Pasó aquella primera semana. La cosa había salido bien para las tres, estábamos en buenas posiciones.
-¡Genial! –dijo Akane emocionada al vernos todos aún en la academia.
-¡Siii! –gritamos Juvia y yo.
Los chicos estaban detrás de nosotras, no hablaban simplemente estaban sonriendo.
-Bien ahora, ahora tenemos que ser los mejores y darlo… -la frase se quedó a medias.
-¡AKANE-CHAN! –se escuchó gritar.
Miré a todos lados, pero no encontré el chico del que provenía la voz. A los pocos segundos pude ver como el chico que me llamó Elizabeth cuando me vio.
-¡Tks! –dijo Kurusu asustado.
Aquel chico siguió corriendo hasta que llegó a nosotros. Pasó de todos hasta que llegó hasta Akane. Pero lo que ninguno nos imaginábamos era que Akane, al verle, iba a golpearle en la cara haciendo que el chico se cayera al suelo con los ojos desorbitados y morados por el puñetazo.
-A…Akane-chan –dijo él en el suelo.
-¡Te he dicho que no me llames así! –gritó la rubia enfadada.
-¿Le conoces? –se sorprendió Kurusu mirando a la rubia y ayudando al chico de gafas a levantarse.
-Sí, es mi primo –dijo ella no muy contenta de verle.
-Akane-chan, porque siempre me tratas así –dijo Natsuki al levantarse y colocarse las gafas.
-¡Te he dicho una y mil veces que no me llames así! –dijo ella molesta antes de marcharse de allí a todo correr.
-¿Pero que la pasa? –dije yo sin comprender nada de nada.
-Akane-chan –dijo Natsuki mientras las mejillas se le llenaban de lágrimas. Se abrazó a Shou- Shou-chan, abrázame –dijo mientras le espachurraba, dejando al podre chico casi sin respiración. Natsuki lo soltó en el último momento.
-Maldito seas, casi no lo cuento –dijo Shou contra Natsuki.
-Lo siento Shou-chan –solo con aquella expresión el chico se molestó. Shou levantó el puño como si fuera a pegar a Natsuki, pero en el último momento… –Oh, ya sé iré a preparar unos dulces para Akane-chan.
Natsuki salió corriendo seguido de Shou para evitar lo que fuera a hacer.
Los demás nos quedamos petrificados al ver aquella escena, Natsuki iba corriendo feliz, dando saltos como si fuera caperucita, mientras Shou lo perseguía furioso hasta que desaparecieron en la puerta del comedor.
-No me gusta un pelo ver a Shou de esa manera, creo que algo va a pasar –dije a los que quedábamos allí –Juvia se encogió de hombros.
-Vamos a ver cómo está Akane, parecía molesta –dijo Juvia antes de comenzar a caminar hacia el jardín. La seguí dejando a Hijirikawa-kun y Ren en la sala.
Al llegar al jardín no la vimos por ningún lado. Buscamos un poco por la parte delantera, pero no la encontramos. Pasamos a la parte trasera y la encontramos sentada en el césped. Nos acercamos a ella.
-Akane, ¿estás bien? –preguntó Juvia.
-Si, no es nada. Cosas de familia –dijo la rubia mientras miraba al agua cristalina del lago –Será mejor que vaya a pedir perdón a Natsumi, no me gusta comportarme así con él, pero es que a veces me pone de los nervios –la chica se levantó y volvió dentro de la academia.
La sala principal ya estaba vacía. Así que nos dirigimos hacia el comedor para buscar a los chicos. Todos estaban en la cocina del comedor. Entramos.
-¡Déjalo! –Se escuchó que gritaba uno de los chicos.
Al entrar a la cocina vimos a Natsuki cocinando mientras Shou intentaba tirar de él para pararle los pies.
-Shou-chan, le encantará –Dijo Natsuki contento mientras ponía la crema por encima de algunas magdalenas que había hecho.
En el fondo de la cocina podían verse a Ren y Hijirikawa-kun sentados en dos sillas mirando lo que hacía Natsuki con las Magdalenas. Juvia y Akane se quedaron quietas mirando a los dos chicos pelear. Yo caminé hasta situarme al lado de los otros dos chicos que estaban sentados.
-Vosotros –dijo una voz desde la puerta de la cocina- El profesor os llama.
-¿A quiénes? –preguntó Shou.
-Hijirikawa, Jinguji y Kurusu, según parece hay un problema con las grabaciones.
