Os debo una gran disculpa por no subir antes. Primero esperé una semana sin subir el siguiente a ver si querían participar. Nada, bueno, da igual, ya tengo el final completamente planeado. Pero después de ese tiempo llegó el momento de empezar con el enterramiento de mi abuelo y más cosas más y me lié. El reencuentro final será en el próximo capítulo, el último y que también cuenta como epílogo.

-Contraseña para activar el extracto de energía necesario para la misión.

Zim miró la nave ya desde el suelo del planeta color violeta en el que tenía que estar y aguantar, y apretó varios botones haciendo que un rayo de luz se conectara a su nave.

-Contraseña correcta, activando extracción de energía.

-Rescatar parte de la energía de un 20 por cierto. Almacenarla en el depósito de emergencia.

-Introduzca contraseña.

Volvió a pulsar la contraseña de 3 letras que se sabía de memoria y que sabía que nadie allí podría adivinar, un nombre que nadie allí conocía: Dib.

Pensando en él colocó un tornillo en una pequeña ranura del suelo, que hizo que se abriera un agujero de su tamaño. Retiró el tornillo y se introdujo en el agujero asegurándose de que la nave lo tapaba, podían haber cámaras, no estaba demasiado seguro y era mejor no arriesgarse ahora.

El agujero sólo tenía apenas espacio para su cuerpo y un pequeño portátil junto a una esfera pequeña que emitía luz incansablemente, puesto que se conectaba directamente con el centro de la energía del planeta, que era lo que los Más Altos querían. Habían destruido todo su mundo por una estúpida cosa que daba energía, pero si lo pensaba, hacía unos meses, si se lo hubiesen pedido habría hecho volar más de 1.000 planetas por ellos.

Y volvió a asaltarle la culpa mientras pensaba en la video-llamada que acababa de tener con Dib.

Se acordaba de estar en la nave preparándolo todo para poder verle de nuevo antes de no verlo más puede que en una semana o puede que hasta que volviera a la Tierra. Porque pensaba volver. Sí o sí. Cuando lo tuvo todo listo conectó su micrófono con su computadora y preguntó si todo estaba listo. Ella afirmó y afirmó que Dib estaba de los nervios de poder hablar con él de nuevo. Sonrió ante ese hecho.

-Conéctame con Dib, computadora.

-Conectando, espere unos segundos.

Miró un segundo por el gran cristal de enfrente viendo que le quedaban 2 horas casi para llegar.

-¡Zim!

Sorprendido, miró a la pantalla que acababa de aparecer enfrente suyo y vio a Dib, que parecía que había estado llorando antes, eso hizo que le doliera el alma (¿hay corazón?…, por si las moscas…).

-Dib…

-Zim –y nuevas lágrimas se formaron en sus ojos, a lo que el alíen suspiró.

-Dame un año.

Al notar la sorpresa del humano, sonrió levemente. Su rostro seguía siendo adorable cuando se sorprendía, y eso que ya era todo un hombre.

-Dame un año como fecha límite, si no me comunico contigo en ese tiempo o no he vuelto… Dame por muerto.

-¿Q-qué…?

Él lo único que quería es que rehiciera su vida si llegaba a morir. Y se esperó para un berrinche, para escucharle llorar de nuevo, se esperó para todo, menos para lo que iba a pasar realmente.

-¿¡Eres idiota o qué, Zim!? ¡Te esperaré hasta mi muerte y si no quieres que lo haga más tendrás que matarme!

Su rostro manchado de lágrimas y con una cara de rabia desencadenó varios recuerdos en el alíen. Principalmente cuando aún después de haberse hecho pareja seguían peleándose como dos animales salvajes y Zim le decía algo como "Podría abandonarte" o algo parecido y el humano se ponía a gritarle cosas tipo "Atrévete. Te traeré de vuelta" y su rabia se mezclaba con sus lágrimas. Al final de esos momentos, cuando los dos acababan llenos de heridas y cansados al punto de desmayarse, Zim siempre le limpiaba las lágrimas y le decía que nunca lo abandonaría, besando después todas sus heridas. Recordaba como Dib se pegaba a él y le suplicaba que no lo soltara más, como un niño pequeño. Aunque antes se reía un poco de ello, ahora desearía estar él en sus brazos, sintiéndose seguro, protegido…

Le sonrió levemente y asintió tranquilo mirando que el otro intentaba secarse las lágrimas con su gabardina.

