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- Hinata, ¿No cenaras?- Pregunto extrañada su madre al ver que traía colgada su mochila en su hombro y que se dirigía a la salida.
Hinata al escuchar a su madre, paró secamente y la miró nerviosa, sin tener una excusa en la mente. La verdad, es que tenía miedo de ver a su padre a la cara, más bien vergüenza. No podía verlo después de que Shion le quito la tarjeta de crédito. Se sentía tan patética y avergonzada.
- L-lo siento, esta vez no. Tengo que... eh... organizar algunas cosas que me encargó el profesor.- No le gustaba mentir, pero era su única opción.
- Ya veo. No te esfuerces demasiado. Llama si llegaras tarde.
- Esta bien.- Le sonrió agradecida por su preocupación. Había veces como esta que el amor infinito que su madre le tenía era como un bálsamo para su destrozado cuerpo y corazón.- Nos vemos.- Salió y dándole los buenos días al chofer se adentro al auto.
La noche no había sido para nada agradable, ya que, debido al fuerte golpe que tenía en su costilla, cualquier movimiento o toque superficial le dolía a horrores. En toda la noche no había podido acomodarse y conciliar el sueño. Estaba desvelada y se cargaba unas ojeras horribles, siendo cubiertas por un poco de maquillaje.
Debido a que Shion le había quitado todo su dinero ese día no podría comer nada. No se había atrevido a pedirle dinero a sus padres ya que tenía miedo de que le preguntaran el motivo de que ya no tuviera dinero. No estaba lista para enfrentarse a ellos y decirles la verdad. Solo mostraria lo patética que era.
El auto se detuvo y supo que ya habían llegado. La puerta del coche se abrio y dandole las gracias al chofer se adentro al enorme edificio.
Konoha High School. La prestigiosa escuela en donde solo los más inteligentes y ricos podían entrar. Más ricos que nada, pensó Hinata. El costo en la escuela sobrepasaba los 100,000 yenes (Como 16 mil pesos) tan sólo en los libros y el uniforme. Era un total lujo poder ingresar en la escuela como becado. Pero un sufrimiento si lo logras. Ella había visto con sus propios ojos cómo los alumnos humillaban a los becados solo por pertenecer a una clase económica más baja.
Como si eso importaba.
Al llegar a su salón, apretó con fuerza la correa de su mochila, como si con eso tomara fuerzas y coraje. Tomó el picaporte y deslizó la puerta. Inmediatamente al entrar, el salón se cayó en un silencio sepulcral. Las miradas cayeron sobre ella sin ninguna discreción. Los murmullos comenzaron a sonar haciendo que el horror la invadiera. Sus piernas temblaban, sentía la necesidad de salir huyendo, pero no podía.
Bajo la mirada y con paso acelerado se dirigio a su pupitre. En todo momento las miradas la siguieron, ni siquiera se molestaban en ocultarlo. Las risas y las miradas llenas de burla era algo que la siguieron en todo momento. Tan solo llegó a su pupitre se hundió entre su brazos. Como si con eso se pudiera ocultar de todo. Una muralla que la protegiera.
Las voces de los alumnos solo hacían eco en su cabeza, haciendo que se escondiera más, rogando y suplicando que los voces desaparecieran.
- ¡Buenos días!- Saludó de manera efusiva una voz a todos los que estaban en el salón.
- Callate, haces el ridiculo, Usuratonkachi.- Gruño Sasuke mientras pasaba a su lado con cara llena de molestia.
- ¡Qué dijiste!- Gruño molesto ante sus palabras.
Sasuke pasó de largo, ignorándolo, algo que molestó más a su escandaloso amigo. Ambos caminaron rumbo a sus respectivos pupitres entre un escándalo que provocaba Naruto ante sus constantes reclamos. Reclamos que fueron ignorados por el sereno y frío Sasuke.
Hinata simplemente los miraba de reojo, asomando un ojo de la improvisada muralla que había hecho con sus brazos. Sin embargo los ignoró y se escondió de nuevo en su muro.
El profesor no tardó en llegar, pronto las clases comenzaron y las lecciones del día solo lograban ajetreada. Por motivo de sus constantes faltas, había veces que no lograba entender del todo de lo que hablaba el profesor. Esta era una de esas veces.
