N/A: Holaaaa perdón si me volví a tardar * se arrodilla* trataré de que no vuelva a pasar. Me reí mucho leyendo los reviews del anterior capítulo, casi todos culpaban a Loki jajajajaja. Bueno, quería agradecerles por comentar y por poner este fic en sus favoritos, gracias infinitas.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel © y no existe ningún fin de lucro.
Capítulo 3
"Sé lo que sucedió el año pasado"
—No quiero que te acerques a Natasha —dictaminó Clint.
No se molestó en realizar una introducción para iniciar la conversación, simplemente fue al grano. Steve separó levemente sus labios al escuchar sus recientes palabras, ¿qué se creía ese sujeto? Pensaba acaso que sólo por ser el presidente de la asociación estudiantil iba a poder decirle lo que debía y no debía de hacer. Si pensaba que no sabía defenderse, estaba muy equivocado.
—Y… ¿por qué no debería acercarme a ella?
Steve llevó ambas manos a los bolsillos de su pantalón, en clara representación de un gesto despreocupado, sin embargo, el semblante de Barton se hizo aún más duro.
—¿Te lo tengo que explicar? —Cuestionó sarcástico. El rubio se encogió de hombros.
—No sé, no entiendo… explícame, ¿cuál se supone que es el problema en que seamos amigos?
—Escucha, si estás en esta preparatoria es para estudiar. Sería muy lamentable que por estar conversando con la sobrina del director te comenzara a ir mal.
Los ojos azules de Rogers se clavaron con furia sobre los de su interlocutor, no entendía cómo es que una chica como Natasha salía con alguien así; de acuerdo, quizás él tenía derecho a marcar territorio respecto a su novia, estaba celoso y Steve lo comprendía, pero no tenía por qué amenazarlo de esa manera, ese tipo estaba llegando muy lejos y su paciencia tenía límites, pues ese no era el primer comentario petulante y poco afable que recibía de su parte.
Clint dio por cerrada la charla y decidió alejarse de ahí, aún quedaban algunos estudiantes en los pasillos y no quería que ninguno escuchase su plática con el primogénito del señor Joseph Rogers. Tenía un sabor agridulce en la boca, él no solía comportarse de ese modo, muy pocas veces en su vida había llegado al extremo de amenazar a alguien, en verdad… poco a poco comenzaba a desconocerse, pero, no tenía otra alternativa cuando se trataba de mantener a salvo su noviazgo con la pelirroja.
Se giró sobre sus talones advirtiendo que Steve aún continuaba parado en el mismo lugar.
—Te daré un consejo, Steve —el mencionado no se volteó, no obstante, se mantuvo atento a sus dichos —. Cuida esa beca… se te podría acabar de la noche a la mañana y, sería realmente decepcionante para el señor Fury, pero aún más para tu padre.
Sólo quería voltearse y plantarle su puño en el rostro, maldición, si no lo hacía era precisamente por su progenitor. Inspiró una bocanada de aire tratando de no perder el control, lo mejor que podía hacer en ese instante era caminar con destino a la sala en donde se llevaría a cabo su clase de filosofía.
Las carcajadas de Loki no ayudaban a que la cólera de Nick Fury disminuyera en lo absoluto, no esperó que ese muchacho cretino se presentara en su despacho, y menos cuando ese maldito rayado aún no era borrado de la pared. Pensó que le preguntaría sobre ello, pero el chico estalló en risas burlescas en cuanto leyó el mensaje que dejaron en su oficina, algo que, por supuesto, no generaba ninguna gracia en el director.
El estudiante se limpió una lagrimilla, al tiempo en que procuraba detener su diversión, pero no lo estaba consiguiendo, miraba a Fury y luego al rayado y era algo que se escapaba de sus manos, no podía evitar reír burlescamente, es que le resultaba tan patético y humillante, incluso lamentaba que esa idea la hubiese tenido otro antes que él.
—Si continúas riéndote así, comenzaré a creer que el creador de esta estupidez fuiste tú.
Las palabras del mayor hicieron que sus ganas de reír aumentaran, pero ya no tenía tiempo para seguir riéndose a expensas del tío de Natasha, suficiente menoscabo tenía ese sujeto de momento, y él ya había disfrutado de eso.
—Lamento decepcionarlo, pero… yo no lo hice —musitó.
—La idea era que ningún alumno además de Barton viera esto, por ende, te pido discreción —Loki asintió —, no quiero alborotar más las cosas, ni mucho menos brindarle publicidad al irracional que hizo esto. Así que ahora dime, ¿qué haces acá? Deberías estar en clases.
Fury extrajo desde el bolsillo de su abrigo un pequeño frasco, lo abrió y rápidamente dejó caer sobre la palma de su mano un par de pastillas, las cuales no demoró en ingerir. El hermano menor de Thor arqueó una ceja, al parecer el director tenía una adicción con dichas píldoras, ya que no era la primera vez que lo veía consumiéndolas. Todo parecía indicar que su neurosis estaba llegando a la cúspide.
—Creo que esa dosis es muy baja, debería probar con más —sugirió el joven.
—¿Y tú desde cuándo posees conocimientos médicos?
—A veces leo sobre ello —respondió con naturalidad —, pero no vengo a hablarle de eso. Estoy aquí para ofrecerle un trato.
El director del bachillerato pareció interesarse al oír aquello, normalmente no acostumbraba a aceptar acuerdos con alumnos, pero Loki no era un estudiante común, ese chico no estaría allí si no fuese por una razón de peso.
Se sentó en su silla tras el escritorio y con un gesto de mano le indicó que tomase asiento al frente, le daría una oportunidad, estaba dispuesto a escucharlo. El muchacho se acomodó en el sitio sugerido, apoyando calmadamente el peso de su cuerpo sobre el respaldo.
—Verá, sé que usted desea saber quién es el sujeto que se hace llamar "El Vengador" y creo poder descubrirlo, tengo una información que, considero es de su interés, pero…
—Dímelo —le interrumpió, viéndolo con impaciencia. El de orbes verdes sonrió de medio lado.
