Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece ni sus personajes es propiedad de Akira Amano.

Advertencias: El siguiente fic ha sido clasificado con rating T. Por si no quedo claro, este fic es Yaoi, pareja principal G27.

Aclaraciones:

"Hablan los personajes".

'Pensamientos'.

Summary: Lo cierto es que su vida nunca había sido buena. Todo lo contrarió, el sufrimiento de no tener ni el amor de sus padres le había llevado hasta la desesperación. Pero al sentir su calor sintió que había llegado al lugar indicado.

Mika-Lucid & Yunmoon

Presentan:

LA VERDAD DE MI VIDA

Capítulo 3

.

::

Cuando Tsuna escucho eso quedo… petrificado. No podía decirle la verdad a Giotto, decirle que sus padres le golpeaban no era algo que tuviera la valentía de soltar así como si nada. Sus padres eran desagradables con él, su madre le golpeaba y su padre le ignoraba, no había dudad de ello. Pero ellos seguían siendo sus padres y tenía miedo que Giotto supiera la verdad y trata de denunciarlos.

Se mordió el labio inferior. Decidiendo al final que no iba a decirle nada.

"Ya te lo he dicho… han sido unos…".

"Sí, he escuchado, has dicho perros. Pero, a menos que esos perros sepan dar puñetazos, no veo la forma en la que te hayan hecho ese tipo de heridas".

"No estoy mintiendo".

"Tsuna…".

Tsuna bajó la cabeza, no iba a decirle nada, aunque tuviera tantas ganas de irse no iba a decirle nada. Amaba a Giotto y todo, pero ese era su secreto, y no quería que nadie lo supiera. Ni siquiera Giotto.

"No estoy mintiendo". Repitió.

"Tsuna, puedes confiar en mí, no importa lo que sea, confía en m-…".

"¡No estoy mintiendo! Si no confías en mi… ¡Entonces bien!".

Que se pusiera a la defensiva fue algo nuevo para Giotto, Tsuna siempre estaba tranquilo y quieto, pocas veces se exaltaba, pero ahora incluso le había gritado. Tenía que decir algo que lo calmara.

"Lo lamento… yo no…".

Pero Tsuna estaba asustado, su secreto estaba expuesto y no quería permitir que nadie se atreviera a ver más haya de lo que él había dejado.

"¡Sino confías en mí entonces terminemos con esto! Si te digo que no estoy mintiendo es porque no… simplemente deberías de aceptarlo y callar".

Bien, bien, eso si que no podía soportarlo.

"Estoy preocupado, por supuesto que quiero decir algo".

"Y no deberías de preocuparte".

"Salgo contigo, por su-…".

"Es suficiente. Me marcho".

Sin más Tsuna dio media vuelta y se fue. No había querido ser rudo, pero no podía evitarlo, Giotto no tenía que saber la verdad sobre ello, eso era su secreto. Sin duda lo que más le había molestado era saber que el rubio no confiaba en él. Ciertamente no le estaba diciendo la verdad, pero necesitaba que Giotto confiara en él… pero ahora veía que eso no iba a pasar, el rubio no confiaba en él.

Volvió a casa a los pocos minutos, aún enfadado por todo lo sucedido, abrió la puerta y con sorpresa se dio cuenta de algo… su madre estaba en casa, esperándolo. La sangre la bajo del rostro y se puso pálido. Ella le miraba fríamente, pero nunca le dijo nada, paso de él saliendo de casa y lo dejo, solo. Tsuna cayó al suelo de rodillas, había tenido miedo, realmente había tenido un montón de miedo. Pero nada había pasado, el alivio en su rostro era indiscutible. Pero no podía tampoco aliviarse tanto, algo le decía que esto sólo era el comienzo del castigo real.

Comenzó a cocinar, aún ahora tenía un poco de miedo así que no quería crear una situación en la que se viera en problemas. Hizo la comida favorita de su madre y después de eso lavo la loza, una vez terminó su trabajo subió a su alcoba a terminar su tarea. Era una lastima que mañana fuera sábado y no tuviera clases extras, por obvias razones estaría más en riesgo de que sus padres se enfadaran y quisieran lastimarlo.

Esa noche se quedó dormido sin esperar a su padres, pero tampoco es como si sus padres hubieran llegado esa noche, entrada la madrugada ellos volvieron a casa, con cara de pocos amigos y una noticia que les dejó totalmente molestos. Pero ya nada podía deshacerse, no después de tantos años.

Al menos esa noche Tsuna no tuvo un mal sueño, Giotto y él juntos, como si nada pasara.

.

.

No quería que las cosas terminaran de esa forma, quería demasiado a Tsuna como para terminar peleados. Pocas veces había podido ir a casa del moreno y en esas veces el moreno nunca le dejó acercarse mucho a casa. Estaciono su auto lejos de ahí, por cualquier cosa, se acercó al lugar, golpeo la puerta sin hacer mucha fuerza y esperó. Una mujer salió de casa, con la mirada un tanto huraña y el ceño fruncido. No parecía de buen humor.

