N/A: Esta historia se centra en los personajes principales (Kyo, Chizuru, Iori, K') así como de sus antagónicos (Rugal, Zero, Goenitz y los que se vayan adaptando). Sin embargo, se mostrarán las diferentes situaciones en torno a los elementos fundamentales en dicha historia (Leona, Saisyu, Kula, etc.)
III.
"Objetivo"
¿Cómo podía ser posible? Eso era algo que nunca hubiera cruzado por su recóndita mente. No podía concebir tal acto que lo destituyera de su cargo, el cual había ocupado por 8 años, no por nada había estado planeando su jugada durante más de 13 años. Esa niña no tenía la más mínima idea de lo que haría en aquella empresa y lo echaría todo a perder.
Dio un nuevo trago a su bebida, molesto por no encontrar alguna solución eficiente para volver a su lugar. Miró con detenimiento el frágil vaso de cristal que sostenía con una de sus manos, necesitaba saber cuál era la razón para el repentino cambio de actitud de su prohijada y no hallaba ninguna respuesta lógica, algo más debía estar tramando para tomar el cargo de su empresa de un día a otro, porque, hace apenas algunos días, ella estaba decidida a cederle su parte, y ahora, estuviera dispuesta a ser la única responsable de todo lo que conllevaba dicha responsabilidad. Con su mano libre masajeó su entrecejo, no podía darle más vueltas a ese asunto, Chizuru le diría a como diera lugar la causa de su desvarío. Él no se quedaría de brazos cruzados observando como su plan de 14 años se iba a la basura.
Su mirada se posó en el retrato que reposaba en su escritorio, en donde salía una Chizuru de 11 años acompañada de su hermana y su madre... Emi, la madre de las dos pequeñas gatas a las que había educado después de su muerte, la mujer que había caído ante unas palabras bonitas gracias a su deseo de olvidar. Aunque no había sido nada fácil alejarla del hombre que la protegía con su propia vida, logró hacerla firmar aquella acta de matrimonio, y ella, nunca había sospechado nada hasta el día de su misteriosa muerte. Una carcajada resonó en la habitación, cada que el hombre recordaba lo ingenua que era esa familia le causaba gracia, Emi, Chizuru y Reiji eran personas a las que podía manipular a su antojo. Maki era la excepción, ella siempre había sospechado de él y su actual relación con aquel Cartel, y, por más que había intentado silenciarla, no lo lograba. Agradecía infinitamente a su aparente suicidio, o a su inteligente asesino. Sus desquiciados pensamientos se vieron interrumpidos por una llamada, Zero soltó un cansino suspiro y esperó un momento antes de contestar el teléfono.
—Parece que el "padre ejemplar" no sabe controlar a sus hijas. Una, aparentemente muerta, y la otra, despojándote descaradamente de tu mando.
—Si llamas para molestar, te advierto que...
—Escúchame bien, Zero. Si no te ocupas de retomar tu lugar lo antes posible, aquella mujercita se puede dar cuenta de muchas cosas, y tú sabes lo que eso significa ¿cierto? Recuerda que no solo es tu estúpida ambición, y si alguien llega a sospechar acerca del proyecto, el jefe no lo toleraría. Si valoras tu vida, sabrás lo que tienes que hacer.
La llamada se corto sin darle tiempo a contestar. Odiaba recibir órdenes de alguien más, pero también era consciente de que estaba sumergido hasta el cuello con esa organización a la que se había aliado hacía algún tiempo. Si bien, al principio sólo utilizaba a sus miembros con el simple objetivo de incrementar su fortuna y poder, ahora se había convertido en el afiliado más leal de todos, y era por eso que utilizaban la empresa de la familia Kagura como máscara ante los militares que les seguían el rastro. No importaba cómo, pero él necesitaba ocupar de nuevo el lugar que le correspondía.
—¡Mierda!
Su voz retumbó por toda la habitación, una vez más se le había hecho tarde. El despertador -de nuevo- se había encargado de producir un sonido inaudible y eso lo estaba sacando de sus casillas, su padre no se había molestado de siquiera llamarlo para avisarle que ya estaba amaneciendo y eso se lo reprocharía al verlo. Como pudo, se arregló lo mejor posible y salió hacia el comedor, sorprendiéndose de no encontrar a nadie, se dispuso a tomar su desayuno y buscar a su progenitor. Era bastante extraño no encontrarlo, pero le restó importancia al recordar el motivo de su retraso, así que, salió disparado a toda velocidad de la pequeña casa en la que vivía.
Era increíble que volvería a ver, después de tanto tiempo, a sus queridos compañeros y amigos, Daimon y Benimaru. Aún no le quedaba claro cómo era que terminaron juntos siendo tan diferentes. Uno, serio, reservado y recto, campeón de Judo en su tierra natal; el otro, simplemente con una actitud vanguardista y sumamente extrovertida, modelo reconocido en toda la ciudad y amante de las peleas. Sin duda ellos dos en su compañía, integrarían el "equipo prodijio".
