ATENCIÓN:
-Los personajes no me pertenecen. Son creaciones de Himaruya.
-Historia basada en los videos de HetaONI originados en Nico Nico Douga
-Agradezco a especialmente a Gemini Artemis por facilitarme las traducciones al idioma ingles los scripts de HetaONI y RomaHeta y ha Ankokutenjo por traducir todos los videos en el idioma español.
CAPÍTULO III
Osadía en la biblioteca
[Japón]
-¡Alemania, por favor, responde! ¿Qué sucedió? ¿Dónde están los otros?
Japón no había logrado que su amigo, que temblaba sin cesar, soltara ni una palabra. Le agarró fuertemente los hombros, le pegó una sacudida y le volvió a preguntar por décima vez lo mismo, pero su boca se movía sin articular palabras. Era esencial que él le contara lo que había pasado en su ausencia.
-Iré a buscar algo para que bebas. Espéreme aquí -le ordenó en un tono tranquilizador.
Era la única opción que se le había ocurrido en esos momentos. Ya no sabía qué hacer, estaba desesperado. Ver el látigo cubierto de sangre y al germano en ese estado solo significaba que algo critico había sucedido.
Salió del dormitorio y se encaminó hacia la cocina. Ya allí, abrió las alacenas, encontró un vaso de vidrio y se dispuso a llenarlo con agua, pero no salía ni una gota de esta.
-El grifo debe estar roto. Voy a tener que buscar agua en otro lugar -se dijo a si mismo mirando hacia sus lados. -Obviamente, acá no hay -sentenció al no ver ninguna otra canilla.
Recordó el baño ubicado en el ala oeste de la mansión y fue hacia este de manera sigilosa, ya que no podía sacarse de la cabeza al ser que había visto en ese lugar anteriormente ¿Había sido real o sus ojos le habían hecho una mala pasada? Al comprobar que no había nada peligroso, entró apresurado al baño e inconscientemente fue directamente hacía el cuarto donde se encontraba el retrete. En efecto, allí había agua...
-Técnicamente es agua, pero... -se agarró el entrecejo y movió la cabeza negativamente- ¿En qué estoy pensando? ¡Esto es asqueroso!
Volvió a la primera habitación en busca del lavamanos, abrió su canilla y por ella salió un fino hilo de agua. Llenó el vaso con la sustancia y lo levantó sobre su cabeza para examinarlo a contraluz. No estaba seguro si esa agua era segura de tomar, pero ¿qué otras opciones tenia?
Volvió al dormitorio rosa del segundo piso donde se encontraba Alemania y, como era de esperar, lo encontró en el mismo lugar con los mismos temblores que la última vez.
-Alemania, le he traído un poco de agua. Por favor, bébela y trate de calmarse un poco.
Le dio el vaso y, por las sacudidas, calló casi la mitad del agua al suelo. Luego, la bebió tan rápidamente que se ahogó un poco y respiró hondo. Los temblores disminuyeron su potencia, pero no se fueron del todo.
-Sé que es tarde para decirlo, pero... no es agua filtrada... La saque del baño.
-¿Es realmente agua? -le preguntó sobresaltado.
-A juzgar por su color... probablemente lo sea.
-Ya veo -dijo no del todo convencido. -De cualquier forma, siento mucho mi estado. Gracias a ti, me siento mucho mejor.
-Es bueno oír eso. Entonces ¿donde están los demás?
-Yo... la verdad no estoy seguro. En cualquier caso, tuvimos que correr por nuestras vidas... Italia y mi hermano se fueron en direcciones diferentes. Esa... cosa, no sé que era y no dejaba de perse.. perseguirme. Trate de detenerla, pero... no podía y... y... -Alemania empezó a tiritar de nuevo y sus palabras empezaron a deteriorarse- Lo sien... yo lo si.. si.. siento, dame un minuto... para reponerme -dijo ocultando su cara con las manos.
-Está bien. Voy a ir a buscarlos. Por favor, trate de descansar un poco.
-Lo siento, Japón ¡Espera! -lo detuvo mientras metía su mano en uno de sus bolsillos del cual sacó una llave- Me la encontré cuando buscaba un lugar donde esconderme. Tal vez te sea de alguna utilidad
Se la trató de dar, pero cayó al suelo a consecuencia de los temblores que habían tomado la misma potencia que al principio. Alemania pidió disculpas y la trató de levantar, pero, cada vez que la agarraba, se le caía de nuevo.
-Déjeme a mí, por favor -pidió Japón tratando de disimular la gracia que le daba la torpeza de su amigo. Se agachó y la agarró con facilidad.
Era una llave con ojo bastante antigua y tenía un llavero muy gastado con la inscripción muy borrosa que decía: "BIBLIOTECA. PRIMER PISO"
-Gracias, Alemania. Ahora descanse.