Soltó un suspiro al darse cuenta de que tendría que ir a la biblioteca a repasar un poco para no quedarse atrás. No podía dejar que sus calificaciones sufrieran un descenso, su padre la mataría si se enteraba que no estaba teniendo las mejores calificaciones. Tomando en cuenta que desde pequeña había tenido un profesor privado que le enseñaba después de la escuela.
Se sobresalto de su silla al escuchar el sonido escandaloso que provocaba la campana. Las clases habían terminado y ahora era tiempo del descanso. Tomo su mochila y sacó un par de cuadernos que le servirán para repasar.
Se detuvo bruscamente al escuchar el sonoro rugido que había provocado su estómago, anunciando que tenía hambre. Tal vez no había sido buena idea irse sin desayunar.
Tomó sus cuadernos y se puso de pie una vez había comprobado que no había nadie a los alrededores. Asomo la cabeza fuera del salón con precaución y al ver que no había nadie salió y se encamino a la biblioteca.
Empujó con suavidad la puerta de la biblioteca y asomo su cabeza para comprobar que estuviera solo. Entro y busco con la mirada un lugar tranquilo en donde pudiera leer y no ser vista. Camino por los estantes llenos de libros, con diferentes secciones de género. El paraíso para un amante a la lectura.
Se detuvo al ver una mesa sola cerca de un ventanal que daba una hermosa vista hacia un jardín que nunca antes había visto. Jalo una silla y contempló el pequeño jardín que había afuera. Estaba lleno de pequeñas flores coloridas, un gran arbol que daba una tranquilizadora y refrescante sombra, ideal para detenerte y descansar un rato debajo del arbol, y detrás de todo había un muro enorme de concreto que definía el límite de la escuela.
Habia encontrado su nuevo lugar favorito.
Colocar sus cuadernos en la mesa y después fue a buscar los libros que iba a necesitar para estudiar. Al tenerlos en la mano regresó y comenzó con su lectura.
Habia estado tan metida que ni se dio cuenta que la campana había sonado. Al pasar el tiempo, se dio cuenta que sus párpados comenzaban a sentirse pesados, producto de su desvelo de la noche anterior.
Se dio un par de palmaditas en sus mejillas para alejar el sueño y se volvió a concentrar en estudiar. No tenía tiempo para dormir.
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- ¡Que sueño~!- Bostezo Naruto mientras caminaba de mala gana a la salida.
- ¡Aun tienes sueño, te quedaste dormido en la clase de Yamato!- Enfurruño Sasuke ante sus palabras. ¡Es que era un gato!
- ¡No molestes, ayer no dormí bien porque no pude matar a ese maldito jefe de nivel!
- Siempre sera un Usuratonkachi.- No le dio importancia y se acomodo la mochila para comenzar a adelantarse. Estaba teniendo miedo de que la estupidez de contagiara.
- ¡Que dijiste!- Alzó el puño molesto listo para golpearlo pero algo llamo su atención al pasar por un montón de arbustos que rodeaban todo la barda de la escuela. Miro con detalle y se dio cuenta que pegado a el enorme muro, había pegadas enredaderas que escondían algo. ¿Desde cuando estaban ahí? Nunca se había dado cuenta. Tal vez porque los arbustos los cubría por completo.
Volteo la mirada y vio como su amigo se alejaba más de lo que ya estaba. Estiró los labios en duda. Iba o no iba.
- ...
¡Que se jodiera Sasuke, él iba a ir! ¿Que tenía de malo ir a dar un vistazo?
Salto los arbustos y estiró la mano para hacer a un lado las enredaderas. Grande fue su sorpresa al ver un pequeño sendero lleno de enredaderas que cubrían un arco de metal. Era un largo camino que te llevaba a un lugar que él nunca había visto. Sonrio y dio un paso decidido a averiguar hacia dónde era que te llevaba ese camino.
El lugar estaba un poco oscuro ya que los rayos del sol no lograban pasar por las enredaderas. Habia un monton de hojas secas en el piso, supuso que nadie lo limpiaba por el hecho de que no sabían de su existencia. Mientras más caminaba podía distinguir una luz que iluminaba el fin del camino, aceleró el paso y tuvo que agachar la cabeza para que no se enredara con las enredaderas que estaban colgando.
Sus ojos se iluminaron al ver el hermoso jardín que había. No era tan grande como los demás pero sin lugar a dudas era el más hermoso y relajante, con tan solo verlo te calmaba. Estaba cubierto de pasto y pequeños arbustos, un enorme árbol que daba un gran sombra, ideal para acostarte y dormir un rato, y decorando el pasto había pequeñas flores coloridas que incrementaban la belleza del jardín.
