Capítulo III
La extraña marca
Al entrar a la casa, la castaña se quedó boquiabierta. Su casa podría decirse que es grande, pero ésta lo es más. En el living hay sofás marrones alrededor de una mesa de centro, hay un mueble con adornos y en la que se pueden apreciar algunos libros "¡libros!, ¡qué emoción!", pensó a punto de llorar al notar que al menos en eso, ambos mundos se asemejaban; en una de las paredes había una foto enmarcada en la que aparecían Gaara, Kankuro y una chica rubia con cuatro coletas "Gaara, se ve muy guapo" pensó sonrojada mientras observaba detenidamente la fotografía que parecía ser reciente y en la que Gaara estaba vestido con una túnica azul.
—Kankuro— llamó la castaña con la intención de preguntar sobre la chica que aparecía en la foto — ¿Quién es ella…?
—Kankuro, por fin llegaste— se escuchó una voz femenina desde la cocina—. Llegué antes de la misión y aproveché de hacer la cena…
— ¡Temari!, te quiero presentar a alguien.
— ¿Qué pasa?—dijo la chica de la fotografía saliendo de la cocina. — ¿Quién eres tú?—preguntó mirando a la castaña un poco desconfiada.
—Mi nombre es…— pero antes de terminar la frase fue interrumpida por…
— Es la chica que encontramos desmayada en el desierto— dijo Gaara apareciendo detrás de la castaña, la cual se quedó helada del susto—. Kankuro ofreció que se quedara aquí en la casa.
— ¡¿Co…como hicis…hiciste eso, casi me matas de un susto!, ¿quieres que me de un infarto?— reclamó molesta mientras trataba de relajarse, además la cercanía del pelirrojo hacia que sus mejillas se tornaran rojas y eso la molestaba más "¿Qué te pasa Daniela?, tú no eres así". Gaara por su parte la miraba calmado, expresión que enfureció a Dani.
Temari notó la expresión de los dos y prefirió cambiar de tema — un placer conocerte, mi nombre es Sabaku no Temari— dijo amistosamente.
— Daniela Rozen Sepúlveda, pero dime Dani…— dijo esbozando una sonrisa, aquella rubia le había agradado "Temari y Kankuro son simpáticos, ¿Gaara será adoptado?" pensaba mientras miraba de reojo a Gaara
—Un gusto en conocerte, Dani —contestó la rubia luego de pensarlo por un momento. —Vamos a comer, la cena está servida
Pasaron al comedor y las ilusiones de Dani de comer de forma normal se fueron al piso igual que su apetito. La cena parecía ser comida tradicional japonesa, hizo una mueca de fastidio, no quería comer, pero tampoco deseaba causar una mala impresión, así que la única opción es resignarse a comer por primera vez y luego dependiendo del sabor tener que ir a vomitarlo. Por petición de Kankuro se sentó al lado de él y al frente de Temari, Gaara se ubicó entre sus hermanos.
"Bien que lo aproveche" pensó buscando un tenedor pero lo único que encontró fueron los tradicionales palillos "genial, palillos, y yo que nunca quise ir a un restorán japonés" pensaba ya cansada de su mala suerte, ahora tendría que preguntarle a Kankuro como se utilizan, cosa que la avergonzaba un poco porque no estaba acostumbrada a pedir ayuda
—Kankuro…—dijo bajito para que solamente él la escuchara, —Kankuro, préstame atención
— ¿Qué pasa?—preguntó también en tono bajo.
—Necesito que me enseñes como usarlos— respondió rápidamente señalando los palillos.
— ¿Cómo que no sabes cómo usarlos?—cuestionó Kankuro sorprendido, llamando la atención de sus hermanos.
— ¿Qué ocurre?— inquirió Temari.
—…No sé…como usarlos, porque…en mi país no se usan—explicó avergonzada—y le estaba pidiendo…ayuda a Kankuro…
"Pero como él al parecer es tan disimulado…"
—No te preocupes, yo te enseño—dijo Gaara amablemente sentándose al lado de la castaña, lo que provocó que Kankuro mirara a su ototo más que confundido.
—No, no es necesario—dijo ella ahora sí abochornada.
—Debes poner este dedo aquí y este aquí— el muchacho al parecer hizo caso omiso a lo dicho por la chica y le indicó como debía tomarlos.
