"Siempre te amare"
Resumen:Mientras Jack está en su viaje en busca del Perla Negra conoce a cierta joven. Ahora cinco años después ella se casara. ¿Qué hará Jack?
Disclaimer:Los personajes no me pertenecen. Tampoco los lugares. Solamente me pertenece esta humilde historia.
Capitulo 3: Recuerdos (Parte II)
Al día siguiente, la joven pelinegra, llego al lugar donde el día anterior se había encontrado con ese extraño hombre. Manteniendo su palabra, ella había sacado a hurtadillas una botella de ron de su padre. No sabía el porqué no le había delatado... pero tal vez fuera por ese sentimiento que la recorría cada vez que pensaba en él.
-Jack.-Dijo en un tono de voz audible. Sintió unos brazos que le rodearon la cintura y una respiración en su oído, lo cual hizo que se sonrojase.
-Es Capitán Jack Sparrow. Señorita.-Dijo el pirata soltándola.
-Perdón...-Amelia sentía que su corazón estaba a punto de estallar en su pecho y que sus mejillas ardían como si se estuvieran quemando.
-Oh... ¡Trajiste mi botella de ron!.-Hablo el hombre feliz mientras veía lo que la chica sostenía en sus manos.
-Si tenga.-La chica se voltio a ver al hombre. Pero se sonrojo mucho más al ver la camisa desabrochada de este. Podía apreciar todo el fuerte torso del hombre.-Aquí tiene.-dijo posando la vista en sus zapatos como si fuese los más hermoso del mundo.
Jack mira extraño a la chica por su comportamiento. Miro en dirección donde la chica había posado su mirada anteriormente y sonrió socarronamente.
-¿Qué sucede pequeña? ¿Nerviosa por ver el torso desnudo de un hombre?.-Le pregunto en tono sensual.
-No... yo no... es que... no...-La joven balbuceaba cosas que no se entendían mientras sentía que sus mejillas ardían. Jack por su parte había abierto la botella de ron, que le había entregado Amelia, y estaba dando un gran sorbo.
-Tranquila pequeña.-Dijo sentándose, en forma india, en la arena y asiéndole un gesto para que se sentara junto a él. La chica obedeció y se sentó sobre sus rodillas.-De esa manera te dolerán las piernas. Siéntate como yo, estás frente un pirata. No frente a un tonto vestido con mallitas.
-Prefiero sentarme así.-Dijo tímidamente Amelia. Sabía que sus piernas comenzarían a dolerle, pero lo soportaría.
-Tu padre tiene ron de calidad, pequeña.-Dijo dando otro sorbo a su preciada botella de licor.
-No me llamo pequeña.-Dijo la chica cogiendo un valor, que ella no sabía de dónde había salido.-Digo… ya que… ya que usted… me hace decirle capitán Jack Sparrow… yo quiero que usted me llame por mi nombre… digo si es que no le molesta.-La chica estaba muy nerviosa.
-Muy bien…-Dijo Jack con una sonrisa en el rostro.-Te llamare Amelia…-Volvió a tomar un sorbo de ron. Un silencio tenso cayó sobre ellos.
-¿Cuánto tiempo se quedara?.-Dijo la chica de la nada. Tratando de romper el silencio.-Digo no es que desee que se vaya… simplemente yo…-Fue callada por unos suaves labios que se posaron sobre los suyo. ¡No podía ser! ¡Ese pirata la estaba besando! Pero… eso le agrado… saber que era él quien le besaba le gusto. Lentamente fue cerrando los ojos y comenzó a corresponder al beso que el hombre le daba. Posando sus brazos alrededor del cuello de Jack. Él por su parte al verse correspondido la sujeto de la cintura y la arrimó más hacia él.
Cuando se separaron, Amelia tenía las mejillas sonrojadas y sus labios levemente hinchados. ¿Por qué le correspondí?... pensaba la chica…
-¿Por qué me ha besado?.-Dijo la chica evitando mirar esos ojos cafés.
