Hola lindas lectoras, aquí vengo a actualizar el tercer capítulo de esta historia, sé que me tarde un poco más de la cuenta, sepan disculparme, estuve hasta de cumpleaños y pues me perdí, pero aquí lo tienen. Debo decir algunas cositas:
Primero que todo, gracias a las que me leen, es muy importante para mí su lectura y sus lindos reviews, en serio gracias, me voy a esforzar para ser mejor escritora.
Segundo, tengo otro fic que escribí antes que este, pero no estoy segura de subirlo pues nunca lo terminé, pero tal vez depende como vea esto me anime a subirlo y posteriormente darle fin.
Tercero, normalmente me gusta usar la forma de ser de Inuyasha como es originalmente, me siento mas cómoda con ella pero, para este fic ese Inuyasha no va, no queda ni con pegamento xD así que, si a alguien le gusta la manera de ser original, sepan que aquí no la van a encontrar, pero en el otro que subiré, ese si es casi fiel al carácter original por no decir totalmente, igual va con otros personajes que no tienen el carácter original pero es por la trama del fic, así que lo voy avisando.
Cuarto, espero que en este capítulo, no vayan a pensar que detesto a Kikyo porque no es así, repito, así es la trama y en ella, Kikyo tiene esa forma de ser.
De antemano gracias por los reviews que me dejen, cualquier pregunta, duda, sugerencia, consejo o amenaza, háganmela saber ^^
Posdata: Debido a que trabajo de lunes a viernes, las actualizaciones serán en la madrugada del sábado o la madrugada del domingo.
Como ya saben, los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son de la mangaka Rumiko Takahashi (¡Amo a esa mujer!) yo solo los tomo prestados para satisfacer mis deseos mas ocultos xD
"Mi chica de humo"
Capitulo 3: Mi nombre es Kagome.
Kikyo observaba las miradas con mucho recelo, su amado prometido siempre había conservado la calma en todo momento, era una persona muy segura de sí misma, hasta con ella siempre se había mostrado así. En cambio ahora, Inuyasha se mostraba nervioso, su cuerpo parecía sudar, totalmente inseguro, sin duda alguna pasaba algo raro con esa mujer que acababa de llegar para atenderlos.
― ¿Pero que te sucede Inuyasha? – le replico Kikyou cruzándose de brazos observándole bastante molesta.
El ambarino le devuelve la mirada rápidamente y con una sonrisa vuelve a sentarse.
― Perdón amor… Es que creí que la… – decía mirando de reojo a la azabache mientras esta miraba de reojo a Kikyou y luego a él esbozando una sonrisa de medio lado mientras sujetaba la carpeta del menú – la… señorita era otra persona que ya conocemos…
― ¿Ah sí? ¿Y a que persona? – preguntó frunciendo el seño, parecía que la respuesta de su amado no era muy convincente.
― Pues… ¡A Rin amor! – dijo este en un hilo de voz muy sonriente volviendo a mirar de reojo a la joven azabache, rogando para sus adentros que ya con eso su prometida bajara la guardia.
― ¿A Rin? – pregunta ella pestañeando dos veces volteando a ver a la chica por un momento de pies a cabeza, luego ríe un poco y se dirige a su prometido – Por favor amor… No se parecen en nada. Rin tiene facciones finas y es una dama de alta sociedad – luego prosigue sacando un espejo de su bolso para verse – no tiene ninguna necesidad de trabajar y menos de mesera… ¿Qué es lo que gana una mesera amor? Muy poco en realidad, sinceramente no es un buen trabajo, pero para la clase baja, ya sabes que es lo menos que pueden aspirar.
La azabache la mira bastante desconcertada y también molesta, en resumen, esa mujer le estaba diciendo que su trabajo no valía nada o eso es lo que le dio a entender bastante bien con esa mirada que le había regalado y esas palabras, notaba que era una mujer bastante superficial, cosa que no era rara en algunos ricachones, luego de meditarlo por unos segundos, la azabache sonríe de medio lado y coloca la carpeta del menú en la mesa un poco brusca, haciendo que el vaso lleno de agua del lado de Kikyo se le derramara un poco encima.
