Tras las pocas clases de esa mañana y el tener una disputa con su guardarropa, finalmente Sakura se vio lista para ir a la casa Uchiha y ayudarles haciendo la comida para todos los invitados que el mayor de los hermanos tenía.

Sakura se había puesto unos shorts azul oscuro con lunares blancos, una blusa negra que le quedaba por encima del ombligo y sobre esta una ligeramente transparenta en un color entre perla y lila con grabados azules muy claros, algo floja y bastante larga al grado de casi cubrir sus shorts. En una de las mangas tenía un moño y esta misma se sostenía a la perfección de su hombro, mientras que del otro lado estaba más suelta y dejaba ver la piel de este hombro. Las mangas no eran muy largas, de hecho la que más floja estaba no alcanzaba el codo. Finalmente se había puesto unos zapatos de piso blancos y su cabello estaba recogido en una trenza amarrada muy corto con una flor azul como adorno.

Cuando Sakura le había contado a las chicas lo que había sucedido en esa conversación hostil estas se empeñaron en que Sakura debía lucir asombrosa en su visita a la casa de Sasuke, pero no a tal grado de parecer desesperada. Debía verse casual pero estupenda y tener el perfecto pretexto de haber ido de compras antes de andarse allá, sin olvidar que debía quedarse a dormir donde Ino para contar lo sucedido.

Así, Sakura salió de su casa para ir caminando donde la casa de los Uchiha que, por suerte, no quedaba demasiado lejos y el clima estaba tan bueno que no haría demasiado frío camino allá.

Capítulo Tres

Desde el frente de la casa ya se oía un poco el ruido que tenían en el patio de esta. Se imaginaba que Itachi la pasaba de maravilla con sus amigos de visita y, ¿por qué no? Sasuke igual, por lo que incluso dudó si fuese bueno intervenir entre las risas al tocar el timbre en espera de que abrieran, pero recordando que la cita estuvo presente en su cabeza toda la semana, tan solo lo hizo y, de inmediato, Sasuke apareció en la puerta.

Sasuke lucía tan apuesto como siempre al usar tan solo una camisa cualquiera en color negro y unos jeans oscuros junto a sus tenis grises, Sasuke tenía esa peculiar característica que le impedía dejar de verse atractivo a cualquier hora del día, por lo que Sakura tuvo que contener el aliento un segundo con solo considerarlo. Claro, no lo evidenció.

El chico atravesó entonces el jardín a una velocidad bastante apresurada, para estirar la mano, abrir la puerta de rejillas y tomar a Sakura por la muñeca haciéndola pasar de ahí, cerrar la puerta y luego arrastrarla dentro.

—Demonios, ¿por qué tardaste tanto? —preguntó él, deteniéndose ante el umbral y volviéndose a ella—. No temas, estos tipos huelen el miedo, y no te dejes llevar, son unos monstruos, ¿vale? —Le indicó él, mirándole absolutamente confundida—, los amigos de Itachi están dentro… te verán linda, indefensa y atacarán, son como perros rabiosos.

—¿Sabes? Definitivamente me estás asustando con todo esto —comentó ella, preocupada ahora por las palabras de su amigo, por lo que él suspiró.

—De acuerdo… solo no les sigas demasiado el juego y mantente cerca de mí, ¿de acuerdo? —Sakura hizo una mueca y asintió, ante lo que Sasuke despidió un nuevo suspiro. Abrió la puerta y, acto seguido, entró a la casa junto a Sakura.

—Oye, Sasuke, ¿me pasas una…? —Empezó Itachi, asomándose desde el patio para ver a su hermano, pero encontrándose con la invitada y sonriendo, para entrar a la casa—. Mira nada más qué tenemos aquí… Sakura Haruno, hace un tiempo que no nos visitabas —dijo Itachi, inclinándose un poco para mirarla de cerca.

—Así es —comentó ella, sonriendo—, me disculpo al respecto… es que la preparatoria nos tiene a todos muy ocupados.

—Claro, además, como Sasuke me odia tanto, no está dispuesto a traerme chicas lindas por aquí —bromeó, por lo que Sakura rió nerviosa y Sasuke le miró con seriedad—. Oh, ven, quiero presentarte a unos amigos de la universidad.

—Deja de decirle esas cosas a Sakura y déjala en paz, Itachi —intervino él—, tenemos que estudiar para los exámenes.

—No seas ridículo Sasuke, está bien que seas celoso, pero no lo seas de tu buen hermano. Ahora anda y trae unas cervezas, llevaré a Sakura al patio —le informó, para rodear a la chica por encima de los hombros y llevarla consigo—, ya nos alcanzarás, hermano.

