¡holaaaaa!
Wuaaaaaaa estoy muy feliz =...) gracias, muchisisisisimas gracias por sus reviews, favs, y follows, mi ego esta lleno, pero hoy viene por mas (?) XD jajaja Este fic ha tenido mas pronta respuesta que el otro, y eso que este es EreRi y el otro es RirEn...que ironia o.O jajjaajja gracias por superar mis expectavas chicas, procurare actualizar cada tercer o cuarto dia. ¡todo depende de ustedes! :D y de sus reviews sensuales (?) Sin mas que decir aqui les dejo el tercer capitulo, que lo disfruten.
ADVERTENCIA: Esta historia es ficticia, los personajes son propiedad de: HAYIME ISAYAMA, yo solo los uso para fines perversos (?)
DISFRUTEN SU LECTURA.
CAPITULO: III
"Por fin termino" se dijo tras soltar un gran suspiro; apenas eran las 4:30 de la tarde y se sentía realmente fatigado, que lo único que quería era pasar el tiempo como tanto le gustaba ya que últimamente tenia que levantarse a las 8am para estar a las 10am en la mansión de su maestro. "Este hombre es extraño" pensaba. Siempre estaba calmado, nada parecía mermarlo, le inquietaba aquella personalidad tan fría, calculadora; sin embargo, cuando hablaba, cuando le ordenaba, cuando lo hacia sentir la peor mierda, era cuando deseaba que no abriera la boca "bruto de mierda" le decía cada vez que no hacia una tonada bien. Sus métodos eran fuera de lo común, nada que ver con lo que otro maestro le había enseñado, o intentado enseñar, pero pese a todo, algo en su mente se le quedaba. El recuerdo de ese perfume, y el sentir de esa música que retumbaba en sus oídos. Admiraba que este hombre le haya aguantado mas de una semana a diferencia de otros de sus maestros, o de otras escuelas.
Hastiado de estar con ese maestro, se dirigió a la casa de Jean, o mas bien, un edificio de departamentos algo retirado, pero no importándole, iba a pie. Le gustaba caminar en lo que llevaba unos audífonos y su ipod con música muy distinta a la que le enseñaba, ya que, quería sacarse ese sonido "tin, tin" de sus odios.
Abordo el elevador subiendo al quinto piso, salio y camino por el pasillo izquierdo donde había infinidad de puertas con números y casi al final, se paro enfrente de la puerta que decía 145 y toco el timbre.
-¡Eren!
-¿Armin?-por un momento le desconcerto que quien le abrió no fue el dueño del departamento, si no el rubio.
-jejeje...ho...hola...¿vienes a ver a Jean, no es así? pasate...-el chico abrió la puerta para que el ojiverde pasara.
-¿que haces aquí? bueno...creo suponer...pero...es decir...como sea...¿donde esta el cara de caballo?
-¡¿a quien le dices cara de caballo, idiota?!-salia Jean con una bandeja de botana y unas bebidas.
-jajajaja, no entiendo porque te molestas, si parece que atiendes cuando digo "cara de caballo"-comento divertido.
-¡¿que?! ¡callate! ¿quieres pelear?-dejo la charola sobre la mesa que estaba en medio de la sala, para después tomar el cuello de la camisa de Eren.
-chicos...chicos...calmense...-pedia el chico rubio que le sudaba la gota "estos dos nos son felices si no están peleando" pensó para si, sonriendo en sus adentros.
-tsch...como sea...¿que es lo que quieres?-pregunto Jean rascándose la cabeza, su aspecto decía "no he salido en todo el día". Vestia una playera de tirantes, y un pants holgado.
-mmm...-vio a Armin, pensando que había llegado en el peor momento-...jejeje...interrumpo ¿verdad?-se sentia avergonzado con sus amigos.
-¿eh?-Tanto el rubio como Jean se quedaron mirando dudosos y luego, al darse cuenta de lo que Eren "quiso decir" retrocedieron en verse con su respectivo sonrojo en las mejillas.
-jajajajajajajajaja...son tan obvios...lo mejor es que me vaya...-se dirigia a la puerta.
