Libro 3 Lucy
Me desperté en una cama con sábanas doradas, me senté y me di cuenta que llevaba un vestido blanco con gran escote… ¿¡Cuándo me habían cambiado!? ¿Zeref me habría tocado? Entre más pensaba menos creía la situación en que me encontraba. Miré a mi alrededor para descubrir que solo había una ventana chiquita en un extremo de la habitación. Parecía que todo estaba preparado para que ninguna magia pudiese perforar nada. Con resignación esperaba hablar con alguien pero la puerta seguía cerrada. Las comidas no dejaban de aparecer apenas sentía hambre, cosa muy extraña por que no salían de ningún lugar. Gritaba por alguien para hablar pero nadie aparecía, y pensar que Zeref había sido la última persona en hablar conmigo me daba más rabia todavía.
-¿Qué tengo que hacer? - Le había preguntado. Decidida tomé la iniciativa a pesar que me intimidaba en sobremanera por ser parte del temible Acnologia. No entendía cómo mi cuerpo podía estar sin temblar de miedo teniendo en cuenta que podía acabar conmigo en un minuto. Pero en mí no había temores, solo valentía y determinación.
-Lucy, tu poder es mayor al que crees que tienes… He inventado una maquina capaz de acabar conmigo y solo tu poder con el de Natsu pueden activarla. Pero para eso debes abrir una puerta que nunca ha sido abierta. Necesita la llave del Rey de los seres celestiales. Y parece ser que solo los elegidos por él pueden abrirla, pero para eso necesitan hacer un gran sacrificio que, como tu pudiste ver, fue una de tus llaves. Al ver esto él se compadeció de ti y quiere formar parte de tu equipo.
-¿Pero lo que me dices… no es algo bueno?
- No, todo lo contrario, porque al propietario de esa llave solo le esperan dos cosas; una es el control de todos los seres celestiales y la otra es la muerte, puesto que no eres el único que la desea. Y al ser así, aquel que te mate en ese estado… Según la leyenda se le concederá un deseo por el mismo Rey. Y mi deseo sería… poder ser mortal para que, cuando llegue el momento, Natsu pueda acabar conmigo, así como con mi gran sufrimiento.
- ¡No es así! ¡Natsu no lo hará! Sabrá lo que tramas…. ¡Además nada es seguro de todo lo que dices!
-Quizás sí, quizás no. Eso se verá, pero mientras tanto el plan se hará como diga. Y tu mejor que nadie sabes de lo que es capaz Natsu si te ve muerta. Ya lo has visto muchas veces cuando tu vida corre peligro. Él va hacia ti. Ahora mismo en el gremio hice un hechizo del olvido para que nadie te recuerde eso lo pondrá frenético. Creerá que has desaparecido y eso lo volverá loco. Su corazón ya no puede perder a nadie más preciado. Y lo más preciado que tiene en este momento eres tu Lucy Heartfilia.-
Después de eso, recuerdo que todo se oscureció y aparecí en esta cama. Maldita sea tengo que salir de acá antes que Natsu haga algo de lo que se vaya a arrepentir después.
Me asomo por la gran ventana de mi alcoba y veo al otro lado de Fiore. Estoy cerca… Podría invocar un espíritu y escapar antes que algo malo pase. Pero cuando busco mis llaves descubro que no están; ni siquiera mi Látigo celestial. Maldita sea, me lo han quitado. Sentí una presencia detrás de mí y me encontré con una chica muy parecida a Erza. Llevaba vestido blanco también y cabello color escarlata atado en una trenza. Parecía muy tímida cuando hablaba.
-¿¡Erza!?
-No señorita, mi nombre es Hikari. Espero que hayas dormido bien nuestro señor la espera abajo para comer. Ven conmigo- Tocó una de las paredes que se abrió como una puerta. La seguí muy tímidamente, sentí nostalgia con solo verla.
- Disculpa, ¿con quién tengo que verme?
-Nuestro señor Louis VII, quiere conocer a su adorable invitada para esta noche.
- ¿Él es amigo de Zeref?-
-¿Zeref? ¿Quién es esa persona?-
-Disculpa, ¿podrías decirme como llegué aquí?- Bajamos por una escalera dorada en forma de caracol, con una alfombra roja.
- No me sorprende que no se acuerde. Usted estaba tirada en nuestra puerta con una nota que decía que debíamos protegerla y no dejarla escapar porque si no las desgracias caerían sobre nuestra casa. Intentamos quitarla de nuestra puerta para llevarla a un hospital pero una luz la iluminó y hubo incendios alrededor de la casa, por lo que el dueño ordenó seguir las instrucciones de la carta.- Llegamos después de tres pisos a un comedor espacioso y lleno de lujos como en mi antiguo hogar de la infancia por lo que me entró un muy mal presentimiento.
