Ultima actualización del año.
Que tengais un buen final de 2014 y un buen principio de 2015.
Mil gracias por cada comentario y por todos los que leeis.
Pd. Sorry por si hay algunas faltas de ortografia ya que no me ha dado tiempo de releer y reescribir, y corregir. Lo subo asi directamente.
Richard Castle se consideraba un hombre con paciencia. Normalmente no tenía que hacer apología de ello, ni tenía que recurrir a una buena dosis esperando a que su hija pequeña -o en ocasiones a la mayor- se le pasara la rabieta.
Sin embargo, esta vez estaba siendo diferente.
Miró el reloj y suspiró. No sabía en que momento había pasado más de veinte minutos discutiendo con Sophia.
-Cariño, vamos a llegar tarde... Por favor, no lo pongas más difícil.
Sophia le miró desde el suelo, enfurruñada. Iba vestida con unos vaqueros grises y una sudadera rosa con el dibujo de Rapunzel, una de sus princesas favoritas. A un lado, aun sin calzarse tenía unas botas del mismo color que la sudadera.
Cruzada de brazos y con el ceño fruncido miró a su progenitor y negó con la cabeza haciendo que las dos trenzas que recogían su largo y castaño cabello se movieran.
-No quiero ir.
-No puedes faltar, mi amor.
-No quiero estar con Thomas.
Rick suspiró y acabó poniendose a la misma altura que Sophia, sentado en el suelo. Alargó su mano y acarició la mano de su hija.
-Escuchame, A ti te encanta hacer teatro...-sonrió- Eres como la abuela... Y como mamá.
Sophia abrió los ojos como platos.
-¿Si?
-Eso es. Te viene la vocación por esa rama familiar.
-¿Que es vocación?
Rick rodó los ojos y suspiró. Había olvidado por completo que cualquier conversación con su hija acababa en una conversación más larga gracias a la temprana curiosidad de ella y la excelente etapa en la que se encontraban en ese momento "El por qué de todo".
-Vocación es...-se quedó pensativo- Es cuando te gusta hacer algo... Y sabes hacerlo por que... Has nacido para ello. Y creo Sophi, que a ti se te da muy bien el teatro.
Sophia sonrió enseñando todos sus dientes, incluidos los dos incisivos frontales -por suerte los de abajo- que tenía algo torcidos y que con esa sonrisa deslumbrante apenas era visible.
-¿Entonces... Vamos?
-No.
-¡Sophia!-alzó molesto la voz, pensando que ya había logrado convencerla. - No puedes dejar de hacer cosas que te gustan por otras personas...
Sophia se quedó callada de golpe escuchando a su papá.
-Estaré ahí contigo, hija. Te prometo que Thomas Beckett no te molestará... ¿Vale? - le tendió su dedo meñique para cerrar el trato.
Sophia le miró con dudas pero finalmente alargó su pequeña manita y rodeó como pudo el dedo de su padre con el suyo propio.
Rick soltó el aire de sus pulmones aliviado. Por fin había conseguido convencer a su hija para ir ese sábado a la escuela y así el director González vería que son completamente capaces de ser personas civilizadas.
-¡Thomas Ephraim Beckett!-Kate utilizó su tono más serio. Estaba realmente enfadada. No le hacía ninguna gracia el comportamiento de su hijo. Había estado durante más de una hora persiguiéndolo por su apartamento.
Y eso que no era grande, sin embargo, el niño era realmente ágil y escurridizo, incluso para ella una agente de la ley entrenada.
Tom ni siquiera respondió a su nombre completo -el que su madre utilizaba cuando estaba enfadada de verdad y el que él detestaba- y siguió agarrado al sofá con todas sus fuerzas. Kate tiraba de su cuerpecito sin mucha fuerza ya que no quería dañarlo y él ponía resistencia.
-Tienes que ir.
-No-gruñó molesto- Hacia rato había dejado los lloros a un lado para hacerse el indignado- No pienso ir... Tenía que estar con Ethan.