-¿Qué? –dijo Kurusu.
Los tres chicos se marcharon de la cocina dejándonos solos a Natsuki y a las chicas.
-Akane-chan, prueba una de mis magdalenas –dijo el chico sonriente dando a la rubia la magdalena la cual aceptó.
Natsuki se acercó a mí y a Juvia y nos entregó otra magdalena a cada una.
-Espero que os gusten, venga comer.
Miré la magdalena, no tenían muy buen aspecto, pero no olía nada mal. Miré a las chicas, volví a mirar a la magdalena y con decisión me la fui llevando a la boca. Pero antes de que la magdalena entrara en ella una mano se interpuso entre los dos. Seguí la mano por el brazo y del brazo a la cara hasta ver que era Hijirikawa-kun quien estaba allí.
-No creo que sea muy buena idea que te la comas.
-¡Ah! –dio un pequeño grito Juvia.
Kuru-chan había hecho lo mismo que Hijirikawa-kun conmigo, la había quitado la magdalena impidiendo que se la comiera.
-Natsuki no tiene muy buena mano en la cocina. Será mejor que no lo comáis –dijo Shou temblando.
-Que lio tienen con las canciones –dijo Ren entrando por la puerta mientras movía su melena.
-Pues está rica –dijo Akane mientras masticaba la magdalena de Natsuki con cara de felicidad.
Todos nos quedamos en sock mirando a la rubia que después de comer esa magdalena cogió otra y volvió a comérsela con ganas. Ren se acercó a su lado e intentó pararla, pero la chica no paraba de comer, y lo hacía con una enorme felicidad. Volví a mirar a la Magdalena y al igual que Juvia le di un mordisco, pero al tragármelo me dio una sensación horrible.
-Raisa –dijo Hijiikawa-kun cogiéndome para que no me cayera al suelo.
-Juvia –Shou sentó a la peli azul en la silla y la abanicaba para que no se mareara.
-¿De qué están hechas? –dije mientras deliraba en el suelo.
-Con mucho amor –dijo Natsuki. Se acercó a Juvia -¿Quieres otra? –Dijo él con una sonrisa.
Shou cabreado le golpeó con fuerza la mano haciendo que la magdalena cayera al suelo. Natsuki estaba triste por que Shou le había tirado la magdalena. Después salió corriendo de la cocina dejando todo sucio.
Al poco rato Akane también se marchó sin decir nada a nadie y con otro par de magdalenas en la mano.
-¿Pero qué les pasa a estos dos? –dijo Ren mirando al puerta de la cocina.
Cuando Juvia y yo nos encontramos mejor, entre los cinco recogimos todo el desastre que Natsuki había dejado en la cocina.
Al salir de ella nos dirigimos todos al jardín para tomar el aire después de aquel mal rato que pasamos con las magdalenas.
-¿Cómo ha podido comerse las magdalenas? No eran comestibles, por poco muero –dijo Juvia recordando el sabor de aquellas magdalenas.
-No tengo ni idea, pero la han gustado, se ha comido casi toda la cesta que Natsuki había hecho.
-Siendo primos, puede que esté acostumbrada –dijo Shou- Pero solo de pensar en el sabor ya se me pone mal cuerpo –dijo cayendo a la hierba, tumbándose al lado de Juvia con las manos detrás de la cabeza y mirando al cielo azul.
-¿Tú la has probado Kurusu? –Preguntó Hijirikawa-kun.
-Cuando era pequeño me obligó a comerlas, estuve en cama tres días por la indigestión –dijo al mismo tiempo que temblaba.
Mientras nosotros hablábamos Ren estuvo todo el rato distraído mirando a la academia pero con la mente en otro sitio, seguramente en la rubia que había salido de la cocina sin volver a dar señales por ningún lado.
Era solo la hora de comer, pero la rubia no había aparecido por el comedor y tampoco lo había hecho Natsuki. Ese día era tranquilo, no estaban las voces a gritos de la Natsuki. Comimos tranquilos, aunque un poco preocupados por no ver a la rubia.
-Creo que será mejor buscarlos, no han aparecido en clase y eso podría ser malo. Hemos dicho que estaban enfermos, pero no creo que tarden mucho en sospechar de la mentira –dije a todos.
-Si, me parece una buena idea –contestó Kuru-chan.
Nos separamos en tres grupos. Ren iba solo, yo iba junto a Hijirikawa-kun y Juvia con Kuru-chan.
