Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
ADIVINACIÓN
Libro 3: El prisionero de Azkaban
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1
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El prófugo
-Entonces ¿te besó?- preguntó Pansy sorprendida mientras saltaba sobre sus pies y ponía las manos sobre la mesa. Como respuesta, Draco guardó silencio y se sonrojó ligeramente, lo cual ocasionó que Blaise alzara las cejas, tratando de ocultar su risa. Ambos sabían que Draco era del tipo romántico, que deseaba que su primer beso no solo fuera con una persona que amara sino también, rico, sangre pura y amable, y de preferencia chica . Y hasta ahora su gran beso fue con alguien rico y sangre pura, sí, pero que técnicamente acababa de conocerlo, era un niño, y lo había hecho, "para chantajearlo", y hacer enojar a alguien que "odia".
Es decir, el beso fue del tipo rápido, estoy molestando a Potter y te estoy utilizando.
Sin mencionar que lo ha hecho cuestionarse si le gusta alguien.
-Sí- respondió finalmente su amigo y la chica se dejó caer a su lugar con la boca ligeramente abierta.
-Oh, por Merlín- chilló Pansy.- Theodore Nott es un gran partido, Draco. Es rico, guapo y tiene ojos verdes.
-Como Potter-exclamó Blaise divertido, y Draco lo miró y abrió los ojos antes de sonrojarse un poco más. Blaise abrió la boca, sorprendido de la reacción de su amigo, y casi podía ver como su comentario acerca de que Nott y Potter tenían ojos verdes, fue rápidamente interpretado por Draco como un gran partido, rico y guapo.
-Exacto- respondió rápidamente Pansy - Espera, ¿Cómo quién?
Ni Blaise, ni Draco respondieron.
-¿Draco?
-No puede ser- exclamó Blaise. - Quien te gusta es Potter.
Tensándose como un gato al que le pisaron la cola, Draco se puso de pie.
- Claro que no- respondió más fuerte de lo normal- tú sabes que decías que los ojos de Nott son verdes, como los de Potter.
-Tuviste que pensarlo mucho para saber que me refería a eso.
-Bueno- exclamó Pansy - en realidad Potter tiene unos ojos verde esmeralda. Los míos son más como un zafiro verde y los de Nott son más como un peridoto - exclamó, alardeando su gran conocimiento en joyas. Blaise y Draco la miraron sin saber la diferencia. Pansy bufó.
Hombres…
-La esmeralda tiene un color más fuerte y el peridoto es más claro.
-Ahhh.-Exclamaron los dos ante la explicación.
-¿Y eso que tiene que ver?- preguntó Draco, confundido.
-Quería aclararte que mis ojos son más bonitos que los de Potter.- rió- Nada más.
-No lo creo.
Blaise alzó una ceja y decidió, mientras ocultaba otra sonrisa en la taza de té, que haber escogido a Draco Malfoy como amigo fue la mejor idea de su vida. Más cuando ocurrían pláticas sin sentido como esas, en las que literalmente le pateaban el trasero al increíble "Príncipe de Slytherin"; quien no pensaba mucho antes de hablar con Pansy, como si le activaran un botón de sinceridad.
Bajó su taza y miró a su amigo. Si lo observaban bien, Draco era la representación perfecta de un "Príncipe". Rubio, guapo, rico, poderoso, altanero, orgulloso... tenía buenos puntos, era cierto: era leal a sus amigos, inteligente y cuidadoso. Todo lo hacía por el bien común de su casa y su familia, como un príncipe cuidando un pequeño reino.
Pero entonces estaban esos momento en que Draco tomaba esa pose que definitivamente le quitaría el trono. La de un niño consentido, rencoroso, que se divertía jugando con la gente, al ser algo que es y a la vez no es. Draco no odiaba a los gryffindors, pero fingía hacerlo. No menospreciaba a los elfos, pobres o sangre muggles. Pero fingía hacerlo. Porque ese era el papel de un sangre pura, porque era lo que debía ser un Malfoy. O un slytherin.
Blaise si lo hacía, tenía las ideas que todo sangre pura debía tener, al igual que Pansy. Al igual que Vincent. Al igual que Greg. Todos seguían las normas, las creían, y estaban al corriente que Draco no era igual que ellos ¿Entonces,- se preguntaba internamente- qué era lo que hacía que todos ellos estuvieran atraídos hacia él? ¿Que giraran a su alrededor, como las obreras a la abeja reina?
Pensó que una vez aclarados sus puntos de vista querría alejarse del rubio, pero no fue así, descubrió que le agradaba estar ahí con él, con ellos.
-¿Qué significa eso?
-Los de Potter se parecen más al verde slytherin que los tuyos- contestó sin pensarlo Draco, y sorprendido, recibió una taza en la cabeza por su osadía.
Decidiendo que su amigo iba a MORIR si seguían en esa conversación, de verdad a quien se le ocurre decirle algo así a Pansy, desapareció con su varita la tetera y las tazas y sacó el tema.
-¿Escucharon que Sirius Black se ha fugado?
La pelea de galletas entre Draco y Pansy se detuvo y ambos lo miraron con atención.
-¿Sirius Black?-repitieron ambos, como en coro.
-Sirius Black- repitió Blaise. Y Pansy volteó a ver a Draco, indecisa
- ¿Qué tu no eres un Black?-le preguntó- ¿Es familiar tuyo?
Draco analizó el árbol genealógico con rapidez en su cabeza, viajó por las diferentes ramas tratando de ubicar el nombre.
-Es primo de mi madre- dijo finalmente.
-¿De dónde escapó?- preguntó la slytherin, acomodándose el vestido y pareciendo nuevamente una de las damas de compañía que no se les mueve ni un pelo. Una muñeca. Como si no acabara de jugar una guerra de comida.
-De Azkaban- respondió Blaise, mirando con recelo la nueva postura de Pansy- Dicen que fue cómplice del señor oscuro y que mató a trece personas, un mago y doce muggles, en una calle.
-No lo sabía- exclamó la chica, mirando de reojo a Draco, quien le devolvió la mirada. Aún no le habían aclarado a Blaise que eran hijos de mortífagos y aunque la fama precedía a la madre de Blaise, y a Blaise, no le sorprendería que estuvieran en el bando de Dumbledore. Aún con sus ideas sangre puras.
-Bueno, en realidad no me molesta que haya matado muggles-comentó Blaise, mirando el intercambio con cuidado. - No soy fan de ellos, pero eso indica que es peligroso.
Pansy y Draco asintieron con la cabeza.
Unos pasos cercanos se escucharon y los tres voltearon hacia ellos, observando como Chiara Zabini platicaba con los padres de Pansy y Draco. Tenía una sonrisa cautelosa e interesada. Luego acarició su brazo, justo donde podría estar la marca oscura si fuera…
-Mortífaga-exclamó Pansy.
Blaise giró con rapidez la cabeza hacia ella y sacó la varita. Pansy rápidamente extendió las manos como para justificarse.
-Espera, Blaise-expresó alarmada- no pasa nada, nuestros padres también lo son.
-¡Pansy!-exclamó Draco. -No sabes si ella…
-Lo es-confirmó Blaise, bajando la varita.
-Lo siento.
-¿Por qué?-preguntó Blaise, pensando en la actitud de Draco. Para que agobiarse con fingir ser algo, mejor tomarlo como un juego. Miró a su madre quien estaba coqueteando, frente a la esposa del rubio, hacia el dueño del lugar. Suspiró.- tus padres seguramente no lo hicieron por decisión propia. Él intentó amenazarla y ella ni siquiera lo dejó.
Draco lo miró con cautela.
-¿Tu madre...?- dijo señalando con la cabeza, no quería terminar la pregunta. Ninguno de ellos la terminaba nunca.
-Oh- respondió dejándose caer nuevamente en su silla, sin notar cuándo se había parado- ella ama al señor oscuro. Solo escuchó sus ideas y se sintió interesada. Batió sus pestañas al mejor postor, como siempre.
-Papá también - comentó Pansy mientras miraba hacia el hombre. - Mamá se lleva mejor con las ideas de los Malfoy, pero aun así estará a su lado.
-Sin embargo, no importa- dice Draco- todos son mortífagos.
Blaise asintió.
-Detesto a los muggles- exclamó con la nariz fruncida - incluso antes detestaba a los sangre muggles y a los mestizos, pero son magos como nosotros. Todo mundo es útil.
