Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la prodigiosa mente de SM, la historia es mía, por lo que espero que les guste.


Capitulo 3

Conociéndote


– Hola intrusa – me dijo él con una mirada arrogante.

– Hola enfermo acosador.

Seria Bella, seria. Que no te intimide

– Veo que ustedes tuvieron un muy buen inicio anoche – escuché a Alice, es innecesario decir que el sarcasmo sobraba.

– Sí, ya lo creo

Edward tomó un trago de su copa de vino. Algo que fue sorprendentemente hipnotizante. Algo que no debería serlo en absoluto.

– Bueno, que les parece si ordenamos – anunció Alice tomando el menú.

Edward me observaba fijamente y yo le devolví la mirada.

Estaba sentada con mi nueva mejor amiga y su increíblemente irresistible hermano y lo único que me preguntaba era ¿qué hago aquí?

Primero, no se supone que Alice estaba tan enojada con él, al punto de querer matarlo y ahora parecía como si ellos nunca se hubieran separado en toda su vida. Segundo, por qué Alice quiso que cenemos los tres, si ella no lo había visto por un año ¿no debería querer pasar un tiempo a solas con él?

Todo esto se pasaba de castaño oscuro.

– ¿Qué tal estuvo el ensayo Bella? – me preguntó Alice sacándome de mis cavilaciones.

¿Efecto de dèjá vu o ya dijo eso antes?

Aquí había gato encerrado, o mejor dicho, duende suelto. Una mirada a su rostro fue suficiente para saber que debía seguirle el juego.

– Bastante bien, no tuvimos ningún problema en acoplarnos, los chicos son geniales – le respondí mirando a mi menú, todavía sentía la mirada de Edward sobre mí. Odiaba que me miraran tan fijamente así que levante mi rostro retándole, haciéndole saber que no me intimidaba en lo más mínimo.

– ¿A qué te refieres con eso de que "se acoplaron muy bien"? – tenía una sonrisa sardónica en el rostro.

¿Qué demonios? ¿Acaso pensaba que estaba hablando de algún tema sexual? Este chico necesitaba ayuda.

– Bella está trabajando en un bar de jazz de uno de los amigos de Jasper – contestó Alice sin mirar a su hermano – ella toca el piano y canta allí.

– ¿Un bar? – dijo con burla – ¿No crees que es un poco peligroso para una chica como tú?

Las orejas me ardían y los puños me picaban por darle un buen golpe en su mandíbula.

– ¿Una chica como yo?

Alice miraba de uno a otro lado sin saber qué hacer.

– Si, ya sabes. Pequeña, delgada, debilucha. No durarías ni un segundo si alguien quisiera hacerte algo – su voz era afilada e hiriente.

Entrecerré los ojos.

– Si, tomando en cuenta la basura de hombres que hay por ahí – dije mirándolo a los ojos, sin dejar lugar a dudas de a qué basura me refería.

Alice botaba en su asiento nerviosa.

– Entonces, ¿planeas retomar tus estudios? – casi gritó Alice para llamar nuestra atención. Miró a su hermano y su mirada se tornó más seria – ¿Vas a quedarte?

El bufó disgustado.

– Te lo dije Alice, no planeo irme de nuevo, ¿por qué nunca prestas atención a lo que digo?

– Porque nunca cumples lo que dices – respondió ella furiosa. Edward se levantó y se arrodilló frente a su hermana.

– De ahora en adelante siempre voy a cumplir mis promesas, te lo juro Alice

Él tomo sus manos y la miró tiernamente.

¿Uh?

¿Cuándo paso de ser míster imbécil a dulce gatito?

Supongo que solo Alice lograba eso.

Su rostro cambiaba totalmente cuando veía a su hermana. Mostraba cariño, paciencia y dulzura.

Alice saltó de su silla y lo abrazó con fuerza.

En ese momento realmente me sentí como una "intrusa". Sólo quería salir silenciosamente y darles su espacio.

– Te extrañé Edward – le dijo ella llorando

– Yo también hermanita – dijo él escondiendo su rostro entre los cabellos de Alice.

Necesitaba salir de aquí, me levanté y estaba dispuesta a salir, pero haciendo gala de mi torpeza me tropecé y antes de caerme logré agarrarme de la mesa, lo que despertó a los "hermanitos reconciliación" de su momento de reencuentro emocional.

Genial.

Alice se separó de su hermano y me miró confusa.

– ¿Qué estás haciendo Bella?

Mi rostro atraería a un toro en este momento. Estaba segura.

– Eh… yo… tengo que hacer unas compras de último minuto ya sabes – solté nerviosamente.

– Pero si todavía no has comido – ella se sentó correctamente. Su hermano hizo lo mismo.

