Fan Fiction "Una Nueva Aventura"
Por Sarah Starlight
Capítulo No. 3
Palabras: 2,651
Hojas Word: 6 y 2/3
Cuando Tomoe y Ciel se habían adentrado en el bosque, Oriel desvió su mirada hacia un árbol a su derecha, en cuyas ramas descansaba una persona¿No deseas saludar nuevamente a Lucy? –Susurró con una sonrisa- Estoy seguro que es lo que más deseas… -añadió.
La persona negó suavemente con la cabeza e inmediatamente bajó del árbol y se encaminó hacia Oriel- no deseo irrumpir tan pronto –Dijo casi entre susurros.
Como quieras –dijo Oriel- pero tu ayuda les caería bastante bien a Ciel y Tomoe… ambos sabemos que…
No vencerán –le interrumpió la joven- pero esa derrota les caerá bien, así aprenderán a no ser tan confiadas en un lugar como Céfiro –añadió sonriendo mientras se cruzaba de brazos- cada vez que me enfrentaba a las Guerreras Mágicas, eran más y más fuertes… Ciel y Tomoe creen que Lucy, Marina y Anaís son unas chicas comunes…
Oriel asintió- Aún así espero que no se dañen mucho en la batalla –añadió mientras desviaba sus ojos violeta hacia el lugar donde Tomoe y Ciel habían desaparecido.
¿Habría alguna posibilidad de que nuestros amigos se presenten con su verdadero aspecto? –Inquirió Marina de pronto mientras caminaba al lado de Anaís, ambas seguían los pasos de Guru Clef.
¿A qué te refieres? –Guru Clef detuvo nuevamente su andar y encaró a Marina.
Me refiero a que cada vez que venimos a Céfiro, alguien a cambiado de apariencia… -se explicó Marina en casi susurros mientras buscaba la mirada de Anaís en busca de apoyo.
Guru Clef sonrió¿Te molesta mi nueva apariencia? –inquirió mientras sacudía levemente la capa blanca que llevaba puesta.
No, no es eso… -Marina se sonrojó levemente¿Tú que piensas Lucy? –Volteó su vista hacia ambos lados¿Lucy?
¿Dónde está Lucy? –Inquirió Anaís mientras miraba confusa a Guru Clef.
Debe haberse extraviado en alguno de los pasillos –respondió Guru Clef- vengan, vamos a buscarla –añadió mientras retomaba sus pasos y regresaba por el mismo sendero que acababa de recorrer; Marina y Anaís lo seguían, cada una miraba hacia el lado opuesto de la otra en busca de su amiga.
De pronto, del arbusto al lado de Anaís, salieron unas manos que apresaron a la joven y la introdujeron entre los árboles, con una mano le cubrían la boca para que no gritara por la sorpresa.
Anaís forcejeaba con su captor para poder liberarse y pedirle ayuda a Marina y a Guru Clef, pero tras las hojas de un arbusto observó cómo sus amigos viraban hacia la derecha en un sendero y desaparecían tras un jardín. Haciendo uso de todas sus fuerzas logró darle un puntapié al desconocido, quien la liberó en el acto; inmediatamente al verse libre, Anaís emprendió su rápida huída, más fue en ese preciso instante cuando escuchó la voz de su agresor.
Veo que después de tanto tiempo, no has cambiado Anaís –dijo el joven- sigues siendo igual de desconfiada.
La joven reconoció enseguida la voz que le había hablado y lentamente giró sobre sus talones, observó conmocionada como frente a ella se encontraba Paris sonriendo postrado en el suelo mientras sostenía adolorido su tobillo con ambas manos.
Algo muy extraño está ocurriendo aquí –susurró Marina mientras se cruzaba de brazos y observaba fíjamente hacia la espalda de Guru-Clef¿Verdad Anaís? –Aún no le convencía el cambio de apariencia del Guru de Céfiro- todos cambian de apariencia y no sabemos quién es quién…
Un largo silencio continuó a los comentarios de Marina¿Anaís? –La joven se detuvo al ver hacia su lado y no encontrar a su otra amiga¿QUÉ RAYOS ESTÁ OCURRIENDO? –gritó de pronto.
Oriel, ya nos hemos puesto de acuerdo –dijo Tomoe mientras aparecía nuevamente en el claro del bosque.
¡Estamos listas! –Exclamó Ciel con alegría y emoción apareciendo tras Tomoe¡Vamos ya! –añadió con euforia.
¿Qué decidieron? –inquirió calmadamente Oriel mientras estaba sentado en las raíces de un árbol, observaba a las chicas; la joven con quien había platicado durante la ausencia de Ciel y Tomoe ya no estaba¿Cuál es el plan?
