Tercera viñeta. A cortar con tanta dulzura.
Gracias por los reviews recibidos. Ahora que sé cómo hacer para poder contestarlos (Internet se comporta de modo mas gentil) recibirán mis respuestas. Ya saben, acepto críticas, sugerencias, lo que gusten :)
Hoy: el tema es "My Girl" de The Temptations. Si lo escuchan, quizás crean que estoy loca, porque la canción y la viñeta son como el agua y el aceite :D pero en fin.
Sin más preámbulos, el chap.
Enjoy!
Elianela
Yo no te estaba persiguiendo, Hermione. Sólo quería hacerte conocedora de mis sentimientos.
Lo que digas, cariño. ¿Recuerdas cuando intentaste besarme?
Él cree que está loca.
Mejor dicho, sabe que está loca.
Porque de otra forma no se explica cómo es que le ha dado una bofetada digna de Lucius Malfoy cuando la besó. Ninguna mujer, a lo largo de su historial de conquistas, se ha resistido a besarlo y mucho menos a lo que precede a los besos. Nadie.
Pero claro, Hermione Granger tenía que ser la excepción.
Y él, francamente, está cansado. Harto de sus desplantes, de su ignorancia, de arrastrarse como un gusano miserable rogando por migajas de su amor. Puede que se haya desprendido de sus creencias y sus argumentos acerca de los de su clase, puede que haya renegado de seguir con la tradición familiar y el mandato paterno. A decir verdad, muchos cambios se han producido en su vida.
No obstante, todavía conserva un poco de dignidad y orgullo. Mezclados con algo de vanidad y arrogancia.
Y se jura y perjura a sí mismo que jamás volverá a buscarla. No más regalos, ni esperarla a la salida de clases ni acecharla cual león muerto de hambre. Basta. Se acabó. Caput. El fin.
Sabe de sobra que no va a dejar de sentir lo que siente de un día para el otro, como también sabe perfectamente que se prometió a sí mismo hacer que lo amara. Los Malfoy nunca se rinden, ¿no es cierto?
Pues bien, ha llegado el momento de rendirse. Ningún Malfoy que se precie permite que lo humillen de tal forma, ni tampoco llora por los rincones por el amor de una damisela. Los Malfoy mantienen la cabeza erguida y el corazón frío. ¡Qué blandengues ni que nada!
Además, Hermione no es ninguna damisela. Ese golpazo se pareció bastante al de una garra de dragón. O al zarpazo de una leona.
La contempla fijamente. El fuego en sus ojos lo encandila.
No más, Draco. Ya. A partir de ahora será ella la que te busque. Tú eres la presa, no el predador. Verás como dentro de un tiempo comenzará a sentir tu ausencia y se preguntará si realmente debió abofetearte y dejarte la cara roja como puré de tomate. Sí, lo hará.
Él, por lo pronto, va a alejarse y empleará la misma táctica que ella. Indiferencia pura. Ni siquiera una miradita de reojo. Todo será como antes, cuando la odiaba.
Este sucedáneo de amante despechado en lo que se ha convertido dejará de existir a partir de este momento. El Draco Malfoy seductor y egocéntrico que no deja títere con cabeza está de vuelta. Cuidado, chicas de Hogwarts.
Se regodea internamente al pensar en lo celosa que se pondrá cuando vea que ha vuelto a las andanzas. ¿Qué pensaba, que lo tenía bien agarradito? ¡Claro que no! Que su desprecio a los sangre sucia y su afecto por ella hayan disminuido y aumentado respectivamente, no quiere decir que todos sus instintos casanovas se supriman de manera automática.
Adiós a las noches de insomnio. Ya no pensaría más en ella antes de dormir.
Adiós a la huelga de hambre. Ahora hay que mantenerse en forma, que ese cuerpo atlético no se obtiene sólo de respirar. No, señor.
Adiós a las amenazas a los muchachos en los baños. El que se siente con ganas de mirarla, que lo haga. Total, a él no va a interesarle en absoluto. El Malfoy caballeroso y protector ha sido enterrado diez metros bajo tierra.
Hola, vida social.
Hola, una chica diferente cada día de la semana.
¡Viva la vida! Volverá a ser el mismo de antes, salvo por una pequeña excepción. A decir verdad, dos.
La primera, sus sentimientos. La ama, no es tan estúpido como para mentirse a sí mismo y decirse que ya la ha olvidado. Todavía la ama, pero no tardará en olvidarla.