-Apuesto a que dejaste de odiarlos porque Draco lo hace- suspiró Pansy - Draco es tan mala influencia para los sangre puras- lloriqueó.
Blaise asintió y rió entre dientes al ver la mueca del rubio.
-¡Yo no soy mala influencia para los sangre puras!-se defendió el chico.
-Lo eres cariño- rió su amiga- los mantienen alejados de tí por su propio bien.
-Bueno- interrumpió el rubio- al menos es divertido ser el slytherin malo que molesta gryffindors y hufflepuffs. Mira que insultar gente requiere mucha habilidad y creatividad- respondió orgulloso.- ¿Crees que no me cansa pensar y molestarlos de forma distinta todos los días, los 365 días del año?
Blaise rió ante la idea de su amigo y cerró un puño, alzándolo para chocarlo contra el de Draco.
-Especialmente a Hermione Granger-exclamaron a la vez.
Pansy rió ante el gesto infantil y los jaló a ambos de los brazos mientras los llevaba a la habitación de Draco.
-Pero esto es genial, Blaise - cantó emocionada- ahora podremos hablar de todo. Draco estaba empezando a sentirse culpable de ocultarte cosas, creíamos que eras favoritista de Dumbledore, -continuó ante un ¡oye! de Blaise- pero ahora eres igual a nosotros... Podremos contarnos todo.
-Entonces ¿el hombre que escapó es tu tío?- susurró Blaise mientras Pansy tarareaba una canción.
- Si ¿quieres ver el árbol familiar?
-Claro que quiere ver el árbol- bufó Pansy - te gustará saber que Draco es primo segundo de los Weasley.
-¡Pansy!
-¿Eres primo de los Weasley?- se burló Blaise.- Qué vergüenza. Te avergüenzas de tu sangre.
-Oh, cállate Blaise. - Reclamó Malfoy- De algún modo también son parte de los Parkinson.
Pansy fingió un flechazo en el corazón.
-Pero no tan cercano, dulzura- guiñó el ojo- Entonces, hablando del hombre, qué sabes de él.
-Bueno, sé que…
Sus pasos se interrumpieron porque de pronto, ya no estaba en los caminos de los jardines de Malfoy Manor, sino que estaba en Hogwarts, cerca de lago.
-Un retrato me dijo que ayudaste el año pasado a Harry- susurró alguien en las sombras. Como respuesta, Draco alzó su varita.
-¿Quién eres?
-Necesito ayuda con algo...
-Déjate ver. Repito ¿Quién eres, y qué quieres?
Oyendo las hojas sonar a medida que se les pisaba , Draco estaba a punto de correr, en pánico cuando la persona se dejó ver. Sus ojos son grises y tenía el cabello negro, del mismo tono de su tía Bellatrix. No obstante, su mirada era diferente,. Diferente, pero familiar. Se parecía… a los ojos de su madre.
-Mi nombre es Sirius Black, tu tío. Padrino de Harry Potter…
-¿Estás bien, Draco?- preguntó Blaise al verlo detenerse.
-Sí- respondió sintiendo aún la adrenalina en él. Sirius Black, el hombre que escapó de Azkaban, lo estaba buscando.
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2
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Ida a Hogwarts
La noche antes de regresar a Hogwarts, Draco oyó a su madre mencionar que Sirius Black estaba en busca de Harry Potter. El periódico decía que, aparentemente lo buscaba para asesinarlo, pero Draco no lo creía porque de ser así no tendría porqué pedir la ayuda del rubio.
Aún así, aunque no podía confirmar si el hombre era malo o no, no le comentó la visión a nadie y al día siguiente se preparó como lo había hecho los dos años anteriores para subir al tren. Se despidió de sus padres y arribó, agitando la mano suavemente hacia ellos.
Mientras buscaba el vagón donde sus amigos estaban, observó a un hombre durmiendo en el vagón con ropas viejas y gastadas. Ignorante de la mirada que le seguía verificó que no hubiera gente alrededor y cerró la puerta dejándolo dormir. Si hubiera alguien hubiera tenido que burlarse de él y Draco detestaba burlarse de la gente pobre. Bueno, la gente pobre que no fuera los Weasley. En eso estaba, cuando el tren se paró de golpe y, repentinamente, todas las luces se apagaron.
-¿Qué pasa?-preguntó, tratando de mirar a su alrededor. Cuando todo se congeló y su alegría, sus ganas de vivir y su esperanza empezaron a desvanecerse, sujetó con fuerza su túnica justo donde se encontraba el corazón. No necesitaba verlo, lo sabía. Para un vidente, que había visto de cientos de finales tristes, un dementor era una bomba de tiempo hacia su corazón. Cayó al suelo, jadeando.
-Alguien…-suplicó- Ayúdeme.
No supo quién, o qué lo tomó de la túnica y lo arrastró por el pasillo, pero fuera lo que fuese, lo cubrió con algo cálido y peludo. Sin poder evitarlo y con el corazón acelerado, cerró los ojos.
Cuando los abrió, Pansy estaba llorando a su lado y Blaise le gritaba al prefecto de slytherin.
-Ahí está ¿Lo ves? -decía enojado el italiano- ¿Crees que esa palidez la estamos inventando?
Al mirarlo despierto, el mayor se colocó de inmediato a su lado.
-Malfoy ¿Estás bien? - preguntó.- ¿Qué pasó?
El rubio intentó levantarse.
-La luz se fue.
-Si, tuvimos unos dementores cerca. Ustedes dos, ayúdenme a llevarlo a la enfermería cuando lleguemos. Y Malfoy- dijo el prefecto dándole un chocolate- Creo que el dementor te afectó demasiado. Quédate en el vagón y duerme un rato. Te hará sentir mejor. Gracias a Merlín, ninguno robó tu alma.
Draco lo miró marcharse y recibió con gusto el cálido abrazo de Pansy. Cuando ella se separó, miró su túnica con desagrado.
-¿Draco, esos son pelos?-le preguntó.
-¿Pelos?-repitió frunciendo el ceño. No lo soñó. Algo peludo lo salvó. Y arruinó completamente lo limpio de su traje.
3
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Llegada a Hogwarts
Aún sintiéndose horrible, Draco se sentó en el gran comedor esperando que no hubiera necesidad de hablar o pelearse con nadie. Así que a pesar que Potter lo veía, no le devolvió la mirada y continuó comiendo lo más rápido que podía, para marcharse del comedor.
-¿Y bien Theodore?- empezó Pansy, tratando de iniciar una conversación; y Theo alzó la mirada de su libro, esperando a que continuara. Desde primero siempre ha sido así, tranquilo, serio, siempre manteniéndose lejos de los problemas.. a diferencia de Draco, que amaba ser el centro de atención.- Nos hemos enterado de la última noticia- rió ella y Draco la miró, intentando convencerla de que no continuara por ahí. Cuando ella sonrió con malicia, él miró a su comida, no queriendo involucrarse ni queriendo ver la cara de Nott cuando ella empezara a molestarlo.
-¿La última noticia?- preguntó con ligero interés-¿Que última noticia?
-Tú sabes, la que involucra a Draco.
El rubio se sonrojó y comió con más ahínco.
-Ya veo-respondió y volvió a su libro. Esa fue toda su reacción ante la frase de Pansy. Blaise, que en otro momento hubiese reído ante el intento de su amiga, y molestado al rubio y al moreno, miró de reojo a Draco, quien parecía a punto de vomitar.
-¿Volvemos a la enfermería?-preguntó silenciosamente y Draco negó con fuerza.
-Puedo continuar.
-No lo parece.
-Distráeme, por favor.
Blaise lo miró con compasión y asintió, mirando a su alrededor. Solo por un instante, prestó atención a lo que el otro leía, y no pudo evitar preguntar.
-¿Tienes el don de la adivinación?
Theo alzó los ojos del libro y lo miró. Negó con la cabeza.
-Ahhh, supongo que te interesa- intentó continuar la incómoda platica Blaise para desviar la atención de Draco.
-No, en realidad.
-¿Quieres mejorar tus notas de adivinación?
Ante su sonrisa incómoda, Nott suspiró y respondió.
-Estoy buscando cómo evitar que un adivino innato soporte la presión de tener cerca un dementor.
Draco alzó las cejas alarmado cuando vió a Blaise fruncir el ceño, y luego mirarlo seriamente. Pansy, sin embargo, no pareció captar el mensaje porque se inclinó hacia el ojiverde y preguntó.
-¿La presión de un dementor?