– No te preocupes, puedo comer cualquier cosa por allí

Solo quería esquivar la mirada de los dos, la vergüenza se quedaba corta para lo que yo sentía en ese momento

– No quiero interrumpir, sé que ustedes necesitan tiempo para hablar sin la interrupción de una extraña – dije levantándome de la mesa.

– Tú no eres ninguna extraña Bella– susurró Alice un poco herida.

– Alice, estoy sobrando aquí

Ella lo pensó durante un instante, supongo que influyó mucho la desesperación que seguro podía ver en mi cara.

– Ah, de acuerdo te veré en el apartamento, pero si aprecias tu vida espero que esas "compras de último minuto" no sean una invención y si no lo son más te vale esperarme para hacerlas juntas ¿me entendiste?

– Ok, te veré en el apartamento – miré a su hermano sin saber cómo despedirme de él.

– Ha sido un gusto "intrusa" – me dijo al tiempo que Alice lo golpeaba en el hombro.

– Igualmente "enfermo acosador"

Tomé el metro hacia Marylebone, pero antes de entrar a la residencia fui a un supermercado para hacer las "compras de último minuto", sabía que Alice no se molestaría ya que comprar comida no era precisamente el tipo de compras a las que ella se refería.

Después de colocar las nuevas compras en su lugar me preparé algo sencillo para comer, cuando terminé puse la mesa y comí sola.

Sabía que Alice tardaría, así que dejé la cena en el horno para que ella sólo la calentara; sin embargo, ella llegó temprano.

Cuando Alice entró supe que había una persona diferente frente a mí, se veía mucho más feliz de lo normal y tenía una expresión de paz que nunca le había visto. Apenas me vio en la sala envolvió sus brazos a mi alrededor en un fuerte abrazo que yo tardé unos segundos en corresponder.

– Gracias – dijo ella sonriendo

– Mmm… de nada, aunque debería preguntarte por qué.

– Por darme ese tiempo con mi hermano, realmente lo necesitaba.

Bien, pensé.

– Eso era evidente, pero ¿por qué lo llevaste a almorzar conmigo en primer lugar?

– No fue mi intensión tratar de usarte Bella, vino en la tarde y yo no quería hablar con él, así que le puse la excusa que tenía una cita contigo para comer, pero como un verdadero Cullen él fue muy insistente en acompañarnos hasta que accedí – ella tenía su cara de cachorro, una que era irresistible para todos, en especial para Jasper.

– No hay problema, espero que las cosas estén solucionadas entre los dos ahora

– Sí, no comprendí cuanto lo había extrañado hasta que lo vi de nuevo, pero tendremos mucho tiempo para pasar juntos – dijo ilusionada – Edward volverá a la RAM y seremos compañeros.

¡Mierda!

¿Tengo que verlo todos los días?

– Me siento tan feliz Bella

Alice empezó a dar vueltas por toda la casa mientras cantaba una estúpida canción de los Beatles acerca del sol y no sé qué más. Entró a su cuarto, sacó su flauta traversa y se metió en le pequeña habitación de repaso. Escuché la misma melodía, pero ahora con el sonido de su flauta.

Here comes the sun
Here comes the sun
And I say it's all right

Little darlin' it's been a long cold lonely winter
Little darlin' it feels like years since it's been here

Genial.

Hasta yo estaba cantado la canción.

Debía salir de allí lo más rápido posible. Estaba en serio riesgo de volverme loca.

¿Edward el maldito sol?

Escapa Bella, escapa. La duendecillo está hechizándote

Corrí a mi habitación y prendí la radio para desaparecer el otro sonido desesperante.

Here comes the sun
Here comes the sun
And I say it's all right

¿Qué tiene todo el mundo con esa canción?

Enterré la cabeza en la almohada hasta quedarme dormida.

El viento soplaba débil a través de las puertas del balcón que lastimosamente estaban abiertas, yo estaba sentada en una gran cama y contemplaba a la persona recostada contra el muro del balcón. Era un hombre alto el que observaba el paisaje de rascacielos, un hervidero de vida se oía por todos lados, pero seguramente eso era lo más probable ya que estábamos en esta ciudad.

Él parecía tan pensativo y taciturno. Me gustaría poder hablarle, que dejara que mis ojos desnudaran su alma, pero él no se movía. Nunca dejaba escapar nada a mi entendimiento.

Abrí mis ojos asustada, el cielo estaba muy oscuro por lo que intuí que todavía era de madrugada, ¿qué me está pasando?, era la segunda noche seguida en que tenía estos raros sueños y lo más extraño es que podía recordar todo.

Apoyé mi cabeza en el respaldo de la cama y me senté a analizar todo lo que recordaba, estaba segura de que a quien esperaba en el primer sueño y el hombre que miraba por el balcón en el segundo eran la misma persona, ¿pero quién era él?