-Ya, bueno, tu padre tiene que trabajar.
-Pues me quedaré en casa jugando con los playmobil.
-Tu eres parte de la obra, Tommy. Eres Peter Pan-masculló- Es tu obligación estar ahí... Y yo estaré contigo, bebé.
Tommy miró a su madre.
-No me encuentro bien, mami. Me duele la tripa.-hizo un puchero que se notó completamente falso-.
-Eres...-Kate abrió la boca negando- Eres un caradura, quien te ha enseñado esto?
-Javi.
-¿Javi?-exclamó Kate sorprendida.- ¿Tu tío Javi?
Tommy asintió.
-Tio Javi se la va a ganar...-bufó Kate y posteriormente se inclinó para acercarse más a su hijo. Apartó un rizo rebelde de su frente y luego acarició su tripita.
-Yo le veo perfectamente bien, señor Beckett-sin darle tiempo a más Kate bajó su rostro hasta la tripa de su hijo y le hizo una pedorreta haciendo que este soltara una carcajada y pidiera clemencia por las constantes cosquillas de su madre.
Kate acabó recostada a su lado.
-Escuchame, te prometo...-suspiró- Que luego, compraremos pizza y veremos una pelicula.
-¿Hora de Aventuras?
-Sabes que no me gustan esos dibujos, Tom, dicen muchas palabrotas.
-Ok-suspiró- mmm ¿Lego la pelicula?
-Tal vez.
-¡Siii!
Kate sonrió ante el entusiasmo de su hijo y se levantó quedando sentada.
-Pero me tienes que prometer algo.
Tommy alzó sus cejas en una graciosa mueca esperando la propuesta de su madre, la cual seguramente no le entusiasmaría tanto como comer pizza, ver una pelicula y dormir en la cama de mamá.
-Tenemos que ir a la escuela – alzó la mano deteniendo la contestación de su hijo para seguir hablando – Y tienes que portarte bien. Por favor-Kate hizo morritos- Hazlo por mi, el director Gonzalez está enfadado conmigo... Y tengo que hacer un esfuerzo, así que tu también esfuerzate por portarte bien.
-No me gusta la obra de teatro.
-Lo sé, pero a veces, tenemos que hacer cosas que no nos gustan cielo... Y así luego tener una recompensa.
-La pizza.
-Eso es.-Kate asintió y su hijo hizo el mismo gesto.
Finalmente, se levantó del sofá y buscó sus deportivas y su abrigo para que su madre le ayudara a ponérselo y acabar cuanto antes con la tortura de no solo tener que ir a la escuela un sábado por la tarde si no que además tener que aguantar a Sophia Castle.
Kate corría apremiando a Tommy, tirando de su mano casi arrastrandolo por los pasillos de la escuela en dirección al salón de actos.
Justo al torcer la esquina del pasillo de los mayores, se topó de golpe con su peor pesadilla. Richard Castle cargaba con su hija en brazos y corría lo más rápido para llegar antes al salón y así dejar en evidencia a Beckett.
-Venga, Tommy-dijo Kate agarrando a su pequeño también en brazos en un movimiento algo brusco, casi patinando.
Ambos adultos se miraron por encima del hombro mientras sus pequeños no decían nada. Eran demasiado competitivos.
Finalmente, entraron en el salón de actos abriendo la puerta de un fuerte golpe, haciendo que resonara en toda la sala y consiguiendo que todos los padres, niños y profesores que habían en ella se giraran para observarlos.
Tanto Kate como Rick aminoraron su paso tratando de disimular. Ninguno de los dos había llegado temprano ni había conseguido dejar en evidencia al otro, quedando ambos igual de mal.
Suspiraron y dejaron a sus pequeños en el suelo, donde cada uno salió corriendo para el lado opuesto.
Kate se acercó hasta el director Gonzalez, mirando el escenario donde habían un par de decorados.
Se quitó su abrigo y lo dejó sobre una de las butacas, al mismo tiempo que Rick hablaba con los demás padres haciendose el amable.
