Cap. 3
Nick se sintió aliviado de ver a Kailen y también la tomó de la mano, procurando que no se quedara atrás. Conforme íbamos avanzando, el frío disminuía y ya no sentía las piernas tan torpes. Tenía deseos de salir de ahí en ese mismo momento. Miraba de vez en vez hacia atrás para verificar que Kailen y mi primo nos seguían.
Llegamos a una habitación un poco más iluminada, con una chimenea con fuego ardiendo.- Es hora de que se vayan a su casa, buen viaje -dijo la compañera y subió corriendo las escaleras. Henry tomó un frasco que estaba sobre la chimenea.
-Ustedes primero -nos dijo a Clary y a mí, nos dio los polvos flú suficientes.
Sabía que no podíamos irnos los cuatro juntos... pero separarnos no era una idea que me gustara mucho en realidad. Tomé los polvos y miré a Kailen.
Miré la chimenea, era bastante amplia para las dos, le sonreí un poco a Clary y la jalé de la manga para entrar.
Les eché un último vistazo a los chicos y entré con Kailen. Soltamos los polvos y en unos segundos ya estábamos saliendo por la chimenea de la casa de Henry. Nick nos vio desaparecer y se acercó a Henry para tomar polvos.
Afortunadamente no había nadie en casa, miré a la chimenea esperando a que aparecieran. Pronto apareció Henry y luego Nick tras él, no habían cabido juntos, suspiré de alivio.
El poco tiempo que se tardaron en aparecer me pareció más largo de lo que era. Cuando vi a Henry no pude controlar mi impulso y lo abracé. Después apareció Nick, nos miramos brevemente y fue directo con Kailen.
Henry la abrazó sin pensarlo, estaba aún preocupado pero que estuviéramos ya todos ahí lo tranquilizaba. Nick se acercó a mí y lo abracé, todo había pasado muy rápido y aún ni siquiera digería mi encuentro con Mulciber.
Nick la abrazó fuerte, realmente estaba aliviado de que no nos hubiera pasado nada. A pesar de que ya estábamos a salvo, recordé que el hermano de Henry se había quedado allá... Por favor, que esté bien, por favor... Cerré los ojos y no lo solté.
Henry estaba también estaba preocupado por su hermano pero le había contado que los entrenan antes para situaciones de emergencia como la que había ocurrido ese día, se quedó con la idea de que estaría bien, no soltó a Clary. Cerré los ojos y apoyé mi frente en el pecho de Nick, recordando esos breves momentos, me dio un escalofrío pensar en mi padre y sus pensamientos.
Mi primo notó cómo se estremecía Kailen y llegó a su cabeza el por qué habíamos ido a la prisión. Le acarició el cabello y la cargó, aunque sólo fueran un par de pasos para sentarse en el sillón. No estaba seguro si debía tocar el tema... Abrí los ojos más tranquila y miré a Henry. Sonreí un poco apenada.
Henry la miró y sonrió un poco.- ¿Estás bien? -le preguntó. Me recargué en Nick una vez que estuvimos en el sillón, seguí pensando en Mulciber y no pude evitar reír.
Asentí y le iba a preguntar lo mismo cuando escuché la risa de Kailen. Los miré y me solté de Henry para sentarme en el sofá que estaba frente a ellos.
Henry la siguió y se sentó a su lado.-Ahora sé por qué jamás voy a ser alta -reí otro poco, mi amigo negó y fue a la cocina.
Nick suspiró y le acarició el cabello. Vi a Henry y lo seguí.- ¿Te ayudo en algo? -me quedé debajo del marco de la puerta.
-Voy a preparar té -le sonrió un poco, buscó la tetera.- El té está en la alacena -le dijo.
-No esperaba que estuviera viva -cerré los ojos y reí quedito.- Creo que hasta eso fui valiente - me guardé el siguiente comentario que iba a decir, había notado que aunque no quisiera sí habían similitudes entre nosotros y eso me recordó a cuando Nick pensó mal de mí.
Caminé a la alacena y me puse a buscar un té adecuado.- ¿Tienes miel? -pregunté mientras me debatía entre el té verde y el de tila. Nick la miró sin dejar de acariciar su cabello.
- ¿Qué más pasó?
-Sí, está en la alacena sobre el fregadero- puso a calentar el agua.
-Vi todo lo que le hizo a mi mamá, ese hombre tiene muchas ideas crueles -me acurruqué mejor.
