^-^ Aelita ^-^

Estaba estudiando cuando oí un sonido cerca de mi.

Bueno, decir que estaba estudiando era un poco cara dura, porque llevaba media hora intentando leer la primera frase y no sabía ni de que era el libro. Lo había cogido al azar. Pero en mi interior aun seguía pensando mis recién nuevos sentimientos por Odd.

Y como recién salido de la nada, un Odd algo pensativo apareció delante de mi. ¿Pensativo? ¿Odd pensando? ¿El qué?

O… ¿en quién? ¿Seré yo?

-Hola.- dijo un algo dubitativo.

-Hola- le respondí yo con una sonrisa- ¿Qué tal? ¿Qué haces por aquí?

-Mmm, bien. Supongo. Estaba intentando buscarte, y pensé que estarías aquí.

¿Odd me buscaba? Me sentí flotar. Pero luego recapacité y caí de bruces. ¿Por qué?

-Bueno… hoy Sissi ha venido a la Cafetería y nos ha contado que estabas con algún problemilla 'amoroso'- dijo algo tímido- y me preguntaba si no estarás así por… esto… por… - sonrío algo mas, y luego parecía arrepentido- por… ¡Jeremie! Como estabas hoy tan rara con él…

Ahora si que me había dado un buen golpe contra el suelo. Y menudo golpetazo.

-Pues, la verdad es que si que tengo algún problema, pero… no es con Jeremie, aunque si que tiene algo que ver, pero en realidad es con… - cerré los ojos fuertemente- contigo.

La cara de Odd fue un poema. Los ojos como platos al principio, dejaron sitio a una hermosa sonrisa, y finalmente se acercó a mi.

-¿Y eso por qué, princesa?- me dijo algo mas suelto.

Enrojecí un poco, y luego le di la espalda. Me estaba muriendo de la vergüenza. Maldita Sissi.

Ahora se acercó mas a mi, y me abrazó por la espalda. Sentí como si un montón de mariposas intentaran salir de mi estómago a la vez, y me di la vuelta yo para enfrentarlo a la cara.

Cuando le di la cara, él dio un respingo, y luego me abrazó mas fuerte contra él. Sentía que se podría destruir el mundo, mientras que yo siguiera en sus brazos.

Me miraba a los ojos como descifrándolos con su mirada, pero yo estaba en blanco, y solo podía verlo tan cerca de mi, que hasta podía notar su aliento en mi cara, y no me ayudaba nada a pensar con claridad. Me daban ganas de besarlo ahí mismo, pero estaba paralizada.

No podría moverme ni aunque Jeremie nos pillara así. Tampoco hubiera querido.

Tampoco me hubiera importado.

Noté que se iba acercando cada vez mas hacia mi. Miraba mis labios y luego me miraba a los ojos, como pidiendo permiso, aunque yo realmente no sabia ni donde estaba.

Se acercó tanto que quedamos unos centímetros de distancia. Malditos esos escasos 4 centímetros.

Y entonces, sin pensarlo si quiera, me acerqué yo a él esos centímetros, rozando sus labios con los míos, titubeante, pero cuando él notó los míos sobre los suyos, me respondió con mas ahínco.

Cerré los ojos para disfrutar el momento. Él debió pensar algo parecido, y también los cerró.

Coloqué mis brazos en su cuello y lo atraje más a mi.

Él, de su parte, puso sus manos en mi cintura, y me apretó mas contra él (si es que se podía aun mas).

Mis piernas empezaron a temblar, y me sentía desfallecer en sus brazos. Estaba realmente a gusto.

De repente noté algo mojado en mis labios. Su lengua pedía permiso para entrar en mi boca, y la abrí sistemáticamente para recibirlo.

Después de unos instantes así, me retiré un poco para respirar. Nos separamos muy poco, y lo miré a los ojos.

Desteñían alegría, energía y ternura.

-Odd- susurré en su oído- estás muy despeinado.

Estaba realmente gracioso. Tenía el pelo desordenado y cara de embobado.

-Pues deberías verte tú- me respondió él en mi oído. Me pilló algo de sorpresa, y me hacia cosquillas muy agradables.

No quise regañar mas, y lo volvía besar, mas fuerte que antes. Solté un leve suspiro cuando su lengua volvió a entrar en mi boca, y empezaba a pelear contra la mía.

Y en medio de todo eso, mi móvil empezó a sonar (como no), y como salido de la nada, un fantasma que me parecía lejano me contestó: Jeremie.

No quería ni cogérselo, pero me pareció de muy mala educación. Incluso XANA podría estar atacando.

-¿Si?- pregunté algo casual.

-Aelita, oye… verás… realmente querría hablar contigo. ¿Te importaría que fuera yo a la Ermita hora, y dejarlo todo resuelto ya? ¿No estarás enfadada no?

-Mejor no vengas Jeremie, ya me iba a mi habitación.- dije con una sonrisa en los labios y guiñando un ojo a Odd, mientras él me guiñaba de vuelta.