Ni Soul Eater ni sus personajes me pertenecen. Lo único que es de mi pertenencia es la trama y los personajes inventados.
Chapter 3: Se me agoto la imaginación para los nombres.
En ese momento, Kid, Soul y Black Star estaban dando un paseo por Death City. Las chicas no estaban porque, según Soul, era una salida "solo de hombres".
-Ya les dije que es solo una amiga.
-Oh, vamos Kid, es poco cool negarlo.
-¡No debes decirle mentiras a tu Dios! ¡Kyahahahaha!
-¡No estoy mintiendo!
Luego de veinte minutos de recorrido por la ciudad, Soul recordó cuando el día anterior habían visto a Kid y a una chica sentados, los dos solos, en un parque. Como era obvio en estas situaciones, automáticamente pensaron que Kid y ella estaban saliendo. Y por esa razón habían estado más de treinta minutos discutiendo sobre ese tema.
-Oh, vamos, la chica es una antisocial que no habla con nadie y a ti es a la única persona a la que le dirige la palabra. Tú mismo nos lo dijiste –decía Soul.
-¿Y qué tiene de malo? Somos amigos, es normal que me dirija la palabra.
-¡No mientas! ¿Ella no le dirige la palabra a su Dios, y a ti si? ¡No es posible que sea solo amistad! Además que nunca he podido ver su rostro–decía Black Star.
-¿Qué parte de "solo somos amigos" es la que no entienden? ¡Y además está en el Shibusen, ¿Cómo es que no la has visto?!
-No le prestó atención a esas cosas, y sobre lo otro… –dijo Black Star, haciendo una pausa.
-¡No mientas! –gritaron él y Soul al mismo tiempo, ganándose un golpe de Kid.
-Bueno, bueno –decía Soul sobándose la cabeza-. Es que según los rumores, ella no suele hablar con las demás personas, por eso se nos hacia raro que te hablara.
Kid no respondió. Su compañía no era tan desagradable, ¿verdad? Él era un chico educado, y siempre trataba bien a las personas. ¿Qué tendría de malo que ella fuera su amiga?
-¡KID! –lo llamaron los otros-. ¡Préstanos dinero!
-¿Eh?
-¡Mira, mira! –dijeron mientras señalaban un cartel.
PROMOCIÓN.
¡Lleve tres kilos de helado y pague uno! ¡Oferta especial y única!
¡No te la pierdas!
ATENCIÓN: Cada kilo de helado cuesta veinte dólares.
-No es como si fuera barato –susurró Kid, sacando su billetera.
Soul y Black Star, saltando de la felicidad, entraron corriendo a la tienda. Prometieron que sería un kilo para cada uno, pero Kid cedió el suyo. Un kilo y medio para Black Star y un kilo y medio para Soul.
Kid se dio la vuelta para buscar algún lugar donde sentarse mientras esperaba a sus amigos, y no tardo mucho en encontrarle. Justo enfrente de la heladería había un banco para sentarse. Espero cerca de treinta segundos, buscando con la mirada algún objeto de su atención, hasta que vio a Ayumi saliendo de la tienda de enfrente.
Kid abrió los ojos con sorpresa. Comenzaba a creer que tenía algún tipo de conexión como para encontrársela siempre. Mientras se levantaba, miro la ropa que ese día llevaba Ayumi.
Vestía un vestido corto y manga larga, de color gris. Sobre este tenía un chaleco color negro, y una corbata de moño, atada debajo de las solapas del vestido, del mismo color. Su cabello estaba atado en dos coletas altas, con un broche de la máscara de Shinigami-sama en cada una. Como siempre, llevaba sus inseparables botas negras largas hasta debajo de la rodilla.
-¡Suzuki! –la llamó, mientras cruzaba hacia lo otra acera.
La chica volteo a verlo y sonrió.
-¿Acaso me está siguiendo, Shinigami-kun? –preguntó, cuando el chico estuvo a su lado.
-¡Claro que no! –Dijo, mientras la chica soltaba una imperceptible risa-. Vine con unos amigos, pero en este momento están atiborrándose de helado. ¿Qué haces tú aquí?
-Vine a comprar ingredientes para la cena de esta noche. Vivo sola, asique tengo que hacer todas las tareas del hogar sola.
-Ya veo… –susurró, mientras veía las bolsas de comida que la chica sostenía-. ¿Es difícil?
-No lo es –contestó-. Si quiere, algún día puede probar la comida que yo preparo.
-Estaría bien –sonrió Kid.
-¡KIIIIIIID! –la voz de Soul que se acercaba obligo a Kid a voltearse-. ¡Te lo perdiste! ¡En la heladería había un hombre que…! –Se detuvo al ver a la chica parada enfrente de Kid-. Ah, hola.