– Vamos Bella, desconecta tu cerebro y deja de pensar tonterías, tal vez sólo estás imaginando cosas – me dije a mi misma en un susurro tratando de centrarme en el presente, era posible que solamente estuviera exagerando dos simples sueños que sólo eran invenciones que mi maravillosa mente fabricaba para mantenerme en vela, o puede ser que sólo sean mis nervios por la nueva escuela. Sí, seguramente es eso.

Mi cuerpo estaba reaccionando de manera muy extraña.

Volví a acostarme y enseguida me quedé dormida, esta vez sin ningún molesto sueño. Me desperté temprano y le preparé el desayuno a Alice, ella tuvo mucha carga emocional ayer y quería que se sintiera bien, además de que no podría soportar otra rasión de los famosos huevos revueltos de Alice.

Cuando terminé de hacer el desayuno me di cuenta que me levanté demasiado temprano apenas eran las 7:15 am, si levantaba a Alice a esta hora seguramente me crucificaría. Ella por lo general se levantaba antes que yo, pero al parecer en fines de semana la situación se revertía, así que tomé mi parte y después fui a la sala a ver la televisión, no era muy fan de la caja mágica pero cuando estás aburrida es muy útil.

Estaba haciendo zapping cuando tocaron la puerta, no era un ritmo conocido así que miré por la mirilla y me quedé estática al ver quién era, ¿acaso no podía tener un día sin verlo?

– Hola "intrusa" – me dijo dándome una perfecta sonrisa torcida cuando le abrí la puerta, ¿por qué tenía que ser tan guapo? Me di la vuelta y lo dejé pasar.

– Tengo un nombre ¿sabes?

– Los nombres están muy sobrevalorados – dijo con una estúpida sonrisa burlona.

Listillo

– Y al parecer los buenos modales están subestimados – le dije cuando él se sentó en el sofá sin pedir permiso a nadie.

– Eres muy arisca ¿no es así? – dijo él como burlándose de mí.

– Lo dice el Señor Amabilidad – caminé hacia la cocina dejando atrás al mal, más conocido como Edward Cullen – Alice todavía está durmiendo, así que si quieres hablar con ella ve tú mismo a despertarla – no quería seguir alargando la conversación con él ¿cómo podía ser tan insoportable?, ni cinco minutos que estaba aquí y ya quería sacarlo a patadas. Él me siguió a la cocina.

Genial.

– Uh uhu, no lo creo. Ella me mataría – Oh qué inteligente.

– Eso es precisamente lo que quiero – ¿dije eso en voz alta?

– Buen juego señorita, pero no te librarás de mi tan fácil.

– No tengo ninguna obligación de soportarte.

Sus cejas se levantaron sorprendidas, parecía que me iba a responder pero justo en ese instante Alice estaba entrando en la cocina con cara de recién levantada, una cara que se iluminó en el mismo instante en que vio a su hermano.

– ¡Edward! – dijo ella saltando hacia él – no sabía que vendrías, debiste haberme dicho algo.

– Quería darte una sorpresa, sabes que deberías despertarte más temprano, mañana empezaremos la escuela – y ahí estaban otra vez los hermanitos empalagosos. Era peor que tragarme un bote de dulce de leche.

Ese hipócrita, cuando está su hermana es todo sonrisas y mimos ¿y cuando estoy yo?

No sé qué le hice.

– Tan mandón como siempre, ¿quieres quedarte a desayunar? – le preguntó ella mientras se sentaba en la pequeña mesa de la cocina – Bella es una excelente cocinera no sé qué haría si ella no se encargara de la comida – me sonrió al tiempo que yo dejaba la bandeja del desayuno en la mesa, hice suficiente para los dos. Me di vuelta para ir a cambiarme y por fin hacer mi deseado paseo.

– ¿No desayunarás con nosotros Bella? – me preguntó Alice cuando vio que tomaba la dirección a mi cuarto.

– No Alice, ya desayuné – ella parecía un poco desilusionada – no te pongas así, además tengo planeado dar un paseo, volveré en la tarde

– ¿No quieres que te acompañemos? – la sola idea de tener a Edward haciéndome comentarios sarcásticos durante todo el día me hizo declinar rápidamente.

– No te preocupes, estoy segura de que Edward y tú todavía tienen muchas cosas de qué hablar – ella miró a su hermano y asintió.

– Esta bien, pero para la próxima vez dejarás que te acompañe ¿cierto? – hizo su famoso puchero y no pude negarme.

Me despedí de los dos y salí para hacer mi paseo, el Regent's Park me recordaba al Central Park y por alguna razón me sentía como en casa, me encantaba vivir en Londres pero eso no significaba que no extrañara mi hogar.

Caminé hasta la entrada y cogí un mapa, sabía que ni soñando podría explorar todo el parque en un mismo día, ni siquiera toda una vida en New York me permitió conocer a fondo el Central Park, pero por lo menos trataría de conocer lo más relevante.