Ignora esa vocecilla molesta que le dice que tal vez, sólo tal vez, no sea tan fácil deshacerse de su recuerdo. Se equivoca. Él no conoce dificultad alguna. La palabra "imposible" no se encuentra en su diccionario
La vocecita vuelve al ataque y Draco no se lo ve venir. Tiene un argumento sólido, difícil de rebatir.
Si es Mr "No conozco imposibles", ¿por qué se dio por vencido con Hermione?
Buena pregunta. Lo medita durante más o menos una fracción de centésima de segundo, mientras observa impune cómo la chica se aleja caminando, dándole la espalda a él, a su amor… sin decir ni una palabra.
La rabia lo inunda, y de repente la respuesta acude a su mente con un embate violento. Todo se vuelve color rojo sangre.
No es justo. Su vida dio un giro radical y a ella no se le movió un solo pelo de los millones que tiene en esa cabeza retorcida como pescuezo de gallina. Él cambió, realizó sacrificios impropios de su naturaleza, les mintió a sus amigos, la persiguió, la trató mejor de lo que ningún hombre la había tratado nunca. ¿Para qué?
Para nada. Ella siguió con su vida muy campante, con las babas colgando por el imbécil de Weasley. Y Malfoy, el tonto de Malfoy, queda tirado allí sin compasión alguna. Ignorado y abofeteado.
Es más que obvio que su odio no iba a desvanecerse en un abrir y cerrar de ojos; después de todo, él tardó seis meses en superar por completo sus prejuicios. Pero vamos, ¿ella no sintió nada? ¿Ni un pelín de cariño? ¿No le temblaron las piernas ni se le cayeron las medias al verlo a su lado, dispuesto a renunciar a todo y a enfrentarse a todos con tal de ser feliz a su lado?
Parece que no.
El despecho actúa como un bálsamo ponzoñoso en los corazones heridos: susurra al oído lo que uno quiere oír y justifica cualquier acto insensato que cometamos en su nombre. Mal procede aquel que se deja llevar por sus múltiples trampas.
Por eso todo lo que Draco hizo está perfecto, y Hermione está equivocada. Por eso Draco va a hacer borrón y cuenta nueva y olvidará todas las estupideces que cometió en este último tiempo por tratar de llamar su atención y hacer que caiga rendida a sus pies. Por esa razón, la calidez y el brío de su pecho se apagarán para siempre. La rabia y la venganza se encargarán de eso.
Amor, se dice a sí mismo al dirigirse hacia las mazmorras. Traicionero, invento de retrasados mentales. El amor es para los tontos.
Pobre de él. Desconoce que la rabia es como un pájaro silvestre. Tratas de domesticarlo, de encerrarlo en una jaula para que se quede contigo, pero es inútil. El pájaro, en el momento menos pensado, despliega sus alas y se va.
Tarde o temprano, va a averiguarlo.
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Ella cree que está loco.
¿Cómo se atreve a besarla? Su acto final de desfachatez ha sido el juntar sus labios con los suyos, de manera posesiva y poco gentil. Muy bruto para ser su primer beso. Un animal. Increíble que esas chiquillas de Ravenclaw afirmen que es el que mejor lo hace.
Bueno, Hermione. Tampoco seas tan hipócrita. Admítelo, te ha gustado un poco.
No, no lo admite ahora que lo está mirando a los ojos y siente que la está quemando íntegra. Ni lo admitirá. Nunca.
Con razón lo de la bofetada. No se le ocurrió otra forma de… ponerlo en su lugar, por llamarlo de alguna manera. Todavía sigue sorprendida por su avance hacia ella, como si estuviera a punto de comérsela o algo parecido.
Estúpido Malfoy. Luego de todo el martirio al que la ha sometido en estos dos meses, soportando su continua persecución, le sale con esto. Se materializa de la nada en el medio del corredor e intenta besarla, con resultados exitosos. Los labios le arden. Mucho. Cree erróneamente que es por el veneno que destilan los de Malfoy.
Hermione es muy inteligente y hábil con respecto a los desvaríos amorosos de sus amigos y cómo manejarlos. Sin embargo, en lo que concierne a los suyos hay que decirlo; es una ilusa.
