Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer solo la trama es mía.
Advertencias: temas fuertes sobre: sexo, lesbianas, gays, bisexuales. "Si no te gusta, no lo leas"

"Fuck Me No Metter What".
Capitulo 2
(Edward)

-Edward, cariño, se te enfría el desayuno.-Llamó la señora Cullen desde la cocina.

-Ya voy mama, un momento.- Rogó Edward.

Quien estaba a punto de llegar al orgasmo. Ya llevaba treinta minutos masturbándose.
A diferencia de la mayoría de los chicos de Forks, el no se masturbaba mirando revistas de Playboy. Sino todo lo contrario, revistas de Playmeat.

Al ser Forks un pueblo conservador y religioso, Edward jamás se arriesgó consiguiendo revistas allí, por lo que tenía que ir a Port Ángeles, el pueblo más cercano a Forks.

-Edward.-Volvió a llamar la señora Cullen, esta vez levantando la voz.

-Un segundo, un segundo.- Gritó desesperado, aumentado la velocidad de su mano, apurando a su orgasmo.

Llego pocos segundos después, tomo sus sabanas y fue a su baño privado, donde las tiró en el tacho de la ropa sucia. Se miró en el espejo, se mojó la cara intentado aliviar el sonrojo de su cara, se acomodo su camisa y bajo al comedor.

-Hola.-Saludó una vez que se sentó a la mesa.

-Al fin Edward, ¿Que te estabas haciendo ahí arriba? ¿Una paja?-Bromeó Emmett.

Emmett Cullen, el mayor de los hijos del matrimonio Cullen. Era un buen chico, bromista y cálido. Pero muchas veces era un pesado, sobre todo en el tema sexual en general, y la homosexualidad en particular. No era que Edward lo odiara, era solo que no le agradaba esa parte de su hermano.

-No, pero ya que estamos en eso ¿Tu como sabes cuánto tarda una paja?-Contraatacó Edward.

-Rose y yo no desperdiciamos el tiempo.

-¡Emmett, cuida esa lengua!-Le advirtió la señora Cullen.

Esme Cullen, la mujer más querida del pueblo. Era amable, dulce, amorosa, estaba siempre dispuesta a ayudar, y a pesar de tener unos buenos cincuenta y unos años, tenía un cuerpo bastante envidiado.

-Perdón.

-¿Hoy se quedaran hasta tarde en la escuela?-Preguntó el señor Cullen antes de darle un sorbo a su taza de café.

Carlisle Cullen, era el mejor medico del pueblo. Ya que además de ser muy bueno en su trabajo, también era una persona muy querida por el resto del pueblo.

-Sí, tenemos practica.-Respondió Jasper terminando el tocino de su plato.

Jasper Cullen, el segundo hijo Cullen. Este a diferencia de Emmett era muy tranquilo y responsable, pero era más sociable que Edward. Al igual que Carlisle, Jasper tenía el cabello rubio y los ojos azul claro.

Lo único que tenían los hermanos Cullen en común, en cuanto a la escuela, era que los tres pertenecían al equipo de fútbol. Emmett como el capitán, Jasper como uno de los jugadores más importantes y Edward como el aguador.

Jasper y Emmett se habían unido ya que el pertenecer al equipo de fútbol era una tradición familiar. En cambio Edward se había unido para poder aprobar gimnasia.

-¿A qué hora salen entonces?-Pregunto Carlisle terminado su última tortita.

-A eso de las seis, vamos.- Concluyó Emmett levantándose de la mesa para partir.
Jasper y Edward dieron sus últimos bocados, y siguieron a su hermano, quien ya había salido de la casa.

-Edward, no has terminando el desayuno.-Lo llamo la señora Cullen desde la puerta principal.

-No importa mama.-Le gritó Edward desde el asiento trasero del Jeep Wrangler blanco de Emmett.

Inmediatamente luego de eso, el Jeep arranco camino a la escuela.
Todo el camino se la pasó escuchando la canción Rock Party Anthem de LMFO, en la radio, y una imitación muy mala de parte de Emmett.

