¡El tercer capítulo! Me siento realizada, realmente no esperaba que les gustara (entiendase, autoestima por los suelos) Mis más sinceros agradecimientos a todas las personas que se hantomado la molestia de leerme :3

CAPITULO III

Unfortunate coincidences

- ¡No me llames idiota, imbécil!

Sasuke, que había estado riendo interiormente por lo que había provocado ladeo la vista sorprendido y puso cara de incredulidad.

- ¿Disculpa? - enarcó una ceja - ¿Y quien fue el inútil que me derramo estúpidamente el café? ¡Tú eres el idiota!

- ¡¿Que?! - chilló - ¿Crees que pòr pudrirte en dinero te da derecho a maltratar a quien se te de la maldita gana?

¿Que demonios había sido eso? El creía que el rubio se disculparía y caería fácilmente a sus pies, pero al parecer había subestimado la reacción del chico menor.

- ¡Naruto! ¿Que es esto? ¡No debes hablarle así a nuestros clientes! - la mujer gritó y rápidamente se dirigió a Sasuke. - Mis disculpas, joven Uchiha, verá el es nuevo aquí y...

Sasuke se paró de repente interrumpiendo a la chica, dignamente tomó su saco y salió de ahí con prisa.

- ¿Vez lo que ocasionas? ¡Que sea la última vez, Naruto! ¡O para la otra me veré en la necesidad de despedirte!

Naruto sólo viró los ojos, asintió con desgano y sacó un bufido con molestia. Aquel riquillo se lo había buscado, pensó.

Oh...pero el más molesto ahora era Sasuke, ¿Quien se había creído ese maldito mocoso como para hablarle de esa forma? Pero algo que también tenía que reconocer era el hecho de que el mismo había metido la pata horriblemente, ¡Pero que gran primera impresión!

Nunca se esperó que ese tal Naruto tuviera ese tipo de carácter, ahora por tal razón eso le complicaría sus planes, pensó con molestia.

- "Ya encontraré la forma de que caigas...Naruto"

* * * P W I * * *

El pelinegro hizo los ojos chiquitos mirando con extrañeza al rubio que yacía picando sus salchichas de pulpo desde hacía un rato, sin comerlas. Así que con cautela se le acercó, mirando a su comida de forma acosadora.

- ¡Oye! ¿Te comerás eso? - con sus palillos señaló la comida de su amigo, quien no respondió – Oh, bueno...

- ¡Sai! ¡No te comas mi comida, desgraciado!

Naruto reaccionó y de un manotazo alejó a quien trataba de acechar sus alimentos. Sai juntó las cejas sobando su mano rojiza.

- ¡Pero lo si lo único que has estado haciendo es picarla como estúpido desde hace rato! - protestó con indiferencia, sacándole una vena en la sien a Naruto. - ¡De verdad! ¿Que pasa hoy contigo? Estás como ido...

- No me pasa nada – respondió simple, pero Sai no le creyó.

- O vamos, dime ¿No soy acaso tu mejor amigo? - Sai puso cara de indignación y Naruto entrecerró los ojos.

- No tengo nada

- Si, si tienes algo

- No, no tengo nada

- Que si

- Que no

- Que si

- Que no

- ¡Yah! ¡Dime! Pareces nena con esa actitud.

Naruto frunció el ceño. Pero inmediatamente suspiró, ahora no era momento para andar peleando con Sai por idioteces.

- Ah...- se rindió, ladeo la vista y agachó la cabeza –Yo...me acabo de enterar de que papá se volvió a casar hace poco...

- ¿Minato? - Sai inmediatamente entendió el tono en el que su amigo le habló, así que el ambiente cambió de pronto.

Naruto, con la cabeza gacha miró a Sai de reojo.

- ¿Tú lo sabías, verdad? - preguntó con un tono neutral.

- Yo...no sabía como decírtelo, Naruto...- respondió Sai evitando los ojos decaídos de su amigo. - Acabas de llegar aquí y varias cosas han cambiado desde entonces...no quería que te molestaras por no decírtelo. - Sai entrecerró los ojos, tal vez esperando algún reclamo por parte del blondo.

Entonces Naruto sonrió cálidamente como siempre solía hacerlo, tranquilizando al chico más pálido. Lo olvidaba, estaba hablando con el comprensivo Naruto.

