en el aire. Todo a mi alrededor y todos a mi alrededor estaban medio de un gran alboroto, corriendo de una ambulancia a dos piezas de metal aplastadas que se parecían vagamente a coches. Estaba estupefacta. ¿Cómo he llegado aquí? Me pregunté a mi misma.
Mientras observaba las muchas caras trabajando alrededor mío, vi una familiar. "¡Havoc!" Grité, corriendo hacia el rubio militar. Ni siquiera miró hacia mi dirección. Empecé a mover furiosamente mi mano ante su cara.
"¡Hawkeye!" Exclamó, corriendo hacia una camilla que los médicos estaban apresurados por llevar a la ambulancia. Confundida ante su repentino arranque de mi nombre, le seguí. Lo que vi, me impactó.
Tumbada en la camilla, cubierta de sangre desde la cabeza hasta los tobillos estaba una joven rubia en un andrajoso uniforme militar. Su cabello estaba desordenado, pero cuando los médicos peinaron su flequillo hacia un lado, se podía ver como parecían el ala de un halcón. Esa mujer era yo.
Sostuve mi cabeza en mi mano y me derrumbé en el suelo. Se sentía como si el mundo entero estuviera desapareciendo a mí alrededor mientras la ambulancia aceleraba alejándose ruidosamente de mí. No sabía qué hacer.
Havoc corrió hacia otra ambulancia, y recuperé la compostura lo suficiente como para seguirle. ¿Estoy muerta? Pensé mientras corría hacia la ambulancia. No, si lo estuviera no me habrían llevado tan rápido. Pero entonces, ¿Qué pasó, donde estoy?
Me impacté de nuevo al ver quien estaba en la segunda camilla. Era un hombre joven, vagamente más viejo que ella, también cubierto de sangre y en un andrajoso uniforme militar. Pero su desordenado pelo era inconfundible. Era Roy Mustang. Continuó murmurando cómo era su culpa a todo el mundo. Por lo menos él estaba vivo y por lo visto en una mejor condición que en la que yo estaba.
La ambulancia se alejó rápidamente y la seguí, en el coche de Havoc. Parecía como si estuviera en un mundo entre la vida y la muerte, y por ello nadie podía verme u oírme. Maldita sea, pensé, si algo le pasa, será mi culpa. Le prometí que le iba a proteger.
En cuanto llegamos salí a encontrar nuestros cuerpos. Fue simple encontrar el de Roy; estaba siendo llevado a una habitación tan pronto como llegamos. Esto me hizo respirar más tranquila, sabiendo que él estaba a salvo.
Oí por casualidad a dos enfermeras hablando de lo que parecía que era sobre nosotros, en mi camino a la habitación de Roy, y aunque no me gustara mucho ir husmeando, pensé que podía hacer una excepción.
"Dios mío, he oído que ese accidente fue horrible." Empezó una.
"Sí, bueno, el hombre fue afortunado." Dijo la otra. Por lo que pude ver, era más mayor que la otra. "Apenas un rasguño comparado con la mujer. Tendrá suerte si sale con vida." Esto me hizo sentir inquieta. Era un poco incomodo escuchar a la gente hablar de ti mientras estas escuchando.
"¿Crees que lo conseguirá?" Preguntó la más joven.
"He oído que es una chica dura." Replicó la más mayor. "Estuvo en Ishval y todo eso. Ayudó al otro, Mustang, a desenmascarar al Fuhrer y a salvar el país hace unos años."
Entonces, Havoc apareció. "Disculpe."
"Sí, señor, ¿en qué podemos ayudarle?" Preguntó una enfermera.
"¿Me preguntaba si podría pedir algo?" Preguntó. La enfermera alzó una ceja ante el militar haciéndome reír. "En lo que respecta a Riza Hawkeye y Roy Mustang, los que fueron salvados en un accidente de coche en la calle de abajo. ¿Sería posible que compartieran habitación?"
"Bueno, no permitimos que hombres y mujeres compartan habitación." Contestó la mayor.
"Tenía la esperanza de que haríais una excepción." Empezó Havoc. "Veréis, esto no ha sido un accidente. Esto ha sido un atentado deliberado contra sus vidas. Necesitan protección las veinticuatro horas del día y la forma más segura y fácil de asegurarse de esto es tenerlos en la misma habitación. Odiaría que algo le pasara a alguno de ellos y este hospital tuviera la culpa." Me quedé boquiabierta; no me podía creer la insistencia de Havoc. Realmente se preocupaba de nosotros.
Las enfermeras finalmente cedieron ante las condiciones de Havoc, después de prometerle a la joven una cita. Algunas cosas nunca cambian. Y seis horas más tarde, Roy se despertó. Havoc y él hablaron por un rato y Havoc le explicó a Roy que pasó exactamente. En todo momento, recuerdos comenzaron a aflorar en mi mente; mi enfado con Roy, el coche yendo como una bala calle abajo, y el impacto del coche. La cara de Roy se volvió más sombría a cada sentencia de Havoc y siguió repitiendo cómo todo era su culpa.
¡No es tu culpa, maldita sea! Pensé enfadada. Fueron esos bastardos los que nos golpearon. No pude evitar pensar que se culpaba a sí mismo por haber llegado tarde pero según Havoc, parecía que el coche nos estaba esperando. Quise gritarle para que parara de decir disparates, pero por supuesto, no podía.
Después, la enfermera más mayor vino empujando una cama a la habitación, en la cual se encontraba un cuerpo sin aparente vida cubierto de vendas. Conectándome rápidamente a diferentes maquinas y dirigiéndose a los dos hombres, se marchó.
Tras un rato de solamente mirarme, algo que me hacía sentir incómoda – no me gustaba sentirme débil y vulnerable – Havoc se levantó para irse. En su camino, se acercó a mi cuerpo y me apretó la mano con ternura. Deseé que mi cuerpo hiciera algo, lo que fuera para hacerles saber que les estaba viendo y les estaba agradecida. Fue un esfuerzo inútil; no respondí.
Me senté en la silla que había estado ocupando Havoc y observé a Roy. Continuaba murmurando disculpas y promesas de encontrar a los culpables de la misma manera en la que lo hizo mientras le metían en la ambulancia. Quise chillarle. No era culpa de nadie, sería mia si algo le pasaba. Yo era la que le prometí trabajar para él, protegerle, y dispararle si se desviaba del camino. Algo que estuve a punto de hacer hacía unos pocos años.
Me senté allí, en aquella silla blanca, uniforme para siempre, observando como mi superior se dormía.
N/A: ¡Wow! Esto me quedó más largo de lo que me esperaba. Me disculpo si las partes del hospital parecen copias del anterior capitulo. Este capitulo ha sido básicamente el punto de vista de Riza de los eventos del anterior capitulo. Así que básicamente no mentí acerca de hacer este capítulo. Está algo separada de su cuerpo pero su cuerpo sigue vivo (y por lo tanto en coma) No estoy segura de todo esto, así que tendré que inventármelo más tarde porque *yo soy muy perezosa!* (¡Soy muy perezosa!)
Este capitulo ya estaba escrito la noche anterior, pero no lo pude subir porque se suponía que debería estar dormida en la cama. Una pequeña voz en mi cabeza que sonaba muy parecida a la de Roy estaba enfadada conmigo por no subirlo y la voz de Riza me dijo que me dispararía si no lo subia esta mañana.
¡Guay, no debo ser disparada o quemada…! Todavía…
