Antes de comenzar quiero decir que la verdad es que estoy muy sorprendido de la popularidad que tiene mi historia actualmente y creo que es de las mejores que he escrito hasta la fecha. Creo sinceramente que son vuestros reviews los que me animan cada día a ser constante y esforzarme en escribir así como lo hago. Muchísimas gracias por vuestro apoyo, sois de los mejores lectores que he tenido y si eres nuevo, bienvenido seas y ojala disfrutes leyendo mi fanfic como yo disfruto escribiéndolo para todos vosotros ^^ muchas gracias.

Capítulo 3 – Un Romeo poco popular.

-Tú eres... -dijo con sorpresa el rubio- ¿Iruka-sensei? -preguntó confundido el rubio soltando la muñeca de Hinata-.

-Por fin, llevo un rato buscando a Hinata-san -suspiró el maestro- Disculpe el rodeo Hiashi-san -se disculpó el sensei a su acompañante, otro hombre con los ojos muy claros y el pelo largo- Si me disculpa tengo que irme ya.

-Claro, gracias por su esfuerzo, sensei -agradeció educadamente Hiashi haciendo una pequeña reverencia-.

Una vez Iruka-sensei se fue, Hiashi dirigió su mirada a su hija.

-P-padre... -dijo sorprendida Hinata- ¿Q-qué haces aquí? -preguntó un poco nerviosa-.

Hiashi examinó con la mirada a Naruto, quien se sentía un poco tenso ante la mirada del padre de la chica.

-Hanabi me dijo que tenías un examen de matemáticas y que tu le prestaste esto -enseñándole la calculadora- Me pidió que te la trajera antes del examen.

Hinata sonrió y se acercó a tomar la calculadora.

-Muchas gracias, padre -sonrió la morena suavemente-.

Hiashi volvió a mirar a Naruto.

-¿Y él es tu amigo? -escrutando con la mirada al rubio-.

-Sí... él es Naruto-kun, es un compañero de clase -dijo tímidamente Hinata casi sin poder mirar a Naruto-.

Hinata se sentía como si estuviese presentándole su nuevo novio a su padre, cosa que la izo sonrojarse como un tomate ante la idea, y Naruto se sentía como si los ojos de Hiashi intentaran perforarle el alma.

Hiashi examinó con la mirada al muchacho y frunció el ceño con desaprobación.

-¿A donde ibas con mi hija, Uzumaki? -preguntó afilando la vista-.

-Íbamos a la cafetería con los demás -dijo Naruto mirando al grupo de amigos un poco alejados-.

Hiashi los miró y suspiró.

-Bien, Hinata, yo me voy ya a casa, recuerda venir directa después de las clases.

-Si, padre -dijo ella haciendo una pequeña reverencia-.

Todo el grupo de amigos había visto eso desde lejos, Sakura no pudo evitar suspirar con tristeza cosa que Sai no dejo pasar inadvertido.

-¿Algo va mal? -preguntó tomándole de la mano con suavidad-.

-No, tranquilo -dijo ella con una suave sonrisa tratando de no demostrar su preocupación- Todo esta bien.

Sai supo que no era verdad pero sonrió igualmente, cuando Sakura quiera decirle lo que le molesta, lo hará.

Así todo el grupo de amigos se fue a la cafetería.

-¿Me llamabas? -dijo un chico joven acercándose a Hiashi, quien ya estaba en la puerta del instituto-.

-Neji, recuerda este nombre, Uzumaki Naruto, vigila su relación con Hinata -ordenó el cabeza de familia-.

-Por supuesto -accedió Neji sin ninguna protesta haciendo una pequeña reverencia y Hiashi se fue.

Llegó la hora de educación física, el clima era frío, común en el mes de Enero, pero eso no importaba realmente, porque con los ejercicios de calentamiento de Gai-sensei eso daba igual, incluso si nevase no tendrían tiempo de tener frío.

Se encontraban dando 20 vueltas al instituto y como de costumbre Naruto y Sasuke corrían juntos, ninguno de los dos daba su brazo a torcer.

-Hoy ganaré yo, dattebayo -dijo confiado Naruto-.