"¿A quien busca?".

"Buenos días, disculpe la molesta, ¿se encuentra Tsunayoshi-kun?".

"¿Quién le busca?".

Ella realmente no parecía muy de acuerdo en dejarlo ver a Tsuna, algo extraño se sentía en ella, no tenía la misma aura de Tsuna, ella no le agradaba.

"Disculpe, mi nombre es Giotto, Vongola Giotto. Soy su consejo de Tsunayoshi-kun y esperaba poder verlo".

Ella lo miró, con enojó y luego noto algo… sin más le sonrió, falsamente y abrió la puerta más, para dejarlo pasar, probablemente.

"Mucho gusto, yo soy Kana, Nakamura Kana, Tsuna está en su habitación, pasa, por favor".

Giotto se sintió un poco extraño, esa mujer no le parecía buena persona, algo le decía que tuviera cuidado y eso era lo que iba a hacer, tener cuidado de esa mujer. Entro a la casa de Tsuna y sonrió al percibir el aroma del chico, era ese aroma dulce y reconfortante, quería verlo.

"El cuarto de Tsuna es el de arriba a la izquierda, no dudes en tocarle, esta haciendo la tarea".

"Muchas gracias, disculpe las molestias".

"No te preocupes, adelante".

El rubio subió a la alcoba que le habían indicado y tocó la puerta dos veces, adentro se escucho mucho movimiento y finalmente la puerta se abrió, el rostro de Tsuna fue de desconcierto y luego lo jaló adentro de su alcoba.

"¿Qué haces aquí?".

"No quiero que estés molesto… te quiero, Tsuna".

El moreno se sonrojó, volteo el rostro evitando la mirada del rubio, pero Giotto se acercó a él, tomó su rostro con ambas manos y le besó con suavidad la nariz. Tsuna le miró indeciso, pero finalmente cerró los ojos aceptando la invitación de ser besado. El rubio sonrió ante eso y sin darse a esperar lo besó. Fue un besó lento, Giotto atrapó el labio inferior de Tsuna y lo mordisqueo un poco y luego abrió sus labios, el moreno soltó un suspiro gozoso cuando la lengua del mayor tocó su propia lengua.

Giotto sintió como el menor sea aferraba al cuello de su camisa, él mismo sujeto su cintura y lo pegó a su cuerpo, Tsuna era tan lindo, le fascinaba estar a su lado. Abriendo los ojos levemente ubico la cama del moreno, comenzó a empujarlo hacia esa dirección y sonrió satisfecho cuando Tsuna cayó ahí soltando un jadeo. Le miró con dulzura y el menor no tuvo de otra que sonrojarse y mirar al otro con un poco de anhelo.

"¿Puedo besarte...". Tsuna iba a decir que ya lo hacía sin su permiso, pero el otro continúo. "… y un poco más?".

Vaya, que directo, Tsuna le miró con un poco de miedo, pero asintió, una pequeña caricia vagó a sus mejillas y descendió por su cuello en algún momento cerró los ojos y el deseo se apodero de su cuerpo. Dos golpes a la puerta fue lo suficiente como para parar sus hormonas a tope.

"La comida está lista".

Giotto miró la puerta y le sonrió, le tomó la mano y se la besó con suavidad. Tsuna le sonrió con levedad.

La cena transcurrió tranquila, Kana preguntó a Giotto sobre muchas cosas que tenían que ver con Tsuna, el rubio contestó todo, claro, evitó todo lo que tenía que ver con la relación que mantenía con el menor. Una vez la cena casi llegó a su final Giotto soltó algo que a Kana le pareció totalmente extraño.

"Estamos llegando a la ronda final, me encantaría ayudar a Tsunayoshi-kun en sus estudios, sino le parece mala idea, ¿permitiría a Tsunayoshi-kun ir a mi casa?".

Tsuna le miró como si hubiera enloquecido, Kana no estaba lejos de esa reacción, a regañadientes aceptó, Giotto le sonrió a Tsuna mientras discutía sobre las materias que supuestamente tenían que estudiar, al final recogieron las cosas del moreno y se fueron a la casa del rubio. No había que decir que el moreno estaba más que feliz por ese hecho.

Giotto le llevó a su auto, estacionado lejos de su casa y viajaron un largo camino, en veinte minutos llegaron a casa del rubio, Tsuna estaba más que sorprendido al notar que la casa del chico era un apartamento en un séptimo piso, era grande y ostentoso, casi del mismo tamaño que la planta baja de su casa. Giotto le permitió ir a donde quisiera ir y con una sonrisa notó que el moreno estaba curioso por conocer el lugar donde vivía, esta era la primera vez que alguien entraba a su casa, bueno, tampoco tenía mucho que había vivido en ese lugar.