Se acercó a paso calmado mientras contemplaba todos los detalles. El lugar no era muy grande pero sin duda alguna este sería su nuevo lugar favorito.
¿Por qué nadie sabía de su existencia? Se notaba que nadie había estado en ese lugar en bastante tiempo. Las hojas secas que caían del arbol por motivo del otoño se iban acumulando hasta el punto de casi no dejar ver el pasto. Alguno que otro arbusto estaba comenzando a marchitarse. La estructura del muro con bellos decorados estaban desgastados, se notaba que nadie lo había mantenido en bastante tiempo. Era como ver unas ruinas bellamente conservadas.
Se puso debajo de la sombra que proyectaba el árbol y miro lo alto e imponente que era, ¿Cómo cuánto media? Tal vez como unos 8 metros.
Una rafaga de viento hizo que agachara la mirada y abrazara su cuerpo. El viento ya comenzaba a ser frío, demostrando que el invierno estaba a la vuelta de la esquina.
El sonido de una ventana zumbando hizo que se diera vuelta y mirara por donde provenía. Al no ver nada comenzó a caminar más allá del jardín, más exactamente al final, no muy lejos de donde se encontraba el árbol. Al irse acercando se dio cuenta que si, efectivamente había un ventanal en la pared que se encontraba abierta y que por culpa del fuerte viento había comenzado a zumbar.
Estiró la mano y tomó ambos pestillos, listo para cerrarlas pero cuando volteo la mirada se dio cuenta que no se encontraba solo.
Una chica.
Una chica se encontraba tranquilamente dormida usando sus brazos como si se trataran de almohadas. No podía verle la cara ya que miraba hacia la otra dirección. Otra rafaga de viento hizo que las ventanas zumbarán y que él bajara la cabeza para protegerse del viento.
Pudo ver como los sedosos cabellos de la chica se mecían al compás del viento. Era como si danzaran en una bella pieza de vals.
Ante el repentino frío, la chica soltó un pequeño quejido y se movió, haciendo que Naruto se asustará, temiendo de que se hubiera despertado. Sin embargo, solo se acomodo, mostrando por fin su cara.
Piel tersa y blanca, pestañas largas y abundantes, nariz pequeña y respingada, finos labios de un bello tono rosa pastel y unas mejillas invadidas de un rojo que las adornaban. Tal vez por el frío, pensó.
Por algún motivo, sintió curiosidad ante la chica. Solo curiosidad, preguntándose qué era lo que hacía ahí dormida tomando en cuenta que ya la mayoría se debe de haber ido a sus casas.
Apoyó su peso en el marco de la ventana y alzó su cuerpo para pasar fácilmente entre la ventana. En silencio, miró detalladamente a la chica dormir. Por extraño que parezca, su figura, su silueta, ella, resultaba enigmático mirarla. Era como si no pudieras o no quisieras apartar la mirada de ella. Algo, algo que desconocía te atraía a ella. Tal vez por la manera tan calmada y relajada que dormía, dando una vista placentera.
Otra rafaga de viento paso por la ventana, impactando contra su cuerpo, haciendo que se abrazara por culpa del frío. Escucho como la chica soltaba otro quejido y se volvía a acomodar.
- Hpm...- Achino los ojos y miró con más detalle a la chica y fue cuando se dio cuenta que era la misma chica de ayer. La chica que había olvidado su cartera.
Apresurado, tomo su mochila y sacó de su interior la cartera. Por suerte la había traído. Luego, solo se le quedó mirando, debatiendo si despertarla o no. Frunció el ceño en duda, no sabía si era buena idea despertarla. Tenía malas experiencias al despertar a alguien, Sasuke siempre lo golpeaba, Sakura tambien, Ino también, ¡Hasta su madre lo golpeaba por despertarla!, no, mejor no. Solo dejaría la cartera aun lado de ella y se iba a ir. Si, eso iba a hacer.
Se sobresaltó al escuchar el sonido de un teléfono en llamada. Busco con la mirada y se dio cuenta que no había nadie más que ellos dos. El sonido provenía de el bolsillo de su chamarra escolar. Con un poco de duda, se acercó y sacó con cuidado el teléfono del bolsillo. En la pantalla claramente pudo ver la palabra de "Mamá".
