Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, de ser así, Jellal enviaría a Kagura a pelear y se dedicaría a besar a Erza(?. Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima y este escrito corresponde al tercer día de nuestra preciada gruviaweek.

El fragmento de la canción, pertenece a Little bit more - Griffin Peterson/Collen Hoover.

Advertencias: ¿Un retraso abismal en su publicación? ¿Ningún sentido? xD Errores y distracciones de edición: ortografía y puntuación. Me disculpo por los mismos, estoy trabajando en ello.

Lo edité tres veces y FF jamás guardó los cambios, eventualmente, me rendí.

Notas de autora: ¿Abortar o no abortar mi gruviaweek? He aquí la cuestión. Debo admitir que siempre tuve presenta la posibilidad de retrasarme con las publicaciones, aunque asumí que podría compensarlo con facilidad antes de este día. La cosa es que la Universidad no me lo permitió y aunque igualmente planeaba finalizarla hoy, eso también se me imposibilitó debido a problemas personales.
Consideré volverla un fic independiente, pero tengo tanto pendiente, que de hacerlo así temo confiarme y dejarla en hiatus por tiempo indefinido.
No se si alguien aún lee esto, pero intentaré finalizarlo para mañana.

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Gruviaweek.

Día 3: Family.

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"Together makes it pretty hard,

to be alone"

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La abrazadora luminosidad invade sus ojos, impidiéndole abrirlos con totalidad. Pestañea un par de veces, intentando ajustarse al resplandor y opta por llevar una mano sobre su frente, para utilizarla como improvisado escudo.

«¿Dónde está Juvia?» se cuestiona. Pues todo lo que avista, es la absurda extensión de la nada.

Con tímido andar intenta avanzar, adentrándose en lo que parece ser la infinidad misma, pues el imponente fulgor de luz blanca, es todo lo que se extiende a su alrededor.

–¿Hola? – arriesga, pero el eco es la única respuesta que obtiene.

Lleva sus manos a su pecho y se aferra a sí misma, percibiendo por primera vez que no lleva consigo la última ropa que recuerda vestir.

Se sorprende, y evalúa la idea de encontrarse quizá en un hechizo enemigo, aunque sabe que no es así.

–¿Juvia ha muerto? –cuestiona en un susurro, temerosa que de alzar su voz, la nada pueda confirmar piadosamente su sospecha.

Su pecho se estruja ante la idea y siente que está a punto de llorar, aunque las lágrimas no abandonan sus ojos.

Continúa avanzando, metros, quizá kilómetros; no tiene noción de tiempo y ciertamente tampoco de longitud o profundidad. Continúa su andar por inercia, pues en su corazón reclama y anhela el encuentro de alguien, el arribo a algún lugar.

«¿Es esto todo? ¿No hay nada más esperando a Juvia?»

Y no es que espere demasiado, pero creyó desde siempre la idea –se forzó a hacerlo– de que tras su muerte, como a todos los demás, alguien la estaría esperando. Y no es así.

Frunce sus labios en una abatida línea y deja caer su mirada hacia sus pies descalzos.

«Incluso luego de muerta, nadie espera a Juvia después de todo»

–Entonces, finalmente han regresado ¿eh?

Levanta su mirada con ojos muy abiertos y su corazón se detiene esperanzado, a la espera de la reiteración de aquella voz.

Nada.

La angustia lentamente se hace presente, y su pecho sube y baja frenético, evidenciando su ansiedad. ¿Lo habrá imaginado? Pues así lo siente. O quizá la incertidumbre es su castigo por romper con su palabra –vivir por aquellos que ama, en lugar de morir por ellos– y ahora hasta los cielos la castigan, abandonándola a su suerte en ese solitario lugar.

–Esta es nuestra nuevo miembro…

No lo duda, la ha vuelto a escuchar.

–Juvia.

¡La reconoce! ¡reconoce esa voz!

–¿Maestro? –no obtiene respuesta.

–Es linda, ¿no lo creen?

–¡Maestro! –grita eufórica, pues escucha la voz con mayor claridad.

Se lanza a correr, no sabe hacia donde, pero su cuerpo la obliga a seguir aquella voz.

–¡Es bueno verlos a todos!

Su corazón late con fuerza, resonando fuertemente en sus oídos y alentándola a continuar. Escucha una risa –su risa– y su cuerpo se siente llenar con una emoción tan intensa, que por un momento se siente flotar.

–¡Entonces realmente te has unido!

«¡Gray-sama!»

Sí. Definitivamente es él.

Continúa avanzando en busca del sonido de aquellas voces, desesperada por avistar los rostros de aquellos de quienes proviene. Se pierde entre la nívea niebla que sorpresivamente se presenta y se gira sobre sí misma, insegura de que camino tomar entre la inmensidad.

–Juvia, gracias por tu ayuda –la voz se siente cercana.