—Gra…gracias—dijo en un leve susurro y avergonzada. Temari al notar la expresión de la castaña esbozó una sonrisa.
El resto de la cena pasó sin problemas. Para ser su primera vez, Dani manipulaba bien los palillos, y en caso de cualquier eventualidad, Gaara prefirió sentarse al lado de la castaña.
—Gracias por la comida, estaba deliciosa— dijo Dani cuando al fin terminó de cenar y sin mentir, ya que realmente la comida estaba muy buena.
—Qué bueno que te haya gustado—dijo Temari, ya que había notado que en un principio la castaña se había mostrado algo reacia en probar la comida.
—Permiso, si me necesitan estaré en mi habitación— avisó Gaara parándose de la mesa y encaminándose hacia las escaleras.
—Yo estaré leyendo—dijo Kankuro rápidamente al ver toda la loza sucia que había quedado y sin estar dispuesto a lavarla.
—Gracias por ayudarme a lavar la loza—dijo Temari maldiciendo ligeramente al holgazán de Kankuro y al poco solidario Gaara.
— ¿Te ayudo?
Temari suspiró tocándose el puente de la nariz.
—No te preocupes, tú debes descansar. Sígueme te enseñaré tu cuarto—dijo saliendo del comedor seguida de la castaña.
La condujo por la casa llegando finalmente a una puerta café. La abrió dejando ver una espaciosa habitación de un rosado pálido. En el centro hanía una cama café claro con un cubrecama rosado, la mesa de noche era del mismo color de la cama y sobre esta había una lámpara. En un costado del cuarto había un pequeño armario, también hay una repisa y un escritorio, la ventana era grande y ofrece una hermosa vista.
—Wow, genial—exclamó con admiración.
—Este era mi antiguo cuarto, espero que te guste.
—Me encanta— dijo ella emocionada.
—Que bueno. Si quieres lo puedes decorar, después de todo, ahora es tu habitación. ¡Ah! y antes que se me olvide, el baño está al final del pasillo. Kankuro y yo tenemos baños personales en nuestros cuartos, pero el tuyo y el de Gaara no tienen, así que tendrán que compartirlo ¿de acuerdo?
—…Eso creo…—"genial, lo que me faltaba"
—Toma. Te lo regalo—dijo entregándole un pijama que había traído de su habitación.
—Gracias.
Después de que Temari abandonara la habitación, la castaña se dejó caer en la cama pesadamente; ya se había cansado de poner buena cara en todo momento.
—Un mundo en el que existen ninjas— dijo cerrando los ojos, para luego volverlos a abrir con el seño fruncido.
"Esta no es mi cama, ¡quiero estar en mi casa! ¡MIERDA!" pensó mientras se ponía boca abajo y sofocaba un grito de desesperación.
Cuando se hubo calmado, se volvió para mirar el techo y suspiró largamente.
"…no saco nada con deprimirme. No creo que ponerme a gritar me haga volver. Supongo que lo mejor será darme un baño…creo que tengo arena en todo mi cuerpo" pensó mientras se paraba y tomaba el pijama que le había obsequiado Temari, para luego ir rumbo al baño.
Dani se desvistió para luego meterse a la ducha. Después de unos momentos depositó una pequeña cantidad de shampoo en su mano para comenzar a masajear su cabello, para luego comenzar a jabonar su cuerpo. Mientras estaba en esa labor, tocó sin querer un colgante.
"Se me había olvidado que lo llevaba, ahora lo siento parte de mi" pensaba mientras tomaba el colgante entre sus manos y lo miraba con nostalgia, en ese momento un recuerdo lejano llegó a su mente.
.
Una niña pequeña de tan solo cuatro años recién cumplidos se despertaba perezosamente. Miró un calendario que se hallaba en la pared, se levanto emocionada y se dirigió al cuarto de sus padres.
— ¡Papá, mamá, despierten! ¡Es mi cumpleaños!— gritó emocionada mientras saltaba sobre la cama.