Saqué las dos cajas de té y abrí las bolsitas como había visto que Henry lo hacía.
- Pero a ti ya no te puede hacer daño... -no sabía qué decirle exactamente.
Henry buscó el colador y tuvo que lavar uno sucio. - Quiere hacer lo mismo conmigo pero no pienso permitirlo -fruncí el ceño.
- No te puede hacer nada, mientras esté allá dentro -empezó a sentir más coraje hacia él. Terminé con las bolsitas y me quedé pensando...
- Pon las hierbas en el agua. Ya vengo -corrí a mi habitación por mi caja de pociones, ya la llevaba a todos lados.
-Dijo que saldría -me encogí de hombros. Pensé que con el regreso del Señor tenebroso eso podría pasar en cualquier momento, pensé en ir de nuevo al callejón Knockturn por más libros que estudiar, negué tratando de ignorar esos pensamientos, ya conseguiría información de la sección prohibida. Henry siguió preparando el té en lo que ella volvía.
- Salga o no, no estás sola... -frunció el ceño.- ¿Qué dijo cuando supo que eras su hija?
Regresé corriendo y puse la caja a un lado de la estufa. Empecé a buscar los frascos que usaba para preparar mi té, no recordaba si los traía.
-Que nos había matado a las dos, luego empezó a reír y... -dudé un poco, no sabía si volvería a recaer en malas conclusiones, aunque sabía que él ahora quería estar conmigo me daba algo de temor alejarlo, quería contar con él siempre.- Dijo que tengo la mirada Mulciber -fruncí el ceño. Henry la miró con curiosidad.
Nick dejó de fruncir el ceño. Dejó de abrazarla y la tomó de los hombros para hacer que lo mirara de frente.- Yo sólo veo la mirada de Kailen. Sí, puede que haya cosas que heredaste de él. Pero hay algo que te hace diferente a él. Por tus venas corre su sangre, pero sus corazones son diferentes. Y eso es lo que importa.
- Sí los traigo -dije sonriendo y saqué los dos frascos.- ¿Puedes guardar la miel, Henry? Por favor... -y como siempre, agregué cinco gotas de cada uno en el agua que empezaba a hervir con las hierbas dentro.
Sonreí, sabía ahora que toda esa desconfianza había quedado atrás, lo abracé. Henry guardó la miel y la miró de nuevo.- ¿Qué le pusiste?
También la abrazó.- No tienes que olvidar eso, Kailen. La sangre de tu madre y tu propia personalidad te hacen mejor que él, por más poderoso que sea usando magia.
- Magia -le sonreí y volví a guardar los frascos.
Asentí y sonreí, no lo solté. Henry la miró con curiosidad -¿Qué magia?-sonrió.
- Magia líquida -me reí y saqué la vajilla para llevar el té a la sala. Nick sonrió y tampoco la soltó.
- Eres fuerte, pequeña Kailen -le susurró al oído.
-Bueno -sonrió y siguió revisando el té. Sonreí otro poco y besé su mejilla.
Acomodé la vajilla en una charola.- Pongamos a prueba tus conocimientos -le sonreí y me acerqué.- ¿Qué olores percibes?
- Así que... nunca serás alta, ¿no? -le dijo con media sonrisa.
-A ver... - olió el aroma y sonrió - Lavanda y algo dulce -colocó la tetera en la charola y la cargó.- Miel tal vez.
-No -reí.- Eso es triste, siguiendo mi genética mis hijos serán bajitos a menos que me casara con alguien alto -dije sin pensar.
Nick alzó una ceja y se rió.- No te preocupes por eso, mi genética es dominante -sonrió sin dejar de mirarla. No dije nada y le quité la charola.
- Es posible... -llevamos a la sala en el momento más oportuno. Solté una risita.- Sí, no tienes de qué preocuparte, prima Kailen.
Me sonrojé, Henry rió y miré a otro lado sonrojándome más. Henry sirvió el té y regresó a la cocina por galletas.
Me senté sin dejar de reír, Kailen estaba roja como tomate y Nick seguía sonriendo, a él le gustaba realmente la idea.- Por lo menos, ahora tengo algo que agradecerle a Mulciber -dijo mi primo mientras la miraba.
-¿Que sea chaparra? -dijo sin mirar a nadie, esperando a que pasara pronto mi sonrojo. Henry volvió y se sentó junto a Clary mientras tomaba su taza de té.
