Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 3.

Aquel encuentro, pronto quedó en el olvido para ambos. Sasuke se concentró en sus entrenamientos con el equipo y el estado de salud de su hermano. Sakura por otro lado, se dedicó completamente a los estudios. Sin embargo, ella recordaba al pelinegro de vez en cuando y decidió –por su propio bien– no mencionarle nada a su amiga, pues Ino haría hasta lo imposible para que ella volviera a ver al Uchiha y siendo franca, ella no estaba mentalmente preparada para un rechazo directo del Uchiha.

— Aún estamos a tiempo para cambiar de lugar— añadió Sakura con tono de burla. Su padre gruñó por lo bajo.

El partido para recaudar fondos había sido un evento bien recibido por toda la comunidad, quienes habían asistido para divertirse y pasar un rato diferente. Aunque para desgracia del Haruno, su equipo iba perdiendo, pues sus decisiones como catcher no habían sido las más adecuadas. En secreto, Sakura disfrutaba la frustración de su padre y saboreaba una inminente victoria ante la apuesta hecha por ambos.

— De eso nada— declaró tercamente su padre. Sakura pronto entendió de quién había heredado ella su terquedad.

— Espero que lavar los platos no sea tan pesado como parece— se burló cuando ya iban por el último inning— ¡Bateador fuera! ¡Fin del juego!— declaró.

Su padre suspiró con pesadez, pues él había sido el bateador culpable del último out. A pesar del mal resultado del partido, Kizashi estaba contento por haber obtenido el dinero que necesitaban. Pronto, los niños de la comunidad tendrían su estadio como nuevo y podrán volver a sus entrenamientos.

— Al menos todo el mundo se divirtió hoy— le palmeó el hombro a su padre y sonrió.

Esta sería probablemente la última vez que disfrute tanto de un tiempo libre, ya que al inicio de la primavera, comenzará un nuevo capítulo en su vida.

...

Mikoto saltó a los brazos de su hijo mayor cuando esté volvió a casa del hospital, comenzando a llorar.

— Lamento tanto lo que te pasó— sollozó la mujer.

— No hay por que lamentarse, mamá— aseguró el Uchiha— es inevitable que sucediera.

— Pero...— quiso decir.

— Ahora es el momento de Sasuke, deberías alegrarte por ello— sonrió.

— Siempre ha sido el momento de ambos— declaró la Uchiha— para mí, ambos son grandes jugadores, no estoy de acuerdo con las opiniones retrógradas de su padre.

— Gracias, mamá— Sasuke le sonrió a su madre y subió a su habitación. Sabía que ellos debían hablar y él estaba sobrando en ese instante.

Él tenía que lidiar con algo mucho más grande, sus propias inseguridades. Desde que comenzó a entrenar con los profesionales, llegó a creer que él aún no estaba a la altura de esas personas, sobretodo ocupar el lugar del pitcher estrella. Siempre será el novato sobrevalorado, o eso había escuchado decir en los pasillos el primer día que conoció al equipo.

Un par de meses después, decidió que lo mejor era ignorar los comentarios malintencionados y seguir haciendo lo que más le apasiona desde siempre. Aún no ha tenido la oportunidad de debutar en su primer juego, pero no por eso perderá sus convicciones. Es sólo cuestión de tiempo para que el entrenador se dé cuenta de lo valioso que él es. Eso es lo que dicen su madre y hermano.

Esa tarde, acompañó a su hermano al hospital de la Universidad de Tokio. Porque según él, el mejor especialista para su condición, estaba allí.

— Padre dijo que él pagaría uno de los mejores especialistas del país— aseveró.

— No puedo depender del dinero de él toda la vida— debatió.

Sasuke prefirió callar y seguirlo.

— ¿Entonces que hacemos caminando por el campus de la Universidad?— interrogó después de un rato.

— Conocer una Universidad, Sasuke— justificó— He pensado que si no puedo volver a jugar, obtener una carrera no me vendría mal.

— No eres del tipo que optaría por la medicina— lo miró con sospecha.

