hola antes que nada mil disculpas por tardar tanto en actualizar mi excusa? tengo muchas jeje

una es que me redujeron el tiempo en la compu que por que tengo mas relaciones en facebook que en la vida real y yo digo acaso no es Facebook vida real?

en fin otro es q me dio un poco de bloqueo de escritor, es horrible ya lo estoy superando, dicho la anterior aquí esta el capitulo


-disculpe, quisiera hablar con el señor William Andrew

-si, permítame-dijo George – ¿tiene usted cita?

-no George, no la tengo – dijo Terry en tono familiar

-¡oh! Señor Grandchester disculpe, ahora lo anuncio- George se dirigió a la oficina de Albert y minutos después regreso indicándole a Terry que podía pasar.

-no esperaba verte tan pronto-dijo Albert estrechando la mano de su amigo.

- en realidad lo decidí esta mañana, disculpa por venir sin avisar-dijo Terry sarcástico

Albert rio-¿y a que debo tu visita?

-yo… necesito un favor

-¿y en que puedo ayudarte?

-veras… Albert yo… necesito quedarme un tiempo en Chicago…y… me gustaría que me recibieras como huésped en tu casa.

Albert pensó que Grandchester bromeaba, pero luego analizo el tono de su voz, su comportamiento, Terry parecía algo inseguro hasta un poco nervioso.

-¿hablas enserio Terry?

-claro, Albert, no pediría algo así solo por jugarte una broma.

- lo que pasa es que … bueno yo pensé que…con lo que paso con Candy … tu pues… - Albert no tenia palabras, no lograba concretar la frase que deseaba decir

-es por eso que debo quedarme, yo cometí un gran error y la vida me está dando esta oportunidad y no pienso dejarla ir ya eh sido infeliz mucho tiempo, Albert yo necesito a Candy en mi vida, pero ella no quiere escucharme y necesito que lo haga-. Ahora Terry sonaba de verdad desesperado

Albert vio los motivos de Terry y los juzgo sinceros, el chico de verdad parecía abatido, Terry necesitaba hablar con Candy y Albert sabia que la chica, aunque lo negara necesitaba escucharlo.

-está bien te ayudare, pero debes saber algo sobre Candy, ella…

- no es la misma- interrumpió Terry - lose

Albert lo vio extrañado y Terry respondió su silente pregunta.

-Archie.

- bueno dicho esto no hay nada más que tenga que informar, cuando quieres que pase por ti, no, mejor paso por ti a la hora de la comida ¿te parece?

-es perfecto, bueno Albert si esto funciona estaré en deuda contigo el resto de mi vida, gracias.

-ni lo digas, lo hago también por Candy.

-bueno entonces nos vemos mas tarde. El actor salió de la oficina de su amigo y pensó en nuevos planes para convencer a su pecosa.


-me parece que hoy será un lindo día, Candy.

-si así parece –dijo Candy mientras Dorothy le servía el desayuno – gracias, se ve muy rico.

-eso espero Candy, hoy tendrás un día libre ¿verdad?

-si – dijo Candy casi como un lamento

- ay no lo digas así, porque no aprovechas y haces algo de trabajo en el jardín las rosas necesitan un mano.

- me parece buena idea.

-te vez algo cansada, tal vez debiste dormir un poco mas- dijo Dorothy pensando en los ojos hinchados de Candy -¿lloraste?

- no, ¿porque tendría que llorar? Si me falto dormir un poco, pero ya no importa, bueno ya termine – dijo Candy levantándose de la mesa.

-pero si casi no comiste- reprocho Dorothy

-no sé, se me quito el apetito, bueno me voy a cambiar para salir al jardín

-Quieres que le avise a Mark que lo necesitas en el jardín

- si, por favor.

Mark era el jardinero de los Andrew, aunque apenas levaba un año como empleado se había ganado la confianza y simpatía de todos en la mansión, ya se había hecho costumbre que Candy le ayudara con el jardín cuando de las rosas de Anthony se trataba, era algo que Candy parecía disfrutar, una ocupación más en la que la chica distraía si mente, y esa mañana vaya que lo necesitaba.

-buen día Mark –saludo Candy enfundada en unos viejos y desgastados jeans

-buen día señorita- el jardinero saludo formalmente

Candy lo vio con un mohín de disgusto.