-Porque se me ha apetecido besarte.-Dijo Jack ponzoñosamente. Amelia sintió como la confusión y vergüenza, que había sentido, pasaban a ser rabia pura.
Jack la arrimo más a él para volver a besarla, pero la chica le mando una cachetada en la mejilla, dejando una marca roja en ella. Amelia se soltó del agarre de Jack y le miro con los ojos brillantes por las lágrimas que ella no dejaba salir.
-¡ES UN IDIOTA!.-Le grito y se fue corriendo con las lagrimas rodando por sus mejillas.
-¿Qué rayos le sucede a la pequeña?.-Dijo Jack confundido, mientras se acariciaba la mejilla en que le había llegado la cachetada y veía alejarse a la joven.-¡Mujeres!.
Amelia corría llorando. ¿Quien se creía ese Jack Sparrow para besarla sin ningún motivo?... se sentía humillada y lo peor... es que había sido su primer beso y ese detestable hombre se lo había dado. Pero había algo peor que eso... ella le había correspondido a ese beso...
-¿Como pude ser tan tonta?.-Dijo entre sollozos, ya había dejado de correr y caminaba lentamente. En ese momento aquel beso se le vino a la mente... ese beso que fue tan cálido y suave... se sonrojo al memorarlo... Si no fuese porque Jack era un completo imbécil... no se arrepentiría de su primer beso.
Sin darse cuenta se voltio observando la dirección en que había dejado a Jack, pero inmediatamente siguió su camino. Ella no iría a ver a ese pirata... además que se buscara a otra para que le ayudase a buscar ron y también, si él deseaba, para ayudarlo con otras necesidades.
Amelia camino lentamente sumergida en sus pensamientos... ella no podía estar enamorándose de ese odioso pirata ¿cierto? ella le odiaba ¿verdad?... la duda le carcomía poco a poco... ya no sabía que pensar... solamente sabía que las pocas veces que estuvo al lado de Jack sentía unas extrañas sensaciones en su estómago. Esas sensaciones que la hacían estremecer y que quería volver a revivir. Sacudió su cabeza alejando esos pensamientos... ella no debía pensar de ese modo, ella solamente sentía asco cuando estaba al lado de ese hombre... por eso sentía cosas en su estómago ¿verdad?.
Debía convencerse de eso, es lo deseaba hacer. Decir que solamente había sentido asco cuando estaba cerca de él y que el beso no había significado nada... solamente había aumentado su asco. Aunque su mente no dejaba de imaginarse esos hermosos ojos cafés que le hacía estremecerse cada vez que se posaban sobre ella. Esos ojos que la desnudaban y le veían hasta el alma. Unos ojos que habían visto tantas cosas... algunas hermosas y otras extrañas. Que vieron tantos lugares hermosos, sorprendentes, peligrosos o tenebrosos. Esos hermosos ojos cafés que se convirtieron en su droga... simplemente necesitaba verlos... ver ese brillo tan particular en ellos.
-¡BASTA AMELIA!.-Se dijo en voz alta.-Él solo es... solamente es un patán... un tonto... un pirata.-Con cada palabra que decía sentía que se le hacía un nudo en la garganta.-Un pirata que solamente busca mujeres, beber ron y robar...-De pronto se dio cuenta de que el sol ya se estaba escondiendo en el océano... ese océano que seguramente él había cruzado un millón de veces navegando. Se detuvo y observo atónita el atardecer... ¿atardecer?.
-¡OH DIOS MÍO! ¡LLEGO TARDE A MI CASA!.-Nuevamente comenzó a correr para llegar a su casa antes de que se le hiciera más tarde
Cuando llego a su casa entró. Camino hacia la sala y ahí vio a su madre. La tez blanca de la mujer brillaba más con la luz que proporcionaban las velas. Su cabello negro iba recogido en un moño y sus ojos verdes demostraban severidad. Ella estaba sentada en un sillón, dándole a entender a su hija que hace bastante tiempo que le estaba esperando.