—Cálmese, aún no termino —Nick lo fulminó con su único ojo —. No le daré información gratis, esto tendrá un costo.
Maldito mocoso manipulador, pensó apretando sus puños.
—¿Qué?
—Usted sabe, nada es gratis.
—No, no, no —negó moviendo de lado a lado su cabeza —, me refiero a cuál es el costo. Quieres alguna clase de respaldo para las próximas evaluaciones, tal vez dinero… ¿qué cosa?
—Me ofende, director. Sabe que mis calificaciones siempre son las mejores de todo el salón, y esto tampoco se trata de dinero —Fury le miró expectante —, yo sé que usted está al tanto de cuál es la mentira que mis padres me ocultan, no le pido que me diga de qué se trata, porque me gusta descubrir las cosas por mis propios méritos. Pero, necesito algunas pistas y, básicamente es todo lo que pido a cambio.
Vaya, ese muchacho sólo había ido hacia su despacho para darle sorpresas, era muy tentador lo que él ofrecía, con la ayuda de Loki sería bastante menos complejo mantener vigilados a los estudiantes, pero por otro lado estaba Frigga, su colega y amiga… no podía fallar a su confianza, ni tenía derecho de intervenir en sus problemas familiares, sin embargo, el hijo de la orientadora estudiantil no le estaba pidiendo que le confesara todo, y el chico de cierto modo también era digno de conocer la verdad.
Tamborileó los dedos de su mano derecha sobre la superficie de madera, en tanto guiaba su izquierda directamente hacia la frente.
—Está bien —accedió luego de meditarlo. Loki gesticuló una mueca arrogante —, pero quiero nombres, si no me traes los nombres de los implicados, no habrá ayuda de mi parte, ¿entiendes?
—Absolutamente. Entonces, comenzaré por comentarle que varios de mis compañeros se reunieron ayer en la residencia Stark para planear algo en contra de la nueva norma que rige en la institución… están conspirando algún plan, pero descuide, yo averiguaré de qué se trata.
Se levantó de la silla arrastrándola hacia atrás. Debía ir a la clase de filosofía, de hecho, ya estaba bastante retrasado.
—¿Puedo saber cómo averiguarás eso? —Preguntó el director.
—Tengo mis métodos —articuló autosuficiente —, déjelo en mis manos.
Bruce estaba al frente de todo el salón, por órdenes de Fury, él había quedado a cargo de las muchachas del décimo grado, la modalidad de dividir a los alumnos según su sexo ya estaba en pie, y es por ello que en esos instantes, sólo jovencitas llenaban los pupitres del aula de clases. Por el semblante de las chicas, el profesor sabía muy bien que ellas no estaban para nada contentas, y las comprendía… a su edad, era normal que desearan compartir con sus compañeros.
Se percibía con creces la ausencia de los varones, pues éstos eran quienes solían alborotar al curso completo, y ahora muy por el contrario, las jovencitas estaban la mayoría en silencio y prestándole toda su atención.
—Bueno, chicas —dio un par de pasos para posicionarse en el centro de la estancia —, al comenzar este nuevo ciclo académico, espero personalmente que, todo esto que ha sucedido últimamente no termine por distraerlas de su objetivo final.
Darcy observaba concentrada a su profesor de ciencias, seguía con sus ojos azulados cada paso, gestos y miradas que el docente realizaba a medida en que hablaba, no estaba segura desde cuándo, pero… había algo en él que llamaba particularmente su atención y sin percatarse en el momento exacto en que sucedía, se sorprendía a sí misma recorriendo con la vista cada detalle de ese hombre con aspecto intelectual.
—Les falta muy poco para egresar de la preparatoria, pero todavía les quedan dos años por delante —prosiguió.
Pepper rodó los ojos al oír aquello, no estaba muy segura de poder soportar más de dos meses en esa escuela; Natasha sonrió al ver su expresión hastiada. Jane observó a su amiga, la cual estaba sentada a su lado, Darcy parecía muy interesada en las palabras del profesor Banner, lo que resultaba muy extraño viniendo de parte de ella, jamás le había dedicado tanta atención a un profesor de ciencias.
María Hill era reconocida por la mayoría de los estudiantes debido a su estricto método de enseñanza, hecho que le valió para que el director la pusiera al mando de los varones del décimo grado. Aquellos alumnos eran los más revoltosos de toda la preparatoria, destacando el hecho de tener a Tony Stark entre sus filas, pero no era algo que intimidara a la joven docente, ella sabía muy bien cómo mantener a raya a esa clase de estudiantes.
—Como su profesora, no voy a tolerar ningún tipo de cuestionamiento frente a la última resolución tomada por nuestro director. Tanto dentro, como fuera de la sala de clases —sus tacones resonaban al interior del salón, cada paso que daba era marcado por ese sonido —. Este colegio se caracteriza por tener una sólida trayectoria académica, por lo que tampoco aceptaré que un grupo de alumnos indisciplinados venga a alterar su buen funcionamiento. ¿Me expresé con claridad?
Todos asintieron y ella esbozó una pequeña sonrisa satisfecha.
—Bien. Entonces abran sus libros en la página sesenta y ocho.
La profesora se dirigió calmadamente hacia su mesa. Tony aprovechó que ella se encontraba de espaldas para, como siempre, hacer reír a los demás, así que tomó la cara de su compañero de banco llamado James Rhodes y lo aproximó hacia él como si se tratase de una mujer seduciendo a un hombre.
—¿Me expresé con claridad? —imitó a María, en tanto fingía seducción. Y eso automáticamente provocó que los demás muchachos estallaran en carcajadas, a excepción de Loki por supuesto.
Sin embargo, la única fémina de la estancia no captó quién fue el responsable de alterar a la clase. Así que hizo uso de su autoritaria voz para poner orden.
—¿Se puede saber cuál es el chiste? —Los miró inquisidoramente —, el que comience con payasadas se irá directo a la oficina del inspector y además deberá quedarse con trabajo de reforzamiento después del horario de clases. ¿Entendido?