-Perdóname, fue una tontería pedirte algo que ni yo haría si tú me lo pidieras.

Dib se sonrojó y asintió todavía sintiendo una gran tristeza en su interior, cosa que el otro notó al instante.

-Dib, ¿puedo preguntarte una cosa?

-Claro.

-Cuando Zim se dio cuenta de que no podría verte en varios meses… primero pensé que eso haría que lo que siento por ti se esfumara. Pero no ha sido así, al contrario, cuando te vi allí de pie esperando alguna señal de la nave todos mis sentimientos volvieron. Y en lo que he estado aquí, he sobrevivido por ti aún sabiendo que quizás Zim no volvería a verte. ¿Por qué ocurrió eso?

Dib recordó las palabras que le había dicho Zim al empezar su relación: "Todo esto es nuevo para mí. A los Irken nunca nos dijeron que podíamos sentir algo así por algo o alguien". Por lo que había muchísimas cosas del amor que todavía Zim desconocía. Y eso de varias formas le parecía increíblemente tierno.

-Te lo dije una vez, el amor no se detiene y si lo intentas se vuelve más fuerte. A mí me pasa lo mismo. Cada vez me enamoro más de ti.

Zim sintió su cara arder al ver que la última frase la había dicho feliz y como si fuese lo más natural del mundo.

-¿Y no hay… explicación lógica?

-Bueno, creo que es porque al estar ahí, cuando pensabas en mí y a la vez intentabas sobrevivir, supongo que intentabas no pensar en mí. Pero no sé si sabes que cuando intentas no pensar en una persona o en alguna cosa piensas más en ella… En mí caso no podía olvidar todos nuestros momentos juntos y al recordarte y recordarte era como más me enamoraba. Porque recordaba las razones por las cuales me enamoré de ti.

-Vaya, tuviste razón en todo lo que dijiste. A mí me pasó lo mismo que a ti…

Y reinó un silencio pensativo, en el que cada uno recordó sin quererlo esos momentos de los que acababan de hablar.

-Amo Zim, debe aterrizar ya. El combustible no dará para mucho más.

Los dos se miraron, algo desorientados, pero Zim reaccionó al instante.

-Intentaré comunicarme de nuevo en lo que para ti serán unos 3 meses. Si no lo hago da igual. Espero salir de este planeta más o menos en un mes, lo que será un año más para ti. ¿Me esperaras?

-Por supuesto. Hasta mi muerte –y le mandó un saludo militar, que el alienígena imitó con una sonrisa amarga antes de que la video-llamada se cortara.

Y volvió al momento actual, sintiendo que había llegado justo a tiempo, porque ya empezaban a oírse bombas, seguramente en un radio de 100 metros.

-Volveré a tu lado.

Juró y recordó la última vez que se había comunicado con sus altos, unas 2 semanas después de su llegada, que habrían sido unos 9 meses para Dib. Se habían conectado con él y con un botón frente a él empezaron a activar las bombas subterráneas. Claramente él no esperó que más tarde lo dejaran expuesto a esas bombas. Primero le contaron la verdad sobre ese planeta y cuando Zim, confundido, preguntó por qué le habían mentido, ellos le soltaron todo sobre su misión falsa en la Tierra y sobre su pasado. Cayó destrozado y cuando no se lo esperaba, lo arrojaron de la nave con otro botón dejándolo solo con las múltiples bombas que no paraban de explotar. Después se desconectaron y Zim supuso que lo creyeron muerto. Pero de vez en cuando habían extrañas notas en el ordenador de la nave que ponían cosas como "Sabemos que estás vivo" Y entonces las bombas se volvían más frecuentes por un tiempo, por lo que Zim sabía que un quesea, durante un tiempo, lo observaban a ver si seguía vivo, por eso tenía que hacer parecer que moría. Si no, no habría escapatoria. Y también tenía que hacer parecer que la nave se destruía con él. Era la única manera.

Ok, es bastante corto, pero es que el final ya será el próximo capítulo, que contará como epílogo. Espero que les haya gustado el fic, intentaré subir el último capítulo en menos de una semana.

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