—Pero —empezó Sakura, ante lo que Itachi le puso un dedo sobre los labios para que no continuara… ¿era acaso costumbre familiar? No sabía, pero ambos lograban atontarla.

—Él nos alcanza ya mismo, solo no le agrada que lo moleste así. No te preocupes, vendrá por ti —bromeó, para guiñarle un ojo y luego conducirla al patio—. ¡Miren los que nos trajo Sasuke, chicos! —exclamó el pelinegro.

—Venga, creí que le habías pedido una cerveza, pero una chica no está mal —dijo un rubio de cabello largo de una forma bastante divertida, a lo que seguido de ello un pelirrojo dirigió su mirada curiosa hacia Sakura, mirándole con cierta atención, ante lo que ella apenas sonrojó.

—Ella es Sakura, a que es linda —aseguró, sonriéndoles a todos—, no seas tímida Sakura, saluda a los chicos… ellos son Deidara y aquél de cabello rojo es Sasori, el de los piercings es Pein y la que está con él es su novia, Konan —presentó Itachi.

—B-buenas tardes, mi nombres es Sakura Haruno, un placer —dijo, haciendo una leve reverencia, ante lo que el rubio rió.

—Venga, no estás en la escuela, solo somos un grupo de viejos —bromeó Deidara, intentando darle un poco de tranquilidad—. Oye, Sasori… ¿no es acaso linda? Como una obra de arte. Deberías intentar pintarla.

—No tendría razones para oponerme —dijo el pelirrojo seriamente.

—Itachi —Le llamó Sasuke, buscando con todas intenciones el interrumpir mientras le dejaba a su hermano una cubeta llena de cerveza—. ¿Terminaste de molestar a Sakura? Tenemos cosas que hacer…

—Sí, sí, ya la molesté por un rato —comentó Itachi, divertido—, como siempre ha sido chica buena… deberías considerar salir un poco de tus límites y hacer travesuras de vez en cuando con nosotros, Sakura —dijo, extendiendo su brazo en un intento de acariciarle el cabello a la pelirrosa, pero siendo frenado por una mano del menor.

—Ella es lo suficientemente lista para no hacer absolutamente nada contigo —espetó el muchacho, ante lo que Deidara rió.

—Venga, venga… ¿Qué acaso es tu novia, Sasuke? —Indagó con travesura, ante lo que Sakura enrojeció de forma precipitada y el rubio se carcajeó—. ¡Eh, sí es tu novia! Pero qué chico inteligente, si es bastante mona.

—N-no —dijo ella—, no soy su novia… solo somos amigos de la infancia, Sasuke y yo nos conocemos desde el jardín de niños.

—Oh, esa es buena noticia… ¿Qué edad tienes, Sakura? Me imagino que dieseis como Sasuke… entonces podrías salir con cualquiera de nosotros —incitó el chico—, yo tengo diecinueve al igual que Konan, el resto de ellos tienen veinte… ¿no has considerado salir con alguien mayor?

—Ya basta —interrumpió Sasuke, yendo a tomar a Sakura por la muñeca para llevarla adentro—. Estaremos en mi habitación, Itachi… más tarde bajaremos para preparar la cena, ¿queda claro? No molesten hasta entonces.

—Vale, chico listo… lleva a la linda de Sakura a tu habitación, sucio —molestó Itachi, por lo que Sakura apenas se dejó llevar por Sasuke entre sus sonrojos.

El pelinegro arrastró a su amiga escaleras arriba y la llevó hasta su habitación, abriendo la puerta y haciéndola pasar para cerrar después de él, yendo entonces a dejarse caer de sentón sobre la cama, algo cansado.

—Lo lamento —dijo el chico—, no tenía previsto esto… hoy llegaron Deidara, Pein y su chica, se suponía que solo viniera Deidara después de que el otro tonto amigo de mi hermano se fue ayer, Pein y su novia no son problema, pero Deidara es un idiota y Sasori nunca me ha agradado. Quizá no debí haberte pedido venir hoy, de por si Itachi representa una amenaza…

—Venga —empezó Sakura, sentándose detrás de él para colocar sus manos sobre los hombros de Sasuke, aplicando presión para hacerle un pequeño masaje—, debes calmarte.

—¿Cómo mierdas un pastor se calma si hay tantos lobos detrás de su mejor cordero, Sakura? —respondió, por lo que ella emitió una divertida carcajada en respuesta a las palabras de que a su parecer eran bastante torpes.

—No me llames cordero, idiota —bromeó ella, mientras continuaba con el masaje con tranquilidad—, hagamos esto: bajo a hacer la cena y tú lees un capítulo de anatomía.