—Jan, tu hija te está despertando— dijo la mujer castaña que se hallaba sobre su pecho
—Laura, en las mañanas es tu hija, ¿lo recuerdas?—dijo el rubio con flojera y provocando que la pequeña se enojara, la cual comenzó a saltar sobre su padre haciendo que este se despertara de inmediato. —No saltes sobre mí—dijo molesto mientras cerraba sus ojos nuevamente
—Por favor despiértate— rogó la castaña cansada—. Si no lo haces despertaré a mi hermano—dijo apuntando la cuna en la cual estaba su hermano de tan sólo dos meses de vida, a sabiendas que el bebé lloraba mucho si lo despertaban bruscamente.
El joven, abrió un ojo para mirar el rostro decidido de su primogénita. Aún no entendía a quien la niña había salido tan manipuladora, bueno en realidad lo sabía: una intrincada mezcla entre las personalidades de él y su mujer.
—Atrévete a despertarlo—le desafió él con una sonrisa burlona. Debía decir que su mujer y la niña que estaba sobre él en esos momentos, eran las únicas que hacían que saliera a flote su lado inmaduro.
La sonrisa en el rostro de su hija lo hizo preferir no averiguar si es que se atrevía o no. Después de todo, la niña era peor que un terremoto.
—De acuerdo, me despierto— dijo incorporándose bajo la mirada triunfal de la niña y la mirada divertida de la mujer.
Luego sacó una pequeña caja de su mesa de noche
—Feliz cumpleaños mi princesa—dijo con una sonrisa tierna abrazando a su pequeña hija para luego entregarle su regalo. —Toma, ábrelo, Daniela.
Dani lo abrió emocionada bajo la mirada tierna de sus padres. Al ver el interior, se quedó boquiabierta, era un colgante de oro con la figura de un gato con alas, en los ojos del animal estaban incrustados dos diamantes rosados.
—Es precioso, gracias papi, ahora ¿me lo puedes poner?—cuestionó contenta tomando su cabello.
—Por supuesto— contestó el rubio poniéndoselo—. Listo, ahora debes prometerme que jamás te lo sacaras.
— ¿Y eso porque?—inquirió confundida haciendo un mohín.
—Eso es un secreto, pero debes prometérmelo.
—De acuerdo, te lo prometo—dijo con una sonrisa.
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"Han pasado nueve años y jamás me lo he sacado, quizás esto junto a las fotografías que tengo en el notebook serán los únicos recuerdos que tengan de mis padres" pensaba mientras sentía un nudo en la garganta.
Tenía ganas de llorar, realmente lo necesitaba, pero no sacaba nada con hacerlo, eso no la llevaría de vuelta.
"Debo hallar una forma de volver y debe ser rápido" pensó mientras enjuagaba su cabello.
El contacto que había entre las gotas y su cuerpo ayudó a que se olvidara de todo y tratara de relajarse…aunque eso no evitó que las gotas de la ducha se mezclaran con las lágrimas de sus ojos.
Después de alrededor de veinte minutos y que terminara de desahogarse, decidió que ya era suficiente. Salió de la ducha envuelta en una toalla, se miró al espejo y comenzó a desenredar su cabello.
Cuando terminó, soltó su toalla quedando desnuda, volteó a la repisa para buscar su pijama y en ese momento vio de reojo su espalda y algo que no debería estar ahí la dejó helada.
—¡AH!—gritó asustada al ver que en el coxis tenía tatuado lo que parecía ser un gato con largas alas de ángel. — ¡¿Qué es esta weá?—debido a la impresión y el susto, no pudo evitar que se le saliera un chilenismo.
—Dani… ¿Qué sucede?—escuchó la voz de Temari desde la puerta.
—Temari, entra por favor—dijo mientras se cubría con la toalla y sacaba el seguro.
La rubia entró inmediatamente. Dani pudo notar Kankuro y Gaara la miraban confundidos. Cuando la puerta ya estaba cerrada, le mostró el tatuaje a Temari.
—Yo no tenía esto—dijo entre confundida y asustada.
—Qué extraño… ¿estás segura que no te lo tatuaste en tu mundo?
—Ni loca, si mi papá me viera algo así sería capaz de comenzar la tercera guerra mundial-en sentido figurado por su puesto. Además todavía no me da el ataque de rebeldía… y si fuera así preferiría ponerme un piercing— dijo rápidamente y un poco exaltada. Ya cuando estuvo más calmada recordó algo que pasó por alto — ¿y tú como sabes que soy de otro mundo?, yo no te lo he dicho.
—Gaara me explicó un poco acerca de ti—contestó despreocupadamente.