- Sí, tu estatura es perfecta para mí -dijo en voz baja pero alcancé a escuchar. Bebí un poco de té para reprimir la risa.
-¿Por qué ha de ser perfecta esta estatura? -me regañé por seguir haciendo preguntas y agarré galletas, Henry nos miraba divertido.
- No eres chaparra -dije en voz baja. Nick asintió.
- Me gusta tu estatura, eso es todo -sonrió más.
-Estando con ustedes me siento baja -reí.- Hasta Abie ya está a un par de centímetros de alcanzarme.
- Abie está creciendo demasiado rápido... o eso creo yo -me reí.- Mejor come galletas y no te quejes de tu estatura.
-Tómate tu té también -me dijo Henry.
- No me gusta el té - comí galletas, reí.- No soy inglesa y aunque lo fuera… no creo que a todos los ingleses les guste necesariamente el té -dije contestando a sus pensamientos.
- Estás despreciando mi té... -entrecerré los ojos. Nick se rió pero él sí tomó un poco.
- Diane se va a enojar...
Miré la taza, suspiré y lo tomé, sabía bien, era como perfumado y dulce pero seguía teniendo ese sabor a hierba remojada. -Está bueno -comí galletas, Henry rió.
- Que bueno que te gustó -le dije con una gran sonrisa y agarré una galleta mientras pensaba en voz alta.- Entonces, por lo que escuché... -mordí la galleta.- Mulciber no es muy alto... creo que debería de haberme acordado de ese detalle en algún momento...
-Ambas lo vimos cuando estábamos chicas, supongo lo hemos de recordar grande -me terminé de un tirón el té y me concentré en las galletas.
Me encogí de hombros.- Supongo que sí... -me terminé la galleta.- Seguro a Nick ya lo pusiste al tanto de lo que pasó, nos toca a nosotros.
Cuando se lo conté a Nick aún estaba procesándolo, comí otra galleta y les conté mejor lo que había ocurrido en ese pequeño momento. Henry hacía preguntas mentales sin darse cuenta y me distraía a veces.
La escuché con atención. Nick también lo hizo a pesar de que ya sabía todo.- Sí, es lo único que puedo agradecerle -dijo en una pausa que hizo Kailen, frunció el ceño.- No merece el perdón de las personas a las que dañó...
- Pero yo ya lo hice -me miró.- Bueno, perdonar no es exactamente la palabra correcta...
-No es perdonar sino más bien aceptar y superar ¿no? -pregunté mientras veía una galleta, me encogí de hombros, yo no lo iba a perdonar ni dejar pasar bajo ninguna circunstancia.
- Algo así -dejé la taza sobre la mesa.- Lo que hizo no se puede perdonar ni olvidar, pero guardar el odio que se siente hacia él, sólo daña a uno mismo mientras esa persona sigue igual, sin importarle qué piensas sobre él. Además de que no tiene sentido, ya no te puede devolver a las personas que les quitó la vida, por más coraje que se le tenga -sonreí un poco mirando el suelo.- Me gusta pensar que mi hermano está en un lugar donde no siente dolor, un lugar mejor que este.
Comí la galleta.- No te los regresan es verdad, la única manera sería usando magia negra de alto nivel… pero esas personas que torturan y matan no tienen derecho a seguir vivos, deberían darles el beso del dementor en vez de tenerlos cautivos -cerré mi mente a Henry, no quería oír lo que estaba pensando ni que él me oyera. Sentí una opresión en mi pecho, lo quería ver muerto y que conociera el dolor que había causado a otros, aunque sabía que era cierto que al final seguiría seguiría siendo una chica sin familia.
Me encogí de hombros y Nick la miró.- Sí, también pensé de esa manera alguna vez -mi primo la despeinó.
- Dejemos los temas tristes atrás, ¿quieren? -dijo tratando de sonreír.
- El té de Clary está bueno ¿verdad? -dijo Henry con una sonrisa, iba a decir que no me gustaba en general el té pero sonreí y asentí, estaba mejor que los que había tomado.
- Es un té común y corriente -dijo Nick y lo fulminé con la mirada, pero me reí cuando él lo hizo.
-Ahora Henry solo querrá té de Clarissa -reí y él sonrió encogiéndose de hombros.
- Entonces parece que tomará té una vez al año -dije entre risas.
-Esperaré a ese día -dijo sonriente.