Nott asintió con la cabeza, y no dijo nada más para alivio de Draco. Cuando el director anunció que los dementores vigilarían cada entrada buscando a Sirius Black, Draco mira con pánico a Theo y éste, como comprendiendo que le pedía ayuda asintió.
Por eso se sentía tan mal, porque no solo había un dementor. Habían varios.
Esperando que las cosas no empeoraran, estaba a punto de escapar cuando el director pidió que pusieran atención y anunció habían llegado dos profesores nuevos: Lupin, como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Y Hagrid, como profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas.
Si Potter esperaba un comentario cizañoso de parte de él no lo obtuvo. Draco solo quería cerrar los ojos. Fue Adrian Pucey quien comentó algo que no escuchó bien, pero hizo que todos a su alrededor rieran. Draco intentó hacerlo por compromiso, pero solo se puso de pie intentando irse.
-Volveré a la enfermería- susurró a sus compañeros quienes se pusieron de pie intentando ayudarlo. Solo avanzó dos pasos antes de sentir cómo se detenía su corazón. Se desmayó.
4
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La Enfermería de Hogwarts
Cuando abrió los ojos, lo primero que notó fue que estaba en la enfermería. Cerró los ojos con fuerzas, y luego volvió a abrirlo, cuando lo hizo, reconoció que Nott, Blaise y Pansy estaban ahí con él.
-¡Draco!-sollozó Pansy abrazándolo. -Merlín, Draco, creímos que no despertarías.
Él intentó sentarse.
-¿Qué pasó?
-¡¿Qué pasó?!¡¿Qué pasó?!-exclamó histérica Pansy. - ¡Te desmayaste! Parecías muerto. Theodore Nott te lanzó un hechizo que te obligó a respirar, y entonces la enfermera llamó a Snape, quién vino corriendo, te vio y palideció, y entonces se fue, y cuando volvió te puso algo en el brazo, una pulsera con una botella. Inmediatamente quedó roja, Draco. ¡Roja! La cambió por otra, y otra, hasta que se mantuvo de su color y ahora enrojece lentamente. Estábamos enloqueciendo, no sabíamos qué pasaba hasta que Nott nos lo explicó. -¿Por qué nunca nos dijiste que eras un adivino?- preguntó suavemente, pero Draco pudo ver el reproche escondido en esa frase.
-Porque lo odio- respondió y agachó la cabeza.
-Nott, Theodore- habló por primera vez desde que despertó, Blaise- nos ha platicado porque te sientes tan mal. Además- dijo señalando el libro- encontró que la poción evita que te sientas así, porque evita el dolor. No completamente, pero ayuda.
-Cuando se vuelva roja significa que tendrás que cambiarla-comentó Theo.- Supongo que puedes pedirla al profesor Snape. - Cuando hace gesto de marcharse, Draco se sobresaltó.
-¡Espera!
El de ojos verdes volteó y espero.
-Gracias-susurró.
Para su sorpresa Nott sonrió ligeramente.
-¿Por qué?
-Por salvarme.
-Fue un placer- respondió.
5
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Adivinación
Este año Draco tenía adivinación con los gryffindors, cosa que no lo hacía tan feliz, porque sin duda la clase sería más fácil si la compartiera con Ravenclaw. No es que no apreciara este tipo de adivinación, era solo que era una adivinación tan … imprecisa... e indirecta. Su adivinación le permitía ver cosas, pero las tazas de té y las bolas de cristal definitivamente eran otra cosa. Eran cosas borrosas y malinterpretables.
Y estar con Potter en la misma clase, era una tortura.
Significaba molestar, y molestar, y molestar…
Y Draco empezaba a hartarse de lo mismo.
Mientras intentaba ver más allá del humo en su bola de cristal, miró como la Profesora Trelawney cruzar y acercarse a Potter para ver su taza de té, ya que ellos usarían primero las tazas y luego las bolas de cristal..
-Tienes el grim…
Los slytherins se congelaron. Granger bufó como respuesta a su predicción, así que Draco volvió a lo suyo, pero lo único que pudo ver fue el reflejo de la cara de molestia de Nott dirigida a ella. Volteó a mirarlo, preguntándose qué pasaba y luego decidió que no era su problema por lo que miró con más ahínco su bola de cristal, frustrado.
Es un don reservados a unos pocos, se burló su mente de las palabras de su profesora.
¡Maldita sea! Él ya era un adivino, ¿por qué no veía nada en esa estúpida cosa?
Cuando la clase terminó, y Draco dejó su taza de té junto a las otras, y estaba a punto de irse cuando algo llamó su atención en una esfera, así que se dirigió hacia ella. Desde el objeto, un gran perro negro lo miró. Sus ojos brillantes dirigidos al él le hicieron preguntarse si esa era la esfera que Potter usó y estaba viendo la aparente predicción que la profesora había visto, o él mismo estaba viendo el grim. Se acercó a la bola y la observó mejor porque, aunque la criatura era bien conocida por todos, sólo quienes la habían visto sabían cómo eran exactamente. Pero quién estaba allí mirándolo no era el grim.
No, ese era Sirius Black.
-¡Eh, Draco!- llamó Blaise notando que no salía- Vamos, nos dejan.
El rubio caminó hacia él y salieron del salón.
-¿Entonces, realmente viste dinero en mi taza de té?-comentó Blaise, intentando matar el silencio, y Draco rió, negando con la cabeza.
-Que va, no vi nada más que manchas ¿y tú?
-Vi una mancha también.
Draco rió.
Estaban cerca de las escaleras cuando dos chicas de gryffindor cruzaron casi junto a ellos murmurando. .
-¿Ese era Nott? ¿El que no dejaba de ver a Hermione? - ambos chicos se miraron entre ellos.
-Si. Granger dice que es hijo de mortífagos. Que ella misma lo confirmó.
-¿Cómo? ¿Te lo dijo?
-No- susurró la chica castaña- escuche como se lo decía a Harry cuando preguntó quién era el chico que se sentó con Malfoy, Goyle y Crabbe para hacer el trabajo del año pasado.
Ambos palidecieron ante la mención de la palabra 'mortífagos'.
-Pero, ¿dijo cómo lo supo?
-No, y no creo que lo haya leído.
-Tal vez leyó algún periódico viejo. Aunque realmente no dudaría…
Blaise tomó a Draco de un brazo y lo alejó, antes de que fuera tras ellas.
6
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Cuidado de Criaturas Mágicas
Cuidado de criaturas mágicas se realizaba fuera del castillo, por lo que Draco podía sentir, más que ver, como la poción se iba llenando con rapidez. Incómodo tocó su muñeca, recordando que su padrino le había dado veinte muestras para que usara mientras él preparaba más, pero al paso que iba, si Hagrid seguía haciendo que tomaran las clases fuera, no resistiría el año escolar.
Y hablando de él, estaba mostrándole a todos un hipogrifo. A Draco, como a muchos no le interesó, y quizá fue porque su atención no estaba realmente en la clase que notó como los gryffindors de la clase susurraban para después mirar a Theo. Seguro de que estaban hablando de su relación con los mortífagos, Draco frunció el ceño y se sintió irritado con ellos, y con él. Si Theo no fuera tan distante con el mundo pertenecería a un grupo, y podría defenderse mejor o tener quien lo defienda; y si ellos no fueran tan chismosos, Draco no tendría que preocuparse de eso.
Estaba tan distraído con el tema que, solo por fastidiar al gigante y a Potter, molestó al ave. Fue una jugada tonta en realidad, y lo supo al momento en que el ave mordió su brazo, porque en un día normal Draco podría recuperarse, pero con los dementores cerca, Draco tenía suerte si tenía una oportunidad. El dolor fue atroz. Gritó.
-¡Draco!
-Mi padre escuchará de esto…-gruñó,
Goyle lo cargó en sus brazos ante la orden de Pansy, y Draco intentó seguir consciente, pero se desmayó a la mitad del camino. Más tarde, cuando despertó, ni siquiera el hecho de que tuviera que quedarse en la enfermería por días, lo salvó del regaño de sus amigos.
Pero la ira de su padre, cuando lo vio, y sintió el dolor, fue definitivamente peor.
-Oh genial- murmuró su madre en la enfermería- has logrado que se ponga irracional.
Draco se encogió.
Seguramente iría tras Hagrid.
7
DCAO
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Como si los dementores y el hipogrifo no fueran lo suficientemente malos, Lupin sacó un boggart del ropero y los alentó, uno a uno, a enfrentarlo.