Lo curioso de la casa de Giotto no era el tamaño, sino el hecho que no parecía vivir sólo, el rubio le dijo que ahí debes en cuando iba un amigo a pasar la noche, utilizaba ese lugar más como un hotel que otra cosa, Tsuna tuvo curiosidad de saber de quien se trataba, pero prefirió no preguntar.

De repente cayó en cuenta de algo, estaban solos, en el departamento de Giotto, totalmente solos, nadie iba a molestarlos, nadie iba a tocar la puerta de repente. Solos y sin interrupciones.

Tsuna volteo a mirar a Giotto y con miedo notó que el rubio había notado ello, ¿realmente tenía miedo? ¿No era algo más? De alguna forma no quería estar solo con el rubio, pero a la vez era lo que más deseaba, estar a solas con el rubio. Ni el mismo entendía lo que quería.

"¿Quieres que estudiemos?".

Preguntó Giotto, sin apartar la mirada del rostro del menor, Tsuna le miró directamente, ¿quién querría estudiar en ese momento? Tsuna negó con lentitud, luego se quitó la sudadera naranja que llevaba ese día y se sentó en el sofá, el rubio se sentó en el extremo derecho del sofá, al lado del castaño.

"¿Hay algo que quieras hacer?".

Tsuna volteo a mirarlo a los ojos, sin decir ni hacer nada. Fueron largos momentos en los que pasaron así hasta que ambos se acercaron y se besaron, Giotto tomó a Tsuna de los brazos y lo sentó sobre sus rodillas, el moreno se dejó llevar, permitiendo que el rubio se hiciera cargo de toda la situación.

Lentamente se separaron, pero Giotto no le dio ni un momento enseguida volvió a juntar sus labios a los del moreno, Tsuna se sintió sofocado, pero adormecido, esos labios eran… extraños, le atraían para a la vez deseaba apartarlos porque sentía que iba a quedarse dormido. Giotto se separó y soltó una risita al ver el estado de aturdimiento del menor, era encantador.

"Tsuna, vamos a la habitación".

Sin negar o aceptar Giotto cargó al moreno, el chico salió del aturdimiento y le miró sonrojado.

"Nosotros… vamos a…".

"Sí, te voy a comer".

Tsuna se sonrojó totalmente enterró el rostro en el hombro del mayor, Giotto soltó una risita, era pronto, lo sabía, pero no él nunca fue paciente y Tsuna parecía totalmente dispuesto a aceptarlo, era todo lo que necesitaba, al moreno en su totalidad para ser totalmente feliz.

El cuarto de Giotto era sencillo, de hecho era impersonal, como si nadie viviera ahí realmente, no tenía una huella, parecía una simple habitación de hotel, algunas fotografías en un buro daba un poco de color al lugar, pero nada más. Giotto lo hecho a la cama y Tsuna se sorprendió con el aroma, era como estar rodeado por los brazos del rubio, se sintió adormecido y recibió otro beso por parte de Giotto.

Simples besos lo dejaron en un estado de total delirio. Llevado al delirio a punto de conocer el paraíso, era tan extrañ la vez esperado. Los besos, en algún momento, descendieron por su cuerpo, vagando a su cuello y poco después a su hombro derecho. El segundo en el que perdió la camisa era algo inexistente en su mente, pero de lo que si estaba seguro era que los labios de Giotto eran un alucinógeno mucho mejor que la propia cocaína o el éxtasis. Sus manos no estaban lejos de sus labios, eran cálidas, suaves y dulces. Rodeado por todo eso Tsuna se sintió lejos de la realidad.

Giotto disfrutaba mucho de tocar ese cuerpo, puro, virgen, limpio. Tsuna era increíblemente tierno, de piel suave y firme, su piel era caliente, como la de un niño, era algo inesperado contando que el chico tenía 17 años, besó con suavidad las manos del morenos y volvió a tentar la piel que se distribuía en el estomago y el abdomen, pasó las manos a su espalda y sintió algo, subió un poco más las manos y rasgo un poco con sus uñas, el moreno soltó un jadeo de dolor y Giotto detuvo todo. ¿Qué era eso que había sentido?

Tsuna se apartó, de repente todo se había acabado, el encanto y el calor desapareció. Algo no le gustó nada. Giotto le tomó la mano y lo volteo a pesar que él se removía entre sus manos, tratando de evitar el tacto, la camisa le fue casi arrancada del cuerpo y luego…

"¿Qué te paso?".

"Nada".

No, eso obviamente no era 'nada', eran múltiples cortes distribuidos en todo el ancho de su pequeña y frágil espalda, la piel, pura y delicada, había sido cruelmente cortada, la piel estaba roja, y las costras daban a entender que era algo reciente, lo habían herido adrede. Estaba molesto.