Era su madre, lo más seguro preocupada al ver que no llegaba, ya que, ya tenía más de media hora de que había terminado la escuela. Estiró la mano con duda, no muy seguro de despertarla, pero el insistente sonido de la llamada hizo que al final tocará con delicadeza su hombro y la meciera.
- Oye, la escuela ya termino. Te están llamando.- La sacudió un poco más fuerte al ver que no se despertaba.- ¡Oye!- Era de naturaleza escandalosa e impaciente, así que al ver que no resultaba comenzó a llamarla de manera escandalosa.
Poco a poco los ojos de Hinata comenzaron a abrirse, acoplándose a la repentina luz que la invadía. Soltó un bostezo mientras estiraba los brazos y las piernas, le dolía el cuello y se sentía desorientada.
- ¡Por fin despiertas!
Ante la repentina voz, dio un salto de su asiento y volteo a ver de donde provenía la voz. Grande fue su susto al tener el rostro de un chico tan cerca del suyo. Prácticamente a solo centímetros. El color rapidamente subio a sus mejillas, adornando tiernamente sus mejillas de un rojo escarlata.
- Y-yo, e-eh, b-bueno...- Sentía que su cabeza daba vueltas, su respiración se había acelerado y de pronto sentía calor en todo su cuerpo.
- Ya era hora de que despertaras, te están llamando y ya es tarde.- Mostró su teléfono en donde la hora se podía ver, ya que, la llamada ya se había cortado.
- ¡Las tres!- Se sobresaltó alterada al ver la hora que era.- ¡Ya es muy tarde!
Se puso de pie y comenzó a recoger sus cosas bajo la atenta mirada de Naruto, que solo la miraba extrañado.
- ¡Mu-muchas gracias p-por despertarme!- Dio una pequeña inclinación y apresurada se dio la vuelta para irse corriendo a su salón por sus demás cosas.
- ¡Espera, tu...- Pero fue demasiado tarde, ya se había ido.- Tu teléfono...
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Corría por los pasillos apresurada, tratando de llegar lo más rápido posible a el salón. Sus padres la iban a matar. Sin duda debían de estar preocupados por su retraso, más cuando ni siquiera había llamado para decirles que iba a llegar tarde y encima que no respondía el teléfono.
Al llegar al salón rápidamente llegó a su pupitre y apenas llegó a su lugar se detuvo abruptamente al ver la escena que tenía en frente.
- M-mis... mi-mis cosas...- Miro horrorizada como todas sus cosas estaban destrozadas y desacomodadas. Su pupitre estaba completamente sucio, lleno de palabras ofensivas escritas sobre el.
Lo rodeo y miro como sus cosas que habían estado dentro de su mochila estaban esparcidas por el suelo. Su estuche para lapices estaba abierto y las cosas que habían estado dentro regadas por todo el lugar. Sus libros estaban abiertos sobre el piso totalmente maltratados y sus demás cosas estaban igual de destrozadas.
Apretó con fuerza los puños, sus pupilas temblaban, su pecho subía y bajaba de manera rápida, sentía un nudo en la garganta y una presión axfisiante en el pecho que le impedía respirar bien.
Rabia, impotencia, era lo que sentía en esos momentos. Se sentía tan impotente y patética, sentía que en cualquier momento las lágrimas correrían por sus mejillas y no por la tristeza, sino por la impotencia que sentía.
Otra vez, otra vez había permitido que esto pasara. Otra vez había permitido que la humillaran como si se tratara de un objeto sin valor, como si no fuera un humano.
Apretó los labios y cerró los ojos con fuerza para impedir que las lágrimas salieran, pero ya era demasiado tarde, el rastro de lágrimas recorría con insistencia sus pómulos.
Se agacho y comenzó a recoger todo, con la cabeza gacha mientra que pequeños hipidos salían de su garganta. Se negaba a llorar de manera tan lamentable. No iba a seguir despreciándose más de lo que ya lo hacía. Metió todas sus cosas en su mochila y del bolsillo de su falda saco un pequeño pañuelo que siempre cargaba con ella por si las dudas. Lo colocó en su pupitre y comenzó a pasarlo por todo el lugar, limpiando todo rastro de plumón que había en el.
Estaba tan metida en ello que no escucho los pasos escandalosos que se escuchaban fuera del salón.
- ¡Oye!- Exclamo con fuerza mientras abría de un portazo la puerta, haciendo que Hinata soltara un pequeño grito por el susto.