Loki suspiró, el solo hecho de saber que le esperaba todo un año sobreviviendo a las infantiles bromas de Stark, le estresaba de sobremanera. Sin mencionar al insoportable de Thor, quien según su edad, debería estar cursando el último año de preparatoria, pero ahora, malditamente era su compañero de salón, porque el muy idiota había reprobado prácticamente todas las materias de su anterior periodo académico.
Descendió por las escaleras que lo trasladaban a la segunda planta de la escuela, Nick Fury debía ir a buscar unos papeles para terminar con la realización de algunos informes sobre los alumnos nuevos de la preparatoria, había perdido bastante tiempo charlando con Loki y ahora debía hacer todo de manera muy rápida, pero repentinamente en su camino apareció Clint Barton, lo miró sin comprender, parecía como si el joven lo hubiese estado esperando, se veía ansioso e inquieto. Algo que le preocupó, pues el novio de su sobrina no solía comportarse de manera tan extraña.
—Señor Fury, tengo que hablar con usted.
El hombre de un solo ojo le miró consternado. Primero que todo, ese no era el mejor momento para charlar, tenía mucho trabajo que hacer, y segundo, ese muchachito no debería estar saltándose las clases, porque definitivamente el timbre del recreo aún no se manifestaba, no existía justificación válida para que anduviese deambulando por los pasillos del instituto.
—¿Qué estás haciendo acá? —Echó un vistazo al reloj que llevaba en su muñeca—. Estas no son horas libres, deberías estar en tu clase de matemáticas.
—Sí, lo sé, pero lo que tengo que decirle es aún más importante —respondió el castaño. Fury le miró con intriga —, yo sé quién entró a su oficina.
Lo bueno de ser el mejor alumno de todo su grupo, era que los maestros nunca le daban respuestas negativas cuando pedía permiso para salir del aula de clases durante algunos minutos. Loki deseaba poner en marcha sus planes lo más pronto posible, así que estaba en obligación de comenzar a moverse cuanto antes. El director quería respuestas eficientes, y él, necesitaba pistas para averiguar la verdad que se le estaba ocultando, de momento y muy a su pesar, no tenías más opción que trabajar en complicidad con Fury.
Se dirigió directo al baño de los hombres, era la oportunidad perfecta para adentrase ahí sin levantar mayores sospechas, no había nadie en los alrededores, ni siquiera el conserje se encontraba cerca, así que el hijo menor de Odín no titubeó en proceder con lo que tenía en mente.
Entró en el último cubículo del baño público escolar y se aseguró de poner el seguro en la pequeña puerta, desde el bolsillo de su chaqueta, el chico extrajo una grabadora de voz, el objeto contaba con la suficiente batería como para grabar durante todo lo que quedaba de horario de clases para ese día, a la mañana siguiente cambiaría la batería y así seguiría hasta que pudiera captar alguna información de utilidad para el director. Según había leído Loki en uno de los libros de sociología de su madre, la mayoría de las personas solían tocar tópicos íntimos en los baños públicos, un comportamiento idiota que, estaba seguro, sus compañeros no dejarían de realizar, mucho menos las mujeres, por lo tanto, el próximo objetivo era dirigirse hacia el baño de las chicas y hacer exactamente lo mismo.
Colocó la grabadora bajo el retrete, había una especie de hueco entre éste y la pared, lo que hacía que el aparato pasara inadvertido. Estaba dispuesto a salir del reducido espacio, pero unas reconocidas voces lo pusieron alerta y prefirió quedarse en donde estaba.
—Esta situación me tiene harto, amigo —Thor pasó la palma de su mano con pesadez a través de su rostro, se sentía verdaderamente estresado —. Cada vez que estoy con Sif, aparece el maldito inspector y nos obliga a separarnos.
El rubio cerró la puerta de la entrada y se aproximó al heredero Stark, que analizaba su rostro en uno de los espejos.
—No te quejes tanto —el moreno se agachó y giró el grifo para beber un poco de agua —. Yo sí que estoy jodido.
Loki puso atención a esas palabras, quizás ese idiota confesaría algo importante.
—Ah sí —se sorprendió el hijo mayor de Frigga —, ¿acaso hay alguna chica de la cual no me hayas comentado nada?
Tony sonrió con engreimiento.
—¿Una? —Cuestionó indignado, emitió un bufido y añadió: —¡Todas, amigo!
—¡Ah claro!
Thor le miró divertido, no le creía nada. Aunque nunca se sabía si Tony hablaba en serio o no. El muchacho de orbes verdes continuaba oculto, arqueó una ceja sin hallarle sentido a la banal charla de su hermano con el bufón millonario de la preparatoria.
—Mi problema es real, no como el tuyo —agregó Stark. El de cabellera dorada se cruzó de brazos esperando escuchar algún comentario tonto venir de parte del carismático joven —. ¿Con qué quieres que me entretenga ahora? ¿Mirando tus asquerosas piernas velludas? Pues claro que no, ricitos de oro, la idea es tener a las chicas cerca de nosotros.
Loki negó con la cabeza, realmente nunca debió esperar oír algo de interés saliendo en boca de alguien tan imbécil. Decidió que debía salir, todavía tenía que dirigirse al baño de las chicas y no podía seguir perdiendo más tiempo.
Tanto Tony como Thor le miraron con fijeza en cuanto salió del cubículo, pero les ignoró y se dirigió a la puerta alejándose velozmente de ahí.
La hora del receso había llegado y todos se disponían a disfrutar de los veinte minutos de descanso que les brindaban, cosa que valoraban sinceramente, las clases estaban muy tediosas hasta el momento. Steve se encontró en los pasillos con Thor y Tony, juntos se dirigieron al patio central, pese a no llevar mucho tiempo conociéndoles, Rogers ya se había ganado un lugar en el grupo de Tony, quien como a todos, le molestaba la mayor parte del tiempo, no obstante, Steve sabía que no era un mal chico, sólo había que comprender su peculiar sentido del humor y tenerle muchísima paciencia.