-¡Soul! ¡Kid! –Los llamó Black Star, acercándose a ellos-. ¡Como se atreven a dejar a su Dios solo!
-Deja de gritar Black Star –dijo Soul.
-¿Eh? –Preguntó, mirando a la chica-. ¿Quién eres tú?
-¿Sera que eres la novia de Kid? –preguntó Soul, mirándolos sugerentemente.
-Claro que no, rayitas jamás conseguiría una novia.
-Es cierto, es cierto.
-¿¡Que quieren decir con eso!?
¿Adonde habían ido a parar todos los comentarios de que Kid tenía una novia de esa mañana? Un momento… ¿¡Acaso lo hacían solo para burlarse!?
-Por cierto, todavía no nos dijiste quien es –dijo Soul, señalando a la chica.
-Ah, es cierto –Kid salió de su trance-. Ella es Ayumi Suzuki. Ellos son Black Star y Soul, Suzuki.
-Encantada de conocerlos –la chica hizo una pequeña reverencia.
Black Star y Soul se la quedaron mirando. Kid noto que sus miradas hicieron incomodar a Ayumi, y cuando iba a intervenir, escucho decir:
-Pues no es pecho-plano como Maka –dijo Soul.
-En absoluto –lo apoyo Black Star.
-¿Eh? –la chica no sabía cómo debía de reaccionar ese tipo de comentarios.
-¡Oiga, oiga, oigan, oigan! ¿¡Que creen que están mirando!?
-Oh, no te preocupes Kid –sonrió Black Star-. Ni Soul ni tu Dios estamos pensando en robártela.
-¡Ese no es el problema! –y, mirando a la chica, agrego-. Como te dije antes, son unos completos idiotas –se escucho un "¡oye!" de parte de Soul y Black Star-, por eso te pido que los disculpes.
-No se preocupes, Shinigami-kun, no pasa nada –dijo, sonriendo-. Por cierto, ¿Quién es Maka-san? –preguntó
-Es una amiga nuestra –respondió el Shinigami-. Cuando quieras, puedes conocerla.
-Maka es una rata de biblioteca y una pecho-plano –dijeron al mismo tiempo Soul y Black Star. Ayumi logro reprimir una pequeña risa.
-Por cierto, ¿Qué estabas haciendo por aquí, Suzuki? –pregunto el albino. Kid se sorprendió de que la hubiera llamado por su apellido.
-Estaba comprando unas cosas para cocinar hoy –respondió la nombrada, señalando las bolsas que llevaba en sus manos.
-¿Vives con tus padres, Suzuki? –esta vez fue Black Star el que había preguntado.
La chica negó con la cabeza.
-Actualmente, estoy viviendo sola –respondió.
El ninja y la guadaña soltaron un "ohhh" de sorpresa.
-A decir verdad, te había visto antes en el Shibusen –dijo Soul, recordando de pronto a la chica que no tenía un asiento fijo y que siempre cambiaba de lugar al sentarse.
-Es cierto –lo apoyo Black Star, recordando a la chica que había rechazado tan directamente y sin ningún tipo de tacto al chico que le había pedido ser su técnico.
-Eso es porque ella está en el Shibusen –dijo Kid, como si fuera lo más obvio del mundo.
-¿¡Enserio!? –preguntaron los dos chicos sorprendidos. La chica soltó una pequeña risa al ver como el Shinigami le reprochaba a sus amigos su horrible memoria.
-Yo me voy a ir yendo a mi casa ahora, Shinigami-kun –dijo la chica. Al instante, Kid dejo de reñir a sus amigos y se volteo a mirarla.
-¿Eh? ¿Tan pronto?
-Sí, lo siento, pero luego de dejar estas cosas en mi casa, debo ir a otro lugar. Lo siento –sonrió.
-No te disculpes –dijo Kid-. Si tienes que irte, no se puede hacer nada, ¿no? –Soltó una pequeña risa-. Entonces, nos vemos mañana en el Shibusen.
-Sí, hasta mañana, Shinigami-kun, Soul-kun, Black Star-kun –se dio la vuelta y comenzó a caminar. Kid frunció el ceño, ligeramente molesto.
-¡Hasta mañana, Suzuki! ¡Deberías agradecer que tú Dios te salude!
-¡Hasta mañana, chica-de-pecho-no-plano!
Cuando la chica desapareció de la vista de los tres jóvenes, Soul y Black Star miraron a Kid con una mirada sugerente.
-¿Qué?
-Nada, solo que la chica que te elegiste no está nada mal… –contestó Soul.
-No deberías habértela elegido sin haberle dicho nada antes a tu Dios.
