El viaje al Talán no fue tan rápido como lo hubiera deseado Haldir, Legolas no paraba de moverse e inclusive ya había logrado dos veces conectar con su talón en la cara del cada vez menos paciente Capitán.
Por Valar! Te juró que si no te estas quieto te dejaré en la plaza mayor amarrado y amordazado para que todo mundo sepa que insufrible eres.
La amenaza pareció hacer efecto inmediato en Legolas, quien atesoraba más que nada su orgullo, y simplemente el verse expuesto a ese tipo de situaciones no era nada apetecible.
Bien! Parece que nuestro pequeño y huidizo principito es orgulloso además. Proclamo Haldir pensando que esta partida la había ganado él.
Sin embargo un rápido movimiento de piernas le permitió al Príncipe conectar de nuevo con la cara del ahora iracundo Capitán, quien sin más miramientos lo dejo caer al piso.
Haldir! Gritó Rumil acercándose inmediatamente al caído Príncipe.
Que! Encima de que me golpea el muy..... todavía debo cuidar su salud? Y tú deja de reírte pues el encargado de llevar a nuestro huésped ahora recae en ti. Le dijo airado a Orophin, quien inmediatamente cambio su risa en una exclamación de lamento.
Creo que ya no causara problemas hermanos, dijo Rumil. Parece que nuestro huésped al caer golpeo con una piedra y perdió el sentido. Espero que tengas una buena explicación para esto Haldir.
Rumil suavemente desato a Legolas quien en verdad se encontraba inconsciente, mostrando un golpe en la frente del Príncipe.
Haldir olvido en ese momento todas las afrentas anteriores y se arrodillo junto al joven elfo, tratando de reanimarlo, sin éxito alguno.
Llamamos a los curanderos? Preguntó Rumil.
Pero en ese momento Legolas comenzó a reaccionar y enfocando sus verdes ojos los enfoco poco a poco en cada uno de los elfos presentes.
Estas bien? Preguntó sin dilación Rumil.
Mi cabeza.... Contestó Legolas- me duele, que paso?
El mastodonte de mi hermano te dejo caer y te haz golpeado con una piedra, contesto rápidamente Orophin ante la mirada de incredulidad de sus hermanos.
Lo siento mucho su alteza, fue mi culpa – inmediatamente acepto Haldir.
La culpa ha sido solamente mía, me he comportado como un tonto, es sólo que nunca espere esto de mi padre.
Los tres hermanos ayudaron a Legolas a reincorporarse y caminaron en silencio hacia el Talán, ya una vez instalados todos en el comedor, Haldir trajo a la mesa el té que se había quedado en el fuego.
Esta caliente, así que tengan cuidado, Príncipe Legolas, de verdad sient.....
Legolas
Perdón?
Llámenme Legolas, es el nombre que mi madre me dio, realmente el título de Príncipe sólo lo utilizo en situaciones de gala.
Bien, Legolas, en verdad siento mucho lo que paso.
No tiene importancia yo hubiera hecho lo mismo, es sólo que espero comprendan mi situación, estoy atrapado aquí mientras mi Padre y mi pueblo luchan contra la maldad que poco a poco se ha ido apoderando de mi hogar.
Lo entendemos, pero también entendemos a tu padre, él sabe que el peligro es ahora mayor y quiere mantenerte a salvo por si algo le llegará a pasar – razonó Rumil.
Si claro .... Espero que me disculpen pero estoy muy cansado y me deseo retirar a mis habitaciones, mañana será un largo día pues quiero inspeccionar las tropas que Lothlorien enviara como ayuda, así que con su permiso.
Legolas se levantó de la mesa ante la sorprendida mirada de los tres hermanos y se dirigió a su habitación, después de que cerrara la puerta corrió inmediatamente a la ventana y comenzó a bajar por las ramas del árbol, su plan había funcionado, mostrándose como un sujeto humilde que se atenía a lo dispuesto por su padre, que tontos, si pensaban que se quedaría en ese lugar estaban muy equivocados.
Cuando por fin llegó al suelo se incorporó y sacudió las ropas muy contento de si mismo por haber engañado a los tres hermanos.
¡Va a algún lado Príncipe!
Legolas inmediatamente encaro a su interlocutor quien era nada más y nada menos que el propio Haldir.
