Episodio 3
Black Humpty Lock
- Bien, Nikaidou, Tsukiyomi, pueden ir a sus asientos- dijo el sensei ordenando unos apuntes que poseía en el escritorio que estaba al frente del pizarrón.- Espero que no lleguen tarde la próxima vez.
-Sentimos la intrusión- dijimos Kai y yo a coro, desplazándonos lentamente hasta nuestros sitios, casi en la parte final del salón, en mi caso, a dos carpetas de Miri, y en el caso de Kai en la carpeta que estaba delante de la mía. Estas dos carpetas estaban al lado de la ventana que daban al patio interior del instituto.
No pude despegar la mirada de los ojos de Rin mientras me dirigía a mi asiento, pues ella tampoco había dejado de hacerlo. Las heridas de su brazo parecían algo graves, aunque la falta del yeso indicaba que el resultado de la pelea no le había acarreado la rotura de un hueso o algo parecido. Sin embargo, llevaba además una especie de venda en la cabeza, que no ocultaba para nada las facciones de su rostro, que de por sí, eran bastante agradables. Un poco receloso en ese momento, sentí también la mirada de otra persona, pero por la dirección y el conocimiento al haber pasado varios años de mi vida en ese lugar, no volví el rostro, pues sabía que encontraría los ojos de Miri observándome. Dejé lentamente la mochila en la superficie del asiento, sentándome lentamente, y dirigiendo todo el tiempo la mirada hacia el patio, el cual nunca en mi vida me había parecido tan interesante como aquel día.
-Pues bien, señorita Koyuki- dijo el sensei, dirigiéndose a Rin- Puede ir a sentarse, su asiento está detrás de Tsukiyomi.
¡¿QUE?
¡Lo había olvidado! El único asiento libre que quedaba en el salón, era la carpeta que se encontraba justo en mi espalda. Por alguna razón empezaba a sentir un escalofrío en la espalda, cosa que nunca antes me había pasado, porque ahora si podía darme cuenta de que me encontraba en un peligro bastante grande, si es que no era mortal, de salir seriamente lastimado, como el día de ayer, pues mi rozón de bala aún me escocía, y no era gracioso el saber que la persona que me había causado esa lesión estaba a tan sólo un poco distancia de mí en ese momento.
En ese momento, Rin ya estaba llegando al lugar que el profesor había destinado para ella. Al pasar por mi lado, evité el contacto visual, y sólo pude saber que se había sentado ya, por el sonido chirriante que hacía la carpeta al ser arrastrada en el suelo. Aproveché para dar un vistazo alrededor, y me di cuenta de que sólo éramos muy pocas las personas que poseían Shugo Charas. Aparte de Kai, Rin, Miri y yo, pude observar que Fujisaki Karin de la primera fila poseía una pequeña Chara que recordaba mucho a una bailarina tradicional japonesa. En todo el salón no podía apreciar otro Chara.
-Daisuke- escuché en mi oído, Apolo estaba hablando. Como no podía hacer ruido, le miré a los ojos para dar a entender que le había escuchado.- No te preocupes por la chica que está detrás de ti, no parece querer atacarte. Yo la vigilaré.
En ese momento, tomé mi lápiz del escritorio, y le escribí en la mesa: "Te lo encargo".
Apolo simplemente afirmó con la cabeza mientras la clase continuaba. El calor era sofocante, y no sé a quién le interesaban los límites de las funciones. El sol brillaba alto y fuerte en el patio, generando amplias sombras de los árboles que rodeaban el instituto. Risa debía estar en clase también, y aunque la escuela primaria Seiyo estaba a tan sólo unas cuadras ninguno de los dos iba a visitar al otro. No recordaba en qué punto de nuestras vidas nos habíamos vuelto de esa manera, ya que según mi madre éramos muy unidos de pequeños, y riéndose recordaba a la tía Utau. En ese momento Apolo bajó hasta el nivel de mi mirada, y señaló hacia la dirección delantera, en dónde una Chara pequeñita y pelirroja, vestida de un traje de enfermera color blanco con bordes rosados, sostenía un pequeño papelito en el que podía leerse a duras penas: " Lee lo que está dentro".
Acto seguido lo dejó caer, y voló despreocupadamente hacia atrás.
Con disimulo, y tratando de resistir el impulso de echar una ojeada a la persona que sabía que me había enviado dicho mensaje, extendí el papel en el escritorio en donde había un pequeño mensaje que decía:
"Hoy a la salida, espero que puedas venir conmigo".
Rin.