–Erza-san… –suspira aliviada al voltear y encontrar a la pelirroja de pie entre la espesa neblina.

Sus ojos se humedecen y su corazón siente el sosiego que no ha conocido en demasiado tiempo. No solo Titania está allí, también Lucy, el maestro e incluso su amado Gray-sama.

Se lanza en su dirección sin pensarlo, se lanza a sus brazos como si su vida dependiera de ese contacto –y puede jurar que así es–, corre con vista firme en él y cuando sus brazos lo alcanzan, cuando puede ya sentir el hormigueo que le provoca siempre el más sutil roce contra su piel… nada.

–Hmm, ¿ustedes se conocen?

«¡¿Qué?!»

Mira sus manos con incredulidad y se voltea temerosa. La escena se desarrolla frente a sus ojos, pero nada ni nadie parece haberse percatado de su presencia.

–¿G-Gray sama?

Tentativa, estira una mano para alcanzar la espalda de su amado, pero sus temores se confirman cuando sus dedos atraviesan su cuerpo, como si nada hubiera allí.

–Juvia es quien les agradece…

Da un respingo y retira su mano, llevando su mirada en dirección a esa voz.

–¡Ella dará su mayor esfuerzo!

Se mantiene atónita, observando la figura de cabello cerúleo y sonrisa entusiasta que se une al grupo.

–¡Buena suerte! –desea Lucy.

–Mi rival en el amor –anticipa, y no se sorprende cuando la figura de oscuros ojos azules, dedica las mismas palabras a la maga celestial.

«E-es Juvia…»

La escena sigue su curso y ella solo puede contemplar como aquel recuerdo –que ahora identifica con claridad– se desarrolla.
Retrocede inconscientemente, tropezando con sus propios pies y trastabillando hasta encontrar el suelo.

Temerosa, retrocede arrastrándose sobre el manto blanco y lentamente la imagen frente a ella vuelve a perderse entre la espesa niebla.

–Freed-san –una vez más, el sonido de su propia voz pudo escucharse– ¿promete que cuando una se encuentre incapacitada, enfrentará a la otra como un hombre?

–No soy el tipo de hombre que rompe sus propias reglas.

–Bien.

Voltea en dirección a la voz y lentamente las figuras de Cana y Freed comienzan a tomar forma.

–¿Es en serio, Juvia? Si nos enfrentamos una a la otra, ¡solo estaremos haciendo lo que él quiere!

Sus ojos se ensanchan al observar como su cuerpo se vuelve agua y sale disparado con sorprendente potencia en dirección a la lácrima, ante los gritos de horror provenientes de Cana y el discurso incrédulo de Freed.

Es ella misma, es su magia y sin embargo jamás había podido ser testigo de su propio poder.

–Si es necesario herir a alguien –repite las palabras junto a su yo ilusorio–, si Juvia debe lastimar a un compañero…

–¡Ella está yendo hacia la lácrima! ¡¿No me digas que planea…?!

–¡Detente! ¡Si atacas eso…!

–¡Entonces preferirá ser ella quien salga herida!

Las lágrimas caen por sus mejillas al escucharse hablar, y cierra sus ojos anticipando el impacto. No siente el dolor, pero lo recuerda.

Puede escucharse gritar en agonía, a medida que la monstruosa intensidad de aquel rayo se cuela por su cuerpo.

–¡Estás loca! –escucha gritar a Cana, y abre sus ojos casi por curiosidad.

–E-eso debería bastar, p-para romper el encantamiento…

–¡¿En qué diablos pensabas?! –observa a la castaña acercarse a la Juvia que yace sobre el suelo y se reprocha mentalmente el haberla preocupado así. No lo percibió en ese entonces, pero ahora como espectadora, puede apreciarlo con claridad.

–Juvia solo quería que la aceptaran, como un verdadero miembro de Fairy Tail. Juvia los quiere –su corazón se estruja ante sus propias palabras.

–¡Claro que eres uno de nosotros! ¡Nunca existieron dudas respecto a eso! ¡Eres una brillante maga de Fairy Tail! –las palabras de Cana suenan tan sinceras, tan cargadas de genuina emoción, que por un momento siente llenar su corazón de alegría, al igual que aquella vez.

–Cana-san –siente que su voz se quiebra y al ver a la castaña gritar ante una inconsciente Juvia, desea alcanzarla y brindarle consuelo. Pero no puede.

Llora y presencia como la escena frente a ella, poco a poco se desvanece. Desea perseguirla, desea mantenerse cerca de las personas en ella, aun cuando sabe que no son reales, pues nada anhela más en ese momento que algo de compañía.

–Juvia quiere ver a todos en Fairy Tail –solloza, porque aunque nadie la escuche, esa es la verdad.