— ¿Sabes?— se detuvo en seco, Sasuke hizo lo mismo— Deberías ponerte las pilas o te la quitarán...— él levantó las cejas confundido, pero todo quedó aclarado cuando miró hacia donde su hermano señalaba.

— Sabía que tu paseo por aquí no era nada casual— refunfuñó el menor— Pensé que no volverías a insistir, creo que me equivoqué.

— ¿Dejarás que otro se la quede por culpa de tu orgullo? Nunca te había visto tan deslumbrado por una mujer como sucedió con ella— comentó Itachi.

Sasuke bufó y volvió a clavar sus ojos en la escena que se estaba desarrollando frente a él. Ciertamente, su hermano tenía razón. Nunca había visto a una chica como la pelirrosa y dudaba tener la suerte de encontrar a otra como ella. Y ahora, es testigo de cómo otro idiota de cabello negro y cejas gruesas está cortejando a la muchacha, mientras él está parado mirando como estúpido. Sencillamente insoportable, inexplicablemente su sangre comenzó a hervir del coraje.

Avanzó hasta ella a grandes zancadas, dejando desconcertado a su hermano, quien se mantuvo a una distancia prudencial para evaluar el comportamiento del menor.

— No deberías aceptar salir con cualquier don nadie— pronunció con aparente indiferencia.

Sakura se estremeció al escuchar su voz y volteó a verlo, sorprendida de encontrárselo allí.

— ¿Qué te hace pensar que es un don nadie?— arqueó una ceja. Dos podrían jugar este juego, pensó ella.

— ¿Sabes su nombre?— inquirió.

— No— contestó vacilante.

— Un don nadie— refutó con una sonrisa triunfal.

— Entonces si no quieres que salga con algún don nadie, invítame tú a una cita— ella no se iba a dejar vencer por él, aunque tarde se dio cuenta de la sugerencia que le había hecho y que probablemente, él pensará mal de ella— Yo no...— quiso disculparse.

— Puedo verte mañana a las seis, a esa hora salgo de mis entrenamientos— sonrió torcidamente. El sonrojo de sus mejillas aumentó violentamente.

— Claro— respondió apenada— Ahora debo irme, esta fue mi última clase del día.

— Te llevo— ofreció él.

— Tengo un auto, mi padre me obsequió uno por entrar a la universidad— relató.

— Entonces te acompaño hasta el estacionamiento y mientras vamos, me pasas tu número de teléfono— Sakura sintió que en cualquier momento despertaría para darse cuenta que estaba en un sueño, pues ella estaba segura que ese tipo de cosas no le pasarían a ella, a chicas como Ino sí, pero a ella no.

— Sakura, que bueno verte— saludó cordialmente el Uchiha mayor cuando iban caminando hasta el estacionamiento.

— Itachi-san, el gusto es mío— respondió cortésmente— ¿Cómo sigue su salud?

— Podría ser peor— se encogió de hombros— Al menos tengo posibilidades de vivir por más tiempo.

— Vi la rueda de prensa que dio su padre con respecto a su condición, me parece una verdadera lástima— comentó.

— Ahora me dedicaré a apoyar a mi hermano en lo que pueda— dijo.

— Espero poder hacer lo mismo— sonrió tímidamente.

— Veremos que sí— le sonrió.

Sasuke arqueó una ceja, su hermano estaba muy interesado en que él pasará tiempo con aquella muchacha. Y no era que a él eso le pareciera malo, sino que quizás Itachi se estaba apresurando a los acontecimientos.

Llegaron al auto de ella, rodeados de una conversación que mantenía el mayor de los hermanos con ella, intentando indagar más a fondo en la vida de la pelirrosa.

— Entonces... ¿Te veo mañana?— interrogó ella, sentada en el asiento del conductor. Sasuke colocó los antebrazos la ventana del vehículo para verla más de cerca.

— No recuerdo que me dieras tu teléfono— aventuró.

— Lo siento— sacó su libreta de su mochila, garabateó su número con rapidez y se lo tendió a él con manos temblorosas.