Dimos muchas vueltas por la academia y los alrededores. Buscamos en las salas de música, en las aulas y en el aula teatro que tenía la academia. Una vez fuera buscamos en la parte delantera del jardín, pero no estaban. Recorrimos el camino que había al lado del lago, pero al llegar al final tampoco los encontramos. Buscamos también en las habitaciones. Tanto en la de Shou como en las demás. Me sorprendí al ver la habitación de Ren y Hijirikawa-kun, era una sola, pero muy bien diferenciados los estilos. Uno de ellos más japonés, y el otro más actual. Se notaba cual era la parte de la habitación de cada uno. Después buscamos en mi habitación, pero estaba completamente vacía.
Cuando el tiempo que habíamos dado se terminó volvimos a la sala principal.
-¿Los habéis visto? –pregunté.
-No, no están por ningún lado, ya me están empezando a preocupar-dijo Juvia recobrando el aliento después de venir corriendo junto a Shou.
-Es posible que quieran estar solos. Después de todo son familia –Dijo Hijirikawa-kun.
-Si, puede que sea lo mejor.
La noche se nos echó encima, marchamos a cenar, y después de esperar otras dos horas a que apareciesen nos marchamos a la habitación.
-¿Pero dónde se habrá metido? ¿No se da cuenta de que la pueden expulsar si sigue con esto?
-No sé qué estará pensando –dije yo mientras caminaba de un lado a otro por la habitación.
Tanto Juvia como yo ya teníamos el pijama puesto, pero ninguna de las dos podía dormir. Cada una estaba a lo suyo. Yo paseando por la habitación y Juvia afinando la guitarra.
-TKs –dije dando un puñetazo a la pared-. ¿Dónde estará esa chica?
-¡Tranquilízate! –Me gritó Juvia-, me estas poniendo nerviosa. Relájate, ya aparecerá, seguro que cuando mañana nos despertemos estará durmiendo tranquilamente en su cama.
El tiempo siguió pasando, pero Akane no volvía. Nos metimos en la cama y nos quedamos dormidas, eran las 2 de la mañana y no había dado señales de vida por ningún lado.
Solo había pasado una hora desde que Juvia y yo nos habíamos dormido después de estar tan nerviosas. Nuestra puerta fue golpeada en varias ocasiones. Me despertaba y lo dejaba de escuchar, así que pensé que simplemente sería un sueño. Volví a tumbarme y en mi cabeza volví a escuchar los golpes en la puerta.
-¿Qué ocurre? –preguntó Juvia desde su cama-. ¿Quién será a estas horas? –dijo ella mientras se levantaba.
Me senté en la cama aún con los ojos pegados por las legañas.
-Ya no volveré a coger sueño.
( Top Star Revolution)
La música comenzó a sonar.
-¿Qué es eso? –dije mientras salía rápidamente de la cama dejando al peluche en ella.
Juvia abrió la puerta.
-Shou, ¿Qué haces aquí? –detrás de él también estaban Ren y Hijirikawa-kun.
-Será mejor que vengáis rápido,
Ahora ya no era solo música. Podía escucharse como alguien cantaba a todo volumen.
Salimos corriendo de la habitación con los pijamas puestos. Corrimos por el pasillo mientras la música y el cantante seguían sin preocuparse de despertar a la gente.
Llegamos al jardín y seguimos la música que nos llegó hasta el jardín trasero, en donde estaba el escenario que el director había usado el primer día. En el escenario estaba cantando alguien a quien no le esperábamos encontrar.
Su voz sonaba muy distinta a lo que antes habíamos escuchado. Incluso su mirada parecía más fiera que antes y más… atrayente.
-No, mierda, ¿dónde están las gafas? –dijo Kuru-chan mientras las empezaba a buscar por el césped.
-¿Qué estás haciendo? –preguntó Juvia.
-Tenemos que buscar las gafas de Natsuki, antes de que la cosa vaya a peor.
-Gafas pero si las… -le miré y me sorprendí-. No las lleva.
-Vamos, ya os lo explicaré después.
Todos nos pudimos a buscar las gafas, pero me era imposible dejar de escuchar aquella canción. No pegaba nada con el estilo que tenía antes, ahora parecía muy distinto. Y la canción tenía más fuerza. El guitarreo y la fuerza que le ponía era alucinante.
Miré mejor y para mi asombro, detrás de Natsuki estaba Akane tocando la guitarra eléctrica.