Inicia su andar nuevamente, carente de rumbo pero con un deseo que concretar. Necesita encontrarlos, rebuscar entre ese espacio hasta hallarlos una vez más.

Necesita ver a Gray-sama, escuchar gritar ebria a Cana, irse de misión con Gajeel o pelear con Lucy una última vez.

Necesita verlos.

Gritos eufóricos llegan a sus oídos, extendiéndose a su alrededor y llenando la gran inmensidad de nada.

Se gira sobre sí misma, intentando localizar el lugar de donde provienen, pero poco a poco todo a su alrededor cobra vida y la magnificencia de una fiesta toma vida donde una vez reinó la neblina.

Gritos, música y murmullos por doquier, se asusta incluso cuando la gente que allí celebra atraviesa su cuerpo como si ella no existiera –y prefiere no cuestionarlo, pero sospecha que es así–.

–¡Son las chicas del concurso Miss Fairy Tail! –escucha.

–¡Son muy lindas! –intenta seguir el origen de las voces entre el tumulto, pero se le hace difícil al verse encandilada con los fuegos y las luces de colores que se presentan frente a sus ojos.

Más gritos se escuchan detrás de sí y voltea para aterrarse cuando un enorme carro alegórico se precipita sobre ella, haciéndola palidecer. Claro que no siente el impacto, la atraviesa, pero igualmente se siente confusa entre tantas personas y la escandalosa celebración.

–¡Parecen hadas de verdad!

Intenta mantener la calma y solo entonces dirige su atención a las personas sobre aquel carro. Sus ojos se iluminan al reconocer en el a las chicas; Lucy, Cana, incluso Levy y Bisca están allí, embelesando al público con una coreografía.

Desea llamarlas, decirles que también se encuentra allí presente, pero sabe que no la escucharán.

–¡Es Elfman! –gritan a su lado– ¡Es muy fuerte!

–Allí esta Mirajane, ¡que hermosa es!

Contempla como la hermosa maga de cabello albino, cambia su forma y se transforma en un inmenso reptil, sorprendiendo incluso a su hermano.

Rie por lo bajo ante la escena, Mirajane Strauss puede ser una mujer tan aterradora como amable y maternal.

–¡¿Y eso?! ¡Es un castillo de hielo!

Todos sus sentidos se despiertan en ese entonces y sus ojos buscan ansiosamente el motivo de los gritos de asombro y admiración, que se inician a su lado.

–¡Y hay agua por todas partes!

Su mirada se pierde en el hermoso brillo de la construcción de hielo y en las figuras sonrientes que posan frente a ella.

Se ve a sí misma alzar una gran masa de agua al cielo y su sonrisa se ensancha cuando con un sencillo movimiento, Gray congela su agua y forma con impresionante destreza el nombre de su amado gremio, haciendo uso de la unión de sus magias.

La multitud se escucha eufórica y lleva sus manos a sus mejillas para detener las lágrimas que no cesan, aunque esta vez, son de felicidad.

Uno a uno observa a sus compañeros pasar; Erza, Natsu e incluso su maestro, todos luciendo el espíritu de ese gremio que incluso ante la adversidad, siempre sabe mostrar su mejor sonrisa.

La imagen del maestro la hace sonreír, cuando en honor al lazo invisible que mantiene unido a Fairy Tail, levanta su puño y alza su dedo índice, siendo seguido por todos los demás.

Su interior se llena de gozo, pues por un momento siente que aquella señal le es dedicada a ella, como mensaje de que en algún lugar, ellos también están velando por ella.

–Juvia ama a Fairy Tail… –solloza, y con su mano izquierda firmemente aferrada a su pecho, alza su puño derecho al cielo y acompaña a sus compañeros con un orgulloso saludo.

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La figura de rojizo cabello se asoma por la puerta, cautelosa. Observa dentro de la habitación y advierte con una media sonrisa, la melena de desordenado cabello oscuro que descansa junto a la maga sobre la cama.

Silenciosa, se acerca a la pequeña mesa junto a la cama y deposita en ella una pequeña foto, junto al mensaje "Recupérate pronto, Juvia" y se marcha.

–¿Cómo está?

–¿Y Gray?

–¿Polyuska sigue ahí?

Las cuestiones no tardan en surgir una vez abandona la habitación y se encuentra con las miradas expectantes de muchos miembros del gremio, quienes aun heridos y vendados, se mantienen a la espera, preocupados por la maga elemental.

–Ella estará bien –sentenció Titania– ella es un miembro de Fairy Tail.

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—1.986—

—Gracias por leer—

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¿Confuso? ¿No se entiende el family? Lo siento xD

Este capítulo se lo dedico a una de mis mejores amigas, quien desafortunadamente se encuentra en medio a una situación similar. Te quiero, y confío en que te vas a recuperar.

Gracias a todos por sus favs y por sus reviews.