Sasuke observó las manos de la chica, hermosas y delicadas como ella. Pero sabía que eran fuertes, él mismo ha visto de lo que es capaz, aún cuando no era consciente de quién realmente era ese "jugador enclenque" que logró impresionarlo.

Tomó el atrevimiento de sujetar las manos de ella para detener el temblor que en ellas persistía, le arrebató el papelito con delicadeza y lo guardó en el bolsillo de su camisa.

— Hasta mañana— se despidió ella.

— Hasta mañana— respondió él. Se apartó lentamente de la ventana. Sin despegar sus ojos de los de ella.

Sakura le dedicó una última sonrisa antes de encender el auto, o por lo menos hacer el intento. Sin embargo, este no prendió. En lugar de ello, hizo un espantoso estruendo en el motor y un segundo después, comenzó a salirle humo. No podía despreciar el obsequio de su padre, pero le hubiera gustado tener algo más decente que eso. Y no era que ellos estuvieran mal económicamente, para nada, es sólo que su padre tenía todo el dinero de la clínica destinado a ampliarla para atender más personas.

— ¡Chatarra inservible!— exclamó furiosa, golpeando con fuerza él volante. Se bajó y cerró la puerta de golpe.

— Que temperamento— musitó Sasuke para sí mismo— Me sorprendería saber que también sepas de automóviles.

— Pues no sé— hizo un mohín.

— Te ayudaré— se dobló las mangas hasta el antebrazo y le quitó las llaves para abrir el capó del vehículo y revisar que está mal— Sé un poco de autos porque el padre de mi mejor amigo es mecánico, él dice que no es la mejor profesión, pero...

— Cualquier profesión que se haga dignamente es buena— refutó ella.

— Eso dice mi mamá— le concedió— Mi amigo dice que él se convertirá en un jugador reconocido para retribuirle a sus padres lo que le han dado y darles una mejor calidad de vida.

— Muy noble lo de tu amigo— expresó conmovida. Permitió que él revisará su auto por unos cuantos minutos.

— Es la bomba de gasolina— informó mientras cerraba el capó— Podemos llamar a una grúa y remolcarlo hasta el taller de Minato-san.

— Por favor— pidió— Mi papá y yo no sabemos de esas cosas.

Sasuke se inclinó sobre ella y se acercó para hablarle al oído.

Difícilmente podría decirle que no a esos ojos— le susurró con voz seductora.

Los colores se le subieron al rostro, él sonrió con petulancia por la reacción que había ocasionado en ella y se dio la vuelta, sorprendido por su descarado comportamiento para con ella.

Su hermano se encargó de llamar a la grúa y se quedaron allí esperando hasta que lo remolcaron, para indicarles luego donde iban a dejarlo.

— Sube— le ordenó con la puerta del copiloto abierta para ella.

Itachi entendió las intenciones de su hermano y se subió en silencio al asiento trasero. Después de todo, el doctor le había sugerido que no estuviera conduciendo solo en sus condiciones, hasta que puedan controlarlo. Por eso Sasuke siempre lo acompañaba a sus consultas, al menos que no estuviera ocupado, o sino iría con alguno de sus padres.

— Muchas gracias— agradeció antes de subirse. Él asintió levemente y cerró la puerta, para luego abordar el auto y arrancar a la casa de su mejor amigo.

— Llamas a mi padre para decirle que vienes, en lugar de decirme a mí— le reprochó Naruto al verlo bajar del auto.

— Parece más una novia caprichosa que tu amigo— comentó Itachi.

Sasuke rodó los ojos con fastidio, la pelirrosa rió con disimulo. El Uchiha le abrió la puerta del vehículo para que se bajara.

— ¿Y tú quién eres?— preguntó Naruto con amabilidad.

— Me conoces— respondió altanera.

— ¿Dónde?— miró al pelinegro confundido.

— Último año, la final de las regionales, el catcher...

— ¿El chico enclenque con habilidades impresionantes?— cuestionó confundido, ambos asintieron— Es tu hermano— declaró con seguridad.

— No... era yo— confesó conteniendo la risa por la expresión incrédula del rubio— Eres muy bueno y ustedes hacen una buena batería, pero...