Caminaban entretenidos en tanto conversaban si era conveniente o no hacer una nueva junta esa tarde en casa de Tony, pero algo dramáticamente inesperado les dejó con la boca abierta e incapaces de seguir platicando. En poco tiempo llegaron las muchachas al mismo lugar, todos los estudiantes se atestaron en frente a la enorme reja que dividía el patio principal de la preparatoria.
—¿Qué demonios? —dejó salir Tony.
—No lo puedo creer —complementó Thor.
—¿Qué significa esto? —manifestó Darcy.
Natasha negó con la cabeza sintiéndose decepcionada.
—Que mi tío enloqueció por completo.
—Qué horror —musitó Pepper.
—Lo veo y no lo creo —habló Jane Foster.
—Muy buena la negociación de tu novio, Nat —añadió con sarcasmo la castaña de apellido Lewis.
Todos recordaron que Clint les había prometido gestionar un acuerdo con Nick Fury, pero al parecer los buenos resultados que él aseguraba, sólo habían sido palabras que se las terminó llevando el viento. Las medidas del director cada vez eran más drásticas e irrefutables, poco a poco comenzaban a perder las esperanzas de que éste cambiase de decisión, todo indicaba que claramente no lo haría.
—¿Cuándo pusieron esto? —preguntó Sigyn, en tanto apuntaba la enorme reja.
—No lo sé —contestó su amiga Sharon —, pero tengo claro que esto lo hicieron por el idiota que escribió eso en la oficina del director.
—¿Que hicieron qué?
La interrogante de Sif hizo que varios mirasen a Sharon con la misma curiosidad, no todos estaban al tanto del suceso del rayado en la oficina de Fury. La rubia de larga cabellera lacia se encogió de hombros.
—Escuché un rumor de que escribieron con un spray en el despacho de Fury, y según comentan, en el mensaje decía que no nos iban a separar, y firmaba un tal vengador —explicó.
Phil Coulson se acercó a los estudiantes con su tradicional aspecto formal y correcto. Varios sabían muy bien lo que vendría a continuación, algo que claramente no sería agradable de vivir, ese hecho provocaría que el odio hacia Fury llegase a límites insospechables, pero Natasha pensaba que su tío se tenía bien merecida la reputación que se estaba ganando entre sus pares… sus acciones no permitían sentir lo contrario.
—Jóvenes, lo que se promete, se cumple. Las damas transiten por el lado derecho por favor, y los hombres por el izquierdo.
Las exclamaciones de disconformidad no se hicieron esperar, sin embargo, decidieron obedecer al inspector y se adentraron al lado que les correspondía según su sexo. Tony quiso colarse a la zona de las féminas, pero Coulson le dirigió a empujones hacia el sector que tenía designado al ser un varón.
El joven de piel excesivamente pálida, sacó provecho de que todos se encontraban demasiado ocupados en presenciar la reja que dividía el patio. Loki tomó rumbo fijo hacia el baño de las muchachas, quería instalar la grabadora tal y como lo había hecho en el baño de los hombres.
Para su suerte, nadie estaba en el sitio ni en los pasillos más cercanos, así que repitió el mismo ritual, se dirigió al último cubículo, se aseguró de colocar el cerrojo y procedió a instalar la grabadora bajo el retrete. Tenía que salir con prontitud de allí, si lo descubrían estaría en graves problemas, aunque siempre podía inventar alguna mentira, era bueno en eso.
Abrió la puerta para largarse de una buena vez, pero la cerró al instante en cuanto captó que unas chicas estaban entrando en la habitación. Maldición, ¿cómo era posible que le sucediera lo mismo?
—Me quieres explicar, Sigyn… ¿por qué estás tan nerviosa?
Sharon había arrastrado a su amiga desde el patio central hacia el baño del segundo nivel para que le comentase qué rayos le ocurría, desde que Sigyn vio la reja instalada en el patio, no dejaba de tener actitudes de excesivo nerviosismo. La rubia de alborotados risos se abrazó así misma sintiéndose acorralada, pero su amiga sólo se cruzó de brazos esperando una respuesta.
El bullicio continuaba en el patio, algunos jóvenes se aferraban a la reja y se las ingeniaban para de algún modo poder interactuar con las chicas, incluso había parejas que se besaban a través de los fierros. Natasha se sentía terriblemente avergonzada por las acciones que estaba cometiendo su tío, sabía que no eran su culpa, pero le incomodaba la sensación de tener que convivir con él como si nada estuviera ocurriendo.
Por Dios, poner una reja que los separase de esa manera era llegar a un extremo desmedido, debía haber sucedido algo muy terrible como para que el director ejerciera tanta precaución con el afán de mantener distanciados a los estudiantes.
—¡Qué rabia! —Espetó Pepper —, esta escuela parece una maldita cárcel.
—¿Cárcel? Más bien parece un campo de concentración —Darcy negó con la cabeza enfocando su mirada en la pelirroja—. Natasha, debes amenazar a Fury con que te irás de casa, no sé… piensa en algo que pueda hacerlo reaccionar.
La mencionada liberó una carcajada mordaz.
—Por favor, ¿en verdad crees que mi tío caería en esa clase de manipulación? —Darcy no se molestó en contestar.
—¿Saben lo único bueno de todo esto? —Habló la castaña de apellido Foster, sus tres amigas le miraron atentas —, que el pequeño negocio con precios bajos quedó a nuestro lado.
Darcy rodó los ojos levándose los dedos al puente de la nariz. No podía creer que su mejor amiga se preocupase de esa clase de detalles insignificantes.
—Jane, ¿en serio? ¿Una mente brillante como tú acaba de decir semejante tontería?
Natasha advirtió la presencia de Steve a poca distancia de donde se encontraba conversando con sus compañeras, y eso fue suficiente para que dejara de prestar atención a la plática que sostenía con ellas. El rubio mantenía su espalda apoyada sobre la reja mientras conversaba distraído con el joven de raza negra llamado Sam Wilson, la pelirroja sonrió y sin saber muy bien por qué, se acercó al lugar en donde estaba Steve.