-lo siento Candy la costumbre me vence

-sí, pero dime solo Candy.

- lo sé, bueno por donde quieres empezar

- no sé, tú qué dices… ¿te parece si empezamos con las dulce Candy? Y después seguimos con las rosas del portal

-me parece bien, están creciendo perfectamente, pensé que al traerlas de Lakewood se marchitarían, pero tus cuidados han resultado bastante bien, siempre están en flor.

-sí, Anthony me enseño a cuidarles bien, siempre les sienta bien un poco de conversación.

-¿empezamos ya? – pregunto Mark a la rubia, Candy hizo un asentimiento y empezaron a trabajar.

-¿todo bien, Candy?

-si bien- dijo Candy haciendo un esfuerzo por salir de sus pensamientos, la jardinería parecía no estar funcionando, la mente de Candy viajaba una y otra vez a aquel verano en Escocia, recordaba el momento en que Terry la había hecho entender que a pesar de la pérdida irreparable de su mejor amigo de la infancia no podía pausar su vida, tenía que seguir a pesar del sufrimiento.

"ocurre que nosotros estamos vivos" recordaba esa frase en lo voz más gentil que Terry podía producir, Candy sacudió su cabeza tratando de dejar esos recuerdos.

-¿Por qué llegan una y otra vez? Se preguntaba Candy mientras seguía trabajando con las rosas

-creo que hoy no es tu día Candy- dijo Mark al ver a la rubia una vez mas divagando

-lo siento Mark es solo que tengo algo de sueño

-y ¿que como la pasaron anoche?

-bien Mark – fue la seca respuesta de Candy –pero hablemos de algo mas ¿quieres?

Así que el jardinero y rubia hablaron sobre cosas que Candy consideraba más agradables, conversaciones en terrenos más conocidos para ambos, hasta que el estomago de la chica demando la falta de alimento y la delato ruidosamente.

-creo que antes de seguir deberías comer algo, sino terminaras comiéndote las rosas del jardín

-¡oye!- protesto Candy por la broma de Mark y una vez mas su estomago gruño hambriento –esperare a Albert, ya casi llega.

-bueno entonces debes irte a menos que quieras que el señor te encuentre en esas fachas –dijo el chico apuntando los viejos y ahora sucios jeans de Candy, la chica suspiro resignada

-bueno me voy, mas tarde continuamos.

-está bien – dijo Mark

Candy entro por la puerta de la cocina y el olor ahí le demando con más fuerza alimento, se prometió un baño rápido pero una vez en la ducha su cuerpo de pidió más agua tibia, tomo un largo baño después que termino con este, cogió el primer vestido que encontró se vistió, arreglo su cabello en media coleta, salió de su habitación esperando que Albert ya estuviera en casa, pero aun no llegaba Candy decidió que lo esperaría un rato mas.

Candy ya estaba a punto de echar por la borda su idea de esperar al rubio, se levanto de su asiento dirigiéndose al comedor, pero algo la detuvo era el auto de Albert acercándose, dos puertas sonaron al cerrase a Candy le pareció extraño pero no le dio mayor importancia, regreso a su asiento y espero a que Albert entrara, Albert entro dirigiendo una mirada de extrañeza a Candy

-¿qué haces aquí?- pregunto el rubio a Candy

Candy hizo gesto en su frente- Annie me consiguió dos días libres ¿lo recuerdas?

-oh si Candy disculpa lo olvide- en ese momento Albert se preguntaba que haría, no contaba con que Candy estuviera cuando llegara el con Terry en ese momento Albert hubiese preferido estar en la fauces de un león que tener que darle la noticia a Candy.

Candy se encogió de hombros- no importa, ya hay que comer- dijo la rubia acercándose a Albert

-yo…- Albert vio por lo lados –mmm traje a un invitado- dijo Albert siendo lo primero que se ocurrió -no te importa ¿verdad?