"Tsuna".

El moreno volteo y se le hecho encima, Giotto quedó un poco aturdido y se sorprendió con la mirada que le dirigía Tsuna.

"Esto es doloroso… me duele aquí…". El moreno se señalo el pecho y Giotto sintió un dolor en su interior. "Giotto… sólo ámame".

Lo entendió, no más preguntas. Giotto lo dejó bajó su cuerpo, lo besó profundamente y acarició las heridas con las yemas de los dedos, suavemente, dulcemente, con cariño y mucho amor, besó sus hombros y descendió a su estomago, con una sonrisa juguetona besó el pezón derecho del chico, Tsuna soltó un jadeo, asustado de repente, pero ese miedo se volvió placer, bueno, aunque él no lo supiera con certeza. Los movimientos circulares con la lengua que Giotto ejercía en ese lugar provoco espasmos en el cuerpo del más pequeño, Tsuna se sujeto a la colcha y suspiro cuando el rubio mordió ese pezón. Poco después paso al otro y al que había dejado movió con los dedos, ese lugar era tan sensible, nunca se lo hubiera esperado.

Se apartó de esa zona y bajó un poco más, deleitándose con la piel de se estomago, firme, aunque podía notarse que tenía una ligera pancita, pero era encantadora y tierna. Pasó el estomago y una vez en los pantaloncillos desabrocho el botón, con los dientes, y bajó el cierre, los ojos de Tsuna seguían todos los movimientos, enrojecido y a la vez curioso. Con un sentimiento similar a la vergüenza el moreno trato de detener al rubio, ya se imaginaba que quería hacerle.

"¡No! ¡Detente!".

Giotto sólo sonrió y luego tomó el miembro de Tsuna, erecto, y se lo metió en la boca, Tsuna se sorprendió, abrió los ojos más de lo normal y soltó un jadeo lastimero, aunque realmente había sido de puro placer. Ese tipo de cosas jamás las había experimentado antes, esta era su primera vez. Giotto hizo su trabajo en esa zona, mientras la otra mano la acercaba a la pequeña boca del castaño. Tsuna sintió los dedos de Giotto entrar en su boca, los lamió sin si quiera saber si eso era lo que quería el rubio.

Giotto sonrió ante eso, Tsuna realmente era un chico natural, se guiaba por los instintos, como ahora, aunque nunca dijo que lamiera sus dedos el chico lo había hecho. Oh. Eso le excitaba bastante. Después de sentir sus dedos húmedos los dirigió hacia la parte trasera de Tsuna y cuando el moreno sintió la intromisión soltó un gemido, de dolor.

"Espera… eso me lastima".

"Tranquilo. Es natural, te aseguro que es natural".

Tsuna le miró confuso pero otro movimiento de los dedos del rubio provoco dolor en él, aunque la lengua del chico moviéndose en su miembro también le distraía. Era algo extraño, un sentimiento agridulce que le gustaba y a la le causaba un poco de angustia. No sabía si quería continuar o parar las cosas, pero la expresión en el rostro de Giotto, salvaje y deseosa, le dio a entender que él ya no podría detenerse.

Bien, no es que lo odiara, después de todo.

El sentimiento agridulce se fue en algún momento, ahora era un sentimiento diferente que alteraba todo su sistema nervioso, quería que se detuviera, esto era extraño, nunca se había sentido así, estaba asustado. Pero a la vez quería seguir sintiendo eso, desde los besos hasta los dedos entrando en su interior fuertemente, moviéndose y picando algo que le producía espasmos en todo el largo de la columna.

"Ah…".

Giotto sonrió ante el último suspiro, retiró los dedos del interior de Tsuna sonrió al ver la cara de reproche del chico, pero bueno, tenía algo mas grande y más duro entre las piernas que sin duda iba a gustarle más. Se relamió los labios mientras colocaba una almohada bajo las caderas del castaño. Tsuna se sentía raro, los dedos fuera de su interior le provocó desearlos de nuevo adentró.

Lo siguiente no se lo esperaba.

Fue una fuerte intromisión que no se detuvo en un solo momento, el miembro entró directo en su cuerpo, sin darle esperanzas a pensarlo dos veces, sintió que algo se rasgaba, eso le había lastimado. Giotto se detuvo cuando estuvo totalmente adentró, sabía que había sido rudo, pero si lo hacía lento él podría sentir más dolor. Tsuna le miró con dolor y deseo, oh, era probable que el chico fuera algo así como masoquista, pero no iba a darle dolor, Tsuna se merecía muchas cosas y el dolor era algo que nadie merecía, mucho menos él. Giotto se encargaría de mostrarle sólo cosas hermosas.