—¡Hey! —Le llamó desde atrás, Rogers de inmediato reconoció su voz y se volteó.
Aferró sus dedos a la reja y sonrió en cuanto contactó visualmente con los grandes orbes verdes de la joven.
—Esto es demasiado extremo, ¿verdad? —Steve asintió, entendía que ella hablaba sobre la reja.
—Sí, creo que ya no tengo argumentos para decir que la situación no es grave.
El inspector se arrimó hacia ellos dos, pero posó su mirada específicamente en el chico, Natasha de inmediato captó que algo no andaba bien, así que se distanció de los barrotes.
—Rogers, el director lo necesita ahora mismo en su oficina —informó Phil.
La de cabellera roja frunció el ceño con extrañeza.
—¿Puedo saber por qué? —manifestó Steve con evidente indignación, pero el inspector simplemente negó con su cabeza.
—No haga preguntas, sólo obedezca.
Sin articular ni debatir nada más, el muchacho decidió obedecer y comenzó a seguir los pasos de Coulson, sólo esperaba que no se tratase de más problemas, porque sinceramente no había hecho nada malo como para obtenerlos. Aunque su fuero interno le gritaba desde lo más profundo de su ser que las amenazas de Clint Barton comenzaban a tomar peso.
—No es cierto, yo… no estoy nerviosa —replicó Sigyn.
Sharon negó entrecerrando sus ojos marrones. Por supuesto que no se tragaba esa patraña.
—Estás hablando con la reina de los nervios —debatió apuntándose a sí misma —, sé perfectamente cuando alguien está nervioso, más cuando se trata de mi mejor amiga.
Sigyn sonrió desasosegada, y se fingió absolutamente tranquila, como si nada le ocurriera.
—Estás imaginando cosas, Sharon… —se comenzó a dirigir a la puerta, quería escapar a como diera lugar de ese inminente interrogatorio —; no estoy nerviosa.
Su interlocutora no le permitió continuar avanzando, ejerció un fuerte agarre sobre la parte alta de su brazo obligándola a devolverse en sus pasos. Sigyn tragó saliva, la mirada penetrante de su compañera la intimidó en demasía, al parecer no tendría más alternativa que hablar sobre ese tema que odiaba con toda su alma.
Loki sólo quería que esas tipas se largasen de ahí, no era agradable estar encerrado en ese repugnante lugar con un excusado en medio.
—Te diré algo, te conozco desde que eras de este tamaño —con ayuda de su mano, Sharon indicó una medida que no sobrepasaba la altura de su cintura—, no puedes engañarme, cuéntame lo que te pasa, ¿acaso no confías en mí?
La de risos suspiró con evidente angustia, se llevó ambas manos a la frente y luego las quitó de ahí formando una expresión de completa seriedad.
—Sí, confío en ti —respondió con sinceridad, tragó saliva —. Sé que… en este último tiempo me he comportado muy extraña y mi nerviosismo puede verse desde varios metros de distancia — hizo una pausa meditando las palabras que usaría a continuación —. Sharon, si yo te cuento algo muy secreto, ¿tú serías capaz de guardar silencio y no decirle de esto a nadie?
La estudiante miró hacia el techo obviando el hecho.
—Por supuesto que sí, te lo prometo.
—¡Júramelo!
—¡Te lo juro, te lo prometo y ya detente! Me estás poniendo nerviosa —se quejó.
—¿Quieres que te lo diga o no? —inquirió con histeria, Sharon asintió —. Lo que pasa es que yo, yo… sé lo que sucedió el año pasado con los estudiantes que fueron expulsados.
Loki sonrió de medio lado, no llevaba ni una hora con su plan en marcha y ya contaba con información jugosa entre las manos. Ahora estaba sumamente entretenido escuchando a esas rubias, esperaba ansioso a que esa chica siguiera revelando datos importantes.
—¿Pero cómo lo sabes? Se supone que nadie maneja esa información.
—Sí, lo sé, pero… —descendió su mirada clavándola en las baldosas del suelo—, yo sé porque, porque estuve ahí.
Su amiga separó los labios desmesuradamente a medida en que procesaba en su cerebro todo lo que estaba escuchando. Loki por su parte hacía que su sonrisa se hiciera a cada segundo más maliciosa de lo que por sí ya era.
Fury había ordenado a Bruce que hablase con la madre de Darcy Lewis durante esa misma tarde, el comportamiento de esa chiquilla había dejado en claro que necesitaba disciplina, después de presenciar la manera en que fue capaz de revolucionar a la escuela por completo, el director tenía bastante claro que no podía dejar de mantener en la mira a la rebelde adolescente.
Así fue como el profesor Banner se vio en obligación de solicitar los datos personales de la alumna a Frigga, quien como orientadora, se encargaba de toda esa información, la mujer le entregó una carpeta repleta de papeles. El experto en ciencias se sorprendió al leer el análisis de comportamiento de Darcy, la joven tenía varias hojas completas con quejas de sus antiguos maestros, argumentaban que era imposible de controlar, pero a pesar de todo, sus calificaciones no eran malas. Arqueó una ceja preguntándose por qué motivo la aceptaron en la preparatoria S.H.I.E.L.D que solía caracterizarse por su selectivo método de admisión. De todos modos, eso a él poco le interesaba, esa niña ahora era su alumna y haría todo lo posible por ayudarla en sus problemas, además, Darcy le parecía muy inteligente, quizás era impulsiva, pero aquello era muy normal a los dieciséis años. Personalmente creía que ella no había hecho nada malo, pero Fury insistió en que hablase con alguno de sus padres.
El correo de la madre de la castaña, se encontraba como la principal vía de contacto del apoderado, Bruce lo anotó en un papel, aunque le pareció extraño, pues la dirección electrónica figuraba ser la de una tienda de ropa. De igual forma le solicitó a la secretaria que enviase un mensaje a ese correo solicitando la presencia del tutor legal de Darcy.