-ay Albert es tu casa puedes traer a quien tú quieras- dijo la rubia dibujando una sonrisa

-bueno Candy – dijo Albert no muy convencido

Candy volvió a sonreír inclinando su cabeza hacia un lado, pero su sonrisa se desdibujo cuando vio entrar al invitado, el rubio lo noto y solo se limito a apretar sus ojos con fuerza esperando una estruendosa reacción de la rubia espero unos segundos tal reacción no llego, abrió los ojos y vio a Candy petrificada con la vista clavada hacia él, una toz falsa lo saco de su transe y a Candy también.

-hola- saludo Terry dirigiendo una espectacular sonrisa a la rubia

- a Candy –intervino Albert - el invitado es Terry, el se pasara unos días con nosotros, puedes por favor decirle a Dorothy que prepare una habitación para el

-si claro- dijo Candy con voz dudosa- yo le diré

-señor- interrumpió Dorothy ya pueden pasar al comedor

-sí, gracias, bueno –dijo Albert a Candy y Terry – pasemos a comer

La comida paso en total silencio, solo se hablo lo cortésmente necesario, algunas miradas de Terry hacia Candy, las que rubia pretendía ignorar clavando su vista en su plato.

-Albert yo me retiro deje unas cosas pendientes con Mark y dije que regresaría a terminar.

-antes ¿puedes mostrarle a Terry cual será su habitación?

Candy trajo en seco e hizo un asentimiento – ¿me acompañas? Se dirigió Candy a Terry

"hasta el fin" pensó el chico para si, pero en realidad dijo- bien pecas muéstrame el camino-hizo un gesto con mano cediéndole el paso a Candy, la chica solo suspiro e hizo lo propio, en el camino Candy pensó que sería bueno hacer un poco de platica para tratar de vencer el pasado, romper un poco el hielo ya que conviviría con el por algunos días.

-y ¿cómo está tu madre, Terry?

-bien - dijo Terry por dentro se sintió indignado porque la rubia había preguntado primero por su madre que por el

-Archie es un gran fanático suyo espero un día pueda conocerla

-¿el niño bonito?

-Archie, su nombre es Archie

-no pecas su nombre es Archivald

-bueno entonces llámalo así no "niño bonito", es aquí –dijo Candy abriendo la puerta de la habitación cediendo el paso a Terry

-las damas primero- dijo el joven haciendo una reverencia

Candy accedió con un gesto de disgusto, mostro a Terry el baño, los armarios y otros artilugios de la alcoba.

-bueno siéntete como en tu casa- dijo la rubia yendo hacia la puerta, pero Terry se le adelanto y le bloqueo el paso

-no tan rápido pecas ¿Quién es Mark?

-¿Mark? – pregunto Candy arrugando la frente

- si pecosa me escuchaste bien ¿no?

-claro que te escuche, Mark es el jardinero, y ya me tengo que ir

-haz lo que quieras- dijo Terry tumbándose en la cama, estaba molesto porque creyó que Mark era un "amiguito" de Candy, se podría decir que estaba celoso.

Candy salió molesta por la reacción de Terry "quien se cree que es" decía Candy mientras abría la puerta de su alcoba se cambio y salió de nuevo al jardín decidiendo que no le daría importancia a lo sucedido con Terry.

-hola de nuevo

-Candy pensé que ya no venias

-y que te hizo pensar eso

-Dorothy dijo que un amigo del señor estaba de visita pensé que por cortesía te quedarías con ellos

-pues ya vez que no es así, entonces seguimos – dijo Candy en tono animado

-si claro, vamos con las rosas del portal

-vamos entonces –dijo Candy dirigiéndose hacia donde Mark le indico

Candy y Mark pasaron el resto del día trabajando en el jardín, podando, removiendo tierra por ultimo las regaron

-creo que ya es hora de terminar- dijo Mark al ver que el sol regalaba sus últimos minutos de luz

Candy hizo un gesto con la boca y suspiro con algo de disgusto- creo que si- dijo la rubia recogiendo las herramientas que habían usado

-no Candy déjalo yo lo hago, tu mejor ya vete, y has lo posible porque nadie te vea, no creo que se considere apropiado que la visita te vea así- dijo Mark señalando a Candy, quien estaba más sucia que en la mañana y aparte unas tercas ramas le habían despeinado su coleta

-tienes razón- dijo Candy tocándose su despeinada cabeza – es mejor que me apure a entrar, bueno Mark nos vemos luego- dijo Candy corriendo hacia la mansión, esta vez entro por la puerta principal, la abrió y emprendió una loca carrera atreves de la estancia ¿su meta? Su alcoba, corrió pero antes de llegar al pie de la escalera se estrello contra un muro que no vio interponerse, se detuvo en seco después del rudo choque.