-¡no! ¿porque tiene que haber diferencia? quiero decir...los tres hemos sido amigos desde hace años...ahora que...huumm...Jean y yo...bueno...ya sabes...no tienes porque irte-reconocio el rubio.
-¡es...es verdad! jejeje...quédate idiota...-pidio Jean.
La verdad era que no tenia a donde mas ir, así que acepto quedarse. Hablaron de todo, y a la vez de nada; pero, sobre todo, de que el abuelo de Armin sospechaba de la "cercanía" de Jean y lo mucho que les costaba esconder lo que ellos dos tenían. Cuando estaba con sus dos amigos, el ojiverde se preguntaba si realmente tenían una relación como tal, ya que a pesar de que los veía mas cerca que era normal al tener una relación, no los veía como se imaginaba; no obstante, no quería verse morboso al preguntarles "como les iba" ya que al verlos juntos era mas que evidente.
-¿y tu Eren, como vas? Jean me dijo todo, que ese hombre...ehm...¿como se llama?-miraba hacia arriba intentado recordar golpeando sus labios con una cuchara con la cual comia helado.
-Levi Rivaille...-solto el nombre amargamente.
-¡ah si, si! maestro de piano. ¿no?
-tsch...lo odio en verdad...
-jejeje...no me digas...¿todavia?-Eren asintio-jajajaja vaya, vaya, ese hombre tiene aguante, otro ya te hubiera mandado al carajo por no poder enseñar a esa cabeza hueca que tienes.
-¡callate Jean!
-mmm...¿Comó es? la vez que nos defendió de la pandilla "los titanes" me dio mucho miedo...me sorprendió saber que era tu maestro de piano-comento Armin.
-¿"Comó es"? la verdad...no se como definirlo...Casi no habla, siempre esta tomando café o té no se que diablos, y solo me habla para decirme: "eso no esta bien, sientelo" "bruto de mierda, ¿que tienes por cerebro?" y no deja de pegarme con su batuta cuando lo hago mal...arrggggg no lo soporto...-se jalaba los cabellos desesperado.
-no entiendo...¿si tanto le odias, porque sigues hiyendo?-pregunto la pareja de Armin.
-lo he intentado, pero...manda por mi, ademas me va peor si no lo hago. tsch...no me gusta admitirlo...pero no me queda de otra que ir.
-¡quien lo diría! jajajajaja parece ser que ya apareció la orma de tu zapato, idiota.
-Jean...no te burles...-reprendio a su amor-creo que deberías intentar ganartelo, hacerlo tu amigo...tal vez eso haría las cosas mas llevaderas-sugirio.
-¿que? ¡ni pensarlo! es un pesado. Lo peor de todo, es que mis padres me encargaron con el ¿se dan cuenta? puuff... ni que fuera un mocoso. de verdad...lo odio...- se quejaba de su desgracia.
-no creo que odies que te enseñe,ni lo pedante que puede ser, creo que mas bien...te molesta que no se haya dado por vencido contigo...-afirmo Armin seguro.
Jean y Eren se le quedaron viendo. Jean sabia que Armin había dado en el clavo, y el ojiverde estaba sorprendido porque algo en su interior le decía que su amigo tenia toda la razón.
-¿que?-inquirio el rubio por la mirada de sus dos amigos.
-jejeje...aveces me sorprende como puedes ser tan bueno...-acepto Jean, perplejo.
-¿que..que dices?-agacho la cabeza avergonzado-no...no frente a Eren...
-jejejeje esta bien, no me importa...-el ojiverde trataba de tranquilizar a su amigo el rubio que estaba rojo hasta las orejas, hasta el le pareció lindo. Es que sabia que aunque Armin parecía que no rompía ni un plato, su inteligencia equilibraba su falta de fuerza física.
Estuvieron al menos una hora mas platicando, hasta que ya eran las 6. Armin y Eren se fueron juntos del departamento de Jean.
-Eren...lo estuve pensando y...creo que le diré a mi abuelo lo de Jean y yo-dijo tras haber guardado silencio durante el trayecto de regreso a casa a su amigo.
-¿que? pero...Armin...¿estas seguro?