—¿Pretendes que te deje ir a la boca la lobo? No soy idiota —respondió él, dejándose llevar por el masaje de Sakura—, mejor quédate conmigo, me explicas un par de cosas y luego bajamos a hacer la cena juntos.

—No estaba preguntándote, fue más bien una orden —respondió ella, divertida, mirando a Sasuke ya más relajado—. Prefiero que intentes asimilarlo todo por tu cuenta y lo que en definitiva no entiendas me preguntes después, además el trato era que yo hiciera la comida y tengo ganas de sorprenderte.

—Sakura, no te ofendas, pero eres muy predecible —dijo el pelinegro, para sonreírle suavemente y suspirar—. De acuerdo, pero no dudes en llamarme por cualquier cosa.

—¡Bien! —Exclamó ella, para saltar de la cama y salir de ahí.

Sasuke no se quedaba muy tranquilo, pero prefería respetar el trato que tenía con la pelirrosa y andar a la lectura. Mientras, Sakura bajó a toda velocidad y entró a la cocina abriendo el refrigerador para revisar qué podría hacer para la comida.

Pronto la chica ya estaba cocinando con total tranquilidad y, ante la sequía de gargantas que el calor provocaba en el patio y el buen aroma que llegó hasta allá, uno de los chicos finalmente entró a la casa y se pasó a la cocina en busca de llenar nuevamente la cubeta con cervezas.

—Oh, hola —emitió el chico—, no sabía que estabas aquí —Sakura apenas reaccionó, mirando por encima del hombro al pelirrojo que entraba.

—Sí, preparo la cena —respondió ella, por lo que él se acercó a ver.

—Luce bastante bien —comentó—, ¿quieres ayuda? Solo vengo por unas cervezas pero puedo andar a dejarlas y volver pronto.

—Oh, no, gracias —dijo ella, sonriendo—, no quisiera molestar, además es usted un invitado, yo ya había acordado con Sasuke hacer la cena, así que estará bien si lo hago por mi propia cuenta.

—Bueno, tú también eres invitada aunque los conozcas de hace tanto y, por mi parte, yo traje la mitad de las cosas que estás usando —comentó, por lo que Sakura enrojeció.

—Oh, lo lamento, es que todo estaba en la alacena…

—No importa —dijo él—, lo traje todo para que lo comieran, no para que esté de adorno, y me gustaría ayudarte.

—Es que —empezó Sakura, para reír—, el trato era que lo hiciera yo sola…

—Oh, pues, si ese es el caso, puede ser nuestro pequeño secreto —comentó él, esbozando una débil sonrisa—. Anda, vuelvo a lo de nada, no termines sin mí, ¿de acuerdo?

—Mmh… está bien —respondió al final, algo sonrojada por el guapo chico y por sus buenas intenciones, dejándole pasar hasta la nevera para que sacara las cervezas.

—Ya vuelvo —dijo él, para andar al patio y dejar la cubeta antes de volver casi a la velocidad de la luz. Le preguntó el menú a Sakura quien rápidamente le soltó una lista amplia aunque bastante sencilla y apetitosa para continuar cocinando.

Tras un rato, Sasori ayudaba a Sakura acomodando la comida en el comedor. Por parte ajena, Sasuke bajaba a revisar cómo iba Sakura con la cena y justo antes que él Sasori había entrado en la cocina sin ser visto por el pelinegro. Sasuke llegó al comedor y vio que ya se estaba sirviendo todo, entre eso estaban un par de sus platillos favoritos, por lo que sonrió, pero un quejido le hizo reaccionar y dirigirse rápidamente a la cocina.

—Ouch, ouch —se quejó la voz femenina, mientras que el chico se acercaba con una toalla a sostenerle el dedo.

—¿Estás bien? —Preguntó el pelirrojo—. Vaya, te has cortado feo…

—Sakura —le llamó Sasuke, entrando, frunciendo el ceño al ver a Sasori ahí, para andar hasta la pelirrosa y tomarla por los hombros para revisar su mano—. Vamos, andando… te pondré algo ahí —dijo, alejándola rápidamente de Sasori, para llevarla hacia arriba hacia el baño, tomando el botiquín.

—No está tan mal, Sasuke —dijo ella, revisando la herida que parecía querer dejar de sangrar, mientras que miraba al pelinegro acercarse con un algodón humedecido en alcohol para presionar contra la herida—. ¡Ouch!

—¿Por qué no me llamaste? Te dije que lo hicieras —dijo él seriamente, mientras limpiaba con cuidado la herida.

—Es que él llegó tan rápido —empezó ella.