Ciel se empeñó en encargarse de Marina y Anaís… mientras yo enfrentaré a Lucy –dijo Tomoe con decisión.
Me parece un buen plan –Oriel se puso de pie- pero yo estaré presente en la batalla y seré yo quien enfrente a Lucy…
¡YO QUIERO ENFRENTARME A LA GUERRERA MÁGICA DEL FUEGO! –Reclamó Tomoe con seriedad¿acaso no confías en mis habilidades?
Sí –susurró Oriel con calma- pero no deseo que…
¿Qué me lastime? O quizá… que me derrote –le interrumpió Tomoe; Ciel miraba la discusión entretenida: había tomado asiento en las mismas raíces donde había estado esperándoles Oriel y miraba de un lado a otro, siguiendo la discusión de los jóvenes.
Oriel se cruzó de brazos y cerró los ojos unos instantes- está bien –dijo al fin- seguiremos con tu plan… pero si veo necesario irrumpir en la batalla… ¡lo haré sin dudar! –añadió con seriedad; Tomoe asintió.
¡NO PUEDEN DESAPARECER ASÍ POR ASÍ! Algo debió de haberles ocurrido –Marina caminaba de un extremo al otro, con los brazos cruzados, frente a ella Guru-Clef la observaba pensativo.
Si te calmas las buscaremos y con seguridad las encontraremos Marina –susurró el joven mientras miraba dulcemente a la Guerrera Mágica- deben estar en alguno de los corredores, algunos guardias nos ayudarán a encontrarlas.
Pero… si algo malo les ha ocurrido… quizás por eso volvimos a Céfiro… ¡Debemos encontrarlas! –Marina miraba preocupada a Guru-Clef.
Y las encontraremos, te lo prometo –añadió con una sonrisa Guru Clef.
¿Por qué tienes esa apariencia? –inquirió de pronto Lucy mientras caminaba a orillas de un arroyo, a su lado caminaba Latis.
Es mi verdadera apariencia –le explicó el joven con una sonrisa, de pronto se detuvo y tomó de las manos a Lucy- me alegró muchísimo de que hayas vuelto, estaba seguro que regresarías –añadió con felicidad.
Latis… yo… -Lucy miraba fíjamente hacia el rostro de Latis, su corazón latía violentamente; aún no podía creer que estaba nuevamente en Céfiro, y que la persona a quien más amaba estaba frente a ella… ¡no sabía qué decir! Pero no fue necesario, ya que Latis colocó sus manos en las mejillas de Lucy y tiernamente acercó el rostro de la joven hacia el suyo… sus labios se unieron en un cálido beso.
¡Lucy¡Anaís! –Marina llamaba a sus amigas en los pasillos, mientras tanto, Guru-Clef les explicaba a unos guardias las apariencias de las jóvenes para que las buscaran en otros pasillos.
Marina, regresaremos al lugar donde viste por última vez a Anaís para buscarla primero, mientras tanto, dos guardias se quedarán contigo –dijo Guru Clef mientras le daba alcance a la joven.
No piensas dejarme aquí, yo también quiero buscar a Anaís y a Lucy –Reprochó la Guerrera Mágica con decisión- Ni siquiera pienses… -Marina dejó de hablar ya que justamente en ese momento, la joven sintió cómo su entorno cambió por completo, los arbustos verdes, los pasillos… Guru Clef… todo se desvaneció en un instante para darle paso a un ambiente lóbrego, oscuro, con un cielo rojizo que simulaba la noche.
Marina miró a su alrededor en busca de alguien y en efecto observó como Anaís también aparecía en ese extraño lugar¡con que aquí estabas! –exclamó con felicidad mientras se dirigía hacia el lugar donde acababa de aparecer su amiga.
No estaba aquí –susurró Anaís con un dejo de preocupación en la voz- estaba en un pasillo del Castillo… con Paris…
Con Paris ¿eh? –Marina tomó a su amiga por los hombros y la sacudió insistentemente¿TIENES UNA IDEA DE LO PREOCUPADA QUE ESTABA? –Preguntó mientras sacudía a Anaís, luego se detuvo y guiñó un ojo- debí de habérmelo esperado –añadió sonriendo pícaramente- Guru Clef y yo pensábamos lo peor… -se detuvo al ver aparecer una silueta frente a ella¡Lucy! –exclamó mientras se separaba de Anaís y comenzaba a dirigirse hacia la pelirroja.
¿Dónde estoy? –se preguntó Lucy mientras miraba a ambos lados en busca de Latis, suspiró melancólicamente al comprobar que él no estaba allí y que quien fuera que la haya llevado a esa dimensión, la había arrebatado bruscamente de un momento mágico.