- Como tienes tanta paciencia... -dije un poco sonrojada y mejor me puse a recoger las tazas. Nick se rió.
También reí, él se encogió de hombros y le ayudó a recoger. Nos imaginé en unos años tomando té y Henry feliz porque es de ella.
- Clarissa está apenada... -canturreó Nick con una sonrisa, meneé la cabeza y me llevé la charola a la cocina.
Reí, Henry la siguió feliz con más cosas, las dejó en el fregadero y los lavó.
- No olvides que mañana te llevo a tu casa -me gritó Nick desde la sala. Bufé y tomé mi caja de pociones para guardarla. Era cierto, hoy era último día que me quedaba en casa de Henry. Así que, al día siguiente, nos despedimos de todos.
Se fueron al día siguiente y dijimos que nos veríamos pronto. Poco después de que se fueron el papá de Henry lo llamó, ya sabía de nuestra excursión a Azkaban, esperé a mi amigo sentada en las escaleras.
Fui recibida en mi casa por un ataque doble. Cuando salí por la chimenea, Litza y Ely se me lanzaron encima. La gatita ya estaba más grande. Nick volvió al Caldero Chorreante, donde siguió escribiéndose con Kailen a pesar de que llevábamos poco de habernos visto todos. Mi madre estuvo extrañamente ocupada esos días, quise preguntar pero mi padre me sugirió que no lo hiciera.
El papá de Henry estuvo llegando más tarde de lo normal y su mamá estaba algo más reservada. Un día nos informaron que el día que fuimos, tres dementores se rebelaron y varias personas estaban en San Mungo, habían manejado bien la situación y por eso no sabíamos de ese asunto por ningún periódico del mundo mágico se había comentado. Luego nos dijeron que Jack estaba hospitalizado.
A veces era aburrido estar en casa sin hacer gran cosa, sobre todo cuando mis padres parecían tener mucho trabajo. Nick tampoco estaba y mis mascotas parecían ignorarme la mayoría del tiempo. Así que un día que estábamos cenando, le dije a mis padres que ya era hora de que me dejaran salir cuando me aburriera. Accedieron y me dejaron usar la chimenea para trasladarme sólo a los lugares que conocía. Al no recibir carta de mis amigos durante unos días, me arreglé, le dejé una nota a mi madre y fui a dar un paseo por el callejón Diagon, visitaría a Nick y después le sugeriría que los visitáramos.
Al día siguiente de que nos enteramos fuimos al hospital. Abie había querido ir pero su mamá la convenció de no hacerlo. Henry se mostraba tranquilo pero sabía que estaba preocupado, tomé su mano cuando llegamos a San Mungo acompañados de su papá, se preocupaba más conforme nos acercábamos y el pasar frente habitaciones donde se podía ver a las personas no ayudaba mucho.
Me distraje en las tiendas, nunca había viajado sola y era divertido... y muy cómodo. Mi madre estaba haciendo su turno en el piso de los que habían tratado de controlar a los dementores, revisando uno por uno.
Llegamos a la sección donde estaba Jack, entramos a una habitación larga con varias camas con una cortina en medio, algunas camas la tenían corridas y otras no. Distinguí a la mamá de Clary atendiendo a una mujer, Henry también la notó, pero estaba demasiado preocupado por su hermano como para saludar. Al final encontramos la cama de Jack, en la cama de junto estaba Gary durmiendo tranquilamente.
Después de dos pacientes más, mi madre llegó a la cama de Gary y a la de Jack. Vio a mis amigos y se sorprendió, pero como siempre, se le pasó rápido y se dedicó a los pacientes.- ¿Amigos o parientes? -les preguntó cuando notó que ninguno compartía los apellidos.
-Parientes -dijo el papá de Henry. Vimos que Jack estaba dormido también, pero se veía muy mal, pálido y demacrado, nada que ver con el que habíamos días antes, sentí un apretón de Henry en mi mano. Su papá saludó a la mamá de Jack, ella se parecía mucho a su hijo.
Mi madre asintió y revisó a Jack brevemente. No pudo evitar soltar un suspiro. Su ética no le permitía mentirles pero a fin de cuentas eran amigos de la familia. Mientras lo revisaba, escuchó que era el medio hermano de Henry, yo no le había comentado nada sobre el viaje a Azkaban ni de la existencia de Jack.