- Descuida, Sai, no estoy enfadado contigo...- murmuró en un suspiro – Pero dime...¿Quien es la mujer con la que se casó?

Sai por un momento se sintió sorprendido, sólo que dada su inhabilidad para expresar sentimientos no lo aparentó. Y por un instante se debatió mentalmente sobre si contestar la pregunta del rubio o no hacerlo, ¿Cuanto le afectaría esto?

Pero al ver aquellos grandes ojos azules llenos de súplica decidió decirlo.

- El se casó con...Anko.- respondió, murmurando lo último.

Naruto abrió los ojos incrédulo, no queriendo creerle. Pero de cualquier forma Sai no tenía motivo alguno para mentirle, así que decidió hacerlo. Entonces su rostro se llenó de enfado mezclado con tristeza.

- No puede ser que aún después de lo que ambos hicieron, ahora tuvieron el increíble descaro de casarse – casi gritó el rubio con enfado, pero más que enfado...decepción.

- Lo siento, Naruto...

- No tienes nada de que disculparte, de todas formas alguna vez me tendría que enterar, ¿No? - dijo con una sonrisa melancólica. - ¿Hace cuánto que se casaron?

- Lo hicieron unos meses después de que te fuiste a Inglaterra.

Naruto apretó sus palillos con los que comía y su cara endureció.

¿Entonces fue para eso? ¿No lo mandaron a Inglaterra porque quisieran que mejorara en sus estudios? ¿Fue para que ellos se casaran sin su interferencia?

Porque si él hubiera estado ahí, en el momento que contrajeron nupcias, sin siquiera pensarlo dos veces se hubiera opuesto . Inclusive ahora hubiera ido hasta la casa de su padre y le hubiera exigido una explicación, pero...él ya no era su padre.

Al menos no legalmente.

Un año después de haberse ido, Iruka (su ahora tutor) le llamó para avisarle que Minato le había cedido su custodia a él, ahora Iruka se haría cargo del blondo hasta que él cumpliera la mayoría de edad.

Esa noticia le alegró, con Iruka siempre se había llevado bien y no era que no le importara apartarse de su padre, sólo que desde la muerte de su madre ellos dos habían mantenido distancia, dicha frialdad mutua se debía a ciertos acontecimientos prematuros a la muerte de Kushina. Cosas que no tenía deseos de recordar.

Sai podía no saber demostrar emociones, pero leer las de otras personas era su especialidad, y más si era una persona tan expresiva como lo era Naruto. Quien en estos momentos estaba haciendo continuos gestos, así que decidió sacar a su amigo de sus malos recuerdos.

- ¡Oye! Ino hace un rato me dijo que estábamos invitados a su fiesta de cumpleaños, ¿Te apetece ir? Ya sabes ¡Para decestrezarte! - palpeo la espalda del más bajito.

Naruto puso cara de duda, no estaba seguro de ir, las fiestas definitivamente no eran lo suyo.

- ¡Oh, vamos hombre! Sería bueno divertirte aunque sea por un rato.

- Sai...yo no se...- tibuteó.

- ¡Bien! Paso por ti a tu casa a las nueve. - dijo parando el inútil argumento del pequeño rubio.

- ¡¿Que?! Ni siquiera te he dicho que si, además tengo que pedirle permiso a Iruka y...

- ¡Oh, por el suegro tu no te preocupes! Yo mismo lo llamaré dentro de un rato...- la vena que yacía sobre la sien de Naruto palpitó con rudeza por la manera en la que Sai se refirió a Iruka.- Estoy seguro de que aceptará enseguida, él me comentó que quiere que salgas más...

- ¡Pero si apenas llevo aquí tres semanas! - replicó con el ceño fruncido.

- Eso no importa, ¡Te veo al rato, Narutin! - su vena palpitó nuevamente ante el apodo, asi que Sai salió disparado antes de que Naruto lo golpeara hasta dejarlo medio muerto.

- Ese maldito de Sai...- murmuró con enfado, Sai siempre lo ponía en este tipo de situaciones.

Salió de la escuela y caminó por las calles de la ciudad. Se detuvo en la avenida para cruzar la calle, el semáforo aún estaba en verde, sólo que extrañamente no pasaba ningún auto, así que supuso que tenía la oportunidad de pasar.

