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#03 - Sólo tienes que mover el bote
Mundialmente, era sabido que todos los países latinoamericanos eran simpáticos, eufóricos y parranderos; que cada uno gozaba de la compañía, que la palabra "discreción" no iba muy bien con ellos, y que no escatimaban al momento de divertirse
Y una vez más, señoras y señores, parecía ser que el único que no encajaba con la descripción…
En serio, Dios le pateaba las weas hasta con lo más insignificante
-¡Vamos, vamos! ¡Del otro lado! ¡Que del otro lado, wey! –alcanzó a escuchar a México, a pesar del descomunal ruido que casi lograba que el cerebro se saliera por los oídos- ¡A tu izquierda! ¡Izquierda! ¡NO, TU OTRA IZQUIERDA!
-¡Decídete! – respondió Perú sin saber si reírse o enojarse - ¡¿Es derecha o izquierda?!
-¡No al frente! – siguió Ecuador - ¡AL FRENTE!
-¡Para trás, e mover o pote! –y como siempre, nadie le entendía nada de nada a Brasil - ¡É esquerda, direita, frente e para trás!
-¡¿Qué está diciendo?!
-¡No entiendo!
-¡Tú solo muévete!
-¡No me empujes, pendejo!
-¡Es que tienes el culo muy grande que no dejas pasar!
-¡Y seguro que te da envidia!
Vaya manera de restregarle que no encajaba con el perfil básico de la familia, ¡más aún! ¡Que alguien que no lo era llevaba con dignidad la fama mundial! Ese Brasil, weón, que seguro fue inevitable por estar pegado con Perú y Bolivia todo el tiempo
Con seriedad, solía pensar que lo único que tenía en común con el resto de los parientes, era vivir en el mismo continente y haber tenido de jefe al pervertido-maricón-pedófilo de España
A pesar de estar en uno de los mejores antros de Río de Janeiro, era el jodido antisocial que sólo se la pasaba viendo con cara de puta mala leche su único vaso de vodka que no se había podido acabar en toda la noche, devorando esa botana de mierda que ni siquiera le encontraba sabor, y sobre todo, él era el pobre diablo que estaba sentado, amargado, sin humor y sin disposición a unirse al resto de los compañeros en la pista de baile
No le gustaba bailar. No le gustaban tantas personas juntas en un espacio tan pequeño. No le gustaba la música con esos ritmos tan raros y poco originales, y no le gustaba la idea de parecer tan idiota como el resto de sus congéneres
Entonces, ¡oh, madre de las weas!, ¿Por qué aceptó la invitación de ir?
Muy fácil: para zafarse de ese weón de Argentina que sólo quería estar pegado como puta lapa a su pierna; también porque no quería verle la cara a su Jefe por más tiempo ni atender el trabajo que, se suponía, el otro debió realizar, y por… por…
"-¡Ándale! Será divertido y cambiarás un rato de ambiente: no es como si pasarte la noche de viernes encerrado en un hotel que no te deja meter viejas ni alcohol fuese lo más interesante, ¡no seas pinche culero y acompáñanos!"
Se sobó los ojos mientras suspiraba con hastiada resignación
Ahora que lo recordaba, las palabras de México carecían de sentido… bueno, no tanto: ese tipo sabía lo que decía cuando se trataba de encontrar pretextos para escaparse de cualquier tipo de autoridad… pero más que nada, aunque trató de pensar en los contras durante el camino, era consciente de que habría caído inmediatamente de todas formas
No podía decirle "No" a él, qué maldita y desgraciada tragedia
…
Lo observó con atención: reía, cantaba, bailaba, se movía como quien no reparaba en nada y se comunicaba con los otros mediante ese misterioso lenguaje del relajo, la espontaneidad y la idiotez rítmica
¿Qué demonios…? Esa sonrisa y esos movimientos le recalcaban sin querer que no nada más no compartía ese carisma, sino que representaba exactamente lo contrario
Tipos como Alejandro no se llevaban bien con tipos como él. No tenía sentido intentarlo, y el universo le escupiría a quien osara romper los preceptos de lo "cool"
Si lucía como un jodido antipático que no dejaría de calentar el asiento por el resto de la noche, era porque eso era; si se veía que sería capaz de arrancarle la oreja de un mordisco a quien se le acercara con una idea imbécil, era porque eso haría; y si se sentía como la cucaracha a la que pisarían por atreverse a creer que también podría bailar, era porque de eso se trataba
Que le dieran al mundo, weones
-Hombre, ¿por qué tan solo?