Traje mi iPod conmigo para escuchar algo de música y relajarme, claro sin olvidar un buen libro para recostarme contra algún árbol y leer en paz. Para mi buena suerte el clima estuvo a mi favor y el día fue soleado. Caminé por la ruta principal mirando a mi alrededor. Conocí los Queen Mary's Gardens, que era el área mejor cuidada del parque y el lugar donde vi las flores más hermosas que había conocido jamás.

La tarde pasó volando y sin darme cuenta ya eran las 5:00 pm así que me dirigí a casa. Subí al departamento y cuando entré me encontré a Jasper y Alice abrazados en el sofá viendo la televisión.

– Hola chicos – les saludé entrando a la cocina para buscar algo de comer.

– ¡Bella! por fin llegaste, ¿por qué tardaste tanto? – dijo Alice al tiempo que yo tomaba una manzana de la cesta.

– Se me fue el tiempo, perdón por no llamar pero el paseo me tomó más de lo que pensé – le di una mordida a mi manzana y me acerqué a la sala para sentarme en un sillón y ver la tv con ellos.

– ¿A dónde fuiste? – preguntó Jasper con su voz un poco somnoliento

– Al Regent's Park – respondí simplemente

– ¡Bella! debiste decirme, a Edward y a mí siempre nos gustaba ir allí después de clases – me reprendió Alice

– Bueno, tú no preguntaste a dónde iría

– Está bien, pero para la próxima no olvides llevarme – dijo mientras yo asentía – ¿ya tienes todo listo para mañana?

– Sip, sólo espero que todo resulte bien.

– Lo harás bien Bella – dijo Jasper – eres una gran pianista además de una excelente cantante, no tendrás ningún problema – me dijo sonriendo a lo que Alice se unió.

– Estoy totalmente de acuerdo – dijo ella dándome una mirada cálida.

Pasamos el resto de la noche entre conversaciones acerca de nuestro día. Al parecer Alice y Edward fueron a visitar a sus padres, una vez le pregunté a ella la razón por la que decidió vivir sola, pero la respuesta fue evidente. Alice era una persona independiente, aunque en la comida obviamente necesitaba de mi ayuda. Me sorprendió el saber que sus padres vivían en Londres también, siempre imaginé que residían en otra ciudad y esa era la razón por la que no vivían con sus hijos, pero ellos estaban cerca, concretamente en Lison Grove. Esperaba conocerlos, la manera en la que Alice y Jasper hablaban de ellos daba la impresión de que eran unas excelentes personas, aunque eso era claro al ver la manera en la que criaron a Alice.

¿Será Edward adoptado?

Su idiotez no está en el resto de la familia.

Cenamos juntos y después Alice y Jasper fueron a la habitación de ella, sinceramente no me molestaba, era obvio que no iban a jugar a las cartas, yo sólo esperaba que no hicieran mucho ruido.

Tomé una pastilla para dormir, no porque Alice y Jasper estuvieran teniendo sexo y no me dejaran descansar, sino porque quería dejar de tener esos extraños sueños y dormir en paz y así fue.

Ocho horas de buen sueño y el gran día había llegado.

Alice y yo caminamos a la escuela juntas, había sido una buena idea vivir cerca, ella se veía un poco nerviosa pero cuando Jasper se nos unió un poco después con su enorme chelo dejó que su característica sonrisa inundara su cara el resto del camino. Me pareció raro que Edward no hubiera aparecido en ningún momento, pensé que tal vez él quisiera estar con su hermanita en su primer día como universitaria. Pensándolo bien eso suena estúpido, los dos son personas adultas.

En las afueras de la RAM se veía una gran cantidad de chicos y chicas con diferentes estuches de instrumentos.

¡Por fin en mi ambiente!

Cuando estaba rodeada de música nunca me sentía sola.

Observé alrededor reconociendo todo mientras entrábamos por el pasillo donde choqué con Jasper, de repente sentí como Alice se tensaba y miraba en dirección a las escaleras.

Apoyado contra la pared estaba un demasiado guapo Edward vistiendo un sweater azul marino y pantalones oscuros conversando con una chica alta de cabello pelirrojo, y ¡maldita sea! Yo quería alejar a esa chica de él lo más rápido posible.

– No puedo creer que él sea tan cabeza dura– dijo Alice completamente molesta, miré a Jasper y él tenía la misma expresión sólo que más atenuada.

Alice caminó rápidamente hacia Edward y nosotros la seguimos. Por alguna razón me daba la impresión de que ella podría cometer cualquier barbaridad si no la deteníamos.

Edward nos miró y se enderezó, luego miró a Alice y después a mí, para después mirar a la chica, él parecía nervioso.