"Como no se me ocurrió antes"
— Tapate, llamaré a Gaara—dijo, pero al ver la expresión de la castaña corrigió—, obviamente ponte el pijama.
"¡QUE!, ¿a Gaara?, sólo a mi me pasan estas cosas" pensó un poco cansada de su mala suerte ¿es que hoy era el día de jodan a Daniela?
—…De acuerdo, voltea.
"Por lo menos tendré el pijama"
Cuando la castaña estuvo lista, Temari llamó a Gaara. Este entró con la mirada fija en Dani y sin ninguna expresión en el rostro.
— ¿Qué sucede?—cuestionó sin quitar la mirada de la castaña, esta al oírlo se levantó la parte superior del pijama y le mostró la parte baja de su espalda.
—Dice que antes de llegar no lo tenía.
—Qué extraño—dijo Gaara acercándose a Dani y agachándose para poder apreciar mejor la extraña obra de arte.
"Nunca había oído hablar de que apareciese un tatuaje de la nada" pensó mientras comenzaba a acercar lentamente su mano hacia la espalda de la castaña "tengo que hacerlo, no creo que sea tan difícil" pensó.
Por primera vez se sentía nervioso frente a una chica, aunque en realidad no conocía a muchas chicas, así que podría decirse que esta era una experiencia nueva. Comenzó a sentir un calor en sus mejillas. Finalmente tocó el tatuaje y sintió una vibración, como una pequeña corriente eléctrica
— ¡Ouch!, ¿podrías ser más delicado? En serio la weá duele— dijo molesta ocupando de nuevo el insulto. —Disculpa, la cosa me duele.
—Apenas te toqué, ¿me vas a decir que eso te dolió?—cuestionó incrédulo.
"Que chica tan delicada"
—Sentí como si de pronto el tatuaje me quemara. Fue extraño—respondió tomando su colgante.
Gaara notó que Dani tomaba algo entre sus manos y lo acercaba hacia su pecho.
— ¿Qué es eso?
—Es un colgante que me regaló mi padre cuando cumplí cuatro años—respondió con nostalgia y aferrando más el objeto contra ella.
— ¿Me lo puedes pasar?—cuestionó Gaara cubriendo el tatuaje y parándose.
—No, él me hizo prometer que jamás me lo sacaría y no estoy dispuesta a romper esa promesa, aunque…eso no quita que si te lo pueda mostrar.
Gaara tomó el colgante entre sus manos y lo observó atentamente.
—Es de oro y tiene la forma de un gato, es similar al gato del tatuaje.
— ¿Crees que el colgante tenga algo que ver?—cuestionó Dani con curiosidad.
—No lo sé, tendré que meditarlo— dijo quitando la mirada del colgante.
Al levantar el rostro se dio cuenta que estaba a escasos centímetro de la muchacha, hasta el punto de que sus respiraciones se combinaban.
Dani tardó algunos segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo se alejó de él inmediatamente. Gaara por su parte la miró directamente a los ojos. Cuando la castaña se alejó, éste se dirigió a la puerta.
—Dani, descansa por hoy, mañana te haré algunas preguntas—ordenó serio antes de salir.
La castaña que todavía estaba en shock, asintió levemente sin ni siquiera haber puesto atención a lo anteriormente dicho por el pelirrojo.
—Creo que tendrás que hacerle caso a Gaara—dijo Temari, provocando que la castaña saliera de su estado de estupor. —Buenas noches.
—Sí, que duermas bien.
De pronto, la chica se encontró en su cama sin poder dormir, se daba vueltas tratando de encontrar una posición cómoda, pero ese no era el problema, su preocupación era la causa de que no pudiera pegar pestaña. El hecho de que un gato mutante adorne su espalda no le agradaba en lo absoluto.
Al lado de la cama estaba la mochila, la abrió y comenzó a revisar su contenido, encontró sus cosas-lo que hace que se relaje un poco-, revisó si a su Ipod le quedaba carga y, para alegría suya, comprobó que le quedaba lo mínimo, pero que era suficiente para que pudiera dormir esta noche. Después le preguntaría a Gaara si aquí existían los enchufes, por ahora sólo quería dormir. La suave música que escuchaba provocó que al fin pudiera conciliar el sueño.
¿Merece un review?