-si...no le digas a Jean...aun estoy pensando el momento perfecto. ¿me guardas el secreto?
-ehm...si...claro...pero...
-nada de lo que digas me hará cambiar de opinión, no tengo que ocultarme. y ehm...gracias...por aceptarnos.
-jejeje ¿que dices? ustedes siempre serán mis amigos pase lo que pase...
-gracias...
Callaron un poco al cruzar la calle; el silencio no era algo incomodo, ya que llevaban mucho tiempo conociéndose por lo que era parte natural de su amistad.
-bueno...yo me voy por aquí...-hizo saber el rubio al llegar al final de la calle.
-si...¡nos vemos!
Su amigo se alejo y el hizo lo mismo tomando su camino para su mansión. Esa tarde con sus amigos le hizo olvidar todo el estrés de las clases de piano, pero el solo pensar que el día siguiente tenia que volver a ir, el malestar regreso.
Cada día que iba a sus clases, ya sabia la rutina establecida: Llegaba, el mayordomo lo recibía, lo hacia pasar a la sala, y minutos después llegaba Levi-sensei con batuta, y panfletos en sus manos haciéndole saber al chico que la clase comenzaba.
-¡buenos dias joven Jaeger!
-si...
-pase...enseguida Levi-sama estara con usted.
-gracias...
Le ofrecían te o café, pero el rara vez lo tomaba, solo las galletas para quitar el ansia mientras esperaba a que llegara. El mayordomo se retiro, pasaron varios minutos su sensei no se aparecía, lo cual lo desespero así que salio de la sala y en eso iba el mayordomo de nuevo.
-¿ya se va joven?
-ehm...no...solo me preguntaba ¿que esta haciendo? ya tardo demasiado...
-oh debi suponerlo...lo siento joven Jaeger...es que cuando esta sembrando o podando las rosas se demora mas de lo debido...
-¿sembrar, podar? ¿el...lo hace?
-si...¿porque le sorprende?
-bueno...es tan quisquilloso con la limpieza...que creí que tenia sirvientes hasta para bañarlo-comento despreocupado.
-jejeje...-hizo reir al hombre, que carraspeo por su falta de educacion-disculpe...no, le gusta hacerlo el mismo.
-mmm...oiga...¿donde esta?
-detras de la casa...¿porque?
-¿puedo verlo?
-¿disculpe?-le sorprendio la petición del invitado de su amo-no creo que...sea conveniente.
-¿porque no? el siempre me hace esperar, y voy a decirle unas dos o tres cosas.
-no, no...le sugiero que no me insista...le gusta estar solo cuando...hace sus cosas...el esta consciente de que usted esta aquí, por favor espere un poco mas.
-tu solo eres un sirviente, y no puedes decirme que hacer o no, ¿digame donde esta?
-pe...pero...-le mayordomo se sentía en aprietos, ya que si le decía y aquel invitado provocaba un disgusto a su amo quien lo pagaría seria el.
-descuide...no diré que usted me dijo...¿me llevara donde el esta?
-bu...bueno...es por aquí...-indico para que lo siguiera.
En silencio el sirviente del dueño de la mansión lo llevo hacia una habitación con puertas que daban hacia el jardín. Y ahí pudo verlo.
Estaba hincado, con un trapo rodeando su cabeza, unas tijeras de podar en sus manos, tierra, y lo que parecía ser abono natural en un costal retirando. Todo se volvió quieto, el mayordomo hace rato que se había ido dejándolo solo; se había dispuesto a ir y gritarle pero solo se quedo postrado frente a la puerta de cristal mirándolo. Levi se limpiaba el sudor con la manga remangada debido al extenuante calor del día, luego podaba las rosas, sembrando otras que tenia, miraba las que ya tenia cuidándolas con extremada precaución. y Eren vio algo que lo dejo perplejo, que parecía que estuviera soñando. Su sensei, sonrió. Fue una sonrisa muy ligera, casi ni se habían movido las facciones del hombre; sin embargo, el chico lo había visto.