– ¡Me puedes explicar qué haces aquí parado inútilmente en lugar de entrar a cualquier maldita clase que tengas Edward! – le dijo Alice con voz filosa

– Alice creo que el mayor soy yo, además todavía falta como quince minutos para iniciar clases– le dijo él bastante molesto por la reacción de su hermana.

Ella dejó de mirar a Edward y se acercó a la chica dándole una mirada asesina.

– Hola Alice – le dijo la chica pelirroja con voz tímida mientras se giraba. Fue en ese momento cuando caí en cuenta de por qué Edward le sonreía a ella y no a mí. Ella era absolutamente hermosa, su cabello caía en una cascada ondulada por su espalda, era pálida y tenía un cuerpo de súper modelo, además de unos brillantes ojos azul-celestes; eso sin contar que vestía exquisitamente.

Yo no podría compararme con ella nunca, es verdad que gracias al consejo de Alice y su estratosférica inversión en mi guardarropa estaba bien vestida, pero la naturaleza no me había dotado de belleza y eso era algo por completo irremediable. Yo no era tan alta como ella, siempre fui pálida y delgada, y por más que esperé que el término de la pubertad me diera algunas curvas jamás sucedió, además de que mis ojos tenían un común color café claro.

– Escúchame bien Victoria, no quiero volver a verte cerca de mi hermano de nuevo o conocerás de qué es capaz Alice Cullen – le dijo ella apuntándole con el dedo.

Los ojos de Alice gritaban ¡Zorra!

– Alice por favor no tienes que ser tan grosera, Victoria es una buena amiga a la que no he visto en mucho tiempo – dijo Edward más molesto.

– ¿Una buena amiga? ¡Ja!, dile eso a algún imbécil que te crea – Alice estaba demasiado enojada, como nunca la había visto – te repito mi amenaza Victoria, no te quiero cerca de mi hermano, espero que sepas lo que te conviene y te alejes de él, hablo en serio – dijo ella dirigiéndose a Victoria quien parecía un poco culpable y asustada.

Alice dio media vuelta y desapareció por un pasillo dejándonos a todos anonadados, miré a mi alrededor y me di cuenta que la discusión no había sido tan silenciosa como pensé. Jasper la siguió dejándome sola con una pelirroja en shock y un Edward muy molesto.

Di media vuelta y salí de ahí pitando, no quería enfrentar la furia de Edward. ¿Quién sabe si se cogía conmigo por haber estado presente?

Cuando estuve lo suficientemente lejos de "la escena del crimen" miré mi horario.

PRIMERA HORA

Lectura Musical

No era mi materia favorita, aunque sin duda era muy útil. Alice y yo teníamos carreras diferentes, pero teníamos horas comunes; sin embargo no la vería hasta la cuarta hora que era de Apreciación Musical.

Entré al aula, se parecía un poco a las que había en Manhattan, pero ésta era más antigua y por lo tanto más elegante. Como en toda aula había un piano de pared al fondo, cerca del escritorio del profesor y anhelé el poder tocarlo, desde que salí de USA no había podido tocar un piano, el bar en el que pronto trabajaría sólo tenía un sintetizador y eso jamás se podría comparar con un piano de madera y peor aún con uno de cola. La diferencia sonora y de interpretación era abismal

Había alrededor de unos quince chicos, obviamente los grupos que se conocían desde la niñez y que habían estudiado juntos en esta misma academia desde hace tantos años conversaban animadamente, hablando seguramente del verano o de sus posibles proyectos y sueños.

Me senté en una banca del final cerca de una chica que parecía tan tímida como yo, ella tenía el cabello largo y lacio de color castaño oscuro, casi como el mío.

Ella se giró cuando escuchó el ruido que hice al sentarme, me miró durante unos momentos y después sonrió.

– Hola, me llamo Bree – dijo dándome una cálida sonrisa.

Una chica parecida a mí… me agradaba

– Hola Bree, me llamo Bella – le dije devolviéndole la sonrisa.

– ¿Estadounidense? – preguntó girando su banca en mi dirección.

– ¿Uh?

– El acento – dijo simplemente.

¿Qué tienen estas personas? ¿Un radar de americanos?

– Bueno, cuando estás acostumbrada a oír el "perfecto" acento británico sabes diferenciar bien las nacionalidades – musitó tímidamente, después de algunos segundos de silencio.

– Mmm… ¿tú de dónde vienes?, es claro que tampoco eres británica.

Sí bueno… la "g" en vez de la "r" se notaba mucho más que mi acento.

– De Francia – dijo con una sonrisa

Iba a empezar con la ronda de típicas preguntas, pero el profesor apareció.

Gracias a Dios el conservatorio de New York fue una buena escuela y no tuve problemas en la primera clase por lo que me sentí cómoda en este nuevo entorno.

Bree y yo conversamos un poco más, era flautista al igual que Alice y nueva como yo, su familia se mudó de Francia hace poco y ella decidió continuar sus estudios aquí.