— Pero...— el rubio la instó a continuar.

— Pero hay un consejo que quiero darte para que seas mejor que bueno y que su verdadero potencial... — señaló al Uchiha— ... salga a relucir.

— ¡Podemos ir a mi patio y practicarlo!— clamó emocionado— Iré por mi equipamiento, espérame aquí— salió corriendo al interior de su casa.

— Ve con él, yo me encargaré del auto— informó Sasuke.

— Me disculpo por tantas molestias— ella no estaba acostumbrada a tener tantas atenciones por parte de un hombre y eso podría desconcertarla un poco. Quizás porque no quiere hacerse ilusiones al respecto, tal vez él con el tiempo se dé cuenta que ella no vale la pena y termine por romperle el corazón.

Sasuke observó desde una distancia prudencial como ella se dedicaba a explicarle a su amigo cuales eran sus fallas. Se veía tan contenta, sus ojos tenían un brillo que hubiera querido ver en otro tipo de circunstancias, pero que sin duda la hacían ver preciosa.

— Tal vez deberías agradecerme por llevarte a volver a verla— Itachi le codeó las costillas.

Tal vez— musitó sin dejar de admirarla.

Dejaron el vehículo en manos del rubio mayor y Sasuke la llevó a casa. Ella le dijo a Naruto que podrían practicar juntos cuando fuera y él aceptó con gusto, pues acepta que la chica sabe cosas que él no y eso le sería de mucha ayuda para su carrera.

— Gracias por traerme— sonrió tímidamente cuando él estacionó frente a su casa— Nos vemos mañana— se atrevió a darle un beso en la mejilla y se bajó con rapidez, antes de que él pudiera reaccionar.

Sasuke se llevó una mano a la mejilla, donde aún sentía el gentil toque de los suaves labios de la pelirrosa. Su corazón se había acelerado con esa inocente acción y se convenció de que seguirla viendo no estaría nada mal.

...

Pegó la espalda a la puerta y se deslizó sobre ella hasta que quedó sentada en el suelo. Se cubrió el rostro, intentando disminuir el calor excesivo de sus mejillas. Su corazón latía con violencia, su piel se había puesto de gallina. Se preguntó si una persona sería capaz de enamorarse tan rápido de otra. Ella no era una experta en el tema, pues es la primera vez que se sentía de ese modo y le asustaba un poco. Temía que ese sentimiento se hiciera demasiado grande y que después no pudiera soportarlo cuando él perdiera ese aparente interés en ella.

— ¡Sakura!— el grito de Ino la hizo sobresaltarse— ¿Qué tienes? ¿Por qué estás tan roja?— se inclinó frente a ella y llevó le puso una mano en frente para medirle la temperatura.

— Y-yo— balbuceó. Su cerebro estaba echo un lío, no era capaz de formular una oración coherente.

— Vine a buscarte para invitarte a una fiesta que organizaron mis compañeros de clases, pero me encontré con Kizashi-san de salida y me dijo que aún no llegabas— comentó Ino— Decidí esperarte hasta que volvieras y cuando te vi, creí que algo malo te había pasado.

— Sí pasó algo malo— confesó al borde de las lágrimas.

— ¿Qué es?— preguntó preocupada.

Creo que me enamoré— admitió en un susurro.

— Eso no es algo malo, es maravilloso— la rubia le sonrió con ternura.

— Si es malo porque él nunca me tomaría en serio, sólo tienes que mirarme para saberlo...

— Yo veo a un mujer hermosa, inteligente y capaz de hacer todo lo que se proponga; y si ese hombre no es capaz de verlo, entonces no merece tu cariño— dijo con severidad.

— Verás que tengo razón— aseguró.

— Ahora sí, Haruno Sakura. Vas a decirme quién es ese hombre y cómo lo conociste— exigió. Sakura suspiró resignada y comenzó a hablarle de todo...

...

Él y Naruto habían estado practicando en el bullpen desde que llegaron, como siempre. Pero esa mañana el rubio estaba más entusiasmado que nunca.

— Quiero poner en práctica lo que me dijo Sakura-chan— dijo de repente.