-"¡Cielos!... me va a regañar... como si no hubiese tenido ya un gran día".-Pensó, sarcásticamente, la joven.
La mujer noto la presencia de su hija. Le dedico una mirada de reproche. Lentamente se levantó y fue hacía su hija, que estaba cabizbaja.
-Amelia María Laurie... ¿estas son horas de llegar? Dime exactamente donde andabas a esta hora.-El tono de voz de la mujer estaba cargado de severidad.
-Bueno yo madre... yo estaba leyendo... eso, estaba leyendo en la playa y cuando me di cuenta ya estaba obscureciendo.-hablo Amelia nerviosa.
-¿Leyendo?.-Su madre dijo irónicamente.-Entonces respóndeme... ¿Que leías tan concentrada? Porque yo no veo que trajeras ningún libro.-El tono de voz se volvió más severo.
Los ojos de Amelia se abrieron... tal vez en otro lugar y circunstancias esa acción hubiese sido divertida. Ella no había tomado en cuenta el libro... trato de pensar una solución para salir de ese problema.
-Lo que sucede madre... es que... al levantarme con prisa deje el libro olvidado... y cuando regrese por él ya no estaba... la marea debió llevárselo.-Hablo nerviosa... si la mujer se creía esa historia era porque era ingenua o ella era una gran actriz.
-Está bien.-Hablo severamente la madre.-Ve a tu habitación ya es tarde. Hoy no cenaras ya que llegaste tarde. Última vez que quiero que esto se repita.
-Si madre.-Amelia obedeció y se encamino a su habitación. Sabía que su madre no le había creído la historia del libro.
Amelia subió las escaleras... su mente trajo los recuerdo de aquel beso. No podía sacar de su cabeza a ese pirata idiota. Entro en su cuarto y se tendió sobre la cama... ya estaba cansada de recordar el rostro de Jack cada cinco segundos.
Tendida en esa gran cama suspiro y se cambio de posición tratando de quitarlo de sus pensamientos.-"idiota, idiota, idiota".-Pensó frustrada.-"¿Por qué no puedo dejar de pensar en Jack?".
-Él solamente es un pirata patán, desaliñado y borracho.-Dijo en un susurro.
De pronto escucho como las ventanas de su habitación se abrían lentamente. Con miedo se incorporo de la cama esta estar sentada. Observo en dirección a al gran ventanal y solamente vio el cielo obscuro con estrellas alumbrando la fría noche.
Amelia, tras una inquisidora mirada en la penumbra, se levanto de su cama. Sus pies descalzos tocaron el frío suelo. Lentamente se aproximo a la abertura para cerrar las hojas. Su corazón iba a un palpitar muy rápido dentro de su pecho. Cerró la ventana y suspiro. Su vista comenzó a rodar por toda su habitación, que era alumbrada por la luna.
Escucho un ruido que la hizo sobresaltarse, su corazón iba más rápido que antes. De pronto, creyó distinguir una sombra, que estaba quieta, al lado de su cama pero simplemente pensó que eran alucinaciones suyas.
Amelia comenzó a caminar hacía su cama... seguramente el cansancio la estaría haciendo ver cosas. Lentamente se sentó en la cama, cuando unos brazos rodearon su cintura y una voz le susurro en el oído.
-Tranquila pequeña.-Susurro Jack pegando la espalda de Amelia a su pecho y comenzando a dar suaves caricias en el vientre de ella.-Solamente vine por más ron... aunque si deseas me puedo quedar para algo más...-Dijo con un tono de lujuria.
-No... no puede salir... a buscar ron.-Amelia sintió como un escalofrió recorrió su cuerpo en el momento en que él comenzó a besar su cuello.-¿Qué está haciendo?.-Dijo nerviosa.
-¡Que lastima preciosa!.-Hablo con voz fingida de tristeza.-Yo deseaba más ron... pero si quieres me quedo contigo.-Le susurro en el oído, provocando que la chica soltara un pequeño gemido, dado a la suave respiración de Jack en su oído y las caricias que este le daba a su vientre.
