BLUTSAUGER... el beso oscuro

"Encontraré la libertad hasta que haya cumplido mi sentencia eterna… ¿Seré capaz de librarme y ver así tu rostro de nuevo?"

¡Hola amigos del fic! Estoy aquí contentísima de poder participar en este fic con mi mejor amiga, Asahina. Simplemente sin ella, estas ideas llenas de sed de sangre y demás cosillas planeadas no saldrían a flote. Les agradezco que estén con nosotras en este maravilloso deseo realizado.

¿Nos regalan un review?

Capítulo II

Dein Blut…

(Tu sangre)

-Sasame, en verdad que ese idiota te dejó en el limbo- comentó alegremente Hanabi -¿Desde cuándo me das la razón?-

-Desde el momento en que me la paso bien contigo y me gusta por primera vez desde que te conozco tus zapes… ¡eres fantástica cuando no andas de huraña!-

-¡YO NO SOY UNA HURAÑA!- la pobre ojiperla no sabía si golpearla o dejarla ahí sola y vengarse con "la ley del hielo". Pero no pudo pensar mucho ya que a lo lejos, a dos cuadras de su localización, venía cierto amigo suyo que, desde que las vió, no dejó su gran sonrisa.

-¡Chicas!- el moreno se acercó a las dos y así fue testigo del último zape otorgado por la Hyuga a una llorosa Uchiha. -¿Y ahora qué le hiciste a Hanabi mujer?- miró a Sasame y la abrazó fuertemente.

-¡NADA!- se abrazó fuertemente de su amigo -¡Esta es una reverenda loca!-

-Pero si son las mejores amigas. No exageren que vengo a darles grandes noticias- Konohamaru tomó de la mano a Sasame y así se acercó a Hanabi, la cual presentaba un tenue y raro rubor en sus mejillas.

-¿Qué cosa?- Hanabi sonrió al sentir como él la tomaba del hombro.

-Pues, que dentro de dos semanitas, es mi presentación con el grupo… y pues, obviamente ustedes son mis invitadas VIP-

-¡¿En serio?!- ambas le contestaron sonrientes. Conocían la pasión de su amigo por la música y después de convencer a su abuelo y tíos, logró entrar a un grupo de música alternativa y de rock.

-Así es- acercó la mano que tenía sujetada a Sasame y de su chaqueta sacó dos boletos –Aquí están. Prométanme que van a ir… ¡no puedo hacerlo sin ustedes!-

-Claro bobo, qué más me queda- Hanabi se separó de él y fingió enojo… pero en realidad se sentía la mujer más feliz del universo.

-Lo que digas pesada- Sasame cruzó los brazos y con ello le sacó la lengua a su amiga.

-Tonta- la respuesta no pudo esperar.

-Enojona-

-Infantil-

-Aguada-

-Facilota-

-Traumada…-

Y el pobre de Konohamaru tuvo que escuchar muchas más palabras que eran contestadas con agilidad. Realmente estaba acostumbrado ya que esas dos mocosas eran sus mejores amigas. Aunque últimamente pensaba que Han… ¡BAH! Qué tontería. Eran solo amigos y ya. -¡Basta quieren! ¡Van a romper mis amados tímpanos!- las logró separar sabiendo que ambas odiaban que él elogiara alguna parte de su anatomía. –Y para que vean que las quiero mucho, les voy a invitar nada más ni nada menos que un café-

-Lo aceptamos, Konohamaru- Hanabi le sonrió y ante la mirada pícara de Sasame (la cual sabía su gran secreto), se dirigieron a la cafetería más deliciosa y hermosa que pueda existir en la faz de la tierra… Coffee haus.

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No cabe duda. Su olor era más que reconocible.

Uchiha…

-Se nota que es sangre pura, Naruto-san- el joven que se encontraba a su lado sonreía de lado a lado, pensando en la manera su gran ejemplo se movería esta vez para darle el toque tan elegante que le caracterizaba a su venganza.

-No podemos fallar, Kiba. Necesito que te concentres esta vez- Naruto le miró serio, dándole a entender que no tendría una segunda oportunidad si volvía a fallar.

-No Naruto-sama, he aprendido la lección. Esta vez no le decepcionaré…-

Y así ambos se acercaron a lo que sería el inicio de su destino.

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Los tres se encontraban esperando en una gran fila. Por desgracia el calor de la tarde lograba que todos los paseantes buscaran refrescarse con algo realmente delicioso y congelado. ¿Acaso un frappé en esos momentos no era más que deseado? Pues para Sasame era más que vital obtener alguno de esos y así no morir de sed.