Kid levanto ambos brazos, y los junto contra las cabezas de Soul y Black Star, provocando que estas chocaran entre ellos.
-En primero: Suzuki es solo una amiga. Segundo: ella no es un objeto como para elegirlo.
-Ya decía yo que no podía ser la novia de rayitas…
-Pues claro, si ni siquiera la llama por el nombre.
-¡Cállense!
•••
-¿No dejara de insistir, verdad? –le pregunto Ayumi a Kid cuando este le volvió a preguntar si quería conocer a sus amigos. Se encontraban en el balcón del Shibusen, en uno de los muchos que había.
-No –respondió Kid, sonriendo-. Está bien que te guste estar sola, pero no está bien que nunca tengas compañía. Soy una de las pocas personas que te hablan, y las demás son muy pocas. ¿No te molesta?
La chica se encogió de hombros.
-Nunca me ha molestado. Está bien tanto si lo hacen como si no. Pero está bien… –finalmente se rindió-. Si es tan importante para usted, entonces supongo que no me importara…
Kid sonrió de oreja a oreja. La tomo de la mano y comenzó a caminar. La chica no realizo ningún movimiento para soltarse, aunque se veía un tanto incomoda. Finalmente la soltó cuando llegaron al salón donde Stein les daba clases. Por razones desconocidas, ese día llegaría tarde, por lo que Kid tenía un poco de tiempo para presentarla a los demás
Abrió la puerta, y comenzó a caminar hacia sus amigos. Ayumi lo seguía de cerca, aunque se la veía un poco incomoda. Cuando llegaron, Kid los saludo con normalidad; y le devolvieron el saludo de la misma manera. Ayumi saludo con un tímido "hola".
Soul y Black Star reaccionaron enseguida.
-¡La chica del pecho-no-plano!
-¡Mi súbdita, Suzuki!
Ella los saludo con una sonrisa.
Soul se llevo un librazo en la nuca, cortesía de su "amorosa" técnico.
-¿¡En qué demonios te fijas cuando miras a una chica!? –preguntó, mientras lo veía tirado en el suelo.
-¿Suzuki? –preguntó Tsubaki, viendo a la oji-amatista.
-Ah, ella es Ayumi Suzuki –la presento Kid-. Ellas son Tsubaki –la chica sonrió–, Maka –señalo a la chica que miraba con furia al chico en el suelo–, Chrona –la mencionada esbozo una pequeña sonrisa–, Liz y Patty –por último señalo a las hermanas Thompson, que le sonrieron.
-Un gusto conocerlas –sonrió Ayumi.
-El gusto es mío, Ayumi-chan –sonrió Tsubaki.
-Un-un g-gusto –tartamudeo Chrona-. No se lidiar con personas nuevas…
-Ah, un gusto conocerte –dijo Maka, ya más calmada.
-¡Hola, Ayumi-chan! –grito Patty, sonriendo.
-¡Un momento! –Exclamó Liz, al ver a la chica-. ¡Yo te había visto antes! Donde, donde fue… ¡Ah, cierto! ¡La otra vez te vi en el balcón con el pesado! .sonrió, haciéndole referencia a Kid.
-¡Oye!
Ayumi sonrió, mientras Chrona se removía un poco inquieta en el asiento.
•••
-Les caíste bien –dijo Kid, mientras acompañaba a la chica a su casa-. Estuvieron mucho tiempo charlando.
-Es cierto…
Antes de que llegara Stein y los obligara a "estudiar", habían estado hablando con Ayumi. A las chicas les había caído muy bien. Se había llevado bien con Maka por su amor a los libros, con Tsubaki por sus personalidades calmadas, con Patty por el amor hacia el dibujo, con Liz por su gusto sobre la moda y con Chrona… bueno… porque es Chrona (ah, y no olvidemos a Ragnarok, que trato de subirle la falda a Ayumi pero no lo consiguio).
En los diez minutos en los que pudieron hablar sin que Stein los molestara, Ayumi se había dado cuenta de cómo miraba Chrona a Kid. Cualquiera podría confundirlo con simple nerviosismo, pero era obvio para ella (siendo muy observadora), que a Chrona le gustaba Kid.
Todos lo que conocieran a Chrona dirían que solo estaba nerviosa, como siempre. Ayumi siempre había sido muy observadora. Siempre se dedicaba a observar la conducta de las personas (a una distancia respetable), por lo que podía diferenciar con un solo vistazo el sentimiento del amor, con un simple sentimiento de amistad. Y Chrona, indudablemente, estaba enamorada.
Pensar en eso le molesto de sobremanera. Frunció el ceño.
