Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertenece.


Demashitaa: No Hai


No todos los cambios son buenos


La lluvia caía a cantaros, tenía por lo menos medio día lloviendo, y no parecía que fuera a terminar pronto, para desgracia de tres niños conocidos como los Rowdyruff Boys.

-Maldición Brick, ¿Qué vamos a hacer? –Se quejó Butch. –No podemos quedarnos aquí para siempre, tenemos aquí medio día.

-¿Y que quieres que haga? –le respondió con fastidio. –No puedo hacer que pare la lluvia Butch.

Con esa simple pero directa respuesta volvieron a quedar los tres en silencio, solo viendo la lluvia caer, con hambre y con frío.

Boomer observó el lugar donde se encontraban. Era debajo de un puente en un parque, donde pasaban desapercibidos, lo que era bueno. Lo malo, era que al ser un lugar que no se veía, era un desastre, y lo peor era que el agua se colaba por todos lados, así que lo único que tenía seco era la mitad del cuerpo. No podrían dormir ahí, no con esas condiciones, podrían enfermarse, y lo último que tenían era dinero para comprar medicinas.

-Deberíamos buscar un lugar para dormir. –Dijo por fin el azul. –No podemos quedarnos aquí.

Brick resopló, harto de sus hermanos. -¿Y si no es aquí, donde, idiota? ¿Quieres regresar al departamento? –preguntó lo último con sarcasmo.

Boomer hizo una mueca de disgusto. Ellos habían estado viviendo en un departamento por algunos meses. Cuando ÉL fue derrotado, todos los villanos fueron esparcidos por todo Tokio, de vez en cuando, se escuchaba algún problema con Mojo, pero al poco tiempo, desapareció el también. Ahora solo quedaban ellos, pero su único propósito era destruir a las supertontas, y ellas, también habían desaparecido, justo después de Mojo.

Durante todos esos meses, ellos estuvieron rentando un departamento pequeño que pagaban con alguno que otro trabajo insignificante que conseguían (Podar césped, pasear perros…), realmente nadie quería darle trabajo a mocosos de 13 años, que probablemente destruirían el lugar. Así que cuando los trabajos se terminaron, ellos no pudieron pagar más el departamento, y terminaron por ahí, vagando en la calle.

Las dos semanas más largas y horribles de sus vidas.

-No. –respondió después de un rato de silencio. –Pero si no conseguimos un lugar mejor alguno se enfermará y no habrá medicamentos, ni doctor. Nada.

Se volvieron a quedar en silencio, esperando a que Brick respondiera algo, seguía siendo el líder al fin y al cabo.

-¿Brick? –cuestionó Butch.

-Esperemos a que baje la lluvia. –contestó, observando un poco más claro el cielo. –Después buscamos algo.

Esperaron no mucho más tiempo, y cuando el aguacero que caía bajó lo suficiente como para poder pasar y ver a tres metros frente a ellos, salieron de su refugio, buscando un lugar, por lo menos más seco.

Llegaron a lo que parecía un barrio un poco olvidado y sucio, pero que en ese momento, les serviría de mucho. Se metieron en el primer callejón que vieron, que era cubierto por los techos de las casas, y materiales olvidados de ahí, era tan pequeño, que apenas cabían los tres, pero les ayudaba a mantener el calor un poco.

La lluvia bajó aun más, siendo ahora, una simple llovizna de verano, fría y sola. El estomago de Butch rugió.

-Calla tu estomago, Butch. –Ordenó Brick.

-Tengo hambre, ¿Qué quieres que haga? ¿Qué me trague a Boomer? –cuestionó irónico. Boomer hizo un gesto de desprecio, Brick se limitó a soltar una risa irónica.

-Sería buena idea. –Rió Brick junto con Butch.

-Pero que idiotas. –Murmuró Boomer, por lo menos volvían a la normalidad, ese corto momento ameno que no tenían desde hacía meses, fue interrumpido por una sombra y una voz.

-Miren que tenemos aquí. –Los tres se levantaron de golpe, listos para lo que viniera. –Oh, no, no se alarmen. Los he estado buscando por mucho tiempo.

Los tres se miraron de reojo confundidos, ¿Acaso ese idiota estaba drogado?

-¿Quién eres? –preguntó bruscamente Butch.

-Tan impulsivo como te ves, Butch. –Los tres abrieron los ojos, ¿Los conocía? –Soy Taiga, un científico.

-¿Qué es lo que quiere?

-Tranquilo, Boomer, vengo en son de paz. Quiero ayudarlos. –el hombre sonrió de una forma espeluznante, causándoles escalofríos.

-¡Imbécil! ¿De donde nos conoces? –Gritó de nuevo Butch. -¡Y lárgate, que no recibirás nada nuestro!