Genial, pensó, todos sus compañeros de casa sabrían su mayor miedo; aunque era mucho mejor que haber demostrado cuál era frente a Potter y Granger, patética Granger que incluso necesitaba un giratiempos para tomar más clases, pensó rodando los ojos. Era imposible que compartiera clases con él y con Potter y Weasley a la misma hora.
Aunque probablemente si Draco no fuera sangre pura, y tuviera que aprender todo lo que él aprendió desde pequeño, haría lo mismo.
Draco miró uno a uno a sus compañeros pasar y cuando , gracias a Merlín se acabó el tiempo de clases sin que toque su turno, respiró aliviado.
Todos salieron, entre ellos Draco, pero cuando notó que se había dejado su pluma regresó al salón. Lupin estaba ahí mirando una luna llena. Draco se quedó de pie, mirándola. Observando su hermosura, porque los adivinos y la luna siempre habían tenido una conexión especial, la amaban.
De pronto la luna desapareció y una criatura de ojos rojos ocupó su lugar, luego ésta caminó hacia Draco y tomó un cuchillo, clavandolo con una gran sonrisa en su mano. La sangre salió y el monstruo recogió un poco, la acercó a su boca y bebió del rojo líquido.
Sabía que estaba intacto, lo sabía, pero jadeó aterrorizado y Lupin reaccionó. Corrió hacia él pero Draco, cerrando los ojos, alzó su varita y gritó.
-Ridikkulus.
El boggart se convirtió en el director usando un vestido propio de las damas francesas de hacía años, e incluso vistiendo su peluca barroca, pero ni siquiera eso quitó el miedo y estrés en el cuerpo de Draco.
-¡Malfoy! ¿Malfoy estás bien? ¿Qué...?-comenzó Lupin, pero al no verlo reaccionar se interrumpió y guardó el boggart. Aprovechando que lo hacía Draco salió corriendo de ahí.
8
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El gran comedor
Draco tenía que admitir que todo el rumoreo sobre Theo empezaba a molestarlo. Y lo que más le molestaba era que Nott no hacía nada al respecto.
Así que, cuando se reunieron todos lo alumnos al gran comedor, probablemente porque creían que Sirius Black estaba en el castillo, y el número de personas que miró a Theo fue mayor y rumoreó a sus espaldas, Draco caminó hacia dos de ellos, quienes pararon de hablar y lo miraron.
-¿Qué pasa, Malfoy?
-Repite lo que dijiste de Nott
-¿Qué?
-Dije que repitas lo que dijiste de Nott, de mi.
-Dije que su padre es un mortífago, igual que el de muchos de ustedes.
Draco miró a su amigo.
-Repite que respondiste.
-¿Qué te importa?
-Repítelo.
-Bien, dije qué probablemente ustedes también lo eran, y qué.
Draco los miró en silencio antes de responder, los alumnos alrededor lo veían. No le importó.
-¿Ves que no era tan difícil? Solo tenías que decirlo en voz alta . Ahora, ya que todos sabemos de qué hablan cuando miran a Nott, o nos miran a nosotros, por qué la necesidad de intentar ser disimulados, bola de idiotas.
-Mira quién habla, Malfoy. Tú siempre estás hablando mal de la gente.
-Y todos saben mi opinión, yo no soy tan cobarde como para esconderla.
Nadie más habló, así que Draco caminó a su mesa y se sentó orgullosamente junto a Theo, al que incluso algunos slytherins eludían para no ser molestados. Pansy y Blaise, que también estaban agradecidos con él por lo de la enfermería, se sentaron también junto a él, seguidos de Greg y Vicent. Pansy, inmediatamente, habló acerca de las clases y los nuevos profesores. Blaise hizo algunas bromas con el fin de aligerar el ambiente. Theo, sorprendido, los miró sabiendo lo que significaba que Malfoy y sus amigos se sentaran junto a él.
Que era uno de ellos.
Como si supiera que era su culpa, cuando Draco miró hacia gryffindor, Hermione evadió la mirada. Y cuando miró a los chicos con los que había hablado antes, ellos también lo hicieron.
Sí, podían meterse con Theo; pero así como nadie más que Draco enfrentaba a Harry Potter y amigos, nadie enfrentaba a Draco Malfoy. Porque Harry Potter era la representación del lado bueno, fuerte y valiente; mientras que Draco era mejor conocido por dar golpes bajos, dolorosos, por jugar sucio y sin límites de moral. Pero ambos no dejaban que nadie se metieran con sus amigos. Y esta, era una advertencia.
El resto de la cena pasó normal y cuando salieron del comedor, estaban hablando de sus padres. Estaban distantes del resto pero aun así hablaban en voz baja.
-Es por eso que no se que le pasa. - Exclamó Draco- Sus padres murieron porque se negaron a seguir al Lord oscuro ¿no ha pensado que quizá si hubieran aceptado estarían con él?
No había malicia en la voz de Draco, lo sabían.
-Digo- continuó- él es técnicamente un sangre pura como nosotros, la sangre de su madre se ve sobrepasada por la pureza en la sangre Potter, con una línea de sucesión tan enorme como la familia Black. Es comprensible que en lugar de matarlos directamente los invitara a unirse.
-¿Pero eso no haría menos leal su unión?-preguntó Greg.
-No sería el único - respondió Draco dando el tema por finalizado.
9
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Quidditch
Gryffindor contra Hufflepuff estaban disputando un partido de quidditch y para el desagrado de Draco, el equipo rojo-dorado llevaba ventaja.
-¿Qué tan patético sería si animo al equipo de hufflepuff?- le preguntó Draco a sus amigos y ellos suspiraron también mirando el marcador.
-Que va. Ni eso haría que ganaran-exclamó desanimado Blaise-. Probablemente te toque enfrentarte a Potter.
Draco gimió.
-Estoy acabado.
-Oh, vamos. Solo te ha vencido todos los partidos-trató de alentarlo Blaise. Pansy le dió un codazo.
Draco ocultó la cabeza entre sus manos.
Theodore, quien veía el partido en silencio, y solo porque fue arrastrado hacia allí por Pansy, miró al rubio y colocó una mano en sus cabellos.
-Eres realmente bueno, Draco-lo animó.- Vences con facilidad a los otros equipos pero cuando estás frente a Potter te bloqueas. Solo tienes que trabajar en tu confianza.
La mirada gris se enfocó en Nott, y luego miró al frente, analizando el comentario. El italiano por su parte miró al rubio y luego a Potter quién volaba en el cielo.
¿Confianza, eh?
Draco jadeó y de pronto todos los pensamientos sobre Potter se esfumaron.
-¡Draco!-gritaron los tres al ver a su amigo caer sobre sus rodillas.
¿Dónde?, pensó Blaise, ¿Dónde están los dementores?
-Tenemos que irnos-le gritó Theo a Blaise y ambos sujetaron a Draco y regresaron al castillo. Lo último que Blaise vio fue como Potter era atacado por ellos.
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10
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Sirius Black
El dolor se volvía cada vez más insoportable cuando un dementor aparecía, fue el pensamiento de Draco mientras caminaba hacia el lago. Necesitaba agua en grandes cantidades, si lo que quería era recuperarse con mayor rapidez, pues, al igual que la luna, equilibraba al adivino dentro de él. Se arrodilló junto al agua y metió las manos en ella. De inmediato se relajó y se sintió con más energía. Suspiró y cerró los ojos.
-¿Qué estás haciendo?-sobresaltado, Draco se puso de pie y alzó la varita, a pesar que no sabía a dónde apuntar.
-¿Quién eres?
-No te asustes. No voy a lastimarte. Un retrato me dijo que ayudaste el año pasado a Harry- susurró nuevamente su acompañante y Draco retrocedió a pesar de que probablemente el calamar gigante podría atacarlo por la espalda.
-¿Dónde estás?-preguntó él apuntando hacia todos lados, a la persona que estaba con él ¿Era Sirius? ¿Era un alumno? ¿Era un profesor?
-Necesito ayuda con algo…-respondió la voz y aunque Draco confirmó que era Sirius no le dio la espalda ni bajó la varita porque en realidad no sabía quién era él. Solo sabía lo que había leído y oído de él , y no era nada bueno.
-Déjate ver. Repito ¿Quién eres, y qué quieres?
Las hojas crujieron a su alrededor y Draco luchó contra su instinto para no correr.
