BAILANDO BAJO LAS ESTRELLAS

(To Dance Beneath the Diamond Sky)

Por Kristen Elizabeth

Traducido por Inuhanya

Disclaimer: No es mío, no es mío, no es mío, la trama es mía. Sí, eso es todo.

Nota de la autora: De nuevo, gracias por todos los maravillosos comentarios. Me contenta que les guste y estén abiertos a esta historia. Ha sido muy divertido escribirla y escuchar lo que piensan.

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3.- Una Noche Maravillosa

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"Cualquier problema en el mundo puede resolverse bailando." - James Brown

"No tienen que saber de ballet para disfrutarlo, todo lo que tienen que hacer es mirarlo." - Edwin Danby

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Como lo había esperado, Relena tuvo un poco de problema persuadiendo a su madre para dejarla sentar con Hilde y Duo durante la gala de beneficencia presentando *La Bella Durmiente*. De hecho, la única oposición que recibió referente a la idea fue de Milliardo. Pero después de asegurarle a su hermano que estaría disponible para las fotos de la prensa después del ballet, no tuvo más problema. Era la primera vez que notaba cuán alta era la posición que su hermano tenía en la compañía.

Ella acompañó a su madre, Milliardo y Lucrezia en su limo hacia el Centro Lincoln donde la gala iba a llevarse a cabo. Era muy igual a viajar a una función del estado para encontrar al Presidente de Francia con su padre. Relena alisó una arruga de su vestido azul hielo y cruzó sus enguantadas manos en su regazo. Milliardo y Lucrezia conversaban con su madre, pero ella no dijo nada durante el viaje en limosina. Cuando llegaron al Centro, se separó de su familia tan pronto como fue ayudada a salir a la acera.

"Diviértete, Relena!" La llamó Lucrezia mientras se alejaba para buscar a sus amigos. Le dio a la prometida de su hermano una genuina sonrisa sobre su hombro descubierto.

No le tomó mucho ubicar a Duo, incluso en la espesa multitud de vestidos de gala y esmoquin. Su trenza fácilmente lo distinguía de todos los demás. Él la ubicó al mismo tiempo en que su mirada cayó sobre él y la llamó locamente. Relena se acercó hacia él, el orillo de su vestido rozaba contra el piso.

"Hola, princesa! Luces genial!"

Se sonrojó. "Gracias. Igual tú." Señaló su esmoquin.

Hilde apareció a su lado, usando un simple vestido negro y tacones. Su cabello estaba rizado alrededor de su rostro y lleno de escarcha; Relena sólo lo había visto recogido en clase. La otra joven forzó una sonrisa en sus labios. "Me encanta tu vestido. Es el mismo que tenían en la vitrina de Dolce & Gabbana la semana pasada?" Relena asintió reluctante. La sonrisa de Hilde se apretó más. "Es hermoso."

Hubo un incómodo momento. Duo depositó un brazo casual alrededor de los hombros de Hilde y se levantó de puntas para escanear la multitud. "Está retrasado. Digo, para él."

"Quién está retrasado?" preguntó Relena.

"Heero," respondió Hilde. Ella observó cuidadosa la reacción de Relena. Más que el destello de anticipación que había esperado ver, un rayo de preocupación atravesó los ojos azules de la otra joven. "Siempre se sienta con nosotros cuando viene. Duo no te lo dijo?" La rubia sacudió su cabeza, rizos de su cabello rozaban sus paletas.

"Ahí está!" Anunció Duo, bajándose. Las luces en el lobby titilaron varias veces, indicándole a la audiencia tomar sus asientos. "Justo a tiempo."

Heero se les unió un momento después, vestido en un esmoquin muy similar al de Duo. Su cabello estaba menos desordenado que en clase, pero no mucho. Espesos mechones caían sobre su frente, enmarcando esos ojos Prusia. Relena tragó mientras se acercaba.

"Hola, Yuy," lo saludó Duo, extendiendo su mano. Heero la apretó reluctante.

"Heero." Hilde depositó una mano en la manga de su compañero pas de deux. "Mira quién decidió unírsenos."