El extraño hombre rió, divertido.

-Creo que no me he explicado bien. Empezaré de nuevo. Mi nombre es Taiga, soy un científico avanzado y estoy trabajando en un nuevo… proyecto.

-¿Y eso en que nos importa a mi y a mis hermanos? ¡Lárgate! –Bramó Brick, dando un paso al frente. –Estamos dispuestos a echarte de aquí, ¿Me oyes? –Ignorando todo comentario, el prosiguió.

-Pero, lastimablemente, para completar mi plan, necesito algo más, y es aquí, donde entran ustedes, Rowdyruff boys. –Los tres lo miraron desafiantes. –Vengan conmigo, les daré todo, comida, y un hogar. Poder.

Dudaron un poco.

-… ¿De qué se trata tu plan, eh idiota? –cuestionó Brick, interesado, por sus hermanos, por él. Taiga sonrió.

-Capturar a las chicas Superpoderosas Z. –Los tres bajaron la guardia al instante.

-¿Las supertontas, eh? –Butch sonrió con satisfacción.

-Vengan conmigo y les daré todo. Yo les daré el poder. Yo les daré todo. –Los tres sonrieron satisfechos, casa, comida y poder, todo a un solo precio: Capturar a las Superpoderosas. Mejor trato no les había venido.

-Hecho. –Afirmó Brick, comenzando a caminar con aquel científico, Taiga, hacia su nueva vida. Lo que no les dijo es que había reunido a todos los villanos afectados por la sustacia Z, como el tarado de su madre, Peludito y los chicos Ameba.

-Bienvenidos. –dijo el hombre abriendo la puerta del descuidado edificio.

-¡Mis muchachos, mojo!

Así que ahí se habían metido todos.

Ese día, habían firmado una sentencia terrible, probablemente, de por vida.

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~o~

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Kaoru, iba como siempre, tarde para la escuela montada en su patineta, escurriéndose entre la amontonada gente que aun le parecía una mentira que una adolescente fuera a tal velocidad en una patineta.

Kaoru bajó de la patineta una vez que estuvo en la entrada de la escuela, claro, ignorando por completo la llamada de atención que recibió por doceava vez en la semana, y corrió hasta su salón, jadeante y sudada, como siempre, encontrándose con sus amigas hablando amenamente.

-Kaoru-chan, hoy volviste a llegar temprano. –comentó Miyako, sonriente. Momoko rió.

-Ni me digas, y el de la entrada se atrevió a regañarme. –rodó los ojos, desparramándose en el asiento.

-Que modesta. –comentó Momoko.

-Gracias, es una cualidad.

-Y bien, ¿a que se debe esta fabulosa hazaña? –Kaoru gruñó, un día de estos golpearía a Momoko.

-Pasa que ayer dormí temprano porque tenía más sueño que un oso sin invernar, y hoy me levanté temprano.

-Entonces, no hiciste la tarea, ¿no?

-Claro que no, dormir es más importante que la clase de Hisu-sensei y todos los demás profesores. Además, no llegue temprano a propósito. –Una gotita bajó por la nuca de Miyako, Kaoru era tan… especial.

-Alumnos, siéntense, es hora de comenzar con la clase. –Hisu-sensei entró por la puerta, sentándose en la silla del maestro, junto a su escritorio. –Matsubara, más vale que si no trae la tarea salga del salón ahora mismo.

-¡Oiga!

-¿La trae?

-No, pero…

-Fuera.

-pero…

-Fuera.

Kaoru salió a regañadientes, maldiciendo a los cuatro vientos al profesor, dejando a la clase riendo en voz baja.

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~o~

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Bajaron al primer piso, justo en la puerta que dirigía hacia el sótano de la casa, tenían escasos diez minutos ahí, y aun no sabían porque Taiga los había mandado llamar, de lo que si estaban seguros, era que, no era nada bueno, no para ellos tres. Taiga-sama nunca salía del sótano, prácticamente vivía ahí dentro, realizando sus investigaciones y experimentos, de lo que habían escuchado alguna vez, el cuerpo humano, funciones y otra cosas extrañas.

Cada mes, mandaba llamar a alguno de los miembros del edificio, para experimentar sus teorías con ellos, como si fueran sus conejillos de Indias. Ellos ya habían perdido la cuenta de las veces que habían sido llamados, eran los que necesitaba con más concurrencia, por un simple y estúpido hecho: ellos tenían los rayos Z negros y el ADN de las chicas superpoderosas combinados (el ADN de mojo era inservible, como el mono)

Por ese simple hecho ellos eran los que más sufrían los experimentos de Taiga, ya fuera para extraer o introducir algo a su cuerpo. Miles de veces ellos habían intentado oponerse a todas esas cosas –incluyendo a los demás villanos –pero no tenían nada con que enfrentarse a él. Mojo jojo era tan idiota que cuando los creó ni siquiera les dio armas para enfrentarse, o poderes, o algo, nada, solo un calcetín, cotonetes y un popote, y cada vez que se oponían, aquello resultaba peor.