-*el...realmente...*-se alejo de la puerta, aun estupefacto por lo que sus ojos habían sido testigos-*¿que...que me sucede...?*-su corazón latía tan fuerte que podía sentirlo como si saliera de su pecho.
-¿que demonios haces aquí, mocoso?
-¿ah?-el hombre ya estaba frente a el, con los guantes en una mano, y el trapo que antes estaba en su cabeza, sobre su hombro-yo...estaba...
-¿espiandome? que impertinencia la tuya...¿quien te dejo pasar?-su expresion mas que enojo mostraba rabia.
-yo...ah...yo solo...es que...tardo y...
-¡que fastidio!-el hombre se aproximo a el chico.
Sabia que era el fin, había cometido una indiscreción y la extraña emoción que había sentido se evaporó convirtiéndose en un terror inexplicable. Levi le tomo de la oreja llevándolo a la sala arrojándolo sobre un sillón.
-¡quedate ahi! ¡y si te vuelvo a ver merodeando por mi casa...te mato!-le dedico una mirada asesina para después salir de la habitación.
-¿que...que fue eso?-se sobaba la oreja lastimada, aquel acto sobre su persona le enfureció, pero mas la actitud del mayor. En un momento lo había visto sonreír, y en otro se había convertido en un demonio.
Cuando el mayor regreso estaba vestido formalmente, peinado, y oliendo a ese perfume que Eren conocía bien y que disfrutaba muy a su pesar. El que lo haya espiado le hizo realmente arrepentirse, ya que lo había hecho tocar el piano hasta no poder mas, hasta que sus dedos estaban entumecidos sin saber a ciencia cierta si era por tocar el piano o por los constantes golpes de la batuta en sus manos.
-¡basta, basta!-dijo, para que se detuviera-¿que es lo que tienes por cerebro? ¿es tan difícil aprenderlo? ¡maldicion! bruto de mierda...-pego con su batuta sobre el piano, molesto; de hecho, parecía mas irritado de lo normal.
-¡deje de gritarme! lo estoy haciendo como me dice...
-no, si fuera así, lo tocarias como es.
-¡que si! suena como cuando usted lo toca, es igual.
-¿disculpa? ¿tu eres el maestro? no lo creo...no comprendo como es que tu eres el único de tu familia sin talento...pero...-solto un suspiro largo-me comprometi a enseñarte así me cueste lo que me cueste.
-¿que mas le da? yo no puedo aprender...lo intento, lo intento, pero no pasa nada...yo no puedo aprender...es como usted dice, no tengo talento...aunque lo toco como me dice, con los dedos que es...no puedo... incluso...incluso me he aprendido estas estúpidas partituras pero...de nada ha servido.
-Eren...-se aproximo hacia el-no se trata de lo que aprendas...no quería decirlo, quería que tu lo descubrieras por ti mismo...-poso su mano sobre el pecho del joven-todo esta aquí...para tocar el piano, no debes pensar si esta leyéndolo bien, si estas haciéndolo con los dedos correctos.
-¿que, en el pecho? ¿entonces de que sirve aprenderlos? ¿de que sirve todo lo que me ha enseñado?
-Eren...eso es importante, pero también...debes sentirlo...aquí...
-¿en el corazón?
-corazon...alma...espíritu...como quieras llamarle, pero si...es la idea...mocoso...te mostraré.
Indico al chico que se levantara del banquillo para tomar su lugar. El mayor poso sus dedos sobre las teclas, las acarició, las miro un momento, soltó un suspiro y comenzó a tocar.
Era la primera vez que su sensei le dejaba verlo tocar el piano. Quedo embelesado, la música que tocaba era la misma que le había enseñado durante semanas; sin embargo, había algo diferente, era como le había dicho, podía sentirla. Cada tonada era perfecta, el ritmo era tan conmovedor que le hizo olvidar que odiaba el sonido del piano, por un momento sintió viajar a otro lugar, a una montaña con un aire fresco. A un día lluvioso en la cera de la calle. Su cuerpo se derretía por el sonido de cada tecla que juntas formaban una hermosa melodía. En una palabra: HERMOSO. Si, otra vez, pero algo le hizo saber que no solo era bello lo que escuchaba, si no también el que era el causante de ese sonido tan armonioso: su sensei: Levi Rivaille.