No se dio cuenta de que había llegado al lugar en donde se realizaría su última prueba para entrar al torneo, estaba tan emocionado que deseaba con ansias llegar a la final y derrotar a enemigos increíblemente fuertes, como Goro y Nikaido. Al divisar a los dos sujetos, una pequeña sonrisa se le escapó de sus labios, y levantando su mano en señal de saludo, se encaminó hasta su sitio.
—Tarde como siempre —dijo el rubio que se encontraba con un brazo sobre su cintura, soltando una risita burlona. —Nunca cambiarás, huh.
—Seguramente fue de nuevo el despertador silencioso —atinó a decir Daimon, cruzando los brazos.
—Ustedes me conocen perfectamente, incluso más que Yuki —exclamó el castaño, con un aire de molestia al pronunciar el particular nombre.
—Parece que las cosas entre la hermosa dama y tú no van bien —afirmó Benimaru esperando una respuesta por parte de su compañero, la cual interpretó con un ligero movimiento de cabeza en señal de negación.
El rubio tenía razón, la relación que mantenía con la mencionada cada vez se tornaba peor, ella se comportaba de manera extraña y no le daba ninguna explicación. El control en sus palabras se le había escapado de las manos en incontables ocasiones, y eso era algo que su novia se lo reprochaba cada vez con más euforia. Kyo estaba decidido a terminar con su noviazgo, pero, de una manera u otra, la chica no le dejaba pronunciar la frase final.
—Creo que deberías ir con tu padre —llamó la atención Benimaru. —Nos dijo que te esperaba en la puerta, quería hablar contigo.
El castaño inmediatamente se dirigió hacia donde le habían indicado, estaría su padre. El tono de voz de su compañero había sido diferente esta vez, indicando que tal vez, serían malas noticias. Negó un par de veces con la cabeza y siguió caminando.
—¿Escuché bien? ¿Kagura será una de las anfitrionas? —Con el dedo índice masajeó su mentón. —Creí que su padre, el tal Zero, se haría cargo del torneo —la chica mostró una sonrisa ladina a su compañero.
—Así como te lo estoy diciendo —continuó él. —Dicen que Chizuru se ha comportado extrañamente después de la "enigmática" muerte de su hermanita.
Shermie se quedó en silencio durante unos minutos, presa de la incertidumbre y la curiosidad por ver a Chizuru Kagura bajo el papel de anfitriona del torneo. Sin duda se divertiría bastante en el transcurso del mismo, además de saborear con satisfacción la victoria, algo que Kagura trataría de impedir pero no lograría. Sonrió con un toque de complicidad a Yashiro, pues, él compartía el mismo pensamiento que ella, con la diferencia que él tenía la mente más centrada en su objetivo, aunque, tampoco se quedaría sin divertirse un poco con la situación que generarían junto a su tercer miembro de equipo.
—Estoy ansiosa por golpear algunas almas. He esperado mucho para este torneo —exclamó emocionada la pelirroja dando un leve grito.
—No comas ansias, Shermie. Que no se te olvide nuestro principal objetivo —recordó el hombre, encaminándose hacia la sala de espera de la empresa Kagura.
La mujer soltó un bufido de resignación y se quedó esperando a su tercer miembro. El chico sería de gran utilidad en el transcurso del torneo y no dejarían que le pasase nada malo, no mientras les fuera de provecho.
El chico llegó, con una enorme sonrisa calcada en sus labios. Abrazó a la chica como si su vida dependiera de ello y la saludó cordialmente, a lo cual ella se limitó a responder. Caminaron a la par hasta llegar con el hombre y una sonrisa de lado se formó en los labios de Yashiro. El plan había comenzado.
Llevaba más de diez minutos sin quitárselo de encima, en todo el camino no había parado de hablar -al contrario del día anterior- y lo había escuchado llamarla "Muchiko" en más de una ocasión. Si no llegaban pronto al dichoso lugar, mataría a aquel hombre que se había convertido en su martirio.
Ralf podía ser insoportable en algunas ocasiones, y en conjunción con su compañero Clark, podían llegar a ser unos completos psicópatas. Seirah no entendía porqué eran un equipo junto a la fría y calculadora Leona Heidern, si nada tenían que ver, incluso, parecía que a la militar le agradaba la compañía de ellos cada vez que le veía sonreír -muy disimuladamente- a la hora en que el soldado parloteaba una nueva tontería. Aquella mujer, indudablemente era la más extraña de los tres.
—Entonces, Muchiko —el moreno capturó la atención de la nueva integrante. —Ahora que eres parte de nuestra banda, tienes derecho de saber nuestros "nombres clave" —dijo en un susurro audible sólo para las tres personas que le acompañaban.
—Oh sí, mi estimada Whip —tomó la palabra el rubio de las gafas de sol. —La mujer sombría de tu derecha —señaló a una inexpresiva Leona. —es la apodada "Soldado silenciosa" —la aludida sólo lo miró de reojo y parpadeó pesadamente. —El coronel Jones —Clark continuó con su presentación. —es el gran "One-man Army" —el mencionado levantó el rostro imponente. —Y tu amable servidor —señalándose a sí mismo, vociferó. —Es el increíblemente fuerte, valiente y varonil, "Comandante estrella" —finalizó con un deje de dramatismo.