Suspiró haciendo una mueca y atendió al director mientras observaba como los pequeños niños de la clase de Tommy correteaban por entre las butacas y finalmente atendían a la profesora sobre el escenario para ensayar y practicar todos sus papeles.
-Detective, creo que podría ayudar al señor Castle a terminar los decorados-indicó el director.
-Creo que...-Kate intentó buscar cualquier excusa o cualquier otra tarea, pero ante la cara del director decidió colaborar y aceptar resignadamente.
Se acercó hasta una de las mesas donde se encontraba Castle y observó cual era la tarea... Pintar decorados. Ok. Era fácil y podía ser en silencio.
Estuvieron haciendo aquello los dos solos y en silencio durante veinte minutos. Estaba siendo una tortura de verdad, sin embargo Kate disfrutaba el escuchar a su pequeño intentar recitar sus lineas.
-Así no es... Tommy-dijo Sophia- Se dice "aquella estrella de allá BRILLARÁ".
Los chicos tenían la parte más fácil de la obra de Peter Pan en la que participaban todos los cursos. La clase de segundo año de preescolar, la de Tommy, tenía que cantar una canción, eso si todos vestidos como sus personajes... Thomas de Peter y Sophia como no, de Wendy.
Kate dejó el pincel que estaba utilizando y miró molesta hacia el escenario. Sin embargo, sabía que cualquier problema debían tratarlo entre ellos y no meterse.
Volvió a retomar su pincel y siguió a lo suyo.
-Brillará. ¡BRILLARÁ!-Exclamó la niña-No sabe hacerlo...
Kate carraspeó.
-Tu hija es un poco listilla.
Rick la miró de golpe.
-¿Disculpa?
-Solo digo... Que bueno, tienen cuatro años y...
Rick miró a Kate, luego a Tommy y finalmente el decorado en el que estaba trabajando la detective. Una sonrisa socarrona se dibujó en su rostro.
-¿Qué?
-Nada.
-¿Qué pasa?
-Bueno, que... Bueno ya sabemos de donde saca el talento Thomas.-dijo murmurando y volviendo a su tarea-o el No talento...
Kate alzó una ceja. ¿Quien demonios se creía que era aquel tipo para decir aquello y defender la actitud de listilla de su hija?
Aquello era indignante.
Kate miró alrededor suyo y comprobó que el director no estaba asi que no dudó en dar una rapida y consistente pincelada de color rojo sobre el decorado verde en el que estaba trabajando Castle.
-¿Que demonios haces? ¡Te has vuelto loca!
-Ahora el tuyo está como el mio... O no, peor... Vaya que lást...-Kate no terminó la oración que Rick ya había destrozado su decorado con pintura verde y azul.-¡Arg! ¡Te vas a enterar!
Lo siguiente que el resto de padres y niños pudieron observar fue un ir y venir de pinceladas de diferentes colores sobre todos los decorados que habían terminado tanto el padre de Sophia como la madre de Tommy.
Hasta que finalmente todo terminó con 1. El abrigo de Kate manchado de pintura. 2. Unos cuantos gritos y quejas entre ellos y 3. La llamada del director a ambos padres a su despacho.
Kate bufó para apartar su flequillo de la frente completamente molesta. Se cruzó de brazos y miró de reojo a su acompañante.
Rick la miró con altanería y molestia mientras posteriormente agachaba la cabeza haciendose el arrepentido ante el director.
-Su comportamiento es intolerante, señores.
-Lo siento, es simplemente que... La hija del señor Castle -Kate se calló cuando el director levantó la mano.
-Son niños de cuatro años, solo tienen que cantar en la obra de teatro... Debían hacer el esfuerzo... O incluso aparentar llevarse bien por el amor de dios... ¿Es que acaso debo llevarles a parbulario? Son peores ustedes... ¿Que debo hacer?
-Esta loca... No la quiero a menos de tres metros de distancia, señor Gonzalez.
-Callese señor Castle.
-Eso...-dijo Kate con una mueca de arrogancia.
-Usted también, detective.