-"¡Oh Dios!... debo detenerlo… no puedo permitir que siga."-Pero aunque su razón le dictaba una cosa, su cuerpo no obedecía su mandato.
-¿Qué sucede pequeña?.-Pregunto Jack, mientras que con su mano comenzaba a bajar el vestido del hombro para dejar más terreno a sus caricias.-¿Te agrada lo que te hago?...-Dijo mientras unas de sus manos viajaba a uno de los senos de la chica. Amelia por su parte solamente soltó un pequeño gemido de placer…-Tienes unos senos muy pequeños.-Esas simples palabras rompieron todo el encanto del momento.
Amelia se separo del abrazo de Jack y se puso de pie. Su rostro estaba sonrojado y lagrimas rodaban por sus mejillas.
-Pues si quieres senos más grandes, márchate a otro lugar. ¡Pirata aprovechado!.-Dijo mientras bajaba su vista y comenzaba a sollozar.-Eres un idiota, un patán, cretino, egocéntrico, cínico, imbécil, eres… eres… el hombre… el hombre…-Comenzó a tartamudear… su cabeza estaba en lucha… una parte quería decir que era el hombre más horrible del mundo. Mientras que sus sentimientos deseaban decir que era el hombre que más… más… amaba… porqué había que admitirlo… se había enamorado de ese estúpido pirata. Las piernas de Amelia ya no soportaron más su peso y ella cayó llorando al piso.
Jack por su parte se sentía incómodo... él no era de esas personas que consolaban a otras... pero una presión que estaba sintiendo en su pecho le obligo a levantarse de la cama y acercarse con mucho esfuerzo a Amelia. Se agacho hasta estar a la altura de la chica. Titubeo si en posar una de sus manos en el hombro de Amelia o no. Al final ganó la opción de posarla.
Amelia sintió una mano sobre su hombro... ¡Él la estaba volviendo a tocar!. Enfadada corrió la mano de Jack con la suya. Levanto la vista y enfrento sus ojos azules, cargados de rabia y resentimiento, a los ojos café de Jack, que estaban llenos de confusión.
-¡No me toque!.-Hablo con tono resentido Amelia.- Váyase... váyase con algunas de las mujerzuelas que hay en el pueblo... y también consiga ahí su ron... no venga más a mi casa.-diciendo esto volvió a bajar su vista y las lagrimas seguían escurriendo por sus mejillas.
-¿SE PUEDE SABER QUE TE PASA?.-Jack estaba molesto. Había intentado consolarla... pero por parte de ella solamente había recibido su rechazo.
La cogió por los hombros y la obligo a enfrentar su mirada con la de él. Ella le mando una cachetada que dejo la mejilla de Jack roja. Este la miro enfadado... de nuevo le abofeteaba sin razón, para él claro. La cogió por la cara y la obligo a juntar sus labios con los de él. La beso agresivamente... nada comparado con el beso de aquella tarde. Amelia por su parte comenzó a llorar más fuerte y a golpear a Jack. Tratando de que esté la soltara del agarre.
Por su parte Jack sintió de nuevo esa opresión sobre su pecho... no podía obligar a la chica a hacer algo que ella no deseaba. Se separo de ella. Ahí contemplo el bello rostro de la chica... ella tenía los ojos cerrados. Por sus mejillas las lágrimas rodaban y rodaban. Sus labios estaban hinchados, debido a la presión que se había ejercido sobre ellos. La chica tiritaba sin parar. Sintió como el remordimiento se apoderaba de él.
-Tienes razón.-Dijo levantándose sin contemplarla... si la veía en esas condiciones se quedaría con ella toda la noche, tratando de arreglar el daño que había hecho.-Me iré al pueblo. Ahí hay mujeres mucho más bellas que tu pequeña. Que estarán encantadas de atender al gran capitán Jack Sparrow.-Diciendo esto se encamino a la ventana, abriéndola y saliendo por ella como el pirata que era... dejando a Amelia sola en aquella habitación... llorando por su amor...
TBC.