Relena sintió su mirada deslizarse sobre ella y forzó una sonrisa en su rostro. "Hola, Heero. Es bueno verte lejos de la mesa de disección."

"Igualmente," respondió después de una segunda pausa. Las luces titilaron una última vez. "Vamos." Heero comenzó a caminar hacia las puertas del teatro. Relena lo siguió.

Duo y Hilde que quedaron. "Ves lo que digo?" dijo Duo. "Él no puede quitarle los ojos de encima."

"Si tú lo dices, Duo." Hilde tomó su mano. "Creo que es el vestido de dos mil dólares. Nada más."

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Cuando el ballet comenzó, Heero imaginó que podría perderse en la música y el baile e ignorar completamente la presencia de Relena Darlian. Estaba entrometiéndose en su mundo. En clase de baile, en clase regular y ahora, en sus fines de semana. Lo más extraño era que no estaba molesto como pensaba que debería estarlo.

Disparó una pequeña mirada a su izquierda justo antes de que las luces se apagaran. De alguna forma, Hilde había logrado manipular las cosas para que se sentara al lado derecho de Relena. Sin embargo, no había logrado ponerse entre Duo y Relena.

"Anna está interpretando a Aurora esta noche, verdad, Hilde?" Le preguntó Duo a su novia mientras comenzaba la música.

Hilde asintió. "Es tan maravillosa."

"Anne Une es de quien te estaba hablando. Con la que Treize está viviendo esta semana," Duo le explicó a Relena.

Ella asintió. "La conocí ayer en el estudio."

Hilde levantó una ceja. "De verdad habló contigo? Anna no le habla a los estudiantes."

Relena se movió en su asiento. "Bueno… estaba un poco perturbada. Probablemente sólo fue amable."

"Anna no sabe ser amable," respondió Hilde.

Las luces en el escenario se elevaron. "Silencio," dijo Heero, terminando efectivamente toda conversación.

Treinta minutos después, después de la aparición del Hada Lila del ballet quien bailó una promesa a los padres de la bebé Aurora, protegiéndola de la maldición del Hada Carabosse, Duo se atrevió a hablar. "El Hada Lila es Sally Po. Apenas se volvió una bailarina principal este temporada. Probablemente lo habría sido antes si también se hubiese revolcado con Treize. Pero está totalmente enamorada del director técnico de la compañía."

"Quién es?" preguntó Relena, genuinamente curiosa.

"Su nombre es Wufei. Chang, creo. Sólo lo he visto una o dos veces cuando ensayábamos en el escenario."

Hilde resopló suavemente. "Él le dijo a Duo cortar su trenza así los técnicos no tendrían que barrer sus largos pelos."

Relena pareció captar la peligrosa mirada creciendo en los ojos de Heero aunque su mirada permanecía fija en el solo de Sally Po. "Shhh…" Ella colocó un enguantado dedo en sus labios para callar los chismes de Duo y Hilde antes de que Heero pudiera.

Después de diez minutos del intermedio, durante el cual Relena y Hilde enfrentaron la fila en el baño de mujeres y Heero estuvo atascado con Duo en una charla infinita, el segundo acto comenzó. Serían otros cuarenta y cinco minutos hasta que Anne Une finalmente apareciera como la Aurora adulta. Después del beso del príncipe, despertó y comenzó el encantador pas de deux del ballet.

El segundo intermedio comenzó tan pronto como Anna y su compañero terminaron. Junto a Heero, Relena dejó escapar un pequeño suspiro. "Siempre amo esa parte cuando él la despierta."

"También yo," aceptó Hilde. Sus ojos estaban brillosos.

"Me gusta cuando el Príncipe patea el trasero del hada malvada," anunció Duo.

Heero podía sentir los ojos de Relena en él. "Cuál es tu parte favorita, Heero?" preguntó ella.

Él no tuvo que pensarlo. "Cuando Aurora está acostada en esa cama. Completamente callada."

Relena miró sus manos. "Sí, supongo que esa sería tu parte favorita." Duo tomó su mano y la apretó consolador. Hilde tomó la otra mano de su novio.

