Título: Campamento Baker
Resumen: Sherlock no es el joven más educado, tiene problemas de conducta y para hacer sociales, fue idea de su madre meterlo en ese campamento de rebeldes (y arrastrar a su hermano en el proceso. ¿Será tan malo como los hermanos Holmes creen o habrá quienes hagan de ese campamento una experiencia entretenida para ellos?
Este fanfic participa en el reto de julio "The Camp is On!" del foro I am sherlocked.
Notas: Espero que lo disfruten, gracias por leer.
Capítulo 3.
—No puedes elegir a mis amigos, Mycroft. Estoy harto de que te metas en mi vida.
Si, el pelirrojo estaba más que seguro de que hablar con su hermano no llevaría a nada.
—No lo estoy haciendo, solo te estoy dando sugerencias, como que te alejes de Moriarty y te juntes más con John.
—John es aburrido.
— ¿Cómo lo sabes si ni siquiera le diste una oportunidad? No lo conoces. Ni siquiera le has hablado.
—Yo solo lo sé. Todos son aburridos, y unos tontos, fáciles de deducir.
—No has deducido a John todavía.
Sherlock blanqueo sus ojos con molestia y se fue de allí.
Si Jim Moriarty no se iba por su cuenta, Mycroft Holmes se encargaría de alejarlo, sacarlo de una vez por todas del camino.
.
.
—Bien. Creo que en el folleto decía claramente que ustedes debían traer algo que sea muy importante para ustedes.
— ¿Algo como mi celular? —pregunto, mascando el chicle con la boca abierta, una quinceañera, Janine era su nombre.
—No, de hecho, a lo que Greg se refiere — se metió Mike Stanford, otro coordinador— es a objetos con algún tipo de valor sentimental para ustedes.
Todos los jóvenes del campamento -que eran, por lo menos cien, o quizá más- fueron llamados a través de un parlante, todos reunidos para las actividades que los coordinadores (Greg, Molly, Mike, la dulce señora Hudson, Sebastian Wilkes, entre otros) habían preparado para que realizaran.
—Bien, por favor póngase en filas. ¿Quién quiere empezar?
Mostraron distinto tipo de cosas, collares, pulseras, cosas pequeñas.
John estaba delante de Sherlock y de Jim, quienes se burlaban de él (Jim porque decía que el rubio era muy normal, demasiado común, Sherlock porque solo quería hacerle la contra a su hermano)
El mostró una placa militar, con seriedad y después sonrió un poco.
—Wow, John, que interesante, ¿puedes contarme de qué se trata? ¿qué valor sentimental tiene esto para ti? —preguntó Greg, los animadores se ocupaban de distintas filas.
—Bueno...—cuando el rubio empezó a hablar, Sherlock le prestaba atención, no muchos chicos de catorce se interesaban en la guerra. —Esta placa es de mi padre. El está sirviendo en el ejército y algún día yo también seré militar.
—Estoy seguro de que sí. —él sonrió y lo despeino.
—No soy un niño Greg.
—Pero tienes la altura de uno.
De acuerdo, John admitía que no era el más alto del campamento, pero tampoco era bajo -o eso quería creer-
Después de eso John se apartó un poco para que pasaran los demás niños de la fila. Moriarty abrió la palma de su mano, tenía una hormiga muerta ahí.
—Es la primera cosa viva que mate en este campamento. Ese es su valor, por si quieres saberlo.
Greg se quedó con la boca abierta, de la sorpresa, no tenía idea de que decir y nació desde su pecho una sensación desagradable dentro de sí que se extendió por todo su cuerpo. Sherlock no lo admitiría, pero tampoco se sintió cómodo con lo que mostró James, no fue agradable.
—Matar está mal. —dijo con un suspiro cansado, Mycroft tenía razón: a Greg le saldrían canas muy rápidamente si seguía así.
—Pero es una hormiga.
—Es un ser vivo, tú mismo lo dijiste, —el moreno se empezó a masajear las sienes —que pase el siguiente.
Era Sherlock, tenía una mochila en la que buscaba algo.
—En un inicio iba a traer a mi Barbarroja… mi perro—le explico cuando vio su cara de confusión. — pero no me dejaron, después pensé en traer mi violín pero mi madre me dijo que se rompería. Y estaba en lo cierto, así que traje a mi segundo amigo, el primero es Barbarroja.
De su mochila sacó una calavera, al segundo todos los niños y la mayoría de los adolescentes salieron corriendo despavoridos del susto. Los únicos que quedaron ahí eran los coordinadores, algunos adolescentes mayores como Mycroft, el cual se golpeó con la palma de su mano la frente, y susurró algo como 'tenía que ser Sherlock, ¿no? Tenía que ser'.
También se quedaron ahí James y John. Al joven Holmes le sorprendió que John, siendo uno más no se haya ido de ahí como los otros.
—Así que… ¿ese es tu amigo? —Preguntó John, con una sonrisa, pero no parecía estarse burlando —No sé porque hicieron tanto escándalo.
—No lo sabes porque tú quieres ser militar o médico cuando crezcas y cualquiera de las dos profesiones tiene que ver con muerte y/o enfermedades, por lo tanto no eres fácilmente impresionable con cosas como una calavera, solo piensas que es parte del cuerpo humano, que es algo natural. Sin embargo, no eres alguien violento ni que disfrute metiéndose en pleitos, por lo que debes estar aquí por defender a alguien, un ser querido, quizá… ¿Alguien insultó a tu hermana por ser lesbiana? Eso tendría sentido.
— ¿Como…? ¿Eres adivino?
El más joven parecía ofendido.
—Yo no adivino. Yo deduzco.
—Eso fue… bueno, ¡eso fue increíble!
Justo cuando Mycroft estaba lamentándose que Sherlock hubiese abierto su parlanchina boca, se quedó atónito cuando John, en vez de insultar a su hermano, lo halago. Sherlock parecía estar igual de sorprendido que el pelirrojo.
— ¿En serio crees eso? ¿Porque… porque no me estas mandando al diablo?
— ¿Qué clase de pregunta es esa? No te estoy mandando al diablo porque eso fue… fue maravilloso. Eres brillante, no conocí a alguien que solo mirando a otra persona supiera cosas de esta.
Sherlock sonrió orgulloso, Jim no parecía nada feliz, tanto Myc como Greg estaban con la boca abierta y John tenía una sonrisa enorme y sus ojos estaban llenos de amabilidad y admiración por el chico de doce años que había resultado ser un genio.
Sherlock pensó que su hermano, por una vez, podía tener razón y que John no era tan aburrido después de todo.