Kate cabeceó y suspiró mirando como sus botas tambien tenian pequeñas manchas de pintura azul en la punta y su cabreo aumentó.
Sobretodo al escuhar la fanfarroneria de Castle, haciendose el amable y el educado.
-De ahora en adelante, estoy seguro que sabrán actuar como procede, señor Castle.
-Si.
-Debería expulsar a Thomas y Sophia de la obra, castigarles, pero la culpa es suya... Y no sirven los castigos con ustedes dos... Tendre que hablar con la asociación de padres y profesores para tomar una decisión sobre el futuro entre las relaciones del colegio con ustedes dos y sus hijos.
Kate fue a abrir la boca pero el director negó de nuevo.
-Pueden marcharse.
Ninguno de los dos se despidió del otro ni siquiera del director, ni de los que aun seguían en el salón. Tomaron a sus hijos de la mano y salieron de allí lo más rapido posible.
Al llegar fuera, Kate hablaba con Tommy sobre lo sucedido, quitandole importancia, a pesar de que Tom le dijo algo que tenía razón. Ethan se iba a molestar. Si, por que Ethan era el que pagaba la escuela y no solo por que tuviera los 40.000 dolares anuales para hacerlo y por que pensara que con eso ya cubría sus funciones de padre, si no por que él mismo había ido a ese colegio y un par de accionistas de la escuela eran amigos intimos de la familia.
Si quedaba mal con la escuela, Ethan lo sabría y no le haría gracia.
Kate apretó los labios.
Al cuerno con Ethan, no se comportaba bien ni con ella ni con su hijo y nunca lo había hecho, no tenía por que preocuparse de ello, si no, preocuparse por la educación y el ejemplo que le estaba dando a Tommy.
Y supo que debía cambiar de actitud cuando, al salir de la escuela cuando ya había oscurecido y al haber comenzado a llover, levantó su mano para parar un taxi al mismo tiempo que a unos metros suyos lo hacía Rick.
Ahí tenía su oportunidad.
El señor Castle, por lo visto, había tenido una conversación parecida a la suya, con su hija quien estaba sorprendentemente callada.
Alzó una ceja sorprendida pero no dijo nada y luego miró al padre de la niña.
Él fue a hablar pero Kate se avanzó.
-Podemos compartir el taxi.
Rick abrió sus ojos sorprendido y aun boquiabierto acabó asintiendo.
-Nosotros vamos más lejos pero... podemos...
Ante toda respuesta Rick abrió la puerta del vehiculo y esperó a que todos subieran para indicar primero su dirección.
El taxista miró por el retrovisor mientras el parabrisas se movía a un lado y a otro para poder ver atraves del cristal y apartar las molestas gotas que caían frente a él.
Sonrió y frunció el ceño al ver a sus extraños clientes.
De derecha a izquierda, se habían situado: Sophia, Rick, Kate y finalmente al otro lado de la puerta y cerrando la comitiva Tommy.
Los cuatro iban en absoluto silencio.
Sophia se inclinó hacia adelante al mismo tiempo que Tommy la imitó para mirarse.
-Tu mamá odia a mi papá.
Rick apretó los labios mirando al frente y sin decir nada. Kate tenía el mismo gesto en su rostro.
-Y tu papá odia a mi mamá-dijo Tommy con su vocecilla.
El taxista volvió a mirar a traves del reflejo a ambos adultos quienes ninguno de los dos dijeron nada y movió su cabeza en un gesto divertido.
Kate suspiró soltando todo el aire retenido en sus pulmones y de nuevo supo que los más pequeños le habían dado una lección cuando por lo visto y durante el tiempo que habían pasado en el despacho del director, habían comenzado a dejar a un lado sus diferencias.
Por lo menos estaban de acuerdo en algo, y ese algo era el poco aprecio que sus progenitores se tenían.
Aquello solo era el principio para tolerarse al menos como compañeros de clase y tal vez, acabarían compartiendo juegos a la hora del recreo.
Una vez más, sus hijos eran más adultos que ellos...