— ¿Sakura-chan?— arqueó una ceja.

— ¿No me digas que te molesta que tenga confianza con ella?— inquirió con una sonrisa burlona.

— Cállate y comienza— gruñó entre dientes.

— ¡Bien!— lanzó su grito de guerra y se acomodó en cuclillas.

Le hizo unas cuantas señales al Uchiha, probando cada una de las formas de lanzar la bola. Una curva, una rápida, un cambio de velocidad... pero esta vez, fue mejor de lo que ambos alguna vez imaginaron. Incluso los demás jugadores habían dejado de hacer lo suyo para admirar el creciente talento de ese par. Y Sasuke sonrió para sus adentros, esa chica si que era alguien especial...

— Sí sigues así, no dudaré en ponerte de abridor en el próximo partido— admiró el entrenador.

— Pondré todo mi esfuerzo— hizo una reverencia.

— Sabía que tu linaje familiar no me decepcionaría, muchacho. Ve a verme a la oficina antes de salir. Y tú también, Namikaze— ordenó.

— Sí, entrenador— respondieron al unísono.

El entrenador les informó que posiblemente ambos podrían debutar en el partido siguiente. Decidieron dar lo mejor de sí mismos para impresionar al entrenador y a la directiva del equipo y así poder participar en todos los partidos de ahora en adelante.

— Esto es genial, amigo ¡Genial!— exclamó Naruto.

— Lo es— sonrió de lado.

— ¿Qué vas a hacer esta noche?— preguntó.

— ¿Para qué quieres saber?— preguntó de regreso.

— Para ir a celebrar esto, pero te aseguro de que sólo será un rato— avisó al notar que su amigo iba a negarse.

— No puedo, tengo una...

— Lamento hacerte esto, hermano— la voz de Itachi llegó hacía ellos— He venido a buscarte.

— ¿Para qué?— cuestionó.

— Habrá una reunión familiar a la que tú exclusivamente no puedes faltar, esas fueron las exactas palabras de papá— se encogió de hombros con una sonrisa apenada— Allí estará la prensa y toda la directiva del equipo, padre te presentará al mundo como el siguiente Uchiha en triunfar en el béisbol.

Mierda— gruñó con furia contenida.

— Andando— ordenó palmeándole el hombro.

— Suerte, amigo— deseó el rubio.

Sasuke le lanzó las llaves de su auto para que se lo llevará, pues su padre para asegurarse que no se escapara, lo mandó a buscar por su hermano y un par de guardaespaldas.

Buscó su celular entre sus cosas para intentar llamar a la pelirrosa y disculparse con ella porque no llegaría a su cita.

— Podrías invitarla a venir— sugirió su hermano, adivinando sus pensamientos.

— Maldita sea, dejé mi teléfono en mi casillero de los vestidores— golpeó la ventana del auto con rabia.

— Ella te lo anotó en un papel— le recordó.

— Está en el bolsillo de mi camisa— hizo memoria— Lo buscaré al llegar a casa.

Ni bien se había detenido el auto que fue buscarlo, cuando se bajó y entró corriendo a su casa.

— Bienvenido a casa, hijo— saludó su madre.

— Hola, mamá— pasó sobre ella y subió las escaleras de dos en dos.

— ¿Qué le pasa?— le preguntó preocupada a su hijo mayor.

— Tenía una cita para hoy— contestó— Le agrada mucho la chica, está molesto porque papá nunca pregunta si tenemos planes antes de planear sus fiestas— Mikoto sonrió con tristeza y clavó sus ojos por donde el menor había desaparecido...

Abrió la puerta de su habitación con fuerza y fue directamente al cesto de la ropa sucia en busca de la camisa que tenía puesta el día anterior, pero no estaba. Salió de su habitación y volvió a las escaleras.

— Mamá— llamó con urgencia desde el inicio de las escaleras— ¿Dónde está mi ropa sucia?

— La mandé a lavar— informó.

Hoy no es mi jodido día— masculló enojado. Había perdido toda manera de ponerse en contacto con ella, sólo esperaba que quisiera verlo después de dejarla plantada en contra de su voluntad...

