N/A: Hola! Se supone que debo estar haciendo un trabajo para la universidad, pero como ya había preparado este capítulo, no contenerme a subirlo, xD No tengo mucho tiempo, asi que diré que espero que les guste y que muchísimas gracias por todos sus reviews! .

DISCLAIMER: Tite Kubo es propietario de Bleack, yo solo soy propietaria del trama lol


II

Ella no estaba segura sobre el por qué habían sido enviados Sado, Ishida y ella a la Sociedad de Almas. Le inquietaba conocer el porqué Kuchiki-san los había invitado con tanta urgencia. ¿Acaso había sucedido algo malo?

Los seis jóvenes caminaban hacia la mansión Kuchiki, siendo liderados por la pequeña shinigami de cabello negro y su nakama de cabello naranja. Orihime observó como los dos tenientes bromeaban sobre algo y como la chica-ante un comentario de Ichigo- le pegó en la cabeza.

Orihime resopló. Tal y como lo viejos tiempos. Parecía ser que sus amigos no habían cambiado para nada. Y eso, de alguna manera, le dolía. Ella deseó haber pasado todo ese tiempo con ellos. Hubiese sido tan diferente su vida si ellos hubiesen estado en el mundo humano.

—Inoue, tu vienes con nosotras— sentenció Rukia, luego de pegarle una patada en el rostro a Ichigo. Orihime aguantó las risas. Kurosaki Ichigo había maldecido-como de costumbre- a Rukia y esta no le importó en lo más mínimo.

—Kuchiki-san, ¿te importaría decirnos que hay de nosotros?— fue la pregunta que le hizo Ishida a la teniente. El joven Quincy arregló sus lentes y observó fijamente a la mujer, sin mostrar emoción alguna en su rostro.

—El idiota de aquí— señaló a Ichigo — irá con ustedes. Por el momento quiero irme junto a Inoue. — comentó, dejando claro que no deseaba un no como respuesta. Los dos chicos, Sado e Ishida, asintieron, y siguieron a Ichigo. Orihime pudo escuchar como Kurosaki le gritaba a Ishida cuando este comentó que le impresionaba ver que aun seguía con vida. —Idiotas— masculló Kuchiki, rodeando los ojos.

Eso comenzaba a inquietarle a Orihime. ¿Por qué tanto misterio? ¿¡Que estaba ocurriendo! La chica siguió a Rukia y a Matsumoto hasta la mansión de la primera.

Era una casa magnifica. Ella ya lo sabía, porque había visitado-en el pasado- esa casa un par de veces. Los jardines eran amplios, cubiertos por diversas plantas, entre ellas lilas, rosas, margaritas, entre otras hermosas flores. Sus estanques estaban limpios, repletos de lirios y de pececitos de colores. Los arboles de sakura estaban cargados de sus maravillosas flores rosadas, las que caían en el suelo y formaban una adorable alfombra.

Presenciar semejante espectáculo de la naturaleza le hacía olvidar por momentos sus angustias. Una parte de su cerebro le decía que estaba siendo demasiado dramática, que no tenía motivo alguno para preocuparse. Además, ¿Qué podía haber pasado durante ese tiempo?

Muchas cosas. Esa fue su simple y corta respuesta. A lo mejor murió alguien. O la peor de todas, la que ella deseaba descartar con todas sus fuerzas. Pudo haber comenzado un romance entre Kuchiki y Kurosaki.

Orihime negó la cabeza, sacando de su mente esos malos pensamientos que venían a ella.

Por estar sumergida en sus pensamientos, ella no se percató de cuando había ingresado a la sala de estar de la mansión. Cuando se dio cuenta, ya era tarde. Ya ella estaba frente a un amplio mueble, con Rukia frente a ella y Matsumoto a su lado.

— ¿Qué ocurrió?— cuestionó ella, abriendo su boca por primera vez después de tantos minutos callada. Si iban a decirle algo, ¡que se lo dijeran de una vez y por todas!

—Voy a casarme. — dijo Rukia. Orihime no estaba segura de cómo reaccionar. Tenía una ola de sentimientos encontrados. Alegría por su amiga, la que estaba próxima a casarse y tristeza por tener una ligera sospecha de con quién ella iba a casarse. ¿Enserio? ¿Para eso la habían llamado?