El alemán volvió a meterse al vestidor y Japón se encaminó al primer piso en busca de la biblioteca. Fue de nuevo al ala oeste a intentar con la puerta que anteriormente no había podido abrir, pero no sirvió. Luego fue al ala este, encontró la puerta que estaba cerca de la cocina que tampoco había cedido, metió la llave en la cerradura y le dio dos vuelta. Entró y la puerta se cerró tras de sí produciendo un fuerte ruido. Comprobó que desde adentro no había picaporte, por lo tanto debería usar la llave de nuevo para salir del lugar.
De repente, escuchó unos pasos detrás de él que cada vez se hacían más fuertes. Di un giro rápido sobre sí mismo, pero no logró ver ningún intruso en la oscuridad y los pasos cesaron. Se recordó que el miedo producía alucinaciones sensoriales, pero aun así le recorrió un escalofrío en cada parte de su cuerpo. No, no eran alucinaciones. Japón no estaba solo en ese lugar y sentía que en él se clavaba una mirada penetrante y hostil, pero, después de unos minutos a la defensiva, recobró el valor y se aventuró al fondo.
La biblioteca tenía un piso de madera, las paredes estaban pintadas de un verde oscuro, tenía un pasillo estrecho que se abría a una gran sala con nueve estanterías llenas de libros ubicadas en forma paralela, lo cual generaba pasillos angostos entre estas. También había un escritorio bastante grande con muchos libros y papeles desparramados, sillones de roble con terciopelo rojo y dos lámparas doradas, las cuales generaban la escasa y única luz en la habitación.
La recorrió toda, pero no encontró ningún rastro de sus compañeros desaparecidos ni nada que le sirviera para salir de la mansión. Se dispuso a revisar los papeles y libros que se encontraban en el escritorio de lectura y, entre las estanterías, apareció el mismo ser que había visto cerca del baño. Este era enorme, su tez era gris, tenía ojos almendrados y totalmente negros, sus manos parecían garras, su boca era grande y en ella se asomaban colmillos. Su respiración era agitada y se mezclaba con gruñidos. Rusia era un osito de peluche al lado de esa cosa.
La criatura, sin previo aviso, se abalanzó hacia Japón y este pudo esquivarla haciendo que sus garras se clavaran profundamente en el gran escritorio. Corrió hacia la puerta de salida y buscó desesperadamente la llave, pero esta había desaparecido.
-¡La... la llave! ¡Oh, no... se me ha caído! -gimió.
De pronto, sintió un fuerte dolor en la espalda, se la toco y estaba sangrando. El monstruo lo había herido y le había producido profundos cortes en ella. Japón respondió el ataque y, con su katana, logró cortarle un ojo. La criatura produjo un terrible chillido y se hecho para atrás, lo cual permitió que el japonés pudiera escapar de ella.
Corrió en busca de la llave y la criatura corrió tras él. Al dar un breve vistazo, presenció algo que no podía creer: ¡el ojo de esa cosa se estaba curando! Ya no poseía ni rastros de la lesión que le había producido. Se metió entre las estantería y logró muchas veces esquivar al ser que no lo dejaba de perseguir, hasta que, por el rabillo del ojo, vio algo que brillaba. No le quedaron dudas, era la llave. La recogió esquivando a la criatura y corrió hacia la salida. Salió de la biblioteca y cerró la puerta con la llave. La criatura empezó a golpearla por dentro en su desesperado intento de salir y atraparlo hasta que, después de unos minutos que parecieron horas, se dio por vencida y la mansión volvió a estar en total silencio.
-¡¿Que... que demo... demonios era esa cosa?! -susurró para sí.
Sus fuerzas se habían agotado, empezó a tiritar y cayó al suelo de rodillas.
-Tengo que encontrar a Prusia y a Italia. No podemos quedarnos en este lugar un segundo más ¿Esa cosa ya los habrá agarrado? No, no... Estoy seguro que están bien... Prusia es muy fuerte e Italia... Bueno, Italia es imposible de alcanzar, es muy rápido -se rio nervioso al recordar al italiano escapando de los Aliados en la WWII. Cuando se trataba de peligro, nadie escapaba más rápido que su compañero.
-Tengo que encontrarlos rápido, pero primero tengo... mejor dicho, debó acabar con ese monstruo para que no lastime a nadie.
Recobró el control de su cuerpo y se puso a en posición de ataque. Abrió de nuevo la puerta de la biblioteca de una patada, pero la bestia no salió a recibirlo.
-Debe estar escondido. Debó ser cauteloso -pensó
Pero revisó cada uno de los rincones del lugar y comprobó que estaba totalmente solo allí. Si no fuera por las heridas de la espalda, hubiera atribuido su pelea a un efecto de su imaginación y se hubiera declarado demente.
Reexaminó el escritorio de lectura por segunda vez, ya que la primera vez había sido interrumpido. Este tenía cuatro rasguños profundo y la mayoría de los objetos que habían estado en este habían caído al piso. Un brillo llamó su atención. Había otra llave de ojo con un llavero que decía: "ÁTICO. CUARTO PISO"