-Kailen... ¿qué está pensando la mamá de Clarissa? -me preguntó mentalmente, apreté su mano y me miró. El papá de Henry rodeaba con un brazo a la mamá de Jack, dándose apoyo mutuo, finalmente era hijo de los dos aunque ellos se hubiesen separado cuando Jack aún era pequeño.
Se sintió peor al saber eso. Miró a mis amigos primero y después a los padres.- Mi deber es decirles la verdad. Usamos todos los recursos mágicos y no mágicos... hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos... -miró a Jack con tristeza.
Los ojos de la mamá de Jack se humedecieron, su papá la abrazó, Henry apretó los dientes y mi mano, cerré mi mente y miré a otro lado como si con ello pudiera evitar el ambiente triste. - Entiendo -dijo finalmente su papá.-Gracias -sonrió un poco, parecía tranquilo pero era obvio que no era así.
También sonrió un poco y asintió.- Los dejo solos -se retiró con la esperanza de que Jack se recuperara... Salió al pasillo y al notarlo vacío, se apareció en mi casa. Vio la nota y volvió a aparecer, pero afuera del Caldero Chorreante. Entró para buscar a Nick y darle la noticia... también lo interrogó aprovechando que estaba ahí.
Noté que Gary nos veía desde su cama, la mamá de Jack sollozaba, su papá la abrazaba. -¿Quieres salir un momento? -le pregunté mentalmente a Henry, negó, noté que estaba luchando por no tener los ojos llorosos, lo abracé y él a mí. Quería decirle que estaría bien que no se preocupaba, pero sabía de la mamá de Clary que las posibilidades eran mínimas.
A Nick no le quedó más remedio que decirle sobre nuestra visita a Azkaban. Mi madre le dijo que me buscara y nos fuéramos al hospital, que ya después hablaría conmigo. Mi primo hizo lo que ella le pidió pero estaba entretenida viendo unos guardapelos, así que se cansó de buscar y se fue al hospital, entrando por la fábrica abandonada.
Pasamos unos minutos ahí en silencio.- Pronto se irá -susurró Gary, lo miré y luego miré a Henry, él seguía haciéndose el fuerte. De pronto Nick entró, lo miré y sonreí un poco a manera de saludo sin soltar a Henry, él no parecía que me fuese a soltar de todos modos.
Nick entró casi corriendo. Vio el estado de Jack, estaba peor a como había imaginado. Quiso sonreírle a Kailen pero no pudo, se sentía mal por la familia de Henry. Le pasó un brazo por los hombros a cada uno y guardó silencio, esperando que si Jack tenía que irse... lo hiciera sin sentir dolor y en paz.
Y después de un rato el movimiento de la respiración de Jack se detuvo. La mamá empezó a llorar, Henry cerró los ojos, tratando de no llorar y lo abracé mejor, me tocaba a mí ser fuerte por él. Gary suspiró y cerró los ojos.
Nick se hizo a un lado y fue por mi madre. Ella regresó y comprobó que efectivamente Jack había fallecido. Acomodó sus sábanas pero no le tapó el rostro como lo hacían los muggles, miró a Nick y él asintió. Regresó al callejón a buscarme. Estaba saliendo de comprar los guardapelos cuando lo encontré, iba a contarle lo que había estado haciendo pero me interrumpió.- Tienes que ir conmigo a San Mungo... Jack acaba de morir...
El papá de Henry nos indicó después de unos segundos que esperáramos en una especie de cafetería cerca, era más bien una zona de espera. Henry no quería moverse de ahí, respiré hondo, me costaba trabajo mantenerme un poco tranquila pero tenía que hacerlo, tomé su mano y lo guié a donde nos indicó. Cuando llegamos y nos sentamos en un sillón noté que estaba apretando los puños y le resbalaban lágrimas, quise llorar también pero me limité a abrazarlo y tratar de hacerlo sentir mejor.
Tardé un momento en reaccionar. Por mi cabeza pasó el rostro de Jack, el de Henry, Abie, su padre... Lo tomé del brazo y aparecimos en la entrada del hospital. Mientras llegábamos al piso, me platicó brevemente lo que había pasado. Seguía sin creerlo. Mi madre estaba afuera de la zona donde estaba el cuerpo de Jack, dijo que mis amigos estaban en el último piso. Sólo entramos para darles el pésame a los padres y despedirnos del hermano de Henry. Nick hizo aparecer una rosa amarilla. En nuestra familia, había una vieja tradición de ponerles una flor de ese color a las personas que morían, para que el color iluminara siempre el camino que iban a recorrer después de fallecer. La colocó el pecho de Jack y estuve a punto de llorar. Me recordaba a Ian. Salimos a buscar a los chicos.
