III
Al día siguiente Kisara volvió a la rutina. No pudo evitar tener una discusión con su jefe, el dueño del café donde ella trabajaba. Este hombre le llamo la atención por la ausencia del día anterior, como nadie le había avisado lo considero como una falta muy grande por parte de la joven, así que le advirtió que la próxima vez que volviera a ocurrir lo mismo iba a ser despedida. Kisara tenía su carácter, así que no pudo quedarse callada y le contestó a su jefe que no era culpa de ella desmayarse y terminar internada, que fue algo inesperado así que debía considerar la falta y no ser tan severo con ella. Al jefe no le importó nada lo que la chica le dijo, solo le ordenó que se pusiera a trabajar.
De malhumor Kisara comenzó su día de trabajo.
Ella trabaja de mesera en un café bien reconocido de la ciudad, por eso al ver a Seto allí desayunando creyó que era algo normal pero como nunca antes lo había visto allí temió que viniera a buscarla. Por suerte una compañera de ella ya lo había atendido mientras estuvo hablando con su jefe, aprovecho eso y entró en la cocina a ayudar a preparar los pedidos y así evitar encontrarse con el chico.
-Kisara, ¿puedes venir un momento? Hay mucha gente para ser atendida- la llamó su compañera
-¿en serio? Bueno, ahora voy-le contesto y salió de la cocina mostrando naturalidad.
-¿sabes? Hay alguien que preguntó por ti
-Sintió una punzada en su estómago- ah, ¿sí? ¿ Quién?-dijo nerviosa
-la señora Takeshi, ayer no te vio y estaba preocupada
Sintió tranquilidad –pobre, ¿le dijiste que estaba todo bien? Que solo fue un pequeño susto
-sí, y me dijo que te cuides mucho que eres muy jovencita para esas cosas
-ya me la imagino con su voz y gestos-rio y sintió que algo se interponía en su camino. Al girar su cabecita para ver con que había chocado se quedó helada- oh.. pe..per.. perdón-se disculpó haciendo reverencia y tratando de no ver a la cara a Seto
-debes ir más atenta, ¿mira si llevas una bandeja y terminas tirándola?-le hablo bien serio, una característica tan particular de él.
-bueno, se caería, te ensuciaría todo y luego tú me gritarías- no pudo evitar contestarle
-como lo sabes ve más atenta-siguió su camino y salió del café.
Kisara se quedó un poco confundida ya que esperaba otra reacción luego de lo ocurrido ayer. "Seguro fue todo una broma lo de ayer, por eso no dijo nada relacionado" pensó y volvió a su trabajo más tranquila.
Al anochecer Seto ya estaba esperando a Kisara en la esquina donde la había encontrado hace dos día. Si era el camino que ella solía agarrar para volver a su casa, no tardaría en pasar.
Sin imaginarse con quien se encontraría en el camino, Kisara salió rumbo a su casa. Al cruzar la calle notó que alguien estaba parado junto a un auto y que empezaba a acercarse a ella.- Tu! No me digas que me estas vigilando!-le grito antes de llegar a su lado
-no soy sordo para que me hables en ese tono-de brazos cruzado se detuvo frente a ella-vengo a ofrecerme para llevarte a tu casa
-gracias puedo ir sola-al dar un paso Seto la sujeto de la mano y la hizo volver-
-debes hacer más reposo luego de lo que te sucedió, acepta que te lleve
-no, gracias-tiró de su mano para soltarse y volver a caminar
-vamos a ver quién es más terco-la siguió
-voy a denunciarte por acoso sino vuelves por donde viniste
-acaso no me creíste que me enamore de ti
-así es, solo quieres molestarme. Vamos vuelve a tu casa- seguía caminando sin mirarlo
-yo no miento, se ve que eso no lo sabes
-no, nunca lo dijeron en una revista
-¿así que lees sobre mí?
-No, me cuentan mis amigas. A ellas si les interesas, si quieres puedo presentarte alguna
-solo te quiero a ti
-suena a capricho y yo no voy a ser capricho de nadie. Ahora puedes hacerme el favor de volver a tu casa y dejarme en paz-
Como no quería hacerla enojar más de lo que estaba y arruinar la oportunidad de conquistarla decidió dejarla-esta noche ganaste tú, la próxima la ganaré yo. Nos vemos-volvió hacia su auto un poco molestó por no lograr su cometido. Veía que no sería nada fácil conquistar el corazón de Kisara.
Adiós-ahí si lo miró para saludarlo y siguió su camino a casa