Tras estar en silencio torturándose cada uno mentalmente para saber que les haría esta vez, se rompió el silencio.

-¿Para que nos querrá ahora? –preguntó en voz alta Butch con los brazos detrás de su nuca.

-No lo sé, pero es un fastidio. Espero que esta vez nos ponga suficiente anestesia, siquiera. –dijo de mala manera Brick.

Los tres quedaron en silencio, recordando sus múltiples operaciones.

-No puede hacernos daño, por lo menos no tanto. –dijo al aire Boomer, mientras sumiéndose en sus recuerdos logró recordar que algunas veces que la anestesia no era la suficiente, Taiga repetía varias veces que eran sus elegidos.

-¿Porqué lo dices, idiota? –Brick levantó una ceja y el rubio se limitó a encogerse de hombros.

El rubio se hizo el desentendido.

-No lo sé.

-Si que estás idiota, Boomer. –Rió Butch, pero él lo ignoró, y justo después, Taiga apareció tras la puerta del sótano, observándolos largo rato.

Brick bufó con frustración.

-¿Qué nos ve, eh? –se quejó Butch con incomodidad.

-Mis niños, ha llegado la hora. –Los tres miraron confusos su extraña sonrisa. –Hoy empieza el inicio de nuestra venganza, hoy cumpliré por fin mi promesa.

Los ahora adolescentes se miraron confusos, ¿Se refería a…? Dirigieron de nuevo sus ojos a aquel hombre, que les confirmó una vez más con la mirada, estaban en lo correcto. Ese día su vida cambiaría, si todo salía a lo planeado.

Los tres sonrieron felices, disfrutando la promesa futurista desde antes de haber comenzado, y por primera vez en esos tres años, ellos no se opusieron a lo que fuera que Taiga les fuera a hacer esta vez. Sin más que decir, subieron uno a uno a la camilla correspondiente, como acostumbraban a hacerlo cada vez que bajaban al sótano, sintiendo como la anestesia les era inyectada, y esta vez, fue suficiente.

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~o~

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Hisu sensei salió del salón después de habar dejado su infaltable tarea, dejando por fin entrar a Kaoru, que ni se inmutó en mirarlo, indignada.

-Y, si mañana no trae la tarea, Matsubara, la volveré a sacar, ¿Quedó claro? –La muchacha lo ignoró estoicamente, dirigiéndose a su lugar con sus amigas, que cuchicheaban de algún chisme que Momoko seguro habría escuchado recientemente.

Se sentó de sopetón en su lugar, llamando la atención de ambas, que rieron divertidas, claro, Momoko más escandalosamente que Miyako.

-Odio a Hisu, les digo. Como el me odia a mi, mi vida escolar es horrible. –se quejó, desparramándose en la silla.

-Si hubieras hecho tu tarea, no te habría sacado.

-Sí, sí, sí, me da igual. –hizo un gesto con la mano. –Como sea, hoy tampoco haré su tarea. –dijo orgullosa. Las otras dos negaron, así que decidió justificarse. -¿Qué? Aun tengo pesadillas.

Las otras dos fueron callando poco a poco, hasta que Miyako tomó la palabra.

-¿Aun? – asintió. -¿La misma…?

-Si.

Momoko se irguió en su lugar, ¿Por qué? ¿A que se debía? No entendía porque las tres de repente compartían la misma pesadilla, estaba segura, que algo, no andaba bien. Lo presentía, desde las primeras veces que despertó en la madrugada con ese sentimiento de impotencia y desesperación.

-Chicas, esto… comienza a preocuparme. –habló. Miyako la miró.

-¿A que te refieres?

-A la pesadilla, ¿a que más?... no es normal que tengamos tantas pesadillas. –La rubia ladeó la cabeza, pensando unos momentos.

-Yo creo que es por la película, Momoko-chan. –Kaoru asintió dándole la razón a Miyako. La pelirroja negó.

-Pero, ¿Lo mismo? –Volvió a negar. –Esto no es normal.

-¿Entonces a que crees que se deba, si no es a eso? –Preguntó Miyako, dejándola pensativa.

-No lo sé, pero… me preocupa. No es normal. Ya van varias veces que lo sueño en los últimos meses.

-¿Y porque no nos habías dicho nada?

-No quería preocuparlas, Miyako. Pensé que solo era una pesadilla cualquiera… pero viendo que ustedes la han tenido también… no sé que pensar.

Kaoru frunció e ceño cuando Miyako pareció darle la razón a Momoko con la mirada.

