Este fic es una adaptación del libro del mismo titulo, del autor Marc Levy, suya es la historia y muchos personajes, el resto pertenecen a Suzanne Collins, ¿mi aportación?, descargar la trama y hacer que los nuevos personajes encajen, ¿porque hacerlo fácil? si me puedo complicar, Peeta en el original es una chica y Katniss un chico, por lo que he modificado diálogos y texto para hacerlo cuadrar. Espero que os guste.


PRIMER DIA – (3) - Apuesta

El Señor caminaba arriba y abajo con las manos detrás de la espalda y cara de preocupación. Lanzó una mirada furiosa a la mesa de reuniones que llenaba la sala en sentido longitudinal. El enorme tablero se extendía hasta el tabique del despacho contiguo. El Señor volvió a la mesa y apartó una pila de expedientes. Estaba impaciente aun cuando se intentase controlar.

- ¡Todo esto está viejo! ¡Viejo y polvoriento! ¿te digo lo que pienso? ¡Estos candidatos están decrépitos! ¿Cómo vamos a ganar así?

Miguel avanzó unos metros.

- Todos los agentes los ha seleccionado el Consejo.

- ¡Eso, hablemos del Consejo! ¡Menudo desierto de ideas! Sieeeempre con las mismas parábolas…. ¡Son viejos! Cuando eran jóvenes, tenían miles de ideas para mejorar el mundo, ahora están casi resignados.

- Pero conservan sus cualidades

- ¡YA ¡ pero mira nuestra situación.

Elevó la voz haciendo temblar las paredes. Miguel temía esos accesos de cólera de su jefe. Eran rarísimos, pero hasta entonces sus consecuencias habían sido devastadoras. Solo había que mirar por la ventana para ver el tiempo que hacía.

- A ver, cuanto ha avanzado la humanidad con las resoluciones del consejo, en los últimos tiempos?, no muchas ¿no? A este paso nuestra influencia será menor que el roce del ala de una mariposa…. LA SUYA, y LA MIA, - señalando la pared del fondo. ¡Si los miembros de la asamblea demostraran un poco de "modernidad" no tendría que aceptar un reto TAN ABSURDO!. ¡Pero la apuesta, ya está hecha, necesitamos algo NUEVO, original, brillante y sobre todo creativo! ¡HA empezado una nueva campaña, y está en juego la suerte de esta casa , QUE DEMONIOS!.

SE oyeron tres golpes en la pared contigua, El Señor la miró irritado, luego con expresión maliciosa, miró a Miguel.

- Enséñame eso que tienes bajo el brazo.

Miguel se acercó algo confuso, dejando frente a él una carpeta de cartulina, El Señor la abrió, pasó las primeras páginas, su mirada se iluminó, aumentaba el interés por lo que leía. Examinó atentamente las fotografías adjuntas.

Rubio en Praga, moreno corriendo por San Petersburgo, pelirrojo, bajo la Torre Eiffel, pelo corto en Roma, Largo en Madrid, rizado en Tanger. De frente o perfil un rostro angelical. El Señor señaló inquisitivo sobre una foto de Peeta en bañador, un pequeño detalle había atraído su atención.

- Es un dibujo - dijo Miguel cruzando los dedos - Un diminuto par de alas, uuuunnn, tatuaje en la…..cadera. ¿algo moderno no?, Se puede borrar.

- YA veo que son unas alas – masculló el Señor - ¿Dónde está? ¿Cuándo puedo verle?.

- Está esperando fuera.

- Pues que pase.

Miguel salió del despacho y fue a buscar a Peeta. Por el camino le hizo recomendaciones, debía comportarse, se limitaría a escuchar, salvo si el Señor hacia una pregunta, y no se respondía el mismo. Prohibido mirarle a los ojos. Miguel paró para recuperar el aire y siguió:

- Erguido, si hablas todo acaba, con Señor. Luego miró a Peeta y dijo. Olvida lo que te dije…. Se tu mismo, al fin y al cabo él lo prefiere. Por eso propuse tu candidatura, y por eso él te ha elegido. Uff estoy agotado, estoy mayor para esto.

- ¿elegido? Para qué?

- Ahora lo sabrás, ¡Y tira el chicle de una vez!.

Peeta no puedo evitar una reverencia.

El Señor es corpulento, con manos bellas y fuertes, voz grave, era más impresionante de lo que imaginó. Peet, deslizó el chicle debajo de su lengua, y un escalofrío le recorrió cuando el le invitó a sentarse. Dado que según su padrino, es decir Miguel, Peeta era uno de los agentes mejor cualificados de su MORADA, le iba a confiar la misión más importante de la AGENCIA, desde su creación.

