Título: Starless Night
Disclaimer: Bleach es propiedad de Kubo Tite; si fuera mío... no tendría relleno, iría por menos de 100 caps en total y, por supuesto, saldría más rápido -...-.
Advertencia: Spoiler del capítulo 224 del manga, y para adelante.
Notas: Gomen por el retraso! La culpa NO fue mía... (susurra: estúpida escuela, estúpido neopets, estúpidos DVDs, estúpido iPod)... pero el caso es que ya regrese y empezamos la fase final del proyecto!


Starless Night

III. Snowkiss

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Si tuviese la oportunidad de convertirme en cometa,
se que me iría volando cruzando el cielo.
Seguro que te alcanzaría en
ese rayo de luz momentáneo.
Haría brillar tu presente y todo el cielo.

Si tuviese la oportunidad de convertirme en cometa,
sé que me quedaría a tu lado para siempre.

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(( Houkiboshi, by Youhna ))


Entró lentamente en su habitación, fastidiado del mundo a su alrededor. Cerró con brusquedad la puerta, esperando que cualquiera que pasará por ahí comprendiera el mensaje: "No molestar". Por primera vez, no era un alivio regresar a la Sociedad de Almas. Su misión podría considerarse un fracaso completo, y para rematar, parecía que Aizen llevaba todas las de ganar en la próxima guerra, con ese numeroso grupo de Arrancar.

Quizás, era el final.

Pero no se resignaría. Iba a matar a ese traidor con sus propias manos, incluso si le costaba la vida. De cualquier forma, su vida no era tan valiosa. Sólo era un niño genio que llego a ser Capitán y, aún así, no pudo defender lo que más apreciaba. Un ingenuo que jamás entendió lo que ella sentía. Que la dejo ir, sin darse cuenta.

Seguía doliendo.

Había perdido la poca esperanza que le quedaba, la poca dignidad que había forjado... su debilidad había sido capaz de doblegar su voluntad. Nunca volvería a ser el mismo. Tenía miedo. Miedo de encontrarla en algún momento, y no atreverse a mirarla a los ojos, ni a responder a sus palabras. Mejor era no verla, nunca más. Extraer de su corazón cada segundo, cada escena vivida a su lado. Olvidarla. Olvidarla... si se esforzaba lo suficiente, si ponía un gran empeño, si lograba construir un nuevo muro de hielo, si dormía profundamente a su corazón, lo conseguiría. Estaba seguro.

Un par de golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos. "Matsumoto..." Murmuró resignado, calculando las altas probabilidades de que aquella fuera la identidad del impertinente visitante. Sólo ella se tomaba ese tipo de libertades, más bien, cometía tales faltas de respeto. Algún día iba a pagar por todo. Algún día...

Toushiro se dirigió hacia la fuente del sonido, con la mejor mirada asesina que pudo preparar. Abrió con una fuerza exagerada, provocando un gran estruendo.

... desde el otro lado, un par de ojos castaños lo observaron con una combinación de sorpresa y temor. El chico parpadeó varias veces. Algo no encajaba. "¿Castaños¿Castaños?... castaños... ¡Castaños!" Hitsugaya se paralizó, dándose cuenta de su terrible error. Hinamori lo seguía mirando, ligeramente alarmada. Se veía mucho mejor que la última vez; sus mejillas habían recuperado su característico color, y las sombras bajo sus ojos casi habían desaparecido. Estaba hermosa.

No. Tenía que dejar de pensar así. Hinamori amaba a Aizen, y si estaba allí... seguramente era para pedirle que salvara a aquél demente. De nuevo.

— Hitsugaya-kun... ¿estás bien? Pareces algo... - Su dulce voz le pareció tan embriagante como siempre. Podría pasarse toda la eternidad escuchándola, admirándola, queriéndola en silencio. Pero con cada palabra, el dolor aumentaba hasta el infinito; ya no podía seguir así. Ya nada podría ser como antes. Al menos, no ahora, que las heridas eran tan recientes.

— Es tarde Hinamori, quiero descansar. Si quieres hablar, ve mañana a mi oficina. - La tomó suavemente de los hombros, tratando de girar su cuerpo hacia la entrada; él desviaba su mirada, para no verla. No podía hacerlo. No quería hacerlo. Mañana inventaría alguna excusa, o dejaría que Matsumoto se hiciera cargo del asunto. Sabía que huir no era la mejor forma de enfrentar los problemas, pero en esos momentos le parecía la más sencilla y confortable.

— ¡No! - Hinamori se rehuso a obedecerlo, escapándose de su agarre. Se coloco delante de él, decidida. - Es que yo... necesito hablar. Ahora.