Henry había llorado y ahora estaba callado recargado en mi hombro, aún lo abrazaba y esperaba que se quedara dormido, tal vez eso le ayudaría, no sabía realmente qué hacer, solamente evitaba que se sintiera solo y reprimía el cómo me sentía yo. Nick y Clary llegaron, de cierta manera me sentí aliviada.
Los encontramos rápido. Ver a Henry me partió el corazón, tenía los ojos algo rojos y su expresión lo decía todo. Todo lo demás se me olvidó y corrí hacia él. Sabía lo que estaba sintiendo, por eso tenía que estar apoyándolo de cualquier manera posible. Nick sólo los miró y suspiró.
-Henry, llegó Clary -le susurré y lo solté, la miró y trató de sonreír un poco como si nada hubiera pasado, suspiré.
Me puse de cuclillas frente a él. Lo miré con media sonrisa, sabía que sólo intentaba aparentar fortaleza, pero en ese momento, era mejor que llorara todo lo que quisiera. No tenía que guardarse nada.
La miró y sintió ganas de llorar de nuevo, pero no podía, o más bien no quería. Me levanté, miré a Nick y caminé en busca de un té para Henry, las bebidas calientes, además de los dulces, lo hacían sentir mejor.
Nícolas acompañó a Kailen. Me senté a un lado de Henry sin dejar de mirarlo. Le tomé la mano entre las mías.- Tienes que soltarlo -susurré.
Henry la miró y supo que no podría evitar llorar otro poco pero no quería que lo viera. La abrazó y recargó su frente en su hombro, así no podía ver su rostro, comenzó a sollozar. No tenían del té que le gustaba a Henry pero compré uno parecido, le puse mucha azúcar, me pregunté si debía llevarle algo más, no sabía que se hace en esas ocasiones.
Lo abracé también y cerré los ojos cuando escuché sus sollozos. Acaricié su cabello pensando que con eso podría curar su dolor. Sabía que no iba a ser fácil, pero haría lo que estuviese en mis manos para que no la pasara tan mal.- Desahógate, aquí estoy y no voy a dejarte solo en esto.
- El té le hará bien -le dijo Nick a Kailen tratando de sonreír.- Y tal vez dejarlos solos un momento también.
Henry la abrazó un poco más fuerte y sus sollozos se convirtieron en un llanto silencioso; quería seguir haciéndose el fuerte pero sabía que no podría seguir aguantándolo mucho tiempo. Miré a Nick y asentí.-Clary sabrá consolarlo mejor... yo no tengo idea de qué hacer... jamás había tenido que estar en una situación así… estando consciente de lo que pasa... -estaba preocupada por Henry, Abie e incluso el papá de Henry y me molestaba sentirme inútil sin poder hacer nada.
Nick le puso una mano en la cabeza.- Lo mejor que podemos hacer es estar con ellos ahora que nos necesitan -le pasó el brazo por los hombros. Abrí los ojos y no me moví, sólo seguí acariciando su cabello.
- Eres fuerte, Henry... y llorar no te hace menos...
Asentí, suspiré y le di un sorbo al té de Henry, hice una mueca. Henry la abrazó y siguió llorando en silencio, desahogándose.
La miró.- ¿Sabe mal? -le preguntó con media sonrisa. Suspiré y después de un rato me quise deshacer de su abrazo para mirarlo bien.
-No me gusta ningún tipo de té y éste no le va a gustar le falta estar más dulce -miré feo el té. Henry después de un rato se calmó y aflojó el abrazo, se pasó una mano por los ojos sin levantar aún la mirada.
- Bueno... sólo hay azúcar. Tal vez el té no es adecuado ahorita -dijo mientras veía el té también. Le quité la mano del rostro e hice que levantara la cabeza, con la otra le limpié los ojos mientras lo veía con algo parecido a una sonrisa.
Asentí, pregunté por chocolates y dulces, compré varios. Henry la miró y se sintió un poco más tranquilo, quiso decirle algo pero no sabía qué, sonrió un poco, ella había ya pasado por algo así y estaba con él.- Gracias -fue lo que se le ocurrió decir.