¿Acaso esta era una cruel jugarreta del destino? ¿Tan mala había sido ella para recibir un castigo como ese? Primero Daike y ahora esto. Su vida realmente no podía ser peor. Orihime aguantó sus deseos de gritar por frustración y le dedico una sonrisa amable a Rukia, antes de abrir sus labios. —… ¿c-con Kurosaki-kun?— balbuceo.

Los ojos purpuras de Rukia se abrieron como platos, para mostrar su sorpresa y de alguna manera su lastima. Pero luego su rostro embozó una sonrisa cínica en su rostro. — ¿Con Ichigo? ¿Bromeas? Inoue, he tenido malas noches, pero malos gustos jamás. — sentenció la pequeña teniente, provocando las risas de Matsumoto y que Orihime la viera con sorpresa.

—P-pero tú y Kurosaki-kun…— ¿Por qué no podía simplemente abrirse la tierra y tragarla viva? ¡Eso era tan vergonzoso! Sus mejillas se habían ruborizado hasta el límite, y esto provoco que las risas de Rangiku se elevaran y que Rukia se le uniera. — ¡No es gracioso!— masculló, avergonzada.

—Sí, sí lo es. Orihime-chan, ¡No todas las mujeres tienen tus mismos gustos! ¡Existimos las sensatas!—

—Y las inteligentes— le agregó Rukia al comentario de Matsumoto. La teniente de Hitsugaya asintió. Inoue deseaba realmente que la tierra se abriera y se la tragase en ese mismo instante.

—P-pero es que yo pensé que ustedes eran novios…—

— ¿Novia de Ichigo? No me hagas reír, Inoue. — comentó Rukia, rodeando los ojos y con una sonrisa de lado. Matsumoto negó la cabeza, para luego sentarse en uno de los muebles.

—La única novia de Kurosaki es esta— señalo su mano, provocando que Rukia estallase en risas y comentara un "eso fue muy cruel". Pero Orihime se había quedado callada, con su ceño fruncido. Ella no había entendido el comentario. Matsumoto suspiró, y fue hasta ella, sentándose a su lado. —Querida, parece ser que deberé darte un par de clases. ¿Cuál crees que es la mejor amiga del hombre?— la chica entrecerró sus ojos, aun sin comprender. —La mano, Orihime-chan, es la mano. —

— ¿Pero por que una mano, Matsumoto-san?— se sentía como el ser más ignorante sobre la tierra, pero realmente ella no entendía. Rukia mordió sus labios, para evitar reírse en voz alta de su inocente amiga.

—Vale, te hablare sin rodeos, quizás así entiendas. — anunció ella, cruzándose de brazos. —La mano significa masturbación. ¿Entiendes ahora? ¿O necesitas un diagrama y las indicaciones de cómo Kurosaki lo hace?— Rukia estaba segura de que Orihime iba a desmayarse en cualquier momento. Sus mejillas, sus orejas, cuello, y estaba casi segura que el resto de su cuerpo, se volvió rojo. —Sí, lo sé. Deber ser horrible imaginárselo haciendo eso, aunque no debería ser tan malo para ti, después de todo te gusta— rió la mujer.

—¡Rangiku-san!— exclamó abochornada Orihime, cubriendo su avergonzado rostro con ambas manos. Las dos tenientes estallaron en risas ante la imagen de Inoue. Si, definitivamente seguía siendo virgen.

¿Imaginar a Kurosaki-kun desnudo? ¡Ay Kami-sama! Ya eso era mucho para su pobre corazón. Una parte de ella decía que debía ser algo magistral, y la otra le respondía a esa primera parte que era una sucia pervertida. ¿Qué había ocurrido con la antigua Orihime inocente? ¡Ella no sabía!

—Ya, dejemos a la pobre de Inoue o morirá infartada— rio Kuchiki, sentándose en el mueble que estaba frente a ellas. El rostro de Orihime continuaba teniendo ese rubor que se extendía hasta su cuello. —Quiero que seas la madrina de mi boda, Inoue. Matsumoto será la dama de honor, pero necesito una madrina, y quien mejor que tu. — explicó sin rodeos la teniente.

La chica asintió. —Será un honor para mí ser la madrina de tu boda, Kuchiki-san. Pero tengo una pregunta, ¿Quién es el novio?— sino era Kurosaki-kun, ¿Quién podía ser? Las dos mujeres la observaron como queriendo decirle "¿es enserio?", pero debido a que Orihime no añadió nada mas, Rukia tomó la palabra.