Cuando terminó la clase volví vagar por el edificio buscando el aula de la siguiente hora. La diversidad étnica que tenía el alumnado era increíble, había estudiantes de todas las nacionalidades caminando por los pasillos.

SEGUNDA HORA

Armonía Avanzada I

No era una materia común para todos, sólo para compositores. Había momentos en los que me preguntaba por mi decisión. ¿Composición? Tal vez fue la opción más obvia, pero de lo único que estaba segura era que quería seguir con el piano y una carrera de concertista es muy difícil. Hay muchos aspirantes y pocas vacantes.

Entré al aula y mis ojos inmediatamente se fijaron en él,

¡Genial!

¿Acaso me seguía a todos lados?

¿Tan mala era mi suerte?

Los asientos estaban diseñados para dos personas y el único asiento libre estaba junto a Edward.

Entendía perfectamente por qué las personas no querían sentarse con él. Tenía escrito en la frente "Soy un idiota"

– Hola "intrusa" – dijo él mientras me sentaba a su lado

– Necesitas más originalidad – respondí fastidiada.

– Esas me las guardo para ocasiones especiales.

– Entonces, por favor, no me hables

– Deberías tranquilizarte un poco, creo que siempre estás como un fósforo cuando estoy cerca, ¿podrías explicar eso? – dijo mientras se desordenaba el cabello.

Eso fue… um… sexy.

Sacudí la cabeza para aclararme

– ¿Y tú no te comportas como la molesta e irritante llama que enciende todo?

– Es un fuego que disfrutas

Le rodé los ojos.

Idiota arrogante – susurré

– ¿Qué?

– No quiero quemarme Cullen

Sus ojos se oscurecieron profundamente, dándole un sentido totalmente diferente a lo que dije.

– Lo amarías – sus ojos entrecerrados, sus labios ligeramente abiertos y esa energía que desprendía…

Te quemarás Bella….

Sacudí la cabeza asustada.

¡Jamás!

El profesor llegó y la clase comenzó.

El tiempo pasaba tan lento que pensé que me haría vieja aquí, armonía era la materia más complicada y después de la primera clase terminé hecha un lío. Todos parecían estar de la misma manera, excepto el idiota que tenía a mi lado, él estaba tan fresco como una lechuga.

Salí rápidamente sin mirarlo ni una sola vez, seguro me saldría con alguna otra de sus frases "inteligentes". El resto del día fue más tranquilo y para mi buena suerte no coincidí en ninguna otra clase con él, aunque Alice, Bree y yo nos vimos seguido en las demás.

Al término del primer período Alice, Bree y yo salimos a comer algo en el restaurant de la escuela, apenas hice las presentaciones formales entre las dos y ya se llevaban de maravilla. No quise preguntarle nada Alice acerca de Victoria yo esperaría el momento en que ella estuviera lista para contármelo.

Aunque la curiosidad me estaba carcomiendo. Estaba casi segura que ella era "la odiada ex novia" del imbécil que tenía como hermano.

El segundo período, que era en la tarde, se le dedicaba sólo al instrumento de especialización. Estaba ansiosa, en el caso de los pianistas a cada estudiante se le asignaba un horario y podía practicar en uno de los pianos de la academia durante dos horas cada día, además de recibir clases con un profesor para perfeccionar la técnica e interpretación del instrumento y una clase conjunta para los acompañamientos.

Acababa de salir de mi clase con el profesor Fountain, un británico muy agradable, y me disponía a hacer uso de mis horas de práctica cuando escuché una hermosa melodía en el cubículo de alado.

Reconocí la canción inmediatamente. Liebeslied de Fritz Kreisler, más conocida para piano como Love's Sorrow de Rachmaninov.

Era una de mis canciones favoritas y la persona que la estaba interpretando lo hacía tan bien que me senté en el suelo a escucharla. Cada nota sonaba separada y nítida de la otra al mismo tiempo que cada una tenía su propio matiz.

La música podía expresar muchas cosas a la vez, era un reflejo claro el interprete. El mejor espejo del alma y el alma que yo escuchaba era oscura y atormentada. Sin embargo había cierta dulzura en la música y de nuevo la furia atacando las teclas.

Quién quiera que estuviera tocando se estaba comiendo al piano.

Quería conocer a esa persona, quien en poco tiempo se había ganado mi respeto y admiración. Quien había llenado mi mente de un anhelo extraño de descubrir el misterio de su corazón.

Me acerqué a la puerta y miré por la pequeña ventana y mis ojos se abrieron como platos cuando reconocí la extraña cabellera cobriza.

¡Demonios no!

No podía ser él, simplemente no podía. El imbécil no podía tener esa alma, no podía tener ese corazón. Su música me ataba y me atraía como el canto de las sirenas hacia la perdición, Me llenaba de esta tristeza desconocida, de esta oscuridad frágil. La persona que pasaba las teclas con rapidez no podía ser Edward Cullen.