Poco a poco sintió que la entrada dejaba de resistirse a su intromisión, se movió un poco recibiendo como respuesta un jadeo, volvió a entrar y ese jadeo se volvió un gemido. Era tan lindo que no pudo evitar hacerlo más rápido, escuchando los gemidos suaves y a veces fuertes de Tsuna. Él mismo se sentía en el paraíso, Tsuna era estrecho, muy estrecho, justo lo necesario para hacerlo entrar en un deliro de placer, un cielo delicioso, junto con Tsuna.

No podía pedir más que eso.

Sabía que si golpeaba más rápido y duro tocaría la próstata del chico y así lo hizo, una embestida dura, alzo la cadera del castaño y se impulso con las rodillas, los ojos de Tsuna se dilataron y el gemido emitido fue totalmente adorable. Giotto se relamió los labios y repitió el movimiento, para ese momento el moreno ya parecía haber perdido la cordura. Lentamente volteo a Tsuna, sin sacar su miembro, pegó el rostro del castaño a las almohadas y elevó su cadera, oh, vendita tortura, sintió la estreches de Tsuna aún más, golpeo de nuevo, llegando más afondo, eso se sentía mucho mejor, pegó de nuevo, fuerte, los gemidos de Tsuna eran deliciosos, una erótica melodía que le llenaba de puro placer y lujuria, nunca se había sentido tan encendido como ahora, ni tan bien, ni tan cálido.

Tsuna era tan especial.

Cuando Tsuna tuvo su primer orgasmo Giotto estuvo apunto de tener el suyo, pero se contuvo, sentir como si miembro era presionado fue fascinante, pero quería hacer venir a Tsuna una segunda vez antes de hacerlo él mismo.

La noche terminó muy entrada la madrugada, Tsuna cayó rendido en su segundo orgasmo, Giotto quería tener otro, pero sabía que había más que cansado a Tsuna y su lindo cuerpo, no quería fatigarlo ni ser pesado.

Tampoco quería lastimar más su espalda.

.

.

Un delicioso aroma despertó sus sentidos, se levantó de la cama pero se precipitó al suelo… ¡Qué rayos era ese dolor! Todo su trasero dolía y palpitaba. Oh. Lo recordaba. Todo era por lo que había estado haciendo anoche con Giotto, se sonrojó furiosamente y miró el techo, seguía en casa del rubio, nada había sido un sueño. Como puso se levantó del sitio en el que estaba y luego camino, si, ciertamente dolía, pero este dolor era mejor que el propiciado por golpes y rasguños.

"Olvida las cosas malas, estas con Giotto".

Bajó a la cocina del departamento y con una sonrisa vio a Giotto de espaldas. Era tan atractivo. Aún no entendía como ese hombre podría enamorarse de él, una persona tan simple. Giotto volteo de repente, con una sonrisita que le hizo ver radiante, sin duda era muy atractivo, hasta podría ser modelo, no le cabía duda.

"Buenos días, ¿desayunas?".

Tsuna asintió y se acercó a la mesa, Giotto sonrió al ver su caminar, se veía adorable, parecía un pato, pero no le diría nada, no quería incomodar al castaño. Tsuna le miró de reojo y luego desvió la mirada, un poco avergonzado por lo todo lo hecho la noche anterior, respiro, tratando de tranquilizarse, aunque con Giotto nunca podía estar realmente tranquilo, él siempre le afectaba, mucho.

"Giotto… ¿Cómo amaneciste?".

El rubio soltó una risita ante el comentario. "Eso iba a preguntar yo. Por mi parte, me siento estupendo". Luego volteo, mirando coquetamente a Tsuna, el castaño se sonrojó.

"Me siento… bien… un poco adolorido, pero bien".

"Eso es bueno. Pero hoy tendremos que estudiar, le prometí a tu madre que te ayudaría a estudiar para los exámenes finales".

Tsuna miró el suelo decaído, eso era lo que menos le importaba, quería pasar más tiempo con Giotto, haciendo otras cosas a parte de estudiar, pero el rubio tenía razón, habían quedado con su madre de hacer eso. Después del desayuno y un rato de manoseo en el baño (ellos lo llamarón darse un baño, aunque claro que no se quedaron tan quietos) comenzaron con los estudios del chico. Giotto estaba sorprendido, la realidad era que Tsuna era lento de aprendizaje y realmente no parecía entender bien las cosas, todo lo había memorizado. Era un método de estudio bruto, pero al parecer al moreno le había sido efectivo ya que todo se lo decía tal cual iba en un libro.

"Tsuna… creo que…".

El moreno le miró en ese momento, pero Giotto prefirió no decir nada, al menos él intentaría enseñarle de tal forma que entendiera lo que estaba haciendo. Las cosas no resultaron difíciles como él lo pensó en primer lugar, Tsuna entendió todo, con todos los conocimientos grabados en su mente lo que le enseñaba Giotto era algo sencillo de entender, eso alivio mucho al rubio, quien había sido tutor en el pasado y le gustaba mucho que sus estudiantes entendieran todo lo que les mostraba.

