DISCLAIMER: todos los personajes de Robotech no me pertenecen (aún) son propiedad de Harmony Gold Corporation y todas sus empresas filiales. No es mi afán lucrar solo es una actividad de esparcimiento que solo tiene por objeto rendirle honor a mis héroes de infancia con los ojos de un adulto.
Los largos pasillos le parecían cada vez mas interminables a Lisa, tenía la necesidad de llegar pronto donde los Zentraedis, se sentía en extremo cansada y temía que su agotamiento le nublara el juicio.- quizás deba dejar esto para mañana.- Descartó de inmediato esa idea. Si los del gobierno de la Tierra se decidían enviar un representante, ella debía tener argumentos sólidos con lo cual pudiera hacerlos entrar en razón. Unas ganas inmensas de bostezar inundaron sus pensamientos, no entendía el porqué se sentía así, su turno fue relativamente tranquilo, sólo hubo unas escaramuzas con un grupo de Batlepods en las patrullas de la mañana.
- ¡Santo cielo!
Dejó escapar la joven oficial mientras un leve estremecimiento la recorría por entero, ¿cómo era posible que relativizara tanto las cosas? Hoy en la mañana tuvieron tres bajas en el enfrentamiento al que ella tan relajadamente llamó escaramuza. Era increíble cómo la guerra va embruteciendo y a la vez endureciendo los sentidos. Agitó su cabeza con pesar.- debemos parar todo esto, sino terminaremos convirtiéndonos en unos pequeños Zentraedis…eso si logramos sobrevivir.- De pronto a su mente acudió el recuerdo de Rick, él se había ofrecido a acompañarla en la entrevista a los refugiados, pero al parecer había cambiado de idea. Hoy en su turno se había comportado de manera tan fría como si nada de lo que hablaron ayer hubiese existido. Por ello ni siquiera quiso recordarle su ofrecimiento. Dejó escapar un largo suspiro.- él nada más fue amable contigo… no trates de darle otras interpretaciones a algo que no es.- Y siguió caminando tratando de alejar esas ideas de su cabeza, debía concentrarse en lo que era realmente importante.
Llamó al ascensor impaciente.- tamaña fortaleza y tan pocos elevadores.- Esperó por unos eternos dos minutos cuando finalmente las puertas se abrieron, ella ingresó con todo el ímpetu del mal humor provocado por la espera, haciéndola tropezar violentamente contra una persona.
- Vaya Lisa, si esto sucede otra vez voy a empezar a creer que es personal.
- ¡Rick!- subiéndosele rápidamente todos los colores al rostro.- Yo… bueno estaba esperando el ascensor… y estaba apurada… y no te vi.- recién dándose cuenta que estaba siendo sostenida en los brazos del piloto. Se reincorporó con energía acomodándose su uniforme.- Lo siento Rick, lo lamento en verdad.
El muchacho bastante incómodo miró hacia otro lado, colocando su mano detrás de la cabeza y tratando de dejar rápidamente el tema atrás decidió abordarla a lo que venía.
- Te llamé al puente, pero Claudia me dijo que ya te habías ido, así que supuse que estabas con los refugiados.- mirándola de soslayo.- Supongo que no te hayás olvidado que te iba a acompañar.
- Por supuesto que no lo olvidé, no quise decirte nada.- mirando hacia el suelo.- Nada más no quise molestarte.
- Tú no me molestas, Lisa… pensé que eso ya lo habíamos dejado claro ayer.
Las puertas del ascensor se abrieron y ambos salieron en silencio recorriendo la escasa distancia que había entre éste y las dependencias donde tenían a los refugiados. A pesar que estos no eran prisioneros de ningún tipo igualmente tenían guardia de la policía militar, había que prevenir cualquier ataque de alguien que quisiera cobrárselas a estos Zentraedis. Luego de un breve intercambio de palabras entre el oficial de policía y Lisa, se le autorizo el ingreso a ambos, que se quedaron esperando en una pequeña sala que nada más tenía una mesa y un par de sillas.