—Deja las bromas, Steel —exclamó un aturdido Ralf. —Muchiko, el es apodado "Tough & Cold".
Whip no pudo evitar esbozar una sonrisa, esos tipos podrían llegar a ser buenos compañeros, y quizás, grandes amigos suyos. Su equipo de trabajo comenzaba a agradable, aunque la mujer no fuera muy expresiva, los hombres se encargaban de animarla -por lo menos un poco-. Este sería un gran torneo y lo disfrutaría por muy presente que tuviera la misión encomendada por el comandante Heidern.
—¡¿Cómo dices?! No, no puedo tolerar eso —gritó con sumo fervor el joven. —¡Esa mujer está loca! —terminó de hablar frunciendo el seño y bajando finalmente los brazos.
—Sabías que esto podría suceder, hijo. Tenemos que acatar las reglas —Saisyu explicó a su hijo, en un intento vano de calmarlo. —Yo ya estoy un poco viejo para esto.
Kyo lo miró con desazón, no creía que su padre se rindiera tan fácil ante una situación como esa. La nueva anfitriona, y dueña del corporativo, había impuesto una nueva regla -sumamente ridícula- al torneo. Regla que él no estaba dispuesto a aceptar, y esperaba que el hombre al que tenía enfrente también la negara, el cual demostró aceptarlo con demasiada facilidad.
No conocía a la tal Chizuru Kagura, pero estaba dispuesto a hacerle recordar su nombre en ese mismo instante... ¿A quién se le ocurriría la absurda idea de poner un rango de edad? Según palabras de Saisyu, ella no necesitaba a "viejos decrépitos" candidatos a un infarto, que arruinaran su torneo. Y lo peor del caso era que el viejo lo había aceptado sin siquiera demostrarle su capacidad física y resistencia, eso era aún más absurdo.
Haciendo caso omiso a las palabras de su padre y sus intentos fallidos por detenerlo, se dirigió con grandes estocadas hacia donde se encontraba la mujer. No permitiría que se burlaran de su padre, y mucho menos, que ni siquiera aceptaran dejarlo entrar como un participante sin haberlo visto antes. Esa fémina lo iba a escuchar quisiera o no.
Cayó al piso una vez más, agotado mentalmente al estar más de cinco minutos buscando a la verdadera. Esa mujer le estaba comenzando a fastidiar, al burlarse de él, algo que no permitiría que se diera más, esa mujer no le vencería de nuevo, y mucho menos lo humillaría.
—Vamos, joven Yagami. Usted había dicho que era invencible y que podría matarme... ¿Qué pasó? —le llamó la atención la chica que se encontraba sentada sobre la mesa en donde mantenía varios papeles.
Iori no respondió, simplemente se levantó, y con un ágil movimiento, tomo el cuello de Chizuru entre sus manos, la empujó hacia la pared más cercana y comenzó a hacer opresión sobre él. Ella siguió sin inmutarse ante el contacto, al contrario, sonrió torcidamente y le miró con coquetería, a lo que el hombre, gruñó en respuesta. Se estaba burlando una vez más de él.
—... Al fin logró ponerme las manos encima, joven Yagami —habló seductoramente, haciendo aflojar el agarre del pelirrojo. —Sin duda tiene un "don" con las mujeres —susurró mientras acariciaba los formados brazos del hombre.
—Deberías de sentirte halagada, mujer —soltó su agarre para colocar sus manos a los costados de la cabeza de Chizuru. —No cualquiera tiene el gusto de ser derrotado por mí —susurró arrogante contra su oído.
La morena se mordió el labio inferior, y posteriormente, se acercó al pelirrojo hasta que sus alientos se cruzaron -una vez más-. Le encantaba la actitud altanera que describía a Iori y por consecuente, le atraía, no podía dejar escapar la oportunidad de probar algo del hombre así que decidió hacer lo que había deseado un par de días atrás. Poco a poco fue acortando la distancia entre sus labios, algo que Yagami le estaba permitiendo, para finalizar con... Un estruendoso ruido proveniente de la puerta, junto a un molesto hombre, seguido por una mujer intentando detenerlo, se hicieron presentes, interrumpiendo el momento.
Se separaron inmediatamente al darse cuenta de la postura en la que se encontraban y dirigieron su mirada hacia el causante de tal alboroto. Chizuru frunció el ceño y miró a su asistente inquisitiva, dándole a entender la cuestión del porqué había dejado entrar al hombre. Yagami centró su mirada en la de un incrédulo rival, al cual había buscado.
—Kyo Kusanagi...
Continuará...
¡Saludos! El fin del capítulo 3 ha llegado, dando comienzo a varias incógnitas...
Quiero agradecer a las personas que se han tomado la molestia de leer este humilde fic y dejar un comentario. Sin duda me motivan a seguir continuando con este proyecto. A los lectores también quiero agradecer, ya que sin ustedes, esta historia no tendría sentido alguno.
Si existe alguna queja, duda o sugerencia con algún personaje, háganmelo saber. Su opinión es de suma importancia para mí.
¡Hasta la próxima! (/•3•)/