― ¡Ahh! ¡¿Pero qué te pasa tonta?! ¡Ten más cuidado! ¡¿Acaso no te enseñaron a atender bien a los clientes?! – decía levantándose de su asiento tomando una servilleta tratando de secarse – ¡Pero qué incompetente!
Inuyasha sorprendido se levanta de su asiento mirando a la chica que aun se mantenía en misterio para luego tratar de socorrer a su escandalizada novia.
― Kikyo... Cálmate, déjame ayudarte…– le dice tratando de apaciguarla, la gente que se encontraba en otras mesas comenzó a observarlos y a hablar entre ellos en voz baja acerca de lo que estaba pasando.
― ¿Qué me calme? ¿Inuyasha te estás escuchando? Y… ¿Qué acaso no vas a decirle nada a esa? ¡Reclámale! ¡Me mojó mi vestido! – exclamaba señalando con mucho enojo a la chica.
― Kikyo… Por favor… No hagamos de esto todo un escándalo… La gente nos está mirando… Podemos resolver esta situación conversando… – el en realidad no sabía que hacer, por un lado era cierto que como novio, era su deber defenderla pero a la vez, sentía que no podía reclamarle nada a la azabache misteriosa, su presencia lo ponía muy nervioso, lo sacaba fuera de sí, ella lo hacía sentir diferente y era extraño, por más que quisiera no tenía fuerzas para reclamarle por algo. Además, el estaba bastante consiente que los comentarios de Kikyo con respecto a la chica y a su trabajo que él consideraba honrado, no fueron los mejores y era obvio que esta reaccionara de esa manera, al parecer, la joven tenía carácter.
― ¡¿Qué no haga escándalo?! ¡¿Pero bueno Inuyasha que te pasa?! Has estado bastante raro desde que esta incompetente apareció para atendernos! ¡Quiero hablar con el jefe de este lugar ya! – decía lanzando la servilleta al suelo, la gente alrededor seguía cuchicheando entre ellos.
― ¡Kikyo ya basta si! Arreglemos esto como es. – el ambarino la tomó del brazo, se encontraba muy apenado en ese momento, le preocupaba bastante ya que podría perjudicar algo su fama y su novia no estaba ni cerca de calmarse. Fue entonces cuando la azabache rompió su silencio.
― Vaya… Para ser de la alta sociedad forma todo un escándalo por un poco de agua derramada – dice colocando sus manos en la cintura aun molesta.
― ¡Pero qué insolente eres!... Pero hasta hoy trabajas aquí ¡escuchaste! – le responde señalándola de nuevo, el chico seguía sosteniéndola del brazo, le preocupaba que de la furia se le lanzara encima, Kikyo siempre se le veía calmada pero en ese momento era como si fuera otra de tanto enojo que tenía.
― ¡Ay! ¿Sabe qué? Hable con quien le dé la gana pero déjeme decirle algo… El trabajo de mesera es un trabajo honrado, digno como todos. Y aprenda a no ser tan escandalosa solo fue un poco de agua – decía mirándola firmemente cruzándose de brazos. A los minutos el dueño del restaurant se acerca a ellos.
― Disculpen… Señor Taisho, no pensé que esto estuviera pasando en su mesa… – mira a la azabache y luego mira a la pareja – ¿Me pueden decir que está pasando?
― ¡Déjeme decirle que tiene una mesera completamente incompetente… ¡Mire lo que le hizo a mi vestido! ¿Sabe cuánto costó este vestido? – Kikyo fue la primera en hablar.
― Kikyo… Por favor…– le decía Inuyasha entre dientes mirando disimuladamente a la joven mesera que seguía cruzada de brazos mirando a un lado suspirando.
― ¡No! ¿Sabe cuánto costó? Me imagino que no, pero el punto aquí es…! Que esa mesera es una incompetente y exijo que la despida ahora mismo y que me pagué el vestido! – esto último hizo que la joven de ojos chocolate riera un poco, el dueño del restaurant la miró con desaprobación por la pequeña risa.
