Disclaimer: OUAT no me pertenece, y no hago esto por sacar dinero

Guía de supervivencia en casa de los Gold

Mientras Tinkerbell y Neal se sentaban en el salón, charlando, Rumpelstiltskin fue a la cocina, con Bella. Esta lo esperaba mirándolo de forma acusadora.

-Le has enseñado el Equipaje ¿Verdad?- Señaló a Rumple con el dedo, y este alzó la barbilla, y sonrió de manera burlona.

-Solo le pregunté si le gustaba. Es ella quien se ha acercado.

-No creas que no se lo que estás haciendo.- Bella apoyó la espalda en la encimera de la cocina -Ven...

Gold, obediente a ella, fue hasta donde estaba, poniéndose delante de Bella. Esta acarició sus hombros, y luego subió las manos hasta dejarlas posadas en sus flacas mejillas.

-¿Recuerdas cómo era mi padre de protector conmigo? Cuando quisiste llevarme contigo, tanto allí, como aquí, se negó en rotundo.

-Es diferente. Él es un cretino.

-Eso es exactamente lo que va a pensar Tinkerbell de ti.

-Entonces la convertiré en ardilla.

-¡Rumple!

-Está bien, está bien...Entiendo lo que me quieres decir.- Suspiró Gold, comprendiendo por fin que su comportamiento estaba siendo exagerado. Aun así se lo había pasado bien molestando al hada. No podía evitar que el diablo interior que llevaba asomase la cabeza de vez en cuando.

-¿Seguro?- Bella le cogió el bastón, y lo dejó aparte, y luego se abrazó a él.

-Claro que si. Como siempre, tienes razón.- Rumple dejó un beso en la cabeza de Bella. -No puedo evitarlo. Bae es tan importante para mi, que no puedo aceptar "compartirlo"

-Nunca fuiste bueno compartiendo.- Bromeó Bella -Pero mira...- Señaló al salón, que se veía desde la cocina. Neal y Tinkerbell estaban sentados en el sofá grande, y Tink apoyaba la cabeza en el hombro de Neal, mientras él la rodeaba con un brazo. Parecían entretenidos hablando -Está mucho mejor que sufriendo por Emma.

Rumpelstiltskin no podía hacer más que darle la razón en eso.

-¿Por qué eres tan lista?- Preguntó, abrazando de la cintura a la bibliotecaria.

-Debe de ser porque leo mucho.- Contestó Bella con una risita, acariciando su cuello, y dejando un beso en los labios de Rumple. El horno pitó en ese instante, indicando que la comida había terminado de hacerse, y que todo estaba listo. Rumpelstiltskin se negaba a dejarla ir, no cuando la tenía abrazada de aquella deliciosa forma, pero tras unos besos, y una promesa de compensación, terminó por soltar su cintura. Se miró en uno de los cristales de la cocina, limpiándose con una servilleta unos restos del pintalabios de Bella de los suyos propios.

-¡Neal!¡Tink!

-Ya vamos.- Se escuchó la voz de Neal desde el salón.


La cena transcurrió sin problemas, con Bella y Neal hablando de diversos temas, y Gold y Tink haciendo algún comentario puntual, ya que ambos eran más callados que habladores. Aun así, Tinkerbell empezaba a estar cómoda. Quizá no fuera tan malo conocer a la familia de Neal despues de todo.

-Tinkkerbell ¿Qué tipo de lecturas te gustan?- Preguntó Bella, mientras cogía el bol de ensalada que el señor Gold le pasaba. Tink dejó los cubiertos en el plato.

-Oh, pues...No he leído demasiado.- Admitió con un poco de vergüenza -Libros de hechizos, historia de la magia...Lo que necesitaba para entrar en la Orden de las hadas. Y después, en Neverland, no había biblioteca disponible- Se atrevió a bromear.

-Eso no puede ser. Tengo que dejarte algun libro. Cuando os vayais, recuérdamelo. Los clásicos de este mundo son muy interesantes.

-Claro.- Tink asintió con la cabeza, contenta de que Bella estuviera interesada en que aprendiera y se integrara en este nuevo mundo.

-Tink tiene más gusto por el cine.- Comentó Neal, recordando que todas las citas que habían tenido, habían consistido en sesiones de películas. Era una tecnología que Tink consideraba fascinante, y ya habían visto casi todos los clásicos, y algún que otro estreno actual

-¿Ah, si? ¿Y qué género te llama más la atención?- Bella era muy curiosa. Tink se rascó la nuca, insegura.

-Pues...De todo lo que hemos visto...

-Vamos Tink, hasta yo me lo se.- Bromeó Neal.

-Yo quiero saberlo también.- Dijo Bella mirando a su hijastro con una sonrisa.

-Tink es fan de la guerra de las galaxias.

El hada se puso roja, y Bella soltó una risotada.

-Incluso tiene una camiseta de Darth Vader.

-¡Neal!- Exclamó Tink, lanzándole una mirada asesina.

-No te preocupes Tink, son geniales. A mi también me gustan- Bella se levantó de la silla, para recoger los platos ya vacíos, acompañada de Gold, que se ofreció a ayudarla.

