Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Los opuestos se atraen

(Opposites Attract)

Un fic por Hella

Traducción por Apolonia.


Bulma despertó la mañana siguiente con un horrible estruendo de afuera. Se levantó de la cama y corrió hacia sus persianas, empujándolas para abrirlas y saliendo al balcón. Sabía lo que vería aún antes de llegar ahí.

La cámara de gravedad estaba en ruinas, completamente nivelada a un montón de escombros y metales retorcidos. No podía ver a Vegeta por ningún lugar.

"Oh, mierda, ¡Vegeta! ¡Espera!" Corrió bajo las escaleras, aún usando las ropas de anoche. Se abalanzó a abrir la puerta de enfrente, casi rasgando las bisagras. Por favor Kami, que esté bien, que se encuentre bien, no me importa si me insulta, sólo si está vivo para hacerlo... Sus pensamientos progresaron de esa manera mientras se acercaba a la cámara de gravedad. El miedo se apoderó de sus agarres mientras comenzó a jalar de los trozos de metal, buscando por una señal de vida. Oh, ¿por qué no había hecho un mejor trabajo arreglándola? Ahora Vegeta podría estar muerto, y todo sería su culpa...

Una mano olivada se disparó entre los escombros, y Vegeta lentamente, agonizante se salió de los restos. Bulma dio un llanto de alegría y corrió hacia él, ayudándolo. Él débilmente alejó su mano con un golpecito, algo vacilante.

"Déjame solo, mujer. No te necesito," tosió. Ella lo ignoró y colocó su brazo alrededor de su propio hombro, sosteniendo su mano fuertemente así no podía quitarla.

"Maldición Vegeta, te has ido al extremo, ¿o no? ¡Casi te matas esta vez!" Lo ayudó desde el césped, donde rápidamente colapsó. Él continuó alejándola mientras ella buscaba las heridas.

"Dije, ¡déjame solo! ¡Tomaría más que un patético disparo como ese para matar al príncipe de los Saiyajin!" espetó él mientras ella lo estudiaba con preocupación. Estaba sangrando completamente, su pecho era una masa de raspones y lastimaduras. No tenía duda que había huesos rotos bajo todos esos músculos. No estaba usando su armadura de combate tampoco, que hubiera minorizado el impacto levemente. Se corrió el cabello lejos de los ojos y sintió las roturas en sus costillas.

"Probablemente, ¡pero has estado trabajando hasta la muerte últimamente! Te ha deteriorado demasiado. Maldición, porque arreglé la máquina, esto nunca hubiese pasado," murmuró dolorosamente. Sus ojos llenos de lágrimas le impidieron parpadear a tiempo para detener la cascada que corría por sus mejillas. Vegeta le dio una intensa mirada, y su mano se alzó un poco para casi tocarla.

Bulma encontró su mirada, y su corazón saltó al doble de velocidad. Su mano se levantó más y se detuvo como sin dudas.

"Mujer, tu..." Algo iba a suceder...

Su mano cayó fuertemente, y con un fuerte respiro, Vegeta perdió la conciencia. Bulma tuvo pánico por un momento, pero sintió su corazón entre sus dedos, y lo encontró ser lento y fuerte. Estaría bien. Si tan solo pudiera llevarlo al ala médica. Se limpió las mejillas y miró alrededor en busca de ayuda. Era sábado, así que no había empleados por los alrededores, y él era muy pesado para cargarlo sin herirlo más. Estaba estancada en un dilema. Luego le vino una idea. A Vegeta no le gustaría, pero no había necesidad que se enterase alguna vez. Corrió adentro y marcó el número de Chi-chi. Por favor atiende, por favor...

"Hola," una tranquila voz saludó.

"¡Gohan! Hey, soy Bulma, ¿está Goku por ahí?" Preguntó rápidamente.

"Si, está afuera. ¿Quieres hablar con él?"

"Gohan, ¡necesito que corras afuera y lo hagas tele transportarse hasta aquí ahora mismo! Necesito ayuda."