-Pues yo no le hayo una razón lógica. –dijo la verde, pasando sus brazos a la nuca. –Bueno, creo que sí, de hecho. Tú –señaló a Momoko. –Eres una dulcemaniaca, lo que explica tus múltiples pesadillas. –La pelirroja la miró mal. –Y tú y yo, Miyako, estamos asustadas, simple, sencillo, resuelto. Aunque yo no estoy tan asustada, eh, solo para aclarar.

-Pero no creo que…

-Miyako, es lo más lógico y coherente, o, ¿Acaso un mounstro de tres piernas y cuatro ojos sale de nuestro armario para atormentarnos? La respuesta es no, así que yo me quedo con la primera opción. –dijo regresando sus brazos a la nuca, desparramándose en el asiento.

-Pues yo creo que se trata de algo más. –La rubia asintió, dándole la razón a su amiga. Kaoru rodó los ojos.

-¿Cómo que?

-Qué no sé. –renegó fastidiada. –Pero no es…

-Normal, sí, sí, ya entendí. –terminó la oración, restándole importancia a las palabras de su amiga. Mientras, Momoko bufó, picoteando el escritorio con su pluma.

-Piensa lo que quieras, Kaoru. –Comenzó la pelirroja. –pero yo no estoy tranquila, y averiguaré esto, con, o sin tu ayuda. –Kaoru bufó, Momoko se seguía creyendo una súper heroína, y eso le cabreaba.

-Chicas…

-Despierta, ¿quieres Momoko? –Espetó con enojo Matsubara. –No te comportes como si una estúpida pesadilla fuera un complicado crimen que resolver, que no lo es.

Momoko apretó la mandíbula, había entendido completamente el doble sentido en aquella oración.

-¿Qué quieres decir con eso? –Kaoru frunció el ceño.

-¡Que despiertes! Sigues viviendo en tu estúpido mundo de cómics y súper héroes, y esto, Momoko, no es nada más que una estúpida pesadilla, que en una semana será historia, igual que las chicas superpoderosas. Punto. No le des más vueltas al asunto, han pasado ya tres años, ¡madura y olvídalo! –Cerrando por fin la boca y dejando a Momoko furiosa, regresó su atención a su comida. Odiaba que Momoko se comportara como si aun fueran las chicas superpoderosas, como si aun todo lo que las rodeara fuera un crimen, y ellas, tuvieran que resolverlo.

Nunca lo admitiría pero era doloroso.

Era doloroso recordar.

-¡Esto no tiene nada que ver con las chicas superpoderosas, Kaoru! –gritó –Es realmente algo que no esta bien, y si no lo quieres ver, no es mi problema, ya te lo he dicho. ¡Lo averiguaré con o sin tu ayuda!

-¡Qué no es nada que tengas que resolver, entiende! –gritó parándose de su asiento.

-¡Chicas, basta ya! –El grito de Miyako las hizo su girar su cabeza, aun molestas. La rubia, por primera vez en años fruncía el ceño, enojada.

-¡Dile a ella, vive en el pasado!

-¡Cierra la boca!

-¡Jovencitas!–Esta vez, fue la voz de la maestra la que las hizo callar abruptamente.

Miraron como todo el salón centraba su atención solo en ellas, o más bien, su discusión sobre las ex heroínas que sin más desaparecieron de Tokio: las chicas superpoderosas. Se miraron entre ellas y luego a la maestra, que al parecer, había sido la única que no se había dado cuenta del pleito, pues parecía molesta. Muy molesta.

-La clase empezó hace casi diez minutos, si su discusión es tan importante, tienen todo el derecho de salir que mi clase. Aquí nadie le grita a nadie, menos para interrumpirme.

-Lo sentimos mucho, Kira-sensei. No volverá a pasar. –Se disculpó Miyako por las tres, sentándose en su lugar.

-Eso espero, porque no pienso tolerar situaciones de este tipo, ¿se ha entendido? –Las tres asintieron y retomaron su lugar, sintiendo todas las miradas sobre ellas y escuchando detrás los susurros sobre "las chicas superpoderosas", habían estado muy cerca.

Momoko observó a sus amigas, que estaban igual de molestas que ella misma, se maldijo por su estupidez, comenzando a copiar lo del pizarrón.

-¿Escuchaste? Dijeron algo de las Powerpuff Girls… ¿Crees que las… conozcan?

-Claro que no, ¿Cómo esas las van a conocer?

Suspiraron. Sería un largo día en la escuela.

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~o~

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El hombre sonrió. Una sonrisa de esas que expresan más que mil palabras, más que mil regalos, que expresan más que todo. Y eso era lo que expresaba esa sonrisa al observar a los tres adolescentes. Todo. Venganza, Poder. Todo.

