CAP.3 NO TE RECONOZCO
Sora abrió los ojos buena mañana, su repetitiva pesadilla volvía a las andadas y esto le hizo pensar ¿Por qué vuelvo a tener ese horrible sueño? ¿A caso no era suficiente con que su padre hubiera regresado para que desapareciera ese maldito sueño de una vez?
Se levantó de la cama y se dirigió a empezar su rutina diaria. Cuando ya duchada y vestida se dirigió a la cocina a desayunar. Allí estaba su padre sentado en la mesa de la cocina leyendo el periódico.
-Sora buenos días ¿Dónde vas?
-A trabajar, volveré a la noche.
-¿Tantas horas trabajas?
-No, salgo a medio día, pero he quedado esta tarde con Tai.
-¿Tai?-dejó el periódico sobre la mesa-¿el chico de ayer?
-Si, llevamos un tiempo saliendo juntos.
-ya veo-volvió a coger el periódico y siguió leyendo.
-Me voy, hasta la noche-dije saliendo por la puerta.
Tai pasó por la tienda a recogerme a la hora de mi salida, fuimos a comer un romántico picnic en el campo.
Tras terminar de comer, el castaño se tumbó en el regazo de la pelirroja
-Ayer te fuiste sin más
-No quería molestar, era un momento para vosotros-se desperezó y cerró los ojos.
-Gracias- Sora agachó su cabeza para besarle en los labios.
Tai abrió los ojos y rebuscó en uno de sus bolsillos, sacó la mano cerrada y la extendió hasta su novia.
-Extiende la mano y cierra los ojos.
Y así lo hizo la pelirroja, estiró su mano hacia el con los ojos cerrados. Notó como le ponía un anillo en el dedo, aunque no lo había visto, Sora no pudo evitar sonreír.
-Abre los ojos. ¿Te gusta?
-Tai… es precioso…- dijo la pelirroja mientras observaba el anillo.
Se trataba de una alianza fina de oro, con el dibujo del emblema del amor y una circonita roja.
Sora abrazó al portador del valor y lo atrajo hasta ella para besarle, ambos acabaron tumbados encima del mantel, acariciándose y besándose sin parar.
-Eres preciosa –le susurró el castaño que se encontraba encima de ella- si llego a saber que te ibas a poner de esta forma, ¡te compro el conjunto entero!
-Muy gracioso- le respondió su novia algo colorada y asestándole un golpe en el hombro.
Durante un rato estuvieron jugueteando como cualquier pareja de enamorados, quedando finalmente abrazados, observando las caprichosas formas de las nubes, mientras hablaban de cosas sin importancia.
Sobre las 20.00 horas, llegaron a casa de Sora, el padre de esta les estaba esperando en la puerta.
-Papá ¿Qué haces aquí fuera?
-Te estaba esperando. Entra.
-Tai, nos vemos mañana-dijo despidiéndose con un corto beso.
-Hasta mañana-espero a que su novia entrara dentro de casa- Buenas noches señor Takenouchi.
-Lo serán para ti-Tai se quedó pasmado al oír tal respuesta- Solo te lo voy a decir una vez y espero que sea suficiente para que lo entiendas- su cara era fría y mostraba desprecio en cada palabra que pronunciaba- No vuelvas a acercarte a mi hija.
-Pero señor….
-¿Es que no me has oído mequetrefe?-le grito mientras lo agarraba por el cuello de la camiseta con fuerza- ¡No vuelvas a acercarte o te arrepentirás!
Soltó al castaño con un empujón y entro en su casa dejando al chico descolocado ante tal comportamiento. Tai no entendía que estaba ocurriendo ¿Por qué no quería que estuvieran juntos? Se querían y no estaban haciendo nada malo. De camino a casa, su cabeza no hacía mas que darle vueltas al asunto y no encontraba ningún sentido a la reacción del padre de Sora…
Mientras, la familia de Sora, cenaba viendo la televisión.
-Sora…no quiero que vuelvas a verle
-¿A quien te refieres papa?-la pelirroja dejo de mirar hacia la pantalla para observar a su padre.
-A ese mequetrefe con el que te has estado juntando.
-¿Tai? ¿Por que hablas así de el? Me quiere y yo a el.
- Eso es lo que tú te crees, lo que ese quiere es aprovecharse de ti- Su voz era tan elevada que prácticamente estaba gritándole. Sora intentaba contener el nudo que se estaba formando en el estómago a causa de la discusión.
-¿Cómo puedes pensar eso de Tai? Si le conocieras no dirías esas cosas sobre el.
Su padre golpeo la mesa con el puño cerrado, sobresaltando con el estruendo provocado, tanto a su hija como a su mujer.
-¡¿Acaso no se me ha oído bien?-miró a su hija fijamente-¡¿Que quieres deshonrarme?
-Yo… no… - Se sentía mal a pesar de que sabía que no había hecho nada malo, sus ojos se habían llenado de lágrimas y agachó la cabeza para ocultarlo.
-¡Mírame a la cara cuando te hable!
Sora no se movió, seguía mirando hacia sus manos, que se agarraban la una a la otra sobre su regazo, intentando mantener así la compostura y no ponerse a llorar.
-¡No pienso consentir que eches a perder el bien mas preciado que tendrás jamás por un salido adolescente!
Sora no podía aguantar mas, sus lágrimas ya recorrían sus mejillas, pero al levantarse de la mesa, su padre le agarra fuertemente por el brazo y la empotra en la pared.
-¿A dónde te crees que vas?- Su dedo amenazante se encontraba a manolo unos centímetros de la casa asustada de la pelirroja-¡No he terminado contigo!
-¡Ah! Me haces daño
-Escúchame bien porque solo te lo repetiré una vez… no te acerques a ese payaso, no quedes con el, no le mires ni le hables y si por un solo instante se te pasa por la cabeza desobedecerme… lo lamentarás.