Entonces Tsuna recordó algo. "Giotto… ¿Qué estudias?".

"Ingeniería Civil".

Dijo orgulloso, sonaba difícil, para Tsuna, pero sonrió al ver que el rubio parecía más que contento. Cerca de las seis de la tarde Giotto decidió llevarlo de regresó, antes de llegar a casa fueron al centro de Namimori, compraron un par de cosas que faltaban al rubio y después de mucha insistencia, por parte del rubio, Tsuna le permitió hacer una copia de la llave de su casa con la promesa de usarla sólo cuando el castaño le diera permiso. Llegaron a casa de Tsuna alrededor de las ocho de la noche, el rubio salió del auto y acompañó a Tsuna a la entrada.

"¿Vas a pasar?".

"Por supuesto, he pedido permiso para que te dejen salir, obviamente tengo que devolver a su lindo hijo sano y salvo".

Tsuna se sonrojó pero asintió ante eso. Abrió la puerta con cuidado y grito un 'estoy en casa'. De la cocina salió su padre, les saludo a ambos y con un buenas noches subió por las escaleras, su madre salió un poco después, parecía molesta, pero al ver a Giotto sonrió con cortesía, se acercó a ambos y abrazó a Tsuna por los hombros, asustando un poco al moreno, su madre casi nunca le abrazaba, ni le tocaba.

"¿Cómo les ha ido en sus estudios?".

"Muy bien, Tsuna es muy inteligente. Debe estar orgullosa".

"Lo estoy, Tsuna es un buen hijo. ¿Cómo estás Tsuna? ¿Hambriento?".

"Hace poco comimos, sino le importa, señora Nakamura".

"No, de ninguna manera".

Tsuna le sonrió con un poco de pesar, Giotto lo notó, algo no le gustó de todo lo que pasaba.

"Realmente te agradezco todo lo que has hecho por mi hijo, gracias". Ella hizo una reverencia, y luego volvió a su posición normal, soltando a Tsuna. "Hijo, debes estar cansado, deja tu maleta, mañana lo acomodaras todo, ve a dormir".

"Ah… si… Giotto-san… gracias por todo". Le sonrió amablemente, con un aura hermosa que absorbió temporalmente a Giotto pero salió rápidamente ante la atenta mirada de Kana.

"Me marcho entonces, adiós, que tengan buena noche".

"Igualmente".

Tsuna acompaño a la salida a Giotto, le dio un besó en la mejilla y luego Giotto se fue.

Tsuna estaba anonadado, sin duda tenía que encontrar la forma de que Giotto le ayudara a escapar de casa, quería estar con él, para siempre. Volvió a la sala y con sorpresa recibió una fuerte bofetada, con todo y uñas. Miró hacia arriba, un poco desorientado, su madre le miraba con irá.

"Muy lindo, muy lindo…". Tsuna le miró sin entender, luego ella le arrojó las llaves en la cara, lastimándole. "Trayendo a tu amante a mi casa… eres repugnante".

Tsuna abrió los ojos con horror. "Y-yo… e-eso… eso no… no…".

"¡No soy estúpida! ¡Eres gay! Ese tal Vongola Giotto es tu amante, ¡niégamelo!". Tsuna abrió la boca, pero ella lo levantó del cuello, era fuerte, Kana era una mujer muy fuerte. "¡Eres un asqueroso gay! No me vas a mirar la cara de idiota, ni a mi, ni a tu padre… eres un mal hijo… eres… repugnante".

Lo arrojó de nuevo al suelo, le miró con odio, con un odio frió, era la mirada más espantosa que nunca le hubiera dirigido, estaba muy asustado.

"Ni siquiera nos eres de utilidad… eres… una molestia".

Y con dolor recibió el primer golpe en el rostro.

.

.

En algún momento del camino Giotto notó que llevaba el teléfono de Tsuna en el bolsillo, dudando un poco decidió volver a casa del chico, se estaciono una cuadra atrás de la casa del chico, ya que frente a la casa del moreno no podía estacionarse sino quería molestar a los vecinos, bajó del auto y se dirigió a casa del chico, unos susurros llamarón su atención.

"¿De nuevo son los Nakamura?".

"Sí… esa mujer siempre trata de ocultarlo, peor es obvio que su hijo siempre recibe una paliza".

"Pobre chico y tan buen niño que se ve".

Eso le asustó, se apuró a casa del chico y antes de tocar escucho un gritó que le dio miedo. Casi lloró de felicidad al ver que tenía la llave de la casa de Tsuna, abrió a toda velocidad y lo que vio le sorprendió.

Su lindo Tsuna, en el suelo, con sangre esparcida en su cuerpo y en el suelo, su madre golpeándolo, era un chico, era más fuerte que ella, pero sin duda no atacaría a su madre.