Se escuchó un leve ruido al otro lado de la línea, y podía escuchar murmullos.

"Estará en un—"

"Hey Bulma, ¿que sucede?" Goku preguntó a su derecha. Ella saltó y se giró a verlo. Le dio las gracias rápidamente a Gohan y colgó.

"¡Es Vegeta! ¡La cámara de gravedad explotó y necesito que lo lleves adentro al ala médica ahora! Está muy herido." La expresión de Goku se ablandó y ambos fueron afuera.

"Wow, realmente Vegeta hizo un número esta vez, ¿huh?" Dijo mientras miraba el desastre. Bulma le dio una fuerte mirada.

"¡¿A quien le importa?! Es por Vegeta por quien estoy preocupada ahora. Llévalo adentro, ¡pero ten cuidado con sus heridas! No quiero que tenga alguna punción en los pulmones con esas costillas rotas," dijo inquieta. Goku le dio otra de esas extrañas miradas y alzó al inconsciente príncipe. Ella abrió paso a una cama que acomodó que parecía como otro laboratorio.

"Ponlo aquí," señaló a la cama. Goku apoyó cuidadosamente al inconsciente príncipe, quien no había movido ni un músculo durante todo el proceso. Bulma inmediatamente comenzó a limpiar las heridas en su pecho. Goku dio un paso atrás y miró su trabajo por un momento, antes de poner una mano sobre su hombro.

"Hey, ¿estás bien ahora? ¿Necesitas más ayuda?" Preguntó amablemente. Ella sacudió su cabeza y suspiró.

"No, eso era todo lo que necesitaba. Gracias Goku, eres un salvador de vidas. Sólo no le digas a nadie sobre esto, ¿está bien? Vegeta se enojaría un poco."

"No hay problema. Te dejaré con tu trabajo." Con eso, desapareció, sosteniendo dos dedos en su frente.

Bulma sonrió levemente y se volteó a examinar al arrogante príncipe. Lavó la sangre sobre su pecho, y tuvo una mejor vista en las heridas. Cuidadosamente las vendó tan firme como pudo, cruzándose con lo que parecían más o menos cuatro costillas rotas. Trató de hacerlo tan rápido como le fuera posible, sin detenerse en alguna parte especial de su cuerpo. Bajando por su pecho, llegó a sus caderas y se detuvo. Con un leve temblor, sintió los huesos levemente, sin animarse a desvestirlo. No podía sentir ningún impedimento de cualquier manera, y estuvo agradecida por eso. Hizo su camino hacia ambas piernas, encontrando otra vez nada más que un par de raspaduras que no necesitaban vendajes. Con un suspiro de alivio, fue a buscar unas semillas del ermitaño que guardaba en su cajón.

Cuando lo abrió, no había nada más ahí que una bolsa vacía y algo de polvo. Con un confundido ceño fruncido, inspeccionó alrededor por ellas. Nada. Luego recordó que Vegeta le había dado la última la noche anterior, después de estrangularla. Eso la preocupó. ¿Y si sus heridas empeoraban? Apenas tenía capacitación médica, pero no era cirujana. Y no iba a jugarse a llevarlo al hospital, sabiendo que podían hacerle análisis de sangre. Podía imaginarse la mirada de los doctores cuando se dieran cuenta que la sangre de Vegeta no correspondía a ningún tipo de sangre conocida en la tierra.