Dio un brinco en su silla y miró hacia la derecha
Mierda, ¿desde cuándo Rodríguez estaba sentado a su lado? Debía tener cara de idiota por preguntarse algo que seguramente fue obvio, pero que no se molestó en notar
Le cagaría poseer el letrero de "Perdedor" en la frente pero, desde hacía muuuchos años, creía que ahora la merecía, junto a un cartel de "Patéame las weas"
-A-Ah, solamente porque sí – respondió sonriendo MUY forzadamente – Además, no es como si esto fuese lo mío
-¿"Esto"? – alzó una ceja con interés -¿Bailar?
-Eso y todo lo demás – suspiró con demasiado tedio – No sé ni para qué vine
-Bueno, esa es una cosa, ¿pero qué hay de beber o conocer mujeres? Mira que aquí hay varias muy hermosas
-Jah – rió con sarcasmo – La idea de hablar con una chica aquí es asquerosa, ¿y luego terminar en el baño? No, gracias – miró hacia otro lado, intentando seguir con la misma seguridad- ¿Beber? Soy más partidario de hacerlo a solas -¡que pretexto tan idiota! Aunque era mejor que admitir que no tenía aguante. Patético
-Uhn, tus puntos son buenos, creo – se levantó – Entonces, realmente significa que no tienes otra opción
Sintió un vuelco agresivo en el estómago
… ¿Le estaba sugiriendo que se fuera?
… o tal vez, ¿que no le importaba en lo más mínimo que lo hiciera?
…
S-Sí, por supuesto, ¿n-no era eso lo que pensaba desde el principio? El mexicano sólo le confirmaba lo ya planteado… y después de todo, ¿Qué esperaba? Tipos tan relajados como Rodríguez no se la pasaban bien con tipos tan antipáticos como él… s-sí, era obvio
No tenía por qué sentirse mal… y tampoco, a nadie le interesaría: No se llevaba muy bien con Miguel; su relación con Luciano y Francisco era demasiado monótona como para lamentarse, y Alejandro… b-bueno…
-T-Tienes razón – igual se puso de pie – Supongo que lo mejor serí…
…
Y dejó la oración a medias, ya que el de ojos rojos lo había sujetado con fuerza de las manos y lo arrastró a la pista, en medio de las luces de colores, de la música estridente y de los cuerpos creando coreografías de la nada
-¡Sólo te queda bailar! – sonrió mostrando los dientes – ¡Y no te dejaré ir para que sigas viéndote como un pinche limón agrio~! Así que ahora te chingas~
Sin soltarlo, lo guió por los compases, las vueltas y los extraños movimientos que no tenían orden
Le obligó a danzar con aquellos que no creía que lo hubiera notado en toda la noche
-¡Vaya, hasta que te dignas a venir! – inició Miguel - ¡El espacio en el que estabas casi casi parecía la entrada al infierno por la jeta que tenías!
-Te ibas a comer a alguien, era seguro – le siguió Francisco – Ya te veía con la boca llena de sangre y escupiendo los huesos del pobre infeliz que se te acercara
-Lsso não importa, você está aqui - ¿por qué seguía hablando si nadie le entendía? -¡Dançar com a gente, minha querida limão!
-¡Baila! – le dio una vuelta y después lo inclinó - ¡No tienes otra opción!
En efecto…
…
Lo obligó a danzar, aún con la carencia de gracia para hacerlo, con su poca disposición y sus pasos torpes
Lo siguió junto a los otros, que además de incluirlo, le dieron vuelo e instrucción poco clara a su talento atrofiado
Se unió a todo y a todos, sin quererlo, pero sin lamentarse
…
Si pensó en irse, aún con lo imbécil que se sentía, ahora sólo podía ver a México y a su sonrisa que decía que la estupidez se vivía mejor en compañía
Eso era bueno
Siempre era bueno estar con él
