Hayato se había quedado dormido con ropa y sobre la cama; sin predecirlo tomo un resfriado.
Se quedo botado en el sofá con una frazada suave encima, y la cara completamente colorada. Lo que menos le gustaba de enfermarse era que no podía fumar, ni moverse tranquilamente.
Con el control de la tv hizo zapping, pero no encontrando nada bueno la apago, mirando su mueble con libros; aquello le recordó a cómo anoche se quedo dormido y encima con la ventana abierta. Se había puesto a leer todo lo que había anotado sobre Yamamoto, y eso le hizo volver a llorar.
Pasó una mala noche, y ahora pasaria una pésima semana gracias a su descuido. Maldijo mentalmente a la razón de ello y nuevamente vio su temparatura en el termometro; 41, joder.
Enterró la cara en el sofá y espero morirse solo y de fiebre ahí mismo, no obstante sonó que llamaban al timbre, lo cual lo hizo pegar un saltito, había estado todo callado, y el ruido le asustó.
-¿Qué demonios? -Hizo una de sus típicas muecas de desagrado y se levantó de mala gana con la frazada encima, abriendo la puerta. Antes de que pudiera hablar, se encontró con ciertos ojos chocolate que lo tenían mal hace mucho tiempo. Agradeció el estar enfermo, puesto que ver en el umbral de su puerta a Yamamoto, le hizo sonrojar.- ...¿q-qué haces tú aquí?
El aludido sonrió pero poco le duro al ver el estado de su amigo y compañero.
-Gokudera, no te vez bien.. ¿estás enfermo? -Cuando Yamamoto levanto una mano para posarla en la frente ajena, este dio paso hacia atrás, esquivándo hasta su mirada preocupada; le recordó a la de Dino la noche pasada.
-Te pregunte algo, tarado. Estoy enfermo ¿qué no vez?, lárgate -Gokudera ni tiempo tuvo de quejarse cuando Yamamoto entro y lo subió tomándolo de la cintura, cargándolo en un hombro cuando cerraba la puerta.- Yosh! Sé un plato de sopa que puede hacerte sentir mejor! Receta familiar, no tardaré..
Gokudera se sonrojo hasta las orejas, tapándose la boca con ello. Una cosa era cierta, le agradaba sentir las manos del otro en su espalda y cintura, pero no por eso podía permitir que se tomara esa confianza, si ni siquiera le quería... Fue entonces cuando volvió a la realidad, pataleando y pegandole en la espalda.
-¡Voy a matarte si no me bajas, intento de samurai! ¡¿Me estás escuchando? ¡Cabrón! -Yamamoto lo dejo en el sofa, quejandose de los golpes con una pequeña sonrisa.
-Enfermo y aun con energias, eres muy interesante, haha -Gokudera volvio a enrojecer con eso, desviando la mirada.
-Tsk, no te necesito, ya vete -Se tapo con la frazada hasta la cabeza, ocultando lo que podia evidenciarle, su sonrojo muy fuerte.
-No dejare solo a un amigo, vamos, te haré la sopa -Se va a la cocina, husmeando
-Amigo.. -el medio italiano escondió su cara en sus rodillas, susurrando aquello. Así que esa era su realidad, y debía aceptarla. Pero.. ¿por que le dolía incluso más? Yamamoto era un guardián de Tsuna, ya no había pie atrás, y aunque le evitara, tendría que vivir con su realidad y en contacto con el otro.
Yamamoto no hizo más que traerle la tarea. Como Gokudera se enfermo vino con ese propósito, también por que Tsuna se lo pidió, estando muy ocupado con cuidar a Lambo e I-pin. Así pues, le dejo la tarea, y la sopa, sonriendole antes de salir con la excusa de "tengo que ir a entrenar", pero Gokudera sabia que a esta hora como no había nadie en la escuela, se la pasaría de cariñoso con Hibari.
Cuando desaparecio por la puerta Hayato se quedo mirando el plato de sopa frente a sus ojos, también la letra del beísbolista en sus apuntes. Tenia algo más de él. Se levanto a toda prisa, y desde la ventana lo vio salir, de lo más feliz y casi corriendo. Hayato mordió sus labios y se arrodillo a los pies de la ventana sin soltar la frazada que le arropaba, preguntándose por que su corazón lo traicionaba, torturándolo, haciéndole daño.
De la puerta volvio a sonar el timbre, y Hayato poco falto para que saltara y fuera a abrir, pensando que Yamamoto había vuelto, más su idea se cayo al piso. Frente a sus ojos estaba ..¿Dino denuevo?
-¿Pero que demon-? -¿Qué acaso a todo mundo le dio por ser noble y molestarle? Cerro la puerta de golpe pero el rubio opuso resistencia en ella.- ¡Largaté! ¿Cómo suspiste donde-? -Pero el rubio le interrumpio.
-Gokudera vamos, solo quiero animarte, vi a Yamamoto cuando entraba y me dijo que estabas enfermo, anda
¿Qué le pasa a este tipo?. Hayato sin muchas fuerzas más, cedió, abriendo la puerta, después de todo estaba enfermo.
-Haha buen chico, anda -Dino le despeino y bajo aquella mano para acariciar su mejilla.- Tienes mucha fiebre, abrigate.
Hayato sintió enrojecer un tanto más cuando el rubio le tomo en brazos cual princesa y lo boto en el sofá. ¿Acababa de sentir el mismo retorcijón que con Yamamoto? ¿Qué significaba exactamente?