Miró hacia los lados percatándose de que no había ningún auto, pero no habiendo dado dos pasos algún loco en su motocicleta llegaba a toda velocidad, que al ver al rubio se detuvo abruptamente, casi rozando al adolescente.

Naruto salió de su trance y miró con ira contenida al conductor, de quien no veía su cara, ya que traía el casco puesto.

- ¡Yah! ¿Pero es que acaso está loco? ¡Por poco y me atropella! - Naruto se acercó a la persona a reclamar. El dueño de la moto se quitó el casco, y miró al rubio con indiferenciada y una ceja enarcada.

- No es mi culpa que ciertos idiotas se crucen la calle cuando el semáforo está en verde, ¡El loco es otro! - Sasuke reclamó de igual modo, pero sin quitar su expresión guay.

* * * P W I * * *

- ¿Cómo haz estado? -

Sasuke preguntó a Gaara, quien tenía la mirada indiferente. Volteó a ver al pelinegro con las cejas juntas.

- Me sigue sin agradar este lugar, las enfermeras todos los días me inyectan algo extraño para que me duerma, ¡Odio eso! - respondió con enojo.- Además no son nada amables, ¡Me tratan como si fuera preso de alguna cárcel!

Sasuke sonrió de lado y revolvió los cabellos rojizos con cariño.

- Descuida, te prometo que pronto saldrás de aquí, ¿Si? - lo vio a los ojos y Gaara hizo un puchero, asintiendo con desgano. - Pronto vendré a visitarte, nos vemos, Gaara...

- Nos vemos, Sasuke...

* * * P W I * * *

En la oficina de Tsunade, ella lo observó con el ceño fruncido.

- Eso no puedo decírtelo, Sasuke.

Sasuke hizo una mueca de inconformidad y rápidamente se paró de su asiento.

- ¿Porque no?

Tsunade suspiró por enésima vez.

- ¡Ya te lo había dicho! Es algo confidencial, no puedo decirte lo que me pides...

- Tsunade, él no me lo ha querido decir, de hecho siquiera lo ha mencionado y cada que saco el tema él lo evade, ¡Ayúdame!-

Tsunade giró la vista hacia la ventana y rodó los ojos, con ese gesto Sasuke supo que lo había conseguido.

- Sólo te diré esto, no más...¿Me entendiste? - Sasuke asintió - Ellos...llevaban un año y medio de noviazgo...

¿Un año y medio? ¡¿Tanto tiempo?!

Sasuke salió de la oficina, no sin antes hacer un ademán con su mano en forma de agradecimiento a la rubia.

Se subió a su motocicleta y se colocó el casco, comenzando a conducir a alta velocidad.

¿Un año y medio? ¿Durante todo ese tiempo le habían estado viendo la cara? Bueno, de hecho ni siquiera tenía derecho a enojarse de tal forma, como si fuera un novio a quien le han sido infiel.

Para empezar Gaara no sabía de sus sentimientos por él, y tal vez nunca se enteraría de ello.

Se adentró en una avenida de la ciudad, donde ahora pasaban muy pocos autos, así que pensó tal vez podría aumentar la velocidad por un momento, cosa que hizo, pero al ver en el cruce algún idiota que pasaba tranquilamente al ver que no pasaba ningún auto, inevitablemente se puso en su camino y estuvo a punto de atropellarlo, pero alcanzó a frenar con espuerzo.

Ni siquiera se dignó a saber quien era el mediocre al que casi atropellaba, hasta que escuchó ciertos gritos irritantes ya algo conocidos para él.

- ¡Yah! ¿Pero es que acaso está loco? ¡Por poco y me atropella! - Sasuke se sorprendió un poco, pero no lo mostró por el casco, con una ceja enarcada se lo quitó y miró al chiquillo rubio con indiferencia.

- No es mi culpa que ciertos idiotas se crucen la calle cuando el semáforo está en verde, ¡El loco es otro! - con su misma expresión respondió bruscamente.

- ¡Pero usted también tuvo la culpa! ¡Venía como a más de trescientos ! - aquel niño (según él) le recrimino nuevamente.

- ¡No me eches a mi la culpa, debiste esperar a que el semáforo cambiara!

- ¡Si! ¿Pero que usted no pensó que como no pasaba ningún auto podría haber gente cruzando?

- ¡Con lo mucho que me importa la gente! - respondió con desdén y una sonrisa de medio lado.