Por eso es que Darcy no entendió nada cuando vio entrar a su madre por la puerta principal del colegio, de inmediato se le acercó para preguntarle qué hacía allí y a esas horas.
—¿Por qué estás…?
—Por lo mismo de siempre —la interrumpió mirándola con calma —. Tengo que hablar con el maestro que está a cargo de tu grupo, la secretaria me dio una cita con él a esta hora, pero ni siquiera sé cómo se llama.
La chica se dio cuenta de cómo sus compañeros observaban con perversidad la figura de su progenitora, quien era una mujer muy joven pese a ya tener una hija adolescente, la edad de Amber no superaba los treinta y seis años, sin mencionar que era dueña de una belleza exuberante, algo que a veces provocaba celos en la propia Darcy.
Lanzó un bufido al tiempo en que decidía no pensar en que esos idiotas estaban contemplando carnalmente a su madre.
—¿Hice algo malo? —Preguntó un tanto asustada.
—No, cariño, bueno… creo que en esta escuela no están acostumbrados a tu temperamento, eso es todo.
—Y… ¿Si quieren expulsarme?
—No permitiré que eso suceda —la tranquilizó —, pero prométeme que tratarás de controlarte.
Darcy frunció el ceño un tanto molesta, pero no con quien le dio la vida, sino en contra del estúpido director, estaba segura que él había sido quien obligó a su profesor a que citara a su madre.
—¡Es que no lo puedo creer! Sólo estoy luchando por mis derechos. ¿Sabes lo que hizo el maldito director ahora? —Amber negó con su cabeza —. ¡Dividió el patio con una reja enorme!
Ambas mujeres comenzaron a caminar, Darcy sabía en dónde estaba el pequeño despacho de su profesor Bruce, así que guió a su madre hacia los pasillos del sector oriente del bachillerato.
—No lo puedo creer —respondió horrorizada.
—Ahora entiendes por qué razón me altero. Este colegio es muy raro, mamá.
—Darcy, tú quisiste seguir a Jane y a Pepper hasta esta escuela, yo no te obligué —le recordó.
—No estoy diciendo eso…
La joven detuvo sus palabras en cuanto advirtió la figura de Bruce aproximarse, el educador caminaba a paso lento e iba concentradísimo en analizar las páginas de un libro. Darcy sonrió al verlo.
—Profesor —Banner levantó su vista y fijó sus ojos en la alumna, pero su rostro empalideció en cuanto miró a la madre de ésta.
Amber tragó saliva y su reacción no fue muy distinta a la del pedagogo, no podía creer lo que estaba viendo.
—¿Bruce? —musitó la mujer, aún no lograba convencerse de que era a él a quien tenía en frente.
La muchacha gesticuló una mueca sorprendida, pasó sus pupilas desde su madre hacia el profesor y con suma confusión vio que ambos se estaban mirando con fijeza. ¿Cómo era posible que se conocieran?
La secretaria abrió tímidamente la puerta del estudio de Fury, asomó su cabeza encontrándose con el inquebrantable gesto serio en las facciones del director.
—Señor, el alumno Rogers ya está aquí —informó.
—Dígale que pase.
La mujer le indicó a Steve que se adentrara a la oficina, éste rápidamente ingresó al lugar, lo primero que vio fue a su padre, estaba sentado en una de las sillas frente al escritorio de Nick, Joseph no lucía nada bien, su aspecto era por completo el de una persona acongojada. El rubio se preocupó y de inmediato se acercó hacia él para saber qué le ocurría.
—¿Estás bien? —Indagó, analizándolo con la vista. El mayor de los Rogers asintió, pero permaneció en silencio.
—Toma asiento, Steve. Necesitamos hablar.
El tono de voz del director no le dio buena espina, siendo sincero, todo lo que estaba ocurriendo le provocaba un mal presentimiento. Se sentó al lado de su papá y en ese instante sus orbes azules se clavaron sobre la pared de la estancia, leyó el mensaje asombrado, pues no esperó que aquel rumor sobre el cual había hablado una de sus compañeras fuese cierto.
—¿Y eso? —Preguntó extrañado.
Fury le miró descreído. Si ese chico pensaba que podía engañarlo con esa falsa actuación, estaba muy equivocado… él no caía en esos trucos baratos. Joseph sonrió en tanto se ponía de pie bajo la atenta mirada de su hijo y del director.
—¿Lo ve? —Dijo entusiasmado — Steve no sabe nada de esto. Estoy seguro que mi hijo no ha hecho nada malo.
—Él es el único que pudo haberlo hecho —debatió Fury —. Incluso se aprovechó de usted para hacerlo.
El estudiante en cuestión no comprendía nada, o simplemente no quería aceptar que lo estaban culpando de haber hecho algo malo; no tenía lógica, no llevaba ni una semana en esa escuela y su comportamiento había sido más que correcto hasta la fecha. Era desesperante hasta cierto punto no conocer las verdaderas razones por las cuales estaba allí.
—¿Qué se supone que hice? —Demandó con sensatez.
—Por favor, Rogers… sabemos perfectamente bien que anoche estuviste aquí —Steve abrió su boca con intención de defenderse, pero Fury le detuvo haciendo un gesto con su mano —, no necesitas negarlo. Lo lamento por usted, Joseph, pero he decido cancelar la beca de su hijo —enfocó su ojo en el muchacho —. A partir de estos momentos, quedas fuera de la preparatoria.
La falsa acusación fue tan grande que Steve ni siquiera la asimiló en su totalidad, se quedó inexpresivo con la vista fija en el suelo. Su padre por el contrario, se aproximó con desesperación hacia su empleador y le miró suplicante.
—Señor Fury, por todos estos años que he trabajado con usted, se lo pido… por favor, por favor no haga esto. Él está dispuesto a hacer cualquier cosa para remediar su error.