-Jeh -dijo con mofa Sasuke- Eso ya lo veremos en la última vuelta, usuratonkachi

-¡Hay que ver cuanta energía tienen esos dos! -dijo Ino sin mucha energía-.

-¿Tú crees? -dijo Tenten mirando hacia detrás-.

Todas voltearon a ver que miraba Tenten y en ese momento justo pasó Lee corriendo a toda velocidad pasando incluso a Naruto y Sasuke.

-¡Venga, superad a Lee! -les dijo Kiba un poco más atrás a Naruto y a Sasuke-.

-¡Eso es imposible! -exclamaron ambos a la vez-.

Hinata no pudo evitar reír un poco y Naruto la vio sonrojarse levemente ante la dulce risa de esta, cosa que Sasuke aprovecho para dejarlo atrás.

-¡Hasta luego, usuratonkachi! -dijo este con burla acelerando el ritmo-.

-¡Gah! -exclamó el rubio al darse cuenta- ¡Sasuke, bastardo!

Y así Naruto aceleró para no perder.

-Igual son ideas mías pero estoy casi segura de que Naruto se ha fijado en Hinata -dijo Ino soltando un suspiro-.

-Son ideas tuyas -dijo Sakura, mirando a otro lado-.

-Sasuke y Naruto no son ni serán pareja, asúmelo mente podrida -le regañó Ino a Sakura-.

-Puedo soñar, Ino -dijo la otra ofendida-.

Después de la agotadora clase con Gai-sensei, todos fueron a tomar una ducha, más Gai-sensei le cargó a Naruto con la tarea de guardar todos los utensilios por no haber podido ganar a Sasuke.

Naruto protestó pero igual acabó recogiendo todo él solo.

Hinata se fijó en eso.

-Hinata, ¿vienes? -la llamó Ino-.

-I-iros vosotras, yo iré más tarde... -dijo con una suave sonrisa-.

-Vale, como quieras -dijo Sakura y se fueron-.

Una vez se supo a solas con Naruto, se acercó a este y tras unos momentos logró obtener el valor necesario para hablarle.

-N-Naruto-kun... -llamó suavemente-.

-Hinata -dijo el otro sonriendo suavemente- ¿Querías algo?

Hinata asintió y él la miró esperando a que le dijera que quería.

-¿E-esta bien si te ayudo a re-recoger el material? -preguntó avergonzada-.

Naruto no pudo evitar sonreír, Hinata es muy amable.

-Claro, me harías un favor -dijo sonriendo-.

Así entre los dos guardaron todos los balones y utensilios utilizados en el almacén del gimnasio, no hablaron sobre nada en especial, pero no resultó para nada incomodo.

-Pues esto ya está, muchas gracias Hinata -agradeció Naruto con una sonrisa-.

-N-no a s-sido nada -dijo ella sonrojándose al momento sonriendo suavemente-.

Naruto sonrió y le acarició la cabeza con suavidad.

-Si que es verdad que eres tímida -dijo con una sonrisa-.

Hinata solo atinó a sentir con la cabeza, completamente sonrojada.

-Bueno, ¿vamos? -preguntó Naruto cargando la mochila a su espalda, tomando la de Hinata-.

-¿Eh? ¿A a donde? -preguntó ella suavemente sonrojada-.

-A tu casa -sonrió el rubio- Te acompañaré -se ofreció-.

-N no hace falta que lo hagas... -dijo ella con cierto apuro, no queriendo ser una molestia para él-.

-No es ninguna molestia, Hinata -aseguró con una sonrisa- ¿Qué clase de hombre dejaría que una señorita vaya sola a casa?

Hinata se sonrojó mucho pero sonrió un poco emocionada.

-G-gracias, Naruto-kun -agradeció tomando su mochila de manos de Naruto-.

Naruto se limitó a sonreír dando a entender que no había nada que agradecer y ambos comenzaron a caminar a casa.

Al igual que antes ninguno sabía que decir en medio de ese cómodo silencio. Naruto se sentía calmado cerca de ella, aunque realmente había muchas cosas que le gustaría preguntarle. Por su parte, Hinata solo sonreía y se concentraba en lo rápido que le latía el corazón junto a él.