—Renji— Inoue la miró asombrada y abrió sus labios para cuestionar algo, pero la teniente le tomó la oportunidad para hablar. —Es una historia muy larga, pero luego te la contaré. — intervino Rukia.

—Abarai-kun es un buen chico. — comentó con sinceridad Orihime, con una sonrisa de lado. Rukia asintió, agradecida de su comentario y de que esta aceptara ser su madrina. — ¿y quién será el padrino y el acompañante de honor de Matsumoto-san?—

—El acompañante de honor será el idiota de Ichigo, y el padrino será mi Nii-sama. — le respondió Rukia, alegre. Orihime podía ver que Rukia irradiaba felicidad por estar a punto de casarse, y se pregunto mentalmente el por qué ella no tuvo esa misma felicidad cuando fue el momento de ella. Quizás se debía a que ella, a diferencia de Kuchiki, no se iba a casar enamorada. —Por cierto, quiero que te quedes aquí en mi casa, para que me ayudes con los preparativos de la boda. — le indicó. Orihime asintió.

—Por supuesto, Kuchiki-san. Te ayudare en todo lo que necesites. — se ofreció Orihime. Rukia le sonrió en agradecimiento. Ya lo tenía casi todo para su boda, solo faltaban los pequeños detalles, como que Ishida accediera a hacerle su vestido. Pero eso se podía arreglar.


En la tarde, el grupo de amigos se había reunido en el jardín de la mansión Kuchiki. Ishida había aceptado hacerle el vestido de novia a Rukia, y luego de un par de felicitaciones por parte de los recién llegados a la pareja de novios, los jóvenes se pusieron a charlar sobre lo que había ocurrido en sus vidas durante ese largo tiempo.

Sin duda alguna, el tema de la fama de Orihime salió a relucir. La chica mordió sus labios con timidez y con cierta vergüenza, asintiendo a las preguntas o negando su cabeza. A ella no le agradaba la atención, y mucho menos si venía de sus amigos. Ella deseaba ser tratada como lo que ella era, simplemente Orihime Inoue.

En una ocasión, la chica se fue a servirse algo de tomar, de una de las cuatro jarras de jugos que habían colocado en una mesa los sirvientes de la familia Kuchiki. Rukia platicaba con Matsumoto e Ishida y Sado hablaba con Renji. Así que faltaba una persona. Inoue buscó con su mirada al joven que faltaba en ese grupo, y cuando se dio media vuelta, chocó con el buscado.

— ¡K-Kurosaki-kun!— exclamó, mientras sus mejillas se ruborizaban levemente. Había chocado con el fuerte y musculoso pecho de Ichigo, y de forma accidental lo había tocado. Sin duda alguna el ejercicio como shinigami contribuía de manera positiva al crecimiento de los músculos del joven teniente.

—Lo lamento, Inoue. — dijo él, observándola con esos ojos chocolate que hacían que su corazón latiera como loco. Un par de mechones naranjas caían de manera uniformar sobre su ojo izquierdo, y hacían que él tuviera ese aire misterioso y altivo. ¡Y qué decir de su aroma! Tan él, tan masculino… ella deseaba acercarse más y quedarse cerca de él, percibiendo su aroma y su calor corporal. —Tienes una vida muy interesante, Inoue. — rompió el silencio él, extendiéndole una bebida a la chica.

Orihime tomó el vaso y le agradeció. —No tanto como la de ustedes, Kurosaki-kun. — comentó ella, con una sonrisa de lado. Ichigo le devolvió la sonrisa, mostrándole esa que siempre le dedicaba a ella. Una sonrisa cálida y amable, y que hacían que algo en su estomago y pecho se derritiera.

—Nah, no es nada interesante, créeme. Solo un par de ataques de gillians y uno que otro arrancar. A parte del papeleo del cabrón de Shinji. Ya no es como antes. — dijo de forma desinteresada, para luego llevar a sus labios un poco de su jugo de naranja. Orihime sonrió, para luego bajar su rostro y colocar su mirada en su bebida. — ¿Y cuando cortaste tu cabello?— preguntó Kurosaki, buscando un tema para no acabar la conversación.