Se sentó al lado de la cama, en el suelo para apoyarse en la pared. Que forma de despertarse una mañana. No tenía nada que hacer ahora, Vegeta no se levantaría a comer hasta que se despertara. Si se despertaba. Bulma se quitó ese pensamiento tan pronto como apareció. Vegeta se despertaría. Tenía que hacerlo. Nunca se lo perdonaría si no lo hacía. ¿Cómo pudo haber arruinado tanto ella la cámara de gravedad? Estaba completamente demolida ahora, así que no había forma de ver que estaba mal. Vegeta sin duda le demandaría que hiciera otra, pero no había forma que pudiera hacerla hasta que su padre regresara. Necesitaba su aprobación para los materiales que tenían que ser traídos de afuera. Miró a Vegeta, estudiando sus facciones aún. Todavía fruncía el ceño levemente, sin duda por el dolor de las heridas. Alzó una mano y acarició su mejilla levemente, deseando con todas sus fuerzas que se mejorara. Él murmuraba incoherencias, y su rostro se inclinaba levemente hacia su mano. Ella se movió un poco así podía estar arrodillada a un lado de la cama, y quitó su mano de su rostro cuidadosamente. Él no se movió. Alzó su mano tentativamente otra vez, esta vez acariciando el oscuro cabello que era su marca registrada. El ceño se suavizó un poco, así que Bulma siguió acariciando. Sus párpados se movían ligeramente, sorprendiéndola. Rápidamente se detuvo y sacó su mano. Su garganta crujía mientras tragaba, y sus ojos se abrieron de repente. Ella esperó que se sintiera algo mejor.

"¿Vegeta? ¿Puedes escucharme? ¿Sabes que día es?" Preguntó ansiosamente. Sus ojos se ensancharon más, y trató de hablar, pero solo un rugido emergió. Ella tomó un vaso del buró y lo llenó con agua del grifo. Se lo llevó y trató de levantarlo un poco, lo suficiente para beber del vaso. Bebió profundamente del vaso, y cuando terminó ella dejó la copa, él parecía más alerta.

"¿Recuerdas que pasó?"

Él asintió levemente, demasiado exhausto como para hablar. Era extraño como mantenía su dignidad aún cuando estaba seriamente herido. Ella tomó un fuerte respiro, más enojado de lo que él estaba con sus heridas.

"Perdiste el conocimiento, así que te traje aquí para comprobar tus heridas. Tienes cuatro o cinco costillas rotas, una clavícula fisurada, y muchas heridas en carne viva. Y creo que has conseguido tensar cada músculo que tienes." Él se movió un poco, pero paró cuando el dolor lo sobrepasó. Ella fue a ayudarlo, pero una mirada de él la detuvo en su camino.

"Yo... no quiero... tu ayuda," siseó. Ella se enderezó un poco y frunció el ceño.

"Bien, te la estoy dando de cualquier forma, así que no hay necesidad de discutir. ¿Usé la última semilla del ermitaño o qué? No pude encontrarlas."

Él asintió y le dio una sombría mirada típica de él. Ella supuso que quería dormir o algo cuando cerró sus ojos, así que se enderezó y comenzó su camino hacia la puerta, cuando la mano de él se alzó y agarró la de ella. Ella se volteó.

"¿Vegeta?"

Él la miró, como si estuviera buscando algo que solo él hubiese podido ver. La sonrisa desapareció mientras la estudiaba. Luego comenzó a hablar.

"Yo... usé mucha energía... la cámara de gravedad no pudo soportar el disparo... fue... mi culpa," exclamó. Sus ojos se ensancharon con sus palabras. La sorpresa fue evidente en su rostro mientras asimiló lo que quería decir. ¿Era eso lo que trataba de decir antes? ¿Qué no fue su culpa por no arreglar la cámara de gravedad correctamente? No parecía ser eso, pero era la única explicación.

"No importa," le aseguró. "Estaba planeando crear otra de todas maneras, una más fuerte que la original. Pero ya me estaba desmotivando. Supongo que debería agradecerte, me estás dando una razón para empezar."

Él sonrió otra vez, y pudo ver casi todo su viejo yo regresar.

"Te dejaré descansar un poco. Dudo que incluso Goku si recibe un golpe así no esté un poco exhausto." Se corrió el cabello tras su oído y golpeó una precipitada retirada. Cerró la puerta tranquilamente, y se dirigió afuera a programar a los sirvientes robots para limpiar las ruinas de la cámara de gravedad. Luego se dirigió arriba para tomar una ducha. Estaba cubierta de sangre y suciedad por sus esfuerzos en la última hora.