Por fin, después de tantos años de haber soportado las criticas, los ataques y menosprecios de la gente, por fin pagarían. Todos y cada unos de ellos como debían. Principalmente esas estúpidas mocosas, que alguna vez, impidieron que sus planes se llevaran a cabo. Ese día que por su culpa todo se había ido al retrete. Ese día que por su culpa, fue tachado de loco.

Aun con esa sonrisa espeluznante pintada en el rostro, caminó alrededor de las camillas donde reposaban sus tres pequeños, como el solía llamarlos, aun con los efectos de la anestesia sobre ellos, debido a la reciente operación a la que habían sido sometidos.

No una operación cualquiera como las que les había practicado antes, no. Esta había sido muy diferente. Completamente.

Y había dado resultado.

-Todos pagaran… todos. –Susurro para si mismo, convenciéndose de ese hecho. Había llegado el día, todos pagarían. Todos.

Con cuidado comenzó a mover las camillas, los chicos pronto despertarían, y no quería que vieran su laboratorio secreto. Nadie lo conocía. Arrastró las tres camas hacia el estrecho pasillo de daba hacia el ascensor de redes, subiendo camilla por camilla., una vez que las tres estuvieron arriba, se dedico a acomodarlos justo como cuando los metió a su sala de operaciones.

Súbitamente, recordó el día en que los encontró. Había tenido tanta suerte. Los había estado buscando por muchísimo tiempo y a cambio había recibido a toda la panda de estúpidos intentos de villanos afectados con rayos z negros, pero aquel día, al fin, los había encontrado, desde aquel día que los escuchó desde la radio del manicomio en el que lo habían encerrado, no había hecho otra cosa más que buscarlos. Ese día todo había cambiado.

No podía esperar a que despertaran y ver de lo que eran capaces.

Pero sacando paciencia de sabrá-Dios-donde esperó hasta que comenzaron a despertar.

-… ¿Qué… qué pasa?

Tras escuchar la voz de Birck, seguramente buscando a sus hermanos se levanto a paso lento, invadiendo lentamente el espacio visual del pelirrojo, que con trabajos por la gran cantidad de anestesia, pudo enfocarlo.

-¿T-Taiga-sama? –Al hombre incluso le pareció que su voz ahora era mejor.

-Al fin despiertas.

-¿Mis hermanos? –El hombre rodó los ojos.

-Ellos están bien, aun siguen dormidos. –El pelirrojo comenzó a reincorporarse.

-Pero que… -Un golpe se escuchó y los otros dos giraron su vista a las camillas, donde en una Boomer espabilaba mientras se agarraba la cabeza y en la otra… Butch se había caído.

-Si que estás idiota, Butch.

-Cállate, Brick.

-Maldita sea, se acaban de levantar, ¿quieren callarse?, hermanos míos tenían que ser… me duele la cabeza.

-Tranquilo, son efectos secundarios, niño. –Al escuchar su voz, Boomer dejó de tomarse la cabeza, Brick y Butch dejaron de pelear y miraron al hombre, quien comenzó a reír satisfactoria y raramente.

-Lo prometido… es deuda. –dijo. –He pagado la fianza. –añadió, mientras los señalaba, haciendo que se miraran a ellos mismos, sorprendiéndose en el proceso.

-¿Qué rayos…?

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~o~

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Miyako miró a sus amigas tensamente, aun no habían logrado contentarse, y era la hora del receso.

-Y esa es la tarea para el día de mañana, sin falta. Pueden salir a su receso.

El bullicio no tardó en escucharse, pero ellas se quedaron guardando sus cosas y sacando lentamente su almuerzo, queriendo aplazar el mayor tiempo posible la disculpa que se debían. Miyako fue la primera en acercarse, siendo seguidas de las otras dos, sin embargo, se quedaron en un incómodo silencio, esperando que alguien hablara.

-… chicas… disculpen. –Habló Miyako, como siempre primero.

-No Miyako-chan, tu no debes disculparte, en cualquier caso, somos Kaoru y yo, no tú.

-Momoko tiene razón. –Debatió Kaoru. –Nosotras siempre estamos discutiendo.

-Así es. –Momoko y Kaoru pararon de hablar, dando por terminada la plática, sin embargo, Miyako las seguía mirando expectante e interesada, señalándoles con la mirada que algo faltaba.

-Bueno… se nos acaba el receso, vámonos, vámonos. –Momoko comenzó a caminar con Kaoru siguiéndole detrás.

-Claro, estoy harta.

-cof cof. –La pelirroja y la morena pararon al escuchar la tos más que fingida de Miyako, quien las seguía mirando con una linda sonrisa. Se miraron de reojo varias veces, dándose por vencidas.