Inoue subió su mirada y tomó entre sus dedos uno de sus mechones. —Hace dos semanas. — indicó. Vaya, por lo visto Kurosaki-kun no era tan denso, al menos se había percatado de que se había cortado su cabello, no como Abarai-kun, quien al verla le dijo que tenía algo diferente, pero que no sabía que era.

—Te hace lucir muy bien— comentó, sorprendiendo a Orihime. Bueno, incluso él mismo estaba sorprendido. ¿Le había dicho a Inoue que su cabello le hacía ver bien? ¿Pero qué coños le había pasado? —Me refiero a que te asienta bien. Pero no vayas a creer que lo digo porque te veías mal con el cabello largo, no, no, no, con el cabello largo te veías bien también, es solo que con el cabello corto luces bien, pero eres linda de cualquier manera…— balbuceo Ichigo, mientras sus mejillas se volvían rojas. 'Mierda, mierda, mierda" se dijo a sí mismo. Había hecho el ridículo ante Inoue.

"Siempre haces el ridículo, rey. Eres un jodido payaso de quinta." Dijo su hollow.

"Tu cállate y vuelve a hacer lo que sea que estabas haciendo antes de venir a joderme." Le espetó molesto Ichigo.

—Está bien, Kurosaki-kun, entendí lo que quisiste decir. — dijo ella con cierto nerviosismo. Oh, Kami. ¡Kurosaki-kun le había dicho que ella era bonita! Aunque bueno, eso no significaba mucho. Los hombres les dicen linda a las chicas, y eso no significa nada. — ¿Y cómo se encuentra Hollow-san?— cuestionó interesada Orihime.

Tiempo atrás, antes de que Kurosaki-kun se fuera a la Sociedad de Almas, ella había tenido la rara experiencia de conocer al Hollow de Ichigo. Él le había ayudado a Kurosaki-kun a vencer un arrancar que había ido a Karakura y que estuvo a punto de matarla a ella. Ellos (si, definitivamente era un ellos) la salvaron, y desde ese momento, ella dejo de temerle a ese hollow que vivía dentro de él.

"Mucho mejor, teniendo en cuenta la buena vista que tengo" respondió desde el mundo interior de Ichigo el hollow, haciendo señalamiento a donde él se encontraba observando. A los pechos de la joven. Orihime no utilizaba blusas pegadas a su cuerpo, debido a sus dos buenas razones, pero a pesar de utilizar blusas algo anchas, eso no significaba que su busto pasara desapercibido. Y mucho menos para alguien con la mentalidad de ese Hollow.

"Eres un cabrón" le dijo Ichigo. El hollow rió, para luego negar la cabeza y sonreír de manera picara.

"Vamos rey, ¿acaso se te olvida algo? Yo estoy en tu mundo interior, por lo tanto, lo que tú ves es lo que veo." Ichigo se sintió realmente avergonzado y decidió ignorar a su hollow, elevando su mirada hasta los ojos grises de Inoue "Vale, pero después no andes quejándote de no tener una buena fantasía para eliminar tu tensión y frustración sexual"

"Juro que cuando salga de aquí voy a matarte" gritó el hombre en su mundo interior, provocando las risas de su hollow.

— ¿Mi hollow?— "igual de cabrón que siempre" —No sé cómo clasificarlo, así que digamos que esta normal. — realmente era un dulce detalle el que ella se recordase de esa parte negativa de él. Esos simples gestos hacían que ella fuera una chica especial. Hubo un minuto de silencio, algo incomodo pero que él rompió. —Oye, Inoue. Lamento lo ocurrido con lo de la boda. Yoruichi-san nos contó sobre lo ocurrido. Lo lamento. — Orihime sonrió de manera agridulce. Le parecía agradable saber que él lamentaba lo que le había ocurrido, pero le dolía también saber que él parecía no interesarle el simple hecho de que ella iba a casarse con alguien en el mundo humano. Eso le confirmaba que para él, ella era solo una amiga.

Sin embargo, era completamente diferente a lo que ella pensaba. A Ichigo le había molestado saber que ella iba a casarse con otro hombre, ¿pero que él podía hacer? Él no tenía derecho sobre ella, y si el bastardo la había enamorado, pues solo le quedaba aceptarlo. Y si, realmente le había frustrado saber que ese cabrón la había humillado de esa manera, pero también lo agradecía, así no se casaba con un mal nacido como era ese hijo de puta de Daike.