Y en ese instante reaccionó, esperaba recibir desconfianza de cualquier sujeto en ese lugar, pero le impactó con creces que su propio padre colocase en duda su inocencia. Se levantó de su silla con notorio enfado. No pensaba pedir disculpas por algo que no hizo, su conciencia estaba limpia y sus manos también.
—Basta —intervino poniéndose delante de Joseph —, no he hecho nada, en verdad…
—Entonces… ¿vas a continuar negando que estuviste aquí anoche? —acertó a cuestionar el hombre de color.
—No —Steve pasó una mano por su cabello con nerviosismo —, quiero decir sí, sí estuve aquí, pero no en su despacho… estuve visitando a mi padre después de dejar a Natasha en… en su casa. Eso es todo.
—O sea, lo admites, reconoces que estuviste en la escuela.
—Es cierto, estuve acá, pero yo no hice nada de esto —declaró, apuntando con ambas manos hacia el rayado.
El teléfono sonó y Fury se vio obligado a contestar, esperaba una llamada importante y no podía ignorarla. El conserje de la escuela cogió a Steve del brazo y lo alejó a una distancia prudente del director.
—¿Qué demonios estás haciendo? —murmuró encolerizado.
—Defendiéndome… —articuló con obviedad, lo tomó por los hombros para que lo mirase a la cara —. Escucha, sabes cómo soy, sabes bien que sería incapaz de hacer una cosa como esa.
Joseph asintió.
—Lo sé, Steve, y te creo, pero está en tus manos el final de todo esto, o defiendes lo que tanto nos ha costado ganar o simplemente permites que se vaya a la basura ahora mismo.
—¿Qué quieres decir? —Replicó, sin entender al punto que quería llegar.
—Discúlpate, discúlpate por lo que él cree que hiciste.
Steve frunció el ceño mientras negaba con la cabeza. Por mucho que a su padre le doliera, él no lo haría, prefería quedarse sin esa beca, sin una vacante dentro del colegio, pero no iba a pedir perdón por un hecho que no manchaba sus manos ni su sentimiento de culpa.
Darcy esbozó una sonrisa, el mundo podía ser más pequeño de lo que era capaz de imaginar, jamás pasó por su mente la insólita idea de que su madre conociera a su profesor. Aún continuaba un poco estupefacta con la reacción de ambos, pero a final de cuentas, el hecho de que ellos se conocieran con antelación le venía como anillo al dedo, perfecto en múltiples aspectos.
Habían pasado exactamente veinte años desde que Bruce la había visto, claro que, la última vez en que lo hizo, ella todavía era una adolescente de la edad que tenía Darcy en la actualidad, sin embargo, aún conservaba ese rostro angelical que, pese a la cantidad de años transcurridos… nunca consiguió olvidar.
Amber no podía pensar en algo muy diferente a Banner, delante de sus ojos estaba un hombre en toda la extensión de la palabra, pero ella continuaba viendo al joven introvertido que conoció en sus mejores años de juventud.
—Así que se conocen —comentó la más pequeña del lugar. Su madre le miró esforzándose por no sacar a flote su nerviosismo.
Bruce iba a responder, pero la fémina habló antes que él.
—Pues… como conocernos mucho, la verdad es que no —mintió —, aunque nos hemos visto un par de veces, ¿cierto?
—Sí, un par de veces —respondió.
Juntó el entrecejo molesto por haber tenido que mentir, odiaba hacerlo… no obstante, debía considerar que ella ahora tenía una hija y probablemente un esposo, por lo que tal vez, no era adecuado que Darcy se enterara de lo que sucedió entre ellos.
—¿Cómo pasó? Cuéntenme, ¿dónde fue? ¿Cuándo?
—Fue algo sin importancia, hija… además, no vine aquí para hablar de eso.
—Me parece demasiado genial que mi profesor y mi mamá se conozcan —admitió emocionada —, creo que ya no van a expulsarme, ¿no?
—Darcy, déjanos a solas —solicitó Bruce.
La revoltosa estudiante asintió, pero antes de marcharse se acercó excesivamente a su madre.
—Invítalo a cenar, a casa —siseó guiñándole un ojo.
Amber no supo cómo interpretar eso realmente, así que forzó una sonrisa y se despidió de su única hija dándole un pequeño beso en la mejilla. La de apellido Lewis se alejó del lugar más contenta de lo que hubiese imaginado.
La descendiente de los Carter, no daba crédito a lo que su amiga acaba de confesarle, se llevó ambas manos a su cabellera rubia y agitó los mechones lacios con histerismo.
—Es imposible, tú no… no pudiste estar ahí —chilló dramáticamente.
Sigyn la hizo callar posando la palma de su mano encima de su boca.
—Shhh… cállate —quitó su extremidad de ahí, al tiempo en que Sharon se cubría por sí misma—. Sí, estuve con ellos, pero no me descubrieron, a diferencia de los demás, logré esconderme a tiempo y… nadie me vio.
—No lo puedo creer. Dime que es mentira —su amiga de risos negó.
—No, no es mentira, ¿por qué crees que no puedo controlar mi desasosiego?
Loki continuaba escuchando minuciosamente todo lo que esas dos conversaban, si tan sólo supieran que en esos precisos instantes su secreta charla estaba siendo grabada, de seguro morirían de un colapso nervioso ahí mismo. El joven echó un vistazo al sitio en donde se encontraba escondida la grabadora de voz, y no pudo evitar formar un gesto siniestro, al final, conseguir información para el estúpido director fue más fácil de lo que esperó.
—La sola idea de pensar en que alguien llegase a saber esto, me pone la piel de gallina —prosiguió la implicada en los hechos —, ¿te puedes imaginar, qué sucedería si se entera el tirano de Fury?
—Te expulsa en menos de un pestañeo —fue la inmediata contestación de Sharon.
—Exacto, por eso debes guardar este secreto, es más, tienes que llevártelo a la tumba.
El infiltrado se mordió el labio inferior reprimiendo una carcajada, pobre rubia ilusa, más pronto de lo que ella imaginaba la verdad saldría a la luz, lo que sería un triunfo para él, eso significaba que habría una chica superficial y tonta menos que soportar.