Apenas este estaciono, los otros dos se ajaron apurados en un intento desesperado de calmar el dolor de sus oídos.

-Por Dios Emmett, si vas a cantar al menos hazlo bien.- Pidió Jasper.

-¿Qué te pasa? Soy como Pavarotti.

-En cuanto al apetito.- Susurró Edward para sí mismo.

-¿Que me quieres decir?-Fingió enojo Emmett, parándose delante de Edward.

-Nada.- Lo evitó este, alejándose de allí.

No le sorprendió el ser el primero en llegar al aula de Química, saco su Mp3, y se encerró en su mundo. Llenándose con las melodías de los Beethoven, Mozart y Liszt.

Cuando escuchaba su música, no importaba a donde mirara, si hubiera gente o algo, el solo veía un espacio vació. Amaba la música clásica, porque era su escapatoria de la realidad. Nada y nadie lo molestaba, no tenia que preocuparse por ocultar su condición de Gay, .La música no tenía prejuicios u opiniones. La música era solo eso, música. Y a diferencia de Edward, este era libre podía ir por donde fuera. África, Asia, América, Europa, u Oceanía. Y en todos lados la música solo sería un sonido que a él le traería paz.

-Eh, joven Vivaldi.-Sintió una mano sobre su hombro.
Al mismo tiempo que se quitó los auriculares, volteó la cabeza y se encontró con una morena sonriente.

-Hola Leah.-Le sonrió a la morena, quien se sentó a su lado.

-¿Que escuchabas?

-Claro de Luna.-Guardó el Mp3 en su mochila, y saco el libro de química.

-¿Otra vez?, es la quinta vez en el mes.

-Me gusta.

-Se nota.

-¿Por qué joven Vivaldi?

-¿Qué?

-¿Por qué me llamaste joven Vivaldi hace un par de segundos?

-Ah, porque te pareces a él.

-¿Por que ya he compuesto mis propias obras?

-No, eres pelirrojo.

-Leah, por última vez, no soy pelirrojo, soy cobrizo.

-Sí. Y yo soy albina.-Se burló.

-Es una característica rara, pero existe.-Se defendió Edward.

-Si, como el gen vampiro.

-Jodete.

-Hola chicos. Antes que nada, se que les había dicho que íbamos a hacer experimentos químicos. Pero...-Empezó a explicar el profesor Berty, el profesor de química.

-¡¿Qué pasó?¡Durante todo el mes, nos comportamos en clase como unos sumisos desgraciados!-Reclamó Leah, más que enojada.

-Leah, se que estas enojada pero intenta no alterarte.

-¿Qué pasó?-Preguntó bajando el tono de voz, pero con el mismo enojo cargado.

-Verán, como siempre a mitad de año, es mi deber mostrarles el laboratorio de química a los de primero y-

-Como siempre esos pendejos.-Gruñó Jacob Black igual de enojado que Leah, y la mayoría de la clase.

Sutilmente, Edward posó su mirada sobre este. No podía evitarlo. El era simplemente perfecto a la vista.

Moreno, alto, guapo. Con pelo castaño oscuro, ojos negros, dientes blancos y bien entrenado. Todo lo que un gay o chica heterosexual podría desear. Lo ponía cien y le daba erecciones, que gracias a sus sueltos pantalones, no se notaban.

-Chicos, ya. No tiene sentido que se quejen, porque resulta que no hay nada que puedan hacer al respecto.

-Vayamos a hablar con Jenks.- Sugirió Jacob con un tono de voz alto.

-Sí, ese director de pacotilla no puede negarnos algo que nos hemos ganado.-Lo siguió Félix Volturi, unos de los chicos del equipo, y por lo tanto uno de los amigos de Jacob.

-Chicos, no es solo que Jenks lo haya prohibido. Es que prácticamente ahora no tenemos laboratorio.

-¿Como que no "prácticamente" no tenemos laboratorio?-Pregunto Leah, sin entender.

-Uno de los chicos de primero, se coló en laboratorio, en recreo. Robó algunos de los elemento que utilizan los de ultimo año.