En ese momento él no era el idiota que conocí, a través de la música yo pude ver un hombre atormentado, de una complejidad inimaginable y por sobre todo el alma más hermosa que había conocido jamás. Él era tan diferente de esta forma que sentí la necesidad de abrazarlo y no soltarlo nunca ¿cómo podía haber dos personalidades tan diferentes dentro de una misma persona?

Él tocaba con tanta entrega, ternura, fuerza, y profundidad que sólo podía suspirar al verlo. Me alejé de la ventana, no queriendo interrumpirlo ni tampoco que él me viera observándolo como una colegiala enamorada.

¡Estúpido genio!

Entré en mi cubículo y cerré la puerta, no quería pensar más, en ese momento sentía mis emociones demasiado revueltas. Mi corazón palpitaba con fuerza en mi pecho tratando de decirme algo, pero yo no quería escucharlo, no estaba lista para hacerlo ¡Por favor a penas si lo conocía hace tres días!

– Vamos Bella, tranquilízate aquí, tal vez sea algún extraño síndrome. ¿El genio-sirena-pianista atrae Bellas?

Dios, ya estaba delirando.

Me senté en el banquillo y abrí la tapa del piano, necesitaba descargar todo lo que sentía, dejé mis dedos correr y sin darme cuenta estaba tocando "La Maja y el Ruiseñor" de Enrique Granados.

Esa obra siempre tuvo un significado especial para mí, cada vez que la interpretaba sentía como mi corazón se contraía, me recordaba el amor de una muchacha, un amor sincero y desesperado que la llevó a la locura, el joven de quién se enamoró jamás le correspondió.

Sentía como las lágrimas caían y rodaban por mis mejillas, ¡Rayos! ¡Te odio Edward Cullen por hacerme sentir de esta manera!

No podía estar más allí así que me levanté y salí del cubículo, seguramente una noche de sueño me tranquilizaría y mañana podría practicar sin interrupciones emocionales que terminarían matándome.

Edward seguía tocando en el cubículo de alado, él no se dio cuenta de mi presencia, cosa que agradecí, no quería dar explicaciones a nadie.

Caminé a la residencia, hacía un poco de frío pero eso me ayudaba a sentirme mejor, me gustaba el calor, pero me sentía más identificada con el frío.

El apartamento estaba vacío, ¡Gracias a Dios!, necesitaba estar sola. Fui a mi habitación y sin darme cuenta estaba completamente dormida, el cansancio emocional me estaba acabando.

Estaba recostada contra un árbol observando el paisaje, reconocí inmediatamente el lugar, estaba en el Regent's Park. Una cabeza de cabellos castaño cobrizo se apoyaba en mi regazo, él estaba profundamente dormido mientras acariciaba su cabello, lo amaba tanto y me sentía completamente en paz teniéndolo seguro entre mis brazos. Yo le estaba tarareando una canción al oído, siempre se tranquilizaba cuando le cantaba de esta manera y jamás podría negarme a lo que fuera siempre y cuando él estuviera feliz.

Me levanté bruscamente de la cama, otra vez esos extraños sueños y seguía viendo al mismo hombre, esta vez tampoco pude ver su rostro, así que no tenía la menor idea de quién era.

La puerta se abrió mostrando una radiante Alice con una enorme caja rectangular casi de su tamaño.

– Bella, no puedo creer que estés durmiendo, hoy es tu gran debut y debes verte grandiosa – dijo ella despertándome del todo.

– Tienes unas ojeras terribles y los ojos hinchados, no me digas que estuviste llorando – Alice estaba molesta y preocupada a la vez.

– No, claro que no – le dije, pero como era de esperarse no la convencí en lo más mínimo – Eh… está bien, sí, llore un poquito

– ¿Extrañas tu casa? – dijo mientras se sentaba a mi lado

Alice me había dado la excusa perfecta y como no quería que notara la mentira respondí sin mirarla a los ojos –Sí–

Ella inmediatamente me abrazó y me dio un beso en la frente.

– No debes sentirte sola nunca Bella, aunque estés lejos de tu casa sabes que ahora yo te considero parte de mi familia y por lo tanto este también es tu hogar – no pude evitar llorar ante sus palabras.

– Gracias Alice – le dije abrazándola más fuerte.

– Bueno, basta de sentimentalismos, tengo sólo tres horas para hacer que te veas fantástica así que hay que aprovechar al máximo el tiempo– ella tenía una sonrisa tan ancha que me parecía imposible que le alcanzara en su pequeño rostro.

Dicho y hecho, Alice me torturó las tres horas siguientes con el peinado, la depilación y el maquillaje, eso sin contar que me enojé con ella por comprarme un vestido sin mi autorización a lo que alegó que cuando hicimos las compras yo jamás mencioné que planeaba trabajar como cantante.