- ¡Ashh! ¡Jodido idiota! ¡Espero no volverte a encontrar!

- ¡Pues que mal! ¡Al parecer esta es la segunda vez que nos encontramos! - comentó Sasuke con sorna.

- ¿Segunda vez que nos encontramos? - Naruto enarcó una ceja - ¿A que te refieres? ¡Esta es la primera vez que te veo! Y no se porque te sigo hablando, me voy, ¡Espero no volverte a ver!

Sasuke se quedó con una inconfundible cara de confusión plasmada en su rostro, ¡Ese mocoso lo había humillado! ¿Que no se acordaba? ¡Por favor! Ahora su enojo se había ido en aumento.

Cuando se lo encontró pensó que tal vez encontraría la manera de quedar bien con él, por lo acontecido hacía días atrás. Pero lo primero que hizo el rubio fue...¡Gritarle! Y por supuesto él no se quedaría callado, no se quedaría como idiota escuchando todos los gritos y reclamos del menor.

Debía responderle, o si no su orgullo de hombre sería dañado. Pero lo último si lo desloco ¡Lo había olvidado así de fácil, eso si que lo hizo enojar.

Condenado mocoso...

* * * P W I * * *

Por otra parte Naruto, al principio cuando empezó a discutir con aquel tipo rico se sentía realmente molesto, pero cuando el pelinegro tocó el tema de lo que pasó en la cafetería, con alevosía y ventaja lo negó todo, ¡Por supuesto que recordaba aquello! ¿Cómo no recordarlo cuando estuvo a punto de ser despedido? Pero aún así se lo negó, estando seguro de que con eso dañaría el orgullo de aquel chico, aunque eso de cierta forma le hizo sentir culpa, pero no pudo evitarlo.

Introdujo la llave en la cerradura de la puerta, se adentró y la cerró tras de si.

¡Estoy en casa! - exclamó dejando su mochila en el sillón de la sala.

¡Naruto! Que bueno que llegas – Iruka lo recibió acariciando su cabeza. - ¿Sabes? Me llamó tu amigo Sai hace un rato, me pidió permiso para que fueras con él a una fiesta.

Naruto sintió un tic en su ojo y entrecerró los ojos. El desgraciado de Sai siempre cumplía con sus palabras.

¿Y bien? ¿Me dejarás ir? - preguntó con la esperanza de que su tutor haya dicho que no.

Le dije que si – Naruto escupió el agua que tomaba – Así que debes alistarte, sólo tienes una hora, ¡Apúrate! - empujó al rubio para que fuera a su habitación, que asintió a regañadientes.

Después de todo...¿Que cosa mala podría pasar?

* * * P W I * * *

Sasuke se encontraba en un parque viejo fumando un cigarrillo pacíficamente, hasta que sintió su bolsillo derecho vibrar. Con fastidió tomó el celular, miró la pantalla y contestó.

¿Que quieres? - cuestionó groseramente.

¡Ah, Sasukin! ¡Tu siempre tan amable! - Sasuke viró los ojos y se quedó en silencio - ¡Para lo que te llamaba! ¿Recuerdas a Ino?

¡Que si me acuerdo! - resopló con mala cara - ¿Ella que?

Pues hoy es su fiesta de cumpleaños...¡Y tu mi amigo estás invitado!

No es de mi interés, no iré – respondió simple y se escuchó un suspiro del otro lado de la linea.

¡Vamos, Sasuke! Hace tiempo que estás de amargado, ¡Por lo menos hoy, viejo! - Sasuke se quedó pensando por un instante e inmediatamente respondió.- Está bien, idiota. Espero que no suceda nada que haga que me arrepienta.

¡Descuida! Tú sólo ven, ¡Aquí te veo, Sasukin!

¡No me digas asi...! - pero Suigetsu ya había colgado – Idiota...

Tenía razón, ¿Que podría pasar?

Se subió a su moto y emprendió viaje a la mansión de la chica Yamanaka, tal vez era día de emborracharse como estúpido.

¡Y hasta aquí llega! Ese Sasukin nada más no puede controlar su carácter XDD ¿Así como logrará conquistar a Narutín? ¡Oh, eso pronto lo sabremos, pero por ahora, las dejo con la incertidumbre de no saber! :)

¡Usagi se despide!