Cuando salió, se vistió en un fresco par de jeans y una camisetita corta, y llegó al pie de las escaleras justo a tiempo que el teléfono sonase.

Lo levantó y se sentó a la mesa de la cocina.

"¿Hola?"

"¡Hey bebe! ¿Qué has estado haciendo?" Una voz masculina preguntó.

"¡Yamcha! ¡Hola!" Saludó en sorpresa. Casi se había olvidado de él con todas las cosas que pasaron últimamente.

"Hey, estaba tomando un descanso del entrenamiento esta noche, ¡y me preguntaba si querías ir a bailar esta noche!"

Ella se desilusionó. No había manera que pudiera ir y dejar a Vegeta solo con sus heridas. Además, la última vez que había ido a bailar con Yamcha a una discoteca, se había pasado la mitad de la noche hablando con la chica de la barra.

"Lo siento Yamcha, no puedo esta noche. La cámara de gravedad explotó y tengo que arreglar los planos para reconstruirla. Además, Vegeta está aquí y—"

Hubo un gruñido en el otro extremo de la línea. "¡Lo sabía! ¿Tú y Vegeta huh? ¡Debí haberlo imaginado que trataría de acercarse a ti!" Dijo airadamente. Bulma exclamó con indignación por sus hipótesis.

"¿Qué? ¡Estás loco! Vegeta recibió un infierno de golpes hoy por el entrenamiento, ¡eso es todo! No quiero volver y encontrarlo muerto, ¿está bien? Mierda, Yamcha, ¡eres el único que engaña en esta relación! ¡Yo por otro lado tengo moral sobre esa clase de cosas!" Sin esperar por una respuesta, colgó el teléfono, y luego lo miró de lejos. Ahora sabía porque tenía dudas de a donde se estaba dirigiendo su relación. Él era un tramposo, pero uno posesivo. Ambas cosas que no solían mezclarse, pero Yamcha se las arreglaba de alguna manera para incorporar esas dos cualidades en su completo maquillaje. Eso la irritaba a más no poder. ¿Cómo podía pensar que lo engañaría? Aunque, últimamente sus pensamientos habían estado ocupados con alguien más que él...

Pero nada saldría de eso. Nunca. Vegeta era increíblemente sexy, y se encontraba ardiente por él en ocasiones, pero era lo opuesto a todo lo que ella quería en un hombre. Era gritón, idiota, grosero, la provocaba al borde de la locura. Tenía que detener esto. Pero estaba preocupada por él independientemente, y no quería que sus heridas empeoraran más. Conociéndolo, en el momento que diera vuelta su espalda estaría tratando de entrenar otra vez. Recordando sus malos puntos, caminó hacia el ala médica para revisarlo, por las dudas.

Abrió la puerta lentamente, y miró fijamente al sombrío cuarto. Se había dormido como un ángel. Bulma se sonrió a sí misma mientras abría la puerta un poco más y entraba en la habitación. Tomó una manta del guardarropa y la expandió sobre él, ajustándola a su alrededor levemente para abrigarlo del leve frío del cuarto. Parecía casi vulnerable mientras dormía, el ceño casi completamente relajado al punto tal que parecía vagamente pacífico. Lo miró por unos minutos, una mitad de ella discutiéndose por mirarlo de esa manera, la otra incapaz de alejarse. Con un suspiro, parpadeó un par de veces y se alejó del cuarto para establecer los planos para la nueva cámara de gravedad.

Casi cuatro horas después, había casi terminado con los planos cuando escucho ruidos procedentes del pasillo. Dejó su trabajo en la mesa del comedor así se alertaría en caso que Vegeta se despertara, y se elogió por su predicción. Se levantó y caminó al pasillo donde el molesto príncipe estaba tratando de permanecer de pie sin desmayarse otra vez.