- ¿Q-que ne-necesita?- Lo volteo a ver mientras apretaba con fuerza el pañuelo en sus manos.
- Te fuiste tan deprisa que ni siquiera me dejaste devolverte tu celular.-Le estiro el celular una vez estuvo a un lado de ella.
- Oh, g-gracias.- Lo tomo mientras se colocaba en una posición en donde Naruto no podía tener una buena visión de su pupitre.
- ¡Oh, antes de que se me olvide!- Hinata miro confundida como Naruto esculcaba de manera frenética su mochila. A los segundos, de ella sacó una cartera que inmediatamente reconoció.
- ¡M-mi cartera!
- Si, la otra vez la encontré tirada. Tenía adentro tu credencial del colegio, por eso se que es tuya.
- Gracias.- La tomo con los dedos y se le quedo viendo llena de alivio.
- No hay de que. Bueno, hasta luego.- Se despidió con la mano y se giró sobre sus talones para comenzar a caminar a la salida.
- ¡Di-disculpa... eh...- Su voz se hizo débil al tener la mirada de Naruto sobre ella.- ¿Co-cómo te llamas?- Bajo la mirada nerviosa ante la mirada que Naruto le daba.
- No lo recuerdas.- Se sintió algo ofendido pero lo entendía ya que era la segunda vez que hablaban.- NA-RU-TO.- Lo deletreo de manera en que sus labios se movieran de manera exagerada.- Recuerdalo.
- ¡S-sí, lo siento...!
Naruto alzó una ceja confundido al ver su extraño comportamiento, es como si le tuviera aprensión. ¿Tanto miedo daba?
- Oye, ¿Te doy miedo?
- Eh...- Lo miro confundida.
- Es que no dejas de temblar como si te trataras de un Chihuaha, tartamudeas como si me tuvieras miedo y todo el tiempo desvías la mirada. Eres una chica muy rara.- Era de naturaleza torpe y directa, es por eso que no se midió al decir sus palabras.
- Y-ya veo... lo siento.- Bajó la mirada desanimada. Un poco lastimada, pero ya estaba acostumbrada.
- ¿Por qué te disculpas?
- B-bueno.. yo...
- Si que eres rara.- Alzó la mirada hacia el techo tratando de recordar algo. Ante dicha acción, Hinata lo imito, preguntándose qué era lo que veía.- Hi...Hinata... verdad.- Bajo la mirada mientras lo decía en tono dudoso.
- Aun lo recuerdas.- Lo miró asombrada.
- Si, bueno, en tu credencial venía. No sabia que eras de la familia Hyuga.- Se cruzó de brazos y la miró con curiosidad.
- Si, bueno...- Desvió la mirada. ¿Como decirle que era la hija mayor del actual presidente y en consecuencia la futura cabeza?- Y t-tú... eh... eres de la familia Na-namikaze.
- ¡Exacto!
Ambos guardaron silencio. Hinata no tenía nada más que decir y a Naruto no se le ocurría nada, algo que era extraño ya que siempre tenía algo de qué hablar ya sea algo irrelevante o tonto pero siempre podía dar una charla amena con alguien. Era de naturaleza sociable, era raro que no supiera tratar con ella.
Soltó un suspiro mientras miraba de manera nervioso todo su alrededor, como si no supiera hacer otra cosa. Por su parte, Hinata había dejado recargado su cuerpo sobre su pupitre, evitando que Naruto lo viera. Aun podia apreciarse sobre el algunas palabras. No quería que él lo viera.
- ¿Qué escondes detrás?- Pregunto extrañado Naruto mientras trataba de mirar detrás de Hinata.
Ante sus pregunta, entro en panico. Movió de manera frenética sus manos detrás de ella, tratando de ocultar lo que había.
- ¡N-nada!
Naruto alzó una ceja confundido, sin entender su comportamiento. Justo cuando iba a comentar el sonido del teléfono de Hinata lo interrumpió. Hinata lo tomo aun tratando de esconder su pupitre.
- Bueno.
- ¡Dios! ¿Por qué no contestabas las llamadas?- Preguntó su madre con un toque de reproche y alivio, haciendo que Hinata se sintiera culpable.
- L-lo siento. Me quede dormida en la biblioteca, por eso no contestaba las llamadas.
- No importa, solo ten cuidado. Y es mejor que regreses, tu padre está muy preocupado.