-auch-se quejo Candy sobando su nariz

-¿qué haces corriendo como loca?- Terry recorrió con la mirada a Candy

Candy se sintió intimidada por la forma en que estaba siendo observada, trajo saliva – ¿y tu porque te atraviesas?

-¿porque estas vestida así? Terry ignoro la pregunta de la chica

-porque me gusta- dijo Candy caminando hacia las escaleras- creo que tendrás que cambiarte- la chica señalo la camisa de Terry que era perfectamente blanca, ahora contaba con algunas manchas de tierra y lodo producto de su choque con la rubia, fue hasta entonces que se dieron cuenta de lo cerca que habían estado, un escalofrió recorrió la espalda de Candy y Terry se maldijo por no haber aprovechado el momento, un incomodo silencio se hizo entre miradas y gestos indescifrables por parte de ambos hasta que Albert llego.

- ¿Qué haces vestida así?

- yo ayudaba a Mark con el jardín, pero ya voy a cambiarme

-y tu ¿también ayudabas con el jardín? – pregunto Albert a Terry

- no yo solo bajaba las escaleras, pero cierta rubia no me vio y se estrello contra mi

- eso no fue lo que paso, tú te atravesaste

-yo baja como gente decente y normal las escaleras, la que venía corriendo como loca eras tu

-bueno ya, es mejor que se cambien para que estén listos para cena, yo los esperare en la sala-Albert desapareció tras la puerta de la sala, Candy se disponía a empezar otra loca carrera escaleras arriba pero una mano en su codo la detuvo.

-ya no corras o harás que alguien mas cambie su ropa

-yo siento lo de tu camisa, solo dásela a Dorothy ella la dejara como nueva lo prometo

- deberías lavarla tu

- tú te atravesaste

-tu corrías como loca

-Sí, ¿y quién se le atraviesa a una loca?

Terry la acorralo contra la pared- yo lo hago – dijo susurrándole muy cerquita de su oído

-¡Terry! Dijo Candy mientras lo empujaba.

Terry solo sonrió de lado- está bien pecas hoy te salvaste – dijo mientras caminaba hacia su habitación

-¿Qué fue eso? Dijo la rubia una vez dentro de su alcoba, noto que su pulso estaba acelerado, era una sensación que conocía, pero que ahora le molestaba, no era el sentir así su pulso, era quien le aceleraba el pulso, si la rubia si tenía problema con el invitado de Albert.

-si ese engreído, cree que puede venir a desquiciarme la vida se equivoca-dijo Candy con convicción.


-¿ya hablaste con Candy?

- no aun no lo hago

-¿y cuanto tiempo piensas dejar pasar para eso?

- eso depende de Candy, me sorprende que no sepas lo difícil que es hablar con ella cuando ella no tiene intenciones de hacerlo

-solo espero no haberme equivocado al ayudarte- dijo Albert en un suspiro

- no te preocupes amigo se hasta donde llegar

-esa es más bonita que la que tenias puesta esta tarde-dijo Candy al entrar a la sala refiriéndose a la camisa de Terry – ya ves valió la pena ensuciarte

-la otra era más cara, y ¿Qué le paso a la joven despeinada y sucia que subía las escaleras esta tarde?

-la tire por la ventana apenas entro a mi habitación- dijo Candy encogiéndose de hombros

-ella era más bonita-dijo Terry sonriendo consciente de que devolvía el juego verbal a la rubia

-tal vez tangas razón Terrence pero ella no hubiera sido bien recibida en la cena por fachas que traía

-yo si la hubiera recibido pecas y ¿tu Albert?

-yo… -dijo Albert no muy decidido a entrar en el juego de estos- creo que es mejor pasar al comedor

Los chicos obedecieron y siguieron a Albert, la cena paso en paz no hubo más comentarios sarcásticos, indirectas, ni nada que se pareciera. Los Andrew tenían por costumbre platicar un rato después de la cena, era un momento que tenían los tres (Archie, Candy y Albert) así que pasaban a la sala donde conversaban acerca de su día o cualquier otra cosa, aunque Candy no participaba mucho en esas pláticas Albert se esforzaba por integrarla siempre a la conversación.