"Cómo llegué a ser tan afortunado?" preguntó Duo antes de que las luces bajaran para el tercer acto. "Mi mejor chica y mi princesa y estoy justo en medio."

Heero giró sus ojos y se concentró en la boda de Aurora y su príncipe mientras se desarrollaba en el escenario.

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Aún cuando Hilde fuera parte del plan maestro de Duo, se sorprendió cuando, después de la llamada final, se atrevió a presentarle su idea a Heero y Relena.

"La noche es joven," comenzó. "Y la fiesta que van a tener aquí será aburrida." Guió a Hilde hacia la isla con Heero y Relena detrás. "Tengo una sugerencia."

"Cuál es?" preguntó Relena. Hilde apretó sus dientes. La joven siempre hacía sus preguntas tan inocentemente, como si nunca hubiese pensado en las respuestas sin ayuda.

"Es una sorpresa," sonrió Duo. "Eres lo valiente suficiente, Yuy?"

Heero resopló suavemente. "Tengo que ir a casa."

"Aw, vamos, Heero!" Hilde tiró del brazo de su compañero. "Sólo es un club de swing."

"Entonces definitivamente tengo que ir a casa."

Hilde se jugó su carta ganadora. "Sabes… Treize se los recomienda a los bailarines de la compañía. Ballet, jazz, moderna… swing…"

Ellos emergieron con el público al lobby. "Entonces supongo que no tengo opción."

"Excelente!" Hilde juntó sus manos. Si pudiera hacer que Heero bailara con Relena entonces la otra chica no tendría que acercarse a Duo por el resto de la noche. "Bueno, entonces tomemos un taxi juntos."

Duo alcanzó en sus bolsillos. "Tengo un amigo en Soho que nos hizo identificaciones falsas esta tarde. Princesa, no tenía una foto tuya, así que Mitch usó una de su hermana mayor."

Relena alcanzó la identificación falsa y la examinó críticamente. "Duo… la persona en esta foto me supera en peso por cincuenta libras."

"Todos estamos asombrados por tu milagrosa dieta y también lo estará el portero." Él la recuperó y guardó hasta que llegaran al club.

Ella rió. Entonces, recordó su promesa a Milliardo. "Oh! Tengo que tomarme unas fotos con mi hermano!" Mordió su labio. "Supongo que tendrán que ir sin mi."

"De ninguna manera!" declaró Duo. "Te esperaremos, princesa. Dónde está tu hermano?"

Relena señaló a Milliardo y Lucrezia. "Por allá."

La mirada de Hilde siguió su brazo. Cuando terminó de mirar al director artístico y coreógrafa, sus ojos se fruncieron. El hermano de Relena estaba a cargo de toda la compañía y decidiría quién entrará después de la graduación y quién no. Su destino yacía en las manos del hermano de Relena.

**No te pongas celosa,** se dijo. **Estoy segura que Relena entró a la clase por sus propios méritos y sabes que vas a entrar a la compañía sin importar qué. Respira profundo y relájate.**

Duo corrió con Relena, dejando a Heero y a Hilde en medio de la multitud. Hilde dejó escapar un pequeño suspiro y pareció atraer la atención de Heero. "No deberías estar celosa de ella," dijo Heero. "Tu ejecución es cien veces mejor que la suya."

La declaración fue apreciada, pero hizo poco para aminorar los celos de Hilde cuando fotógrafos de cada periódico comenzaban a tomar fotos de Relena y el director artístico de la Compañía de Ballet. Mañana, esas fotos estarían en cada medio y columna de entretenimiento en Manhattan. Pero para Heero, el hecho de que ella sea una bailarina superior debería ser todo lo que importaba. Heero no veía nada más allá de eso.

Tal vez intentar juntar a Heero y a Relena estaba mal llevado.

Cuando Hilde vio a Duo posar para fotos con Relena, decidió que tener a Heero Yuy por novio era exactamente lo que merecía Relena.

Quince minutos después, Duo y Relena emergieron de los reporteros y se reunieron con Heero y Hilde. "Podemos dejar este antro ahora?" preguntó Duo, lanzando su brazo alrededor de su novia.