- ¿Has pensado que es lo que vas a decirles Lisa?
- Eso es algo que me ha dado vueltas durante toda la noche… y creo que lo mejor que puedo hacer es hablarles honestamente.- con su expresión grave.- Decirles que nuestra situación es apremiante y de no mediar su apoyo seremos la carne de cañón cuando su gente se decida a atacarnos.
En ese momento ingresaron a la sala los tres representantes del grupo de refugiados. Aunque se veían más relajados su expresión de cautela no se borraba de sus rostros y antes de siquiera saludar se dedicaron a estudiarlos detenidamente. El más bajo de ellos y que respondía al nombre de Bron fue quien tomo la iniciativa respondiendo de modo bastante defensivo.
- Si vienen nuevamente a pedirnos que les expliquemos que es la protocultura, les podemos asegurar que no hay nada que podamos decirles… su nave la tiene y es la última que queda.
- No es a eso lo que hemos venido.- le interrumpió Lisa con brusquedad, sus modos militares de vieja casta no le hacían olvidar que el de adelante fue su enemigo.- El tema a tratar con ustedes es mucho más grave.
Los tres Zentraedis se miraron entre sí, con un para nada disimulado estupor en sus rostros. Y en una actitud más humilde tomaron asiento frente a los oficiales.
- sabrán, la situación es compleja… por boca de ustedes mismos hemos sabido que estamos ad portas de un enfrentamiento de proporciones enormes.- les puntualizó Lisa.- Quisiera saber si existe algún modo de poder evitarlo.
Como si se hubiesen puesto de acuerdo, los tres refugiados movieron negativamente la cabeza. Y al ver la expresión descorazonada de Lisa, Coda trata de animarla.
- Pero no tiene de qué preocuparse comandante… mientras estemos en esta nave estaremos seguros… Dolza jamás se atreverá a destruir la última matriz de protocultura.
- ¡Qué estás diciendo! – exclamó Rick con impotencia.- A la nave no le harán nada pero a nosotros sí día con día van acabando con nuestras fuerzas… una próxima invasión como la que hizo Kyron no la podríamos resistir.
- Y si a eso le sumamos que en la Tierra tachan de inverosímiles nuestros informes acerca de la magnitud de las fuerza enemigas, nos pone en un plano muy difícil.- subiendo el tono de su voz.- Necesitamos de su ayuda… si no logramos convencer a nuestros líderes que estamos a pasos de un evento de extinción masiva… será nuestro fin… y de paso el de ustedes también.
- ¡Deben ayudarnos!- les exigió Rick golpeando la mesa y sumándose al tono vehemente de Lisa.- Algo tienen que tener que pueda servirnos para demostrar que las fuerzas Zentraedis vienen dispuestas a destruir la Tierra… no entienden que esa vida a la que ustedes tanto quisieron unirse está en peligro de desaparecer.
Un silencio se instaló en la sala. Rick y Lisa estaban expectantes ante la respuesta que estos individuos pudieran darles. Los que, por su parte, se reunieron en un círculo hermético del cual sólo podían oír murmullos en su lenguaje de origen. Fueron varios minutos de tensa espera hasta que finalmente los tres Zentraedis se separaron enfrentando a los jóvenes oficiales.
- Creo que tenemos algo que les puede servir.- acotó Bron.- Nosotros conocemos la ubicación exacta de las fuerzas del comandante Bretai… y también en donde se asienta la flota imperial.
Lisa abrió sus ojos enormemente, era eso lo que precisamente necesitaban; si su padre y los demás consejeros podían ver lo mismo que ella vio en su cautiverio, estaba segura que los convencería para intentar una tregua con los Zentraedis.
- Si tenían esta información, por qué no nos la dieron desde un principio.- les inquirió Rick sin salir de su asombro.
- Pues es simple, hacerlo era traicionar a nuestra gente.- le puntualizó Rico.