Esto trajo consigo un extraño sentimiento en mi corazón, e instintivamente cogí la pequeña llave dorada que llevaba del cuello, con la esperanza de que la única arma que poseía fuese suficiente como para asegurarme salir con vida de esta extraña cadena de sucesos que venía dándose alrededor mío.
Las campanas sonaron indicando el inicio del receso. Varios de mis compañeros se levantaron en el acto, dirigiéndose respectivamente cada uno, o bien a la tienda, o bien a la azotea del edificio para comer, mientras que las chicas preferían los amplios pastos verdes que daban los jardines del instituto.
Yo me quedé en el salón, mientras veía como Miri salía por la puerta seguida de su Chara, y un suspiro de resignación salió de mis labios. ¡Un momento, acababa de pasar eso! ¿Qué demonios te sucede muchacho? ¡Esa chica te disparó! Bueno, creo que no llegó a averiguar que se trataba de mí, pero de todas maneras, me atacó.
-Daisuke, ¿Te vas a comer eso?- me preguntó Kai señalando con sus palillos, los pequeños trozos de tempura de camarón que había en la caja de mi bentou.
-Son tuyos si lo deseas- le dije, ofreciéndole el plato.
- ¡Gracias!- dijo él- ¡La comida que hace tu madre es excelente!
- Sí, lo es.
A propósito, creí que tenías algo que contarme.- dijo, observando en ese momento como Koyuki Rin se levantaba se su silla, mientras varias muchachas del salón se habían acercado para hacer migas con ella.
Cuando la muchacha salió del salón, miré hacia todos lados para asegurarme de que no hubiese nadie observando, y entonces, saqué de mi camisa la cadena de la cual colgaba la Dumpty Key.
-¿Qué es eso?- preguntó Kai con la cola de uno de los camarones saliéndole de la boca.
-Según lo que me dijo mi madre, esto es un artefacto mágico.
- ¿Mágico?- dijo Kai casi riéndose.- Creo que estás algo grandecito como para creer en magia.
- Tío, me lo dices tú que has tenido a esa cosita volando a tu lado por no sé qué tiempo.
- ¡Jajaja! Pero no es lo mismo. Creo que lo de los Charas no tiene que ver con magia, si no más con las personalidades.
-Quizá, pero el punto es que ayer me atacaron porque me querían quitar esta cosa.- Y entonces, levanté la manga de mi brazo en donde aún estaban las vendas que cubrían la herida que me había causado el rozón de la bala que Miri me había disparado.
- Vaya- dijo observando la herida, mientras Jules, su Shugo Chara, se acercaba y observaba de cerca la curación.
-Parece ser el rozón de una bala- dijo acomodándose los lentes que llevaba.
-Así es, Daisuke fue herido por una bala que disparó una persona que estaba presente en este salón- dijo Apolo afirmando con la cabeza.
-No me digas que…- dijo observando hacia el asiento que se encontraba detrás de mí.
- No, ella no fue- le dije negando con la cabeza- Fue Miri.
Kai casi se atraganta con lo que estaba comiendo.
-¿Eh?- dijo- ¿Cómo fue eso? Si Miri no mataría ni una mosca…
- Bueno, creo que eso habría que pensarlo mejor.
-Lo único que se me ocurre para que te hiciera eso fue que te le hayas confesado.
Mi cara se puso de un color totalmente rojo.
-He visto un par de veces la Transformación de Personalidad de Miri- dijo él, observando a Jules- Pero aún así no me explico por qué te atacó.
-Quizás creyó que yo era el que atacó a Rin.
-¿Y no fue así?
-¡No!- le dije molesto- Vamos, Kai, ¿De qué lado estás?
- De ninguno- respondió él con una sonrisa- Sólo quiero saber bien como se dieron las cosas.
- Pues déjame terminar de contarte.
Le conté a Kai todo lo que me había ocurrido el día anterior, sobre la pelea con Ryu, lo mal que había terminado Rin, y de cómo Miri había aparecido y al no reconocerme me había atacado.
-Y supongo que ambas deben conocerse, ¿No crees?- le dije terminando de contarle.
- No necesariamente- dijo Kai, pensando.
En ese momento, mi móvil empezó a sonar. Contesté, identificando de inmediato la voz de Risa a través del auricular.
-Onni-chan- dijo- Debo hablar contigo sobre algo importante.
-Sí, claro- le respondí.
-Por favor, pasa por mí a la escuela a la hora de salida.
-Estaré allí- le contesté.
Luego de eso miré a Kai.