El vestido era realmente hermoso, de color negro con una caída en V y escoté redondo de vuelo natural con pequeñas tiritas para los hombros, ella dejó mi cabello al natural sólo acentuando un poco mis ondas, por suerte el maquillaje no era tan exagerado por lo que me seguía sintiendo como yo misma, pero al mirarme en el espejo vi una Bella más hermosa de lo que hubiera imaginado jamás.

– Mi trabajo está hecho, te ves absolutamente espectacular – dijo Alice mirándome a través del espejo.

– No puedo creer que sea yo, definitivamente puedes hacer milagros Alice

– Nada de milagros yo sólo acentué tu belleza natural Bella – dijo ella dándome una palmadita en la espalda – ¿a qué hora debes estar en el bar?

– A las 7:30 pm – le dije mirando el reloj, ahora que me daba cuenta estaba un poco atrasada. Alice notó lo mismo por lo que me dijo:

– No hay problema, iremos en mi auto – ¿su auto?, Alice nunca mencionó nada sobre que tuviera uno.

– ¿Tienes un auto? – le dije curiosa

– Sí, llegó esta tarde, lo estrené yendo por tu vestido al centro comercial – dijo ella emocionada.

– De acuerdo iré por mi bolso – tomé la pequeña cartera y salí con Alice al ascensor. Bajamos en silencio hasta llegar a los parqueaderos, nunca había estado aquí por razones obvias, miré alrededor buscando el supuesto auto de Alice. Ella caminó en dirección a un hermoso Porsche amarillo convertible. ¿Cuánto dinero tenía Alice?

Ella abrió la puerta y quitó el seguro para que yo pudiera entrar, todavía miraba el auto en shock.

– ¿Vas a entrar Bella?, recuerda que no tenemos mucho tiempo – dijo ella con una sonrisa, entendiendo perfectamente mi estado de ánimo.

– En serio Alice ¿eres millonaria? – entré al auto y vi como ella ponía el techo sobre nosotros.

– No soy millonaria, es un regalo de cumpleaños atrasado – dijo ella riendo

– ¿De quién?

– De Edward, ya sabes él estaba muy arrepentido por no haber estado conmigo cuando cumplí dieciocho, se sintió muy culpable y este auto es su manera de pedir perdón y ¿quién soy yo para no aceptar semejante pedazo de automóvil? – increíble ella tenía un hermano con el suficiente dinero para comprarle un auto de quién sabe cuántos miles de dólares sólo por no haber estado con ella en su fiesta de cumpleaños.

Llegamos con tiempo de sobra al bar, quién diría que Alice conducía como loca, era pequeña pero daba miedo detrás de un volante.

– Hola Peter, ¿Cómo está Charlotte? – preguntó Alice mientras entrábamos al bar y lo saludábamos con un beso en la mejilla.

– ¡Que alegría que vinieras Alice!, ella está muy bien gracias por preguntar, ¿vendrá Jasper también? – preguntó Peter mientras arreglaba unos cables cerca del escenario y nos ofrecía asiento en una de las mesas.

– No, lastimosamente tenía ensayo con la orquesta de estudio, pero prometió que estaría aquí el miércoles

– De acuerdo, por cierto te ves muy hermosa Bella ¿estás lista? – me preguntó girándose para verme mejor

– Totalmente – cuando estaba frente a un escenario me convertía en una Bella completamente diferente, dejaba mis miedos atrás y sólo me entregaba al placer de hacer lo que me gustaba.

El lugar se fue llenando poco a poco, los otros músicos llegaron y nos saludaron cordialmente, el ambiente del bar daba una sensación muy agradable, solamente era un lugar para relajarse y escuchar buena música en vivo.

Nuestro turno llegó y sólo hice lo que mejor sabía hacer, dejar que la música fluyera por todo mí ser y dejar lo mejor de mí en el escenario. Canté algunas canciones de jazz y luego hicimos algo de música instrumental abriendo nuestros corazones en los solos e improvisaciones.

El show fue todo un éxito y supe de inmediato que este era el trabajo que amaba.

Definitivamente, Londres había sido una de las mejores decisiones que había tomado.


Muy bien aquí está lo prometido, actualizaré la próxima semana y espero seguir recibiendo sus reviews, amo cada uno de ellos.

Ahora, para las chicas que quieran escuchar las canciones que Edward y Bella tocan en este capítulo sólo envíenme un mensaje a mi correo electrónico paomusicforever hotmail . es, (ya saben sin los espacios) o agréguenme al facebook buscándome como fer92, yo se las enviaré gustosa.

Gracias por las chicas que me dejaron sus comentarios en los capítulos anteriores, sé que son muy poquitas, pero MIL GRACIAS POR HACERLO.

Las quiere, fer92