Odiaba estar en esa absurda fiesta, pero debía mantener su mejor cara para la prensa o tendría que lidiar con la furia de su padre luego. Incluso su amigo fue invitado y para su desgracia, se llevó a su insoportable prima, la cual no se le quitó de encima en toda la noche. Cuando por fin pudo escapar de todo el bullicio y la pantalla, se dedicó a observar la fuerte lluvia por uno de los enormes ventanales de su casa. Mientras lo hacía, no podía evitar pensar en la muchacha de grandes ojos verdes y peculiar cabello rosado...

...

Salió de su última clase y fue al baño a arreglarse un poco para su cita. La noche anterior, Ino le había dado unos cuantos consejos para no arruinar su oportunidad con el Uchiha, le explicó qué debía vestir, cómo debía comportarse. Su amiga era una experta en ese tema y ella era como una esponja que quería absorber todo ese conocimiento.

Se quedó parada frente al enorme edificio donde suele ver clases y lo esperó, sin embargo, él nunca apareció. Los minutos pasaban, ella no dejaba de mirar la hora en su celular y revisar si él le dejaba algún mensaje o la llamaba para excusarse, ella no le molestaría que lo hiciera, pues si estaba un poco retrasado por compromisos, ella lo esperaría. Sin embargo, nada de eso sucedió. Y lo peor de todo, es que no tenía el valor de contestarle el celular, sólo dejaba que este sonará hasta que la mandará al buzón de voz, hasta que finalmente decidió apagar el celular.

Maldito cobarde— sollozó con coraje.

Todo empeoró cuando la lluvia cayó con furia sobre ella. Ya había estado una hora y media esperando por él, se sintió una tonta por no haberse ido cuando aún tenía la oportunidad. Caminó bajo la lluvia sin importarle nada, no estaba segura si el agua que rodaba por las mejillas eran de lluvia o sus lastimeras lágrimas, sólo sabía que su corazón estaba destrozado. Ella tuvo razón desde el principio, no debió dejarse envolver por la palabrería de Ino y albergar esperanzas, porque sólo consiguió que el dolor fuera más difícil de soportar.

Al llegar a casa, se quitó la ropa mojada, se metió al baño y luego se lanzó en la cama a llorar como una estúpida. Ignoró a su padre, quien no dejaba de llamarla preocupado por su encierro voluntario y su falta de apetito. Incluso ignoró las llamadas de su amiga, Ino debía estar ansiosa por saber cómo le había ido en su primera cita.

A la mañana siguiente, era sábado. Estaba en la mesa de su cocina, revolviendo su cereal sin intensiones de comerlo. Kizashi seguía preocupado por su actitud, pero prefirió no hacer más preguntas al respecto. Una página en el periódico, distrajo su atención del afligido rostro de su preciosa hija.

— Parece que el niño Uchiha finalmente fue reconocido por su padre— le mostró la página del periódico, esperando que ella se mostrará interesada, pues sabía que su hija se sentía atraída por ese muchacho.

Sakura miró el periódico sin mucho interés y sintió una punzada en el pecho, sí tenía ese compromiso con su familia, al menos pudo tener la decencia de posponer su salida para otro día. Leyó la noticia para no ser descortés con su padre, hasta que se encontró con algo bastante desagradable. Sus ganas de llorar volvieron al ver esa imagen, no era tan grande como las otras, pero en una esquina del artículo, había una foto de él besando a una ardiente pelirroja. Eso fue lo último que su triste corazón pudo soportar.

Se levantó de la mesa de golpe y salió corriendo, antes de que su padre se diera cuenta de lo mucho que esa imagen le había afectado y no hiciera preguntas sobre su inminente llanto.

Si tan sólo no se hubiera hecho ilusiones antes de tiempo, ella tenía que haber usado la cabeza y hacerse entender de que un hombre como él no se fijaría en alguien como ella. Y así ahorrarse su ahora, corazón roto.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Creo que lloraré con Sakura, es una pena que esa situación sucediera, ¿será Sakura capaz de escuchar razones?

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.