—Pero ninguno de ellos me agrada —interrumpió, mientras alcanzaba las vendas para cubrir su herida—. Te cortaste largo, Sakura. Tendrás que estarlo cuidando.

—Lo siento —dijo ella, bajando la mirada.

—No me molesta que te hayas herido —respondió él—, solo… no te fíes de estos tipos, ¿quieres? —Sakura asintió, aunque no muy confiada de ello, mientras veía cómo Sasuke finalmente terminaba.

—Gracias —dijo, para levantarse y andar junto a Sasuke hacia abajo.

—Hazme un favor más —dijo el moreno, sosteniéndole del brazo antes de terminar de bajar—, siéntate junto a mí, ¿de acuerdo? —Sakura le sonrió y luego asintió, para terminar de bajar y ver la mesa ya puesta.

—Terminé de hacerlo por ti —comentó Sasori, mientras salía de la cocina con los platos en mano—, estabas haciendo una ensalada, ¿verdad? También la terminé.

—Gracias —dijo ella, para sonreír—. Sasuke, ¿puedes ayudarme con los vasos y cubiertos? Haré un poco de té —dijo ella, por lo que Sasuke asintió y la acompañó hasta la cocina, siendo seguidos por Sasori.

—Sacaré unas cervezas para los chicos, no creo que quieran té —dijo el pelirrojo, mientras las tomaba y las llevaba a la mesa, siendo seguido por Sasuke.

—Ni se te ocurra acercarte a ella, Sasori —advirtió el pelinegro, mirándole con notable seriedad, ante lo que Sasori tan solo tendió a regresarle una mirada idéntica—, ella no es tu tipo de chica, ¿queda claro?

—Perdona, Sasuke… pero tú no sabes cómo es mi tipo de chica y yo sé perfectamente cuán joven es ella —espetó el pelirrojo—. Es linda, sí, pero no saldría con ella, no a esta edad suya. Pero, ¿sabes? Deberías decidirte a ir por ella de una vez antes de que yo o quien sea cambiemos de opinión a ver qué es de ella y hagamos lo que tú no —le retó, mirándole con autoridad.

—Estás advertido —fue la única respuesta del pelinegro—, y no es tu problema lo que yo hago dejo de hacer con mi amiga, ¿queda claro? Solo la protejo de idiotas como ustedes.

—Eso mismo podría decir cualquiera de ti, así que deja la defensiva, niño.

—¡Sasuke! —le llamó Sakura desde la cocina, por lo que el moreno reaccionó y miró sobre su hombro.

—Anda… que te llama tu "amiga" —le provocó, por lo que Sasuke frunció el ceño.

—¡Sasuke! —volvió a llamarle Sakura, por lo que el pelinegro se volvió pronto y se adentró a la cocina.

—Perdona, estaba acomodando la mesa —dijo, pasando por un gran tazón de ensalada que Sakura tenía en brazos—. ¿Es lo último? Para pasarlo a la mesa de una vez y no tener que volver.

—Sí, es todo —respondió ella—. Iré a avisar a Itachi y sus amigos que la cena ya está servida, Sasuke.

—Mejor yo lo hago —dijo él, pasando al comedor, por lo que ella rodó los ojos.

—Confía un poco en mí —dijo, antes de salir en lugar del pelinegro que se quedó acomodando un par de cosas en el comedor—. La cena está servida —informó.

—¡Perfecto! Seguro tienes tan buena mano como tu madre —elogió él, antes de adentrarse a la casa junto a sus amigos, yendo detrás de Sakura hacia el comedor y acomodándose poco a poco. Los novios se sentaron juntos y los otros tres quedaron a un lado mientras que Sakura se sentaba junto a Sasuke.

—Por favor, disfruten la cena —pidió Sakura, antes de que todos agradecieran por la comida y comenzaran a comer.

Aunque hubo un par de comentarios fuera de lugar, Sasuke se esforzó por sacar a Sakura del asunto al grado de no permitir que la pelirrosa hablara demasiado. Se vio muy a la defensiva y recibió muchas críticas y bromas de parte de Itachi tanto como de Deidara, pero recién terminada la cena se aseguró que su hermano lavara los trastos y se llevó a Sakura.

—Odio a estos tipos —mencionó él, absolutamente frustrado por el asunto en cuestión.

—Deja de preocuparte —le pidió Sakura, riendo—. Digo… no son tan malos, incluso son algo agradables, solo que les gusta hacerte enojar, además, Sasori y los otros dos chicos no molestan en absoluto, eso es bueno, ¿no?

—Pretenderé que ese ha sido un mensaje de consuelo —dijo Sasuke, riendo—. Pero qué más da… vamos a estudiar.