-¿lo vez?
-¿eh?-el escucharlo hablar después de la interpretación lo dejo aun atonito-ah...si...es...es genial...es decir...es lo mismo que me enseño pero...hay algo...
-la clave esta en que lo sientas...ahora ven-le extendio la mano.
-de...de acuerdo...-temeroso acepto, no sabia si tomar la mano del mayor, pero este lo hizo primero.
Volvió a sentarse en el banquillo y su maestro se paro atrás del. Como si no fuera suficiente, dio un brinco al sentir las manos frías de su sensei debajo de las suyas.
-solo sigueme...
-bi..bien...
Sentía el baho de la respiración cálida del mayor sobre su nuca, la aroma a rosas exquisita que despedía de su cuerpo, el rose de las manos con las suyas sobre las teclas. Hace un momento había estado molesto con el, pero ahora parecía tan amable que no daba crédito a que fuera el mismo hombre.
-estoy...estoy tocando...-dijo perplejo al escuchar que el sonido era diferente, parecido al que su sensei tocaba.
-si...tienes que practicar...-lo miro desde esa distancia.
-lo se...graci...-giro su vista y ambos chocaron miradas muy de cerca-¡ah! lo...lo siento...-su cara sentía quemarse, supo que esa cercanía mas que nervioso lo había puesto sonrojado no comprendiendo esa situación. Ese día habían pasado muchas cosas nuevas: la sonrisa de su sensei, la forma en la que tocaba el piano, y ahora esto.
-sera mejor que...te vayas, ya son las 5
-¡¿tan rapido?! es decir...que...que bien...yo voy...voy a...¡me voy ya!-no entendia que le pasaba, estaba balbuceando sin dejar de sentir esa opresión en su estomago.
-si...mañana a la misma hora.
-esta bien...-se dirigia a la puerta, y antes de salir regreso-¡gracias! ¡aprendi mucho hoy! ¡gracias!-le hizo reverencia, después de eso se marcho.
El mayor se quedo perplejo de que Eren hiciera tal acto de respeto cuando siempre se iba molesto amenazándolo que no iba a volver. En cuanto estuvo solo, sin la vista de nadie mas a su alrededor, sonrió para si, un tanto por lo que ese chico representaba, y otro poco feliz por el mismo al ver que algo ya se le había quedado en la mente de su joven pupilo.
Para los siguientes días, cada vez que podía, espiaba a su sensei, se le hizo costumbre. Al principio le pareció divertido, pero luego se convirtió en una especie de "conocimiento" y por cada día que pasaba, le desconcertaba el hecho de que su sensei tenia multifacetas que siempre eran nuevas para el. Lo vio una vez pintar con oleo una figura sobre el lienzo que poco entendió, o incluso haciendo anotaciones de algo, etc. Se pensó a si mismo como acosador, y aun así no podía dejar de hacerlo. Le gustaba esa parte tan misteriosa del mayor que no quería comprender, ni romperse la cabeza por ello.
-entonces...Levi-sensei estaba lleno de pintura...por supuesto no se dio cuenta que lo veía, pero me sorprende que no le tema ensuciarse por eso y si por el polvo, jeje ...es muy raro...
-oye...Eren...
-¿si Armin?
Se dirigían de regreso a sus casas después de haber estado con Jean. Al parecer los de la pandilla "los titanes" ya no estaban por los alrededores, lo cual Armin agradecía porque temía no solo por Jean si no también por Eren que volvieran con algún plan para fastidiarlos de nuevo, pero, por el momento, agradecía que no fuera así; por lo que, después de la escuela Jean pasaba por el para estar juntos en su departamento y horas mas tarde llegaba Eren que ahora, se la pasaba hablando de su maestro sin parar. el "cara de caballo" como le decía el ojiverde a su amigo codeo a Armin como diciéndole " y a este ¿que le pico? hace unos días decía que odiaba a su maestro de piano...y ahora..." En el momento no le dijeron nada porque sabían que lo negaría, pero ahora que estaban en la calle, y solo con su amigo se dijo que debía preguntarle.