¡Lucy! –Dijo Anaís mientras se aproximaba a ella¿Dónde estabas? Te estuvimos buscando con Guru Clef –añadió con preocupación.
Estaba en los jardines del Castillo –susurró Lucy mientras miraba a todos lados inspeccionando el lugar.
¿Dónde estaremos? –preguntó Marina mirando hacia un extremo.
Este lugar es muy parecido a aquella dimensión donde luchamos contra Luz… cuando destruyó mi espada –dijo Lucy, miraba el cielo rojizo y opaco; no se percataron que tres siluetas acababan de aparecer frente a ellas.
¿Qué hacemos aquí? –Inquirió Marina¿Cómo se supone que…
Están aquí para tener una batalla con nosotros… -Se escuchó decir a la distancia.
Las tres amigas dirigieron su vista hacia el frente, donde estaban las tres siluetas, dos de ellas se adelantaron hasta estar frente a frente con las jóvenes.
Ciel vestía predominantemente de amarillo claro, exceptuando por una armadura blanca y una tiara negra en sus cabellos dorados; Tomoe vestía de café tierra con una armadura del mismo color que la de Ciel. Sin embargo sus vestimentas tenían cierta similitud con las utilizadas por Lucy, Marina y Anaís cuando enfrentaban batallas acompañadas de sus genios.
¿Quiénes son ustedes? –inquirió Anaís con seriedad.
Yo soy Ciel… y ella es Tomoe –respondió Ciel con calma- somos Guerreras Mágicas como ustedes –añadió con presteza.
¡Eso no puede ser! –Exclamó Marina con una sonrisa- Somos las únicas…
Te puedo asegurar que no son las únicas –susurró Ciel sonriendo también.
Pero Guru-Clef… él debería saber sobre ustedes… -Reprochó Marina.
¿Guru-Clef sabía de ustedes? –inquirió Anaís¿O acaso él no les conocía?
El Guru de Céfiro no nos conoce… nadie sabe de que son cinco Guerreras Mágicas y no solamente tres –Tomoe no desviaba su vista de Lucy, quien a su vez observaba seriamente a la otra silueta que permanecía oculto tras la oscuridad imperante, le hacía recordar algo… parecía haber estado en ese lugar antes.
Pero en ese caso, hubiese sido mejor que nos presentáramos en el Castillo –susurró Anaís ajustándose las gafas¿por qué en este lugar?
Ciel se llevó una mano a la cabeza con desesperación¿Acaso no escuchaste? –Inquirió exasperada¡Queremos tener una batalla con ustedes!
Pero eso no es necesario… estamos del mismo bando –dijo Anaís sonriendo levemente.
¡NO ES CIERTO! –exclamó Ciel mientras se cruzaba de brazos.
¿No? –Marina también se había cruzado de brazos¿por qué no, si todas somos Guerreras Mágicas?
De pronto Ciel sacó una reluciente espada de la gema que adornaba el guante en su mano izquierda y con ella apuntó hacia el rostro de Marina- Mira niña…
¡NO SOY UNA NIÑA! –gritó Marina con enfado.
¡ERES UNA NIÑA! –repitió Ciel entre risas.
¡ENTONCES TÚ TAMBIÉN LO ERES! –le reprochó Marina, logrando quitarle la sonrisa a Ciel de los labios.
¡NO LO SOY!
¡SUFICIENTE! –Gritó de pronto Tomoe apartando al fin sus ojos castaños del rostro de Lucy y posándolo en Marina y Ciel- venimos acá por una batalla y vamos a llevarla a cabo –añadió al encaminarse hacia ellas.
¡Es él! –Susurró Lucy para sí de pronto- es el mismo chico que apareció en mis sueños –añadió mientras se encaminaba hacia Oriel sin pérdida de tiempo, las demás chicas seguían discutiendo aún.
Te llamas Tomoe¿verdad? –Inquirió Anaís, Tomoe asintió- Mucho gusto en conocerte, mi nombre es Anaís –añadió mientras hacía una leve inclinación ante la joven- Tomoe, no nos es posible llevar una batalla con ustedes, Presea no nos ha entregado nuestras armas… y Guru-Clef no nos ha dado nuestra magia –susurró amablemente.
¿No las tienen aún? –inquirió Ciel alarmada mientras dejaba a un lado su discusión son Marina y miraba a Anaís, ésta negó con la cabeza.
Mientras tanto, Lucy ya estaba frente a frente con el chico misterioso- Eres tú –susurró sonriendo levemente- el chico que me salvó cuando me dirigía hacia la torre de Tokio –añadió- en verdad te estoy muy agradecida por haberme salvado en ese entonces –hizo una profunda inclinación en señal de gratitud.