― ¡Kikyo por favor fue solo un poco de agua! Cuando se seque estará como nuevo! – el ambarino decía esto ya con mucha impaciencia.
― Pero Inuyasha…– decía ella pero el vuelve a hablar interrumpiéndola.
― ¡Pero nada! ¡Es agua entiéndelo!– decía este tomando la cartera de su novia y dirigiéndose al dueño que se le notaba el nerviosismo a leguas – Mire no se preocupe, a cualquiera le puede pasar que se le derrame un poco de agua en la ropa y eso fue lo que pasó – le aseguró al hombre estrechándole la mano y mirando de reojo a la azabache, a su vez, ella también lo miraba de reojo.
― Bueno… Si usted lo dice señor Taisho, pero… – se apresuro a decir sin embargo lo interrumpió.
― De verdad disculpe las molestias con este escándalo innecesario, mi novia… es algo exagerada… ¡Ah! Y por favor… No despida a la joven aquí presente, nos retiramos – termina de estrecharle la mano al dueño y toma a Kikyo de la otra y rápidamente se la lleva del lugar, lejos de la mirada atónita de todos.
Después de unos minutos, Inuyasha detiene el vehículo frente al apartamento de Kikyo, esta lo mira fijamente y muy disgustada.
― ¿Por qué Inuyasha? No me defendiste…
― Kikyo… Por favor… Formaste todo un escándalo solo por un poco de agua… ¡Agua! – respondió frotándose la sien.
― ¿Qué te pasa con esa mujer? – volvió a preguntar ella sin quitarle la mirada.
― Nada… absolutamente nada, ni su nombre me sé. - respondió mirando hacia el frente.
― ¡Mirame Inuyasha! – le exigió tomándole del brazo.
― Kikyo amor… ¿Hablamos mañana mejor si? Prometo explicártelo bien pero mañana, estoy muy cansado y ambos debemos trabajar desde temprano – le dijo mirándola seriamente, ella al verlo de esa manera lo suelta del brazo.
― Está bien, esta conversación queda pendiente que no se te olvide – se acerca a su rostro tomándole de las mejillas y le da un corto beso en los labios – hablamos mañana, te amo – sonríe un poco, toma su bolso y baja del auto, Inuyasha le mira irse y ya cuando entra al edificio, con su vehículo ya encendido emprende su camino rumbo a su apartamento, había tenido una noche bastante alocada y solo quería descansar, no obstante no dejaba de pensar en la chica misteriosa, ya era la tercera vez que se la encontraba y aun ni sabia su nombre, para él, era verdaderamente un misterio, un fascinante misterio.
A la mañana siguiente Inuyasha ya se encontraba manejando de nuevo y con el manos libres puesto, presiona un botón de su teléfono celular y llama a su consultorio, al segundo repique, Enyu se hace escuchar:
― Consultorio Taisho, buenos días.
― Enyu, soy Inuyasha – escuchó Enyu al otro lado del auricular.
― ¡Doctor!... Doctor ¿Qué pasa? Aún no llega al consultorio…– responde intrigada, ya que el siempre era muy puntual.
― Si Enyu, lo que pasa es que… Bueno te llamo para decirte que canceles todas las consultas hoy, tengo unas cosas que hacer de urgencia.
― ¡¿Qué?! ¿Doctor se encuentra bien? ¿Se siente mal?– bombardeándolo de preguntas.
― Tranquila Enyu no tengo nada, estoy muy bien físicamente como siempre – respondió con una risa que se escuchaba encantadora.
― ¡Ay doctor!...– decía ella de una manera risueña y soñadora pero luego vuelve en si colocándose el bolígrafo que estaba utilizando en la boca – ¡Ah! ¡Pero entonces no entiendo doctor!
― Lo único que te tiene que importar en este momento es cancelar todo e irte a tu casa, tienes el día libre pequeña – dice en un hilo de voz.
― ¡Está bien doctor!– afirmó avergonzada como si la estuvieran observando.
― ¡Perfecto! Que pases buen día Enyu – dicho esto el ambarino cuelga y sigue su camino.