-¿si...que sucede?
-bueno...Jean y yo...mmm...lo pensamos y...quería preguntarte...¿algo paso con tu sensei?
-¿porque lo dices?
-es que...hablas demasiado de el, de hecho, mas de lo que quisieras admitir. Creo que al fin te hiciste su amigo, ¿no?
-¿amigo? jajajaj no, no para nada...es solo que...a pesar de su personalidad difícil, aveces es amable. Y...no solo eso, estoy aprendiendo, realmente...estoy aprendiendo...-confirmo emocionado.
-oh...ya veo...
-pero...hay algo mas, ¿cierto? algo mas que quieres decirme.
-si, te seré franco...Eren...¿te gusta?
-¿que cosa?
-no que...si no...quien. Hablo de tu maestro, Levi Rivaille. Jean y yo creemos que...tu sensei, te gusta.
-¿qu...que...?
-asi que...no me equivoque-afirmo al ver la cara de su amigo ponerse completamente colorada.
-no, no...te equivocas, jeje eso no es...
-¡es verdad! hablas mucho del, te emociona, y ahora mismo tu cara...esta como la mía cuando Jean...bueno eso no importa...-evadio lo que iba a decir pues el solo pensarlo lo puso en predicamento- te gusta.
-¡no es verdad! solo lo admiro...es como dijo Jean, ha sido muy persistente conmigo y agradezco ahora porque realmente estoy aprendiendo algo.
-puede ser...pero entre admiración y amor...hay una linea muuuuy delgada, y tu Eren, ya la has cruzado.
-¡no puede...ser! yo no...
-piensalo un momento, y veras que eso es. por lo pronto me tengo que ir, ¡nos vemos!
-oye...Ar...
Su amigo había descubierto lo que el intentaba en su interior reprimir. Escuchar esas palabras "te gusta, te gusta de verdad" le hizo advertir en su corazón que lo que sus amigos habían descubierto antes que el era: Verdad.
Para los días siguientes el ojiverde ya no pudo sentirse tranquilo, las palabras de sus amigos lo habían hecho darse cuenta de su realidad; incluso ahora, era mas difícil estar a lado de su sensei sin sentirse avergonzado, nervioso, y le costaba trabajo concentrarse cuando se le aproximaba para indicarle algo en los panfletos.
Independientemente de eso parecía que poco a poco entendía mejor como debía tocar el piano. Este maestro era diferente en todos los aspectos, ya que lo que le había hecho hacer muchisismas semanas antes le había servido para aguantar las constantes y extenuantes practicas sobre el piano hasta el anochecer.
-bien...bien...mejoras pero no es suficiente...-le dijo el hombre seriamente.
Sonó el teléfono dentro del interior del pantalón del mayor, este lo vio, hizo una señal a el chico que siguiera con la practica en lo que el se ocupaba de la llamada telefónica.
Eren vio salir a su sensei de la sala, siguió con la practica por un buen rato, pero paso mucho tiempo lo cual lo preocupo, así que se levanto del banquillo, salio de la sala, buscando con la mirada a su maestro que no parecía rastro de el, salio de la casa viéndolo sentado frente las escaleras. Su maestro se percato de su presencia y giro la vista, sorprendiéndose de que su alumno lo había visto.
-se...sensei...Levi...-estaba sorprendido porque aquel mayor de mirada petulante, altanera, y engreída tenia una mirada decaída con lagrimas discernir por sus mejillas, de todos los perfiles que había alcanzado a ver este lo dejo aun mas atónito.
-¡Eren!-el que aquel chico lo viera lo desconcertó, siempre parecía estar alerta, pero aquella llamada lo había dejado muy conmocionado-¿que haces aquí? ¡te dije que practicaras!-oculto su vista, limpiándose el rostro.
-pe...pero...¿esta...bien?
-¿sigues aqui? ve a dentro...
-es que...sensei...
-¡te dije que te fueras!-le grito, levantándose de las escaleras-estoy bien...ve a dentro...
-es...esta bien...-acepto no muy gustoso.