Ha sido todo un placer –Oriel sonrió tiernamente, Lucy comprobó que tenía muchos rasgos parecidos a Latis, parecían ser hermanos gemelos y sin embargo eran diferentes¿pero qué los diferenciaba?
Pero la Guerrera Mágica del fuego sí tiene su arma, ella la reconstruyó, no necesita que se la regresen, ella la tiene –dijo de pronto Tomoe mientras volteaba a ver a Lucy, pero no la encontró.
¿Lucy? –inquirieron Marina y Anaís al unísolo al no ver a su amiga junto a ellas, Ciel también miraba a ambos lados en busca de la Guerrera Mágica.
Allá está –dijo Anaís mientras señalaba hacia el frente, donde se observaban dos siluetas; las cuatro chicas se dirigieron hacia el punto donde se encontraban Oriel y Lucy.
¿Eres de Céfiro? –inquirió Lucy mientras sonreía también.
Sí, Céfiro es mi hogar –respondió Oriel- me llamo Oriel –añadió mientras hacia una profunda reverencia ante Lucy.
¿Otro Guerrero? –preguntó Marina incrédula al estar frente a Oriel, Anaís se aproximó a ellos.
Oriel sonrió- no, no lo soy –susurró- yo únicamente…
¡Oriel! –Exclamó Ciel de pronto al darle alcance a Marina y a Anaís¡NO TIENEN SUS ARMAS! –añadió exasperada.
Pero la Guerrera Mágica del fuego sí tiene la suya –explicó Tomoe¿podría…
Será mejor que lo dejemos para otra ocasión –le interrumpió Oriel mientras sujetaba con firmeza su báculo negro- por ahora, ya se conocen…
Pero yo… -comenzó a reprochar Tomoe con enfado.
Por ahora es suficiente Tomoe… para la próxima ocasión todo estará listo y podrán tener su batalla –Dijo Oriel sin apartar sus ojos violeta del rostro de Lucy- esperaremos a que tengan sus armas y su magia –Añadió y diciendo esto levantó el báculo y una luz brilló, con la cual la dimensión comenzó a desvanecerse.
Guru-Clef meditaba preocupado en un pasillo del castillo, no comprendía hacia dónde podrían haberse ido las Guerreras Mágicas¿Habrán sido convocadas por los genios? –Se preguntó, sin embargo algo le interrumpió¡Guru-Clef-un joven le llamó por su nombre mientras corría hacia él.
Latis –dijo con seriedad Guru-Clef al percatarse de quién se trataba- las Guerreras Mágicas han regresado a Céfiro y de pronto desaparecieron –añadió con preocupación.
Sí, lo sé –dijo el joven- Lucy estaba conmigo en los jardines y de pronto se desvaneció.
Lo mismo le ocurrió a Marina… y a Anaís supongo –susurró Guru Clef- debemos… -se detuvo al percatarse que frente a él aparecieron seis siluetas.
¡Hemos vuelto! –exclamó Marina mientras suspiraba aliviada y observaba los pasillos del Castillo de Céfiro.
Marina, Lucy, Anaís… ¿Se encuentran bien? –preguntó Guru Clef mientras se encaminaba hacia ellas, pero se detuvo al ver al joven que estaba a un lado de Lucy, Latis también lo miraba con asombro¡Eran idénticos!
Sin embargo, Oriel no les prestó atención: tenía su mirada fija en el rostro de Lucy- Ha sido un placer presentarnos al fin –dijo mientras hacia una profunda inclinación ante la pelirroja, todas las miradas se posaron en ellos.
De pronto Oriel tomó la mano derecha de Lucy y la besó con respeto, la joven se sonrojó mientras todos les miraban perplejos, todos a excepción de Latis, quien miraba a Oriel plenamente disgustado.
¡Aléjate de ella! –exclamó Latis mientras sacaba su espada y se dirigía hacia Oriel para separarlo de Lucy.
Oriel sonrió al escuchar la amenaza de Latis y lo que hizo después pasó tan rápido, que tomó a todos por sorpresa: sin previo aviso se inclinó ante la Guerrera Mágica y le dio un rápido beso en los labios para desvanecerse después junto a Ciel y Tomoe.
Marina, Anaís y Guru Clef se quedaron en completo silencio por el asombro, pero Latis miraba fíjamente el lugar donde hacía unos segundos había estado Oriel, en su rostro se reflejaba la rabia que sentía- la besó… -susurró para sí¡SE ATREVIÓ A BESARLA! –exclamó.