-Akane –dije mirando a la chica, algo cambiada desde la última vez que la vi.
Todos miraron al escenario viendo y escuchando la música.
-Parece una persona completamente distinta-dije mirando y sintiendo aquella música.
Era muy distinta a otras canciones que se escucharon hacia una semana, esta canción tenía mucho sentimiento y cada sílaba que Natsuki pronunciaba contenía fuerza que nos llegó hasta nosotros y nos dejó hipnotizados y sin poder dejar de mirar lo que aquel chico cantaba.
La canción había terminado, pero aunque nosotros seguíamos allí, ellos no se habían percatado de nuestra presencia.
-Mierda, ¿Dónde estarán esas gafas? –dijo Shou mientras volvía a buscarlas por el suelo.
Todos nos pusimos como locos buscando las gafas de Natsuki.
-No entiendo nada de lo que pasa –dijo Juvia.
-Cuando Natsuki no tiene las gafas puestas su personalidad varía. Se convierte en Satsuki, digamos que es la versión contraría a Natsuki. Y también es un gran compositor.
-De eso no cabe la menor duda –dije mirando de nuevo al escenario que ahora estaba completamente a oscuras.
-Eso es bastante raro –dijo Hijirikawa-kun.
-Por eso debemos encontrar rápido las gafas y ponérselas o las cosas podrían ser peores de lo que ya son.
Seguimos buscando las gafas. Pero las luces del escenario comenzaron a brillar de nuevo. La música volvió a sonar.
( Club Rocker)
Ahora la que estaba en el medio del escenario era Akane. Tenía el micrófono en la mano y cantaba dándolo todo aunque no tuviera espectadores. Todos nos quedamos de piedra al escucharla cantar. Parecía una persona completamente distinta a la de los días anteriores. Ren, que estaba en ese momento a mi lado se quedó mirando a la Rubia con asombro "Corderita…" Le escuché decir muy bajito. La música era completamente distinta a lo que yo solía escuchar o tocar, pero estaba claro que a la chica esa música la hacía sacar su alma y arrasar en el escenario. Lo estaba haciendo muy bien. Satsuki estaba detrás de ella en una mesa de mezclas poniendo la música a la Rubia mientras ella no dejaba de pasarlo bien y de algún modo hipnotizarnos a nosotros mientras la veíamos disfrutar.
Vi que Shou se dirigía al escenario poco a poco, silencioso. Llevaba algo en la mano, ¡las gafas! Shou se subió por las escaleras que había en el escenario. Iba muy sigiloso. Vi como Juvia le iba siguiendo.
-Juvia, ¿A dónde vas? –la pregunté.
-Shh, hay que hacerlo con cuidado de que no nos vean. Voy a por las gafas que tiene Akane puestas. Puede que eso sea lo que la hace estar extraña –Juvia siguió.
-¿Gafas? –miré a la rubia, y vi que efectivamente llevaba puestas unas gafas que nunca antes la había visto.
Mientras ella seguía cantando Juvia y Shou se fueron acercando. Hijirikawa-kun me atrajo hasta él. Seguí mirando la actuación. Juvia y Shou llegaron a la vez, cuando la canción se acababa. Shou le puso las gafas a Natsuki, lo que hizo que la música se parara de repente. Juvia se acercó a la chica por atrás y le quitó las gafas con rapidez.
Tanto Natsuki como Akane estaban despistados, no sabían donde se encontraban.
-¿Juvia? –dijo Akane al ver a la peliazul frente a ella.
-¿Shou-chan…? .-dijo Natsuki mirando a todos los lados intentando centrarse.
-¡¿Quién anda ahí?! –gritó una voz. Ren subió rápidamente al escenario.
Las luces de la academia se comenzaron a encender, las del escenario se apagaron a toda rapidez.
Masato me cogió y me llevó hasta detrás de unos arbustos y nos escondimos.
Malamente pude ver como los demás se escondían también.
De la academia vinieron los profesores nuevos. Se pararon en el escenario y miraron un poco por encima.
-Volvamos dentro, puede que simplemente haya sido una broma –dijo uno de ellos. Todos le siguieron de nuevo a la academia.
Suspiré tranquila, por poco nos pillaban, pero algo me decía que la pagaríamos de alguna manera. Hijirikawa-kun y yo salimos del escondite y nos reunimos con todos. Tanto Akane como Natsuki aún estaban despistados.
-Por poco nos pillan –dije algo aliviada.