Pero como......
Verá su majestad, nosotros utilizábamos ese mismo truco con nuestro hermano, así que creo que ya ha creado una especie séptimo sentido al respecto – contestaron Rumil y Orophin rodeando así al sorprendido Príncipe.
Tienes dos opciones Legolas, subir de nuevo al Talan por tus propios medios o...... Haldir no tuvo que terminar su amenaza pues sólo basto con enseñar la cuerda que llevaba consigo para que Legolas resolviera que la primera opción era la mejor.
Sin decir una palabra y furibundo subió las escaleras que llevaban al Talan, cuando se dirigió a su habitación, Haldir se interpuso y le dijo
Creo su majestad que estará más seguro si se hospeda de ahora en adelante en la habitación que no tiene ventanas.
Legolas simplemente lo miro de frente y sin asomo de vergüenza le contesto:
Aún no entiendo como alguien tan hermoso y valiente como tu, no puede entender mi sufrimiento.
Sin más, Legolas entro a la habitación que se le había asignado y cerro la puerta sonriendo, sin dejar de pensar en el sorprendido rostro de Haldir.
Mientras tanto en Mirkwood:
Su alteza, más noticias del bosque han llegado.
Que dicen nuestros guardianes? Pregunto Trandhuil inmediatamente.
El mensajero incredulo leyo de nuevo el mensaje y luego lo leyo al rey:
Al Rey Trandhuil:
Su majestad, no se como expresar lo siguiente, es sólo que todo se ha detenido, los orcos ya no atacan, las arañas no son vistas, pareciera que ya no les interesamos, no hemos sufrido un ataque más desde esta mañana. Durante la tarde envié a uno de mis hombres de reconocimiento a una de las cuevas que sabemos sirven de campamento a los orcos, y sólo encontró basura y algunos alimentos abandonados, como signo de que sus dueños habían salido en franca carrera. Esperamos sus instrucciones mi señor.
Firma:
Telerman, Capitán del Grupo Norte.
Ante la incrédula mirada del rey el mensajero replico:
Todas las comunicaciones dicen lo mismo, los orcos y las araña se han replegado desde esta mañana, no sabemos que es lo que lo ocasiono, todos los capitanes esperan sus ordenes.
¿Porqué se habían ido? Ahora que parecía que Mirkwood estaba lista para caer, porque había soltado a su presa, podría ser una trampa?, pero realmente lo dudaba, los orcos no eran tan listos. ¿Qué había sucedido por la mañana que hubiera podido cambiar el curso de las cosas?.
Trandhuil palideció e inclusive busco apoyo en su trono para no caer, el mensajero y algunos consejeros se acercaron a él llenos de temor.
¿Su majestad? Se encuentra bien?
Legolas.
El príncipe Legolas, no esta aquí recuerda? Lo enviamos a Lolthorien para que estuviera a salvo.
Los orcos quieren a Legolas, no le entiendes? Cuando Legolas dejo de estar aquí, los orcos de alguna manera lo supieron por eso ya no les interesamos, eso significa que hay alguien más detrás de ellos, alguien que busca apoderarse o acabar con el heredero del trono de Mirkwood.
Poco a poco las palabras del monarca fueron alcanzando los oídos de los ahí congregados absorbiendo lo trágico y horroroso de la situación.
Hemos mandado al Príncipe directamente a sus manos, estaba más seguro aquí, no puede ser! Decían los consejeros entre ellos.
Pero porque lo quieren? Preguntó Ardamaz uno de los consejeros.
Valar! Exclamó Trandhuil ¡Lo saben! ¡Ellos lo saben! ¡Caradmur!
Un elfo se acerco rápidamente al Rey y se inclinó ante el.
Mandeme mi señor.
Reúne a tus hombres salimos inmediatamente a Lothlorien.
Sin decir una palabra más el Rey dejo a sus consejeros y al mensajero en estado de ignorancia, antes de salir dijo a Ardamaz.
Estarás a cargo de Mirkwood mientras no estamos, no tendrás problemas, el ser maligno que comanda a los orcos ha fijado sus ojos en otro objetivo.
Trandhuil se encerró en su habitación y se preparó para hacer algo que hacía siglos no hicierá, hablar con su amante...
