Les recuerdo, todo esto no es mío, pertenece a J. . Yo solo tomé prestados sus personajes.
En ese capítulo me inspiré en la canción de The Black Keys " Dead and Gone". Es perfecta para Theo.
Espero que les guste. Recuerden, cualquier comentario es bienvenido!
Sangre
Oscuridad, el corazón latiéndole a mil y muchas explosiones eran las cosas que se pasaban por su mente al recordar el fin de todo. Veía que caminaba desesperado, sabiendo que las cosas más terribles estaban ocurriendo. Se apoyó en uno de los pilares del castillo, esperando una señal que le indicara algún camino, tal vez el más correcto, pero no llegó nunca. Avanzó lo suficiente para enfrentar su realidad, la ardua lucha de aquellos que compartió durante más de seis años. En esa posición todo le parecía simplemente relativo: tenía ansias de ayudar al bando de Luna, pues sabía que ella era su todo, era su futuro, sabía que tenía que serle fiel, sin embargo, estaban sus amigos, quieres investidos ya de mortífagos luchaban por el ideal, por el legendario legado de los sangrepura. Aunque eso ya no le importaban lo suficiente, amaba a su padre a su manera, pero los lazos fraternos en la casa de Slytherin le llamaban, quería demasiado a sus amigos, quienes, si bien no eran tan cercanos, lo aceptaban como era, reservado y atento, sin mirarlo en menos por su escasa participación en las discusiones diarias en contra de los muggles.
Y así, confundido, se quedó esperando, como siempre, una señal que lo sacara de allí. Veía como los más jóvenes eran perseguidos por los mortífagos y que estos atacaban sin mirar su escasa edad. Algo lo hizo reaccionar, uno de los suyos cayó por un hechizo y sin miedo se acercó a él. Con mucha cautela lo llevó a un pasillo menos transitado y lo ayudó, empleando sus conocimientos en hechizos curativos, pero no obtuvo buenos resultados, simplemente. Llorando salió del pasillo, desesperado, queriendo que eso que se llamase guerra terminara de una vez por todas, pero se dio cuenta que su sensibilidad no era el punto de discusión. Siempre alguien debía morir.
Una horda de alumnos se le cruzó, aterrorizados, pues, entre voces, gritaban que venían los mortífagos. Confundido, trató de huir de allí, pensando en que lo obligarían a decidirse por el bando, mas no supo que una voz conocida lo haría retroceder. Luna, su amada Luna estaba allí, guiando a los pequeños estudiantes a que se resguardasen. Solo atinó a caminar contra la corriente, acercándose a ella y tomándole con delicadeza la cara, depositando un beso en la frente. Ella le dijo, con aquel gesto que le recibía todas las tardes, que se escondiera, que huyera junto con ella, que serían felices después de esta inhóspita guerra. Dudó bastante, sabiendo que todo estaba en juego, que una parte de sí se quebraría en mil pedazos. Ya con algo de ilusiones, le tomó la mano y se dirigió con ella a resguardarse, mas un hechizo hizo que la chica se estrellara en uno de los muros, haciéndola sangrar en la cabeza. Atónito, se volteó y vio la máscara del mortio que lo había atacado. Por unos segundos se sintió morir, pensando que Luna ya no estaría más con él. Antes de que el mortífago reaccionara, se acercó a ella y le asió la cara, verificando que todavía tuviera signos vitales. No te preocupes, contestó, es solo un corte que me hecho. Sus ojos se aguaron, sintiendo que el tiempo se le congelaba, pero todo se rompió cuando sintió el tirón de Luna, quien había evitado el nuevo ataque del mortífago.
— ¿Es tu zorrita?—comentó, sacándose la máscara. —Nosotros somos solidarios en cuanto a putas. Recuerda que eres de los nuestros, Theodore Nott. Eres de los nuestros —recargando esas palabras. — ¿No querrás ser un traidor de sangre? ¿Tú… padre lo sabe?
El hombre se acercó a los jóvenes, quienes buscaban una salida y ubicaban con desesperación sus varitas. El mortio dio grandes pasos y de una jaló el largo cabello de la rubia, haciéndola gemir. Me encantan cuando gimen, ¡cómo será cuando las cabalgas!, rió de manera sonora, tironeando más a Luna, y manoseándola. ¡Basta!, dijo Theodore, búscate a tu propia zorra, yo la vi primero. Y cegado por el dolor que veía en los ojos de Luna, se le abalanzó. No supo cómo había cobrado fuerza suficiente para golpearlo desesperadamente, ni cómo había encontrado su varita ni había convocado la maldición imperdonable. Solo se dio cuenta de lo que había hecho cuando estuvo frente a Luna, llorando, pidiéndole perdón por todo, oliendo por última vez sus cabellos y diciendo que no se verían más, que prefería perder su más preciado tesoro que verlo siendo corrompido. Y con esto, se largó sin rumbo fijo al interior del castillo.
—Y, ¿el último? ¿Cuál es? — Myrtle miraba detenidamente Theodore, quien salía de su trance.
—Sangre… el último olor es su sangre; la que quedó impregnada en mis ropas después de la gran batalla. Su sangre era el recordatorio que me decía "no te le acerques, la dañarás en cualquier momento".
—La guerra ya pasó; sé que las relaciones están complicadas, pero ¿por qué no intentarlo?
Theodore la miró y en sus trasparentes ojos recordó el gesto y las palabras de Malfoy, quien, a pesar de todo lo que había vivido, aún seguía con la remota ilusión de conquistar a la Granger. Se sintió el idiota más grande del mundo, pues, si Draco tenía un abismo de distancia y todavía lo intentaba, por qué el no hacía lo mismo si era más factible su meta.
Se despidió rápidamente de la fantasma, concluyendo así su reto y ya renovado caminó sin rumbos, esperanzado de encontrar a Luna. Perdido en sus pensamientos y físicamente también, se vio obligado a de volverse, hasta que una voz cantarina lo hizo revivir. Luna Lovegood se aparecía frente a él, descalza y con su pelo suelto. Theodore, sabía que alguien estaba perdido; me contaron los… pero su voz se diluyó, dejando como sonido de fondo los latidos del corazón. Solo tomó conciencia cuando saboreaba de nuevo esos labios y sentía el exquisito olor que despedía su cuerpo.
Espero que les haya gustado.
Muchas gracias a Arhatdy-Uchiha por sus comentarios. Me hicieron inspirarme y retomar el Fic.
Recuerden, cualquier comentario es bienvenido! ^-^