-Candy- Albert se dirigió a la rubia viendo que esta tomaba un libro del estante clara muestra de que pretendía ignorar la conversación

- ¿si?

-sabes que este es un momento que utilizamos para platicar

-sí, lo sé pero hoy no está Archie, y contigo ya platique esta mañana-Candy se encogió de hombros y enterró su cabeza en el libro

-bueno pero esta Terrence

-sí pero con el no quiero hablar –dijo Candy sin siquiera dignarse a verlo

-y puedo preguntar porque pecas

-Terry has escuchado es que dicen no preguntes lo que no deseas saber

-si lo eh escuchado ¿y qué crees? no me interesa

- bueno entonces… Candy fue interrumpida por George quien golpeo la puerta para anunciar que la abriría

-señor- dijo George dirigiéndose a Albert –el joven Archivald esta al teléfono

Albert quien ya sentía que estaba de mas en la habitación decidió que tomaría la llamada- regreso en un momento-dijo Albert levantándose dé su asiento

-y bien pecas ¿ya me vas a contestar?

-que quieres que te diga Terry o más bien, que tienes tu que decirme, dilo, dilo ya y vete-dijo Candy muy alterada, se puso de pie y Terry aprovecho el momento para acercase a ella invadiendo completamente su espacio personal, fijo sus ojos en las esmeraldas de Candy, y luego sus ojos bajaron a sus labios, Terry se dio el lujo de ceder ante tal tentación, rodeo a Candy por la cintura y la atrajo mas hacia él, entonces se inclino y puso una suave caricia sobre los labios de Candy, pero se detuvo.

-prefiero esperar-dijo Terry sobre los labios de Candy y salió de la habitación

Candy se quedo ahí suspendida, no daba crédito a aquella mágica sensación que los labios del chico habían provocado en ella, estaba sorprendida de lo dispuesta que estaba a seguir el juego de los labios de Terry, de lo dispuesta que estaba a corresponder el beso, y extrañamente molesta por haberse permitido tales sentimientos hacia un hombre que ella no amaba.

-Candy- Albert entro a la sala

-¿Qué?-contesto la rubia en tono seco

-¿y Terry?

-no se tal vez se arrepintió de venir a fastidiarme mi vida perfecta y se fue a Nueva York

-¡bah! ¿tu vida perfecta Candy? –dijo Albert muy molesto ¿a que le llamas perfecto Candy? O mas bien ¿a que le llamas vida? A esta eterna tristeza tuya, porque pareciera que no quieres ser feliz, ¿porque desperdicias las oportunidades que da la vida? ¿Por qué no puedes aceptar que sigues amando a Terry?

-no puedo aceptar algo que no siento

-y si no sientes eso entonces explica porque ya no eres la misma de antes, porque ya no te interesa verle un lado bueno a la vida

-yo… yo madure-Albert eso es todo

-¿maduraste o te cerraste a no sentir?

-Albert yo no deje de sentir, solo intento seguir viviendo

-Candy- dijo Albert acercándose a la rubia y tomándola por los hombros –tienes la oportunidad de dejar de intentar y hacerlo

-pero tengo miedo Albert –confeso la chica- ¿Por qué tendría que funcionar ahora? ¿si nuestro amor no fue lo suficiente mente fuerte antes porque lo será ahora?

-no tengo respuestas para tus preguntas pequeña, pero siempre vences tus miedos hazlo ahora y contesta tu misma, pero yo creo que hoy fue suficiente, vete a descansar ya mañana pensaras que hacer

-tal vez tengas razón, yo sinceramente estoy algo confundida y no sé qué pensar, buenas noches Albert y gracias

- de que pequeña, que descanses

-igual tu

Candy llego a su alcoba supo que le esperaba una larga noche, tendría que pensar en lo iba a hacer…

Continuara...


comentarios, dudas, quejas, opina... que tal mi historia, sugiere...

gracias a tooodos los que se toman el tiempo de leerme, espero y disfruten este capitulo

gracias de nuevo y mil abrazos a todos bye!