-Bien. –Dijeron ambas girándose para quedar una frente a la otra con mala cara.

-Eh… bueno, dadas la circunstancias… supongo que… lo siento. –dijo Momoko apenada.

-Si, si, te perdono. Ahora vámonos.

-cof, cof. –parando su trote de nuevo, suspiró, Miyako podía llegar a ser muy perseverante. Así que no le quedó más remedio que girarse de nuevo para con Momoko que ahora la veía con cara de pocos amigos. Se tragó su orgullo con mucha dificultad, pero lo logró.

-Hmp…disculpa. –tras sonrojarse la pelinegra giró su vista hacia la puerta, dejando a Miyako sonriente y a Momoko con el autoestima arriba de nuevo.

-Yo sabía que no era necesario forzar la disculpa, ¿no, chicas? –habló alegre la rubia, caminando hacia ella mientras las dirigía hacia la cafetería.

-Sí, sí, lo que digas.

Momoko y Miyako rieron más calmadas, sin embargo, justo en ese presiso momento las tres sintieron una extraña sensación en el pecho que decidieron guardarse, por ahora ya tenían suficiente de peleas.

Pero algo les decía, que serían días pesados.

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~o~

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Todos analizaron a los adolescentes de arriba hacia abajo, con asombro y no creyéndose lo que veían. Se veían geniales, poderosos, e incluso, majestuosos, algunos se limitaban a mirar con envidia. Les hubiera encantado estar en el lugar de esos tres mocosos buenos para nada, que lo único bueno o servible que tenían dentro de ellos, era el ADN de las superpoderosas, gracias a eso, se habían logrado esos maravillosos resultados.

Eran prácticamente unos supervillanos. Los mejores que hasta ahora se habían visto afectados por los rayos Z negros. Eran la contraparte oscura de las Chicas Superpoderosas, ¿Qué mejor que eso? Nada más poderoso, era como tener a las superpoderosas de su lado.

Aunque como siempre, su brutalidad siempre les quitaba lo bueno que podían tener.

-¡No seas idiota, te digo que el mío mola más!

-¡Estás loco, soy el mayor, por lo tanto el mío mola más!

-¡El azul es color de hombres! ¡Mola más el mío!

El pleito esta vez había iniciado por ver que arma era la mejor y más guay de las tres: la bara de Butch que de la nada tomó forma de bate de beisbol, las maquinas de electroshok de Boomer o la luz roja que desprendían las manos de Brick.

-Malditos niñatos, salieron con suerte. –As pateó el piso.

-No me importa que tan poderosos sean, esto sigue siendo de mi propiedad. –habló peludito, orgulloso.

-Muy bien, esos son los niños de mami, mojo.

Aquello era fantástico, hasta su vestimenta había cambiado. Ahora su ropa les daba un aspecto de más madurez (cosa que no era así, por supuesto).

Su traje consistía en un pantalón negro y un cinturón con su color correspondiente, una chaqueta negra, más ceñida que al antigua que tenían, que en los bordes, al igual que su cinturón tenían su respectivo color en un color más oscuro que el anterior, que les daba un aspecto más varonil, y en la esquina izquierda, a la altura de su pecho, una R representando su nombre "grupal".

Se veían realmente bien.

Malditos mocosos.

-¡Yo soy el líder y por eso mola más el mío!

-¿Quién murió y te nombró el líder, Brick? ¡Mola más el mío!

El griterío y los pleitos inútiles de los adolescentes seguían expandiéndose a lo largo del enorme y viejo edificio, lo que le indicó al científico que ya todos estaban reunidos, admirando, o, envidiando, la nueva novedad. Momento perfecto para dar la noticia y todos sus planes.

Justo cuando llegó al piso de los tres más jóvenes, el último, observó casi con impaciencia a los tres, que parloteaban y se golpeaban entre sí, entre el círculo de los demás inútiles que habían dejado su piso para ver el "arguende". Perfecto. El mismo revuelo que causarían en cuanto regresaran a las calles.

-Pupilos. –Llamó, y, como de costumbre, cada vez que su presencia se sentía en alguno de los pisos, todos los que estuvieran presentes callaban y ponían atención, sumisos, justo como ahora.

Taiga sonrió maquiavélicamente y pasó sus brazos detrás de su espalda, dando pasos lentos hacia ellos, que ahora, estaban formados en dos filas algo esparcidas y desordenadas, pero suficiente para verlos a todos. Los tres mocosos al frente.

-Hoy, por fin, después de años de buscar y buscar, inicia lo que tanto buscamos: Nuestra venganza.