-¿No son químicos que se usan en primero de la universidad?

-Eso me temo.

-¿Y? ¿Que paso luego?-Exigió saber Leah.

-Se pusieron a jugar con estos elementos y causaron un pequeño incendio. Lo intentaron apagar, pero solo lo empeoraron.

-¿Y ahora que mierda hacemos?-Se cansó Jacob.

-Les enseñaré ecuaciones químicas.-Suspiró el señor Berty

Al segundo en el que dijo ecuaciones, todos en el aula empezaron a dar desanimados "No".

-Vamos chicos, hagan esta fácil para ustedes, y para mi.- Esa última frase la susurro tomando una tiza del cajón de su escritorio.

-El número de valencias positivas tiene que ser el mismo número de valencia negativas para que la reacción esté balanceada.

Por Ejemplo: Fe + O = FeO.

Algunos se seguían quejando, otros no, pero todos escribían en sus carpetas las formulas que Berty dictaba.

Edward era uno de los alumnos preferidos de los profesores. No porque sacara buenas notas, o no molestara en clase, sino que hacia todo lo que debía, sin chistar.

A diferencia de su hermano Jasper, a Edward no le importaba el sacar notas sobresalientes. Con solo sacar más de seis le bastaba. El hecho de no chistar cuando debía hacer cosas que no le gustaban, era porque simplemente, sabía que no tenía sentido. Sabía que el chistar no tenía ningún sentido. Al fin y al cabo iba a terminar haciendo eso que no.

Así como cuando descubrió que era gay. Hacía ya un año y medio.

Estaba enojado con él, con sus padres, sus hermanos, sus amigos, sus profesores, con el pueblo entero, con el mundo, con Dios incluso.

¡¿Por qué a mí?¿Por qué de todos los malditos y putos chicos del pueblo, me tocó a mí ser el marica?-Pensaba en silencio, enojado y llorando en su cuarto.

Durante mucho tiempo. Días, semanas, meses. Había intentado negarse a si mismo lo que era. Se había dicho mil veces que era heterosexual, que era normal.
Luego de meses de rabia, dolor, llantos, y auto golpes que él se infringía por ser homosexual.

Despertó, se dio cuenta de que no tenía sentido el intentar negarlo. Porque no era una estado transitorio, como una enfermedad o un trastorno. Era su sexualidad y no se iba a ir por más cosa que hiciera.

Al principio él tenía miedo que por ser gay, se volvería todo un marica, un puto, un delicado. Que se vestiría con ropa ajustada y afeminada. Poco después, al ver que a pesar de que tenia erecciones al ver las revistas DNA, y no se vestía o comportaba de forma diferente, entendió que gay y puto, eran dos cosas distintas.

Ya para entonces se había asumido se sexualidad, pero no asumía que era el gay de una familia católica, en la que a excepción de él, todos los otros hombre de su familia eran todos unos machos dominantes, unos más educados que otro, pero todos machos a fin de cuentas.

-Terminen de copiar estos ejercicios y pueden irse.- El señor Berty dejo la tiza en el escritorio y se sentó en la silla de este, esperando a que sonara el timbre.

No tardó mucho para que pasara. Edward fue uno de los primero en terminar e irse. Apenas salió del aula, camino hasta su casillero para dejar su mochila, y tomar su libro de trigonometría.

-Edward.-Sintió una mano en su hombro.

-Jasper.- Nombre antes de darse vuelta.

-Me entere de que no pudieron ir al laboratorio de química. Es una pena.

-Sí pero de todas formas la mayoría quería ir, para ver algo explotar o quemarse.

-Si no la materia no sería tan interesante.

-Supongo.

-¿Te importa si te pido un favor?

-No. ¿Que necesitas?

-¿Conoces a María?

-¿María Monterrey?

-Sí, va contigo en literatura ¿No?

-Sí, y contigo en trigonometría.

-La verdad en trigonometría, química, historia, geografía y biología.

-¿Cuál es tu punto?

-Enséñame a interactuar con chicas.