A unos pocos minutos, llega a su destino, observó que el lugar estaba muy lleno a pesar de la hora, las 8:30 AM y también que había mucha gente, el apuesto hombre se estaciona en un lugar que milagrosamente estaba vacío, apaga el motor y al abrirse la puerta hacía arriba baja de su auto. Al acercarse a la entrada mira un letrero blanco con letras doradas que dice: "La cascada".
Inuyasha sin pensarlo dos veces entra y puede notar que la decoración había cambiado, se veía más fresco, habían flores amarillas y blancas, estaban las mismas mesas pero los manteles eran de color celeste, la fuente en el medio seguía con su agua cristalina cayendo de manera elegante. Debían tener una decoración diferente para cuando fuera de día y otra para la noche. El ambarino observaba a la gente en sus respectivas mesas, conversando amenamente, riendo, en verdad el lugar era muy acogedor tanto de noche como de día, recordó el escándalo que su querida novia hizo en ese mismo lugar la otra noche y volvió a sentirse apenado, mientras dedicaba su atención únicamente en las meseras no se explicaba cómo podía haber vuelto después de lo que pasó, pero entonces en un instante rápido lo entendió completamente.
En una mesa no muy lejos de donde él se encontraba parado, la vio, vestida de la misma forma que la otra noche, ahí estaba, esa chica atendiendo a unos clientes, se sintió complacido al ver que si seguía trabajando allí, suspiro un poco antes de dar unos cuantos pasos y al estar al frente de ella, hablo mostrando una gran sonrisa ocultando sus manos dentro de sus bolsillos:
― Veo que si funcionó que hablara con tu jefe – ella voltea lentamente y lo mira algo sorprendida, su expresión delataba que no esperaba verlo de nuevo ni tan pronto, se quedaron mirando por unos breves segundos, el seguía contemplándola con esa sonrisa característica que atraía a toda mujer, ella igual lo observaba al principio sin mostrar algún gesto, miró el suelo y luego volvió a mirarlo, esta vez dándole una sonrisa de medio lado. Al instante, comenzó a retirarse de la mesa que estaba atendiendo pasando a su lado, este pudo oler un aroma demasiado agradable para su olfato, exquisito, ella olía esplendido, tantas palabras salían por su mente en ese momento.
Sin darse cuenta la siguió, parecía que su cuerpo se movía solo cuando se trataba de ella, era algo totalmente inexplicable y nuevo para él, pero ahora más que nunca sabía que le gustaba sentirse así. La chica se dirigió a una especie de mesa donde tenían puesto puras toallas de color blanco con encajes dorados de manera desordenada, mientras los acomodaba por fin respondió con un hilo de voz.
― ¿Viene por orden de su novia para ver si me habían despedido?
― No para nada… Anoche inclusive le dije a tu jefe que no lo hiciera – dijo el interesado en que siguiera hablando.
― Pues sí… Me echó un regaño bien fuerte pero… – decía acomodando la última toalla y se voltea para mirarle fijamente – no me despidió… pero porque usted se lo pidió – Inuyasha no pudo evitar quedar prendado de su mirada, esos ojos chocolate lo hipnotizaban peligrosamente, sentía que su cuerpo sin previo aviso haría algo indebido ya que este no lograba responderle. Siguió observándole embelesado, hasta que pudo articular una sola frase.
― Dime tu nombre por favor…– lo había dicho y le sorprendió que en vez de sonar como un simple pedido, se oyera como una súplica. Ella sonrió un poco más, mirando a los lados para luego volver a mirarlo fijamente y después de dos segundos, respondió.― Mi nombre es Kagome – e inmediatamente se produjo un silencio en el lugar.
Continuará…
Y con esto concluye el capítulo de hoy, Inuyasha se está interesando mucho en Kagome y las hice esperar mucho, 3 capítulos para que por fin le dijera el nombre al hombre xD pero así es esto.
Así que acá se los dejo, recién salido del horno ^^ saludos chicas lindas!
Posdata: Creo que voy a hacer la portada del fic, con su respectivo logo muy pronto, espero les guste además de escribir me fascina editar.