Todos supieron instantáneamente a que se refería. Desde que todos los villanos fueron esparcidos por toda la ciudades, débiles y sin poder para seguir luchando, el reunió a cada uno en ese edificio, con un único propósito: Juntar todos los rayos Z negros posibles y encontrar al villano perfecto, el más poderoso, que con su ayuda, el se hiciera invencible e hiciera pagar a esas chicas por lo que le habían hecho. A cada bando le había dado un determinado piso del enorme edificio (conforme fueron llegando) y a cambio de vivienda y comida, ellos (voluntariamente a fuerzas), se permitían ser conejillos de indias. Todos sus experimentos eran probados en los infectados que había reunido, para ver que afectos tenían con los rayos Z negros que corrían por sus venas.

Hasta hoy, había encontrado lo que quería. La contraparte perfecta de esas estúpidas.

-Yo sabía que me serían útiles, mis niños. –Dijo, más para él que ara todos, en su mundo. –Nuestros planes comienzan hoy.

-Taiga-sama, ¿Podría explicarse mejor? -preguntó con confusión.

-Claro, claro mi querido As.

Todos esperaron pacientes, pues el hombre en cuestión, duró algunos minutos sin hablar, como si estuviera festejando en su interior.

-Como todos saben, todo esto, tiene un propósito, un solo propósito: Destruir, denigrar, acabar y extinguir a las chicas superpoderosas. –Todos asintieron. –Nadie mejor para ayudarme en mi misión, que ustedes; mortales enemigos de esas niñatas, y que mejor que infectados con los rayos Z negros, ingrediente primordial de las tres.

-Pero…

Ignorando todo comentario, él continuó.

-He monitoreado a esas tres durante los últimos tres años, y conozco cada parte de su vida: Sus superpoderes fueron limitados, van a la escuela, tienen una vida normal. La cual ha llegado a su fin. Al parecer, el profesor Utonio, se encargó de programar algún artefacto que desconozco para que solo puedan transformarse ante la presencia de rayos Z negros dentro de Tokio. Es aquí donde entran ustedes.

-¿Cómo?

Él sonrió.

-Volverán a la ciudad. –La cara de alegría que expresaron todos, expresaba la misma frialdad de aquel hombre. Esta vez, eran más fuertes, si bien no habían llevado ninguna clase de entrenamiento especial, las sustancias y experimentos de Taiga de alguna manera los habían hecho mucho más resistentes y un poco fuertes de lo que ya eran. –Serán villanos de nuevo, la ciudad estará en peligro otra vez, activarán los poderes de las tres. Volverán a ser las chicas superpoderosas.

-Eh… pero jefe… ¿Para que querría usted eso? –cuestionó sombrerón, idiotamente, sacando de sus casillas al hombre.

-¡No seas idiota! ¡Las necesito transformadas, poderosas! –bramó, molesto. -¡Necesito su poder al máximo!

Uno que otro en el lugar se encogió en su lugar, entre ellos, Boomer, que era uno de los que más pavor le habían cogido al hombre.

-Es aquí, donde entran ustedes, niños. –Instantánemente, todos supieron que se refería a los Rowdys.

-¿Qué? ¿Por qué? –cuestionó Butch, sin entender.

-¿Qué tenemos que ver en esto? –continuó Brick. Boomer se mantuvo al tanto, el comenzaba a entender los extraño planes de Taiga.

-Ustedes son los más importantes y de los que depende si esto fracasa o funciona. –Dijo, alzando la barbilla. –Se infiltraran en la vida de esas niñas.

-¿¡Qué!? –fue el grito de Butch y Brick, sorprendidos, Boomer se limitó a suspirar, ya lo veía venir.

-Se meterán en la vida de las mocosas esas, y las atraerán a mí. No me importa que tengan que hacer para lograrlo, pero lo harán.

-¿Pero porque nosotros? –cuestionó el rojo, molesto. No quería respirar su mismo aire.

-Por obvias razones, Brick. Solo ustedes pueden pasar desapercibidos ante ellas y son los perfectos rivales. No hay quien mejor que ustedes. Solo ustedes pueden vencerlas. Y yo, claro esta.

A los tres les pareció una soberana estupidez, ¿Es que acaso Taiga no recordaba que habían sido sus enemigos a muerte? ¿Los peores que ellas tuvieron? Ni siquiera ÉL se comparaba con el asco que se tenían entre ellos seis. Era obvio que los reconocerían y se desataría la batalla de sus malditas vidas.

-Nos odian más que al mismo ÉL y nosotros a ellas. Nos reconocerán. –habló Boomer, que no había dicho nada. El hombre se desesperó por su idiotez.

-Son unos imbéciles, idiotas. –habló comenzando a perder la poca paciencia que tenía. -¿Qué demonios creen que hacen ellas tres? ¡Tener una identidad secreta, maldita sea! ¡Usen su cerebro, que para eso lo tienen puesto!.