Ahora todo parecía tener sentido, el querer huir y todas las heridas en su cuerpo. Dios, era herido, en su propia casa. Eso era algo insoportable.

"¡Suéltelo!".

Kana volteo, asustada por el grito, cuando vio a Giotto acercarse y empujarla ella cayó en el sofá, sorprendida. Tsuna estaba en el suelo, casi inconsciente, cuando sintió el calor de los brazos del rubio reacciono un poco.

"¿Q-q-qué… qué… ha-haces… haces aquí?".

"Nunca te voy a dejar solo, ¿lo olvidas?".

Giotto volteo a ver a Kana, con enfado, ¿Cómo se atrevía a herir a su propio hijo?

"Usted…".

"Llévatelo".

Giotto volteo hacia las escaleras, donde bajaba el padre de Tsuna, el hombre miró todo, finalmente se enfoco en su mujer y al ver que ella estaba bien miró a los adolecentes.

"¿Cómo?".

Preguntó Giotto, sorprendido por lo dicho.

"Tsunayoshi no…".

"No es nuestro hijo". Soltó Kana, sin mirar a nadie, miraba el suelo. Tsuna abrió los ojos, sorprendido. ¿Qué había dicho? Kana alzó el rostro, tenía una sonrisa arrogante en el, mirando sólo a Tsuna. "¿Feliz? ¿De no tener una madre como yo?".

"…".

"Debes de estarlo. Yo lo estaría… ahora vete, homosexual".

Tsuna estaba congelado, Giotto le tomó la mano, fue eso lo que provoco que Tsuna reaccionara.

"¡Mis padres!... ¿Quiénes son mis padres?".

Kana miró el suelo y luego lo miró, con amargura.

"¿Crees que lo sé? No tengo idea, ni me interesa saberlo, sólo vete de aquí".

Giotto ayudó a Tsuna a ponerse de pie, miró la maleta que seguía en el mismo lugar, se preguntó si habría algo más que necesitara Tsuna, concluyó que no importaba, él le compraría todo lo que le hiciera falta. Antes de irse las palabras del hombre lo detuvieron por unos momentos.

"Los padres de Tsunayoshi no son de Japón… pero Kana no miente, no sabemos quienes son".

Giotto lo miró por última vez antes de llevarse a Tsuna de ahí.

Lo llevó a su casa, preocupado por su estado, le curó las heridas y luego durmieron juntos. El día siguiente no fueron a la escuela, Giotto no estaba ocupado más, ya había entregado todos sus proyectos y no tenía compromisos con la universidad ahora, por su parte, Tsuna estaba muy herido incluso para caminar, su rostro también estaba herido, necesitaba un poco de tiempo para curar, pero con las pomadas al menos el día siguiente estaría mejor.

Pero eso era lo de menos, lo que más asustaba a Giotto era su estado emocional, Tsuna no había hablado en todo el día, le preocupaba mucho. Bajó a preparar el desayuno y cuando apagó la estufa, después de terminar de cocinar todo, sintió un abrazó en la cintura, no podía ser nadie más que Tsuna.

"Gracias por rescatarme… gracias, Giotto".

Giotto sonrió, estaba tan aliviado que él hubiera hablado.

"No fue nada, Tsuna".

"Yo… voy a encontrar a mis padres, deseo hacerlo… y luego les preguntare porque me han dejado con ellos…".

Giotto volteo, le besó la frente y le sonrió con amabilidad.

"Los encontraras, te lo aseguro. Por ahora tienes que terminar la escuela y luego entrar a la universidad. Tsuna, a donde vayas… yo iré contigo".

Tsuna le miró como si fuera un rayo de Sol y luego sonrió. Se puso de puntitas y besó a Giotto en los labios, el rubio le recibió con una sonrisa, lo estrecho por la cintura y le devolvió ese beso.

Los días fueron mejores, Tsuna estaba todo el día con Giotto, era feliz de estar a su lado, recibiendo tanto amor, amabilidad y cariño, era lo mejor que le había pasado en la vida. A los pocos días se enteró que sus padres habían dejado la casa, no quiso saber más, ellos no eran sus padres, nunca habían actuado como unos, así que no le fue muy difícil dejar el sentimiento.

Giotto también estaba bien, la melancolía que sentía por Nápoles se fue en ese momento, tal vez lo que necesitaba no era en si el lugar, sino el cariño que le daba su familia, pero con Tsuna eso ya no era tan indispensable, Tsuna era eso que necesitaba, lo quería tanto.

La graduación llegó pronto para Tsuna, él le dijo que había metido los papeles para hacer examen en Namimori, Giotto estaba más que satisfecho, tendría a Tsuna para él todo el tiempo, ya no sólo en casa, sino también en la escuela, realmente estaba ansiando que llegara el siguiente semestre, serían días indiscutiblemente inolvidables.