-¿Y qué voy a saber yo de las chicas? Por si no lo has notado soy un chico. Ni siquiera tengo novia.

-Lo sé, pero tienes amigas como Leah.

-No sé mucho de chicas, pero Leah es casi como un chico y una chica al mismo tiempo.

-Al menos ¿Podrías averiguar si yo le gusto?

-Jasper, ¿Cómo quieres que me le acerque? No la conozco, lo único que se de ella es que tiene una mala reputación.

-En todo caso, pídele a Leah que lo averigüe.

-¿Por qué esta chica Jasper? ¿Por qué simplemente no te elijes a una buena chica?

-No lo sé. Solo sé que María me gusta ¿Vale? Hazlo por mí, tu hermano.

-No te aseguro nada, pero haré lo que pueda.

-Gracias Edward, de verdad.- Le sonrió antes de ir a su clase de física.

Edward se dio vuelta y fue hasta su clase de trigonometría.
Algunas veces Edward deseaba poder saltarse algunas clases como las de historia del señor Green, o las de trigonometría del señor Varner.

Estas eran de lo peor. La mayoría de los alumnos no entendían nada. Pero siempre había un pequeño grupo, incluido Edward, que siempre eran aprobados. Nunca se sabía si era la gracia de Dios o la compasión del señor Varner, solo sabían que aprobaban la materia.

-A ver si alguno recuerda algo de la clase pasada. ¿Señor Newton? ¿Qué es una función reciproca?-Preguntó el señor Varner a Mike Newton. Quien antes de recibir la pregunta estaba hablando con una rubia.

-No tengo idea.

-¿Señor Cullen?

-Señor Vulturi ¿Que es una función reciproca?-Preguntó el señor Varner a Alec. Quien antes de recibir la pregunta estaba hablando con una pelirroja.

-¿Una función negativa?

-Bien, pero busco una explicación más científica. ¿Señor Cullen?

-Si F es una aplicación o función que lleva elementos de I en elementos de J, en ciertas condiciones será posible definir la aplicación F -1que realice el camino de vuelta de J a I. En ese caso F -1es la aplicación inversa o recíproca de F.-Se jugó Edward, basándose en la información que había proporcionado Alec anteriormente.

-Al fin alguien estudia cómo se debe.-Sonrió el señor Varner.

-Ahora, intenten prestar todo la atención que sus cerebros les permitan. Veremos el valor de las funciones trigonométricas.

-Para el cálculo del valor de las funciones trigonométricas se confeccionaron tablas trigonométricas. La primera de estas tablas fue desarrollada por Johann Müller Regiomontano en 1467, que nos permiten, conocido un ángulo, calcular los valores de sus funciones trigonométricas. En la actualidad dado el desarrollo de la informática, en prácticamente todos los lenguajes de programación existen bibliotecas de funciones que realizan estos cálculos, incorporadas incluso en calculadoras electrónicas de bolsillo, por lo que el empleo actual de las tablas resulta obsoleto.-Explico el señor Varner, tomando su libro de texto y dibujando algunos valores de las funciones , en el pizarrón.

Edward nunca creyó que estaría tan agradecido con Dios. Nunca creyó que estaría tan agradecido porque una clase del señor Varner terminara. Cuando toco el timbre, casi tiro sus cosas del pupitre por apurado, cuando se iba.

Salió del salón y respiro, como si no hubiera sentido el aire en años, a pesar de solo haber sido por una hora. Lo primero que hizo fue arrojar su libro de trigonometría en su casillero, sin dudarlo por un instante.
Antes de que la mitad de la clase saliera del aula, el ya estaba en la cafetería, en una de las mesas traseras, donde no le era privada la paz y quietud que tanto añoraba.

-Hola ¿Cómo va todo?-Pregunto Seth Clearwater sentándose junto a Edward.

-Como vez.- Respondió Edward mirando dudoso su almuerzo

-¿Qué es eso?

-Pastel de carne.

-¿El pastel de carne no debería ser marrón?-Pregunto Seth, viendo la masa negra que Edward tenía en su plato.