Lo que no se esperaron fue que, a unos pasos suyos, un pobre joven cayera fuertemente al suelo por intentar evitar a un par de tortolos que se pararon a la mitad del camino de bicicletas por darse un beso de película.

-¡Cuidado!- Konohamaru gritó demasiado tarde. Nadie pudo detener la caída y por lo tanto, salió corriendo a auxiliarlo, dejando a ambas chicas en espera en la fila.

-¿Crees que necesite ayuda?- Hanabi observaba como intentaba su amigo inútilmente levantar al caído, el cual quedó atorado en su bicicleta, llenándose de un coraje sin igual por ver como esos desgraciados causantes del accidente huían de la escena sin más.

-Yo creo que sí mujer… ve con él mientras yo los espero. Hace mucho calor y no quiero perder nuestro lugar-

-No Sasame, ve tú, yo los espero-

-¿Y perderte la oportunidad de acercarte más a él? ¡Vamos Hanabi! Si estás enamorada de él, tienes que demostrarlo y qué mejor que estando a su lado en las buenas y en las malas-

-¡¿EH?!- el rubor presente más el jugueteo de sus dedos le dio la razón. Ella sabía perfectamente que esos dos se estaban muriendo por ser pareja pero no se atrevían a decirse nada. ¡Pero para eso estaba ella! Así que sin más, la envió con Konohamaru mientras esperaba su turno.

¿Por qué sentía un calor extraño recorrerle todo su cuerpo? Desde que se quedó sola, no podía concentrarse en todo lo que le rodeaba. ¿Acaso estaba enamorada? No podía olvidar tan bellos ojos color zafiro… ¡Dios! No sabía ni qué hacer ni qué pensar.

Y si, no se dio cuenta en el momento en que llegó a la caja.

-¿Señorita?- la cajera, después de llamarla tres veces, logró despertarla de su trance.

-Eh, perdone-

-¿Qué es lo que va a… a pedir?- la joven de pronto suspiró. Sasame no entendió el porqué de pronto esa mujer la miraba con… ¿amor?

-Yo…-

-Disculpe señorita…- esa voz masculina tan varonil y sexy se adentró por todo su ser. No pudo moverse por alguno segundos… sobre todo por sentir tan delicioso contacto en su hombro. Suspiró y volteando lentamente se encontró con ese ángel que tiempo atrás le robó su alma.

No supo qué hacer o qué decirle, simplemente pudo sonreírle.

-Sé que es un gran atrevimiento de mi parte… pero mi amigo me espera y no tengo tiempo de formarme. ¿Podría ayudarme a sacar dos frappé mocha, por favor?- él la miraba penetrantemente y de la misma manera le sonrió.

-Yo…- Sasame estaba impactada al darse cuenta que ese hombre era más guapo de lo que pudo presenciar. ¡Era todo un dios! El mismo chico rubio que deseaba ver, estaba ahí, a su lado, esperando que le ayudara con su pedido.

-Es más…- Naruto se colocó a su lado y como buen caballero, sacó su billetera -¿Qué es lo que ibas a pedir tú?-

-Un té chao frío y dos cappuccino frappé- contestó automáticamente, sorprendiéndose por esos maravillosos ojuelos presentes en tan bellas mejillas.

-De acuerdo- y con ese hilo de voz electrizante, ejecutó la orden y tomando de la cintura a Sasame, ambos se dirigieron a la barra en donde les sería entregada su bebida. Naruto analizaba pacientemente a la mujer que se encontraba a su lado y reconoció las facciones de esa familia, que heredaban de generación a generación.

Ella en cambio, deseaba con todo su ser poder probar esos labios tan tentadores y acariciar tan sedosa selva rubia. ¿Acaso era el destino que le presentaba a tan bello joven? Digo, no parecía tener más de 23 años… así que no era tan grande para ella. "Nada en esta vida es casualidad".

-¿Cómo te llamas?- ella preguntó sin poder dejarlo de ver.

-Pero antes, me encantaría conocer el tuyo- Naruto sonrió nuevamente… deseando el terminar con sus planes por hoy.

-Sasame… Uchiha Sasame-

Sonrió victorioso. No había duda de que era su momento más esperado. –Uzumaki… Uzumaki Naruto-

Y así, se comprueba que las coincidencias en este mundo no existen, sólo está lo inevitable… Continuará.