-¿Quieres que tengamos una identidad secreta?

-Maldita sea, sí. –desesperó, golpeando un mueble. -¿Qué no es muy obvio? Idiotas. –suspiró. –Así que váyanse pensando un nombre, y escojan en este mismo momento un apellido. No quiero batallar.

A Mojo jojo, que hasta ahora, como los demás villanos se había mantenido al margen de todo, le brillaron los ojos.

-¡Oh, escogerán el nombre de su madre como apellido, mojo, mojo! ¡Qué orgullo! –canturreó, provocando el enojo de los tres.

-¡No seas torpe, mono apestoso! –le gritó Boomer.

-¡Nunca escogeríamos tu nombre como apellido! –continuó el verde.

-¡Idiota! –finalizó Brick, cruzándose de brazos. Ese mono le sacaba de quicio, así que tras una pelea entre la curiosa madre y los rebeldes hijos, Taiga intervino, rompiendo una silla.

-¿Y bien?

Los tres se miraron entre sí, conectándose con una mirada, como solían hacerlo casi siempre para hacer maldades y travesuras. Asintieron convencidos.

-Him. –dijeron al unísono. Mojo abrió la boca de par en par.

-¿Qué? ¡Me han cambiado por un afeminado, mojo!

-Cállate, él fue el más poderoso todos. No te compares con él, mono apestoso. –espetó Brick, mientras sus dos hermanos reían fuertemente.

-Mañana mismo asistirán a la escuela. –Volvió a interrumpir Taiga, arracncando las risas cruelmente.

-¿Qué? –Preguntaron al mismo tiempo, confundidos, ¿Escuela? -¡Pero... ¿Porque? ¡No es justo!

-¡Cállense! –Los tres pararon sus alegatos, Taiga ya estaba muy molesto. –¡No me interesa si quieren o no, los necesito cerca de ellas y punto!¡Ustedes son mis ratas de laboratorio y nada más, no tienen derecho a protestar! ¡¿Entienden?!

Los tres asintieron. Brick molesto, Butch furioso y Boomer sumiso.

-¡No me importa lo que hagan, métanse en su vida, destrúyanlas y tráiganmelas! –Y sin más, salió de la habitación.

Solamente una vez en su laboratorio, en el sótano, pudo calmarse y volver a sornieír con triunfo y satisfacción. Estaba convencido que había sido un buen cambio.

Ese día todo cambiaría.

Aunque, no todos los cambios son buenos, ¿no?


Hola ^^ Bien, aquí me tienen de nuevo con un capi más.

¡Es el más largo que he logrado escribir! Eso me emociona mucho. Y bien, por otro lado, ya se acerca más el momento del reencuentro entre los chicos y las chicas.

Chicos, díganme una cosita: ¿Le han entendido a los planes de Taiga? La verdad no sé si me he explicado bien, espero, pero tengan toda confianza de decirme sino, para explicar mejor.

Y bueno, en el próximo capítulo es el gran reencuentro, y obviamente, el romance tal vez vaya un poco lento, porque vamos, se odian mutuamente.

Otra cosita: Aquí les dejo los links del arma de Boomer y los trajes de los chicos. (solamente la de Boomer porque es la más difícil de explicar)

Arma de Boomer (maquina electroshock): . /imgres?q=Maquinas+electroshock&um=1&hl=es&sa=N&biw=1366&bih=667&tbm=isch&tbnid=uF2SVxj9a7RYQM:&imgrefurl= maquina-de-la-verdad/&docid=iDQXusxGnWjPoM&imgurl= . &w=300&h=240&ei=tZyQUImyB6OC2AW194FI&zoom=1&iact=rc&dur=0&sig=101998384479688624344&page=1&tbnh=141&tbnw=176&start=0&ndsp=17&ved=1t:429,i:72&tx=684&ty=268

Nuevos Trajes:

. /imgres?q=rowdyruff+boys+z&hl=es&sa=G&biw=1366&bih=667&tbm=isch&tbnid=u3kRx_S1CC1XJM:&imgrefurl= tema-ta_ &docid=kLJ1GawcrnTmwM&imgurl= fs71/f/2010/040/8/4/RowdruffBoys_Z_by_ &w=2339&h=1368&ei=zJ6QUOW9B8nM2AW_3IGYDg&zoom=1&iact=hc&vpx=1031&vpy=299&dur=2656&hovh=172&hovw=294&tx=195&ty=85&sig=101998384479688624344&page=1&tbnh=142&tbnw=204&start=0&ndsp=18&ved=1t:429,i:144

Losé, están enormes, pero bueno n.ñ

En fin, ya no hay más que decir, cualquier duda o comentario, pueden decírmelo!

¡Les agradezco infinitamente sus reviews!

Miss Nutella.