Hitsugaya mordió sus labios, pensando en alguna excusa más efectiva, en otra ruta de escape... aunque¿era tan malo quedarse a escuchar¿tendría que evadir a Hinamori por toda el eternidad? Tarde o temprano, tenía que afrontarla¿cierto?... "Tarde o temprano".

— Está bien, dilo.

Se cruzó de brazos, esperando la terrible petición.


— Está bien, dilo.

Hinamori suspiró, casi dándose por vencida. Hitsugaya estaba más frío y cortante de lo normal. Ella tenía la culpa. Ella lo había lastimado... tenía que pedirle perdón, y tratar de remediarlo. Si aún podía hacerlo.

Intento mirarle a los ojos, para encontrar algún tipo de apoyo o confort en ellos; pero Hitsugaya desvió su mirada, ocultándose tras su níveo cabello. Estaba sola. Se abrazo a sí misma, tratando de no pensar demasiado en ello. Sólo era un palabra, dos sílabas, cinco letras. Sencillo. Casi sin importancia.

... sin importancia.

El conflicto radicaba en eso. SI tenía importancia. Muchísima. Había sido ciega, necia, torpe, inocente...

— No quería... - comenzó a susurrar, esperando que él llegará a escucharla. Le faltaba coraje para repetirlo. - ... estaba confundida y... yo... yo...

Cayó al suelo, perdiéndose en sus recuerdos. Sus palabras se entremezclaron, sin la coherencia necesaria para expresar sus pensamientos. Sujetó su cabeza entre sus manos, creyendo que estallaría. "He llegado tan lejos... y aún así, no puedo hacerlo. No puedo." La angustia y tristeza se apoderaron de su cuerpo, obligándolo a retraerse sobre sí mismo. Quería desaparecer.

Hitsugaya tardó en reaccionar, sin esperar que algo así sucediera. Momo había estado tartamudeando en voz baja, y de pronto, parecía tener una crisis nerviosa. Se arrodillo con rapidez a su lado, envolviéndola con sus brazos. Trataba de paralizarla; sujetándola firmemente. Aspiraba su aroma, lentamente; inundando sus pulmones con él. Hinamori parecía tranquilizarse por momentos, para luego gritar contra su pecho nuevamente. Se aferraba a él, de forma desesperada. Hitsugaya tuvo la impresión de que si la soltaba, ella se desharía como arena.

Así que no lo hizo. Al contrario, aprisionó más el delicado cuerpo de la chica contra el suyo; mientras una extraña sensación de añoranza y tranquilidad se apoderaba de ambos. No la perdería.


— Entonces, básicamente, se la diste a mi capitán.

Kira observó la gran sonrisa en el rostro de Matsumoto, recriminándose por vigésima vez el haber aceptado su "invitación". En realidad, ella lo había pillado en medio del pasillo que llevaba a su habitación, diciendo que necesitaba hablar urgentemente con él y llevándolo hasta las oficinas del Décimo Escuadrón, sin esperar respuesta alguna. Según la mujer, en ese lugar "estarían tranquilos y cómodos". Más exactamente, era ELLA la que estaba tranquila y cómoda, semitumbada sobre su sillón favorito, interrogándolo.

— En primer lugar, no "se la di"... Hinamori no es un objeto - Rangiku movió su mano de arriba a abajo, quitándole importancia a la aclaración. Kira empezó a desear matarla en ese instante; entendiendo a la perfección el porque del mal humor diario de Hitsugaya-taicho. - Y en segundo, creo que no es de tu incumbencia.

Apenas terminó la oración, Kira sintió que lo levantaban velozmente en el aire, dejándolo sin aliento.

— ¡Claro que lo es¡Hitsugaya-taicho ha sufrido mucho¡Además, es sólo un niño...! - Por primera vez, Matsumoto parecía atemorizante. Y al mismo tiempo, con cierta ironía, más normal de lo usual.

— ¿Tienes un complejo de madre sobreprotectora¡Quien lo diría! - Alcanzó a murmurar el hombre, todavía sofocado. La despampanante rubia reaccionó ante aquellas palabras, sonrojándose y dejándolo caer. Se escucho un terrible golpe seco. - ... eso dolió, Rangiku-san.

— Deja de quejarte. - Ordenó ella, caminando hacia la ventana.

Al verla comportarse de aquella forma tan extraña, Kira se arrepintió de sus palabras.

— Ya sabes que no lo decía en serio, Rangiku-san; era una broma. - Declaró cordialmente, esperando que ella comenzará a cantar o tratar de emborracharlo. Como siempre. Pero no fue así. Matsumoto continuó ajena a él, mirando a través del cristal. "Esta mujer está loca", pensó el fukutaicho del tercer escuadrón.