-¿Pasa algo? –le preguntó, al ver su rostro.
-Nada –respondió secamente-. Nada de nada.
-… –Kid solo la miraba, mientras lentamente dejaba de fruncir el ceño-. Si estas molesta por…
-No estoy molesta –respondió-. Solo un poco… frustrada. Eso es todo.
-¿Porque? –la chica no respondió, simplemente siguió caminando en silenció.
Al llegar al conjunto de departamentos, Ayumi subió las escaleras. Su departamento era el número 24, la puerta de entrada estaba subiendo las escaleras. Al poner la llave en la cerradura, se volteo, y se dio cuenta de que no estaba allí. Se asomo hacia la baranda, y vió que se estaba marchando.
-¿A dónde vas? –preguntó ella.
Kid sonrió: lo había tuteado.
-¿Cómo que a donde? A mi casa –respondió, mientras se volteaba-. Liz y Patty ya fueron, asique yo también debería ir… ¿Porque?
-No, es solo que creí que querías probar la comida que yo preparo –se encogió de hombros, dispuesta a entrar en la casa.
Kid abrió los ojos de par en par, notablemente sorprendido.
-¿Puedo? –la chica asintió. Él sonrió, y comenzó a caminar en dirección a las escaleras para subir con la chica.
Al entrar en el departamento, le llamo la atención no ver demasiadas cosas. El lugar era pequeño. La sala solo tenía una alfombra color rojo vino, y sobre esta un sillón color negro, enfrente de una mesa ratona de té. La cocina estaba junto a esta, aunque en habitaciones diferentes. Había otras dos puertas que estaban cerradas.
-Te daré algo que prepare esta mañana –dijo la chica, mientras habría la heladera-. Espero que te guste.
Saco una bandeja repleta de pastelitos de chocolate, adornados con crema y frutillas.
-Saca el que quieras.
Kid sonrió.
•••
Cuando Kid llego a su casa traía un paquete en sus manos. Lo dejo sobre la mesa, y Patty se acerco a ver que era. Cuando lo abrió, Patty sonrió.
-¡Pastelitos! –gritó-. ¿Puedo?
-Claro, pero trata de comerlo simétricamente, Patty
En ese momento, Liz también se acerco. Pero para un motivo muy diferente.
-Kid –dijo, sonriendo-. ¿Puedo hacerte un par de preguntas?
-No –respondió el chico, mientras trataba que Patty comiera el pastel de forma simétrica.
-¿Eh? –Su expresión cambio notablemente, a una mucho más molesta y sombría-. ¿Por qué dices que no puedo hacerte un par de preguntas "Shi-ni-ga-mi-kun"?
Un escalofrió recorrió a Kid de pies a cabeza.
-Porque estoy seguro de que tus preguntas están relacionadas con Ayumi (solo la llama por el nombre cuando ella no está presente) –y no tengo ganas de explicarte cosas que… ¡Patty! ¿Qué estás haciendo?
-¡Kyahaha! –el pastel que tenia la chica en las manos estaba completamente destruido.
-¡No, nada de que no me vas a decir nada! ¡Vos me decís porque me decís! –gritó zamarreando a su técnico.
-¡Suéltame, Liz! ¿No ves el desastre que está haciendo Patty?
-¡No me importa!
•••
La Luna ya había salido, y con su terrorífica sonrisa, iluminaba la oscuridad de la noche. Ayumi se encontraba admirando el cielo nocturno, arrimada a su ventana. Ya era tarde en la noche, por lo que debería ir a descansar, pero no quería.
Esa noche llovería, y posiblemente mañana también estaría lloviendo todo el día. Podía oler la humedad del aire, lo que caracterizaba esas noches de lluvia.
Respiro hondo, purificando el aire de sus pulmones.
En ese momento, su teléfono celular comenzó a sonar. Frunció el ceño. ¿Quién la llamaría a estas horas? Tomo el teléfono en sus manos y vio el número de quien llamaba.
Anónimo.
-¿Hola? –preguntó, luego de atender. Soltó un largo suspiro al reconocer la voz de la persona que la llamaba-… Sí, soy yo… –su expresión cambio de pronto-. ¿Qué paso con ella?... No, algo como eso… ¿No me estarás jugando una broma, verdad, madre?... Pero…
Dejo caer el teléfono al suelo.
Sus ojos demostraban temor, confusión y desesperación.
Se tapo la boca con ambas manos, mientras la voz seguía saliendo por el altavoz.
Algo como eso no podía ser posible.
-Saotome…
Y, como había pensado antes, la lluvia comenzó a caer sobre Death City.
Fin chapter 3.
Notas de la autora:
Si no hay Review, no hay capitulo, así de simple.