"¡Vegeta! ¡Qué estás haciendo fuera de la cama! ¡Todavía estás herido, idiota!" cuestionó. Él hundió su mirada en ella y la miró estáticamente.

"¡No me digas que hacer mujer! Estoy perfectamente bien, ¡y no necesito tu opinión sobre lo bien que estoy!"

Ella cruzó sus brazos y sonrió. "¿Ja! Apenas puedes estar de pie, ¡idiota! Y eso no es una opinión, ¡es una observación!" Brevemente se dio cuenta que estaba actuando igual que Vegeta, así que descruzó sus brazos pero mantuvo la sonrisa. Él jadeaba ligeramente, sus músculos se relucían con un fino brillo de sudor por simplemente levantarse y caminar unos pocos metros. Perdió su sonrisa también y avanzó hacia él preocupadamente cuando vio sus pupilas estaban del doble de su tamaño normal.

"Vegeta, vamos. No hay más cámara de gravedad, ¡y sólo te estás haciendo más daño a ti mismo!"

Él miró más fijamente mientras ella ponía una mano en su brazo y comenzaba a guiarlo de nuevo al ala médica, pero para su suprema sorpresa, él no dijo nada. Eso la preocupó en su mayoría. Ella colocó su brazo alrededor de su cintura mientras él perdía un poco el equilibrio, y controló algo de su peso mientras volvían al ala médica. Él mantuvo su mirada, y por alguna razón Bulma estaba alegre por ello. Mantuvo su agarre con fuerte cordura lo suficiente para que no se enfocase en el hecho que estaba tan cerca como para besarlo. Ella lo ayudó a volver a la cama y lo recostó lentamente, consciente de sus costillas rotas.

"¿Tienes hambre o algo?"

"No si tu cocinas," dijo entretenido. Ella frunció el ceño, pero luego se alivió un poco que todavía fuese el mismo viejo Vegeta, sin importar cuan golpeado estaba.

"No, no voy a cocinar. Hay algunos restos de pizza que te robé anoche. Simplemente los recalentaré." Él gruñó, y ella supuso que quería decir que estaba bien. Salió de la habitación y preparó las sobras. Sabía que los Saiyajin comían como si no hubiera un mañana, pero supuso que con Vegeta lastimado como estaba comería menos de lo usual. Diez porciones deberían estar bien. Agarrando una bandeja del armario, puso la pizza en ella y se dirigió al ala médica otra vez. Él la vio llegar, siguiendo sus movimientos con perforantes ojos oscuros que guardaban incontados secretos. Ella se sentó al lado de la cama con una jarra de agua que llenó del purificador de agua.

"¿Estás bien con eso? ¿O necesitas algo más?" Preguntó. ¡Eek! Pensó. Sueno igual que una buena sirvientita. Él simplemente gruñó ante eso. Ella se encogió de hombros y se dirigió fuera de la habitación, cerrando la puerta. ¿Para que sirven los gruñidos? Eso es como la actitud de un cavernario o algo así.

Bulma continuó trabajando hasta tarde en la noche, y no escuchó ningún sonido de la bahía médica en lo absoluto. Supuso que estaba dormido así que no se molestaría en averiguar. Alrededor de la una en punto, hubo un golpe en la puerta delantera. Ella saltó por el repentino ruido.

"¿Ahora quien demonios podría ser?" Se quejó. "Es demasiado temprano para que mamá y papá hayan vuelto." Caminó hacia la puerta y la abrió levemente. "¿Quién es?"

"Tu novio, ¿quién más?" Una sonriente voz dijo. Ella giró sus ojos y suspiró internamente. Abrió la puerta y lo dejó pasar.

"Hey Yamcha."

"Hey tu. ¿Qué te pasó esta tarde?" Le preguntó mientras caminaba en el hall de entrada. Ella suspiró inmediatamente.