-Creo que tengo la excusa para zafarme de esa chica Koyuki.
-Bien por ti- dijo Kai sonriendo- Si lo que me dijiste es cierto, no creo que no puedas manejarlo.
-Tonto- le dije- Tú me acompañarás.
- Sabía que me pedirías eso- contestó.
La hora de receso llegó a su fin, y las clases comenzaron de nuevo. Y así, en lo que pasa unas horas, estábamos a puertas de la hora de salida.
Las campanas sonaron nuevamente, y todos los que estábamos en el salón, guardamos nuestras cosas, saludamos al sensei, y cuando puse mi mochila detrás de mí, sentí una pequeña mano en la manga de mi uniforme que me retenía.
Volteé a ver, y la mirada seria y directa de Rin dio en mi rostro.
-Sabía que no podría escapar- le dije.
-Será rápido- dijo ella, y moviendo su brazo vendado con cuidado, fue hacia la puerta del salón. Miré hacia Kai, el cual me guiñó un ojo. Sentí también la mirada de Miri, y salí detrás de Rin cruzando la puerta del salón.
Mientras caminaba detrás de ella, sosteniendo la Dumpty Key con mi mano izquierda bajo la camisa, el Chara de Rin lanzaba miradas esporádicas hacia mí y hacia Apolo, y rápidamente se presentó.
-Hola Daisuke-san, Apolo-san, mi nombre es Artemisa- dijo, sonriendo y enseñando su arquito- Mucho gusto.
- Mi nombre es Apolo, Artemisa-san- mencionó mi Chara, serio y formal. (¿Cómo? ¿Cuándo he sido yo así?)
Ambos Charas siguieron hablando en el camino, pero Rin y yo no decíamos nada, hasta que llegamos al patio.
-Muy bien- le dije cuando ella paró- ¿Qué es lo que quieres de mí?
-Que me digas si fuiste tú el que derrotó a Ryu ayer.- contestó ella, clara y directa.
-Fui yo- le dije mirándola seriamente.
Ella dio un suspiro de alivio.
-Quería agradecerte por eso- dijo- Nunca había peleado con Ryu en su transformación de personalidad. Supongo que me sorprendió- dijo sonriéndome.
-No tienes por qué.
- Supongo que debe parecerte extraño todo esto.
-Es verdad- le contesté- Pero creo que puedo llegar a entenderlo por mí mismo.
En ese momento, Apolo me empujó la cabeza, haciendo que mi cuerpo trastabillara hacia adelante, y una ráfaga de balas cayera cerca al árbol en donde Rin y yo estábamos parados.
-¡Cuidado!
Mi cara dio directamente contra el suelo.
-Aléjate de Rin, Daisuke.- Miri me apuntaba con sus armas, mientras yo estaba en el suelo con ambas manos levantadas.
-Basta, Miri- dijo Rin, cubriendo mi cuerpo con el suyo.
-¿Qué haces?- dijo Miri.
- Te dije que Daisuke no fue el que me atacó.
- ¡Pero si yo lo vi!
-Él peleó contra Ryu- le dijo en tono apaciguador- En verdad, me salvó la vida.
Miri bajó las armas.
-Estaba preocupada de que eso que tú sabes estuviera en peligro.
-Lo sé- dijo Rin, ayudándome a levantarme- No te preocupes.
Y en ese momento, como si se tratase de un sexto sentido, me lancé sobre Rin por que una enorme llamarada cayó en el lugar en donde hace unos minutos se encontraba la muchacha.
Cuando el humo generado por la explosión de la llamarada, Rin, Miri y yo levantamos la vista hacia el lugar en donde cinco personas, todas vistiendo el mismo traje de color negro, nos observaban, cuatro de ellas encapuchadas, y la que no lo estaba fue reconocida inmediatamente como Ryu.
-¿Tuviste problemas con estos niños Ryu?- mencionó la figura que estaba más a la mano izquierda.
-No te fíes de ellos- contestó el aludido.
-Calma- dijo la figura del centro que tenía la voz melodiosa de una mujer.- Creo que Ryu dijo la verdad.
En ese momento, levantó un pequeño colgante de su cuello, y yo pude observar un pequeño candado de color negro.
-Mi Black Humpty Lock reacciona ante él- dijo.
-Así es. Él tiene una Dumpty Key.- dijo Ryu.
- Esto va a ser interesante- dijo la figura central.
En ese momento, Rin, Miri y yo, estábamos a punto de protagonizar otra batalla.
¡Como me había metido en esto!