-No te asustes, Malfoy- respondió el hombre dejándose ver. Sus ojos, como en su visión, eran grises y tenía el cabello negro, del mismo tono de su tía Bellatrix. -Mi nombre es Sirius Black, primo de Narcissa. Padrino de Harry Potter…
Eso no alivió a Draco.
-No voy a ayudarte a matarlo-soltó sin pensarlo y de inmediato se arrepintió.
El hombre lo miró confundido.
-No quiero matar a Harry, ¿qué te hizo pensar eso?
Merlín.
-Tampoco voy a dejarme matar-exclamó.
-¿Es que tienes un trauma o algo?-preguntó el hombre.
-Escapaste de Azkabán.
-Woo, woo, tranquilo chico. No voy a lastimar a nadie. No lastimé a nadie, lo juro. Fue ese traidor de colagusano. Escucha, no quiero lastimarlo, quiero acercarme a él. Sus padres eran mis mejores amigos, y soy su padrino. Quién tú sabes está tras él. Quiero ayudarlo. Quiero acercarme.
Draco bajó la varita.
-¿Y por qué me dices esto?
-Ya te dije, un retrato me dijo que estás del lado de Harry, no sé porqué estás de su lado si eres un Malfoy, pero te he estado vigilando y creo que no eres tan malo como quieres hacer parecer.
Draco frunció el ceño.
-No sé de qué hablas.
-Escucha, no quería que Dumbledore supiera que estoy por aquí, no aún. Y si recurriera a Harry notaría que algo va mal. Pero tú eres distinto. Aunque te vigila constantemente está más enfocado en Harry.
-¿El director me está vigilando?
-Si. No sé por qué.
Draco sí sabía.
-Por favor, Malfoy. Déjame ayudarlo.
Mirando sus ojos grises, Draco asintió.
-De acuerdo.
-Y por cierto, deja de meterte con Remus.
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Un mes después, Draco ya no estaba tan de acuerdo.
Sirius había conseguido a la gata de Granger para que le trajera a la rata de su amigo, pero más que ayudarlo, Draco era su mensajero.
-¿Draco, puedes conseguirme dos espejos de mano para comunicarme con Harry? Tengo unos pero me gustaría conservarlos. Es regalo de un buen amigo que ya no está.
-¿Para qué? ¿Dónde quieres que los saque?
-¿En Hogsmade? ¿Irás mañana, no?
-¿Estás loco? ¿cómo voy a explicar que quiero un espejo de doble sentido? Mi padre va a enterarse al segundo que salga de la tienda, Y no solo él.
-¿Porqué habrías de explicarlo? Tu cabello es finísimo y siempre está arreglado, apuesto que podrías tener miles. Nadie verá raro que tengas un espejo.
Draco rodó los ojos.
-Es el lugar, no puedo comprarlo en cualquier lado.
-¿Y si te compro unos normales y los hechizas?
El hombre rió entre dientes.
-Eso también serviría.
-De acuerdo. Toma unos de los míos.
Sirius rió y le revolvió los cabellos.
-Sabía que tenías, pero necesito unos nuevos. Tu espejo tiene tu magia impregnada en él. Debe ser nuevo o ser hechizado sin contacto. No lo toques mucho.
-¿No quieres que use guantes para sostenerlo?-añadió sarcástico.
-Eso sería genial, que amable- agradeció inocentemente el adulto-. Y mira que eres hijo del amargado de Lucius.
-No te metas con mi padre.
-Oh, ¿no será mi padre escuchará de esto?- se burló. Draco alzó la ceja.
-Consigue tu propio espejo-murmuró poniéndose de pie.
-¡Qué! No, no. Draco estaba jugando, ¡lo juro!
El adivino entrecerró los ojos.
-¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!
Draco hizo una mueca divertida.
-¡Bien!
-Oh, ¿y podrías comprarle un regalo de navidad por mí?
-¿Es en serio?
-¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor!¡Por favor! Navidad está cerca, por favor.
-¿Cómo voy a comprarle un regalo de navidad? ¿Qué voy a comprarle? ¿De dónde voy a sacar el dinero?
-¿Bromeas?, ¡eres rico!
-Mi padre es rico-corrigió.
-¡Oh, está bien! Tengo dinero de mi bóveda. Los duendes no me delataron. No mientras sigan cobrando comisiones de mi oro. Te daré el dinero. Ten-exclamó sacando unas monedas de su bolsa. Unos pasos se escucharon cerca. Cómprale algo bonito-gritó corriendo y convirtiéndose en perro.
-¿Pero qué le compro?
El animal se había ido.
Draco compró una Saeta de Fuego.
Con el dinero restante, compró un collar y lo dejó bajo un arbusto en el bosque antes de ir a casa por las vacaciones.
11
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Notas
-Creí que era peligroso que estuvieras aquí- le mencionó Draco a un perro negro a la orilla del lago; y al verlo saltar emocionado, rodó los ojos y sacó de su mochila unas notas.
Un hombre mayor rió después de unos minutos y Draco sonrió al ver el collar en su cuello.
-¿Las tienes, cierto?
-Si, Draco- empezó el rubio- también te extrañé, gracias por tus maravillosos servicios. Que alegría verte.
El hombre mayor rió nuevamente, lo hacía mucho de hecho, y lo abrazó.
-Oh, sobrino, estás celoso. Que encanto. También te quiero, eres mi sobrino favorito ¿por cierto, como va tu padre matando al pollo gigante? De verdad que lo odio. ¡El otro día me picoteó! Esa cosa sueña en que me inclinaré ante ella. Merece morir.
Draco hizo un sonido incrédulo. Lo dejó pasar.
-Aquí-mencionó sacando un papel de su mochila y extendiendolo hacia el hombre -Longbottom siempre escribe sus contraseñas porque es muy despistado. Cuando lo seguí hoy en la mañana la subrayada era la última. Robárselas fue pan comido. Tómala, llego tarde a clases, y mi padrino me está mirando raro y mencionando que últimamente tomo mucho aire. -El perro negro frente a él apareció y Draco insistió en alzar la nota hacia él. -Vamos, le puse un hechizo impermeable para que no la mojaras con tu saliva.
El perro asintió y lamió su mejilla, contento. Draco, se quejó y lo alejó diciendo algo de la saliva y los pelos en su preciada ropa.
-Sí, sé que me amas. - Dijo y corrió hacia dentro.
12
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Los dementores
-No me voy a vestir de un puto dementor- declaró Draco y le dio la espalda a Crabbe antes de seguir con su asignación de pociones.
-¿Si sabes que no has estado activo últimamente, no? Desapareces por horas, y ni siquiera estás con Pansy, Blaise o Nott. Puede que no seamos muy listos, Draco, ni tengamos las mismas ideas, pero Greg y yo estamos de acuerdo en que Potter le teme a los dementores y si fingimos ser unos y nos acercamos se va a asustar. Si tenemos suerte va a caer. Además sabemos que estás haciendo algo.
-Alguien agitó su escoba en primero, maldiciendo de lejos-escapó el rubio del tema-. Ustedes quieren que usemos sábanas negras y nos acerquemos ¿Y si vuela hacia nosotros? ¿Y si nota que no estamos exactamente tragando su alma?
Flint se acercó a los tres. Parecía demasiado interesado para el gusto de Draco.
-Vamos Draco, me parece una buena idea.
El rubio apretó los labios.
-Además mejor eliminarlo ahora antes de que nos toque partido contra él. Y no, no digas que ganarás. No ganaste en todo el año pasado.
Draco hizo un ruidito indignado.
-¡No va a funcionar!
-Patrañas, solo le tienes miedo.
-Las túnicas no dejan volar bien ¿Cómo vamos a fingir estar tan altos?
-Oh, tengo una idea-exclamó Flint. -Goyle ponte aquí.
El gigante se paró.
-Ahora trepa.
-Estás jugando ¿pretendes que esté sobre Greg mientras intenta balancearse sobre la escoba?
-Si-sonrió- esa es la idea. No te preocupes yo iré sobre Vincent.
A duras penas se trepó sobre él.
-Ahora, tu y yo estaremos practicando hoy y mañana cómo equilibrarnos mientras ellos vuelan. Ahora, vamos a practicar en tierra firme.
Draco lo miró como si le faltara un tornillo.
-Arre, arre-gritó divertido el otro. - Vamos, mi fiel dementor! Guíame a la cocina y no tropieces en el camino.