-Sí, pero es mejor el pastel de carne negro, a la ensalada de espinacas marrones.

-Por eso yo traigo mi propio almuerzo.-Explicó Seth sacando de su bolsa de papel, una bandeja con puré de papa adentro, y ensalada de atún, en otra.

-Desearía que mi mama también me hiciera el almuerzo.

-¿Quien te dijo que lo hizo mi mama?

-¿Cocinas?

-Si no fuera así me moriría de hambre. Desde que mi mama la ascendieron en el trabajo, nunca tiene tiempo de nada, a excepción de los fines de semana.
Luego Leah se les uñó, sin saludar, ni nada. Solo se sentó con ellos.

-¿Te volvió a insistir Seth?

-Gracias a Dios, no.

-Cuidado, ella puede ser insistente.-Le advirtió Leah.

-¿De qué hablan? ¿Acaso una chica te persigue y no me los has contado?.-Edward se recostó en el respaldo de su silla, con una sonrisa picara en su rostro.

-Ojala, o al menos en ese sentido.

-¿Entonces?

-Ángela weber. ¿Me sigues?

-Sí.

-Bueno, ella está haciendo un reportaje sobre el relleno en los trajes de baño, del equipo de natación. Y quería que Seth la ayudara, mostrándole los lockers.

-Ojala pueda hacerlo, me gustaría leer algo que por una vez desprestigie a los populares en vez de alabarlos como si pudieran hacer más que lucir sus cuerpos.

-Sí, pero al final tendría problemas con Clapp.

-Como me gustaría que por una vez mirara para otro lado, en nuestro favor.

-Si, cuando los idiotas de los clubes deportivos nos molestan, finge no ver nada. Pero cuando nosotros queremos hacer algo, el ya nos pone en detención.-Se molestó Seth.

-Así es la cadena alimenticia social.-Se recordó Leah.

-No puedo esperar a graduarme, y salir de este pueblo.-Dijo Edward.

-Ustedes tienen suerte, en un año se graduarán. A mí me faltan dos años aun.-Se lamentó Seth.

-Sí pero tú no ves constantemente a los de los clubes deportivos en tu casa. Y no vives con el capitán del equipo de fútbol.

-No tanto, no después de dieciséis años.

El almuerzo siguió así, hasta su final unos veinte minutos luego de eso. Y con este, el resto del día. Fue calmado y normal. Pero nada lo salvaba de luego de la última clase. El momento en que tenía que ir ayudar al equipo de fútbol en su práctica del lunes.

En vez de cambiarse en los vestidores, como el resto del equipo. Él lo hacía en el baño de varones, cerca del aula de física. Ya que era el aula más cercana a la puerta que daba para el campo de fútbol.

Con su uniforme de ganancia, se dirigió para el campo de fútbol, donde el señor Clapp ya estaba hablando con los jugadores.

-Edward, llegas tarde.-Le replico sin siquiera mirarlo.

-Perdón. Tuve que.

-No me interesan tus excusas, solo asegúrate de que no vuelva a pasar.

-Sí, entrenador.

-Bueno arriba y a practicar en un mes jugamos contra Seattle.-El señor Clapp sopló su silbato y todo se levantaron para tomar su posición. Mientras que Edward se dirigió a la despensa de la cafetería, en busca de los bidones de agua, para rellenar las botellas de agua de los jugadores.

Luego de eso debía doblar las toallas de cada uno y poner las botellas de agua sobre estas. Para luego prepararles las duchas, dejándoles las toallas junto a la ducha individual de cada uno, y preparando la ropa de cada uno, en sus locker.

Si, era una mierda ser el mucamo del equipo de fútbol. Pero prefería treinta minutos de hacer mantenimiento que una hora de gimnasia.

Luego de terminar con estas tareas, se sentaba en la banca, atrás de donde el señor Clapp dirigir a los jugadores, y se quedaba mirando.