"Estaba lista para irme hace diez minutos," respondió ella, significativamente.

Relena mordió su labio inferior. "Lo siento. No sabía que demoraría tanto."

Heero, quien a este punto había retorcido su programa más allá del reconocimiento, sacudió su cabeza. "Tal vez debamos olvidar todo."

"Bueno…" Hilde enrolló un escarchado rizo en su dedo, pensando en la posibilidad de tener varias horas libres de Relena con Duo si no iban a bailar juntos. "Sería un poco difícil para ti bailar en ese vestido largo, Relena."

"Oh, eso no es problema." Relena alcanzó en su espalda y un segundo después, desató la sobre falda de su vestido, dejándola ahora en un vestido de unas cuatro pulgadas arriba de sus rodillas. Hilde parpadeó y le disparó una mirada a Heero. Su quijada casi se desploma cuando lo vio mirando las suaves piernas de Relena como un hombre heterosexual normal y de sangre caliente. "No crees que ahora es muy corto?"

Duo silbó. "Buen truco, princesa!" Sintió por la cintura de Hilde. "El tuyo también hace eso?"

Ella lo miró. "El mío ya es corto, Duo. Pierde más y sería indecente."

Él guiñó. "No me quejaría." Miró a Relena. "Los guantes no funcionan ahora. No equilibran." Relena asintió y los retiró de sus brazos.

"Podemos irnos?" Hilde no quiso sonar tan forzada, pero su tono hizo que los otros tres parpadearan.

"Sí. Seguro." Duo alcanzó su mano. "Vamos a tomar ese taxi."

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Una hora después, Relena se encontraba temblando en la Calle 56, presentándole una muy falsa identificación al enorme portero afuera de Swing Kids, un pequeño pero caliente club del que Duo había leído en la Voz del Pueblo. El hombre miró la identificación, luego a Relena varias veces antes de finalmente devolvérsela.

"Felicitaciones con la dieta," le dijo, antes de levantar la correa de terciopelo y dejarlos pasar.

Una vez dentro, Relena respiró un poco más fácil. "Escabullirse a un club con una identificación falsa. Sabía que mi vida iba a cambiar en América, pero no tenía idea. No puedo esperar para decirle a Quatre."

"Quién es Quatre?" preguntó Hilde. "Un novio francés?"

Ella sacudió su cabeza. "No, pero él tiene uno." Hilde rió… y no fue falsa o forzada. La sonrisa de Relena se hizo más brillante.

La banda era en vivo, llenando el salón con música colorida. Las parejas en la pista de baile estaban moviéndose con la multitud animándolos. Una niebla se suspendía en el aire de todos los cigarrillos, pero Relena la ignoró. La música ya estaba entrando en su torrente sanguíneo. Y quería bailar.

"Muy bien!" Duo agarró a Hilde. "Vamos, nena!" Ella asintió con gran entusiasmo y partieron. Duo llamó sobre su hombro, "Pídele bailar a la princesa, Yuy!"

Después de que desaparecieran en el grupo de bailarines, hubo una larga e incómoda pausa. Relena estaba teniendo dificultad en mantener quietos sus pies. Delicadamente aclaró su garganta. "Si no quieres, puedo encontrar a alguien más…"

"No." Heero retiró la chaqueta de su esmoquin y la depositó en una silla en una mesa cercana, antes de desabrochar los botones superiores de su camisa. "Podemos bailar."

Su mano era cálida y fuerte. Pero entonces, qué había esperado de las manos que podían sostener a otra persona sobre su cabeza por cinco minutos? Juntos, hicieron su recorrido hacia el centro de la pista. Mientras pasaban a Duo y a Hilde, Relena se sonrojó ante el guiño que recibió de su trenzado compañero. Tomó un profundo respiro cuando Heero se detuvo y la encaró.

"Lista?" preguntó. Relena asintió, pero no estaba completamente preparada para su mano tomando su cintura, su otra mano sujetando la suya. Tragó y colocó su brazo libre alrededor de su musculoso hombro. Un momento, no más que un latido, pasó mientras se miraban mutuamente.

El baile comenzó.

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Continuará…