- Pero no queremos que nada malo le suceda a Mimmey.- terció Coda con su rostro compungido.
Lisa rápidamente se puso de pie y se despidió de los refugiados diciéndoles que de inmediato se pondría en contacto con el capitán Global para comunicarle sobre estos nuevos antecedentes. Cuando ya se prestaba a cruzar la puerta junto a Rick, la voz de uno de ellos la detuvo.
- Comandante Hayes, ¿le podría aprovechar de decir al capitán si podríamos nosotros bajar a ciudad Macross…? Tenemos muchas ganas de mostrarles a nuestros compañeros cómo es la vida aquí en la nave.
La muchacha sonrío comprensiva y les prometió que abogaría personalmente ante el capitán por su solicitud. Y con una gran sonrisa en su rostro sale de la sala caminando con prisa en dirección a las oficinas del capitán, tal era su emoción que se olvido de Rick, que le daba caza a sus pies ligeros.
- Lisa ¿piensas que esto pueda convencerlos?- le preguntó cuando ya estaban en el ascensor.
- Espero que sí…
- ¿Tú crees que ahora el capitán decida enviarte a la tierra
- Lo dejaré sus manos… él decidirá qué es lo mejor para todos nosotros.
Algo en el interior de Rick se retorció y ya no tuvo ganas de seguir relacionándose con este tema. Por ello cuando la puerta del elevador se abrió, no salió siguiendo a Lisa. Ésta después de unos cuantos pasos reparó en ello, mirándolo de forma interrogativa.
- Tengo una reunión con el escuadrón.- mintió desviándole la mirada.- Cuando te desocupes háblame para contarme cómo te fue.
Lisa no quería que se fuera, en su compañía sentía que era más fuerte. Además era un logro de ambos, no quería que él se restase, debían ir juntos donde el capitán… Pero ella sabía que cuando Rick empleaba ese tono era porque su decisión ya estaba tomada por lo que lo dejo partir.
- Está bien, Rick… prometo contarte cómo me fue.- mirándolo directamente a los ojos.- Gracias por acompañarme… sin ti estoy segura que ellos no me hubiesen dicho nada… no olvidaré comentarle esto al capitán.
Y sin perder más tiempo se alejó de él dejándole un amargo sabor en su boca. A Rick no le interesaba que ella compartiera los méritos con él ante el capitán, lo único que quería en este momento es que ella no se fuera. De pronto todos los sentidos de Rick se pusieron en alerta tensionando todos sus músculos ¿Qué era lo que acaba de decir? ¿Tanto le importaba Lisa que era capaz de amargarle el día saber que podría abandonar la nave? Se dio media vuelta y puso las manos en sus bolsillos caminando con el rostro cabizbajo, trató de poner sus pensamientos en orden.
- ¿Qué es lo que me pasa contigo, Lisa?
Se preguntó mordiéndose los labios, era cierto de que un tiempo a esta parte se habían hecho más cercanos y ya había pasado mucho desde la última vez que habían discutido. ¿Pero era eso motivo suficiente para ponerlo de así? Aún sentía que sus tripas se revolvían ante la idea de no verla a diario a través de la tacnet. Exhalando fuertemente el aire de sus pulmones, decidió que lo mejor era volver a su barraca, después de dormir un poco le daría otra vuelta al tema.
Pero a pesar de que en el camino se entretuvo con algunos pilotos del escuadrón y decidió acompañarlos a un café, no hubo caso, su mente traicionera no dejó de dar vueltas en torno a Lisa, hasta que llego a su barraca. Y tendiéndose pesadamente en su cama recordó las palabras de Roy.- antes de enamorarte de una chica, ella debe gustarte.- Y definitivamente a él le gustaba Lisa, de eso no tenía dudas. Había aprendido a conocerla y sabía que detrás de esa máscara de frialdad existía una mujer muy dulce, con un corazón inmenso, que al igual que él, estaba deseosa en poder entregarle a alguien todo el amor que ella podía dar.