—Oh, espera —dijo Sakura, antes de sacar un par de postres de crema de limón con kiwi y decorado con fresas—. Hice estos, dejé otros en la cocina para que Itachi los repartiera, pero estos son para ti y para mí.

—¿Dulces? —cuestionó el pelinegro, enarcando una ceja.

—Sí, bueno… sé que no te gusta mucho el dulce, por eso lo hice de limón, además tiene trozos de chocolate amargo, lo hice especialmente para ti —dijo ella, para mirarlo y sonreír—. ¿Quieres?

—Pues… no suena nada mal y, tomando en cuenta que lo hiciste para mí, supongo que estará bien que lo coma —dijo, para sentarse junto a ella y tomarlo—. Es frío…

—Sí, tuve que dejarlo en el congelador para que tomara esa forma, pero está muy bueno… y como ha estado haciendo un poco de calor, me parecía que era adecuado —le explicó ella, por lo que Sasuke suspiró.

—Siempre piensas en todo, ¿no? –Dijo él, para probarlo con calma y sonreírle a Sakura, dando otro bocado—. Está muy bueno… gracias.

—Me alegra que te gustara —dijo ella, sonriendo, para probar el postre.

Tras terminar el postre que Sakura había recién inventado para el moreno se pusieron a estudiar y, dando las nueve, él avisó a Itachi que llevaría a la pelirrosa a casa de su amiga, Ino. Si bien ya era tarde, Itachi no tuvo problema siempre y cuando Sasuke llevase a Sakura, tal como hacían.

Así, durante el camino, los chicos anduvieron entre conversaciones, risas y comentarios sin importancia, al menos hasta que llegaban a casa de Ino.

—Por cierto, Sakura —empezó él—, quisiera saber qué es lo que has decidido respecto a lo que te pregunté —ella reaccionó, para mirarlo de soslayo.

—¿Lo que me preguntaste, Sasuke? —indagó, pues no caía en cuenta del todo.

—Te pedí que me prometieras algo, el martes —ella reaccionó, para mirarlo de lleno y por lo que él se vio con la vista seria hacia el frene.

—Esperaba que al menos me explicases el porqué me pides eso —dijo Sakura, para dirigir su mirada hacia el suelo—. ¿Por qué quieres que te prometa eso?

—Ya te lo dije —respondió Sasuke—, no quiero que nadie te haga nada, porque eres muy importante para mí. Simplemente es eso —dijo, encogiéndose de hombros con tranquilidad, por lo que Sakura hizo una mueca.

—Ah, ya veo —comentó, para desviar un poco la mirada—. Sasuke… ¿Puedo preguntarte algo?

—Solo si me prometes algo —ella suspiró y luego rodó los ojos.

—De acuerdo —accedió, suponiendo que sería el asunto de las citas, por lo que luego le miró—. ¿Por qué el otro día me besaste en la frente? —él reaccionó. Era obvio que no se esperaba esa pregunta, por lo que desvió la mirada.

—Porque… no lo sé, pensé que sería un gesto cariñoso que no instaba a ser más que una reacción amistosa —dijo él, dubitativo—. ¿Por qué? ¿Estuvo mal?

—No, en absoluto —dijo ella, para suspirar, mientras llegaba a la puerta de su amiga.

—Sobre la promesa —empezó él, por lo que ella asintió—. Prométeme que si vuelves a ver a Sasori en algún sitio te alejarás de él —Sakura reaccionó, mirándole atónita.

—¿Qué? ¿Por qué? —indagó ella.

—Dijiste que lo prometerías —espetó él, por lo que ella asintió—. Y sobre lo otro… ¿prometes no salir con alguien a quien no conozcas lo suficiente?

—Claro, no tengo problema con ello —dijo, encogiéndose de hombros—, pero quisiera saber porqué lo de Sasori, no tiene sentido —agregó, ladeando un poco el rostro y provocando que Sasuke frunciera el entrecejo—. ¿Sasuke?

—¡Sakura! —Exclamó Ino—. Me tenías preocupada… anda, entra que va a helar. Hola, Sasuke —saludó, haciendo un gesto a Sakura.

—Buenas noches, Ino —respondió él, para dirigir su mirada a Sakura—. Nos vemos el lunes, Sakura… hoy ya hemos estudiado suficiente como para seguir mañana, además los amigos de Itachi van a seguir ahí un par de días más —Sakura asintió, para sonreírle.

—Ten cuidado de camino a casa, Sasuke —pidió con dulzura.

—Claro —respondió él, para tomarla de la muñeca y acercarla hasta besarle la frente con cuidado—. Que descansen.