Lo miró y él bajo la cabeza.

- Miguel te dará los documentos, y las instrucciones necesarios para la misión, el desarrollo de las operaciones será responsabilidad exclusivamente tuya.

No había lugar a error, tiempo para el objetivo Siete días.

- Quiero imaginación, talento. Tienes aptitudes, pero tienes que ser discreto. Y creo que eres muy eficaz.

Nunca antes bajo la dirección del Señor se había comprometido tanto la Agencia, A veces ni siquiera él sabía como s e había metido en es lío, en ese reto.

- En fin, si, creo que si lo sé – murmuró.

El asunto era grave, solo informaría a Miguel, y si era necesidad extrema a ÉL. Lo que le iba a revelar era alto secreto, abrió el cajón y le entregó un manuscrito, allí había dos firmas, y el texto de la misión:

" Las dos potencias que rigen el orden mundial, se enfrentan desde el inicio de los tiempos. Como ninguna llega a influir de acuerdo con su voluntad en el destino de los humanos, cada una se declara neutralizada por la otra, para lograr la realización perfecta de su visión del mundo…

El Señor interrumpió a Peeta, con un comentario:

- Desde que la manzana se le atravesó, Lucifer se opone a que deje la tierra en manos del hombre. NO para de decir que no son dignos de ello.

Le hizo un gesto para seguir.

… Todos los análisis indican que la tierra se está convirtiendo en un infierno…

Aquí le cortó Miguel:

- El Consejo rebatió a Lucifer achacando esto a la rivalidad permanente, que era un freno para que la naturaleza humana se expresara, libremente. Que era pronto para decidir, solo había algo seguro, el mundo ya no funcionaba muy bien.

… La noción de humanidad es distinta dependiendo de cada punto de vista. Después de eternas discusiones, se acepta la idea de la llegada del tercer milenio como punto de partida de una nueva ERA, sin antagonismos. Tenemos que sustituir la convivencia forzada por algo más operativo y eficaz…

- Esto ya no podía seguir así - dijo el Señor – El siglo XX ha sido duro, y al ritmo que van las cosas, tanto ÉL como YO, acabaremos por perder el control. La Tierra no es lo único que existe en el universo; todo el mundo me mira, hay miles de preguntas y cada vez menos respuestas. Sigue - indicó.

… Para garantizar la legitimidad del que rija el siguiente milenio, hemos lanzado un RETO, los términos figuran a continuación.

Se enviarán entre los hombres, durante siete días, al que consideremos nuestro mejor agente, el que sea más capaz, de arrastrar a la humanidad hacia el BIEN o hacia el MAL dará la victoria a su bando, antesala de una fusión de instituciones. El poder para administrar el nuevo mundo SERA DEL VENCEDOR.

El contrato estaba firmado por DIOS y por el DIABLO. Peeta, levantó la cabeza despacio, quería comprender el origen de lo que tenía entre manos.

- Es una apuesta absurda - dijo el Señor, algo confundido- pero lo hecho, hecho está.

Peeta miró el documento, el Señor comprendió el estupor que delataban sus ojos.

- Considéralo como una claúsula de mi testamento. Me hago viejo. Por primera vez estoy impaciente, arréglatelas para que vaya rápido, pero no olvides que el tiempo es limitado, esa fue mi primera concesión.

Miguel hizo una seña a Peeta, para salir de la habitación. Pero antes de llegar a la puerta Peeta se volvió, - Gracias - dijo para alivio de Miguel. Dios le sonrió.

- Siete días para una eternidad, ¡confío en ti muchacho! - Y le vio salir de la habitación.

Ya en el pasillo, Miguel volvió a respirar normal, cuando oyó una voz grave llamar. Dejó a Peeta y entro en el despacho, el Señor frunció el entrecejo.

- El trozo de chicle bajo la mesa es de fresa ¿no? .

- De fresa sin duda, Señor- respondió Miguel.

- Otra cosa, cuando termine la misión te agradeceré que hagas que se quite el dibujito ese … de la cadera… a ver si lo va a poner de moda y todo el mundo va a querer uno.

- Por supuesto Señor.

- ¿Cómo sabías que le elegiría?.

- ¡Porque hace más de dos mil años que trabajo con usted, Señor!.

Miguel cerró la puerta a su espalda. El Señor se quedó a solas, sentado en el extremo de la larga mesa, miró fijo un punto en la pared, y carraspeó. Con su voz clara y fuerte dijo- ¡Estamos a punto!.

- ¡Nosotros, también! – contestó en tono burlón la voz de Lucifer.