Nick la siguió y compró un chocolate para él. Dejé mi mano en su mejilla y asentí.- Siempre estaré cuando lo necesites -le acomodé un poco el cabello.- Duerme un rato, ¿sí?
-¿Volvemos ya o los dejamos otro rato? - pregunté ya que habíamos terminado de comprar. Henry asintió y se acostó a lo largo del sillón, suspiró y cerró los ojos.
Miró su reloj.- Creo que ya podemos volver -miré a Henry y me recargué en el asiento. Volví a tocar su cabello para que se quedara dormido más rápido. Después miré el techo blanco y me puse a pensar en Ian, sonreí al pensar que él y Jack podían estar en el mismo lugar... un lugar, no sabía cómo llamarlo, pero sin sufrir.
Pronto se quedó dormido junto a ella, sin hacer ruido, cansado y sin soñar. Volvimos con ellos y nos sentamos en un sillón de frente al suyo.
Cuando regresaron los miré y volví a suspirar.- ¿Y Abie? -le pregunté a Kailen mientras me sentía peor al pensar en ella.
-Se quedó en casa con su mamá, supongo aún no sabe nada... -abrí un chocolate y lo mordí.
Volví a suspirar.- Lo va a saber tarde o temprano -miré a Henry de nuevo y me levanté despacio. Agarré mi bolsa.- Tengo que ir a hablar con mi madre, se los encargo un rato. No me tardo.
Asentí, miré a Henry y suspiré, pensé en Abie y me pregunté si ese mismo día se lo dirían, ¿cómo lo tomaría? ¿Cuánto tiempo estarían tristes? ¿Vería llorar a Henry más veces? esas cosas y más me pregunté.
Encontré rápido a mi madre, sabía que no era el momento y no me regañó por lo que había ocultado. Desconocía si la mamá de Henry y Abie estaban ahí. Me despedí de ella y fui al baño. Saqué los guardapelos de mi bolsa... supe que no era buena idea por el momento, aunque... tal vez podría subirle el ánimo. Negué y los guardé. Ya encontraría cuando dárselo. Regresé rápido con los chicos y me senté a un lado de Henry de nuevo.
El papá de Henry apareció poco después de que Clary volvió, miró a su hijo y suspiró. Saludó bien a Clary y a Nick y luego me miró.- Me voy a quedar un rato por acá, cuando Henry despierte vuelvan a casa, ya le dije a mi esposa -asentí, se despidió de los otros dos y regresó.
Vi al señor Daimon alejarse. ¿Abie ya sabría? Henry parecía estar tranquilo, no quería despertarlo. Miré a Nick esperando sugerencias, él se encogió de hombros.- Podemos esperar a que despierte solo...
-Está soñando, tardará al menos media hora en despertar solo si no es que más -dije mientras lo veía.
- Si su mamá sabe, supongo que Abie también, ¿no? -preguntó Nick más para sí mismo. Fruncí el ceño... si era como mi primo decía, era mejor que estuvieran los dos juntos.
-Supongo... no sé -me quedé pensando en ello y negué.- No creo que le diga hasta que Henry vuelva.
- Entonces... Abie debe saberlo ya, está pequeña pero no se le puede ocultar la verdad más tiempo -suspiré.- ¿Lo despierto?
Me encogí de hombros, suspiré al pensar cómo sería el estar en esa casa, me estaba costando estar tranquila y ahora tendría que estar al pendiente de Henry más de lo normal, supuse que sí podría, tendría que buscar algo que lo distrajera. Me di cuenta de algo, faltaban un par de semanas para su cumpleaños, volví a suspirar.
- ¿Nos llevas, Nick? -él asintió, me agaché para acercarme a Henry.- Es hora de despertar, Henry... -puse mi mano sobre su cabeza esperando a que despertara.
Sonreí un poco al verlos, Henry abrió un ojo y la miró, lo cerró y se sentó. Estaba un poco desubicado, abrió los ojos y recordó porqué estábamos allí, se talló un ojo.
-Ya nos vamos -le dije y me miró.- Tu papá luego regresa.
Me levanté.- Vamos -Nick también se levantó y se adelantó un poco. Le ofrecí mi mano a Henry con media sonrisa.
Tomó su mano y se levantó sin ejercer fuerza en ella, los miré, sonreí otro poco, Henry se sentía mejor con ella allí. Alcancé a Nick.
