Querido Hugo,

¡felicidades por ser un Gryffindor! Nos alegra de que te estés divirtiendo.

Tu madre te recuerda que no dejes los estudios atrás, y tu tío George que te dediques a las bromas, que si no encuentras trabajo, él te contrata para Sortilegios Weasley.

No hace falta que te diga que se ha ganado un mocomurciélago de tu tía Ginny, y ataque de pájaros asesinos, cortesía de tu madre.

Si tienes alguna duda, habla con tu hermana.

Besos,

papá y mamá

Hugo leyó la carta que su padre le había mandado, sintiéndose mal. No le gustaba eso de mentir a su padre, aunque tampoco quería recibir un vociferador.

Era el día siguiente del episodio de la lechucería, y Hugo acababa de recibir una carta de sus padres por su "entrada" a Gryffindor. Aunque no era el único que había recibido correo. Su hermana Rose también había recibido una carta, y mientras la leía iba frunciendo el ceño. Hugo se levantó, y se dispuso a ir a la clase de Pociones, cuando Rose lo interceptó.

-Hugo, tenemos que hablar -le dijo la pelirroja, seria.

-Luego, Rose -dijo Hugo-. Tengo Pociones ahora y por mucho que la profesora sea la jefa de Slytherin, no creo que le haga gracia que llegué tarde.

Rose le miró fijamente, antes de asentir.

-Después de clase, frente al lago -dijo Rose, y Hugo asintió. La vio marcharse junto a Albus y Malfoy, y susurrarle algo a Albus en oído. Este le miró directamente a los ojos. Hugo de pronto se encontró pensando en la carta de ayer. Vio a Albus fruncir el ceño, antes de ir tras los pasos de Rose y Malfoy.


-Cuando mi padre dijo que Historia de la Magia era para dormirse, pensé que estaba bromeando.

La última clase que habían tenido había sido Historia de la Magia, que seguía impartiendola el viejo Binns, que en todos esos años, no había mejorado nada. Lily, soñolienta, asintió a su lado.

-Nos vemos luego, Hugo -dijo Lily, antes de dirigirse con un grupo de amigas. Hugo a veces envidiaba la facilidad de su prima para hacer amigos.

Suspirando se abrió paso entre la marea de Slytherins, Gryffindors, Ravenclaws y Hufflepuff que habían. Al finalizar la guerra, el Consejo Escolar había decidido que todas las casas hicieran juntas las clases, así que tras varias reformas, ahora habían clases de cerca de cuarenta alumnos, pero gracias a la magia, eso apenas se nota.

Cuando llegó al lago, vio que Rose le esperaba con una expresión seria en la cara y con los brazos cruzados. El Slytherin tuvo, durante unos instantes, una fugaz visión de su madre en la misma postura cuando iba a regañar.

-¿Qué es eso de qué eres Gryffindor? -preguntó Rose, ni bien su hermano estuvo a su lado.

-¿Qué? ¿Cómo? -dijo Hugo, confuso-. ¿Cómo lo sabes?

-Albus me lo dijo -respondió la pelirroja.

-¿Y cómo narices lo sabes Albus? -preguntó el pelirrojo.

-Es legeremantico de nacimiento, y este verano, el tío Harry le ha dado un par de clases -explicó Rose-. Pero quitando eso, ¿por qué les has dicho a nuestros padres que eres Gryffindor?

-Tenía miedo -respondió Hugo.

-¿Miedo?

-Ya sabes como se puso papá cuando sé enteró de que eras amiga de Malfoy. Te prohibió verlo -respondió Hugo.

-Pero al final lo aceptó -dijo Rose.

-Lo acepto, porque tu amenazaste con irte de casa y irte a vivir con el tío Harry y la tía Ginny. Así que al final, papá te permitió ser su amiga -replicó Hugo-. Además, ya oíste a papá la última noche. Si no me ponían en Gryffindor, me desheredaba.

-¿Y no sospechara cuando vea tus túnicas, cuando venga a ver un partido de quidditch y te vea jugando en el equipo de Slytherin? ¿No has pensado en eso?

Hugo se quedó en silenció. La verdad es que esas posibilidades no se le habían ocurrido. Rose suspiró.

-Hugo, papá y mamá se van a enterar igualmente, y estoy segura de que prefieren que tu se lo digas.

-Te prometo que antes de Navidades, papá y mamá sabrán que soy un Slytherin -susurró Hugo.

-¿Lo prometes?

-Lo prometo. Promesa de Weasley -dijo Hugo, antes de darse la vuelta y emprender la marcha hacía su sala común.


Hola gente,

antes de todo, deciros que todo el mundo de Harry Potter me pertenece...

Hugo: Sí, ya. Claro que sí. Di a quien pertenece de verdad o llamó a mi padre para que te arreste.

Yo: Vale, vale. Que humor tenéis las serpientes. Todo esto es de la gran J. , yo sólo juego con ellos.

Espero que disfrutéis leyendo.

Se despide,

Grytherin18