La mayoría en la sala común volteó a verlo. Varias risitas se extendieron por el lugar y el adivino se sonrojó ante tal exceso de atención.
-¿Draco?-preguntaron los dos grandotes antes de moverse y él se alzó de hombros.
-A mí ni me miren, ¿ésta fue su idea, recuerdan? ¿Dementores? ¿Dementores en una escoba asustando a Potter? Ya han oído al capitán. Ahora, ¡arre Greg! A la cocina. - Exclamó tomando al otro del cabello para equilibrarse.
Confundidos, los otros empezaron a moverse.
Draco, entre dientes, rió.
13
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El tío Sirius.
Como Draco dijo, era una idea estúpida. Divertida, pero estúpida, que había terminado con un castigo y con Potter enfrentando a Draco con la snitch.
Como Blaise predijo, Draco perdió y tuvo que aguantar el regaño de Flint.
-¿Sabes qué?, ¡lo intento! ¡Joder! La próxima vez juega tú contra él- le gritó a su capitán antes desaparecer de la sala común, así que ahí estaba. Deprimido junto al lago. Granger le había pegado. Estaba seguro que Potter le había echado lodo en el cabello y él se había esforzado tanto hasta ahora. Jugando al chico malo mientras por otro lado le compraba una Saeta de Fuego a Potter.
¡Una saeta! ¡Incluso estaba hechizando el espejo!
Sollozó.
-¿Draco? - la voz de Sirius se escuchó.
-Largo.
-¿Qué pasa?
-Tú me pasaste. Estoy exhausto, enloqueciendo y mientras te ayudo a mimar a Potter él está pateando mi trasero. Gracias.
Sirius lo miró con pena.
Draco suspiró.
-Lo siento-susurró. -No es completamente tu culpa. El ave me cae mal y sabía que era una estúpida idea fingir ser dementores.
Sirius se alzó de hombros.
-Era una buena idea, solo que no esperabas que Harry supiera hacer un patronus. Es un hechizo muy avanzado. Probablemente Remus...
Draco rodó los ojos.
-Si, San Potter es maravilloso. -Lo interrumpió-Gracias, no lo sabía ¿Cómo podría un simple mortal como yo superarlo?
Sirius lo miró con lástima.
-Hey, está bien. Tienes razón ¿Es realmente injusto que siempre se salga con la suya, no?
-No finjas que estás de mi lado. No lo estás.
-Lo estoy, Draco. Y tú también estás de su lado. Cuando lo miras de lejos te cae bien, ¿no es así? Te obligué a hacer cosas por él y te transmití mi cariño hacia él, así que empezaste a apreciarlo, a cuidarlo. Por eso estás, así. No quieres lastimarlo. No lo haces con la maldad que deberías. Estás dudando sobre él, y no deberías hacerlo, porque tú perteneces al otro bando. Pero no tiene que ser así, Draco. Tú eres bueno. Serías bienvenido, yo puedo hablar con Remus y...
-Ni siquiera sabes como soy.
-Oh, claro que lo sé. Te vigilé tanto como a Harry. Eres tímido, sonriente y amable. Y comes demasiadas cosas dulces para la salud.
Draco, contra su voluntad, rió.
-Ven, Draco. Deja que tío Sirius te abrace - exclamó el hombre sentándose a su lado.
-No dejaré a mi familia como lo hiciste-susurró Draco, dejando al mayor consolarlo.- No puedo hacerlo.
El hombre sonrió tristemente.
-Lo sé. Los amas. Eres leal a tu familia. En ese aspecto eres mejor que yo.
Pasaron unos minutos de silencio.
-Puede parecer egoísta, pero tuve muchos momentos como tú y al final me escogí a mi. Nunca me he arrepentido de mi decisión. Si sigues así solo terminarás roto.
-Si es lo que necesito para salvar a mis padres lo haré- respondió Draco, y los dos guardaron silencio hasta que Draco se sintió listo para volver.
-Toma un descanso, Draco. Vuelve para visitarme nada más, me las apañaré sin ti. Prometido.
Sonrió.
Draco le devolvió la sonrisa.
14
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El examen de adivinación
Sybill estaba haciendo el examen individual así que uno por uno fueron pasando frente a la maestra para leer sus predicciones. Draco miró como uno a uno fueron pasando sus amigos y cuando llegó su turno, suspiró y entró al aula. Una de las consecuencias de los dementores era su falta de visiones. Estaba demasiado débil para tenerlas.
Se sentó frente a la esfera y la miró con decisión. La vez pasada le había mostrado al perro negro, pero esta vez estaba cubierta de niebla.
-Señor Malfoy, me gustaría comenzar si no le importa. La vez pasada pude notar que se quedó observando la esfera, vio algo. -Draco la miró y asintió.
-Vi a un perro negro, pero no la vi en mi propia esfera. No sé qué significa eso.
-Interesante-asintió la profesora escribiendo en su libreta- quizá el perro negro estaba relacionado con la persona que tocó la bola antes. Por favor, coloque sus manos junto a la bola y piense en lo que desee adivinar, en una cuestión que invada su alma.
Draco asintió.
Deseo saber el futuro de Sirius, pensó. Lo que pasará con el Señor Oscuro. Lo que pasará con mi familia.
La niebla empezó a moverse, para sorpresa de Draco. Él, intentando entender que se mostraba, se acercó la bola y, movido por su instinto, pasó la mano sobre ella dejando salir un poco de magia. La niebla se despejó. Sybill lo miró sorprendida, pero el rubio no lo notó porque empezó a mirar Hogwarts.
-Eso es…
-¿Qué es, Señor Malfoy?- preguntó. Draco enfocó su mirada en el paisaje
-Es Hogwarts. Una parte de ella está en ruinas. Miles de magos están en las afueras. Todos miran hacia el centro del circulo, creo que hay alguien en el centro de éste.
-¿Hogwarts?
Draco asintió. Sus ojos se nublaron.
-¿Señor Malfoy?
Cuando él no respondió, ni separó su vista del cristal, la mujer abrió los ojos y dejó salir un ligero jadeo.
-¿Qué más ve? Señor Malfoy,- sonrió emocionada- dígame.
-Hay un ave en mi mano, lo estoy ingresando en una caja.
-Perfecto-escribió en su libreta.- ¿Qué tipo de ave?
-Es pequeña, lo siento. No sé de aves ¿un ruiseñor? No... no sé qué raza á...
Draco extendió las dos manos y dejó salir más magia.
-¿Ahora lo ve mejor?
-No. Cambió. Ahora Severus está apuntando su varita hacia alguien. Está delante de mí. No puedo ver quién es. Y hay una lápida, la gente está llorando sobre él.
Llano, muerte, anotó la mujer.
-¿Ve algo más?
-un niño pequeño de ojos grises y cabello negro. Está corriendo en los pasillos de Malfoy Manor, topa con alguien más. Un hombre, él lo abraza, creo que tiene… creo que es…
-¿Quién Señor Malfoy?
-Potter…
-¿El señor Potter? -se puso de pie.
Draco parpadeó asustado.
-¿El señor Potter?-repitió ella.
Draco la miró confundido.
-¿Qué con Potter?
-¡Señor Malfoy! ¡No puedo creerlo! Señor Malfoy, tiene un don. Debo ir de inmediato con el Director! Necesita mi guía inmediatamente.
Draco se sobresaltó.
-¡¿Qué?! ¿Por qué?
-¿No lo recuerda?
-¿Qué no recuerdo?
-Su predicción…. -exclamó corriendo a toda prisa. Draco la siguió asustado. Cuando pasó junto a sus amigos ellos se unieron a su carrera.
-¡Profesor Dumbledore!- exclamó ella cuando vio al hombre hablando con la profesora McGonagall. -Esto es increíble, Señor. El señor Malfoy estaba en su examen de adivinación cuando…- los slytherin la miraron con espanto. El director sonrió.
-Oh, Sybill, creo que sé que está pasando. Ven, hablemos a solas. Señor Malfoy, venga también. Por favor, los demás retírense.
Ellos se fueron con la mirada de preocupación en sus caras.
-¿Necesitas ayuda? -preguntó la mujer con quien platicaba y él negó.
-Nada de qué preocuparse, Minerva. Gracias.
-De acuerdo.
Ambos siguieron al anciano hacia su despacho.
-Verá que todo estará bien, Señor Malfoy. - Le motivó ella.- Cuando el profesor Dumbledore descubrió mi don me ayudó a cultivarlo. Le apuesto a que será lo mismo para usted.
