Phantom toma medidas
La ciudad cobraba vida a medida que los rayos del sol calentaban a sus habitantes. Automóviles de múltiples colores, anuncios gigantescos, miles de personas caminando al unísono, miles de corazones. Wagram sintió que se estremecía, el llamado atávico, instintivo. El y el Lancero se encontraban en el balcón de un edificio completamente abandonado, ya que no podían volver al Reino de la Oscuridad, al menos podían buscar el cómodo refugio de los proscriptos.
-¿Acaso no sientes "eso"?-Le preguntó Osric, mientras acomodaba su armadura.
-"Eso".-Replicó Wagram con cierta duda.-Ah, "eso", sí, pero puedo resistirlo.
-Yo no estoy tan seguro de que pueda aguantar tanto, aquí hay muchos humanos, en otros lugares, teníamos que esperar a que aparecían, y eso podía tardar días. Aquí, es estirar la mano y encuentras uno.-Dijo Osric, en su mirada el Bandido Lunar cierto hastío, una tormenta acercándose.-Quién lo hubiera dicho, un Sincorazón salva a un montón de humanos.-Exclamó Osric, intentaba sonar jocoso, Wagram percibió algo de vergüenza en su voz.
-Eso fue una consecuencia accesoria, lo principal es librarnos de Phantom y poder encontrar nuestro propio camino.
-Consecuencia accesoria, eres todo un abogado Wag.-Respondió Osric, ambos se quedaron en silencio, disfrutando de la tranquilidad.
Los edificios hechos a partir de residuos provenientes de otros mundos, eran moneda corriente en el Reino de la Oscuridad, existía uno en particular, que destacaba por sobre todos. Phantom lo utilizaba como su "Quartier Gênêrale", allí se reunía con los demás jefes Sincorazón, convertidos ahora en sus mariscales de campo. Un bonito eufemismo para alcahuete.
La reunión de esa vez era tensa, en especial cuando de improviso una Neosombra apareció desde su charco oscuro.
-Señor, ¿recuerda sus planes de invadir esa ciudad de humanos en particular? La asignada a Iluminador.-Preguntó con timidez.
-Sí. ¿Ocurre algo malo?
-Ya estaba todo listo, un Soldado nos dio vía libre para avanzar, que Iluminador ya se encontraba drenando toda la energía y la ciudad estaba en ascuas. Enviamos una tropa de avanzada, pero no encontramos al pelotón de Iluminador, y la ciudad se encontraba en orden.
-¡Qué!-Tronó Phantom, todos sus secuaces se agacharon, temerosos de semejante fracaso.
-Tuvimos que aplazar la invasión, y todo ocurrió tan rápido que recién ahora se le informa, señor.
-Comprendo. Informe al resto de las tropas que cualquier ataque programado a la Tierra queda cancelado hasta que averigüemos qué demonios ocurrió. Puedes retirarte.- La Neosombra hizo una larga reverencia y volvió a fundirse con el suelo. Phantom se volvió hacia sus mariscales.
-¿Alguna sugerencia? ¡Pedazos de idiotas!
-Que no lo ve, es el portador de la llave-espada y su banda de maleantes, se enteraron de nuestros planes y quiere frustrarlos.-Rugió Parca Pirata, partidario de encontrar el Corazón de la Tierra y devorarlo cuanto antes.- Mis ideas se ven confirmadas y nos urge encontrar la puerta al Corazón de ese mundo.-Todo los demás parecieron estar de acuerdo. Phantom juntó las manos y agachó la cabeza, a pesar de su ausencia de rostro, notaron cierto aire cansado alrededor suyo.
-Necesitamos devorar muchos corazones, necesitamos hacernos más fuertes que nuestros enemigos, más corazones robados, más Purasangres, más Emblemas. El Universo entero estará rodeado por el Emblema de los Sincorazón, no dejaré que ustedes lo arruinen por un incidente aislado que demuestra lo cobardes que son. ¿La única explicación es que podemos pensar es en el portador de la llave-espada? Acaso no tenemos imaginación...
-¿Qué otra explicación admite este incidente?-Preguntó Carcelero.
-Bueno, puede haber sido una traición.
-¡Traición!-Exclamaron todos al mismo tiempo.
-Después de todo, los Sincorazón que enviamos no eran muy poderosos, excepto ese Bandido Lunar y el Lancero. Ellos eran los únicos que podrían vencer al Iluminador. Sí, apenas los vi, noté algo inquietante, no observé los rostros planos y sin brillo que nosotros tenemos, carecían de la inexpresividad que la completa sumisión otorga, incluso creo recordar una chispa de rebeldía. Estoy haciendo digresiones inútiles, ¿verdad? Resolvamos el asunto ahora, tú.-Ordenó, señalando a Carcelero.-Ve con un grupo de Sincorazón fuertes, rastrea al Lancero y al Bandido Lunar, si los encuentras, sabremos que nos traicionaron, liquídalos, sea lo que sea que estén tramando, lo pagarán por ponerse en nuestro camino. ¿Entendido?
-¡Sí, señor, ahora mismo!-Y desapareció en un portal negro-púrpura.
-Los humanos de este mundo viven ignorantes de la lucha que se desarrolla en otros mundos.-Comentó Osric, se encontraban en el distrito este de la ciudad, donde afloraban los comercios grandes y pequeños. Por supuesto, se movían dentro de las sombras largas y filosas del atardecer.
-Y nosotros, vivimos ignorantes de lo que pasa en otros mundos más lejanos que éste, de sólo imaginar cómo son otros mundos...-Dijo Wagram, la luz anaranjada del sol moribundo le daba una extraña sensación de paz. Que duró poco. Estaban contemplando la bahía, cuando a sus espaldas oyeron un estruendo, autos, anuncios, persona, salieron volando por los aires, el suelo tembló. De entre una pila retorcida de metal, salieron tres Martillos furiosos. Sin decir palabra Wagram y Osric acometieron, lograron darles unos buenos golpes, pero sus enemigos recobraron el aliento, rodaron por los pies de ellos, sin perder tiempo, comenzaron a descargar ondas de choque sobre donde estaban parados. Wagram y Osric perdieron el equilibrio, hiriéndose repetidamente con el pavimento. Lo último que vio fue a un Martillo furioso cayendo en picada hacia su rostro, luego, un estallido y todo se tiñó de la negra inconsciencia.