Su maestro tardo al menos unos 30 minutos en regresar a la sala, para cuando lo hizo su temple volvió a ser la misma. Calmada, inmutable; no obstante, había algo diferente, un leve silencio tan mortuorio que el chico no pudo evitar sentir. Lo único que opacaba la mudes de ambos hombres en la habitación era el piano que tocaba el ojisverdes, después de eso una lluvia intensa se vino de la nada nublando el día, como si la alegría del mundo se hubiera ido en un instante.
-ya...ya vete...no vengas mañana, estaré ocupado-dijo hastio, mientras se tocaba las cienes.
-pero...esta lloviendo.
-ah...es verdad...-miro hacia la ventana, no se había percatado de que la lluvia ya llevaba rato mojando el pasto del jardín y los cristales de su casa.
Ahora si quedaron en silencio, en un aplacamiento de sonido, a pesar de que la lluvia repiqueteaba en los cristales de la ventana, era como si eso fuera opacado.
-oiga...sensei...
-no-antes de que comentara algo, se negó rotundamente-se que me preguntaras, y la respuesta es no.
-pero...eso esta mal...¿que lo puso así? ¿fue...la llamada?
-¿ah? ¿quien te has creído? solo eres mi alumno y nada mas.
-eso...piensa usted...
-eso es lo que eres, no tienes ningún derecho a meterte en mi vida personal. Solo eres un mocoso que no entiende problemas de adultos.
Aquello lo molesto, el chico sentía que tenia una conexión con su sensei, pero el sentirse desplazado, ignorado, o nada en la vida de su maestro, lejos de entristecerle le enfureció.
-¡me niego!-asoto las manos sobre el teclado del piano dejando salir de el un sonido fuerte y furioso-¡me importa! ¡diga lo que diga, usted me importa!
-¿que putas dices?-dejo su pose de cruzar los brazos, poniéndose en alerta-crei darte consideración porque esta lloviendo, pero ya no quiero ver tu cara de bruto. ¡largate ya!-le ordeno indicándole la puerta para que saliera.
-¡no! ¡no me iré hasta que me escuche!
-maldito mocoso de mierda...¡largate ya!
Eren comenzó a acercarse, en lo que Levi retrocedía. En otro momento lo habría golpeado, pero estaba conmocionado por la llamada antes recibida que su mente estaba en blanco para poder pensar con claridad que hacer en este tipo de situación, no se dio cuenta que se le termino a donde huir si no hasta que lo acorralo sobre la pared.
-¿pero que...?-"es...es muy alto" se dijo, en ese breve instante se sintió intimidado, sin escapatoria ¿porque? no lo sabia, lo que sabia es que de algún modo se había paralizado.
-Levi-sensei...usted...yo...no quería aceptarlo...pero no puedo dejar de pensar en usted, sin darme cuenta que lo estoy haciendo, y sigo pensando en usted. sonrió como idiota al hacer eso y es que...ya no lo puedo parar...
-¿que estas...?
-¡me gusta! ¡me gusta mucho sensei!
-¡¿estas demente?! ¡ya basta, aléjate de...mi...!
El chico no pudo resistirse mas y beso al mayor, este por supuesto se opuso colocando sus manos sobre los hombros de su alumno para alejarlo pero no podía, sintiendo, poco a poco, como sedia a ese beso tierno.
PROXIMO CAPITULO:
Se sentía totalmente arrepentido, así que no importando que tanto lo corriera de su mansión, tenia que verlo para disculparse, para hablar con el. No sabia bien para que, solo sentía la necesidad infinita de verlo...
...
-¡estas casado! no puedes pedirme que...
-oh, si que puedo...eres mio Levi...-le tomo de la cintura.
El mayordomo no podía dejar pasar al chico, ya que su amo estaba bastante ocupado con su visita.
...
¡Lo seeeee! soy una maldita por dejarlo en la mejor parte :o jajajaja pero es aqui donde comienza lo realmente intenso! por fin Eren se atrevio a declarar sus sentimientos y el EreRi comienzaaa! jajaja. tambien...la aparicion de alguien...¿quien sera? :P
GRACIAS POR LEER!
saludos a todos!