El día de la graduación de Tsuna choco con el día en que tenía que entregar un proyecto, un poco molesto por ello tuvo que decirle a Tsuna que lo vería a la hora de la cena, el proyecto de esta ocasión requería que él estuviera presente y que hiciera una exposición. El moreno le dijo que no importaba, pero Giotto realmente habría querido ir.

Su proyecto fue más que bueno, Giotto estaba feliz, los sujetos que le examinaron resultaron ser socios en una empresa constructora, si todo iba bien podría realizar su servició con ellos, era lo que más necesitaba.

Volvió a casa al atardecer, abrió la puerta y lo primero que encontró en la entrada fue un ramo de rosas blancas y una nota a su lado.

Lo escrito en esa nota lo dejó… congelado.

Y luego de terminar de leerla su mando bajó hasta su costado, soltando la nota mientras pequeñas lágrimas caían de su rostro.

Tsuna… se había ido.

.

.

Sí, probablemente esta había sido la decisión más difícil, dejar a Giotto era doloroso como nada que hubiera hecho, amaba a Giotto, lo amaba más de lo que había amado a sus falsos padres, pero tenía que encontrar a su padres antes de hacer nada. En Namimori no los encontraría, sus padres habían sido claros, en Japón no estaban.

Tenía ahora una vaga idea de donde podría encontrarlos. Días atrás había tenido una conversación con su… el señor Nakamura, él le dijo que él había nacido, originalmente, en Inglaterra, pero hasta donde tenía entendido sus padres biológicos sólo habían ido ahí para vacacionar. Pero al menos ya sabía en donde tenía que comenzar, Inglaterra era su destino.

Con los ahorros que había hecho desde que tenía doce había conseguido comprar un boleto a Inglaterra y gracias a que sus antiguos padres lo querían llevar a Inglaterra tenía un pasaporte, el señor Nakamura le dijo que no le iban a quitar el apellido, al menos no ahora, se lo quitarían hasta que él se los pidiera, pero Tsuna necesitaba ese apellido para viajar, así que por ahora lo mantendría.

Su llegada a Inglaterra le dio un poco de miedo, Inglaterra le daba un poco de miedo, todo era diferente a Japón, los extranjeros eran realmente raros.

Gracias a las clases de ingles que le habían obligado a tomar, Tsuna pudo encontrar trabajo, aunque le costo mucho porque no parecía tener los diecisiete años. Su trabajo era en un hotel como ayudante de un chef, su buena cocina le sirvió de algo, ahora se preguntaba si el hecho que supiera cocinar tan bien venía de la herencia, tal vez su madre era buena cocinera. Deseaba conocerla.

Mucho tiempo estuvo buscando, pero ni siquiera sabía en que hospital había nacido, ni cual era el nombre de sus padres, buscó noticias del año en el que nació, pero nada referente a secuestros o algo similar.

A parte de preocuparse por buscar a sus padres Tsuna busco un lugar en el que estudiar, sus clases en la escuela de Namimori le valieron más de lo que pensaba, aunque para sacar un comprobante de estudios tuvo que realizar un examen de lo más extenso y difícil, pero lo pasó y con ello tuvo la oportunidad de buscar escuela en Inglaterra, más específicamente en Londres.

Pero cada día, cuando llegaba la noche, no podía evitar pensar en Giotto y en cuanto… cuando lo extrañaba.

"Buenas noches… Giotto".

Se despidió mientras cerraba los ojos y dormía, soñando con aquel ángel de ojos azules y cabellara rubia, que le había dado una razón para vivir.

.

Yun: Sí, me declaro culpable de que este capitulo haya salido hasta ahora, Mika-chan me dijo que no me tardara, pero como ven me tardé. ¡Lo siento mucho! Pero bueno, espero que este capítulo les haya gustado, yo estaba fascinada escribiendo esto, me encantó, aunque mis ideas del G27 se fueron aquí. ¡Pero realmente ame este capitulo! Realmente espero que les guste y nos disculpen la tardanza.

Mik: Qué piensan ustedes?, la perdonamos por haber tardado o no?; yo por mi parte si la perdono :D, si no quién me escribiría jajajaj… ¿he escrito eso? =w=, espero que no lo lea (¿) xD. El chap está corregido pero puede que se me haya escapado alguna que otra si es así no dudéis en decírnoslo :D

Ahora nuestros agradecimientos van para "redoble de tambores (¿)":

Blaiir0821; Katekyo1827R27X27; Alexokami; Mizuki-chan24 (hermana mayor! o) x2; Fierce Dark oni Link y Lexie-chan94

Muchas gracias a tod s, con vuestros comentarios hacéis que este pequeño fic de pasitos de poco a poco para que nosotras tengamos la inspiración para pensar en el argumento y escribirlo ^^

Muchísimas gracias :D, eso sí… no os olvidéis de comentar en este nuevo chapter y decirnos que os ha parecido ^^