- Pero si ella se va… ¿quizás nunca más vuelva a verla?
Se dijo con el rostro desanimado mirando el techo de su habitación.- maldición porque todo debe ser tan difícil.- Maldijo con los diente apretados a la vez que cerraba sus ojos con fuerza. Se incorporó en su cama. Lo mejor sería distraerse pensando no sacaría nada. Entre sus cobijas encontró el control remoto de su televisor el que encendió de inmediato.
- Hoy no es mi día… eso es definitivo.
En la pantalla estaba Mimmey junto a Kyle, que aún permanecía en la clínica con un aparatoso vendaje en su cabeza. Contra todo pronóstico a su salud mental, Rick decidió que era mejor ver la noticia. Decenas de periodistas los rodeaban y atropelladamente les preguntaban montones de cosas. Rick notó que por primera vez Mimmey no se veía contenta ante la presencia de las cámaras. Su rostro estaba complicado sobre todo ante las preguntas sobre si era efectivo si estuvo todo este tiempo junto a Kyle.
- Claro que sí, yo puedo dar fe de ello.
Dijo el piloto con ironía. Pero a pesar de eso no estaba preparado para lo que seguía.- ¡SE QUIERE CASAR CON ELLA!- Rick no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, es decir los vio besarse pero de ahí a hablar de matrimonio… era otra cosa.
- Dónde demonios me perdí… me siento un estúpido.
Y de un manotazo apagó su televisor, saltando de su camarote, decidió que estar en la calle era mejor que asfixiarse ahí con todas sus dudas y confusiones.
Las horas se sucedieron rápidamente para Rick que recorrió los extensos miradores de la nave evitando pensar, aunque como siempre no tuvo éxito. Pero eso no era tan malo, para su sorpresa descubrió que la noticia de Mimmey no le afectó más que la primera impresión. Al parecer estaba tan concientizado con que esto tarde o temprano sucedería, que el golpe no fue tan terrible. De pronto sintió la necesidad imperiosa de sentarse y en una banca que daba justo al mirador depositó su humanidad estirando sus brazos por todo lo amplio que era el respaldo.- es una bella vista de la Tierra.- Una sensación de melancolía lo invadió, quizás por preguntarse cuándo sería el día en que volvería al planeta
- Tal vez Lisa se adelante y me cuente cómo están las cosas por allá.
Súbitamente se puso de pie caminando de vuelta a las barracas, no pensaba con mucha claridad, sólo un temor grande lo invadió de pronto.- ¿y si ha decidido marcharse?- Se clavó esa idea de manera férrea en su cabeza, ya conocía la forma de ser de Lisa. Ella no le avisaría de su partida, a lo más le dejaría un mensaje. Pues él no la dejaría irse sin que antes lo escuchara y luego de unos minutos de carrera se paró en el cruce que lo llevaba a la habitación de Lisa y el otro que lo llevaba a su propia pieza. Dudó un instante.- pero qué le puedo decir.- Zarandeó sus temores y agachando su cabeza corrió a la habitación de la joven comandante. El guardia que custodiaba la entrada trató de detenerlo pero Rick siguió de largo oyendo como la voz de éste se perdía por los pasillos. Y luego de nada más unos segundos, estuvo parado delante de la puerta, con la mano empuñada luchando consigo mismo sobre lo que tenía que hacer o no.
- Vamos… que mañana te puedes arrepentir.
Se animó a sí mismo mientras sus nudillos se estrellaban contra la puerta. Pasaron varios minutos y nada, ningún sonido salía de la habitación. Volvió a golpear ahora con más fuerza.- ¿acaso ya se habrá ido?- Se preguntó con temor y cuando iba a volver a intentarlo la puerta finalmente se abrió.
- ¿Rick qué estás haciendo…? ¿no has visto la hora?
- Lisa.- con una gran sonrisa.- Gracias a Dios aún estas aquí.
Continuara.