-Siéntense, por favor. -Exclamó dulcemente el director.- ¿Entonces, Sybill, qué sucede?
-Profesor Dumbledore, el señor Malfoy tiene un don para la adivinación. No creerá lo que dijo.
-¿Qué dijo?-preguntó el hombre, poniendo atención al rubio.
-Oh, que Hogwarts sería lastimada, que habría una muerte… Que Severus lo protegería de alguien... Que el Señor Potter sostendría a un niño…
-¿Harry?
-¿Potter?
-Si, parecen fragmentos del futuro. Debió ver su cara, Director. Él estaba tan metido en la esfera de Cristal.
-¿Esfera de Cristal, profesora?
-Por supuesto.
-¿Y usted señor Malfoy recuerda esto?
Él negó con la cabeza.
-Debe dejar que lo entrene Señor, potenciaré su grandeza.
El hombre negó.
-Me temo profesora, que esta información es demasiado riesgosa en sus manos. Podría ser malo que esto saliera de aquí.
Draco lo miró confundido.
-¿Qué Potter tenga un hijo es riesgoso?
-Que Harry sepa que tendrá un hijo, me temo. Él tiene prioridades que cumplir.
-¿De qué está hablando?
-Realmente lo siento, Sybill.-exclamó él.
-Pero Albus…
-Obliviate-mencionó y la varita, oculta con destreza fue notable. Draco se puso de pie e intentó salir por la puerta pero ésta se mantuvo cerrada.
-¿Qué está haciendo?-preguntó él.
-Sybill, Draco hizo un grandioso examen. Tendrá una nota insuperable, por favor retírate.
-Claro, profesor-exclamó. Cuando la puerta se abrió intentó salir, pero un campo de magia lo mantuvo dentro.
-¿Qué pasa?-exclamó el rubio y retrocedió cuando lo vio acercarse, alzando su varita.-Aléjese de mí.
-Draco, he leído la mente de Harry. Lo sé.
-¿De qué está hablando?
-De tu visita a su casa cuando eras pequeño. Sé que estás de su lado.
-No sé de qué está hablando. Está loco. Nunca lo había visto antes de Madam Malkin.
-Legerements…
Draco cerró los ojos, para su sorpresa el hechizo no llegó. Cuando abrió los ojos, el fénix estaba delante de él
-¿Qué está pasando?-inició Draco temblando.-¿Qué está haciendo?
El fénix se posó sobre Draco y chilló contra el profesor.
-De acuerdo, puede retirarse señor Malfoy.
Draco corrió fuera. No se le pasó por alto que el ave lo protegía mientras él le daba la espalda al anciano.
Corrió a la sala común. Apenas cruzó su puerta se sostuvo contra la pared y tembló.
-¡Draco! -gritaron sus amigos- ¿Qué pasa?
-Él lo sabe. Lo sabe.
Snape, quien estaba ahí porque el cuarteto plateado fue por él, lo sostuvo intentando recomponerlo..
-¿Qué sabe?
-La profesora de adivinación le dijo qué vi en la esfera de cristal. Dijo que vi Hogwarts destruida. Qué vi a un muerto. Que Potter tendría un hijo. Que quería entrenarme, Él la oblivió y luego me apuntó, -sujetó su cabeza -su fénix se metió y dejó que huyera.
Snape palideció. De inmediato salió.
-No te muevas de aquí. No lo dejen solo.
Draco volteó y corrió al lavabo más cercano.
Quiso vomitar. Nada salió.
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15
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Severus Snape
-Nunca ha visitado el Mundo Muggle, que se quede en tu cabeza de una buena vez, Albus. No sé ni me importa de dónde salió eso en la mente del bueno para nada de Potter, pero Draco no sabe nada de ello, yo no sé nada de ello y sus padres tampoco ¡Y no vas a convertirlo en tu títere!
La puerta se azotó después de ese grito y Draco, parado frente a la entrada del despacho del director miró a Severus. Él no le dirigió la palabra, pero hizo una seña de que lo siguiera. Draco lo hizo y entraron a sus habitaciones.
-Está convencido que visitaste a Potter cuando era pequeño. Dice que lo leyó en la mente de Potter. No sabe que eres un adivino natural, Draco. Cree que eres como la profesora Trelawney, que tuviste un minuto de adivinación. Te quiere a su lado. Por si adivinas algo más.
Draco se encogió de hombros.
-O quiere destruirte antes de que ayudes al que No Debe Ser Nombrado.
-¿Qué voy a hacer?
Intentó leer mi mente pero mis barreras son fuertes. Intentó leer la tuya. Intentará leer la de tus amigos.
El rubio palideció.
-¿Qué voy a hacer, Padrino?
-Los entrenaré para evitar que pueda hacerlo. Los quiero a todos juntos, siempre. No pasen tiempo fuera de la Sala Común que no sea más de lo necesario. No se acerquen a él.
El slytherin asintió.
-Hoy al anochecer. Los quiero a los cuatro. Hoy y cada día de vacaciones.
-¿Qué hay de Dumbledore?
-No hará nada por el momento pero debemos estar pendiente. Eres un adivino innato, Draco. No has podido adivinar nada por los dementores pero parece que tu don es extendible. Está en tu magia, y tu magia influyó en la bola de cristal. Tu cuerpo no puede sostener la visión pero la esfera si. Debiste inyectarle magia.
-No funcionó con la taza de té.
-Tal vez no buscabas nada en ese entonces.
Draco hizo una mueca.
-¿Por qué no la recuerdo?
-El cerebro capta tu visión y la guarda como una memoria a la que accedes con rapidez. La bola te mostró la visión pero no pudiste guardarla, porque estabas enfocado en poner tu magia en la esfera.
-Ya veo.
-No te preocupes, Draco. Todo irá bien. Sabemos lo que viste. Solo significa una cosa. La guerra y que Potter sobrevivirá.
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El Prisionero de Azkabán
-Voy a estar bien- se quejó Draco con voz baja y chillona mientras escuchaba tras la puerta que el idiota había sido arrestado. Por supuesto, déjalo reunirse por meses con Draco pero apenas se encontraba con Potter y su trasero terminaba en el calabozo.
-Idiota.
-¿A quién llamas idiota, Draco?-preguntó su amiga apareciendo a su lado y sobresaltando a Draco- ¿a quién espías?
-Shh, Pansy. Tenían a Sirius Black en el despacho de Flitwick y se escapó. Severus está gritando como loco.
Pansy pegó la oreja a la puerta delante de ella.
-Te hemos estado buscando por horas-le susurró Pansy.- ¿Qué haces aquí?-siguió ella.
Él la miró.
-Trato de tener una visión.
Una mirada ilusionada salió de Pansy.
-¿Han vuelto?
-Para nada.
-Ow-se quejó ella. -¿Por qué quieres saber de Sirius Black?-susurró.
-Porque…-empezó cuando la puerta empezó a abrirse.
-¡Corre!-gritó silenciosamente Pansy y ambos se alejaron lo más rápido posible. Cuando llegaron a las escaleras móviles pararon y mirándose, rieron.
-Hey chicos-llamó Blaise, quien caminaba junto a Theo por los pasillos- ¿dónde estaban? Llevo rato buscándolos.
La chica se adelantó.
-Escuchábamos una conversación del profesor Snape con el director.
Sus amigos los miraron curiosos.
-¿Sobre qué?
-Sirius Black fue encerrado de nuevo. Sí estaba por aquí, y Severus se está quejando de la seguridad de la escuela.
-Aww-rió Blaise.- Está preocupado por nosotros.
Theo rió silenciosamente.
-¿Entonces?
-Nada, estoy segura de que sabe que estábamos escuchando porque el picaporte empezó a girar y huimos.
Blaise rió.
-Bueno, no va a admitir nada y ustedes tampoco ¿Vamos por algo de comer en las cocinas? Los viajes Crabbe&Goyle en hombros se están volviendo famosos y de verdad quiero usarlos aunque sea una vez.
-Yo también, pero siempre uso falda-susurró la única chica del grupo- y son Greg y Vincent ¿Y si toman mal la falda y la alzan? No podría vivir con ello.
Blaise la miró divertido y se agachó para que ella subiera en su espalda.
-Sube, te daré el Zabini's Service. La túnica te tapará. Vamos.
Pansy se sonrojó.
-Eso no quita el principal problema.
-¿Que es...? - mencionó el chico, y luego miró las piernas de Pansy.