Cuando había comenzado, solía traer su Mp3 o algún libro. Pero luego de que los chicos terminaban las practicas, se burlaban de él. Le roban los libros y se los rompían en mil pedazos, o le sacaban el Mp3 y le rompían los auriculares. Siempre lo salían a defender Emmett y Jasper, pero Edward detestaba depender de otros para defenderse, por lo que dejó de traer música o libros para entretenerse, y se conformó con ver las caídas y anotación del equipo.

Con el tiempo descubrió que observándolos no era una completa pérdida de tiempo. No con el material que tenía. Muchos de los chicos del equipo, a pesar de ser unos completos cretinos e idiotas, también eran muy buenos mozos.

Algunos incluso se parecían bastante a los modelos de las revistas que Edward solía
comparar todos los meses.
Una de sus partes favoritas, era cuando os chicos se sacaban las remeras y jugaban con los torsos desnudos.

En esos momentos daba gracias a que él se sentaba atrás del señor Clapp, y lejos de los jugadores. De esa manera nadie veía su tremenda erección.

En un momento, luego de una hora de práctica, los chicos se quejaron del calor y se sacaron la parte superior del uniforme, excitando a Edward al instante.

No pasaron ni quince minutos cuando su erección era tal que creía que rompería le gruesa tela de su pantalón de gimnasia.

-¡Disculpe señor Clapp, pero debo ir al baño!.-Le gritó a este mientras corría al baño, sin poder aguantar un segundo más allí.

Al entrar al baño, lo primero que hizo fue fijarse si había alguien ahí. Al comprobar que no era así, se dirigió a los orinales, por si alguien entraba, esa persona creería que el solo meaba inocentemente. Bajó el cierre de su pantalón y libero su gran erección. Sin dar tiempo a nada, coloco sus manos sobre su erección y la comenzó a masajear lentamente. Sintiendo vena por vena, encendiendo cada nervio de esa zona. Poco a poco la velocidad de sus manos aumentaba, y entrujaba su miembro con estas.

Estaba a punto de llagar al clímax, y en esos momentos no le importaba que alguien pudiera cruzar la puerta, y verlo masturbándose.

Se imaginaba a los chicos desnudos, incluso tocándose entre ellos, y eso aumentaba el momento de su llegada.

Cuando su orgasmos llego fue un momento más que espectacular para él. El derramar su espesa semilla ensuciando toda la extensión del orinal sobre el que se encontraba. Al momento en que recupero tanto la conciencia como la respiración se dio cuenta del lío que había hecho.

Corrió hasta la gaceta más cercana y tomo una buena extensión de papel higiénico, lo mojo un poco en uno de los lavamanos e inmediatamente volvió al orinal para limpiarlo.
Estaba a punto de terminar cuando alguien entro.

-Hola.-La cabeza de Edward mediatamente giro en la dirección de donde provenía el saludo.

-Hola.-Devolvió el saludo más que nervioso al ver de quien se trataba. Jacob Black, como si nada, se acercaba a Edward.

Este disimulando su desesperación, e intentando deshacerse del papel por la rejilla del orinal.

-¿Se te corrió?-Pregunto Jacob bajándose los pantalones y dejando a la vista su impresionante miembro.

-¿Qué?-El largo de este dejo a Edward impresionado y algo excitado, por lo que rápidamente se subió el cierre del pantalón y apretujo su erección ya algo avanzada.

-No siempre es fácil invocarle, algunas veces a mi también se me escapa un poco de pis.

-Sí, no es tan fácil darle al blanco.-Bromeó Edward intentando tapar su nerviosismo.

-La verdad.-Terminó Jacob, subiéndose los pantalones.

-Nos vemos allá a fuera.-Sonrió Edward, terminando de lavarse las manos, y saliendo mientras se limpiaba las manos en su remera.

Estuvo muy cerca.

Hey my chiks. Espero que les haya gustado el capitulo.¿Le has gustado mi Edward, su personalidad? Apuesto que no están muy acostumbrada a un Edward homosexual.
Por favor déjenme sus comentarios no importar si son criticas o comentarios negativos, de verdad me interesa saber que les pareció. Gracias y hasta el proximo cap.