—Tarde o temprano se sabrá la verdad —mencionó la de orbes marrones.
—No, eso jamás sucederá… —Sigyn le tomó la mano y la entrelazó con la suya —. Sharon, amiga, yo… prometo decirte todo, pero jamás, jamás debes contárselo a nadie, ¿entiendes?
La linda muchachita comenzó a describir detalle por detalle lo que había ocurrido, el hijo menor de Frigga nunca pensó que el suceso tan grave del que hablaba Fury fuese eso que Sigyn estaba narrando, bueno, quizás lo había intuido, por algo la preparatoria ahora estaba dividida precisamente por sexos. De todas maneras a él no le importaban en lo más mínimo las personas involucradas con ese grupo de alumnos, pero a Nick Fury sí, y mucho.
—¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo? —Espetó Steve. Muy pocas cosas lo alteraban, pero esta situación ya había sobrepasado el límite de su autocontrol.
—Haz lo que te digo antes de que sea tarde.
—¡No papá! No lo haré, no pediré perdón por algo que no he hecho.
Nick Fury dio por terminada su charla telefónica, colgó y regresó su atención hacia los miembros de la familia Rogers. Analizó visualmente al rubio, no aparentaba sentirse culpable, de hecho, se veía cabreado a más no poder, pero los argumentos de Clint postulándolo como el principal de los sospechosos eran bastante convincentes, y cabía destacar que, Steve en ningún momento negó haber estado en la escuela esa noche.
Apoyó sus manos en la mesa mirando atentamente al joven.
—Y bien, Rogers… ¿Tiene algo que decir en su defensa? —Quiso saber antes de dar por terminada la conversación.
—No, señor Fury —Joseph descendió la mirada con decepción —. Lamentablemente ya le dije todo lo que debía decir, ahora… si usted no me cree, qué lástima, es un resultado bastante malo para mí, y es evidente que ya tomó una decisión.
—No tenemos que adelantarnos a nada, muchacho… por algo estoy conversando contigo, porque llegué a creer en la mínima posibilidad de que pudieras demostrar ser inocente, pero por lo visto, no es el caso. Sin embargo, estaría dispuesto a que juntos halláramos una forma de revertir los errores.
—¿Cuál sería esa forma? —Intervino el conserje —, Steve está dispuesto a cualquier cosa con tal de solucionar lo que hizo.
Y ahí, una vez más estaba presente lo que le dolía a Steve, que su padre no tuviera orgullo, y peor aún, que impusiera eso sobre su propio hijo, que fuese capaz de humillarse por algo que no le correspondía acarrear.
El director se levantó de su cómoda silla de cuero y se aproximó a los otros dos ocupantes de la estancia.
—Todos cometemos errores, eso lo tengo claro. El punto es, que mi teoría se basa en que alguien te obligó a hacer ese rayado, a lo que quiero llegar diciendo esto, es que… llevas muy poco tiempo asistiendo a clases aquí como para comprometerte con alguna causa que te lleve a cometer una estupidez como la que está en la pared.
Steve sabía muy bien el rumbo al cual estaban llegando las palabras de ese señor. Nuevamente se preguntó cómo es que una persona maravillosa como Natasha, podía estar rodeada por personas tan turbias como lo eran su novio Clint y su tío.
—Si tú me dieras los nombres de quienes te instigaron a realizar esa barbaridad, quizás podríamos entrar a conversar en otros términos —agregó Fury.
—¿Cómo quiere que se lo repita, director? Yo no he hecho nada —comenzó a caminar decido hacia la salida, su padre quiso detenerlo, pero Steve se zafó de su agarre con facilidad —, y si hubiese hecho algo, jamás acusaría a mis compañeros, hay algo que se llama lealtad.
—¡Steve!
—No te preocupes, papá… voy a estar bien.
Sin decir nada más y dejando bajo un profundo silencio dicha habitación, el joven salió del despacho cerrando la puerta tras su espalda. Justo en ese momento, Clint Barton parecía dirigirse hacia la oficina del tío de la pelirroja, ambos se miraron durante unos segundos y por el semblante enrabiado de Steve, el representante de los estudiantes asumió que su plan no había sido un fracaso. El rubio no mencionó nada, tan sólo continuó caminando, pronto tendría la oportunidad perfecta para solucionar sus problemas con ese sujeto, por ahora sus preocupaciones eran otras.
Adelanto del próximo capítulo...
Luego de haber comprado uno de esos sabrosos productos, Pepper recibía tranquilamente el cambio en monedas que el vendedor de chocolates le estaba entregando, pero de pronto, un fuerte choque sobre su espalda interrumpió su tranquilidad provocando que el delicioso bocadillo fuese a parar directamente al piso. La rubia se giró de inmediato y con un semblante nada simpático miró a quien le había empujado, si su memoria no fallaba… ese chico era Tony Stark, nunca había cruzado palabra alguna con él, pese a haber estado en su mansión hace unos días. Frunció el ceño, ¿por qué la estaba mirando de esa manera?
—¿Tienes algún problema? —Le preguntó a la defensiva.
—No —negó él de inmediato —, disculpa… es que me empujaron.
Pepper de inmediato cambió su expresión seria a una más relajada.
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Pamela: Linda peshosha jajajajajajaj te quiero un montón amiga, gracias por siempre leerme y comentar. Ya sabes…. Es como tradición dejar los fics en situaciones críticas jajajajajajaj
Guest: Yo quiero saber tu nombre, jajajajaja gracias por las lindas palabritas que siempre me dedicas, así es, Fury fue bastante chismoso, aunque más bien estratega diría yo. Tal cual, Clint hará todo lo posible por cuidar su relación. Me tardé, pero te juro que ya estoy trabajando en el próximo y espero tenerlo para unos pocos días. Saludos cariñosos.
PD: No odien a Clint, él no es el malo de la historia :c jajajajajajaj
Nos leemos pronto
Abrazotes de oso.