-Hay postre. Tink, espero que aun tengas hambre. ¿Te gusta el chocolate?

Los ojos del hada se iluminaron

-¡Si!- Dijo emocionada. Le encantaba el chocolate. Era, despues del cine, el mejor invento que había conocido. Se ofreció a ayudar a Bella, pero esta se negó en rotundo, y Tinkerbell tuvo que volver a sentarse.

Neal apartó un mechón de peo del rostro de Tink, y se lo puso tras la oreja.

-No conseguirías convencerla.- Dijo suavemente.

-Solo quiero ayudar...

-Hoy eres la invitada. Déjate tratar como tal.- Neal dejó un beso en la sien de Tink, y la expresión de esta se volvió más suave.

-Lo siento...Estoy tan acostumbrada a hacerlo todo yo sola, que esto me resulta complicado.

Se escuchó un carraspeo, y ambos miraron hacia la puerta de la cocina. Rumpelstiltskin salía de allí, apoyando el bastón en el suelo para caminar. Tink se fijó en que el bastón ayudaba a Gold a caminar.

-¿Algo que decir, señorita Tinkerbell?- Rumpelstiltskin se había fijado en su mirada fija.

-El bastón. Creía que...

-Ah. Si. No lo habías visto antes ¿Verdad?

-Es...En Neverland no...

-Magia, querida. Y haz el favor de componer una frase entera. No hay motivos para temer nada.

Tinkerbell asintió con la cabeza.

-Creía que lo tenía sólo para imponer más respeto entre los ciudadanos.- Dijo sinceramente. El comentario hizo reir a Rumpelstiltskin

-Ambas funciones son válidas.- Gold decidió dejar la frase ahí, en vez de añadir un "Esperemos que no deba usted comprobarlo", con el que se hubiera divertido a corto plazo viendo palidecer a la chica, pero no hubiera pasado inadvertido para Neal, o para Bella, que volvía de la cocina con una copa de helado de chocolate en cada mano.

-Lo he hecho según una receta que encontré en internet.

-¿También sirve para buscar recetas de cocina?- Preguntó Tink mirando a Neal, aunque luego se volvió a centrar en la enorme copa de helado. No podía esperar a agarrar la cuchara y meterle mano...En el buen sentido.

Bella fue la primera en probarlo, y Tink después. En cuanto se llevó la cuchara a la boca se quiso derretir de lo rico que estaba.

-¿Por tu cara puedo deducir que ha salido bien?- Dijo Bella, pasándole la cucharara a Rumpelstiltskin, que rechazó amablemente el helado. Neal por el contrario, si que aceptó.

-Tiene algo crujiente dentro, ¿Qué es?

-Le he puesto galletas desmenuzadas, es un toque personal.

-Está el doble de rico.- Alabó Tink, relamiéndose y comiendo de nuevo.

-Que bien, me alegro mucho.- Bella sonrió jovialmente.

Un fuerte ruido interrumpió la conversación que estaban teniendo, e hizo que todos miraran por la ventana.

Se había desatado una tormenta en Storybrooke. Llovía a mares, y de vez en cuando se veían rayos, y se oían truenos. El cielo estaba oscuro, y la luz de las farolas era tenue. El tiempo aquella mañana había sido nublado, pero ¿Qué día no era nublado en Storybrooke? No se imaginaban que fuera a desatarse una tormenta de tal dimensión.

- Creo que nos vamos a mojar al volver a casa.- Comentó Neal. Bella lo miró con horror.

-¡No podeis conducir en esas condiciones! Podríais tener un accidente.

-Estoy con Bella- Comentó el señor Gold. -No puedo permitir que os pongais en peligro.

-Papá, es un trayecto muy corto.

-No es seguro.- Zanjó el tema el señor Gold.

-¿Por qué no os quedais a dormir aquí? Hay habitación de invitados.- Sugirió Bella. Rumpelstiltskin puntualizó un "Habitaciones" en plural, y Neal miró a Tink, buscando en sus ojos verdes si aquello le parecía bien.

-Bueno, tienen razón. No quiero que conduzcas así...Pero...No tenemos ropa...

-Yo puedo dejarte un camisón.- Se ofreció Bella. -Y creo que tengo una camiseta de esas grandes, que podría servirle a Bae.

-Neal.

-Lo siento, a veces se me olvida.- Bella volvió la cabeza hacia Rumpelstiltskin -¿Tú qué dices Rumple?

-Me parece una gran idea, ya que la carretera no está en condiciones para que volvais de forma segura al pueblo. Lo dispondré todo cuando acabemos la cena.-

Tink se llevó otra cucharada de helado a la boca, el sabor del chocolate haciendo más reconfortante la idea de que aquella velada se había alargado mucho más de lo previsto. Y no le había pasado inadvertida la intención del señor Gold de que durmieran en habitaciones separadas.

Quizá fuera lo más seguro para ella.


Continuará...

Aviso: El próximo episodio contiene escenas para mayores de 18.

Espero que os esté gustando.