-Sí, será mejor que nos vayamos a la habitación cuanto antes –contentó Juvia.
Así los siete volvimos a entrar en la academia sigilosamente para que nos fuéramos descubiertos… Pero no tuvimos suerte. Las luces de la sala principal se encendieron de repente dejándonos ver a los profesores que estaban allí y también a algunos de los alumnos que habían despertado con la música.
-¡Weee! –una voz bajó desde el techo.
Era la voz de director que bajaba con un arnés desde el techo.
-Creo que la hemos cagado –dijo Juvia desmoronándose.
-Me parece que ya sabéis porque es todo esto –dijo uno de los profesores que estaban allí.
-Habéis violado una de las normas de la escuela – Los alumnos no deben usar el escenario si no están autorizados a ello –dijo Ringo-sensei enfadada.
-Si, lo sabemos es solo que… -me cortó.
-No hay escusas, las reglas de la escuela están para cumplirse.
-Jinguji, Kurusu, Garuko, Ken –empezó a nombrar uno de los profesores. A él le había visto en alguna película, era muy famoso –os dije expresamente que si las normas de la escuela no se cumplían serían expulsados inmediatamente.
A Juvia se le cayeron algunas lágrimas. Sabía perfectamente que aquello no era solo para los de la clase S, también para los otros tres que estábamos en la clase A.
-Y como lo dicen las reglas, todos vosotros, junto con los de la clase A quedáis expul… -dijo aquel profesor, pero antes de acabar la clase fue cortado.
-Espera Hyuuga-kun –dijo el director bajando desde el techo.
-Director… ya sabe lo que estos chicos han hecho deberíamos…
-Si, es posible. Pero también tenemos que darnos cuenta de lo que ha pasado.
-¿Eh? –ni los profesores ni nosotros entendíamos nada.
-Una canción como esas que han cantado, esas voces, no podemos dejar que por algo así sean expulsados. Esto es una escuela de Artes musicales.
-Pero director –dijo Ringo-sensei sin poder decir nada más.
- No les expulsaré, pero sin embargo no se quedarán impunes –dijo el director con una enorme sonrisa.
Después de que nos pusiera ese castigo fuimos a dejar a Akane y a Natsuki a la habitación ya que los dos de repente se habían quedado dormidos.
Volvimos a bajar aún con el pijama puesto. Bajo la mirada de los profesores fuimos hasta el escenario. Ringo-sensei y Hyuuga-sensei nos dieron nuestros instrumentos.
-Me vengaré de Akane lo prometo –dije mientras comenzaba a recoger la basura que tanto ella como Natsuki habían dejado detrás del escenario.
-¡Natsuki! –dijo Kuru-chan enfadado golpeando el suelo con los pies con mucha fuerza debido a la rabia que tenía.
Juvia simplemente suspiró. Hijirikawa-kun no dijo nada y Ren estuvo sonriendo todo el rato, me gustaría saber en qué piensa.
No nos llevó mucho tiempo limpiar lo que habían dejado. Pero al director no le pareció suficiente y tuvimos también que limpiar los instrumentos de las clases de música de arriba abajo.
Se nos hizo de día mientras limpiábamos. Una vez hubimos terminado todos nos fuimos a nuestras habitaciones. Al entrar en la habitación vi a la rubia durmiendo plácidamente en su cama. Me enfurecí al momento y para no ir a por ella Juvia me tuvo que controlar.
-Raisa para, esto no llevará a ninguna parte –dijo ella mientras hacía fuerza para que no me escapara.
-¡Claro que sí! ¡Yo me sentiré mucho mejor! ¡Déjame Juvia que la mato! –dije gritando por la habitación.
Juvia me sostuvo durante un rato hasta que el despertador de la chica sonó. Juvia consiguió soltarme y me quedé tranquila.
Akane se despertó con una gran sonrisa.
-Hola chicas, ¿cómo habéis dormido? –ahora que había conseguido tranquilizarme…
Tras eso, Akane no tuvo espació para correr por la habitación y acabé persiguiéndola por toda la academia para intentar golpearla aunque solo fuera para yo sentirme mejor.
-¡Ven aquí rubiales que te voy a hacer unos arreglitos en el pelo! –dije mientras corría detrás de la chica haciendo que todos los que estaban en sus habitaciones salieran a ver lo que pasaba.
-Raisa ¿Qué te pasa? –gritó ella por los pasillos mientras corria para que no la alcanzara.