Después de varios minutos, cuándo por fin él se decidió a irse, Matsumoto respondió.

— Tienes razón. Soy como una madre que quiere ver a sus hijos crecer felices... - Volteó hacia el hombre, sonriéndole. Parecía haber regresado a la normalidad. - Él se lo merece¿sabes? Cualquiera que me soporte de esa forma, se lo merece.

"Entonces yo también me lo merezco¿no crees?" Estuvo a punto de aclararle, antes de que su prudencia se lo impidiera.

— Debo irme. Es tarde y mañana tengo trabajo temprano.

— Claro, claro. - Ella dio vuelta de nuevo, dándole la espalda. Kira comenzó a caminar hacia la salida, con una gran necesidad de aire fresco. El aire se había enturbiado de repente. - Y gracias. - Kira se detuvo, intrigado por áquel comentario. - Tú también mereces ser muy feliz, así que estoy segura de que encontrarás a alguien más.

Él no respondió, se limitó a tomar una de las botellas aún llenas de sake y salir lo más rápido posible. ¿Era su imaginación, o Rangiku-san parecía haberle leído la mente?

Matsumoto se acerco más a la ventana, hasta que su aliento formó manchas blanquecinas en la superficie. Miró hacia arriba, maravillada con el cielo nocturno. Las estrellas resplandecían como enormes luciérnagas, bellísimas.


— Ya estoy bien... gracias. - Se separó de él, manteniendo un ligero toque entre sus dedos y su pecho. Era cálido, a pesar de todo, era tremendamente cálido. Lo miro maravillada por algunos segundos que le parecieron eternos, hasta que la voz de Hitsugaya la regresó al mundo real.

— Llamaré a los del Cuarto Escuadrón.- Trató de levantarse, ignorando la mirada suplicante de la chica.

— Espera, por favor. Yo... - Hinamori lo detuvo, atrayéndolo de nuevo hacia ella. Lo miro a los ojos, decidida. Esta vez, Hitsugaya le devolvió la mirada, sin rehuirle. Quizás, no tendría otra oportunidad. Debía aprovecharla. - ... gomen, Shiro-chan.

Toushiro no reacciono de inmediato, confuso ante su declaración. ¿Perdón¿Perdón por qué¿Es que al fin comprendía sus errores, o... sencillamente se arrepentía de haberle pedido salvar a su superior en aquella ocasión? Estaba casi seguro de lo segundo. Hinamori era bastante incrédula a veces, y cruel. Muy cruel.

— Entiendo, Momo. Lo entiendo perfectamente. - Bajó su mirada, tomando las manos de Hinamori entre las suyas, y separándolas de su cuerpo. Era mejor así, o empezaría a tener falsas esperanzas. Se alejaría un tiempo, para superar lo que sentía por ella. Ella lo observo perpleja por sus acciones; ¿por qué le hablaba tan dulcemente mientras rompía cualquier contacto¿acaso... no la quería?

— Shiro-chan... ¿qué quieres decir?

Hitsugaya se puso en pie, cansado de la situación.

— Entiendo que estás enamorada de Aizen, Momo... así que...

Todo pasó muy rápido. Hinamori se lanzo hacia él, derribándolo. Pero no pudo reclamarle nada.

Ella había colocado sus tiernos labios contra los suyos, esperando alguna respuesta satisfactoria de su parte.

Él no pudo comprender que era lo que sucedía.

Le basto con escuchar y liberar sus impulsos.

Besándola.


Cassiel's Note: El próximo (y último cap) será una continuación alternativa de esto. La historia bien podría acabar aquí, pero he decidido hacer un esfuerzo por todos mis fans y seguir de alguna manera¡porque lo piden tanto! xD (Cassilda la interrumpe y le tira un jarrón rojo de Geraptiku en la cabeza) Cassilda: No es cierto, lo haces por tu PROPIO gusto, placer y morbo. Deja de ser tan mentirosa! Yo: (sobándose el chichón causado)... duele

Creo que tengo que ir a un hospital (o a los manantiales curativos con esa estúpida sirena/hada que te regala 10 puntos de salud)... nos leemos!

PD. Y gracias a estas hermosas e increíbles fans del HitsuHina: Free Butterfly, Solilyzz (x2), Verito.S, AniHaruno y Kati; por todos sus reviews. ¡Me animan el día, chicas!... por último, también saludo a todos los miembros del mejor FanClub del mundo: HitsuHinaFC! Los quiero! (sonrisita encantadora)