Naruto se decidió a hablar pero contra todo pronostico fue Hinata quien habló primero.

-Na-Naruto-kun, ¿puedo hacerte una pregunta? -preguntó con voz suave-.

-Claro -dijo él asintiendo, mirándola-.

-¿Q-qué vas a hacer en el futuro? -preguntó ella sin atreverse a mirarlo-.

-La verdad... es que no lo se -admitió él-.

-¿Como que n-no lo sabes? -preguntó ella un tanto sorprendida, dentro de dos años tenían que elegir la carrera que seguirían-.

-Es que hay muchas carreras... -dijo él rascándose la nuca- Y no se si alguna de ellas esté hecha para mi -dijo con un suspiro- Y no se si lo que me gusta tendrá futuro.

-¿Qué quieres ser? -dijo ella interesada con voz suave, mirándole-.

-Fotógrafo -dijo el con una sonrisa-.

Hinata se sintió impresionada por su respuesta. Naruto es del tipo de persona que verías siendo un gran deportista, trabajando en cosas como camarero o cocinero o incluso en cosas complicadas como ser mangaka. Hinata no habría imaginado que a Naruto le gustase la fotografía, que es algo ya más artístico y delicado.

-¿Estás decepcionada? -preguntó el al verla tan sorprendida-.

-N-no, no, no, para nada -aseguró ella con apuro, para después esbozar una sonrisa- Es un sueño maravilloso, solo q-que imaginé que te gustaría más ser deportista.

Naruto sintió como sus mejillas se calentaban por el sonrojo que ella le había provocado, avergonzado se rascó la nuca.

-Y me gustaría serlo pero ser deportista profesional requiere demasiados sacrificios y me gusta ser libre y eso es algo que sí que me da el ser fotógrafo -explicó- Aunque como ya he dicho no estoy seguro de si es lo que más me conviene.

-Y-yo creo... Que si Naruto-kun quiere ser fotógrafo, solo tiene que hacerlo -opinó ella con las mejillas coloradas- Realmente c-creo que tu eres capaz de hacer lo que te propongas.

Naruto la miró sorprendido. Hinata tiene razón, él tiene capacidad de esforzarse para ser lo que él se proponga y si le gustaba la fotografía, ¿por qué no?

Justo llegaron a la escalinata que llevaba a casa de Hinata.

-Bueno, ya hemos llegado -dijo con una suave sonrisa-.

-Sí -respondió ella- N-nos vemos mañana Naruto-kun.

-Claro -dijo el con una sonrisa, al ver que se giraba la volvió a llamar- Hinata.

-D-dime... -respondió girándose a verle-.

-Muchas gracias -dijo él con una sonrisa-.

Hinata se puso tan colorada y el corazón le latía tan fuerte que simplemente se quedó mirando como Naruto se perdía al final de la calle. Sentía su corazón latir tan rápido que se podría desmayar.

Ella sabía que Naruto era dulce y amable, pero no era popular con las chicas como lo era Sasuke. Hinata siempre había estado observando a Naruto desde lejos, deseando que se diera cuenta de que ella estaba ahí. Sin embargo, Naruto solo tenía ojos para Sakura, y ella había tenido que ver como el chico al que tanto admiraba siempre se declaraba de forma fallida a su mejor amiga. ¿Acaso ella era el segundo plato de Naruto? ¿Si pudiera elegir, la elegiría a ella pudiendo elegir a la preciosa y alegre Sakura?

Hinata agachó la cabeza con tristeza, más en su mente resonaron esas últimas palabras como un buen trago de agua fría en un día caluroso.

"Hinata, muchas gracias"

Sintió una sensación cálida en el pecho y abrazó su mochila contra este con una suave sonrisa. Tenía que confiar, al menos hasta que llegara el día en el que pudiese preguntarle a él directamente.

-Naruto-kun... -susurró con dulzura, sonriendo un poco emocionada-.

-Qué vergüenza -dijo con desdén una voz a su espalda-.

A Hinata se le cayó la mochila de las manos por el susto y el temor que sentía en ese preciso momento.

Sus sentimientos habían sido descubiertos por la persona que más temía que los descubriese.

Continuará...