Peeta esperaba en una salita. Miguel entró y se acercó a la ventana.

- Date prisa, no hay tiempo que perder.

Peeta miró a su padrino inquieto.

- ¿Por dónde empiezo en una misión como ésta?

- Tienes algo de desventaja, seamos claro, el mal se ha vuelto universal, y casi tan invisible como nosotros. Juegas como defensa, mientras ellos atacarán. Primero tienes que identificar sus fuerzas, localiza el lugar donde intentarán operar. Podría ser conveniente dejarles actuar primero, y después combatir lo que tramen, lo mejor que puedas. Hasta que no lo hayas neutralizado, no podrás ejecutar tu gran plan. Casualmente, (ja) se ha elegido San Francisco como teatro de operaciones.

Mientras, Katniss se balancea en la silla, acaba de leer el mismo documento, ante la mirada de su PRESIDENTE, Lucifer, siempre lleva gafas de sol, los miembros del Gabinete le rodean, alrededor de una enorme mesa que llegaba hasta el tabique que separaba la sala del despacho adyacente. El PRESIDENTE levantó la sesión. El grupo, con el director de publicación, un tal Snow, a la cabeza fue a la salida. El Presidente indicó a Katniss que se acercara, la invitó a inclinarse y susurro a su lado algo que nadie más oyó.

Se reunió con Snow cerca de los ascensores

- Aquí tienes, pasaportes, dinero, llaves de coche y una Tarjeta de crédito color platino, peeeero, Ojo con las notas de gastos.!No abuses!.

Con un gesto rápido y brusco Katniss, se apoderó del plástico, y ni se digno a estrechar la sudorosa mano de Snow, Él, acostumbrado, disimuló, esa era su especialidad, la del tipejo que había alcanzado supuesto por su trapacería, y su hipocresía. Felicitó a Katniss, y le dijo que había usado su influencia con ella, Kat, no le dio el menor crédito, consideraba un incompetente a Snow, que tenía el puesto por algún parentesco con alguien poderoso.

Ni siquiera cruzó los dedos, para mentir, - si te informaré regularmente de la operación- Un cuerno le iba a informar. En la ORGANIZACIÓN engañar era el medio más seguro para perpetuar el poder de los directores, se mentían entre si para tener contento al PRESIDENTE, Snow preguntó a Katniss, el secreto susurrado en su oído. Ella lo miró con desprecio y se despidió.

A su vez Peeta, preguntó a Miguel si podía confiarle un secreto – el Señor tiene unos ojos increíbles, nunca vi nada tan azul, ni los míos, vamos.

- Uff, a veces cambian de color, pero no puedes decir a nadie lo que has visto en ellos. Y él lo prometió.

- Le gustaste muchacho, … Ten cuidado Peet, para ellos, quizás sea un maleficio más, pero… para nosotros, es cuestión de supervivencia, todos confiamos en ti.

Minutos más tarde Peeta salió a la calle.

En el mismo momento, Katniss, salía a la calle por el otro lado de la Torre, paró un taxi y la joven subió.

En la acera de enfrente, Peeta corría a su coche, una agente le ponía una multa

- Buenos días ¿Cómo está?

La policía le miró buscando broma en el chico, - ¿Nos conocemos?- preguntó.

- No, no creo.

La agente arrancó la multa del Bloc. - ¿y usted, está bien? Le preguntó de vuelta, colocando la multa.

- Bien, ¿tendría un chicle de fresa?- dijo Peeta tomando el papel.

- No, de menta. - Peeta lo rechazó con amabilidad, abriendo la puerta del Ford.

- ¿no negociará la multa?

- No, ¿en el colegio se sentaba en primera fila agente?, preguntó.

- Pues, no recuerdo- ¿Seguro que está bien?

- Esta noche habrá puesta de sol, será espléndida, no se pierda esos tonos, naranja que tanto calor dan al corazón. Lleve a su familia, en el parque, será genial. Ahora la dejo, Adiós.

Cuando el Ford se alejaba, la agente notó un ligero estremecimiento, sacó el móvil y dejo un mensaje en el buzón de vos de su marido. Le pidió empezar el servicio media hora más tarde, ella haría todo para regresar temprano. Le ofrecería un paseo por el parque, a la caída del sol, sería genial, ¡Se lo había dicho una empleado de la CIA!.

- Te quiero – dijo- desde que tenemos horarios distintos, no encontré el momento para decirte lo mucho que te echo de menos.

Horas más tarde, mientras compraba para el picnic improvisado, no se dio cuenta, pero el paquete de chicles que metió en el carrito NO ERA DE MENTA. (Peeta siempre haciendo el bien jajaja).