-Oh, vamos, transfórmalo en un pantalón. Aprovecha, serás la única a la que dejare treparse en mi espalda. Theo, vamos, ponle un pantalón
Nott miró a la chica.
-Umm… no sé si la tela alcance. Creo que puedo hacerla 10 centímetros más larga cuanto mucho. Mientras más la estire más delgada será.
-No-exclamó rápidamente ella.
Blaise se quitó su túnica .
-Vamos, amarrala a tu cintura.
Cuando por fin estuvo en la espalda de Blaise, empezaron a caminar a la cocina y platicar acerca de cómo Greg y Vincent intentaron darse servicio de transporte uno al otro el otro día. Blaise puso una mano en el cuello de Theo y lo jaló hacia él sacudiendo el cabello con los puños. Theo puso una cara molesta, y Pansy gritó al perder el equilibrio, pero Draco sabía que esa pequeña curva era el principio de una sonrisa.
Sonrió también.
Ni Theo ni él habían mencionado el beso del año pasado y el tema se perdió con el paso de los días, pero ambos estaban bien. Theo era la seriedad en persona y Draco la travesura. Theo la antisocialidad y Draco la popularidad. Pero cuando están solo entre ellos, podían perder los papeles y ser como querían.
Sinceramente a Draco no le molestaba que nadie le viera en este momento.
Porque era feliz.
17
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Despedidas
Draco sentía que gracias a Dumbledore se había perdido muchas cosas.
Lupin fue despedido por ser un hombre lobo, así que se había ido. Siris también se fue , y los dementores igual, así que tanto la apariencia de Draco, como su salud tuvieron una gran mejora. Aún así, solo por si acaso, Draco puso un poco de poción en su pulsera por el resto del año. Como era el último día de clases, se asomó al lago y miró en los alrededores. Unos pasos se escucharon y por reflejo, Draco alzó la varita.
No eran Blaise y Theo.
Ni siquiera Pansy.
Era Sirius.
-Sirius-exclamó más alegre de lo que quiso-. Creí que te habías ido.
-No hay mejor lugar para esconderse que en donde creen que te has marchado-respondió él sonriendo y Draco sonrió también contagiado de su eterna energía.
-Supongo que sí.
-¿Pensaste en lo que te dije?
-Sobre cambiarme de bando cuando dependo de mis padres, si. No lo haré. Mi colegiatura no se paga sola y yo…
-Amo a mis padres- completó Sirius, como si Draco hubiera dicho la frases miles de veces; a pesar que solo una vez lo hizo.
-Si-completó él.- No podría hacerlo, nadie que conozco lo haría.
-Yo lo hice, renuncié a mi casa.
-Y si madre tiene razón, la tía abuela era horrible.
-Cierto. - Exclamó con una gran carcajada.- Narcissa no parece ser como ella.
-No lo es. Amo a mi madre, a mis padres,-corrigió- Sé que esto va a empeorar, pero no los dejaré solos. Si soy su única oportunidad de salir vivos, lo seré.
-Entiendo.
-Terminé los espejos-susurró el rubio, sacándolos de su bolsillo y extendiendo su mano hacia él. Sirius los miró por unos segundos y luego sonrió y negó suavemente. Tomó uno y dejó el otro en la mano de Draco.
-Conserva ese, sobrino.
-¿Qué?
-Consérvalo. No tienes que usarlo y sé que es peligroso que te comuniques conmigo, pero si un día me necesitas con urgencia háblame. Voy a desaparecer un tiempo para arreglar algunos asuntos como dónde voy a vivir pero luego intentaré ponerme en contacto contigo. No seré un perro para siempre y Remus no puede estar todo el tiempo a mi alrededor. Menos ahora que fue despedido. Tú tampoco estarás cuidándome siempre, pequeño Malfoy.
Draco no sabía qué decir. Se había encariñado con el hombre y sabía que esa era la despedida, así que extendió la mano, pero en su lugar Sirius lo abrazó.
-Gracias- susurró el animago. Draco no respondió, en cambio le devolvió el abrazo.
-De nada.
-Te extrañaré, Draco. Pequeño actor profesional - dijo con una pequeña sonrisa.
-¿Pequeño actor profesional?
- Si, eres igual a tu padre ¿Sabes? Recuerdo su actitud cuando estaba con Snape e interactuaba con Narcissa. Era educado, amable, incluso diría atrayente; pero cuando se cruzaba con nosotros no era más que una pesadilla. Ese eres tú. Dos personas diferentes por completo. Creo que todos los somos, pero ustedes se van al extremo. En serio.- Draco alzó la ceja y Sirius, reconociendo la señal de fastidio, rió. - Bien, ¿ahora podrías...?- empezó extendiendo su mano haciendo aparecer a una lechuza que tenía bajo un encanto de desilusión.
Draco tomó las cosas y como si fuera una real molestia dijo
-Sabía que querías algo
Los dos se miraron y sonrieron.
-Lo siento, es que es tan pequeña. No quiero que vuele mucho. Además usar tu lechuza sería peligroso y Hogsmade está siendo vigilada.
-De acuerdo.
-Bien, me encantó conocerte, rubio. Me divertí mucho.
El slytherin rió.
-Quisiera decir lo mismo.
-Ouch, eso es cruel- exclamó agitando sus cabellos. Draco gimió y se alejó.
-¡No hagas eso!
-¿Por qué no? Nadie más parece hacerlo.
-¡Exacto!
-Gracias por cuidar a Harry, Draco-suspiró Sirius quedándose quieto y mirándolo con tristeza.
-No sé de qué hablas- respondió el rubio ante su mirada-Cuídate, y no dejes que te arresten de nuevo-rodó los ojos. Sirius sonrió por última vez y se volvió un perro. Lo miró por última vez antes de correr y alejarse.
Draco suspiró, preguntándose cómo le haría llegar a Potter ambas cosas. Acomodó su cabello y fue ahí en ese pequeño momento que el perro negro observó la poción que colgaba de su ligera pulsera.
-Un vidente, pensó el animago pensando por primera vez en lo fatal que el rubio debió sentirse mientras lo ayudaba.
Suerte Draco, le deseó antes de huir.
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18
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El tren de Hogwarts
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En el expreso de Hogwarts, de regreso a casa, sin dementores cerca, y una lechuza invisible en su mano, Draco se tomó un momento para buscar el vagón de Harry para ver si podía dejarla . No lo encontró. Decepcionado, se sentó en su propio vagón y, apenas lo hizo, en la ventana se marcó una frase.
Bajo el asiento.
Curioso, se asomó bajo el asiento y encontró pequeña cajita que tenía su nombre. Apenas la tomó, una visión llegó a él y vio a Harry recibir su propia carta de Sirius, diciéndole que él fue quien le envió la Saeta de Fuego.
Potter sonrió y algo en el corazón de Draco se sintió satisfecho por ello.
Abriendo su pequeña caja, Draco encontró una llave dorada envuelta en una pedazo de tela negra.
Esto era…
una llave de Gringotts.
Unos papeles estaban dentro, el rubio los tomó y desdobló. Apenas lo hizo estos empezaron a escribirse.
Por la presente Gringotts le confirma que la bóveda #4 de la Familia Black se le otorga al heredero de la familia Black, Draco Malfoy. A continuación se enlistan los artículos dentro de ella...
Una bóveda de la familia Black completamente a su nombre.
Draco era independiente económicamente…
Maldita sea, rió. Cómo pudo aquel hombre confiar de tal manera en él… Le estaba dando... el apoyo económico por si al final decidía huir de sus padres.
El apoyo que él no tuvo de su familia… se lo estaba regalando a él.
Oh, y hablando de él…
-Muy bien pequeña- le dijo a la lechuza que le había dado Sirius, liberándola del hechizo de desilusión y abriendo su jaula para amarrar la carta en su pata.- Harry Potter. Está cerca de aquí ¿De acuerdo?
Abrió la ventana dejando que el viento le moviera los cabellos y la vio salir. Puede nadie supiera todo lo que Draco había hecho este año, pero ahí afuera había alguien que creía que podía ser bueno. Que le daba la oportunidad de tener una salida, por si al final necesitaba tomarla.
La lechuza no volvió, así que cerró la ventana; justo a tiempo para que sus amigos entraran. Se limpió la cara y les sonrió. Cuando llegaron a la estación, y vio a sus padres, corrió a abrazarlos y se preguntó con emoción sí podría tener una nueva visión pronto.