- Si, lo hare. Nos vemos.- Colgó la llamada, alzó la mirada y vio como Naruto se le quedaba viendo, haciendo que volviera a bajar la mirada.- Y-yo ya me tengo que ir y... eh... bueno...
- ¡Ah, sí, claro...! Nos vemos... después.
- Si.- Le sonrió de manera tímida y después se dio la vuelta para tomar sus cosas y de manera rápida borrar lo que estaba escrito sobre su pupitre.- Bye.- Se volvió a despedir cuando paso por su lado y dándole una vaga pero tímida sonrisa abandonó el salón.
Naruto permaneció parado unos segundos viendo por donde se había ido Hinata, por una extraña razón, se sentía incómodo y aliviado a la misma vez. Incómodo por la situación que había experimentado al estar con Hinata a solas y aliviado por ya no sentir ese sentimiento. Era raro, nunca se había sentido de ese modo con una persona. Siempre había tenido una gran facilidad para hablar y tener algo que hacer cuando conocía a una persona nueva, pero con ella era diferente. Era como si estuviera en blando, como si no pudiera moverse por miedo a hacer algo mal, como si temiera decir o hacer algún movimiento que la asustara. Era como una gato asustadizo. Siempre evadía el contacto visual, siempre veía el suelo como si fuera la gran maravilla, tartamudeaba, siempre tiene la mejillas sonrojadas como si todo el tiempo estuviera resfriada.
Era raro. Era la única manera en lo que podía describir cuando estaba con ella. Era como estar en un ambiente desconocido. Como si se saliera fuera de su confort.
Tal vez eso era. Ella era alguien serena y retacada, él, él era hiperactivo e inquieto. Un alma salvaje. Tal vez esa era la razón por la cual no podía comportarse como lo hacía con los demás. Sus personalidades eran completamente opuestas, polos opuestos se podría decir. Su comportamiento era algo que tal vez a la chica le ha de parecer rudo y brusco, tal vez por eso le tenía miedo.
Eran completamente Opuestos.
- Hyuga Hinata...- Susurro su nombre en un susurro. Por alguna extraña razón, esa chica le atraía de una forma desconocida.
¿Curiosidad? No lo sabía y no le importaba..., por el momento.
Se ajustó la correa de la mochila en el hombro bien y se dio la vuelta para irse de una vez a su casa. Lo más seguro es que apenas llegara su madre lo regañaría por llegar tarde y tal vez Sasuke lo mataría por abandonarlo.
Cuando estuvo a punto de salir del salón una inmensa curiosidad lo invadió al recordar que la chica había estado tratando de ocultar algo. Un poco indeciso, se dio la vuelta y caminó hasta el pupitre que era de ella. Al llegar y verlo, se dio cuenta que estaba completamente manchado de tinta, como cuando tratabas de borrar y terminabas solo esparciendo por todo el lugar.
Achino los ojos al ver que había cosas escritas en el, casi no se veían porque estaban difuminadas pero al irlo descifrando se dio cuenta que decían palabras ofensivas.
Pudrete. Ojalá te mueras. Mosca muerta. Ciega. Ojos de bicho. Sawako. Puta barata. Perra. Lameculos. Palabras como esas eran palabras que constantemente se repetían.
Pasmado y horrorizado, miro por donde Hinata se había ido.
Esto solo significaba...
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Ok, solo diré que a partir de este capítulo comenzaré a llevar las cosas un poco más fuertes. En este capítulo lo quise hacer un poco más suave, un momento solo para ellos para que se iniciara el inicio de su relación.
En los próximos capítulos iré metiendo ya a los demás personajes que serán cruciales para la historia. Un pequeño spoiler es que habrá un poco de SasuHina. No mucho, será más amistoso que romantico.
Tratare de actualizar pronto. El próximo capítulo me está emocionando al estarlo ya estructurando, ya que, por fin entraran Sakura e Ino y por fin se verá a Naruto más interesado en Hinata. Además de que creo que habrá un pequeño acercamiento entre Sasuke y Hinata.
Ellos dos me parece que en el Manga/Anime se hubieran llevado bien al tener personalidades tranquilas y calladas. Es una lastima que Kishimoto jamás profundizara demasiado a los personajes secundarios, claro ejemplo es Hinata. Pero bueno, ya no me quejo y mejor me despido.
Hasta la próxima.
PD: Lamento cualquier error e/o incoherencia.