—No es nada, Kurosaki-kun, no tienes por qué lamentarlo. — siempre tan dulce e inocente como siempre. Ichigo apostaba su vida de que Orihime ya había perdonado a ese hijo de perra. Su corazón era demasiado grande, y a veces eso era algo malo para su propio bien.

—Y apuesto a que le has perdonado. — comentó él. Ya sabía la respuesta, solo deseaba estar seguro. Inoue asintió y le sonrió de manera cálida. —Baka, siempre perdonas a todos— tal y como le decía Tatsuki, por eso ella no dudo en reír.

"Rey" llamó el hollow. Ichigo imaginó que no debía ser nada bueno lo que iba a decir su hollow, después de todo, ese tipo lo único que decía eran barbaridades. "Llevémosla a nuestra habitación y follemosla hasta el amanecer."

"Idiota. Primero, no es 'nuestra' habitación. Es mi habitación. Y segundo, lo que propones se le llama violación. Y yo jamás me perdonaría si tu llegases a hacerle algo así a Inoue." Le gritó Ichigo, enojado.

"Quizás tu no me perdones, pero ella si lo hará" se rió el hollow, provocando que Ichigo respondiera con un 'Tch'

—Pero Kurosaki-kun, es malo tener odio o rencor. Es mejor perdonar. — le dijo ella con seriedad, para luego unir sus labios de una manera adorable. Ichigo le sonrió, como tonto-o ese fue la definición que le dio Rukia a esa sonrisa-, para luego llevar su mano a su cabeza.

—Probablemente, Inoue. — fue lo único que le respondió.


La noche había llegado, y con ella el cansancio de todos. Ishida y Sado iban a quedarse en las habitaciones que le correspondían a los miembros de la quinta división, junto a Ichigo, mientras que Orihime pasaría esas semanas en la mansión de los Kuchiki.

Rukia le había ordenado a preparar una cómoda habitación, que contenida un futon, un cambiador y un cuarto de baño, aparte de otros elementos básicos de una habitación. La tranquilidad del lugar la hacía sentir como en su casa. Se cambió sus ropas por una de sus pijamas de pantalón y de camisa y se acostó en el futon.

Por una muy extraña razón, ella no podía dormir. Dio vueltas y vueltas en la cama y nada. Recordó que su hermano solía cantarle en las noches, y aun recordando la dulce y suave voz de su hermano, no pudo conciliar el sueño. ¿El truco de contar ovejas? ¡Ya iba por la cuatrocientos cincuenta, y nada!

Se puso de pie, y se colocó las medias para estar dentro de la casa. No estaba segura si estaba prohibido caminar por la noche en esa casa, pero decidió tomarse el riesgo, a ver si un poco de aire fresco la hacía dormir.

Caminó con sigilo, evitando tropezar o provocar cualquier ruido que fuera a despertar a algún miembro de la casa. Encontró la puerta hacía el jardín trasero, y con delicadeza la abrió. Una fresca ráfaga de viento revolcó sus cabellos, y movió las cortinas de la puerta. Cerró esta tras de ella y caminó por el extenso jardín de los Kuchiki. El agua que recorría los estanques la hacía sentir paz, de la misma manera que ver los pececillos de colores nadar en ellos.

Se arrodilló junto a uno de los estanques y con naturalidad, llevó uno de sus dedos a este, moviendo las aguas y provocando que los peces huyeran por instantes. Al ver que el dedo de la chica no era peligroso, se acercaron con sigilo hasta el.

Ella rió levemente, antes de observar como varios pétalos de sakura caía sobre el estanque. Subió su mirada y se encontró con uno de los arboles de sakura que allí habían, solo que este era mucho más hermoso que el resto, aparte de tener una serie de lámparas de papel regadas en el. Las lámparas estaban encendidas, y eran de diversos colores. Rosados, amarrillos, azules y verdes, eran los colores que más se veían.

Bajo la sombra del árbol se encontraba una banca, muy bien cuidada. Alrededor de esta habían mas plantas, lirios, lilas, flores de loto, tulipanes y otras hermosas flores. Todas rodeaban al árbol de sakura, y por ende estaban cerca de la banca. Sobre esta, había un sinfín de lámparas de papel.