Mmm. Se siente rara. Como si le hubieran lanzado un caldero de felicidad encima. Todo su cuerpo se ve invadido por un cosquilleo sumamente agradable, y sin que lo sepa el rubor inunda sus mejillas. Percibe su entorno de una manera diferente, especial. Pareciera como si se encontrara dentro de una burbuja, repeliendo cualquier clase de sentimiento o sensación que no sean el cosquilleo y el ritmo casi musical al que late su corazón.
Respira profundamente. Una, dos, tres veces. Le cuesta hacerlo debido a la enorme opresión presente en sus pulmones.
Presa de un acto reflejo claramente involuntario, da media vuelta y comienza a caminar. Lo deja al muchacho plantado en su sitio, petrificado igual que si hubiera visto un basilisco a través de un espejo. No se atreve a prestarle atención a la expresión de su rostro, porque si lo hace, sabe que lo que encontrará podría llegar a quitarle el sueño durante un par de semanas. Como mínimo dos.
Lamentable, susurra para sus adentros. Es lamentable que se haya acostumbrado a la presencia de Malfoy en su vida. Ya forman parte de su rutina diaria las flores y la escolta a la salida de sus clases. Ya no le resulta raro encontrar misivas con su letra dirigidas única y exclusivamente a ella.
¿Cómo será todo ahora después del "gran golpe"? ¿Seguirá todo como antes? Lo duda mucho. Aunque en su fuero interno, le gustaría que así sea.
Se aferró demasiado a esta fábula del admirador secreto. Lo sabe. Malfoy sirvió como tabla de salvación para sobreponerse al amorío de Ron, y bien que lo estuvo utilizando durante largo tiempo. Hasta podría decirse que se transformó en dependiente de él. Pero ahora será diferente. Y todo es por su culpa.
Lo que vio en los ojos de Malfoy era amor. Amor con una pizca de rabia, o tal vez enfado. Comprendió, al fin y al cabo, que él la amaba. A su manera, pero la amaba.
Ella no le había dado ninguna esperanza, en absoluto. Al contrario. Había hecho hasta lo imposible por dejarle claro que lo odiaba y que eso no iba a cambiar en un parpadeo. Por más regalitos que le hiciese.
Y ahora, dentro de su burbuja, es cuando comienza lentamente a recapacitar. Tal como si recuperara una extremidad que se ha quedado dormida. El corazón abandona su tenue latir y aumenta su velocidad hasta alcanzar la de un tren bala.
Sus pies le dicen que vuelva y le pida perdón.
Su estómago se bambolea por las cientos de mariposas que revolotean en forma de torbellino, todas del tamaño de la palma de la mano.
Su pecho amenaza con quebrársele si sigue manteniendo ese ritmo cardíaco demencial.
Por último, su mente analiza y procesa a toda velocidad imágenes y sonidos. Recuerdos que le serán imposibles de borrar.
Sigue recapacitando. Quizás, sólo quizás, haya obrado mal al partirle la cara a Malfoy. Ahora que lo piensa mejor, al mismo tiempo que regresa a la carrera a la escena del crimen, tal vez debería haber dejado que la besara. Tendría que haberlo dejado hablar. Darle la oportunidad de defenderse, ¿no?
Se ha mostrado muy dura con él. Corazón de piedra, tendrían que llamarla.
Hermione, él no es ningún santo. ¿O ya te olvidaste de todos los años en los que te maltrató?
No, Hermione no olvida. Como tampoco olvida que él estuvo allí para secar sus lágrimas. Para arrancarle una sonrisa en los momentos más difíciles. No de manera implícita, sino por medio de cada uno de sus presentes que llevaban su marca personal impresa a fuego.
Siempre estuvo a su lado, acompañándola.
Pero ella ha sido muy tonta para darse cuenta. Ha cubierto sus ojos frente a la verdad.
Llega al lugar donde se supone dejó a Malfoy apenas minutos atrás, y la venda que obstruye el camino a la verdad finalmente cae.
Él no está. Se ha ido. Y Hermione ha cometido un error muy grande.
Cree que ya es demasiado tarde para remediarlo. Pobre de ella.
Desconoce que cuando dos personas se aman de verdad, no hay obstáculo que pueda separarlos.
Lo recuerdo perfectamente.
Bueno, espero que les haya gustado. Se aceptan críticas, sugerencias y hasta pueden proponer canciones que les gusten, que yo veré como ir poniéndolas a medida que transcurran las viñetas :)
Si te gustó, dejame un review. Si no, también :D
Gracias por leer!
Elianela