"¡¿Que me pasó?! ¡Que pasó contigo es más el punto! ¡No puedo creer que pienses así sobre mi! Es absurdo," le gritó. ¡Que atrevimiento! Él sonrió avergonzadamente y levantó sus palmas.

"Si, me di bastante cuenta cuando colgaste. Siento si te ofendí o algo."

Ella bufó y corrió su cabello lejos de su rostro. "¿Me ofendiste? Eso es un eufemismo. ¿Que quieres, Yamcha? Es realmente tarde."

Él miró cautelosamente y agachó su cabeza. "Yo uh, necesitamos hablar. Sobre nosotros." Él le lanzó una mirada sobre sus pestañas. Ella sintió su interior helarse ante sus palabras. Aquí viene, pensó. La ruptura. Estaba extrañamente distante sobre eso, aunque realmente no se la vio venir. Quizá era hora que se alejara de él de todos modos.

"Si, me imaginé que era el momento. Las cosas no han sido las mismas durante un tiempo, ¿no estás de acuerdo?" Él la miró bruscamente, y la sorpresa desapareció de sus ojos para revelar alivio con sus palabras.

"Sí, sí, no lo han sido. Sólo creo que somos tan compatibles como pareja tanto como amigos. Quiero decir, no me arrepiento de nosotros, pero yo... yo creo..." Se detuvo y pensó detenidamente lo que iba a decir.

"¿Pero crees que es hora de separarnos?" propuso ella. Él le lanzó otra de esas miradas y prosiguió un poco inquieto.

"...si."

"Está bien."

"¡¿Huh?!" Dijo sorprendido. Su mandíbula se cayó un poco mientras la miraba fijamente. Ella entendió su reacción. Las otras veces que se habían separado, ella había estado arrojando cerámicas y gritando como una bruja. Este era un completo cambio para sus ojos.

Ella sonrió. "Dije, está bien. Pero esta vez, creo que es permanente. Realmente funcionamos mejor como amigos"

Él dejó salir un gigante suspiro. "Wow, te estás tomando esto realmente bien. Estás segura que tu y Vegeta no están—" se detuvo cuando ella puso una mano sobre su boca.

"¡Shh! Él está en el otro cuarto. Y si dices eso otra vez, no me lo tomaré tan bien, ¿entiendes?" Siseó amenazante. Él asintió y pareció un poco preocupado. Ella quitó su mano.

"Bien."

Yamcha rascó su mandíbula considerando su estrecha colaboración. "Bueno, ¿por qué estás tomando esto tan calmadamente?"

Bulma se encogió de hombros y se sentó a la mesa de la cocina. "No lo sé. Supongo que siempre supe que esto era inevitable. Creo que estoy bastante aliviada." Se rascó con un lápiz que había estado usando hacía un momento. "Sabía que me engañabas, y supongo que después de un tiempo, simplemente me cansé de que eso siempre pasara y que siempre me pusiera mal. No cambiarás. No lo niegues, sabes que es cierto. Aunque no estoy mal, ¡así que deja de alejarte así!" Gritó ella. Él se detuvo. Hubo un leve vestigio de culpa en la mirada de sus ojos.

"Siento eso. Simplemente no puedo evitarlo a veces, ¿sabes?"

Lo sé, pensó ella. Su atención se basaba en como estaba Vegeta. Había estado ahí por horas y no hubo ni un sonido. ¿Que si trató de levantarse y se cayó quedando inconsciente? ¿O si se deslizó en un coma con todo el trauma en su cabeza por la explosión? O si él—

"Dame un segundo, Yamcha, voy a controlar a Vegeta. No me mires de esa manera tampoco, idiota."

Caminó por el pequeño pasillo y golpeó la puerta despaciosamente. Esperó por una respuesta. No hubo respuesta, sin embargo. Abrió la puerta. Sus ojos tardaron un momento en ajustarse a la falta de luz, pero cuando lo hicieron, estaba sorprendida más allá de la creencia. No estaba muerto, no estaba inconsciente y seguro como el infierno que no estaba ahí.

Se había ido.