Orihime no recordó haber visto ese hermoso lugar. Cuando ella había ido a la Sociedad de Almas y se había quedado con Rukia, ellas habían estado en la mansión Kuchiki, mas sin embargo ella no recordaba ver ese lugar.

—Hermoso— murmuró para sí, mientras sus dedos acariciaban una de las plantas que allí estaban. Varios pétalos de sakura se habían enredado en sus cabellos cortos y naranjas, y como no le molestaban, los dejo allí. —Eres el árbol de sakura más hermoso que he visto— volvió a murmurar la joven.

—Hisana lo sembró. Lamentablemente no lo vio crecer. — la elegante voz de un hombre la hizo voltearse. Tras de ella, el capitán de la sexta división la observaba. Kuchiki Byakuya estaba vestido con un kimono azul oscuro, uno para dormir-dedujo Inoue- después de todo, ella dudaba que el elegante capitán utilizara un kimono que se ajustaba a su fuerte cuerpo. Aparte de eso, su cabello como el ébano no poseía los keinseikan que por lo general adornaban su largo cabello, sino que este caía libremente sobre su rostro. El capitán lucía mucho más joven y menos aterrador (si, él en varias ocasiones le provocaba miedo, por esa actitud tan hosca y fría).

—E-esa fue su esposa, ¿cierto, Kuchiki-sama?— preguntó con timidez ella. No estaba segura si el tema de la fallecida esposa de Byakuya lo iba a ser enojar, así que se preparó para una mirada de enojo o un grito de cólera. Sorpresivamente nada de eso llegó.

—Sí. Hisana era la hermana mayor de Rukia, pero supongo que has de saber eso ya, Inoue Orihime. — respondió él de manera educada, aunque aun mostrando ese tono elegante tan Kuchiki. La chica asintió.

—Kuchiki-san me contó algo sobre Hisana-sama. — En realidad Rukia solo le había contado pequeños detalles sobre su fallecida hermana. Le había dicho que era hermosa, amigable y bondadosa, que fue la esposa de Byakuya y que murió muy joven. Aparte de que no podía tener bebes. —Es muy lamentable que no haya visto el fruto de su trabajo— añadió ella, observando el hermoso árbol. Byakuya asintió.

—Es por eso que he procurado que reciba un buen cuidado. — comentó el capitán, deteniéndose a un lado de Orihime, para observar el árbol de su fallecida esposa. Hisana amaba los arboles de sakura, y también sus flores rosadas. Amaba caminar por el jardín y sembrar nuevas plantas. Pero ese árbol había sido su sueño. De la misma manera que habían intentado tener hijos y no pudieron, ella había intentado sembrar un árbol de sakura, pero nunca germinaban. Su gran alegría fue que luego de meses y meses de intento, la semilla de ese árbol geminó. Los regaba a diario e incluso él la había sorprendido en más de una ocasión hablando con el. Al año, cuando ese árbol medía un par de pies, Hisana falleció. Ese árbol era lo único-aparte de Rukia- que le hacían recordar a su amada esposa.

—Y no dudo que lo haya recibido, luce esplendido. Es el árbol más hermoso que he visto. — comentó con cierta alegría Orihime. Por lo general ella tenía problemas para platicar con los chicos, pero por otra extraña razón (si, era bastante extraño todo lo que ocurría a su alrededor), ella se sentía bastante cómoda con ese frío y serio capitán.

—Eres la primera persona-aparte del jardinero- que lo cree de esa manera. — ni siquiera Rukia pensaba que ese árbol era especial. Claro, ella lo respetaba por ser un tributo a su hermana, pero él estaba cien por ciento seguro que su hermana menor lo veía como un simple árbol de tributo a un fallecido, no como lo que realmente era.

—Creo que las personas no se esfuerzan por entenderlo. Cuando miras al árbol, se puede percibir el amor y el esfuerzo colocado por la persona que lo sembró. Lo especial no lo hace lo hermoso que es, o todas sus lámparas de colores o las plantas a su alrededor. Lo que lo hace especial es el percibir el amor de su propietaria, que aun estando fallecida, continua en cada una de sus raíces y hojas. — las palabras de esa chica lo habían tomado por sorpresa. Ella era solamente una humana de veintidós años, y aun así podía expresarse como si tuviera trescientos años de sabiduría.

Sin duda alguna, esa chica era bastante peculiar. Y desde luego, a él le agradaban las peculiaridades.


review?